domingo, 15 de julio de 2018

UN HOMBRE Y SU PERRO- II PARTE

 UN HOMBRE Y SU PERRO
Condensado del libro* de
ANTONY  RICHARDSON
  SELECCIONES DEL READER'S DIGEST
ENERO DE 1961
II PARTE

para que los encargaran de vigilar el desembarque del equipaje. Después de acomodar el último bulto en la red de carga, colocaron cuidadosamente encima del montón un talego de lona marcado con el nombre "Jan Bozdech".
Al cabo de una hora las maletas quedaban arrumadas nítidamente en el andén de la estación; el talego de Jan estaba aún encima de la pila. Tres minutos antes de la llegada del tren, entró marchando un pelotón de soldados que hicieron alto y descansaron las armas. Uno de ellos tropezó el talego con la culata del fusil y de él salió un gruñido de protesta.
Al punto la policía militar corrió hacia la pila de equipajes. Los checos acudieron también solícitos a ayudar en la búsqueda; levantaban y lanzaban maletas de un lado a otro y, en medio de la confusión general, se pasaban de mano en mano el talego de Jan hasta dejarlo en lugar seguro. Una serie de ladridos, _con marcado acento checoslovaco, que procedían de distintas partes; contribuyó a despistar a los buscadores: en ese momento entró en la estación el tren que debían tomar los aviadores y -la policía no se-,ocupó más del asunto.Un cuarto de hora más tarde los ocho camaradas iban rodando, camino de su primer campamento en el Reino Unido. Era el 12 de julio de 1940.
Antis da la alarma
PARA AQUELLOS veteranos de tantos combates aéreos, la vuelta a la escuela de aviación fue una cosa irritante.
Durante las horas interminables que pasaron en los cuarteles de la RAF, en Crosford y en Duxford, casi esperaban con gusto los esporádicos ataques aéreos con que los alemanes solían interrumpir sus fastidiosos estudios.
Jan dedicaba los ratos perdidos a amaestrar a Antis. Como no era adiestrador profesional, se limitaba a tratar al animal como si fuera un ser humano: Antis le correspondía con gran inteligencia y afectuosa obediencia. Pronto aprendió a cumplir las órdenes del amo; cerraba las puertas si así se lo mandaba y nunca dejaba de llevarle los guantes cuando se vestía el uniforme para salir.
Mientras Jan asistía a sus clases, Antis se quedaba con los artilleros. Adquirió una sorprendente habilidad para descubrir la presencia de ,los aviones enemigos; tanta, que se adelantaba varios minutos a las señales de los radiogoniómetros de alta frecuencia de la- base. Cuando los alemanes volaban, a ras de los árboles, fallaba el mecanismo de los aparatos de alarma, pero el perro —decían los artilleros— Siempre los alertaba a tiempo para ponerse al abrigo de las bombas.
Jan no les daba mucho crédito, ,pues como casi siempre se hallaba en`clase durante las incursiones aéreas, no había tenido ocasión de ver al perro en esas circunstancias. No obstante, una noche, mientras estudiaba metido en la cama, Antis despertó bruscamente y trotó hacia la ventana con las orejas levantadas. Aunque todo estaba en silencio y apenas se oía el siseo de la lluvia, el perro comenzó a gruñir; se le erizaron los pelos del cuello; se dirigió a la puerta y allí se estuvo escuchando atentamente.
— No seas bobo —le dijo Jan—. Nadie anda por allá afuera con este tiempo. Vamos, échate otra vez.
Antis seguía aullando entre dientes, mas viendo que su amo no tenía intención de moverse, amusgó las orejas y se echó de mala gana. Media hora después entró Joshka, que acababa de prestar servicio y le dijo:
—¡Qué tiempo de todos los demonios! Yo no volaría por nada del mundo en una noche como esta. Apostaría a que el maldito alemán andaba perdido.
— ¿Esta noche?... Yo no he oído nada.
— Sí, hace como media hora. Volaba muy alto. Ya lo teníamos localizado a 25 kilómetros de distancia cuando volvió grupas.
Pues ... yo he estado en babia ,comentó Jan acariciándole las orejas a Antis, como dándole excusas por su incomprensión.,
En ese. otoño, trasladados los checos- al,,aeródromo de Speke, a ocho kilómetros de Liverpool, el peculiar' instinto" de Antis resultó muy importante, ya que Liverpool era uno de los más codiciados objetivos alemanes en Inglaterra y lo bombardeaban sin piedad. Los avisos que daba el perro cada vez que el enemigo volaba por esos contornos eran tan precisos, que los aviadores llegaron a confiar ciegamente en ellos.
Rescate entre las ruinas
UNA NOCHE al regreso de la ciudad, al pasar Jan y Vlasta junto a una arcada del viaducto de Speke, el perro comenzó a gruñir. Sobre el cielo de Liverpool se cruzaban los reflectores como cintas luminosas y el horizonte parpadeaba con el estallido de las bombas; sin embargo, no se había oído hasta entonces la sirena de alarma.
— Con seguridad vienen en esta dirección —apuntó Jan, oyendo que el animal ladraba con insistencia—Vamos a meternos debajo de la arcada.
Casi inmediatamente sintieron el ruido de los motores y apenas lograban protegerse bajo el viaducto cuando estalló la primera bomba.
Después menudearon las explosiones; se amontonaron los escombros a ambos lados del arco; donde antes se habían alzado hileras de garbosas casas, ahora no se veían más que ruinas. En medio del fúnebre silencio que siguió al bombardeo comenzaron a oírse gritos de angustia.
—    Vamos —dijo Vlasta—: tenemos que ayudarlos ...
Salieron a la calle y tropezaron con un hombre que venía hacia ellos chorreando sangre de un brazo destrozado.
—    Sálvenla, por favor —les ímploró—; quedó allá abajo. Estábamos tomando el té cuando ...
Le faltó voz y aliento para continuar y se sentó en la acera.
Un trabajador de la cuadrilla de salvamento le pasó a Jan una piqueta. Antis, que estaba a su lado junto a los restos de un aparador de cocina, comenzó a ladrar. Jan miró en esa dirección y vio una mano que salís,, de entre los escombros. Cavó con presteza y descubrió a una mujer exánime.
—    ¡Qué buen perro! —observó el cuadrillero—. Tráelo acá, que puede haber más. ¡Jesús, qué carnicería!
Jan siguió al cuadrillero hasta un humeante montón de argamasa y pedazos de muebles y ordenó a Antis: "¡Busca!" En la mitad del montículo el perro se detuvo a husmear. Un oficial de la RAF se puso a cavar en ese punto y al cabo de pocos minutos había desenterrado el cuerpo de un hombre: estaba inconsciente.
No hay como un perro amaestrado para este oficio —comentó un cuadrillero.
—    Este no lo está —terció Vlasta—; pero no hay en el mundo otro mejor que él.
Continuaron bregando hasta las dos de la madrugada, ,hora en que el jefe de la cuadrilla de rescate dio el trabajo por concluido; el perro tenía la piel enmarañada y las patas sangrantes de tanto escarbar entre las ruinas.
— Nada nos queda por hacer aquí —dijo Vlasta—; volvamos a la base y curemos a Antis.
Pero este no tenía deseos de marcharse. Tiraba con fuerza de la correa, arrastrando consigo a Jan que lo sujetaba, hacia un muro combado en el centro.
—    No más —le dijo el amo—; ya hemos hecho bastante.
Lo interrumpió el estruendo de la pared al desplomarse. Sintió, horrorizado, que de un tirón el perro le arrancaba la correa de entre las manos. Lo llamó a grito herido. Vlasta apuntó el chorro de luz de su linterna al sitio donde había estado el muro: sólo vieron un montón de ladrillos y maderos como de la altura de un hombre. jan, de rodillas, escarbaba tirando cascotes a diestro y siniestro. Volvió a llamarlo desesperadamente:
— ¡Antis! ¡Antis!
De alguna parte, detrás del montón de escombros, le respondió un lejano ladrido. Entre todos atacaron la pila de ripios y, abriéndose paso a través de ella, irrumpieron en un cuartito destartalado donde encontraron el cuerpo de una mujer: estaba muerta. Mas en un rincón se hallaba Antis, junto a una cuna ... y dentro de ella una criatura ¡viva! ... todavía respiraba.
—¡Sin tu ayuda no hubiéramos podido salvar.al niño! —dijo al perro el jefe de la cuadrilla de rescate, visiblemente conmovido.
Larga vigilia
EN Los primeros. días de enero de 1941, Jan, Steka y Josef, terminado ya su curso de adiestramiento en vuelo de combate, fueron destinado:, a la Escuadrilla 311 (escuadrilla checa de bombarderos), acantonada en East Wretham..Esto les permitía volver a verse con paisanos que habían estado preparándose en otros sitios y les proporcionaba la ocasión, largamente esperada, de atacar al enemigo; pero también sería preciso* que Antis, por primera vez, se sometiera a estar separado de su amo, pues los vuelos nocturnos de la escuadrilla durarían a menudo desde el crepúsculo hasta el amanecer.
Durante varias semanas Antis se mostró taciturno; después hizo buenas migas con los mecánicos de conservación del Cecilia (que así se llamaba el avión de su amo) y pareció* resignarse a las ausencias de este. Solía acompañar a Jan hasta la pista, lo veía subir al gran Wellington y se retiraba luego a la tienda de los mecánicos, situada en un extremo del aeropuerto. Allí se acomodaba para pasar la noche y no osaba moverse mientras los aviones estuvieran fuera.
Poco antes de amanecer se incorporaba súbitamente con las oreejas enhiestas . . . y entonces sabían los mecánicos que la escuadrilla estaba de regreso. Apenas lograba distinguir Antis el ruido peculiar de las hélices del Cecilia, comenzaba a saltar y dar cabriola: "su baile de guerra", decían los mecánicos, y en seguida salía al trote a presenciar el aterrizaje de los aviones y a dar la bienvenida a Jan. Era un ritual invariable.
Una noche de junio, después de haber efectuado Jan más de diez vuelos sin contratiempo, notaron los mecánicos un cambio radical en los 'hábitos del perro. Poco después de medianoche se puso muy intranquilo. " ¿Qué le pasa?" se preguntaban, "¿ sera que nos llega visita?"
—No—, replicó Adamek, su jefe—. No habrá ronda de "boches" esta noche —y luego, dirigiéndose al perro—: Ven acá, Antis, ven que te acaricie y te calmas.
El perro no le hizo caso; se encaminó a la portezuela de la tienda y sacando el hocico emitió un aullido triste y profundo. Luego salió, se echó en el suelo y se estiró cuan largo era, no en actitud de descanso, sino con la cabeza en alto, como preparándose a pasar una larga vigilia.
A la una y media el primer Wellington entraba de regreso haciendo parpadear sus luces de identificación y a los pocos minutos rodaba por la pista. Fueron siguiéndolo otros aparatos que llegaban a intervalos regulares hasta que aterrizaron todos ... menos el Cecilia. Pasaron dos horas y aún no se tenía noticias del bombardero de Jan.
—Ya no tiene objeto quedarnos aquí esperando —dijo uno de los mecánicos—; ~ a estas horas se le ha- bri terminado la gasolina.
Le daremos 15 minutos más
 —respondió
Adamek.
Vencido este plazo, como el avión no, aparecía, los mozos resolvieron ir a tomar el desayuno.
— Vamos, Antis.
El perro no se movió.
En esos momentos llegó a la tienda el teniente Josef Ocelka, comandante de ala de la escuadrilla, gran admirador de Antis, quien le había prometido a Jan hacerse cargo del perro en el caso de que no regresara de alguna incursión al territorio enemigo, y aunque hizo todo cuanto pudo no logró que Antis lo siguiera. Después del desayuno Adamek volvió a la tienda con un trozo de hígado: Antis no se dio por entendido. Había comenzado a llover y ante la imposibilidad de lograr que el animal se levantara, resolvió echarle encima un encerado y marcharse. Por la noche se supo que el Cecilia había sido alcanzado por el fuego antiaéreo sobre la costa holandesa, pero que había logrado efectuar un aterrizaje forzado en el aeródromo de Coltishall. Solamente uno de sus tripulantes estaba herido: el artillero Jan Bozdech, quien se hallaba en el hospital de Norwich con una lesión superficial   en la cabeza. Los checos se alegraron de la buena noticia ... pero no sabían como comunicársela al perro.
Toda esa noche la pasó Antis echado en su puesto. Por la madrugada, al acercarse la hora en que la escuadrilla solía regresar a su base, se levantó y dio unas cuantas vueltas mirando al cielo. Una hora después del alba, al ver que no aparecían aviones en el horizonte, volvió a aullar desconsoladamente.
Se- va a morir de hambre y, entretanto, nos volveremos locos —observó Ocelka—. Hay que hacer algo.
El padre Pouncly, capellán castrense, fue quien vino a resolver el problema. Menos restringido por las ordenanzas militares que otros oficiales, el capellán fue directamente al grano: llamó por teléfono a los directores del hospital de Norwich, y como el sargento Bozdech no estaba herido de gravedad, después de exponerles detalladamente el caso, obtuvo que-le permitieran viajar hasta su base, en una ambulancia con el fin de llevarse al perro consigo. Consiguió además que Antis fuera admitido en el hospital mientras se restablecía su amo.
Y así,sucedIeron las cosas. La ambulancia llegó esa misma tarde y los


DESFILE BELLA REINA DEL MAGISTERIO HUEHUETECO 2018

DESFILE DIA DOMINGO 15 JULIO
BELLA REINA DEL MAGISTERIO HUEHUETECO 2018-2019
!Qué privilegio de sus alumnos de ver su belleza cada día!
Fotos por AbrahamdeArim




















REINA DEL MAGISTERIO HUEHUETECO 2018-219

REINA DEL MAGISTERIO HUEHUETECO 2018-219

 

REINAS Y CARROZAS HUEHUETENANGO 2018

 Carroza de la Reina de Huehuetenango, representando el parque central de la ciudad.
REINA DE FIESTAS JULIAS
 REINA DEL MAGISTERIO DE HUEHUETENANGO 2018
 REINA DE  LA CASA DE CULTURA DE HUEHUETENANGO

BELLEZA -SABADO 14 JULIO DE 2018

Miré el desfile de las fiestas julianas desde un lugar situado al frente de  la plataforma de madera donde estaban sentadas algunas autoridades y reinas de belleza de Huehuetenango. Entre ellas estaba una señorita muy joven y bella , con unos ojos de color azul que combinaban maravillosamente con su vestido de un color aproximado lavanda. Tan solo el verla es en sí mismo un regalo a nuestra vista. Al finalizar el desfile dí la vuelta , me acerqué a la plataforma y quedé observando su rostro y  su atractiva mirada de los ojos azules. Ella me miró y muy amablamente me saludó, Contesté su saludo. Transcurrieron unos minutos y la bella señorita iba sola caminando por el parque, yo  detrás de ella a unos metros. Siguió caminando sola por  calle. Sentí el deseo de saludar  y solicitarle tomar unas fotos, pero la verdad en el último momento no me atreví, y ella siguió caminando sola. tomé otro rumbo, entrré a un salón municipal y allí encontré a otra reina de belleza que estaba por allí,  le solicité  tomarle una foto y ella amablemente accedió.

sábado, 14 de julio de 2018

UN HOMBRE Y SU PERRO- 2 Guerra Mundial

 UN HOMBRE Y SU PERRO
Condensado del libro* de
ANTONY  RICHARDSON
  SELECCIONES DEL READER'S DIGEST
ENERO DE 1961
I PARTE
Antis fue un verdadero hijo de la guerra. Nació en un campo de batalla; antes de cumplir una semana recibió su bautismo de Fuego, y posteriormente asistió a más combatesque muchos soldados veteranos. Salvó muchas  vidas y fue el primer perro no inglés que recibiera la medalla Dick'n, una especie de, "Victoria Cross" del mundo animal. Antis fue un héroe, aunque para su amo fue ante todo un amigo; quizá un amigo más leal y afectuoso por el mismo hecho de ser perro.
* One man and His Dog c 1960 por Anthony Richardson

"AL ESTALLIDO ensordecedor siguió un crujido estridente. El cachorro amedrentado intentó incorporarse, pero volvió a caer lanzando un aullido quejumbroso. Estaba demasiado débil por falta de alimento para tenerse en pie.
El cortijo donde vivía estaba situado en la Tierra de Nadie, entre las líneas Siegfried y Maginot. Pocos días antes —estamos a 12 de febrero de 1940—, las descargas derruyeron las paredes, mataron a la madre y al resto de la camada e hicieron huir a los amos: una familia de campesinos. Desde entonces se había quedado completamente solo y se agazapaba entre las ruinas de la cocina cada vez que arreciaba el fuego.
El último estruendo, empero, no se debía a las descargas de la artillería: obedecía al estrellón de un avión de reconocimiento que volaba bajo, seguido de la explosión del tanque de gasolina y el incendio consiguiente. Pocos minutos después del choque, dos aviadores franceses del primer grupo de Bombarderos de Reconocimiento, que milagrosamente hablan salido con vida, avistaron las ruinas del cortijo. El piloto, Pierre Duval, estaba herido de un balazo en la pantorrilla; por ese motivo fue el artillero, Jan Bozdech, quien se adelantó a examinar los escombros.
Cuando entraba por la desvencijada puerta de la cocina, revólver en mano, percibió un jadeo, una respiración anhelosa.
— ¡Arriba las manos y sal de ahí!
—ordenó, a tiempo que apuntaba a un montón de cascajo que le pareció sospechoso.
Nadie le respondió. Con el corazón en la boca avanzó unos cuantos pasos; miró por encima de los escombros y exhaló un suspiro de alivio:
—    ¡Acabáramos, no faltaba más!
Pierre, que lo había seguido cojeando y dejando una estela de sangre detrás de sí, le preguntó con curiosidad:
—    ¿Quién es, qué pasa?
— Acabo de capturar a un boche —le respondió Jan, y esto diciendo se agachó y sacó fuera un leonado perrillo de pastor alemán.
Aunque el animalejo tiritaba de miedo, enseñó los dientes, gruñó desafiante y trató de dar la tarascada.
— Vamos, no te incomodes —le dijo Jan acariciándole las orejas—. Mira que te acabas de salvar de una ejecución. Por poco te mato ¿sabes?
Con esto se sosegó el cachorro y se quedó tranquilo entre los brazos de su aprehensor.
Una niebla baja había protegido hasta entonces a los dos aviadores de ser vistos por los alemanes, pero era muy posible que aclarara de un momento a otro, por lo que no sería prudente tratar de llegar a las líneas francesas hasta que cerrara la noche. Resolvieron quedarse y aguardar.
Pierre, herido como estaba, se sentó en una silla y cerró los ojos. Jan sacó su ración de barras de chocolate y le ofreció una al perro. Este la olfateó pero no quiso comerla hasta que el hombre la derritió en la llama y la amasó entre los dedos para ablandarla. Una vez que la probó, el cachorro siguió lamiéndole las manos hasta dejárselas limpias. Después se acomodó muy a gusto entre sus brazos y se quedó dormido.
El que no llora .. .
CON LA mano que tenía libre, Jan extendió un mapa en el suelo y se puso a estudiarlo. Aparecía allí un bosque a cosa de kilómetro y medio del punto en que se hallaban. Apenas pudieran llegar a él estarían ya en territorio francés. A las seis despertó a Pierre y le dijo:
— Ya oscureció, lo mejor será que nos pongamos en camino.
Un momento se quedaron mirando al cachorro, que entonces dormía tranquilamente en el suelo. No se lo llevarían consigo, porque si llegaba a aullar, aunque fuese una sola vez, los perdería. Dejaron parte de sus raciones al lado de un cazo con agua; Jan atrancó la puerta por fuera de modo que el perro no pudiera seguirlos, y se alejaron en silencio.
Mientras se dirigían al bosque se reanudó el cañoneo de parte y parte; ellos continuaban avanzando palmo a palmo sobre los codos y las rodillas y. . . habrían andado 30 metros,cuando una llamarada de magnesio chisporroteó sobre sus cabezas iluminando con cegadora brillantez el terreno: los dos hombres se aplastaron instintivamente contra el suelo. Al extinguirse el resplandor,, Jan escuchó lo que había estado temiendo oír: los gañidos desesperados de un perro que se sentía abandonado.
Era preciso hacer callar al animal. Jan echó mano del cuchillo y haciendo señas a Pierre de que lo esperara sin moverse de allí, se arrastró hacia el cortijo. Cuando se acercaba alcanzó a oír los golpazos que daba el perro al precipitarse contra la barricada de la puerta. Ya tenía las manos afuera y con las patas escarbaba furiosamente el suelo. Logró zafarse y retrocedió.
Jan lo atisbó por encima del parapeto y vio sus ojos implorantes. Se retiró. Era inconcebible matar un perro con un cuchillo. Buscó un garrote pero no encontró ninguno. Al pensar en Pierre herido, que lo esperaba fuera en la oscuridad, sintió terror; tenía que darse prisa. Volvió a oir el angustioso quejido detrás de la puerta.
— ¡Que nos lleve el diablo! —murmuró. Le había fallado el ánimo y, entrando a tientas en la cocina, alzó del suelo al perrillo y se lo metió bajo su chaqueta de aviador.
Mascota de los checos
CASI siete horas angustiosas gastaron los dos hombres en ganar el borde del bosque protector. Debilitado por la pérdida de sangre, Pierre había llegado al límite de su resistencia, y el mismo Jan cayó rendido de cansancio. Durante todo el trayecto el perro no había hecho el menor ruido, pero ahora comenzaba a lloriquear con gran desasosiego.
—    ¡Cállate! —le ordenó Jan, que despertó de su letargo.
—    Escucha —intervino Pierre—: el cachorro oye algo que nosotros no oímos.
En ese momento, como un pistoletazo en el silencio del bosque, sonó el crujido de una ramita que se quebraba y media docena de sombras surgieron de entre los árboles. Jan se puso de pie como movido por un resorte, agarrando el cachorro con una mano y llevándose la otra a la cintura en busca del revólver. Entonces, a la indecisa claridad de la luna, descubrió los uniformes de la infantería francesa. ¡Estaban a salvo!
Sirviéndose de sus fusiles y un capote, dos soldados improvisaron una camilla en la que trasportaron a Pierre al fortín más cercano. Al día siguiente fue enviado al hospital militar y Jan, con su cachorro tiernamente abrazado, viajó en camión hasta St. Dizier, donde estaba acantonado su grupo.
En aquella base aérea Jan formaba parte de una peculiar hermandad constituida por siete checos expatriados. Todos siete habían pertenecido a la fuerza aérea de su patria antes de que Hitler la invadiera. Después, habiendo escapado a través de Polonia, sentaron plaza en la Legión Extranjera francesa del África, de donde fueron trasladados a la Aviación del ejército regular. Todos estaban poseídos del mismo espíritu de lucha y de la misma determinación de devolver a los alemanes golpe por golpe.
Quizá fue la misma falta de hogar lo que los hizo apegarse al perrillo mostrenco de Jan. Lo quisieron desde el momento que llegó, inmediatamente lo adoptaron como su mascota y, tras de corta discusión, lo bautizaron con el nombre de "Antis", per los bombarderos A.N.T. que pilotearon en Checoslovaquia.
— El nombre debe ser corto, original, típico y exclusivo de nuestro perro —dijo Joshka, un jovenzuelo de Moravia.
—Mi perro —corrigió Jan, pero aceptó el mote.
Por las noches Antis dormía a los pies de su amo en el fortín. A medida que pasaban las semanas se hermoseaba y crecía y, como era inteligente y lo educaban con cariño, pronto aprendió a dar la mano a sus amigos. Nadie hubiera dicho hasta qué punto comprendería el perro el significado de ese gesto de solidaridad; el tiempo se encargaría de, poner a prueba su lealtad hasta más no poder. Antis iba a correr muchas aventuras en compañía de esos hombres.
Todos para uno y uno para todos
AQUELLA primavera probó Francia la amargura de la derrota cuando las divisiones panzer de Hitler empujaron hacia el sur con desmoralizadora rapidez. El grupo aéreo estuvo trasladándose de un aeródromo a otro hasta el día en que cayó París. Entonces se congregó por última vez.
—Caballeros —anunció solemnemente el oficial de órdenes—: esta unidad queda disuelta. De aquí en adelante ... cada cual por su cuenta. Sálvese quien pueda y que Dios los proteja.
Los siete checos se reunieron en consejo.
Hemos venido aquí a pelear y no a huir —dijo Vlasta, el mayor de todos—. Os propongo que no nos separemos, que juntos tratemos de llegar a Inglaterra para reanudar la guerra allí.
Todos asintieron. Al cabo de 15 minutos los siete habían apilado cuanto poseían en una vieja carreta y, con Antis subido encima de la carga, se unían al desfile de refugiados que emprendían la marcha hacia el sur. Gracias a la buena suerte que no los abandonó y a su inquebrantable resolución, después de dos semanas se encontraron en Séte, pequeño puerto sobre el Mediterráneo. De allí pasaron a la base naval británica de Gibraltar.
Una vez que los ingleses quedaron satisfechos de la autenticidad de sus credenciales, los siete aviadores checos fueron adscritos a la Real Fuerza Aérea y recibieron órdenes de embarcarse en el dragaminas Northman con rumbo a Liverpool. ¡Por más vueltas que hubiera tenido el viaje, por fin iban camino de Inglaterra!
No obstante, se les presentó un pequeño problema: no se permitían perros a bordo. El reglamento británico lo prohibía en absoluto. Antis tuvo que embarcarse de contrabando, disimulado bajo el impermeable de uno de los aviadores que subió con él por la rampa a toda prisa y luego lo escondió en el cuarto de calderas. Jan, no queriendo dejar solo al perro, se acomodó con él en una manta que tendió sobre el carbón.
A los dos días de salido el Northman se le descompusieron las máquinas y se ordenó el trasbordo de todos los pasajeros a otro buque. Los checos repartieron a toda prisa los efectos de uso personal de Jan entre' sus respectivos talegos para que Antis cupiera en el de su amo. Todo salió bien ... hasta llegar a la cubierta del nuevo barco, en donde Jan se detuvo un momento para cambiar el peso de su carga al otro hombro.
—¡No se detengan, por favor! —ordenó el intérprete del barco y, al sonido de aquella voz extraña, el talego de Jan se retorció bruscamente: Jan aflojó la cuerda que le cerraba la boca; Antis sacó la cabeza por la abertura . . . y se quedó mirando fijamente al desconcertado oficial inglés que estaba de guardia. Los siete checos se quedaron paralizados.
¡Hola! —exclamó el oficial con sonrisa burlona— un polizón -eh? Deja salir al pobre animal que se está asfixiando—.. Y él mismo acabó de soltar la cuerda.
Sintiéndose libre, Antis saltó sobre la impoluta cubierta recién baldeada y,, sacudiéndose a sus .anchas, dejó un reguero de- cisco negro en derredor.
Ahora; bajarlo y darle un baño ... antes que el capitán se entere de la guarrería que le habéis hecho en su cubierta.
.Esto dijo el oficial y volvió la espalda para ocuparse de otro grupo de trasbordantes. La gente se apretujaba a bordo y Jan, todo ofuscado, se abría paso entre el tumulto, seguido de Antis que iba pisándole los talones.
El resto del viaje fue de lujo: camas de verdad, sábanas y toallas limpias, lavabos en los camarotes. Con la libertad, Antis recobró también la vitalidad y el lustre de la piel. Mas, faltándoles poco para llegar a Liverpool, los aviadores tuvieron noticias desconsoladoras: todos los animales que iban a bordo serían sometidos a una cuarentena de seis meses en el puerto; aquellos cuyos dueños no pudieran pagar los gastos de las perreras serían exterminados. Y el dinero que alcanzaron a reunir entre todos apenas si alcanzaba para pagarle a Antis tres semanas de hospedaje.
Pero los hombres de ingenio saben resolver problemas aún más graves que este, y por entonces, nuestros checos eran ya conspiradores de tomo y lomo. A eso de las dos de la tarde, poco antes de desembarcar, se ordenó hacer recogida de todos los animales a bordo. Minutos después comparecía-Jan ante el capitán en compañía de un intérprete.
Usted no ha entregado su perro. ¿En dónde está?
—    No lo sé—. Y decía la verdad porque en ese momento no lo sabía.
—    ¿Sabe usted que se trata de un delito grave?
—    Yo nada he hecho, mi capitán. Sencillamente, no he visto el perro.
Registraron el barco, buscaron por los rincones, detrás de los bastidores, en los camarotes, en las escotillas; abrieron alacenas, destaparon pipas, vasijas, cajones ... y Antis no pareció por ninguna parte. A las cinco desistieron de su empeño.
Cuando el barco fondeó en Liverpool al día siguiente por la tarde, Jan y Vlasta se dieron sus mañas
Cont.

DESFILE 2918 HUEHUETENANGO





LA SONRISA DE UN ANGEL-REINA MAGISTERIAL

LA SONRISA DE UN ANGEL-REINA MAGISTERIAL
SEÑORITA PROFESORA
 MAGNOLIA CANO
REINA DEL MAGISTERIO HUEHUETECO
1018-2019
Casualmente encontré a la bella representante del Magisterio Huehueteco después del desfile de  las fiestas Julias de Huehuetenango. Le solicité me permitiese tomarle una foto, a la que muy amablemente accedió.  Su hermosa sonrisa iluminó el ambiente
Felicito al Magisterio de Huehuetenaango por tener a una  distinguida, amable y muy bella reina que sabe representarlos muy dignamente. Gracias Reina del Magisterio de Huehuetenango, es usted un ángel de belleza , carisma y  amabilidad.
Srita. Profesora MAGNOLIA CANO
REINA DEL MAGISTERIO HUEHUETECO
1018-2019








































viernes, 13 de julio de 2018

NORIEGA -DE LA VEGA- ESPAÑOLES CHIANTLA 1743

DON MARCELO DE NORIEGA  CON DOÑA JUANA MARTINES DE LA VEGA
EN  BEINTE Y SIETE DE HENERO DE DIECIOCHO AÑO HAVIENDO PRECEDIDO  LAS DILIG.S  QUE DISPONE EL STO. CONCILIO DE TRENTO  HAVIENDOSE PUBLICADO LAS ADMONEST.S Y NO HAVIENDO  RESULTADO IMPEDIMENTO  ALGUNO CASE Y VELE IN FACIE ECLESIS A DN.MARCELO DE NORIEGA  HIJO DE DON MARCELO DE NORIEGA  Y DE DOÑA ANNA MARIA DE PENAGOS  EN OTERO DE LAS DUEÑAS (España) CON DOÑA JUANA MARTINES DE LA VEGA, HIJA D EJUAN MARTINES DE LA VEGA (Maestre de Campo) y de JOSEPHA  DE HERRERA  FUERON PADRINOS DON MANUEL D E FUEN LABRADA  Y DOÑA MANUELA DE LA VEGA , TESTIGOS MIGUEL DE MALAVER , LUIS ESCOBEDO  Y THOMAS ESCOBEDO  Y PARA QUE CONSTE LO FIRMÉ. FRAY ANTONIO TELLES CURA DOCT.O

61- ALGUNAS BODAS CHIANTLA 1743

60
61
MANUEL MENDOZA CON ANTONIA GUZMAN
 AÑO DE 1743
ANDRES GARCIA BISARRO DEL PUEBLO DE QUETZALTENANGO CON PETRONA GOMEZ
DON MANUEL DE FUEN LABRADA CON DOÑA MANUELA DE LA VEGA
EN CATORCE DE HENERO DE  DICHO AÑO--A DON MANUEL DE FUEN LABRADA Y A DOÑA MANUELA DE LA VEGA HAVIENDOLOS CASADO POR ORDEN DEL SR. PROV. DON THOMAS DE GUZMAN ET Y DEL P.  CURA DE GUEGUETENANGO FRAY MIGUEL DE HIDALGO FGUERON SUS PADRINOS  DON EUGENIO DE AGUAYO  Y DOÑA MARIA ANTONIA GUTIERREZ 
DON MARCELO DE NORIEGA  CON DOÑA JUANA MARTINES DE LA VEGA
EN  BEINTE Y SIETE DE HENERO DE DOICHO AÑO HAVIENDO PRECEDIDO  LAS DILIG.S  QUE DISPONE EL STO. CONCILIO DE TRENTO  HAVIENDOSE PUBLICADO LAS ADMONEST.S Y NO HAVIENDO  RESULTADO IMPEDIMENTO  ALGUNO CASE Y VELE IN FACIE ECLESIS A DN.MARCELO DE NORIEGA  HIJO DE DON MARCELO DE NORIEGA  Y DE DOÑA ANNA MARIA DE PENAGOS  EN OTERO DE LAS DUEÑAS (España) CON DOÑA JUANA MARTINES DE LA VEGA, HIJA D EJUAN MARTINES DE LA VEGA (Maestre de Campo) y de JOSEPHA  DE HERRERA  FUERON PADRINOS DON MANUEL D E FUEN LABRADA  Y DOÑA MANUELA DE LA VEGA , TESTIGOS MIGUEL DE MALAVER , LUIS ESCOBEDO  Y THOMAS ESCOBEDO  Y PARA QUE CONSTE LO FIRMÉ. FRAY ANTONIO TELLES CURA DOCT.O

PLAZA MAYOR QUETZALTENANGO 1840 Frederick Catherwood


Dibujo del parque central de Quetzaltenango, Guatemala, por Frederick Catherwood en 1840; publicado en el libro Incidents of Travel in Central America, Chiapas and Yucatán por John Lloyd Stephens. Edición de 1854

jueves, 12 de julio de 2018

BODA-MANUEL DE FUEN LABRADA - DE LA VEGA AÑO DE 1743

 AÑO DE 1743

DON MANUEL DE FUEN LABRADA CON DOÑA MANUELA DE LA VEGA
EN CATORCE DE HENERO DE  DICHO AÑO--A DON MANUEL DE FUEN LABRADA Y A DOÑA MANUELA DE LA VEGA HAVIENDOLOS CASADO POR ORDEN DEL SR. PROV. DON THOMAS DE GUZMAN ET Y DEL P.  CURA DE GUEGUETENANGO FRAY MIGUEL DE HIDALGO FGUERON SUS PADRINOS  DON EUGENIO DE AGUAYO  Y DOÑA MARIA ANTONIA GUTIERREZ

ALGUNAS BODAS CHIANTLA AÑO DE 1743

57
JUAN DE----MAZARIEGOS CON ANTONIA DE HERRERA
FRANCISCO CHARLES
58 FALTA
VISITA FRAY PEDRO PARDO DE FIGUEROA
PADRINOS PEDRO DE ARMENGOL-ESPAÑOL Y  ANA  DE ESCOBAR
59
THOMAS DE AQUINO CON LUCIA D ELA CRUZ PADRINOS MIGUEL DE MALAVER- ESPAÑOL
 AÑO DE 1741
MAD JUANA DE CARTAGENA TEST. MIGUEL DE MALAVER
60
MANUEL MENDOZA CON ANTONIA GUZMAN
 AÑO DE 1743
ANDRES GARCIA BISARRO DEL PUEBLO DE QUETZALTENANGO CON PETRONA GOMEZ
DON MANUEL DE FUEN LABRADA CON DOÑA MANUELA DE LA VEGA
EN CATORCE DE HENERO DE  DICHO AÑO--A DON MANUEL DE FUEN LABRADA Y A DOÑA MANUELA DE LA VEGA HAVIENDOLOS CASADO POR ORDEN DEL SR. PROV. DON THOMAS DE GUZMAN ET Y DEL P.  CURA DE GUEGUETENANGO FRAY MIGUEL DE HIDALGO FGUERON SUS PADRINOS  DON EUGENIO DE AGUAYO  Y DOÑA MARIA ANTONIA GUTIERREZ

lunes, 9 de julio de 2018

63-64 EL LIBRO NEGRO DE LA NUEVA IZQUIERDA

EL LIBRO NEGRO DE LA NUEVA IZQUIERDA
IDEOLOGIA DE GENERO O SUBERSIÓN CULTURAL
Nicolás Márquez - Agustín Laje 
Grupo Unión 

 63-64
Es dable recordar que, según los postulados teóricos del feminismo de base
marxista, todos los problemas de la mujer se reducían a una variable claramente
identificada: la existencia de la propiedad privada. Anulada ésta, pues, cabría esperar la
“liberación de la mujer” con la que mintió sistemáticamente la Unión Soviética. Pero
cuesta encontrar dicha liberación entre los datos que hasta aquí hemos ido mencionando.
El mito del buen salvaje se mostró como lo que es: una falacia.
  Y para agregar más, por si hiciera falta, es necesario decir que los casos de

violaciones y violencia contra la mujer fueron también una constante durante todo el

largo período comunista. Los doctores Stern han dejado documentados muchos de ellos,
lo que les terminó costando, como ya dijéramos, varios años de campo de concentración.
Uno de esos casos, que llama la atención por la brutalidad, es el siguiente: “La madre
de mi enfermo era una campesina de Bachkiria. Durante los años del hambre, se había
llegado a la aldea de Ufa para conseguir pan. En el andén de la estación se le acercó un
  Ü03] 103 Citado en Stern, Mijail. Stern, August. Ob. Cit., p. 68. En una nota del editor al finalizar la columna,
se puedeleer lo siguiente: “Creíamos que la autora de la carta tendía demasiado a la generalización de su
triste experiencia. Sin embargo, a medida que llegaba el correo, no hemos tenido más remedio que admitir

que su opinión era la típica de nuestras lectoras”.


Ü04] 104 Investigaciones sociológicas. N° 4, 1970. Citado en Citado en Stem, Mijail. Stern, August. Ob. Cit.,
p. 79.
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 chequista armado y se la llevó consigo. Poco experta en el amor, la campesina esperaba

recibir un pedazo de pan a cambio de su cuerpo. Pero cuando llegaron a la casa del
chequista, éste le ordenó que se desnudara y la entregó a su perro. Tanta era el hambre

de la campesina que no se opuso, suponiendo que luego comería. Cuando el perro hubo

soltado toda la esperma, el chequista la echó a la calle sin dinero ni alimentos”. TI 051 105
 Los doctores Stern cuentan que la violación de mujeres fue, además, una práctica

corriente en la propia familia. Se trata, según la lectura y los datos de aquéllos, de una
consecuencia esperable del culto de la fuerza que el régimen propagó en las relaciones
sociales: “Conocí a una paciente que no se quería divorciar a causa de los hijos, pero
que tampoco deseaba seguir manteniendo relaciones sexuales con el marido. El hombre

la violaba regularmente, sin temor a conflictos judiciales, pues no había tribunal que se

hubiese tomado el caso en serio”. TI 061 106
 Célebre fue el escándalo del famoso cineasta soviético Román Karmen, que fue
condecorado como Artista del Pueblo de la URSS (la mayor distinción otorgada en el
mundo del espectáculo), acusado de subir a su auto a niñas de trece y catorce años para

luego violarlas. Pero como ocurría con los dueños del poder y los amigos de estos

últimos, el caso Karmen quedó en total impunidad y allí estuvo el Estado para esconder

los trapos sucios.
 Además de las individuales, las violaciones colectivas tenían también una
frecuencia significativa, tal como puede advertirse en las crónicas de la época. El Diario
del maestro del 26 de junio de 1926 daba cuenta, por ejemplo, de una violación sufrida

por una alumna a manos de un grupo de compañeros de curso. Otro caso en el que un
grupo de siete hombres violaron a dos mujeres, conocido como las “costumbres de
Chubarov” (nombre de una calle de Leningrado), fue cubierto por Pravda el 17 de
diciembre de 1926. Los doctores Stern suman varios casos más en su libro, que espantan

por el nivel de violencia. Y podríamos seguir citando noticias de la época, pero con esto
basta para determinar que la pretendida “liberación de la mujer” que siguió a la

implantación del socialismo, no fue más que una burda mentira.
  ÜQ51 105 Stern, Mijail. Stern, August. Ob. Cit., p. 49.
¡mi 106 Stern, Mijail. Stern, August. Ob. Cit., p. 246.
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  En otro orden, las golpizas contra las mujeres fueron también algo corriente en

la Rusia comunista. La eliminación del capitalismo y las “condiciones materiales de
existencia” no eliminaron la dominación violenta del hombre sobre la mujer, como
esperaban los comunistas con sus ilusorias teorías de una supuesta edad de oro del
matriarcado. De hecho, las golpizas en la URSS se vincularon directamente con el sexo
marital, y de esos tiempos data aquel triste refrán ruso que reza que “el único que no

pega a su mujer es aquel que no la quiere”. Incluso se llegó a utilizar una expresión para
denominar la relación sexual que en su origen había sido una golpiza: trajnut. De nuevo,
los doctores Stern nos permiten ilustrar todo esto con un hecho concreto: “En Moscú,
un tornero llamado Merzliskov pegaba regularmente a su mujer Nedejda. Pegar es poco,
la molía a golpes metódicamente, primero puñetazos y patadas, y después con ayuda de

un destornillador o un martillo. Cuando la mujer se desmayaba, el marido la sumergía

en un baño de agua fría y volvía a empezar. La mujer falleció durante una de estas

sesiones”. T 1071 107

ALGUNAS BODAS DE CHIANTLA-AÑO 1779

 ALGUNAS BODAS DE CHIANTLA
HUEHUETENANGO
GUATEMALA
AÑO DE 1779
PASQUAL CARRILLO CARDON CON ROVERTA ARIAS TESTIGOS JUAN MATHEO DE MERIDA Y  MANUEL OLIVEROS
JUAN BENTURA SANTHIAGO VIUDO DE  MANUEL DE LOS REYES SOTOMAYOR , CON CLARA ANZUETO HIJA DE JOSEPH ANZUETO Y D EMICHAELA PEREZ, TEST. THOMAS ESCOBEDO, GAVINO LOPEZ, Y LORENZO MAZARIEGOS.
MANUEL DE LA CRUZ  LOPEZ CON RMONA FIGUEROA  CELIS TEST. ALONSO DE HERRERA, THOMS DE AQUINO ORDOÑEZ  Y MARIANO DE HERRERA
 PADRINOS DON VICENTE DE MATAHA Y DOÑA JOSEPHA ERICASTILLA

domingo, 8 de julio de 2018

LOS HIJOS OLVIDADOS DEL TÍO SAM POR PEARL BUCK 1967

 PEARL BUCK, la más distinguida de las escritoras norteamericanas (Premio Nobel y, Premio Pulitzer), ha dedicado en los últimos años gran parte de su tiempo y energías a ayudar a los "niños perdidos": los huérfanos, los baldados, los mestizos.
Solos, sin patria, perdidos: son los niños engendrados y abandonados luego por los soldados norteamericanos en Asia. Una célebre escritora aboga aquí por ellos.
LOS HIJOS OLVIDADOS DEL TÍO SAM
POR PEARL BUCK
Condensado de "THIS WEEK  MAGAZINE"

SOY CAZADORA. Ando a la caza de padres anónimos: los soldados norteamericanos que dejaron sus hijos en Corea, el Japón, OkinaWa, Formosa, Filipinas y Vietnam. Se calcula que de cada diez jóvenes enviados a esos, países, uno ha tenido un hijo con una muchacha asiática. ¿ Y cuál es el resultado? El nuevo pueblo: ¡los "amerasiáticos"!
La política de los Estados Unidos hacia estos niños es increíble: sencillamente dicen: "¡Imposible! ¡No existen!" Tal vez yo misma hubiera creído en esa negación, si no hubiese ido a ver la realidad con mis propios ojos.
Estos niños no existen, me decía yo con firmeza mirando de hito en hito caras que ciertamente no eran
asiáticas.
Niños pordioseros me perseguían en las calles, y yo veía caritas lindas, aunque sucias, caritas de ojos azules y grises y zarcos, enmarcadas en una maraña de cabellos castaños o rubios.
"Vosotros no existís", murmuraba cuando sus manitas sucias me asían de la falda. "No, no, no existís", susurraba cuando los veía en los orfanatos. "¡No, no estáis ahí!" exclamé al ver un desharrapado grupo de niños agazapados bajo un puente para guarecerse de una tormenta de nieve.
Al fin, convencida contra mi voluntad, me di por vencida. Allí están, y los hay en gran número. Muchos mueren en la infancia, pero los que sobreviven gracias a sus mañas y habilidades, al hurto y la mendicidad, sobresalen del término medio, física e intelectualmente.
—De estos chicos hay más de lo que uno se imagina —me explicaba el embajador de Corea en Washington—, y debo decirle que son niños superiores.
Pero son niños aislados y solos, sin patria, perdidos, porque en la mayor parte de Asia el hijo pertenece tradicionalmente al padre, no a la madre. Como es el padre el que registra el nacimiento, al niño que no tiene padre se le dificulta entrar en la escuela o conseguir trabajo. Por carecer de padre, el niño no tiene familia ni futuro.
Se podría pensar que yo no tengo por qué preocuparme de ellos; pero soy vulnerable al encanto, y esas criaturas me han embrujado. Me han robado el corazón con su chispa y su hermosura. No puedo ver que crezcan perdidos y resentidos, y quedarme sin hacer algo por ellos. Sé, por lo que la historia enseña, que los niños perdidos y resentidos, sobre todo cuando tienen inteligencia y belleza, al crecer se convierten en personas peligrosas.
¡Ah, sí!, comprendo que nuestros soldados no son los únicos responsables, ya que hasta hoy no se sabe de ningún hombre que haya sido capaz de procrear un hijo por sí solo. Las madres de estos niños
"amerasiáticos"
son por lo general muchachas jóvenes, asiáticas que se han unido individualmente a un soldado norteamericano, y cada una se mantiene fiel a su hombre mientras él permanece en su país. Confía en que se casará con ella, como con frecuencia se lo ha prometido, y aun es posible que tenga el hijo para comprometer más al hombre a cumplir lo ofrecido. Este es un viejo error que cometen las mujeres en todos los países. Y sin embargo, los padres norteamericanos casi siempre se niegan a reconocer a los hijos que han engendrado.
Hace varios años, conmovida por la tragedia de los niños medio-norteamericanos en Asia, empecé a llevar a algunos de ellos a los Estados Unidos para que fueran adoptados; pero evidentemente era imposible llevar a la tierra de sus padres a tantos millares de chiquillos.
Entonces me dediqué a la caza. Me propuse buscar a los padres norteamericanos que habían producido esta situación. No pregunté cómo se llamaban. Que permanecieran en el anonimato, con tal que se preocuparan de sus hijos. Padres anónimos . . . ¿por qué no un Club de Padres Anónimos? Nada se exigiría a los socios, sino solo dinero para educar a los niños y prepararlos para la vida.
Comencé por los organismos que me parecieron más a propósito para el caso: las asociaciones de ex combatientes. Llamé por teléfono a los directores de estas asociaciones. Cuando contestaron mis preguntas,
parecía que sus voces vinieran de más allá de la Luna.
—No --insistían las distantes voces—; es imposible.
—Pero si se trata de niños indefensos ...
No pude interesarlos sino muy levemente. Me dijeron que existían sucursales locales de las asociaciones, que preparara paquetes individuales de material de información.. .
Los preparé, y con cada paquete despaché una carta personal en que explicaba que el Padre Anónimo no necesitaba mandar su nombre ni su dirección, sino solamente dinero. Mencioné vergonzosamente el hecho de que unos pocos dólares podían salvar la vida de un niño; unos pocos dólares más, enviados con regularidad, servirían para educarlo y conseguirle trabajo; con solo un dólar al año que diera cada militar en servicio activo, se atendería a todos los niños "amerasiáticos" y se les daría la mejor educación posible. Mandé paquetes y cartas al vacío, y del vacío no volvió nada.
Así pues, sigue la cacería. Y, cazando aún, no comprendo y estoy perpleja. ¿Por qué estos padres no responden? ¿No piensan nunca dónde están sus hijos asiáticos ni cómo son? ¿Qué extraño instinto es este de engendrar. y luego destruir?

Al aire libre
UN SEÑOR se fue con su hijito de corta edad, pero sin su esposa, a una excursión de varios días en las montañas. Después de haber pasado la primera noche en el bosque, el padre le preguntó al hijo si le gustaba la vida al aire libre "Sí, papá", repuso el muchacho, "pero la próxima vez traigamos a mamá y la salsa de tomate".    - B.S.
 
UN EXCURSIONISTA amigo mío erigió su tienda en un parque nacIOnal, al lado de la ocupada por una pareja de aspecto cansado, a la que acompañaban varios niños pequeños muy activos. La noche era calurosa; los insectos, feroces; el alojamiento, primitivo.
Pese a todo, nuestro veraneante estaba a punto de conciliar el sueño, a eso de la medianoche, cuando lo despertó un grito apagado procedente de la tienda vecina. Luego se oyó a la madre exclamar, en un tono de angustia que, según me dice mi amigo, él nunca olvidará: "¡Dios mío! ¡Si hace apenas tres minutos que miré el reloj!"
 
ALGUIEN comentaba en una exhibición de fuegos artificiales: "Una vez tuve un dolor de cabeza así".    — M. T.

sábado, 7 de julio de 2018

DOÑA JUANA DE BOHORQUES- RECUERDOS DE ANTAÑO

 RECUERDOS DE ANTAÑO
EMILIO MARTINEZ
ESPAÑA
 
Doña Juana de Bohorques, o cristiana y judía. 

VAMOS a terminar esta relación, por lo que respecta 
a los píos mártires sevillanos, hasta que los vol- 
vamos a encontrar en los días del triunfo final, 
refiriendo lo ocurrido con doña Juana de Bohorques y 
una joven judía, presa por seguir la religión en que la 
educaran sus padres. 
Doña Juana de Bohorques tenía una hermana de 
veintiún años, instruida en tan alto grado, que podía leer 
la Biblia en latín tan correctamente como el mejor pro- 
fesor, y eso que por aquella época los había excelentes. 
Pues si leía y traducía tan correctamente las Escrituras, 
las comentaba mejor, de tal modo, que el sapientísimo 
Ejidio solía decir, que cada vez que escuchaba una diser- 
tación de boca de esta doncella, salía más edificado e ins- 
truido que escuchando a los mejores teólogos de la época. 
Dama tan entendida y piadosa, no pudo menos de 
aceptar las ideas evangélicas que la Reforma encierra; 
y no solamente las aceptó, sino que procuró inculcarlas 
en otros. Presa en las cárceles del Santo Oficio, y puesta 
a declaración, dijo franca y varonilmente: 
« — Yo no soy luterana, pero creo en las doctrinas de 
Lutero, que enseñan la vida eterna a los creyentes, y vos- 
otros deberíais abrazar, en vez de castigarme por mi fe 
en el Señor» (1).