miércoles, 30 de marzo de 2016

LA ESTIRPE DE ABRAHAM CAP III EMIGRACION HEBREA A IBERIA



CÁPITULO III
EMIGRACION HEBREA A IBERIA
     Notemos la semejanza de las palabras, “hebrea” e “Iberia”, igualmente veremos parecida la palabra “Hebreo” con “Ibérico” y también con el nombre “Ebro”. 1. Estos vocablos no hacen más que indicarnos un mismo origen semita. Ahora diremos en este capítulo y en los próximos  los motivos o circunstancias que permitieron que los primeros israelitas se  asentaran en la península ibérica.
     Después de la muerte del rey David, y a finales del reinado de Salomón, la nación de Israel se divide en dos reinos. El del sur y el del norte. Con capitales en Jerusalén y en Samaria. Los reinos de estos dos Estados promueven y practican toda clase de perversidades, desde consultar zodiacos, edificar altares a dioses paganos, mirar en agüeros , consultar adivinos, encantadores y hechiceros, hasta practicar cultos fálicos y prostitución  idolátrica de ambos sexos y entregar a sus hijos como ofrenda para quemarlos vivos a los falsos dioses. Por esta maldad Dios permite que  los asirios lleven cautivos a las diez tribus del norte, en el año 721 A.C. Las  dos tribus restantes del reino del sur son llevadas cautivas por el rey Nabucodonosor en  el año 605 A.C.
    Regresan del destierro babilónico a su  patria, solo dos tribus, la de Judá, y la de Benjamín, incluyendo remanentes  de levitas.      
    La mayoría de las diez tribus  se esparcen por el mediterráneo, en dirección opuesta a la persecución de los asirios, por lo que llegan a la península ibérica y a partes de la costa de África, en lo que hoy es Marruecos.
  
  El libro bíblico que lleva el nombre de su autor, el profeta Abdías, denuncia la maldad del pueblo edomita, que se unió al enemigo para asesinar, despojar y vender a los judíos como esclavos, sin importarles que ambos pueblos provenían de los dos hermanos gemelos: Esaú y Jacob.
     Los descendientes de Esaú, llamado también Edóm; habitaron en la región de Idumea, y en la ciudadela que hoy conocemos como Petra, actualmente en Jordania. El rey Herodes el Grande,  fue un idumeo2, que compró a precio de oro su gubernatura al Emperador Augusto unos años antes del nacimiento de Cristo.
      Leamos  el único capitulo que forma el libro de Abdías, en sus versículos  10 al 14, donde se reprende  la infamia hecha por el pueblo de Edom al pueblo de Judá.      “Por la injuria a tu hermano Jacob te cubrirá vergüenza, y serás cortado para siempre.  El día que estando tú delante, llevaban  extraños cautivos su ejército, y  extraños entraban  por sus puertas, y echaban suertes sobre Jerusalén, tú también eras como uno de ellos. Pues no debiste tú haber estado mirando el día de tu hermano, en el día de su infortunio; no debiste haberte alegrado de los hijos  de Judá en el día en que se perdieron, ni debiste haberte jactado en el día de la angustia.  No debiste haber entrado por la puerta  de mi  pueblo en el día de su quebrantamiento; no, no  debiste haber mirado su mal en el día  de su quebranto, ni haber echado mano a sus bienes en el día de su calamidad.  Tampoco debiste haberte parado en las encrucijada para matar a los que de ellos escapasen, ni debiste haber entregado a los que quedaban en el día de angustia.”
     Podemos decir que después de esta tragedia, cuando  el rey de Babilonia arrasó Jerusalén y llevó multitud de cautivos, que eran hijos de la tribu de Judá  al exilio; y al  no poder o no querer regresar estos expatriados o sus descendientes a la tierra de Israel, de esa manera “se perdieron”.
   Estos judíos desterrados llegaron a formar colonias en la tierra de Sefarad, hoy conocida como España.  A ellos y  a sus generaciones  perdidas tenía en su corazón Dios, cuando el profeta Abdías proclamó un futuro regreso a los caminos plenos del Señor. Veamos esta promesa
“Y los cautivos de este ejército de los hijos de Israel poseerán lo de los cananeos hasta Sarepta; y los cautivos de Jerusalén que están en Sefarad poseerán las ciudades del Neguev.”
  
  El día de hoy, los hispanoamericanos debemos creer a la palabra de Dios, y regresar al camino de justicia Eterno por medio de nuestro Señor y Salvador Jesucristo; No debiendo de ignorar nuestras raíces genéticas  judías  ancestrales.
     El relato del profeta Jonás en la Biblia, nos viene a aclarar, aún más el tema de la diáspora sefardita, cuando comprendemos que la tierra  de Tarsis a la que quiso huir Jonás para evadir el mandato Divino de ir a predicar a Nínive no era otra, más que la antigua tierra de España, donde existía  una colonia judía con anterioridad establecida por mandato del rey Salomón para facilitar sus diversas empresas  entre ellas la extracción de metales preciosos.
     “Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, Y  descendió a Jope, y halló una nave que partía para Tarsis; y pagando su pasaje, entró en ella para, irse lejos de la presencia de Jehová”(a España)




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