martes, 29 de marzo de 2016

LA VISION DE LAS GENERACIONES CAPÍTULO XV LOS JUDÍOS CONVERSOS.



CAPÍTULO XV
LOS JUDÍOS CONVERSOS.

     En los primeros ocho siglos de la era cristiana , en España se practicó en gran manera la libertad política y religiosa, no admitiéndose la autoridad dominante de la  Roma papal, al terminas ese periodo el pueblo español quedó dominado férreamente  bajo los lineamientos político –religiosos del papado. En estas ambiente se presiona a los judíos españoles para su conversión a la iglesia católica romana, porque entre otros motivos también se les miraba como un problema de cuestiones raciales y sobre todo religiosas.
Cuando los vientos de hostilidad arreciaron, en contra del pueblo hebreo y las autoridades monárquicas y eclesiásticas lanzaron su política de conversión, los rabinos avizaron el porvenir de su pueblo. El rabino Yehuda Ibn Verga, comparó a los nuevos convertidos con tres parejas de tórtolas. La primera seguiría en España y sería muerta.
La segunda pareja sería “desplumada” de sus bienes; pero saldría huyendo. La tercera pondría en salvo sus cuerpos y bienes al “Ser la primera en huir” a otras tierras.2
El Rabino Isaac Arama advirtió a los “Cristianos nuevos”lo siguiente: “No encontrareis descanso entre los gentiles, y vuestra vida penderá de un hilo” “Un tercio quemado por el fuego, un tercio huyendo para esconderse y los que queden viviendo en temor mortal” 2
En el Reino de Aragón, la hostilidad hacia la comunidad sefardita llegó al punto máximo por parte del inquisidor Pedro Arguez; Que termino siendo asesinado en un templo católico a donde acostumbraba rezar por las noches. El Rey Fernando y sus autoridades investigaron diligentemente y dieron con los culpables .Entre ellos el principal promotor, un judío converso, Jaime de Monteza, tesorero real;  Jerónimo de Santa Fe; otro de apellido Durán; un Joven de 20 años de apellido Almazán. Por este caso sesenta y cuatro judíos de Aragón fueron capturados y quemados vivos en la hoguera. El tesorero Jaime de Monteza fue torturado y luego decapitado el 20 agosto de 1,488.

Los judíos al cristianizarse legalmente tenían los mismos derechos que los demás españoles, mas en la práctica los veían como unos intrusos que amenazaban con contaminar las doctrinas de la iglesia católica.
Los “anusim” o nuevos convertidos, descubrieron pronto que el hecho de adoptar una nueva religión,  no evitaba la hostilidad antijudía.
Por algunas características físicas, similares a los hispanos, los hebreos en cierta manera era difícil de perseguirlos racialmente, por lo que se les juzgó a partir de razones religiosas, tales como el haber nacido judío o porque sus padres y abuelos lo eran.
La principal acusación en contra de los Anusim sefarditas, fue la hipocresía religiosa, es decir la observancia en forma secreta de la” ley vieja” de Moisés.
El Rey de Castilla Alfonso VII, afirmaba que los cristianos de origen judío no gozarían ya de ningún beneficio en Toledo o su jurisdicción porque su fidelidad a Cristo era sospechosa.3
Los nuevos cristianos sefardíes eran inteligentes, tesoneros y deseaban oportunidades para escalar cosa que lograban a menudo. Despertando envidias y rencores de parte de la sociedad restante.. 

Referencias
1,2,3     La historia de los judíos. Paúl Johnson..Ediciones, B:A: Barcelona, España.2003.

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