miércoles, 30 de marzo de 2016

LA VISION DE LAS GENERACIONES CAP XIX ESPAÑA



CAPÍTULO XIX
                            ETERNO RESPLANDOR EN ESPAÑA
      

     La formación del pueblo español, desde los tiempos antiguos, tiene su base en el espíritu inherente de libertad que se lleva en el alma humana. Sin embargo este ideal libertario fue apocado con la instauración del tribunal de la inquisición que persiguió a los sefarditas, y también reprimió cruelmente a los cristianos españoles que abrazaron la reforma, porque tenían un anhelo legítimo de tener comunión con la Sagrada Escritura. Admiramos y tomamos como un ejemplo sobresaliente a estos valientes de la fe.
Un historiador apellidado M”Crie,1 se refiere a ellos en estos términos: “tal vez no hubo nunca en país alguno, tan gran proporción de personas ilustres por su cuna o por su saber, entre los convertidos a una religión nueva y proscrita”
     Comienza esta aurora de libertad, cuando aparecen obras escritas en castellano en 1,500, ponderando la Biblia como referencia para examinar cualquier doctrina religiosa. Esto acontecía mayormente  en la provincias de Cataluña, Aragón, Castilla Vieja y en Andalucía. Uno de los responsables del despertar espiritual en España fue Julián Hernández, quien introdujo por los Pirineos o por los Puertos del sur de España, innumerable cantidad de Biblias y Nuevos Testamentos.  
Entre los eruditos que aceptaron la verdad avasalladora de la Palabra de Dios se encontraban: Alonzo de Valdez, secretario del virrey de Nápoles, Constantino de La Fuente, capellán y confesor de Carlos V; el arzobispo Carranza.  Hombres que promovían y defendían las doctrinas de libertad de la Biblia.
El arzobispo Carranza pasó de” implacable”, enemigo del protestantismo, en secreto sostenedor de él.2. Por  la razón de estudiar “Libros heréticos con el objeto de refutarlos3.” Pasó muchos años en prisión , por su negativa de abandonar su nueva fe.
Alonzo de Valdez, secretario imperial de Carlos V, lo acompañó a su coronación en 1,520. y a Worms ciudad de Alemania en 1,521. Aprovechó sus viajes para informarse en Alemania y los Países Bajos, del  origen y doctrina del evangelio.  A su regreso en España, junto a su hermano Juan de Valdez, por medio de la imprenta esparcieron el mensaje “protestante”.  Estos ilustres eran hijos de don Fernando de Valdez, corregidor de la ciudad de Cuenca.
Francisco San Román, nacido en Burgos, hijo del alcalde Mayor de Bribiesca, visitó Alemania por motivos comerciales, allí aceptó la doctrina evangélica, y a su regreso a España, predicó su nueva fe. Sufrió por ello al martirio y la muerte en la hoguera, esto sucedió en 1,544.
Domingo de Rojas, hijo de Don Juan Marqués de Poza, y su madre era hija del Conde de Salinas y descendía del marques de la Motta, fue otro español que se convirtió al evangelio mediante el testimonio de Francisco San Román
Rojas, convirtió a toda su familia y también a la del marques de Alcanices, y otras nobles de Castilla.
Cuando Rojas iba camino al martirio de la hoguera, pasó frente al palco real, y preguntó al rey:”¿Cómo podéis, Señor, presenciar así los tormentos de vuestros súbditos?”.  
“!Salvadnos de muerte tan cruel!. No, replicó Felipe, yo mismo llevaría a la leña para quemar a mi propio hijo si fuese un miserable como tú”2
     El Doctor Don Agustín Cazalla, era hijo de Pedro Cazalla, oficial mayor del tesorero real, gozaba de fama como “uno de los principales oradores sagrados de España3 En 1,545 fue nombrado capellán del emperador. Luego en 1,555 a 1,559, residió en Valladolid, ciudad natal de su madre en cuya casa floreció una comunidad cristiana reformada.
     Tan  grande fue  el avivamiento que llego a ciudades del reino de León, Toledo, Granada, Valencia, Aragón, Murcia, La Rioja, y Castilla la Vieja.
Don Cristóbal de Padilla era pastor de una “Iglesia”, en la ciudad de Zamora, allí se congregaban importantes familias.
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     La reforma evangélica, tomaba auge en el norte, teniendo como base a Valladolid y en el sur, su cabeza de playa era Sevilla.  En esta última se dan una serie de sucesos especiales que sacudirían a toda España,  de tal magnitud que su influencia llega aún a nuestras vidas a través de la traducción de la Biblia en la versión de Casidioro de Reina  y otras posteriores. Estas traducciones iniciaron, cuando un joven rico de familia distinguida, llamado Rodrigo De Valero, se convirtió al evangelio de Cristo. De Valero, iba declarando la verdad en las calles y plazas de Sevilla, así alcanzó entre sus convertidos al Doctor Egidio (Juan Gil), quien era “canónigo mayor de la corte eclesiástica de Sevilla”4 A su vez, el Doctor Egidio, tuvo por discípulos al Doctor Vargas, y al Doctor Constantino de la Fuente, predicador de la catedral de Sevilla. En 1,548, el Doctor de la Fuente acompañó al príncipe Felipe En su viajo por los países bajos, para “hacer ver a los flamencos que no le faltaban a España Sabios y oradores corteses” 5
     Debido a la alta preparación de los caudillos evangélicos y su total entrega a la doctrina Bíblica, la luz de la esperanza y la verdad penetraron a los conventos.
El capellán del monasterio dominicano de San Pablo, esparcía celosamente la doctrina reformada, igualmente en el convento de Santa Isabel y en otros centros religiosos de Sevilla.
García de Arias, un monje llamado “Doctor Blanco”, que pertenecía al convento de San Isidro del Campo, uno de los más célebres de España, ejerció una verdadera influencia en todos sus compañeros enseñándoles a orar y meditar en las Escrituras Sagradas.
     A raíz de estas verdades expuestas en este convento, ya no se reverenciaba a las imágenes, solamente las dejaban para no despertar suspicacias. Más adelante se llegó a un acuerdo de dejar en libertad de actuar a cada monje, pues todos eran ya convertidos al protestantismo. Doce de ellos, decidieron abandonar el convento y tomando diferentes caminos llegaron a Suiza.
     Cuando las autoridades al fin lograron obtener los nombres de los fieles evangélicos y el lugar donde se congregaban, se desató una verdadera cacería represiva en las nobles y prosperas congregaciones de Valladolid,  Sevilla, Toledo, Granada, Murcia y Valencia, pero estos hombres de Dios, estuvieron dispuestos a sellar su testimonio y  su conversión a Jesucristo con su propia sangre.
     En los autos de fe, celebrados en Valladolid, en 1,559 y en Sevilla en 1,560, se encontraban muchos nobles e ilustres hijos de España. Se dice que Carlos V, al saber de la noticia de que el Doctor Constantino de la Fuente era cristiano evangélico exclamó acerca de su capellán favorito: “Si Constantino es hereje, ¡gran hereje es!” Y luego declaró suspirando “¡No podéis condenar a otro mayor!”6. Estando en prisión el doctor de la Fuente, murió, siendo asistido en sus últimos días por otro prisionero, un monje convertido a la misma fe. proveniente del monasterio de San Isidro el Campo.
El doctor llamado Agustín Cazalla, no escapó a la inquisición y fue ejecutado públicamente en Valladolid.
     Conmovedora y triste historia es la vida de don  Antonio Herrezuelo y  de doña Leonor de Cisneros, su esposa. Quienes fueron apresados por practicar la fe en el Señor Jesucristo. Ella era  una dama de veinticuatro años noble y muy hermosa, luego de dos años de encarcelamiento, se retractó de su fe, su esposo al contrario, decidió morir por su fidelidad al evangelio. Cuando don Antonio era conducido al martirio le dirigió una mirada llena de amor a su esposa,  conmovido de su juventud y hermosura, por estar de ropas miserables y viles de penitencia.
     Gonzalo de Illescas en su “Historia Pontifical”, dice de esta ejecución: “se dejó quemar vivo con valor sin igual. Estaba yo tan cerca de él que podía verlo por completo y observar todos sus movimientos y expresiones. No podía hablar, pues estaba amordazado...Pero todo su continente revelaba que era una persona de  extraordinaria resolución y fortaleza... resolvió morir en las llamas por mucho que lo observara, no pude notar, ni el más mínimo síntoma de temor o de dolor; Eso sí, se reflejaba en su semblante una tristeza la cual nunca había visto.”7 Doña Leonor al ver la resolución de su esposo de morir por la causa del evangelio, y no olvidando su mirada de despedida, decide también llevar su creencia al máximo punto, declarando ante todos su adhesión a la causa de Jesucristo, por lo que sufre igual muerte en la hoguera.
      Nuestros corazones se sienten conmovidos ante el dolor, la tristeza y el menosprecio que sufrieron estos nobles e ilustres hijos de España, sabemos que su sacrificio no fue en vano, con su sangre regaron la semilla implantada en su patria. El Eterno Dios hará prosperar un avivamiento espiritual en esa tierra bendita. A todos los héroes españoles de la fe que ofrendaron su vidas les admiramos su ejemplo y les decimos : Que nos enorgullece el privilegio de ser llamados sus hermanos espirituales, y que el resto de nuestras vidas, trataremos de imitar su fe y su ejemplo.

Referencias.

1,2,3,4,5,6,7,  “La Reforma en España.” Capítulo 13    Compilado por C. C Crisler y H. H. Hall. El Gran Conflicto. E.G. White.  Inspiration Boods. Arizona. U S. A. 1,973.

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