martes, 29 de marzo de 2016

LA VISION DE LAS GENERACIONES CAPITULO XIV LOS JUDÍOS CONSOLIDAN EL CASTELLANO



CAPITULO XIV
LOS JUDÍOS CONSOLIDAN EL CASTELLANO

         En los albores de la identidad de la nación española, el rey de Castilla y León, Alfonso X “El Sabio” (1,221-2,284), decidido a establecer las formas y normas del lenguaje castellano convocó a eruditos judíos de su corte para la configuración del  mismo. Los rabinos judíos organizados en la escuela de traductores de Toledo, influyeron sobremanera en la traducción de varias obras, con el objeto de escribirlas  en la lengua de castilla, y así de esta forma resistirse a la lengua oficial de la iglesia católica que era el latín. La principal obra traducida es lo que se llama “La Biblia Alfonsina”, en el año 1,260, por orden del rey antes mencionado.
     Podemos decir sin temor a  equivocarnos que por este hecho, los sabios judíos traductores de una forma muy consciente estructuraron  y pulieron grandemente la nueva lengua, es decir el Castellano.
Notemos a continuación las traducciones hechas por españoles en su  mayoría sefarditas de las Sagradas Escrituras.



*Biblia Alfonsina. Versión hecha por la Escuela de traductores de  Toledo.
*La Biblia de Alba. Hecha en 1,490 por el Rabino Moisés Arragel. Notable *por la pureza del lenguaje.
*Evangelios Litúrgicos. Escritos por  Juan López.
*Los Cuatro Evangelios. Versión escrita por Juan  de Robles.
*El Pentateuco. Versión de los cinco libros de Moisés. Traducida en 1,497
  por los judíos desterrados de España.
*Salmos, Evangelios y Epístolas escritos por Juan de Valdez en 1,534 .
*El Nuevo Testamento de Enzinas. Por  Francisco de Enzinas en 1,543.
*La Biblia de Ferrara. Por un grupo de judíos españoles, desterrados en *Ferrara, .Italia. En 1,553,
*El Nuevo Testamento de Pérez. Hecho por Juan Pérez en Ginebra, Suiza,
  en 1,556.1

   Tenemos una deuda de gratitud a los sabios judíos sefarditas que vertieron al castellano ese hermoso  e inigualable caudal de agua cristalina. Así mismo es trigo del cielo,  ¡La Palabra de Dios!
El lenguaje es  un regalo divino para la humanidad, por medio de el nos comunicamos con nuestros semejantes  y debemos  exaltar y glorificar a Dios con nuestras palabras, “exalten a Dios con sus gargantas (Salmos 149:6). “Mi lengua hablará de tu justicia todo el día (Salmos 71:24) “y las repetirás a tus hijos y hablarás de ellos estando en tu casa y andando por el camino y al acostarte y cuando te levantares. (Deuteronomio 6:7)
La fuente bíblica enseña que originalmente el idioma era uno solo para los habitantes del mundo. “Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras” (Génesis 11:1), a causa de la rebelión humana, para apartarse de Dios buscando su propia glorificación, Jehová dijo “Ahora pues descendamos y confundamos allí su lengua para que ninguno entienda el habla  de su compañero..., y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra.” (Génesis 11:9)
Desde el tiempo de los macabeos, el espíritu filosofal humanista se introdujo en la mentalidad del pueblo hebreo, y más tarde se infiltró en la iglesia cristiana.
“hoy día, todas las lenguas están corrompidas llenas de términos paganos, de superstición de nombres inadecuados, de reglas absurdas. Nuestra lengua española cuenta con términos cuyo significado tomamos muy a la ligera. Romance significa a la romana y cuando una persona el lunática , se le considera afectada por la luna, catástrofe proviene de las voces griegas kata, que significa caída o descanso, y astro, estrella, es decir los astros están en contra nuestra. Fortuna, es una palabra derivada de la diosa pagana alegórica, que solo existió en mentes tenebrosas. Los cohetes espaciales de los Estados Unidos, llevan nombres de los dioses paganos mitológicos como Thor, Agenea, Atlas, Titán, etcétera. Y los programas del espacio como Génesis y Apolo también son de origen pagano”1

Los meses del año están alterados en su orden entrando aquí la egolatría de los emperadores romanos que quisieron perpetuar sus nombres en el calendario. El mes de enero por Nerón, febrero, marzo, abril, junio, por la diosa Juno; julio por Julio Cesar, Agosto por Augusto, octubre por el Octavio, noviembre  por noveno, y diciembre por décimo. Lo que indica que los meses terminaban en el  décimo .  luego en honor a Julio Cesar y Augusto César se nombraron dos más.

Referencias
1.       El Maravilloso Mundo del Mañana, Herber W. Armostrong. Institución Ambassador. 1978.

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