martes, 8 de marzo de 2016

PARABOLA DE LA NACION JUSTA OO2

Parábola de la Nación Justa
Por Samuelson Ciudaddepaz



HOMBRES TRANSFORMADOS POR MEDIO DE LA RENOVACION DE LA MENTE Y ESPIRITU.

Los habitantes de este país  escucharon  o  leyeron historias verídicas de cómo  la enseñanza y práctica de la Justicia basada en la  Palabra de Dios, transformaba a los hombres  más envilecidos en el pecado. Por ejemplo el caso de  Alexander Smith en la Isla de Pitcairn.

En 1787 el rey Jorge III de Inglaterra envió el Bounty a la isla de Tahití para  juntar árboles de pan, los que posteriormente debían llevarse a Jamaica y trasplantarse para que los habitantes tuvieran más alimento. Mientras juntaban los arboles, los marineros comenzaron a impacientarse  y a trazar planes sediciosos. estaban más interesadas en las jóvenes nativas que en su trabajo.

Finalmente el barco se llenó de árboles del pan  y se alejó de la hermosa isla tropical. Poco después, parte de de la tripulación se sublevó y dejaron abandonados en un pequeño bote al capitán  Bligh y  a 18 marineros leales a él. Luego de 48 días de azarosa navegación en altamar, Bligh y sus hombres   llegaron a un puerto amigo en la isla de Timor, de donde regresaron a Inglaterra.

Pronto fue enviada una expedición para castigar a los rebeldes. Capturó a catorce de los amotinados, pero nueve escaparon en el Bounty; y estos acompañados de seis nativos de Tahití, nueve mujeres y una muchacha de quince años, desembarcaron finalmente en la isla Pitcairn.

La islita se transformó en el escenario de una historia de degradación, pecado y derramamiento de sangre. Uno d e los marineros, que había trabajado en una destilería de Escocia, preparó alcohol en base a una planta nativa. Poco después todos os  hombres, excepto uno de las amotinados, habían muerto a causa de la violencia.

 Fue así como Alejandro Smith quedó con un harén de mujeres y una cantidad de niños, tanto suyos como de sus compañeros ahora muertos. Comprendiendo al fin su pecaminosidad y preocupado por el futuro de los que le rodeaban, comenzó a pensar seriamente en Dios.

En uno de los baúles que habían sido retirados de Bounty antes de hundirlo, encontró un ejemplar de las SAGRADAS ESCRITURAS y empezó a leerlo fielmente cada día. Como resultado, se arrepintió de sus pecados y comenzó a vivir de una manera  diferente, en el temor de Dios. Para demostrar que era otra persona, cambió su nombre por el de John Adams. Luego enseño a todos los habitantes de la isla a leer el libro de Dios y a practicar sus enseñanzas.

En 1888 el ballenero topaz hizo escala en la isla  Pitcairn y a su regreso a Europa dio a conocer por primera vez, lo que había ocurrido con aquellos amotinados que se habían salvado de la horca 18 años antes. ¡Cómo habían cambiado las cosas! No había allí  ni cárcel ni hospital, tampoco analfabetismo, ni crímenes, ni enfermedades, ni bebidas alcohólicas. Toda la isla era ciento por ciento cristiana.

¿Que había transformado a esta islita de un infierno en un pedazo de cielo? Un libro, LA BIBLIA. Actualmente todos los habitantes de la isla Pitcairn- hombres, mujeres y niños-son cristianos, todo como resultado de la lectura de las sagradas escrituras.”

(Tomado de El Centinela.  Década de  1970.)

(Recomendamos a nuestros amables lectores  investigar más acerca de esta maravillosa historia)

 Similar obra hizo Dios en la mente y corazones de los costamalenses, cuando ellos empezaron a estudiar detenidamente las Sagradas Escrituras. Permitieron que Jesucristo  reinase en sus corazones. Hicieron suyos los siguientes versículos de la Biblia.

60:1 Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti.
60:2 Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria.
60:3 Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento.
60:4 Alza tus ojos alrededor y mira, todos éstos se han juntado, vinieron a ti; tus hijos vendrán de lejos, y tus hijas serán llevadas en brazos.
60:5 Entonces verás, y resplandecerás; se maravillará y ensanchará tu corazón, porque se haya vuelto a ti la multitud del mar, y las riquezas de las naciones hayan venido a ti. 

 Capítulo 60  del libro del profeta Isaías.

Al  igual que Alexander Smith, los  costamalenses  reflexionaron seriamente  acerca de su situación y del futuro que esperaban para ellos, para sus hijos y sus nietos. A  la luz de la Biblia, examinaron su cultura, usos, hábitos, costumbres, actitudes,  y se dieron cuenta que  a los ojos de Dios tales cosas  no eran agradables.  Conozcamos  dichas actitudes y costumbres  reprobadas en palabras de la Escritura Sagrada.


UNA NACIÓN PECADORA


4:2 Perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen, y homicidio tras homicidio se suceden. 

4:6 Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos. 

4:12 Mi pueblo a su ídolo de madera pregunta, y el leño le responde; porque espíritu de fornicaciones lo hizo errar, y dejaron a su Dios para fornicar. 

 6:8 Galaad, ciudad de hacedores de iniquidad, manchada de sangre.
6:9 Y como ladrones que esperan a algún hombre, así una compañía de sacerdotes mata en el camino hacia Siquem; así cometieron abominación. 

8:4 Ellos establecieron reyes, pero no escogidos por mí; constituyeron príncipes, mas yo no lo supe; de su plata y de su oro hicieron ídolos para sí, para ser ellos mismos destruidos. 

Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos, hijos depravados! Dejaron a Jehová, provocaron a ira al Santo de Israel, se volvieron atrás.
1:5 ¿Por qué querréis ser castigados aún? ¿Todavía os rebelaréis? Toda cabeza está enferma, y todo corazón doliente. 

1:6 Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite.
1:7 Vuestra tierra está destruida, vuestras ciudades puestas a fuego, vuestra tierra delante de vosotros comida por extranjeros, y asolada como asolamiento de extraños.
1:8 Y queda la hija de Sion como enramada en viña, y como cabaña en melonar, como ciudad asolada. 
 1:17 aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda. 

2:19 Y se meterán en las cavernas de las peñas y en las aberturas de la tierra, por la presencia temible de Jehová, y por el resplandor de su majestad, cuando él se levante para castigar la tierra. 

2:20 Aquel día arrojará el hombre a los topos y murciélagos sus ídolos de plata y sus ídolos de oro, que le hicieron para que adorase,

3:4 Y les pondré jóvenes por príncipes, y muchachos serán sus señores. 


6:12 El hombre malo, el hombre depravado, 
Es el que anda en perversidad de boca; 
6:13 Que guiña los ojos, que habla con los pies, 
Que hace señas con los dedos. 
6:14 Perversidades hay en su corazón; anda pensando el mal en todo tiempo; 
Siembra las discordias. 
6:15 Por tanto, su calamidad vendrá de repente; 

3:12 Los opresores de mi pueblo son muchachos, (Adolescentes)

3:5 Y el pueblo se hará violencia unos a otros, cada cual contra su vecino; el joven se levantará contra el anciano, y el villano contra el noble.

5:8 ¡Ay de los que juntan casa a casa, y añaden heredad a heredad hasta ocuparlo todo! ¿Habitaréis vosotros solos en medio de la tierra?
5:9 Ha llegado a mis oídos de parte de Jehová de los ejércitos, que las muchas casas han de quedar asoladas, sin morador las grandes y hermosas. 

5:11 ¡Ay de los que se levantan de mañana para seguir la embriaguez; que se están hasta la noche, hasta que el vino los enciende!
5:12 Y en sus banquetes hay arpas, vihuelas, tamboriles, flautas y vino, y no miran la obra de Jehová, ni consideran la obra de sus manos.
5:13 Por tanto, mi pueblo fue llevado cautivo, porque no tuvo conocimiento; y su gloria pereció de hambre, y su multitud se secó de sed.
5:14 Por eso ensanchó su interior el Seol, y sin medida extendió su boca; y allá descenderá la gloria de ellos, y su multitud, y su fausto, y el que en él se regocijaba.

5:22 ¡Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar bebida; 

5:23 los que justifican al impío mediante cohecho, y al justo quitan su derecho! 

10:1 ¡Ay de los que dictan leyes injustas, y prescriben tiranía,
10:2 para apartar del juicio a los pobres, y para quitar el derecho a los afligidos de mi pueblo; para despojar a las viudas, y robar a los huérfanos!
10:3 ¿Y qué haréis en el día del castigo? ¿A quién os acogeréis para que os ayude, cuando venga de lejos el asolamiento? ¿En dónde dejaréis vuestra gloria? 

17:10 Porque te olvidaste del Dios de tu salvación, y no te acordaste de la roca de tu refugio; por tanto, sembrarás plantas hermosas, y plantarás sarmiento extraño. 

17:11 El día que las plantes, las harás crecer, y harás que su simiente brote de mañana; pero la cosecha será arrebatada en el día de la angustia, y del dolor desesperado.
32:6 Porque el ruin hablará ruindades, y su corazón fabricará iniquidad, para cometer impiedad y para hablar escarnio contra Jehová, dejando vacía el alma hambrienta, y quitando la bebida al sediento. 

34:12 Llamarán a sus príncipes, príncipes sin reino; y todos sus grandes serán nada. 

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