domingo, 3 de abril de 2016

ANGELES EN FORMA DE HOMBRE Por Samuelson Ciudaddepaz



ANGELES EN FORMA DE HOMBRE
Por Samuelson Ciudaddepaz

En el año de 1993, dediqué unas horas a estudiar sobre el tema: EL REINO DE DIOS.
  A la semana siguiente de este estudio viajamos con mis padres y hermanos a la boda de mi hermano a realizarse  en la capital de Guatemala.  Un día después,antes de viajar con destino a Mazatenango . Decidimos  desayunar en alguno de  los restaurantes  cercanos a la estación de buses.
Estábamos ya en pleno desayuno, cuándo entró un hombre  indigente  a pedir un poco de comida.  Alguien del grupo familiar le extendió un  par de tortillas con una buena  porción de  comida.  Después de recibirla el indigente dijo: Gracias, de ustedes es EL REINO DE DIOS”.
Escuché esta expresión en un tono de voz de forma  segura y muy claramente que realmente me  sorprendió agradablemente.
En ese entonces al igual hoy, me preguntó: ¿cuántas veces he escuchado agradecer a un indigente con esa expresión tan poco común  y de profundo significado?
¿Por qué una semana antes había yo estudiado los pasajes bíblicos con referencia del  REINO DE LOS CIELOS?
 ¿Coincidencia o algo más?
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 Por el año 2,000 atendía mi pequeño negocio.  Siempre pasaban  personas menesterosas a pedir monedas o comida.  En una ocasión estando yo sentado y muy ocupado en mis quehaceres apareció un  mendingante  en la entrada del local.  Sin que esta persona me pidiera algo, yo salí de mi silla, detras del mostrador y fui a la puerta donde él se había detenido y no había dado un paso más.  Para ahorrarme  palabras tanto de la persona  limosnera,  como las mías, llevaba ya unas  monedas en mi mano.  Dando por hecho que eso era lo que pedía  el hombre que tenía enfrente se las dí. Él a su vez extendió su mano y las tomó.
No fue un  dar y recibir común….El hombre que estaba frente a mí llamó mucho mi atención….no por su aspecto de pobre…vestía camisa  blanca y pantalón casí del mismo color o beige.  El pantalón era corto y le llegaba arriba de los tobillos. Calzaba “caites de cuero amarillo”…se apoyaba en su baston de madera rustica que era un palo descortezado de color café amarillo.  La anterior descripción es demasiada común.   La sorpresa para mi  fue que al verle vi en su rostro una sonrisa de comprensión y de algo que no sabría decir.  Sus ojos eran demasiado claros para quién yo  pense a  primera vista como un “indígena”. Eran de un color muy brillante, de un color  ambar claro transparente. 
Esa mirada era inocente , tan pura que casí podía  ver el fondo del alma de esa persona.  Este hombre con aspecto de limosnero tenía una estatura muy baja, quizá  medía 1.55 a 160 cms.  Por lo que yo le aventajaba unos 20 0 25 cms. Pero el grande aquí no era yo.me sentí en ese momento  que estaba delante de la presencia de un ser  que podía ver dentro de mi , que estaba ...leyendo en mi corazón y en mi mente. Me sentí pequeño. El no dejaba de sonreír con una dulzura, una paz y un amor.  Dire que este “limosnero" proyectaba una gran dignidad, una presencia majestuosa  a pesar de su aspecto. Me quede desarmado delante de su presencia. Pasados unos minutos el salió y yo regresé a mi silla con multitud de pensamientos en mi cabeza.
¿Sería un ángel?
¿ Y si era  una manifestación de la presencia Jesucristo?....
En ese entonces, al igual que hoy, se qué no era una persona común quién vi ese día.
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En el año 1999 tuve la bendición de  construir mi casa.  Siendo un área  pequeña me vi en la  necesidad  de construir  más de un  piso. En el año 2,000 leyendo el libro de Génesis, me sentí inspirado a seguir el ejemplo de Jacob, cuando él  derrama aceite sobre una piedra y luego tiene un sueño donde ve ángeles subir  y bajar del cielo a la tierra.
 Un   maestro  conocido mío, me  había regalado una piedra de cuarzo  que había recogido en el camino a su trabajo, y como años antes  habíamos recibido un curso de” mineralogía y gemología”, le pareció interesante el obsequiarme esa piedra.
Inspirado como  dije en la Biblia, tome  un día la piedra , la coloqué en la cúspide de mi casa, junto a un llavero de metal que alguien me trajo de Jeruslalém.  Vertí sobre los mismos un poco de aceite e hice una oración accionando mi fe.
Solicité a Dios, que permitiera que  la cúspide de mi casa fuese un  “campamento de angeles”, un lugar donde descendiesen  ángles de  Jesucristo para realizar sus tareas en Huehuetenango, para bendecir esta ciudad.
Por esos días llegó a visitarme el pastor  Francisco Román, al subir a la azotea y pedirle yo que orara por mi casa, el lo hizo y en determinado momento dijo:
Eschucha bien…presta atención …dice Dios que grandes cosas van a pasar en Huehuetenango y que tú serás parte de ellas..
Del año 2002 al 2009, Dios permitió  que tres congregaciones nacierán y se formaran en el area  del segundo piso que yo había diseñado para una sala comedor.  Dios tenía planes pare este pequeño lugar. 8.50 X 8.40,- = aproximadamente  65 mts. 2.  Un pequeño lugar, donde Dios  quiso hacer maravillas….de esa cuenta la  tercera  congregación que aquí nació  fue cuando vino un hermano conocido de la  la niñez primaria y solicitó el segundo nivel.  Al principio era  él , su esposa, sus tres hijos , mi mamá y mi hermana, y yo, quienes dimos inicio a ls servicios religiosos.  Durante varios meses estuvimos solos, y un día  Dios hizo el milagro. Empezaron a llegar personas y más personas. Se formó un grupo  musical con trompetas, batería, bajo, guitarra… Yo vivía asombrado de ver como entraban las familias y los jóvenes….Llegó el momento en que eramos más de cien personas….los jovenes  buscaban  gradas donde sentarse… A los 2 años la Iglesía ya contaba con unos 150 miembros que ya no cabían en  el segundo piso de mi casa y decidierón alquilar  un local grande…Ahora se reúnen en la entrada principal de la ciudad de Huehuetenango y la memnbresia  está arriba de los 200 miembros. Ya abrierón obra misionera en Nicaragua y Costa Rica.
En la primera congregación formada  en el segundo  piso de la casa, por el año 2003, vinieron una grupo de jovenes procedentes de la capital. En el servicio dominical y durante el tiempo  de la oración y ministración , una señorita con el don de la profecía, sin saber quién era el anfitrión  y quién era mi madre , se acerca a ella  y le dice : “Dios dice que le has agradado, que te ama mucho, Y  dice también que: LE HAS SERVIDO MUCHOS PLATOS A SU MESA”. 

 25:33 Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. 
25:34 Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. 
25:35 Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; 
25:36 estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. 
25:37 Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? 
25:38 ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? 
25:39 ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos ati? 
25:40 Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. Mateo cap. 25
 Al fnalizar el servivio mi madre(Q.E.P.D) muy gozosa nos compartió lo que le había dicho la joven.  Este breve  mensaje fue de mucha bendición para mi, porque  desde  muy pequeño  vi a mi madre, extender al necesitado, especialmente a las mujeres con hijos pequeños,  un vaso y un plato lleno de cereal, pan, tortillas, y además ropa… 

¡Bendito sea mi Dios, quién me dio una madre con un corazón sumamente noble y misericordioso.
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Un día domingo  del año 2003, el pastor de  ese  entonces, había invitado a unos  norteamericanos a predicar la Palabra. Al  cruzar la línea de la puerta, el  pastor líder de ellos, exclamó a gran voz: ¡GLORIA A DIOS, AQUÍ ESTA LA PRESENCIA DE JESUCRISTO¡… esa misma mañana una señorita que unos  años antes había sufrido un terrible accidente automovilistico y que estuvó  en cama más de un  año por sus fracturas, pasó al frente para dar testimonio de que  un pie que le había quedado más corto por ese accidente, había crecido unos centimetros hasta  igualarse al otro.
Durante esos esos años las personas que por primera vez llegaban  a los servicios en este lugar de mi casa , siempre decían: “Que bien se siente estar aquí”
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En eñ año 2000 concocí a una hermana en la fe. Un día ella me dijó que un año antes , visitando a  una amiga en la vecindad, siempre escuchaban  todas las tardes una música de piano  que provenía de mi casa.  L e pregunté si no se equivocarían al pensar que  esa música de piano  provenía de mi  hogar. Esta amiga me aseguró  que no esta equivocada al afirmar que era en mi casa donde se escuchaban la música, y que en más de una oportunidad habían comentado   “ Cómo no se cansan de tocar esa música”..,
Transcurrieron de seis meses  a aun año aproximadamente de esta conversación.
 Una tarde  tocaron a la puerta. Salí a atender a quién lo hacía. Era una  jovencita que vivía a la tercera casa contigua a la mia. En la manos sostenía una radio grabadora de casettes.
  Me dijo : __Por motivo de un trabajo de música que me dejaron en mi colegio, vengo a pedirle un favor.—
¿Cuá es el favor?
__Permitáme grabar los sonidos  del piano que ustedes tienen alla arriba_-
__¿De que música de piano habla, yo no tengo ningún piano? ¿ Han escuchado algúna música de piano?
 __Ella me dijo__Si , nosotros lo escuchamos siempre-        
Luego la jovencita se fue de la casa, talvez pensando que yo le habia negado mi colaboración a grabar la música del piano.
Naturalmente no tarde en contárselo a  mi hermna. Y ella a su vez me contó lo siguiente que en días pasados  la esposa de un pastor , cuya casa estaba situada a medía  cuadra de la  la  nuestra, le comentó al verla , “Que preciosa música, que cantos tan bellos los que se  escuchaban anoche en el segundo piso de su casa,…parecía música de angeles cantando”.
Mi hermana  le contestó. –“¡ Que extraño,Ayer en la anoche no había ningún persona o grupo en el segundo nivel de la casas…”
 24:15 Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos.
24:16 Mas los ojos de ellos estaban velados, para que no le conociesen. 
 24:31 Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; mas él se desapareció de su vista. 
Libro del Evangelio de  Lucas

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