sábado, 6 de agosto de 2016

MISTERIOSOS CAMINOS DEL SEÑOR -2- A veces ocurren cosas que no se pueden explicar,

 MISTERIOSOS CAMINOS DEL SEÑOR
 
A veces ocurren cosas que no se pueden explicar, pero tampoco negar. Lea estos relatos auténticos y saque sus propias conclusiones.

Al pasar por la solana de la YWCA, vi un piano y me sentí atraída al teclado. Comencé a tocar; la música fluía con espíritu propio, expresando mis sentimientos reprimidos. Luego me levanté para irme.
"¡Por favor, no deje de tocar!", dijo una voz. Todo el tiempo que estuve al piano, una mujer había estado sentada en un rincón lejano.
Nos presentamos y empezamos a platicar. Tampoco ella era de esta ciudad y "mi médico", en "mi" hospital, la había sometido un año antes a la misma operación que iba a hacerme. Me tranquilizó acerca de la operación, que días después resultaría un éxito.
Ella había oído mí música. Pero alguien más había escuchado mi plegaria.
—Eugenia Eason, de Memphis, Tennessee

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