domingo, 23 de octubre de 2016

FEMENINA Y FORMIDABLE- LA NACION QUE SE SALVO A SI MISMA

  LA NACION QUE SE SALVO A SI MISMA
Por Clarence Hall
FEMENINA Y FORMIDABLE

A LAS mujeres del Brasil corresponde gran parte del mérito de haber evitado que se cumplieran los planes comunistas de tomar el poder. Por millares, en una proporción que no tiene par en la Historia iberoamericana, se lanzaron a la lucha, y más que cualquiera otra fuerza contribuyeron .a poner sobre aviso al país. "Sin las mujeres", dice un dirigente de la contrarrevolución, "nunca hubieramos podido detener al Brasil en  su precipitada caída hacia el comnismo. Mientras muchos de nuestros grupos de hombres tenían que trabajar ocultamente, las mujeres podían trabajar al descubierto ... ¡y cómo trabajaban!"
La chispa y la fuerza del levantarmento femenino era una diminuta dama de 59 años ... 45
kilos de energía mujeril: doña Amélia Bastos,
esposa de un médico castrense retirado y ex-maestra de escuela.

Una noche de mediados de 1962, escuchando a su esposo que hablaba con otros dirigentes anticomunistas del peligro que se veía venir, dice doña Amélia que llegó a la  conclusión de que la política había cobrado demasiada importancia para dejársela a los hombres solos.
Al día siguiente, 12 de junio, invitó a su casa a un grupo de vecinas y amigas. Y, chispeándole sus ojos negros, preguntó:
"¿Quién tiene más que perder en lo que está pasando en nuestro país que nosotras las mujeres? ¿Quién paga el precio de los víveres que están por las nubes a causa de la inflación? ¿Quién se ve obligada a observar cómo se desvanecen los ahorros que hemos destinado para la educación de nuestros hijos? ¿No es el porvenir de ellos y de nuestros nietos el que se truncará si, por culpa de la política del gobierno, el comunismo se apodera del país?"
Esa noche se formó el primer cabildo de CAMDE (Campaña de Mujeres por la Democracia). Y al día siguiente, en compañía de 20 belicosas amas de casa, doña Amélia se presentó en las redacciones de los periódicos de Río a exponer sus quejas contra el nombramiento del primer ministro comunistoide que había hecho Goulart. En O Globo le dijeron: "La protesta de 30 mujeres no significa mucho ... pero, si usted pudiera venir, por ejemplo, con unas 500..." Doña Amélia y su pelotón de bisoñas agarraron los teléfonos y en un periquete reunieron las 500. Dos días después entró el batallón femenino en las oficinas del periódico y la noticia mereció los honores de grandes titulares en la primera plana. La protesta no logró atajar el nombramiento, pero consagró la influencia de la mujer en la opinión pública.

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