lunes, 3 de octubre de 2016

INFLUENCIA EXALTADORA DE LA BIBLIA- ANGLOTIERRA-Por ANDREW ARCHIBALD 1894

 LA BIBLIA VERIFICADA
 INFLUENCIA EXALTADORA DE LA BIBLIA
-Por ANDREW ARCHIBALD 1894
 
3. Consideremos ahora cómo las naciones han sido 
elevadas por la religión de la Biblia de la barbarie en 
que yacían. Doquiera que las Escrituras son leidas (y 
solamente allí) notamos el orden de una alta civiliza- 
ción. Tomemos por ejemplo las naciones Europeas, y 
encontramos la ilustración en grado directo con el 
conocimiento que cada una de ellas posee de la Pala- 
bra de Dios. Las naciones paganas empiezan a des- 
pertarse intelectual y comercialmente tan pronto como 
se les dan las Escrituras. Las islas Sandwich y Ma- 
dagascar son ejemplos admirables de esta influencia 
elevadora de la Biblia. Y no sería acertado el atri- 
buir la condición cambiada de todas las cosas al espí- 
ritu general de progreso. Que una ciudad minera 
situada en el corazón mismo de la civilización quede 
abandonada durante un número de años sin que haya 
quien predique en ella el Evangelio, y cuan pronto 
degenerará el pueblo, hasta que impere el terror, el 
juego, la borrachera, la lujuria, la anarquía ! Pero 
que llegue á ser introducida la Biblia, y la comunidad 
empezará á mejorar ; y lo mismo sucede con las na- 
ciones. 
Tracemos el desarrollo que ha tenido lugar bajo la 
enseñanza del Evangelio en una sola nación grande, 
Inglaterra. Cuando Cesar arribó á la Bretaña, el año 
55 A. c, halló que los habitantes eran salvages, con 
" vestiduras de pieles." Algunas veces no estaban ni 
siquiera ataviados con ese lujo, pues según dice el 
poeta Cowper, 
Un tiempo fué que los antepasados 
De lujoso vestir no poseyeron 
Mas que su propia piel, y embadurnados 
Con colorines todos anduvieron." 
Cuando el general romano Suetonio, hacia el año 60 
A. c, se propuso la conquista de Bretaña, se sorprendió 
al notar la apariencia salvage de los naturales á lo 
largo de las playas aprestados para el combate. Mu- 
jeres mezcladas con los soldados, que, manejando las 
torchas encendidas y dando al viento sus cabellos des- 
greñados, chillaban como encarnados demonios. Los 
Bretones no eran sino tribus salvages. Su religión 
era toda superstición. Algunas veces sus sacerdotes, 
los Druidas, ofrecían sacrificios humanos á deidades 
imaginarias. ¿ Cómo podía este pueblo ser sacado de 
tal degradación ? La religión de la Biblia fue intro- 
ducida, y, dice el filósofo Hume mismo, hicieron grandes 
" adelantos en las artes y las costumbres civiles." 
Mas como empezaran á salir de su estado de bar- 
barie vino á suceder un desastre aparente con la inva- 
sión de un elemento nuevo y menos civilizado. En el 
siglo quinto hordas de bárbaros de los bosques germá- 
nicos atravesaron el mar y vinieron á establecerse en 
Bretaña. Estos Anglos y Sajones se repartieron el 
país formando siete reinos. ¿ Quiénes eran estos An- 
glo-Sajones, de quienes descienden los Americanos 
tanto como de los Bretones? Eran paganos que pe- 
leaban los unos con los otros tal y como los Pieles 
Rojas lo han hecho. El pelear era su ocupación prin- 
cipal durante varias generaciones pero eran sus dis- 
putas de tan poca importancia que merecen apenas 
mención histórica. Milton dice, según Hume, que 
" las batallas entre cuervos y milanos merecen tan par- 
ticular mención como las transacciones y batallas de la 
Heptarquía Sajona ; " y el historiador Knight hablan- 
do de sus continuas hostilidades y alianzas traicioneras 
dice que nos afectan " tanto como las guerras y las 
paces entre Choctaws y Cherokees." 
Tales eran los Anglo-Sajones, que se hallaban aún 
mas atrasados que los Bretones en lo concerniente á 
la civilización. Casi extirparon la religión Cristiana, 
siendo esto causa de que el país volviera, dice Hume, 
á su " antigua barbarie." Macaulay menciona su tos- 
quedad en la alusión que hace á los " montones de 
viandas y los grandes barriles de bebida embriaga- 
dora " Tenían poco mas refinación que las bestias. 
Lo único que tenían de atractivo eran sus formas. 
Tenían rubias cabelleras y buenos colores, pero men- 
tal, social y moralmente eran muy inferiores, y los 
cultos romanos los tenían en el mismo aprecio que 
nosotros tenemos á los negros del África Central. Y 
en efecto eran también los Anglo-Sajones vendidos y 
comprados como esclavos, como los negros lo son en 
África hoy día. 
Está relacionada con este hecho la historia familiar 
y romántica de su evangelización y civilización. Se 
paseaba un piadoso abad por las calles de Roma, y 
llegándose á la plaza del mercado vio ciertos esclavos 
en el banco de la pública subasta ; admiró el abad su 
buen color, y la hermosura de sus rostros, y al pre- 
guntar cual era su nacionalidad la dijeron que eran 
Anglos: ángeles mas bien los deberían llamar; y 
desde aquel momento se interesó en su adelanto reli- 
gioso. Cuando años mas tarde ascendió al trono pon- 
tificio con el nombre de Gregorio el Grande resolvió 
enviar misioneros al país de donde provenían. 
Tales eran los Anglo-Sajones, y si no hubiera sido 
por las misiones Cristianas quién sabe cuanto tiempo 
hubieran permanecido en el paganismo, pues su reli- 
gión era grosera en demasía. Tenían dioses en gran 
número, á los cuales sacrificaban no solamente ani- 
males, sino también seres humanos. Su deidad prin- 
cipal era el dios de la guerra, y así que cuanto mas 
peleaban tanto mas religiosos se consideraban. Su 
idea del Paraíso era una sala inmensa en donde recli- 
nados en divanes podían beber cerveza en copas he- 
chas con los cráneos de sus enemigos. 
 Pero la religión verdadera fué anunciada á los An- 
glo-Sajones degradados. Uno de sus gefes, el rey 
Edelberto de Kent, casó con una princesa francesa 
que era cristiana, y la reina Berta pudo practicar su 
religión en toda libertad. Este fué el momento opor- 
tuno escogido por Gregorio ; pero cuando los cuarenta 
misioneros, el principal de los cuales era Augustin, 
llegaron á Francia, oyeron contar tales horrores acerca 
de aquellos entre los cuales iban á trabajar, que pidie- 
ron el ser relevados de su misión. Los cuentos que 
oyeron eran tan terribles como los que sabemos del 
canibalismo moderno. Pero animados á proceder aun 
con peligro de sus vidas siguieron adelante. Cuando 
llegaron á Bretaña (597 A. d.) pidieron una entrevista 
con el rey Edelberto de Kent. El prudente monarca 
los recibió al aire libre, por temor de ser convertido 
por arte de magia, guardándolos á salva distancia. 
Se guardó bien de ser influido por aquellos estrangeros 
tan particulares, los cuales, sin embargo, le desarmaron 
poco á poco de su miedo y ganaron su confianza, hasta 
que se rindió á la religión de su esposa y se hizo cris- 
tiano. Así fué el Evangelio implantado por segunda 
vez en Bretaña, y el gran filósofo incrédulo inglés dice 
ser este el acontecimiento " el mas memorable " du- 
rante el reinado de este rey. La levadura se extendió 
á las otras divisiones de la Heptarquía, y en 664 A. d. 
tuvo lugar una unión de los diversos ramos de la Igle- 
sia Anglo-Sajona ; y esto preparó el camino para aque- 
lla unión política del 827 A. d., cuando, bajo el reinado 
de Egberto, los siete reinos independientes se consoli- 
daron y el país unido se llamó por primera vez Anglo- 
tierra — esto es, Inglaterra — y la raza inglesa empren- 
dió su marcha hacia un progreso tan sorprendente. 
¿ Qué fué lo que levantó del paganismo á aquellas 
tribus guerreras cimentándolas en un gran pueblo ? 
La Biblia. Nueva vida de lo alto fué implantada en 
Bretones y Anglo-Sajones, y el pueblo mas grande y 
mas poderoso en la historia recibió el ser. Cada nueva 
incursión de Daneses ó Normandos fué traida bajo la 
influencia del Evangelio y utilizada cual sangre nueva 
pulsando en el cuerpo político de la nación. Ha ha- 
bido revoluciones de cuando en cuando, pero sólo han 
sido erupciones que han dejado á la nación con mas 
salud y vigor. Territorio ha sido añadido á territorio, 
hasta que el pueblo que habla el inglés domina sobre 
una extensión de terreno colosal, no poniéndose el sol 
jamás sobre sus tierras y la trompeta de Inglaterra 
haciéndose oir literalmente alredor del globo. Las 
artes, las ciencias, la civilización y el Cristianismo van 
á un mismo paso hacia adelante en este gran poder 
político. Isaías llega á ser elocuente al tratar del 
"pequeño" multiplicándose en u un millar," y "el dé- 
bil " en " nación poderosa," por el poder del Señor, y 
exclama, " ¿ Quiénes son estos que cual nube vuelan, 
y cual palomas á sus ventanas? De seguro las Islas 
esperarán en Mí, y los navios de Tarsis los primeros." 
El profeta parece haber visto el velamen blanco de las 
 Islas Británicas surcando soberbio por los mares, atra- 
vesando la vasta expansión de las aguas con el vuelo 
rápido de las palomas huyendo de la tempestad, y con 
la velocidad de la nube arrastrada velozmente por el 
huracán. De Bretones salvages y Anglo-Sajones pa- 
ganos, de piratas Daneses y Normandos á medio civi- 
lizar, la Biblia ha venido á producir lo que ahora ve- 
mos. La palabra de Dios ha sido la lámpara y la luz 
por cuyo medio ha sido producido este progreso na- 
cional. En cualquier nación que vaya tiene esta 
misma influencia elevadora, y mismo Darvin, después 
de ver la transformación producida por el evangelio 
en ciertas islas del mar, contribuyó con regularidad á 
la causa, y testificó, " La lección del misionero es la 
vara del encantador. ,, Sea pues enviado este libro 
mágico alredor del globo. Mucho es de apreciar el 
que haya sido traducido en trescientas lenguas y dia- 
lectos por las sociedades Británica y Americana, y que 
no pare la obra benéfica hasta que el " volumen ben- 
dito " sea llevado á toda tribu y nación en su propia 
lengua sobre la faz de la tierra. Cada uno de noso- 
tros puede decir con Sir Walter Scott en su Diario, 
publicado en 1890, " Yo moriría mártir por la reli- 
gión Cristiana, si fuera necesario, pues su origen divi- 
no queda completamente vindicado (en mi humilde 
opinión) por los efectos benéficos producidos por ella 
sobre el Estado y la sociedad." 

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