miércoles, 19 de octubre de 2016

LIBRO 4 DE ESDRAS- APOCRIFO- Fragmento

28. He aquí una horrible visión cuya faz viene de Oriente.
29. Las naciones de los dragones de los Árabes aparecerán en masa en sus carros; sus gritos se prolongarán por la tierra desde el día de su salida para asustar y purificar a todos aquellos que los oirán.
30. En su furor ciego, los Carmonios saldrán del bosque como jabalíes, llegarán con gran fuerza les librarán batalla y, con sus dientes, devastarán una parte de la tierra de los Asirios.
31. Después de esto, acordándose estos dragones de su nacimiento, ganarán y se reunirán para perseguirlos.
32. Estos estarán desconcertados y se callarán ante su poder, se dirigirán hacia el bosque.
33. Entonces un espía, llegado del país de Asiria, los bloqueará, destruirá a uno de ellos y el miedo y el terror se propagará en su ejército, y la incertidumbre entre sus jefes.
34. He aquí una nube, que viene de Oriente y del Norte, hasta el Sur; su espíritu es horroroso, lleno de cólera y de tempestad.
35. Las nubes chocarán entre sí y derramarán sobre la tierra una masa de estrellas e incluso su estrella; la sangre derramada por la espada subirá hasta el vientre del caballo.
36. Hasta la cadera del hombre y el cincho de los camellos; sobre la tierra reinará un gran miedo y un gran terror.
37. Aquellos que verán esta cólera estarán horrorizados y sobrecogidos de espanto. Después de esto, muchas nubes
38. Se pondrán en movimiento hacia el Sur y el Norte, y otras del lado de Occidente.
39. Pero los vientos venidos de Oriente vencerán, lo rechazarán, a él y a la nube que en su furor había suscitado, y el astro que anunciaba la destrucción hacia Oriente y Occidente será oscurecido.
40. Nubes grandes y poderosas, llenas de cólera, se alzarán, así como un astro para saquear la tierra y aquellos que en ella habitan y derramarán sobre todo lo que está arriba y elevado una terrible influencia sideral,
41. fuego, granizo, espadas voladoras y masas de agua, de modo que llene todos los valles y todos los ríos con su diluvio.
42. Derribarán las ciudades, los muros, las montañas, las colinas, los bosques, las hierbas de los prados y las cosechas.
43. Llegarán, sin descansar, hasta Babilonia y la destruirán.
44. Se reunirán alrededor de ella, derramarán sobre ella la influencia sideral y su furor; el polvo y el humo subirán hasta el cielo y en los alrededores todos la llorarán.
45. Y los supervivientes servirán a sus destructores.
46. Y tú, Asia, asociada al esplendor y a la gloria de Babilonia,
47. ¡Ay de ti, miserable, porque te has parecido a ella, porque has engalanado a tus hijas para que gustaran en la fornicación y te glorificaran ante sus amantes que siempre te han deseado!
48. Has imitado en todas sus obras y en todos sus inventos a esta odiosa prostituta.
49. Te enviaré males, viudez, pobreza, hambre, la espada y la peste para saquear tus moradas y hacerte sufrir la violencia y la muerte. 
50. La gloria de tu fuerza será desecada como la flor, cuando aparezca el ardor enviado contra ti.
51. Será debilitada y empobrecida por plagas, cubierta de heridas de modo que ya no podrás recibir a los poderosos y a los amantes.
52. ¿Me habría encarnizado de este modo contigo, dijo el Señor,
53. si no hubieras ahogado siempre a mis elegidos, glorificándote aplaudiendo y reclamando su muerte cuando estabas ebria?
54. Adorna tu cara:
55. La recompensa de tu fornicación está en tu seno, por eso recibirás tu remuneración.
56. Del mismo modo que has tratado a mis elegidos, dijo el Señor, así te tratará Dios; te entregará a los males.
57. Tus hijos morirán de hambre, y caerás bajo el hierro; tus ciudades serán aplastadas, todos los tuyos, que están en el llano, serán pasados a cuchillo.
58. Aquellos que están en las montañas, morirán de hambre; hambrientos de pan y sedientos de agua, comerán su propia carne y beberán su propia sangre.
59. ¡Desgraciada! Vendrás en primer lugar y experimentarás nuevos males.
60. Regresando, después de destruir Babilonia, tus enemigos, a su paso, arrasarán esta ciudad ociosa y destruirán una parte de tu gloria.
61. Destruida, serás como paja para ellos, y ellos serán para ti como fuego.
62. Te devorarán a ti, a tus ciudades, a tu tierra, a tus montañas; quemarán tus bosques y tus árboles frutales.
63. Se llevarán a tus hijos al cautiverio; cogerán tu fortuna como botín y destruirán la gloria de tu faz.
Notas
(1)Ver Mateo X: 34 y Lucas XII: 51.

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