sábado, 5 de noviembre de 2016

FEDERICO HERRERA- 1901- LLEGADA A GUATEMALA

 RECUERDOS DE ESTUDIANTE
 LIC. FEDERICO HERRERA
HUEHUETENANGO
AÑO DE 1901

Seguí después adelante
 Mirando bellos paisajes 
Y bosques cuyos follajes 
Embargaban ni¡ atención,
 Y á medida que avanzaba
Veía nuevos lugares
Que amenguaban los pesares 
De mi pobre corazón.

 Llegó la noche seguida
 De dulces meditaciones
Y doradas ilusiones
Mi mente pude entrever.
 Amaneció y á la lumbre
 De la aurora fulgurante,
Me creí el más ignorante
 Y no pude disponer.

Llevé el caballo y ya cerca,
 Con mucho miedo le toco
Y el mantillón le coloco
Pero lo puse al revés.
Subí la silla y con miedo
 Quise poner la grupera
Y no pude. . ..y dije que era
 Inútil más de una vez.

Después quedeme admirado
 Al ver que sobró una pieza.. . .
 Que era el freno.... pues empieza
Allí Juan á trabajar.
Se lo puse de mil modos,
 De mil modos diferentes;
 Pero sacaba los dientes
 El caballo al ensayar.

 Por fin convine en que el freno
Ya se había descompuesto
Y le destiné su puesto
Bien atado de un cordel.
El caballo libre entonces
Caminó siempre al acaso,
Deteniendo mucho el paso
O caminando á tropel.

Como llevaba mil cosas
A los lados del aliño,
Con la inocencia del niño
Me dió el bruto compasión,
Y queriendo darle ayuda,
Después de haberme montado
Me cargué un fardo pesado
Para ayudar al trotón. . - -

Y allí voy compadecido
Con mi carga resignado
Muy molesto y muy cansado
Sin aliviar al corcel.
Quien gustoso deteníase
A pacer donde quería
Sin advertir que ya el día
No caminaba como él.

 Continué así todo el viaje
Hasta que llena de gala
 Se apareció Guatemala
 Ante mis ojos por fin.
Llegué y allí mi asombro
No tuvo límite alguno
Y miraba inoportuno
Del uno al otro confín.


Basta decir que aquel día 
Mi admiración fué tan loca 
Que en él no cerré la boca,
 Que á abrir un jeme llegué.
 La hermosura de una casa
 Con tanto asombro contemplo
Que creyendo que era templo
 El sombrero me quité.

Como mi penquito nunca
 Había visto un tranvía,
 Como que el diablo le hacía
 Cosquillas á mi trotón.
Porque ya se hacía á un lado,
Ya retrocedía. un poco,

 Ya saltaba como loco
En diversa posición.

 Y también no pocas veces
Cabalgué sobre su cuello
Todo muy justo y todo ello
 Por que grupera faltó.
 Asime bien de la silla,
 Y dejé al penco su paso
 Hasta que al fin el acaso
Un mesón me reparó.

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