domingo, 27 de noviembre de 2016

JESUJCRISTO VISITA A MUSULMANA- GULSHAN ESTHER

 EL VELO RASGADO
POR GULSHAN ESTHER
 Y THELMA SANGTER

¿Por qué Dios estaba tan lejos y tan silencioso? Tal vez mis
antepasados habían cometido un pecado muy grave. Quizá
Dios quería desarrollar una mayor medida de paciencia en
mí,… pero ¿acaso no había sido paciente, y aun así estaba
enferma? Si El no me .iba a ayudar, tendría que encontrar
otra forma de librarme de este cuerpo desgastado. ¿Pero
cómo? ¿Ahorcándome? Hacerlo con una sola mano sería
imposible. ¿Envenenándome? ¿Dónde conseguiría el
veneno? Si yo pudiera encontrar un cuchillo o unas tijeras...
Pero estaban encerrados bajo llave. Aun cuando ese
pensamiento me venía una y otra vez, había otro que en
seguida ocupaba su lugar:
Nunca estarás en el paraíso con tu
padre y tu madre si te quitas la vida. En mi condición de
Sayed tenía el derecho automático de entrar en el paraíso,
aun si fallaba en cumplir con los cinco pilares del Islam;
pero el suicidio bastaría para que ese derecho quedara
cancelado ..
Entonces, tal vez nunca sería sanada. Sentí como si me
hubieran estrujado el corazón y no pude controlar las
lágrimas. Fue entonces, al sentir tan absoluto desamparo, que
comencé a hablar con Dios, de veras a hablar con El, no
como lo hace un musulmán.
Usando oraciones preparadas,
aproximándose a El a través de un gran abismo. Impulsada
por un enorme vacío interior, oré como si hablara con
alguien que conocía mis circunstancias y mí necesidad.
~- Quiero; morir - dije -. No quiero vivir más. Esto es lo
último.
No lo puedo explicar, pero supe que había sido escuchada.
Fue como si se hubiera corrido un velo entre mí y alguna
fuente de paz. Acomodándome el chal alrededor para
combatir el frío, pude expresarme más libremente en la
oración.. ¿Qué pecado terrible he cometido, que me has
hecho vivir así? _ dije entre sollozos -. Apenas nací te
llevaste a mi madre, luego me hiciste paralítica y ahora te
llevas a mi padre. Dime ¿por qué me has castigado tan
duramente?
El silencio era tan profundo y quieto que podía escuchar los
latidos de mi corazón.
"No te dejaré morir. Haré que vivas."
Era una voz suave, amorosa, como la brisa del viento que
pasaba sobre mí Yo sé que había una voz, que me habló en
mi idioma y que con ella recibí una nueva libertad para
acercarme a Dios, el Ser supremo,
quien hasta entonces no
me había dado ninguna indicación de que conocía algo sobre
mi existencia.
"¿De qué servirá que yo viva? - pregunté Soy Inválida.
Cuando mi padre estaba vivo podía compartir .todo con él.
Ahora cada minuto de mi vida es como cien años. Tú te
llevaste a mi padre y me dejaste sin esperanza, sin nada por
lo cual vivir."
La voz vino de nuevo, vibrante y suave.
"¿Quién le dio ojos al ciego, y quién hizo sano al
enfermo, y quién curó-a los leprosos y quién resucitó al
muerto? Yo soy Jesús, el hijo de María. Lee acerca de
mí en el Corán. En el Sura Maryam

No sé cuanto duró ese intercambio. ¿Cinco minutos? ¿Media
hora? De pronto sonó desde la mezquita el llamado para la
oración matinal y abrí los ojos
. Todo se veía normal en la
habitación. ¿Por qué no había venido nadie con el agua para
lavarme? Parecía que me habían garantizado un tiempo de
paz y privacidad para este extraño encuentro.

A medida que transcurrió el día me fui convenciendo de que
había estado soñando y entonces, junto con mis hermanas y
otros miembros femeninos de la familia fui a visitar la
tumba. Todo estaba tranquilo y en paz, y sobre el montón de
tierra marrón habían depositado unas flores frescas. Miré la
escena con horror. Mi padre, que estando vivo, jamás
permitió que lo tocara una pizca de polvo, yacía ahora
enterrado bajo aquel barro. Era demasiado horrible para
contemplarlo.

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