domingo, 13 de noviembre de 2016

LA MUJER POEMA SANTO. FEDERICO HERRERA 1901-HUEHUETENANGO

 RECUERDOS DEL COLEGIO
FEDERICO HERRERA
(Maestro. Abogado y Poeta)
HUEHUETENANG
1901

 LA MUJER

Duele en el alma saber 
Que en las antiguas edades
 Con las más duras crueldades
Se atormentó á la mujer.
El despótico poder
Del hombre medio salvaje
 Sometió á su vasallaje
A las débiles mujeres,
 Ignorando que á esos seres
 Debe rendirse homenaje.

Y en sus fiestas placenteras
 Riendo y danzando de gozó
 Desdeñaron el sollozo
De las dulces compañeras.


Ni las indómitas fieras 
De selvática guarida.
 Dan en su pecho cabida 
Al odio vil y enojoso, 
Para ese ser cariñoso
 Que les endulza la vida.

Entonces como la flor
 Nace, crece y, se engalana
 Tomando de la mañana
 Espléndido resplandor.
  El céfiro arrullador
Apenas su tallo mueve
Y cuando esa flor tan leve

 Está más encantadora,
 No falta mano traidora
 Que la corte y se la lleve.

Mas la moderna cultura
 Con su mágico poder
Hizo ya de la mujer
La más perfecta criatura
    Su beldad y su hermosura
 Con poéticos fulgores
 Alumbra campos mejores
Y un horizonte más vasto,
 Para ese idilio el más casto
Que escribieran los amores.

Hoy se le mira brillar
Ciñendo rica corona,
Hoy se ostenta la matrona
 Como el ángel del hogar.
Hoy se levanta un altar
A la mujer soberana
Que no es cautiva romana,
Que no es despreciada griega
Y á quien el alma se entrega
 Porque es la madre ó la hermana.

Al que sufre da consuelo
 Devolviéndole la calma,
Como hija es girón del alma
Y como madre es el cielo.
 La mujer cifra su anhelo
De lo sublime en la esencia
Y de Dios es la presencia 
En un ángel convertida, 
Que al infundirnos la vida, 
Sacrifica su existencia.

 Doquier va regando el bien
 Y en, sus afanes prolijos
Es el guarda de sus hijos
 Y de sus padres sostén.

Del hogar hace un edén 
Cuando de infantes rodeada,
Es feliz,y está extasiada
En sus sagrados deberes,
 Allí es el ser de los seres,
 Allí es gracia consumada.

 Fiero el guerrero se lanza
Al combate y sus estragos,
 Desprecia por los halagos
De femenil esperanza.
   El pensador siempre avanza
En su fecundo pensar
 Buscando altivo lugar
 Para estos ángeles fieles
 Y el poeta sus laureles
 A sus pies va á colocar.




La mujer: ángel que el vuelo
Tiende llena de fulgores
 Brindándole al hombre flores 
De los jardines del cielo;
   Plácida luz que en el suelo
 Derrama entre su fulgor
 Dichas, placeres, ardor
Y entre efluvios nos envía:
 En cada rayo alegría,
.'En cada vislumbre amor.

La mujer: poema santo 
De ternura y sentimiento
 Que extasía el pensamiento
 Y hace Olvidar el quebranto;
  Para el creyente es encanto
 Que Dios puso en la creación 
Y en la suma perfección
La hizo por darle renombre
 Con una parte del hombre 
Más cercana al corazón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario