viernes, 2 de diciembre de 2016

LA BIBLIA ANSIADA- Gulsham esther- EL VELO RASGADO

 EL VELO RASGADO

POR GULSHAM ESTEHR Y TELMA  SANGTER
 
El hombre miró sorprendido y me examinó tratando de
traspasar con su mirada el dupatta que yo me había colocado
sobre el rostro, instintivamente, mientas caminaba por el
jardín. Entonces dejé que el pañuelo cayera de mi rostro y lo
miré de nuevo.
- ¿Quién es usted? ¿A qué religión pertenece? ¿De quién es
hija)-

- Vivo a quince kilómetros de aquí y provengo de una
familia musulmana.-
Noté que el hombre se alarmó. ¿Qué dificultad había en que
esta extraña mujer musulmana llegara a donde él estaba y le
pidiera una Biblia?
-
- Si yo estuviera en su lugar - me dijo - iría casa y seguiría
leyendo el Corán. Todo lo que dice allí es bueno para usted y
todo lo que dice en mi Biblia es bueno para mí. No es algo
por lo que debiera interesarse.-
Se levantó para acompañarme afuera.
Permanecí de pie, mientras mi corazón se apacigüaba a
medida que disminuía la excitación. Me había imaginado
que me daría la bienvenida
y que tal vez estaba preparado
para mi visita.
- Jesús Emmanuel me ordenó que viniera a verlo. Por favor, créame.-
Me estudió por un momento y luego me pidió que me
sentara. Me sumergí en mi propia historia, al principio con
timidez, luego en forma más vívida, describiéndole algo de
lo que había sido mi vida durante esos diecinueve años en
que estuve paralítica. Le conté sobre el viaje a la Meca y
sobre las oraciones llenas de esperanza que quedaron
frustradas allí. Me referí a la trágica muerte de mi padre con
su resultado tan sorprendente: la visión de Jesucristo que me
habló y me indicó que leyera el Corán,

Se inclinó hacia adelante absorto, con sus ojos fijos en mi
rostro. Nunca antes me había sentido examinada así por un
hombre extraño, salvo que a mí no me parecía que era un
extraño. Continué relatando la asombrosa revelación que
tuve de Jesucristo en mi habitación y 1uego la forma en que
fui sanada.

Y después le dije

- lo vi a usted. Jesucristo me apareció
de nuevo
y me mostró su pueblo,
y usted estaba entre ellos.
El mismo me dijo que viniera a verlo para conseguir una
Biblia
. Y si todavía no me cree, escuche la oración que
Jesucristo me enseñó a orar
.
Le repetí las palabras de la
oración que comenzaba: "Padrenuestro... "--
Cuando terminé hubo un silencio. Mi amigo se sentó, con
los brazos apoyados en los brazos de la silla y la cabeza
inclinada sobre el pecho en seria meditación.
¿Será posible? dijo hablando más bien consigo mismo.
Dio un suspiro profundo y se levantó.
- Quédese aquí sentada por un momento. Tengo que ir y orar
sobre este asunto. Darle una Biblia es una decisión
importante para los dos.

Entró en la casa y yo me senté al sol, mientras los pájaros
canturreaban revoloteando entre los árboles, agitando tan
rápido sus diminutas alas que parecían estar quietas en
medio del aire.
Después de un momento, que me pareció un tiempo largo,
pero que tal vez no llegó a ser media hora, mi amigo salió de
la casa y dijo:
-He orado y pedido al Señor que me muestre lo que debo
hacer y parece que El dice que debo darle lo que desea. Pero
usted sabe que el camino que está pensando adoptar es difícil
y podría significar que la echen de su familia
. Tendrá que
soportar mucho y que perder mucho, pero si permanece fiel
recibirá la vida eterna.-

Sé todo eso le dije . -Pero este es el Camino que debo
tomar.-Quiero seguir a Jesús Emmanuel, que me sanó y me
mostró-la senda del amor .
.
- Ahora, piénselo de nuevo dijo mientras sonreía.-
Cuando abandone lo que tiene que abandonar para seguir a

 obstáculos por delante. Habrá gran oposición. Es posible que
hasta los mismos cristianos le pongan esos obstáculos en el
camino.

 

Mis ojos se llenaron de lágrimas.
- No estoy pensando en esos impedimentos. Sólo lo que
Jesús Emmanuel me mostró. El me levantó y me dio luz.
Quiero saber más acerca de El, y El me envió a usted para
recibir ayuda. Por favor, ayúdeme.-

 

Como respuesta me dio un Nuevo Testamento en urdu y un
libro llamado Los Mártires de Cartago. Luego hizo una
hermosa oración, cuyas palabras expresaron sentimientos tan
simples como la hermandad y la bondad. Me sentí
fortalecida.

Al salir de su casa volví a tomar una tonga, para regresar a
casa de Razia y estar a tiempo para el almuerzo.
No hablé sobre mi viaje y sólo dije:
Conseguí lo que buscaba, pero el problema no está resuelto
aún.
Entonces cambié de tema y nos reímos y conversamos como
si nada extraño hubiera sucedido. En eso llegó Majeed para
llevarme a casa.

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