jueves, 29 de diciembre de 2016

LA BIBLIA VERIFICADA- 1894- iMPACTANTE

  Volviendo ahora para el período en cuestión á Tá- 
cito, y hojeando sus Anales, vemos expresiones como 
estas : " Desórdenes en Alemania," " conmociones en 
África," " conmociones en Trácia," " insurrecciones en 
la Galia," " intrigas entre los Partas," " la guerra en 
Bretaña," " guerra en Armenia." Y lo mismo tam- 
bién en Josefo vemos qué levantamientos había por 
todo el imperio. "En toda la Siria," dice, os de- 
sórdenes eran terribles ;" " cada ciudad estaba dividida 
en dos ejércitos,"
 
LA BIBLIA VERIFICADA-
 ANDREW ARCHIBALD
1894
  CAPITULO XIV. 

SEÑALES BÍBLICAS QWE PRECEDIERON LA DESTRUC- 
CIÓN DE JERUSALEM. 

"Yá unos que decían del templo, que estaba adornado de her- 
mosas piedras y dones, dijo: De estas cosas que veis, días ven» 
drán, en que no quedará piedra sobre piedra que no sea
 derribada. Y le preguntaron, diciendo : Maestro, ¿ cuándo será esto ? 
¿ Y que señal habrá cuándo estas cosas hayan de comenzar á ser 
hechas ? " — Lucas 21 : 5-7. 

La destrucción de Jerusalem y de su templo por 
Tito en el año 70 a. c. fué predicha por Cristo unos 
cuarenta años antes que llegase á suceder. Y los dis- 
cípulos se admiraron al oir la profecía, y podían creer 
apenas que había de cumplirse. Preguntaron al Maes- 
tro qué signos precederían la catástrofe, y claramente 
se lo dijo, estando con ellos sentado en el Monte de las 
Olivas con la Santa Ciudad resplandeciendo ante sus 
ojos bañada en luz por el sol que bajaba hacia el oca- 
so. Hechemos una mirada á la historia y constatemos 
si las señales predichas en detalle han tenido lugar. 
Puede decirse, por vía de introducción, que las señales 
parecen indicar el fin de Jerusalem en primer lugar, y 
en segundo lugar el fin del mundo. Había, como dice 
Farrar, " dos horizontes, cerca el uno y lejano el otro," 
y ademas añade, que como las señales " precedieron la 
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188 LA BIBLIA VERIFICABA. 
destrucción de Jerusalem, así también (las mismas) 
precederán en gran parte cuando el fin de todas las 
cosas esté cercano/' Limitándonos por de pronto al 
fin dramático de la dispensación y constitución Judai- 
cas, consideraremos las señales que habían de preceder 
el primer gran día del Señor que es simbólico de otro 
aún mas terrible y venidero. 

1. " Antes de todas estas cosas" — era una de las 
señales — " os echarán mano y perseguirán." Esta 
profecía fué terriblemente cumplida antes del año 70, 
cuando Tito destruyó la ciudad y el templo. Santia- 
go fué degollado por Agripa, y Pablo por Nerón 
antes de esta fecha. La historia de la Iglesia apostó- 
lica fué una sucesión de persecuciones religiosas. Esto 
es evidente según el relato de Hechos de los Apóstoles, 
y es corroborado por la historia profana, que no puede 
ser tachada de parcialidad hacia el Cristianismo. Cuan- 
do ocurrió el grande incendio en Roma, durando, dice 
Suetonio, "seis dias y siete noches," hasta que casi la 
mitad de la ciudad fué convertida en ruinas, Nerón 
comentó acerca de " los grandiosos efectos de la con- 
flagración." Se supone que este emperador ordenó él 
mismo que la ciudad fuese incendiada, y, dice Tácito, 
" para suprimir este rumor inculpó falsamente y cas- 
tigó con los tormentos mas atroces las personas de los 
comunmente llamados Cristianos, que eran odiados por 
sus enormidades. Cristus, el fundador de este nombre, 
fué muerto como criminal por Poncio Pilato, procura- 
dor de Judea, en el reinado de Tiberio ; mas la super- 
stición perniciosa, por un tiempo reprimida, surgió de 
nuevo, no solamente en Judea, donde tuvo origen el 
LA DESTRUCCIÓN DE JERUSALEM. 189 
mal, sino en la misma Roma, adonde fluyen cual co- 
mún receptáculo todas las cosas horrendas y vergon- 
zosas de todas partes, y donde también son estimula- 
das. De consiguiente, fueron primeramente encarce- 
lados aquellos que confesaron ser Cristianos ; después, 
por informe que estos dieron, una gran multitud fué 
convicta, no tanto por la acusación del incendio de la 
ciudad sino por aborrecer á la raza humana. Y fue- 
ron en su muerte causa de diversión, pues fueron cu- 
biertos de pieles de bestias feroces y se les dio caza 
hasta la muerte con perros, ó fueron clavados en cruz, 
ó quemados, y cuando declinaba el día ardieron para 
servir de antorchas nocturnas/' Tal es el lenguage, 
no de un Cristiano, sino de un pagano, y de uno cuya 
vida cubrió parte de la primer centuria y el principio 
de la segunda. La señal de persecución religiosa 
ocurrió pues entonces, y esta misma persecución, des- 
crita por el historiador Latino, asoló seis años antes 
de la destrucción de Jerusalem. 

2. Otra señal que parecía muy improbable fué, 
" Este evangelio del reino será predicado por todo el 
mundo para testimonio á todas las naciones; y en- 
tonces vendrá el fin." ¿ Tenemos evidencia alguna de 
que esta señal precediese la destrucción de Jerusalem? 
El imperio Romano fué reconocido en aquellos días 
como comprendiendo "todo el mundo," pues acerca 
del decreto de Cesar Augusto dice Lucas, " Todo el 
mundo fuese empadronado ; " esto es todo el imperio. 
Aun limitándolo de esta manera parece imposible que 
una religión cuyo Fundador fué crucificado — una reli- 
gión opuesta á todas las demás por cuanto las tenía 
190 LA BIBLIA VERIFICADA. 
todas por falsas — una religión que no lisongeaba á los 
hombres sino que los llamaba pecadores — una religión 
que exigía olvido propio y aun sacrificio de la vida — 
una religión que, después de todo, no proponía propa- 
garse por la fuerza, — parece completamente imposible 
que tal religión se propagase tan difusamente en cua- 
renta años ; pero Cristo comprometió su palabra en la 
predicción de que antes de la destrucción de Jerusa- 
lem, antes del año 70 d. c, sería su evangelio publi- 
cado por todo el mundo conocido ; y hay razón para 
creer que la profecía probó ser verdadera. Tácito, 
dice en el pasage de él citado, que la perniciosa supers- 
tición era reprimida en un lugar para aparecer en 
otro, " no sólo en Judea, donde tuvo origen el mal, 
sino en la misma Roma, adonde fluyen cual común 
receptáculo todas las cosas horrendas y vergonzosas. ,, 
Plinio el Joven, que murió hacia el 116 d. c, escribe ¡ 
" Y no solamente se ha apoderado el contagio de esta 
superstición de las ciudades, sino que también de las 
aldeas y campo." Clemente, contemporáneo de Pablo, 
dice de este apóstol : " Fué el predicador ambos de 
Oriente y de Occidente ; adoctrinó al mundo en jus- 
ticia ; " y Pablo murió antes del año 70, previo al 
cual Cristo dijo que el Evangelio había de ser predi- 
cado á todas las naciones. Cuando predijo la señal 
no tenía sino un corto número de discípulos, mas la 
señal no falló. 

3. También habían de sobrevenir conmociones civiles 
— " guerras y rumores de guerras." El advenimiento 
de Cristo tuvo lugar en tiempo de paz universal, el 
templo de Jano estaba cerrado. Sin embargo, el mas 
LA DESTRUCCIÓN DE JERUSALEM. 191 
tremendo desorden iba á suceder en los negocios gu- 
bernamentales antes de que aquella generación pasase, 
á lo menos así lo profetizó. 
 Volviendo ahora para el período en cuestión á Tá- 
cito, y hojeando sus Anales, vemos expresiones como 
estas : " Desórdenes en Alemania," " conmociones en 
África," " conmociones en Trácia," " insurrecciones en 
la Galia," " intrigas entre los Partas," " la guerra en 
Bretaña," " guerra en Armenia." Y lo mismo tam- 
bién en Josefo vemos qué levantamientos había por 
todo el imperio. "En toda la Siria," dice, os de- 
sórdenes eran terribles ;" " cada ciudad estaba dividida 
en dos ejércitos,"
Sirios y Judíos ; " así que el día se pasaba en verter sangre, y la noche en terror." Se nos dice que era " común el ver ciudades llenas de cadáveres sin sepultar, y los de los viejos mezclados con los infantes ; . . . mujeres también entre ellos." No es de admirar que con los cadáveres sembrados de esta manera tan cruel Josefo llame aquellas calami- dades indecibles. Trece mil fueron muertos en Scitó- polis. Diez mil en Damasco fueron muertos " abrién- doles la garganta." Veinte mil fueron muertos en Cesárea en " una hora de tiempo." En Alejandría no se perdonó ni á viejos ni á jóvenes hasta que cincuenta mil yacieron en " montones." Y tampoco fué en pro- vincias aisladas que se sintieron estos disturbios. El imperio mismo se tambaleó sobre sus mismos funda- mentos antes del año 70, tan prolífico en aconteci- mientos. Cuatro emperadores subieron ai poder en dos años, y todos ellos murieron violentamente. Ne- rón, según Suetonio, "se hundió una daga en la gar- 192 LA BIBLIA VERIFICADA. ganta ; " Galba fué atropellado por gente de á caballo y un soldado le cortó la cabeza, quien, " metiendo el pulgar en la cabeza por la boca," llevó así su horrible trofeo ; Oto se " atravesó " el pecho ; y Vitelio fué des- pachado por medio de lento tormento y " arrastrado después por un gancho y echado en el Tiber." Así que no fué una provincia de vez en cuando, sino como lo dice Suetonio, fué el " imperio " que se halló en " un estado de disturbio y desorden." Tal es el testimonio en cuanto á los acontecimientos por historiadores que poco sabían que Cristo lo había profetizado todo cua- renta años antes, cuando declaró que "habría guerras y rumores de guerras," nación contra nación y rey contra rey, antes del fin, antes que Jerusalem fuese destruida.
 

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