miércoles, 28 de diciembre de 2016

LA BIBLIA Y EL PUEBLO JUDIO. ANDREW ARCHIBALD 1894

" Aunque estos pasages 
hayan tenido un primer cumplimiento, de seguro no 
lo han tenido completo ; y debe de ser admitido que 
indican muy marcadamente una restauración literal 
á Tierra Santa. Sea esto como quiera, (y preciso es 
decir que el peso de la erudición está en contra),"
LA BIBLIA VERIFICADA
REV. ANDREW ARCHIBALD
1894
 
4. Existe un hecho característico del pueblo judío 
como nación que es tan peculiar que ha llegado á 
tornar en creyentes á muchos infieles — á saber, su 
completa dispersión de acuerdo exactamente con las 
profecías. Cuando Federico el Grande pidió á su 
capellán que le diera en una palabra el argumento 
mas poderoso en favor de la Biblia y del Cristianismo, 
su respuesta muy propia fué " Los Judíos, Vuestra 
Majestad." 

Leemos en el Deuteronomio, " El Señor te disper- 
sará entre las naciones, del un cabo de la tierra hasta 
el otro." Y la misma autoridad añade, "Un pro- 
verbio serás entre las demás naciones." " Cernido," 
dice Amos, " serás entre las naciones." " Errantes " 
es la descripción apta de Hoseas. " Un silbido y una 
maldición," declara Jeremías. ; Cuan literalmente se 
ha cumplido ! Los Judíos se hallan por doquier. 
Los misioneros se los han encontrado en China, y hasta 
en el África central. Y hace unos cuantos años este 
parágrafo iba insertado en toda la prensa religiosa : 
" Beaconsfield ha mezclado en Chipre, con las tropas 
naturales de la India, algunos hebreos que dicen ser 
descendientes de la colonia mercantil . . . fundada por 
la marina de Salomón." Podríamos creer cualquier 
cosa de un pueblo tan romántico, y tan peculiar. 

No es maravilla que tanto se escribiera acerca de las 
" diez tribus perdidas de Israel," que se suponían estar 
escondidas en alguna parte de la tierra, y cuando nues- 
tros Indios Americanos fueron descubiertos se discutió 
con toda seriedad en círculos. eruditos si quizás no eran 
ellos las diez tribus perdidas por tanto tiempo, mientras 
que ahora muchos pretenden que los Anglo-Sajones son 
las perdidas tribus. Sin embargo la palabra " perdidas " 
me parece á mí estar fuera de lugar cuando se aplica 
á un pueblo que no pudiéramos perder de vista si 
quisiéramos. No existe país en el cual no se encuen- 
tren, " diseminados " como están de polo á polo, " cerni- 
dos " por todo el mundo ; y no hay necesidad de decir 
LA BTBLIA Y EL PUEBLO JUDIO. 217 
que han sido " errantes," marcando la frase común, " el 
Judío errante," y que han sido un " proverbio " y un 
" silbido." 

Léase la historia de la edad media especialmente, 
cuando los Judíos carecían de todo derecho civil, 
cuando eran quemados á millares y cuando tenían 
que sufrir atrocidades cuya sola mención causa miedo. 
Léase de las atrocidades mas recientes en Kusia, y de 
la actual prevención contra la raza judía en Saratoga, 
de donde son excluidos en uno de los hoteles princi- 
pales. A través de las edades han venido siendo una 
raza estigmatizada, y mismo ahora en el diccionario 
de Webster viene la definición del verbo "judiar" 
significando estafar, engañar. ¿ Cómo se puede espli- 
car esta concordancia entre la profecía y el hecho? 
¿Acaso podría la historia ponerse de acuerdo con la 
profecía para engañar al mundo? Al contrario, los 
hombres han sido instrumentos inconscientes estable- 
ciendo la palabra hablada por el Señor en lo pasado. 
¡Cuan peculiar es este pueblo, cuando no solamente 
Cristianos, sino que también infieles, han tenido que 
obrar en manos de Dios para traer el cumplimiento de 
profecías anunciadas centenares y miles de años ha ! 

5. Hay algo mas con referencia á este pueblo tan 
peculiar. Se asevera con toda claridad que como 
nación tendrán que ser convertidos á Cristo, y aun, 
según algunos eruditos, reinstalados en Palestina. 
Zacarías profetiza, " Mirarán á quien traspasaron, y 
se lamentarán." " Los plantaré en su misma tierra," 
dice el Señor por medio de Amos, "y nunca mas 
serán arrancados." Jeremías declara, " Yo os juntaré 
de todas las naciones, y de todos los lugares adonde os 
eché, dice el Señor ; y os traeré otra vez de donde yo 
hice que os llevasen." " Yo os juntaré," dice Ezequiel, 
de " todos los países adonde habéis sido dispersados, y 
Yo os daré la tierra de Israel." Aunque estos pasages 
hayan tenido un primer cumplimiento, de seguro no 
lo han tenido completo ; y debe de ser admitido que 
indican muy marcadamente una restauración literal 
á Tierra Santa. Sea esto como quiera, (y preciso es 
decir que el peso de la erudición está en contra), una 
conversión nacional queda predicha sin sombra de duda. 
Pablo arguye esto expresamente cuando dice que al 
cumplirse el tiempo de la dispensación de los Gentiles 
" todo Israel será salvo ;" y tal ha sido la creencia de 
la Iglesia. Ya en el año 400, Agustin, el gran 
Padre Latino de la Iglesia, dijo, " Que en los últimos 
tiempos, antes del juicio final, los Judíos (por medio de 
Elias, que les ha de esplicar la ley) han de creer en 
Cristo, es un hecho muy afirmado en las palabras y los 
corazones de los fieles." Y en tono igual el " boca de 
oro " Crysóstomo, el gran predicador griego, llegó, á 
expresarse ; y tal ha sido la fe en todas las edades. 
Los Judíos tienen que ser convertidos ; tendrán que 
figurar todavía grandemente en la historia. ¿ Qué im- 
porta el que sean pocos y estén dispersados ? ¿ qué si 
no exceden unos siete millones? No son necesarios 
muchos Judíos para ajustar la cuenta. Un judío saca- 
do de prisión, governó todo el Egipto, la comarca la 
mas rica de aquel tiempo. Otro José puede nacer. 
Un judío, y este un pobre cautivo, reinó sobre Babi- 
lonia, el imperio mas espléndido de la antigüedad. 
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Otro Daniel puede nacer. Un judío, enclavado en 
una cruz, tiene poder sobre toda la Christiandad, el 
reino mas extenso que jamás haya sido fundado. El 
infiel le reconoce por el año con el cual fecha su carta 
ó que publica en la portada de su libro escéptico. 
Cuando un gobierno acuña moneda y cuando el mun- 
do comercial concluye sus negocios, siempre es en uno 
de los " años de nuestro Señor" que fué un judío. 
Ademas de este carácter el mas preeminente de todos 
los caracteres hebreos, el judío aún guarda su puesto 
en la historia con asombrosa evidencia, como para re- 
cordar á la humanidad que su misión no ha terminado 
aún, como para proclamar que aún está en vida y que 
entiende vivir aún. No permite que se le entierre 
todavía, ni mas ni menos que el espectro de Banquo. 

Ya aparece cual estrella en el círculo astronómico, 
como Hershel, ó ya cual gran historiador de la Igle- 
sia como Neandro ; ó como profundo filósofo, Spinoza 
ó Mendelsson ; ya músico maravilloso cual Mendel- 
sson nieto ; ya cual principal personage en la historia 
francesa, como Gambetta; ó bien como el poseedor de 
inmensa riqueza, Rothschild, quien con empréstitos 
hechos al gobierno de la Turquía ha adquirido prác- 
ticamente la hipoteca sobre toda la Tierra Santa, el 
cual, si esto es así, podría fácilmente reintegrar el 
pueblo Judío á Palestina, teniendo ademas, como 
tiene, en sus manos las riendas del mercado mone- 
tario de Europa y del mundo entero ; ó bien el judío 
eminente aparece cual el " hombre del destino " en la 
persona de Beaconsfield, el que unos años ha que qui- 
siéramos ó no, tuvo cual presidente del consejo de 
220 LA BIBLIA VERIFICADA. 
ministros en Inglaterra mas poder que ninguna otra 
persona sobre la faz del globo. ; No ! ; No ! no son 
necesarios tantos judíos para cambiar la historia ; uno 
puede hacerlo y lo hace de vez en cuando, como para 
tenernos avisados de sus espléndidas cualidades. La 
ocupación del Egipto por los Ingleses se dice ser " en 
gran parte en beneficio de capitalistas judíos posee- 
dores de bonos de la deuda del Egipto ; " y ahora se 
dice que los Judíos han comprado el emplazamiento 
de la antigua Babilonia. Parece de este modo que 
los Judíos van tomando posesión, no solamente de 
su propria tierra, sino que también de los países de 
sus antiguos opresores, los Egipcios y los Babilonios. 
Viene un milenio futuro para la raza humana, y el 
judío peculiar ha de jugar un rol en los aconteci- 
mientos importantísimos de los cuales surgirá la nueva 
creación, cuando todos, Judíos y Gentiles, conocerán 
al Señor Jesús. 

Finalmente en el estudio de este asunto ¡ cuan grande 
es la impresión producida en nosotros de que Jehová 
es de la eternidad hasta la eternidad ! No se precipita 
á cumplir sus planes. Sentado en su trono dirige la 
marcha de acontecimientos que abarcan edades ente- 
ras. No solamente en formaciones geológicas, sino 
también en desarrollos espirituales, se apresura lenta- 
mente. Largos espacios de tiempo son necesarios para 
comprender á Dios. Atrás en el principio y durante 
los pasos sucesivos necesarios para obtener del caos el 
orden visible, está registrado, "Y vio Dios que ello 
era bueno ; " y quizás El solamente podía en aquel 
entonces ver lo bueno de ello. Cuando crecía la vege- 
LA BIBLIA Y EL PUEBLO JUDIO. 221 
tación de tal manera que la tierra debe haber apare- 
cido cual una masa enredada de yerbajos, solamente 
el ojo previsor de la Divinidad podía haberse compla- 
cido. " Hombre ninguno " podía haber reconocido en 
exuberante vegetación capas inmensas de carbón de 
piedra para suplir las generaciones por venir. 
Algunas veces ahora somos propensos á pensar que 
el mundo está dominado por la mAldad, y nos mara- 
villamos qué surgirá de la masa de corrupción ; mas 
Dios ve y nos da la completa seguridad de que todas 
las " cosas obran á bien/' y debemos tener confianza 
en que El ha de verificar su declaración. Quizá la 
dicha no vendrá en esta generación ni en la que viene, 
ni en la sucesiva, mas podemos descansar por la fe en 
Aquel cuya palabra nunca faltará, aunque su cumpli- 
miento necesite ciclo tras ciclo de tiempo. Al través 
de millares de años ha conducido á los Judíos y no 
abandonará su propósito hasta que nosotros que somos 
su pueblo peculiar, que " moramos separados " y aisla- 
dos del mundo, hayamos sido librados de la gran tribu- 
lación, del conflicto y la pelea, de tristeza prueba y 
tentación, desengaño y calamidad, para unirnos en 
himno de alabanza alredor del trono en el cielo : 

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