lunes, 12 de diciembre de 2016

LA BUSQUEDA FINAL -Una nueva arma

 LA BUSQUEDA FINAL
Por Rick joyner

Una nueva arma
Las flechas de Verdad rara vez penetraban a los buitres, pero
los herían lo suficiente como para alejarlos. Cada vez que se alejaban,
algunos de nosotros podíamos escalar al próximo nivel. Cuando
llegamos al nivel llamado «Gálatas 2:20» estábamos más allá de
la altura donde los buitres podrían soportar. En este nivel el cielo
casi nos enceguecía con su brillo y belleza. Sentía paz
como nunca
la había sentido antes.

Hasta alcanzar este nivel, gran parte del espíritu de lucha había
sido motivado mayoritariamente por el temor, odio o disgusto
para con el enemigo, como también lo había sido por el reino, la
verdad, o amor hacia los prisioneros. Sin embargo, fue en este nivel
que alcancé la Fe, la Esperanza y el Amor, los cuales antes tan solo
había podido ver a la distancia. Estaba arrobado por su gloria. Aun
así, sentía que no podía acercarme a ellos. Cuando estaban hombro
a hombro se voltearon hacia mí y comenzaron a reparar y a lustrar
mi armadura. Pronto esta fue transformada y reflejaba de una manera
brillante la gloria que venía de Fe, Esperanza y Amor. Cuando
tocaron mi espada comenzaron a titilar grandes destellos
de relámpagos
brillantes.
El Amor dijo: «Aquellos que alcancen este nivel,
les serán encomendados los poderes de la era por venir.» Luego, volteando
hacia mí con juiciosa seriedad, dijo: «Aún debo enseñarte cómo
utilizarlos.»
El nivel «Gálatas 2:20» era tan ancho que no había peligro de
caer.
También tenía flechas ilimitadas con el nombre Esperanza
escrito
sobre ellas. Disparamos algunas hacia los buitres y estas los
mataban fácilmente. Casi la mitad de los que habían alcanzado
este nivel seguían disparando, mientras que otros comenzaron a
llevar las flechas hacia abajo donde se encontraban los de niveles
más bajos.
Los buitres seguían llegando como olas sobre los niveles bajos,
pero había menos buitres que antes atacando a cada cristiano. Desde
«Gálatas 2:20» podíamos golpear a cualquier enemigo en el ejército,
excepto a los líderes mismos, quienes permanecían fuera de
nuestro rango de alcance. Decidimos no utilizar las flechas de Verdad
hasta haber destruido a todos los buitres, puesto que la nube
de depresión que creaban hacían que la Verdad fuera menos efectiva.
Esto tomó mucho tiempo, pero no nos cansamos. Finalmente
parecía como si el cielo sobre la montaña estuviese casi completamente
libre de buitres.

La Fe, la Esperanza y el Amor, quienes habían crecido como
nuestras armas en cada nivel, ahora eran tan grandes que las personas
más allá del campo de batalla podían verlas. Su gloria incluso
irradiaba en el campo de los prisioneros,
quienes aún estaban
bajo una nube de buitres.
Me sentía muy motivado que ahora ellos
pudieran ver las cosas de esta manera. Tal vez, ahora los cristianos
quienes habían estado acostumbrándose al enemigo y los prisioneros
quienes estaban cautivos por ellos, podrían comprender que
nosotros no éramos el enemigo,
sino que de hecho habían sido utilizados
por él.
Pero este no sería el caso, por lo menos no aún. Aquellos en el
campamento del enemigo que comenzaron a ver la luz de la Fe, la
Esperanza y el Amor, comenzaron a llamarlos «Ángeles de luz»,
quienes habían sido enviados para engañar a los débiles o a los que
no tenían discernimiento. Supe entonces que su decepción y atadura
era mayor de lo que había creído.

Sin embargo, cualquiera que no fuese parte de ninguno de estos
dos ejércitos, los no cristianos, veían su gloria y comenzaban a acercarse
a la montaña para obtener una mejor percepción. Los que se
acercaban a verlos también comenzaron a entender de qué trataba
realmente la batalla. Esto fue de gran motivación.
El regocijo de la victoria continuó creciendo en todos nosotros.
Sentía que el estar en este ejército, en esta batalla, tenía que ser
una de las aventuras más grande de todos los tiempos
. Después de
haber destruido a la mayoría de buitres que habían estado atacando
nuestra montaña, comenzamos a quitar los buitres que aún cubrían
a los prisioneros.
A medida que la nube de oscuridad comenzaba
a disiparse y el sol brillaba encima de ellos, comenzaron a despertarse
como si hubiesen estado en un sueño profundo; inmediatamente
sintieron repulsión por su condición, especialmente por el
vómito que todavía los cubría, y comenzaron a limpiarse a sí mismos
.
A medida que contemplaban la Fe, la Esperanza y el Amor,
también vieron la montaña y corrieron hacia ella.
La hueste maligna enviaba flechas de Acusación y Calumnia a
sus espaldas, pero no se detuvieron. En el momento en que llegaron
a la montaña, muchos tenían una docena o más de flechas penetradas
en ellos,
sin embargo parecía que no se daban cuenta. A medida
que comenzaron a escalar la montaña, sus heridas comenzaron
a sanar.
Con la nube de depresión disipada todo parecía más fácil.

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