jueves, 5 de enero de 2017

EL HIJO DEL PIRATA- EL VISITADOR- JOSE MILLA

EL VISITADOR- 
JOSE MILLA
1868 
 
CAPITULO 1. 
El hijo del pirata

EN el año de 1587, gobernando el Reino de Gua^ 
témala el Presidente García de Valverde, ame- 
nazó nuestras costas del Sur un corsario ingles 
llamado Francisco Drake, atrevido aventurero que ha 
dejado un nombre célebre en los anales de la marina mi- 
litar de su nación. Hijo de un pobre marinero del De- 
vonshire, á quien la miseria habia obligado á refugiarse 
á bordo de un buque mercante, Francisco nació y vivió 
en el mar, é hizo de las volubles olas el teatro de sus 
maravillosas hazañas. Dueño de un pequeño bajel, hacia 
el comercio con las posesiones españolas del Atlántico; 
y despojado, según parece, de su barco, que constituía su 
única fortuna, reclamó en vano su devolución á la corte 
de España. Drake juró vengarse de aquella injusticia, y
ayudado por su audacia extraordinaria, pudo 
llevar a cabu ss  propósitos. Medio corsario y medio pirata, hizo 
una guerra ein tregua al comercio español, y pronto se 
encontró mas que suficientemente indemnizado de sus pér- 
didas. En 1573, enriquecido con los despojos de los es- 
pañoles, sus enemigos, volvió á Inglaterra; pero no para 
renunciar á la vida aventurera, sino para continuarla en 
mayor escala y en otra región. Las aguas del océano Pa- 
cífico iban á ser en adelante el teatro de sus aventuras. 
Con la protección de la Reina Isabel y de varios perso- 
nages de su corte, armó cinco buques, y haciéndose á la 
vela en Plymouth, el 13 de Diciembre de 1577, fué el 
primero que se lanzó en la ruta que habia descubierto el 
genio osado de Magallanes. Drake saqueó las poblaciones 
de Chile y del Perú situadas en todo el litoral, y llevó 
el pabellón británico hasta las costas de California. 

Consta por un memorial que dirijió al Rey el Cabil- 
do de Guatemala, y del cual ha publicado un extracto en 
sus Memorias el Sr. Arzobispo Garcia Pelaez, que por 
el mes de Abril de 1579 apareció Drake en las costas 
del Sur, por lo que el Presidente Valverde dispuso hacer 
armada contra él. Preparáronse tres navios y una lancha, 
que se armaron con cinco piezas de artilleria y doscientos 
soldados; y habiéndose enviado hasta México y otras par- 
te, á traer pólvora, esmeriles y mosquetes, se hizo la 
expedición á la vela y caminó á lo largo de la costa en 
im espacio de mas de trescientas leguas, sin encontrar á 
los corsarios. Drake estaba por entonces oculto en una 
ensenada de California, reparando las averias que hablan 
Bufrido sus buques en tan largas y temerarias excursiones. 
"Cargado de riquezas, dice uno de sús biógrafos, sá- 
ciada su sed de venganza, y temiendo sucumbir ante fuer- 
zas superiores, dio la vuelta al globo, atravesando el vas- 
tó mar del Sur, las islas de la Especería y el Océano ín- 
dico donde presintió los imperios que habia de fundar la 
Inglaterra. Él 25 de Setiembre de 1580 ancló en el puerto 
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dé Plimouth, y reveló á sus compatriotas el Secrete 
de su futura grandeza." 

La Reina Isabel acogió al corsrario como á un hom- 
bre grande y lo armó caballero. En el año 1587, Drake, 
«levado al rango de Contra-Almirante, mandaba veintiún 
buques de la marina real y vino á ser el terror del co- 
mercio y de las poblaciones en las costas del Atlántico. 
Tomó á Santo Domingo y Cartagena, y con 500 hombres 
puso sitio á la Habana, que se salvó de aquel peligro, 
merced al patriotismo de sus habitantes y á la bravura 
del Goberaador español, Don Gabriel de Luxan. En se- 
guida volvió á fijar sus ávidas miradas en el mar Paci- 
fico, y haciendo de nuevo rumbo hacia el estrecho, recor- 
rió por segunda vez las costas de la América del Sur, has 
ta nuestro puerto de Acajutla. 

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