sábado, 28 de enero de 2017

HEINRICH HEINE"- "Perdoname por favor mis canciones" ALEMANIA

SI TE TOCA MORIR...
Heinrich Heine , al conrtrario, aquel poeta famoso por su cinismo sabio,encontró la paz al final de su vida por recibir a Jesucristo. Escribió en el capítulo final de su colección de poesías "Romanzero"
"Si uno está en el lecho de muerte uno está muy sensible y quisiera tener paz, con Dios y con el mundo. Desde que yo mismo me he dado cuenta de lo necesitado que estoy de la misericordia de Dios, di amnistía a todos mis enemigos. Quemé en las llamas, con temeroso afán, todas, aquellas poesías que contenian alguna ofensa contra Dios. Es mejor que sean quemados los versículos que aquel que los escribió.
Sí, he hecho hecho paz con el Creador, para el gran disgusto de mis amigos "esclarecidos",  quienes me reprocharon por causa de mi recaída a la vieja superstición, como ellos tildaron mi vuelta a Dios.  Pero yo volví a Dios al igual que aquel hijo pródigo, después de haber apacentado mucho tiempo los adeptos a Hegel. Me sobrevinieron las las añoranzas de la patria celestial. En la teología hay que culparme de retroceso, pues volví a la fe en un Dios personal."
Y luego él escribió su confesión impresionante ante el Señor:
"Destrozada esta la vieja arpa
en la roca que es Cristo Jesús,
aquella arpa que para fiestas malas
fue movida por el enemigo maligno,
esa arpa que tocaba para suscitar rebelión, que cantaba de dudas, burlas y apostasía.
 Señor, Señor, me arrodillo delante de ti, perdóname por favor mis canciones.
En la iglesia y su fe
hice sonar muchas canciones de burla, para quitar orden y disciplina,  
sonidos con la ayuda de Íos cuales 
la horda de los liberales triunfa,
 y yo ayudaba para que mucha
 se afiliaran a ella.
Señor, no me atrevo a levantar mis párpados,
perdóname por favor mis canciones.
Desde que vinieron los ciclones de marzo
hasta aquel noviembre nublado y furioso,
sembraba yo la simiente de rebelión
envuelto en dulces canciones
He seducido a muchas corazones
y destruido la bienaventuranza de vida eterna.
Con la cabeza inclínala, en arrepentimiento me postro
, Oh, Señor, perdóname por favor mis canciones.

No todos tienen, no obstante, la gracia de encontrar al Señor aún en el lecho de muerte, por lo que la palabra de Dios nos exhorta insistentemente: "Buscada Jehová mientra pueda ser hallado, llamadle en tanto que está cercano" (Isaías 5516). Puede ser "demasado tarde"
 pag. 76-77
¿Que nos depara el futuro?
Wim Malgo 

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