domingo, 29 de enero de 2017

RECUERDOS DEL COLEGIO LIC. FEDERICO HERRERA 1901



 RECUERDOS DEL COLEGIO
LIC. FEDERICO HERRERA
1901
HUEHUETENANGO
GUATEMALA

MIS AMORES
PARTE IV

A Tecla que no sonó

 Y al fin le tocó morir,

Porque la muerte al venir

Esa tecla le tocó............

Una Refugio amé yo

 En quien refugio no había

Para mi alma que quería

Recompensa á su lealtad,

 Después amé á Soledad

Que no estuvo sola un día.

A una Amable que tenía
Tan sólo el nombre de amable

Y que no hay con quien no entable

Una riña cada día.

A una Marina quería

Que no conocía el mar,

Y nunca pude pasar

Con una Tránsito al cielo,

Que esa ruta por mi duelo

No quiso ella transitar.

Si los nombres van reñidos

Con la acepción verdadera,

Tengo por regla certera

Que sus goces son mentidos.

Serán sus besos fingidos

¿Sus promesas qué serán?

Si siempre mintiendo van

En buena lógica infiero

Que cuando dicen: «te quiero»

 ¡Cuánto, cuánto mentirán!

De la mujer dudé yo

Cuyo nombre fué otra cosa,

Hasta que vino una Rosa

Que de dudas me sacó.

Le hablé de amor y me amó,

O al menos así decía

¡Pues cuánto no mentiría

Si apedillándose Rosa,

Ni tuvo corola hermosa

Y que ni espinas tenía!

Moralmente si fué un sér

Muy comparable á la rosa,

Pues tuvo una edad hermosa

Como cualquiera mujer.

Pero dió tanto en querer

Que á todos decía

Y al fin su corola ví

Perder sus gracias divinas,

Mas conservó las espinas

 Para quien? — Pues para mí.

Que espine otro á quien fascine

Esa rosa sin aroma

Y si algún desliz se toma

Estará bien que se espine,

A mí que Dios me ilumine,

Que ilumine mi razón

Ya que tengo el corazón

Propenso á olvidar el dolo,

Que cuando él no lo hace solo

Lo hace por otra ilusión.

En otra empresa amatoria

 Mi pecho luego se inflama

Y enamoré á una dama

Que se llamaba Victoria.

Fracasé y así la historia

Está clara, á mi entender:

Quise victoria obtener

Y aunque Victoria hallé al paso

Es lo cierto que este caso

La derrota me hizo ver.

Después de eso hube de amar A Romana

 que ni en broma Me dijo que era de Roma

Ni sirvió para pesar.

Luego cortejé á Pilar

Que no sostenía masa;

A Plácida que no pasa

Jamás un día contenta,

Y á Rosario que no cuenta

 Ni las cuentas de su casa.

Después mi amor se prendó

De una llamada Dolores

Y les confieso, señores,

Que este nombre no mintió.

Con su amor me ocasionó

Un mundo de sinsabores

Y entre sus dones mejores

Esta Dolores tenía,

El de que jamás sentía

Ella misma sus dolores.

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