jueves, 9 de marzo de 2017

EL HOMBRE QUE ENCONTRO LA HISTORIA DE LOS MAMES- Tánchez Palacios

  Se publica como un reconocimiento y homenaje al escritor Huehueteco
 NARRATIVA
ARNOLDO EDILBERTO TANCHEZ PALACIOS-Q.E.P.D
2004

ENCONTRO LA VERDADERA HISTORIA DE LOS MAMES"
Abad Jiménez paseaba por el lugar de Zaculeu, quería conocerlo hasta en sus profundidades; que siguen siendo misteriosas al conocimiento y a los ojos de los hombres. Abad se proponía no salir de Zaculeu sin, conocer todos los misterios y secretos de esa raza conquistada hace algunos siglos y que los estudios e historia no cuentan y Abad estaba seguro de encontrar. Empezó con ardua tarea propuesta revisando planos de la ciudad antigua que alguien le vendió en un café de la ciudad y fue así como en el decimonoveno día descubrió tres kilómetros abajo del templo de los sacrificios una entrada a un túnel que inmemorialmente esta cubierto de espesa maleza. Abad se lleno de regocijo y entusiasmo porque se dio cuenta que aquel túnel, sin duda alguna, le daría a conocer definitivamente lo que historiadores, sin decirlo a nadie, se internó por aquel túnel que nadie conocía sino los antepasados y anduvo por él treinta días y conoció la verdadera y completa historia de los mames, y aún así, su ambición por conocer lo hizo andar por otros túneles que encontró que parecían ramificaciones sin final, tanto empeño le llevó hasta el lugar donde se encuentran los dioses mames que todavía no declinan y converso con ellos durante otros treinta días y comió del festín sagrado y cuando lo conoció todo se despidió de ellos, era hora de volver y dar a conocer al mundo lo que ignoraban sobre la raza Mam que constituiría todo un gran descubrimiento y aporte a las ciencias modernas. Abad Jiménez es dueño de un gran tesoro, posee para sí los misterios de los mames, como vinieron a este lugar y como se extendieron, además es el único de los mortales que conversó con los dioses.
Exactamente hoy cumple cuarenta años buscando la salida de aquel túnel y no le es posible encontrarla, está completamente perdido, en la ciudad nadie sabe que existe un Abad Jiménez. Solamente yo porque fui el que le vendió unos planos en un café hace cuarenta años.

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