lunes, 3 de abril de 2017

JUBILEOS. DILUVIO Y SANGRE

JUBILEOS
El diluvio
19 De cuantos habían corrompido su conducta y juicio antes del diluvio no aceptó más que a Noé. Lo aceptó por sus hijos, a los que salvó de las aguas del diluvio por él; justo era aquel corazón en todo su proceder respecto a lo que le fue ordenado, y nada transgredió que le estuviera establecido. 20 Dijo el Señor que destruiría cuanto había sobre el suelo, desde el hombre hasta los animales y bestias, aves del cielo y reptiles, 21 y mandó a Noé que se hiciera un arca para salvarlo de las aguas del diluvio. 22 Noé la construyó según le ordenó, en el jubileo vigésimo séptimo, en el quinto septenario, en el quinto año. 23 Y entró en ella en el año sexto, en el segundo mes, a primeros de este mes: hasta el dieciséis estuvieron entrando él y cuanto le hicimos meter en el arca, y el Señor la cerró por fuera el diecisiete por la tarde. 24 Abrió el Señor las siete cataratas del cielo y las bocas de las fuentes del gran abismo en número de siete bocas. 25 Comenzaron las cataratas a soltar agua desde el cielo,cuarenta días y cuarenta noches, y también las fuentes del abismo hicieron subir agua desde abajo, hasta llenarse todo el mundo de líquido. 26 El agua creció sobre la tierra, elevándose quince codos por encima de todos los altos montes. El arca se elevó también sobre la tierra y flotaba sobre la faz de las aguas.
27 El agua permaneció sobre la faz de la tierra cinco meses, que son ciento cincuenta días, 28 y el arca fue a parar sobre la cima del Lubar, uno de los montes Ararat. 29 En el cuarto mes se cerraron las fuentes del gran abismo, y las cataratas del cielo quedaron retenidas; a comienzos del séptimo mes, se abrieron todas las bocas de las simas de la tierra, y el agua comenzó a descender al abismo inferior. 30 A primeros del décimo mes aparecieron las cimas de los montes, y a primeros del primer mes apareció la tierra. 31 Las aguas se secaron sobre la tierra en el quinto septenario, en su año séptimo; el diecisiete del segundo mes se secó la tierra, 32 y en el veintisiete, abrió el arca y sacó de su interior a las bestias, animales, pájaros y reptiles.
Alianza de Dios con Noé
6 1 A primeros del tercer mes, salió del arca y construyó un altar en aquel monte. 2 Mostrándose sobre la tierra, tomó un cabrito y expió con su sangre todo el pecado de la tierra, pues había perecido cuanto en ella hubo, salvo lo que estaba en el arca con Noé. 3 Ofreció la grasa sobre el altar y, tomando un buey, un cordero, una oveja, cabritos, sal, tórtolas y palominos, ofreció un holocausto en el altar. Echó sobre ello una ofrenda de masa harinácea con aceite, hizo una libación de vino y derramó encima de todo incienso, haciendo elevarse un buen aroma, grato ante el Señor.
4 Aspiró el Señor el buen aroma e hizo con él un pacto para que no hubiera sobre la tierra diluvio que la destruyese:
-En todos los días de la tierra no faltará sementera y mies, frío y calor, verano e invierno; el día y la noche no cambiarán su norma ni faltarán jamás. 5 Creced y multiplicaos en la tierra, aumentad en número y servidle de bendición. Os haré temidos y terribles a cuantos hay en ella y en el mar. 6 Os otorgo todas las bestias, los animales volátiles, réptiles de la tierra y los peces en las aguas, todos, como alimento. También os concedo las verduras: comed de todo. 7 Pero no comáis carne con espíritu, con sangre, pues la vida de todo ser carnal está en la sangre, no sea que se os demande vuestra sangre con vuestra vida. De mano de cualquier hombre, de mano de todos reclamaré la sangre humana. 8 Todo el que derrame sangre de hombre, por mano de hombre será su sangre derramada, pues a su imagen hizo el Señor a Adán. 9 Creced vosotros y multiplicaos sobre la tierra.
10 Noé y sus hijos juraron no comer sangre alguna de ningún ser carnal, e hizo pacto eterno ante el Señor Dios para siempre en este mes. 11 Por eso te ha dicho: «Harás tú también un pacto con los hijos de Israel este mes en el monte, con juramento, y derramarás sobre ellos sangre portodas las palabras de la alianza que ha concluido el Señor con ellos para siempre. 12 Escrito os queda este testimonio, para que lo guardéis siempre: No comáis nunca sangre de bestia, animal o ave en todos los días de la tierra. Quien comiere sangre de bestia, animal o ave en todos los días de la tierra será arrancado de ella, él y su descendencia. 13 Ordena tú a los hijos de Israel que no coman sangre, para que permanezca siempre su nombre y descendencia ante el Señor vuestro Dios. 14 Esta ley no tiene término de días, pues es perpetua: guárdenla por todas las generaciones, para que rueguen por sí con sangre, ante el altar, cada día; al tiempo delamanecer y del atardecer implorarán siempre ante el Señor que la observen y no sean desarraigados».



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