viernes, 14 de abril de 2017

LOS VIAJES DE TOMAS GAGE- LOS CRIOLLOS Y LOS ESPAÑOLES

NUEVA RELACION DE LOS VIAJES DE TOMAS GAGE
PARIS
FRANCIA
1838
Pags- 17-23
Conviene advertir que en todos los estados de 
América pertenecientes á la corona de España 
hay dos clases de habitantes, tan opuestos entre 
si como en Europa lo son los Españoles y los 
Franceses ; á saber : los que han nacido en la me- 
trópoli y van a establecerse en aquellas regiones, 
y los que nacen allí de padres españoles, y que 
los Europeos llaman Criollos para distinguirlos 
de su clase. 
El odio que se profesan unos á otros es tal, que 
vo á decir que nada puede contribuir á la 
conquista de la América tanto como esa división, 
siendo fácil ganar á los Criollos, y decidirlos á 
tomar partido contra sus enemigos, para romper 
el yugo, salir de la servidumbre á que están re- 
ducidos, y vengarse de la manera rigorosa que 
los tratan, y de la parcialidad con que se les ad- 
ministra la justicia, por el favor y valimiento de 
que siempre gozan los naturales de España. 
Y tan amargo, tan duro es esto para los pobres 
Criollos, que les he oido yo mismo decir con fre- 
cuencia, que preferirían un príncipe cualquiera 
por soberano al señorío de los Españoles, con tal 
que les dejara el libre ejercicio de su religión ; 
mientras algunos habrían deseado que los Ho- 
landeses hubieran permanecido en Trujillo , 
cuando la tomaron, y que se hubieran internado 
en el pais, donde los hubiesen recibido con los 
brazos abiertos ; añadiendo otros que la religión 
de que gozaban en tan aciaga esclavitud, ni les 
era agradable ni les ofrecía el mas ligero con- 
suelo. 
La animosidad encarnizada que reina entre 
esas dos clases de Españoles, fué la causa de que 
los Criollos se unieran contra el marqués de 
Gelves, virey de Méjico, en el motin de aquella 
ciudad, y de que siguieran la voz de su arzobispo, 
don Alfonso de Cerna , que lo arrojó de ella : y 
habrían acabado con el gobierno de los Espa- 
ñoles , sin la mediación de algunos eclesiásticos 
que los apartaron de su intento. Pero hablaré 
de esto con mas amplitud en su lugar. 
El origen de ese mortal encono proviene de los 
zelos de los Españoles, que han temido y temen 
siempre que los Criollos sacudan el yugo y
 desconoscan  la autoridad de España , porque los 
priva de todos los cargos y empleos del estado. 
Todavía no se ha dicho que haya sido un Criollo 
virey de Méjico ó del Perú ; ó presidente de la 
Audiencia de Goatemala, de Santa Fé, ó de Santo 
Domingo; ó gobernador de Yucatán, de Carta- 
jena ó de la Habana ; ó alcalde mayor de Soco- 
nuscoy de Chiapa ó de San Salvador; ó en fin que 
haya obtenido otros cargos de semejante impor- 
tancia. 
Hasta las plazas de las chancillerias como la 
úe Santo Domingo, Méjico, Goatemala, Lima, y 
otras, compuestas ordinariamente de seis magis- 
trados que llaman oidores , y de un promotor 
fiscal, se han negado siempre á los Criollos, aun- 
que todavía se cuenten entre ellos descendientes 
de los principales conquistadores. 
En efecto como en el Perú Alto y Bajo los Pi- 
zarros, hay en Méjico y en Oajaca la familia de 
los marqueses del Valle, sucesores de Hernán 
Cortés, varias otras ramas de la casa de Girón, 
de la de Alvarado , de la de los Guzmanes,
 y finalmente descendientes de las alcurnias princi- 
pales de España, sin que ninguno haya sido hon- 
rado con las dignidades ó empleos públicos del 
estado. 
Y no solamente están privados de oficios y 
cargos del gobierno, sino que los Españoles ad- 
venedizos los afrentan todos los dias, como á 
personas incapaces de gobernar á los demás, y 
medio-Indios, es decir, medio salvajes. 
Ese menosprecio general no está menos estén- 
dido en la iglesia, donde nunca se ve á un Criollo 
provisto de un obispado ni de un canonicato en 
cualquiera catedral, porque solo se admiten en 
ellas á los que pasan de España. 
Por el mismo principio han hecho cuanto han 
podido en las órdenes regulares por el espacio 
de muchos años , para abatir y espulsar á los 
Criollos recibidos en sus conventos , temiendo 
que sobrepujaran en número á los que procedian 
de España. 
Aunque se han visto en la precisión de recibir 
algunos naturales, sin embargo siempre los ofi- 
cios de provincial, de prior y demás de la comu- 
nidad han elegido á Españoles nacidos en la me- 
trópoli. Solamente en algunas provincias, y hace 
muy pocos años, habiendo los Criollos superado 
á los Europeos, han llenado sus conventos de tal 
modo que han rehusado admitirlas misiones que 
solian enviarles de España, y que hasta ahora 
continúan mandando á las demás provincias. 
En la provincia de Méjico hay Dominicos, 
Franciscanos, Agustinos, Carmelitas , Merceda- 
riosy Jesuitas, entre los cuales los Jesuítas y Car- 
melitas son los únicos religiosos que mantienen 
la superioridad del partido español, reforzándolo 
todos los años con dos ó tres misiones de sus ór- 
denes respectivas hechas venir de España. 
La última misión mandada á los frailes de la 
Merced fué la de 1625, y fué tan grande la dis- 
cordia que se apoderó de ella y de los Criollos, 
que en la próxima elección de provincial en el 
convento de Méjico vinieron á las manos , y se 
habrían muerto á puñaladas, á no haber ido el 
Virrey en persona á sosegarlos. 
Gomo quiera que fuese, los del país ganaron la 
elección á pluralidad de votos, y desde entonces 
se han eximido de las Misiones de ultramar, ale- 
gando que tienen suficiente número de religiosos 
en sus conventos, y no necesitan que les envíen 
mas de España : se han sometido al papa como 
los otros, y le presentan regalos tan considera- 
bles como le hayan podido ofrecer jamas los Es- 
pañoles. 
En la provincia de Oajaca no admiten misio- 
nero alguno de España. Es cierto que no hace 
mucho tiempo que en la orden de Santo Domingo 
el partido de los Criollos ha derribado el de los 
Españoles, que todavía trabajan en Roma por 
alcanzar religiosos de España, declarando que el 
lustre de la religión ha menguado mucho, desde 
que les falta la asistencia de sus hermanos de 
Europa. 
En la provincia de Goatemala , que es de una 
grande estensión y comprende Goatemala, Chia- 
pa, los Zoques, parte de la de Tabasco,Ios Zelda- 
les, Sacapula, la Vera Paz, toda la costa de la mar 
del Sur, Suchutepeque y Soconusco, Comayagua, 
Honduras , San Salvador y Nicaragua, se cuen- 
tan las órdenes siguientes. 
Santo Domingo , 
San Francisco , 
Los Agustinos, que dependen de Méjico no te- 
niendo en Goatemala mas que una pobre casa. 
Los Jesuítas , dependientes también de Mó- 
jico, y , Los religiosos de la Merced. 
Pero entre todas esas religiones solamente 
tienen derecho de predicar, desempeñar curatos, 
y servir iglesias parroquiales, las de Santo Do- 
mingo, San Francisco y la Merced. 
 Los Jesuítas , dependientes también de Mó- 
jico, y , Los religiosos de la Merced. 
Pero entre todas esas religiones solamente 
tienen derecho de predicar, desempeñar curatos, 
y servir iglesias parroquiales, las de Santo Do- 
mingo, San Francisco y la Merced. 
Estas tres órdenes han tenido siempre en toda 
la provincia muy sujetos á los Criollos, sin per- 
mitir qae ninguno de ellos fuese elegido para pro- 
vincial, y haciendo ir de España á lo menos de 
de dos en dos años frailes de sus religiones, para 
sostener su parcialidad y dominar á los natu- 
rales. 
Las provincias del Perú, que están mucho mas 
lejos de España, y á cuyas costas es mas difícil 
arribar que á las costas de las provincias men- 
cionadas no reciben misioneros de Europa, sino 
de las provincias vecinas ; aunque no por eso 
deja de haber frailes de todas clases como en los 
otros paises , siendo los mas opulentos y pode- 
. rosos los Dominicos , si bien todos los demás, á 
pesar de su voto de pobreza, abundan en rique- 
zas, en libertad y en delicias. 
En el reino de la Nueva Granada, de Carta - 
jena, de Santa Fé, Varinas, Popayan, y en el go- 
bierno do Santa Marta, hay Dominicos, Jesuitas, 
Franciscanos, Carmelitas, Agustinos y Merceda- 
rios, de los cuales reciben hasta el dia Misiones 
de España, los Dominicos, los Jesuitas y los Fran- 
ciscanos. 
Las islas de Cuba, de la Jamaica, la Margarita 
y Puerto Rico dependen del provincial de la de 
Santo Domingo, y todos los religiosos estableci- 
dos en ella son Dominicos, Franciscanos, ó Je- 
suitasy y todos reciben de tiempo en tiempo nue- 
vas Misiones de España. 
En la provincia de Yucatán no hay mas que reli- 
giosos de San Francisco, que son poderosamente 
ricos y sostienen con vigor la facción española 
por medio de las Misiones que les llegan do 
Europa. 
La provincia de Michoacan se gobierna de la 
misma manera que la de Méjico, á cuyos religio- 
sos pertenece. 
Así he recorrido toda la América que posee la 
corona de Castilla , y hecho ver cuales sean los 
religiosos establecidos en ella. 
Cuanto á las Indias Orientales y al Brasil nada 
diré porque, habiendo sido descubiertas de los 
Portugueses, son en la actualidad posesiones del 
rey don Juan de Portugal. 
Con todo las islas Filipinas están sujetas al rey 
de España, y en ellas hay Dominicos, Francís- 
canos, Agustinos y Jesuitas, todos los cuales tie- 
nen su principal residencia en la ciudad de Ma- 
nila, capital de las islas del Archipiélago, y allí 
esperan los buques propios para pasar al Japón, 
á donde van á trabajar en la conversión á la fé 
de los habitantes de aquel reino. 
Mas , aunque admitan en sus conventos á al- 
gunos naturales ó Criollos, particularmente de 
los que han convertido en la China y el Japón,, 
sin embargo su mayor número se compone de 
misioneros españoles que trasportan á las islas 
Filipinas mas frecuentemente que á los demas 
puntos de la América que acabo de señalar. 
Porque en primer lugar los envían en las naves 
que van á Nueva España, y luego, cuando han 
permanecido en la capital de Méjico dos ó tres 
años, los llevan á Acapulco, puerto de la mar del 
Sur, donde los embarcan en los grandes ga- 
leones que van á Manila, y vuelven cargados de 
ricas mercancías de la China, del Japón, y otras 
regiones de las Indias Orientales. 
En seguida trasportan estas mercancías de 
Acapulco á la ciudad de Méjicola cual saca sin 
comparación mucho mas de ellas que de cuanto 
le llevan por lá mar del norte. 



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