domingo, 30 de abril de 2017

MAGNIFICOS VISITANTES- ¿UN DOCTOR O UN ANGEL?

MAGNIFICOS VISITANTES
ANN WEDGEWORTH
LOS ANGELES DE DIOS EN LA TIERRS
VERSION CASTELLANA: ANTONIO VALENCIA
EDITORIAL VIDA
1981
En la Biblia hay muchas referencias a ángeles que aparecieron como hombres. El ángel Gabriel visitó a Daniel: "He aquí se puso delante de mí uno con apariencia de hombre" (Daniel 8:15). Cuando Cristo ascendió al cielo, la Biblia declara: "Se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas" (Hechos 1:10). El apóstol Pablo dice que "hay cuerpos celestiales, y cuerpos terrenales" (1 Corintios 15:40). Se sabe que los seres celestiales han realizado una* variedad de tareas, tales como cocer alimentos para el profeta Elías (1 R. 19:5-8) y remover la piedra de la tumba (Mateo 282).
Es fascinante la milagrosa historia de aquella persona extraña que ayudó a Kaleen Ladd en ocasión de un accidente automovilístico y que nunca le fue posible localizarla nuevamente. En aquel entonces el esposo de Kaleen, John Ladd, estaba estudiando en el Biola College. Posteriormente él escribió el siguiente relato, como tarea, mientras estudiaba en un seminario, en Portland,
¿Un doctor o un ángel?
Había transcurrido solamente una semana después del accidente, y sin embargo no podíamos localizar al médico. El había atendido a mi esposa en el lugar mismo del accidente,, le había salvado, la vida, y no obstante, parecía que él simplemente no existía.
Yo me preguntaba: ¿Era ese hombre un médico realmente? Y si lo era, ¿cómo pudo hacer lo que hizó? Y si no, ¿quién era él o... qué era? ¿Qué habría hecho usted en la misma situación? ¿Habría olvidado el asunto, o habría investigado más al respecto? Permítame decirle cómo empezó todo.,
Era septiembre de 1969, y estábamos viviendo en Whittier, California. Yo estudiaba en el Biola College y mi esposa, Kaleen, trabajaba como secretaria del director de la Cruzada de Billy Graham en Anaheim, al sur de California.
La mañana de la primera reunión dominical de la Cruzada, debíamos estar en el estadio para preparar algunos detalles de última hora. Nos sentíamos muy nerviosos con respecto a estas reuniones, ya que eran el resultado de largos meses de duro trabajo y planificación, de modo que nos preparamos rápidamente y salimos de casa. Después de recoger a un amigo, nos dirigimos hacia el estadio.
Ibamos por una calle principal, cuando, de repente un vehículo se interpuso a nuestro paso. Sólo tuve tiempo para poner el pie en 'e1 freno, antes de chocar. Parece que perdí momentáneamente el conocimiento, porque mi siguiente recuerdo del hecho es el de vera Kaleen cubierta de sangre y jadeando. Parece que nuestro amigo que venía sentado en el asiento trasero fue lanzado hacia adelante contra el respaldo del asiento de Kaleen, el cual se desprendió, lanzándola contra el parabrisas. Posteriormente supimos qué ella tenía una severa lesión cerebral. Pero en ese instante sólo reconocí que ella estaba herida de gravedad. Nuevamente perdí' el conocimiento. Pero el 'informe de la policía consigna que uno de los testigos del accidente fue un médico, que se encontraba frente a un pequeño hospital comunitario situado al otro lado de la calle. El corrió hasta el lugar y al notarla condición de Kaleen, la extrajo del vehículo y realizó una traqueotomía, es decir, hizo una incisión  en la garganta de Kaleen de modo que pudiera respirar.
Puede que usted diga ahora que todo eso está muy bien y es maravilloso. ¿Acaso no fue Dios bueno como para tener un médico justamente en la escena del accidente? Ciertamente que Dios fue bueno. Pero fue más que bueno, porque ese hombre era más que un médico.
Como usted ve, el médico realizó una operación muy complicada, o por lo menos una operacíón muy arriesgada. Esa operación requiere un instrumental especial y un gran cuidado. El la realizó con tanta pericia y finura, que todos los médicos y enfermeras que posteriormente atendieron a Kaleen, destacan la belleza de lo que a menudo es una fea cicatriz. ¡Y realizó todo eso en cosa de dos minutos! Quedó consignado en el  informe. que el primer oficial de policía llegó al lugar de la escena dos minutos después de ocurrido el accidente,  y ese "doctor" ya había terminado su trabajo.
Ese "doctor" permaneció en el lugar lo suficiente como para identificarse ante el policía y ver que Kaleen era llevada en una ambulancia, y entonces desapareció.
Dos días más tarde traté de encontrarlo en el pequeño hospital comunitario, pero allí nunca habían oído ni hablar de él. Más adelante traté de localizarlo en el Registro Médico del Estado de California, pero sin resultado. Hasta donde nosotros podíamos determinar, ese hombre no existía.
Si ese hombre era un médico ¿cómo pudo haber hecho lo que profesionalmente es imposible? ¿Cómo consiguió su instrumental tan rápidamente, sin mencionar el efectuar la operación en plena calle en tan corto tiempo y con tanta pericia?
Pero, por otra parte, si ese "hombre" era un ángel, todas estas preguntas tienen respuesta. Para Dios ','nada es imposible", y como su representante en aquella situación, el ángel meramente usó el poder de Dios para realizar la cirugía. ¿Y qué es el tiempo para Dios? Acaso El, que existe eternamente, ¿no pudo capacitar a su ángel para hacer en minutos lo que para un ser finito toma mucho más tiempo?, ¿Y acaso no pudo el Dios que todo lo sabe, equipar a su ángel con los instrumentos adecuados, con los cuales pudiese realizar esa tarea tan perita?
 No abrigamos duda alguna en nuestra mente ni en nuestro corazón, de que Dios consideró apropiado salvar la vida de Kaleen enviando un' ángel para hacer lo que ningún ser humano podía haber hecho en ese caso. No  obstante, no importa cómo veamos ese incidente, Dios estaba en ello, haciendo lo milagroso, ya sea mediante un hombre o un ángel. ¡Alabado sea Su Nombre!
La madre de Kaleen, Wanda Cummings (quien, con su esposo Ken, sirvió muchos años como misionera bautista), añade unos comentarios interesantes a la historia de Jim. Ella dice que cuando llegaron al hospital, se les dijo que Kaleen tenía un electroencefalograma plano, o sea, una lectura plana de la prueba de onda cerebral. Los doctores dijeron que su condición era tan grave, que ella no podría vivir o, si vivía, sería un vegetal.
Ken y Wanda aseguraron al neurocirujano que Kaleen estaba en las manos de Dios y lo que Dios escogiera hacer, ya fuera llevársela o dejarla, ellos lo aceptaban como la voluntad de Dios para su vida. Le dijeron que mucha gente estaba orando por ella y por sus médicos para que el Señor les diera sabiduría a ellos para tratarla. Este neurocirujano simplemente meneó la cabeza y les dio las gracias. A la noche siguiente se les acercó otra vez, después de ver ellos a su hija y la condición en que ella se encontraba, y les dijo: —Saben, sus oraciones deben de estar dando resultado.
Ellos habían creído que el doctor que había  operado a Kaleen era de aquel pequeño hospital particular frente al que había ocurrido el accidente, hasta que Jim, Ken Cummings, y su hijo Kenny fueron allí a dar gracias al médico. Sin embargo, la  recepcionista insistió en que no tenían médico alguno con ese nombre. En realidád, no habla médico alguno de turno esa mañana, ya que fue un domingo por la mañana cuando ocurrió el accidente.
Kaleen y Jim fueron posteriormente a la policía con el fin de encontrar al doctor, para darle las gracias. Por la policía supieron que no existía médico alguno con ese nombre en toda la región de Los Angeles.
Algún tiempo después, Kaleen volvió al hospital para hacerse un examen. El neurocirujano la llevó a una sala donde había varios médicos, neurpcirujanos y especialistas, y les dijo:quiero que miren a esta joven! Sabemos que vino al hospital con un electroencefalograma plano, y nosotros le hemos tomado muchos electroencefalogramas. El último que tomamos era perfectamente normal. Deseo que la observen. Ella es un caso extraordinario, y no lo podemos explicar facultativamente.
Todos los que conocen a Kaleen declaran que ella es un milagro caminante. Un milagro de la gracia, misericordia y protección de Dios

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