domingo, 9 de abril de 2017

POR EL COMPARTIR A LA GRANDEZA - LOS ESTADOS UNIDOS

POR EL COMPARTIR A LA GRANDEZA 

Cuándo yo nací  y  cada vez que mi finada madre ne llevaba  al Centro de Salud Sur de la ciudad de Huehuetenango para llevar el control de mi salud infantil, regresaba con un bote grande de Avena, leche,  Aceite vegetal y otros, donde en la lamina brillante, se veía una antorcha con el mapa de  América hispana, donde decía que esos alimentos eran gratuitos y que eran donados por EL PUEBLO DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMERICA.
A la edad de seis años fui a estudia el primer año de primaría y de ese año hasta el sexto grado de primaria , de lunes a sábado, diariamente tomabamos un vaso de cereal  con leche. Todo esto durante seis años.  Recuerdo añún cómo en  los sacos o costales del cereal y en los de la Leche se veía  la antorcha encendida con un emblema de la bandera de Estados y la leyenda  en inglés y en Español "DONADO POR EL PUEBLO Y GOBIERNO DE LOS ESTADOs UNIDOS DE AMERICA". En los ratos de la lectura escolar, me deleitaba viendo unos dibujos y el texto de lectura de libros del primer grado hasta el de sexto de primaria, y en la primera y última pagínas de dichos libros, volvía a leer  "DONADO POR EL PUEBLO Y GOBIERNO DE LOS ESTADOs UNIDOS DE AMERICA".
 !Gracías, Mi señor y mi Dios por tan  Magnifico y Generoso Pueblo, donde tu corazón se ha complacido por  esa generosidad de compartir con los más pobres.

 28:2 Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios.
28:3 Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo.
28:4 Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas. 
28:5 Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar.
28:6 Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir.
28:7 Jehová derrotará a tus enemigos que se levantaren contra ti; por un camino saldrán contra ti, y por siete caminos huirán de delante de ti.
28:8 Jehová te enviará su bendición sobre tus graneros, y sobre todo aquello en que pusieres tu mano; y te bendecirá en la tierra que Jehová tu Dios te da. 
28:10 Y verán todos los pueblos de la tierra que el nombre de Jehová es invocado sobre ti, y te temerán.
28:11 Y te hará Jehová sobreabundar en bienes, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, en el país que Jehová juró a tus padres que te había de dar.
28:12 Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás a muchas naciones, y tú no pedirás prestado. 
28:13 Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedecieres los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas,
28:14 y si no te apartares de todas las palabras que yo te mando hoy, ni a diestra ni a siniestra, para ir tras dioses ajenos y servirles.

 Un cerdo para el tío
(Condensado de «The Red Cross Courier»)
Por Edison Marshall
Selecciones del Reader Digest`s
Septiembre de 1946
YA los vientos fríos del otoño habían enrojecido, los árboles en el norte de la Florida, cuando, al regreso de una cacería de codornices, me detuve en la granja de mi amigo Sadler, que estaba dando comienzo a la anual matanza de sus cerdos. Era un gran día en la pequeña pero bien cuidada finca. Iban a tener en la casa costillas frescas, chicliarrones y queso de cerdo; y más tarde, en el cuarto de ahumar, ricos jamones y tentadoras lonjas de tocino. Yo miraba absorto a Sadler cortar perniles y lomos. Hattie, su vivaracha esposa, y todos los chicos, bullían en torno suyo ayudándole.
Sadler podría ser clasificado entre los hombres pobres por la oficina de impuestos sobre la renta, ya que del principio al fin del año no logró nunca ver reunidos ochocientos dólares en efectivo. Sin embargo, su finca estaba libre de toda deuda, había allí leche, mantequilla, huevos y hortalizas en abundancia, y le sobraban maní y bellotas para cebar sus cerdos.
No todos los que mataba iban a su cocina o a su cuarto de ahumar. Este trozo era para el tío Jud; esta cabeza y este lomo para la viuda del primo Late que vivía en Arroyo Negro; la mitad de este cerdo grande para su hermano Mauf, que tenía la mujer en cama y andaba mal de recursos. El más favorecido de todos los parientes fue el Tío Sam, para quien Sadler puso aparte un puerco entero—el más grande y gordo de los que entraron en la matanza.
¿A qué se debe que regale usted tanta carne?—le pregunté.
—Bueno—repuso—Aa fortuna se ha portado muy bien conmigo. Nunca he visto la cara a dificultades como las que tienen encima el tío Jud y los demás. Usted sabe, a veces un miembro de la familia parece tener toda la buena suerte, aunque, por supuesto, el ser previsor y trabajar duro tienen algo que hacer con eso. Todos los míos esperan que les ayude, y yo no les escondo la mano.
Hablaba modestamente, aunque con sano orgullo.
Parece que el Tío Sam es, de toda su parentela, el más necesitado.
—Eso del Tío Sam no es sino una broma entre mi mujer y yo. Ella fue la de la ocurrencia. Pero él no se va a comer ese cerdo. Va a repartirlo entre sus parientes pobres.
—Mi mujer dice—agregó Sadlerque así como ella y yo estamos mejor que nuestros parientes, el Tío Sam está mejor que los suyos, y desea ayudarlos. Quiere ella significar con esto los ricos Estados Unidos y los países pobres del otro lado del mar. Hattie ha leído que andan muy mal; lo mismo los chicos que los grandes, están muriéndose de hambre. Y nosotros vamos a mandarles nuestro mejor cerdo por conducto de la Cruz Roja del pueblo. Eso del Tío Sam y su parentela pobre no es sino una chuscada de Hattie.
Y yo pensé, oyendo a Sadler, que todos los países favorecidos por la suerte, debían enterarse de la chuscada de Hattie.
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