miércoles, 31 de mayo de 2017

MISTERIOS DE LA HUMANIDAD-LIBRO DE LOS JUBILEOS

LIBRO D E LOS JUBILEOS
Los demonios seducen a los descendientes de Noé
10 1 En el tercer septenario de este jubileo comenzaron los demonios impuros a seducir a los nietos de Noé, haciéndolos enloquecer y perderse. 2 Se llegaron los hijos a su padre, Noé, y le hablaron de los demonios que seducían, extraviaban y mataban a sus nietos. 3 Oró así Noé ante el Señor, su Dios:
-Dios de los espíritus que están en toda carne, que tuviste misericordia de mí, me salvaste con mis hijos de las aguas del diluvio sin permitir que pereciera, como ocurrió con los hijos de perdición. Grande es tu compasión por mí, y magnífica tu misericordia sobre mi persona; elévese tu compasión sobre tus hijos, no tengan potestad sobre ellos los malos espíritus, para que no los extirpen de la tierra. 4 Tú me has bendecido a mí y a mis hijos, para que crezcamos, nos multipliquemos y llenemos la tierra; 5 tú sabes cómo obraron en mis días tus custodios, padres
de estos espíritus. A estos espíritus que están ahora en vida enciérralos también y sujétalos en lugar de suplicio; no destruyan a los hijos de tu siervo, Dios mío, pues son perversos y para destruir fueron creados; 6 no tengan poder sobre el espíritu de los vivos, pues sólo tú conoces su sentencia, y no tengan licencia contra los hijos de los justos, desde ahora para siempre.
7 Entonces el Señor, nuestro Dios, nos ordenó apresar a todos. 8 Pero llegó Mastema, príncipe de los espíritus, y dijo:
-Señor Creador, déjame algunos de ellos que me obedezcan y hagan cuanto les mande, pues si no me quedan algunos de ellos no podré ejercer la autoridad que quiera en los hijos de los hombres, pues dignos son de destrucción y ruina, a mi arbitrio, ya que es grande su maldad.
9 Ordenó Dios entonces que quedara con Mastema una décima parte, y que las otras nueve descendieran al lugar de suplicio. 10 A uno de nosotros dijo que enseñáramos a Noé toda su medicina, pues sabía que no se conducirían rectamente ni procurarían justicia. 11 Obramos según su palabra: a todos los malos que hacían daño los encarcelamos en el lugar de suplicio, pero dejamos a una décima parte para que sirvieran a Satanás sobre la tierra. 12 Y comunicamos a Noé los remedios de las enfermedades, juntamente con sus engaños, para que curase con las plantas de la tierra. 13 Noé escribió todo como se lo enseñamos en un libro, con todas las clases de medicina, y los malos espíritus quedaron sin acceso a los hijos de Noé. 14 Este dio todo lo que había escrito a su hijo mayor, Sem, pues lo amaba más que a todos sus hijos

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