martes, 30 de mayo de 2017

PEDRO GUERRERO-SIGLOXVI

 LOS PROTESTANTES
 Y LA ESPIRITUALIDAD EVANGELICA 
EN LA ESPAÑA DEL SIGLO XVI
MANUEL DE LEON DE LA VEGAS
ESPAÑA
 
 Pedro Guerrero. 
Muchos de los obispos y doctores españoles en Trento se sentían 
evangélicos y solo bastó que se les pusiese a prueba con el "Catecismo" de 
Carranza para que en el Concilio declarasen a favor del mismo. En los análisis 
doctrinales se habían tenido en cuenta los temas relacionados con el 
Purgatorio, la justificación por la fe, la intercesión a los santos, la eucaristía, la 
interpretación de la Sagrada Escritura, la doctrina luterana, en general, el 
lenguaje luterano, obras impresas e inéditas. Uno de los que aprobó el 
Catecismo fue Guerrero, pero a la vez se citaban obras inéditas revisadas como 
la exposición al libro de Job que debía ser de distinto autor, notas a la 
exposición del verso Audi filia del Salmo 44 hecha por el venerable Juan de 
Ávila, exposición del los salmos 83, 129, 142 y una exposición de Isaías. 
También se tenía en cuenta la exposición a la carta de san Pablo a los Romanos, 
a los Gálatas, Efesios, Filipenses y Colosenses. Del mismo modo se habían 
estudiado los tratados sobre la misa, el sacramento del Orden, del celibato, del 
matrimonio, de la eficacia y virtud de la oración, de vida cristiana y libertad 
cristiana. Se conocía la defensa de Carranza hecha en "Comentarios sobre el 
Catecismo" y de lo que las Escrituras contenían sobre la publicación de estas en 
idioma vulgar, además de una larga colección de sermones y sumarios de los 
sermones enviados desde Flandes al licenciado Herrera que moriría como 
"pertinaz luterano". 230 
Don Pedro Guerrero y de Logroño, natural de la riojana Villa de Leza, 
diócesis de Calahorra, llegó a ser arzobispo de Granada y de los de mayor 
autoridad en el Concilio tridentino, por su ciencia, virtud, celo e 
integridad. (Llórente, Historia crítica de la Inquisición en España., 1980, pág. 46 Tomo 
III) Sería procesado por la Inquisición de Valladolid por los dictámenes que dio 
230 Se refiere al licenciado Francisco de Herrera que fue quemado en el auto de fe de 
Valladolid de 21 de mayo de 1559 y posiblemente sea este el licenciado Herrera, alcalde de Sacas 
en Logroño. Novalín considera que son personas distintas en el libro “El Inquisidor General 
Fernando Valdés ” 
en 1558 a favor del Catecismo de Carranza y de cartas escritas a este, en 
especial las de 1 de febrero y 1 de agosto de 1559. También había votado a 
favor en las sesiones del concillo en las que se aprobó el Catecismo en 2 de 
junio de 1563. Se libraría de la Inquisición recurriendo al rey el 30 de marzo de 
1574 y enviando a Roma censura contraría al Catecismo y que había solicitado a 
Guerrero el rey Felipe II, pues convenía hacerlo muy deprisa "pues conviene 
mucho enviar esto por el grande aprecio que allí se hace de la opinión del 
arzobispo de Granada". Dice Llórente que multitud de intrigas hicieron sacar a 
Guerrero esta retractación, cosa que el cardenal Quiroga, inquisidor general, 
usaría para "presentar nuevas censuras de personas tan sabias y respetables, 
que no se dudaba merecerían aprecio de su Santidad, particularmente de los 
mismos que las habían dado favorables en otro tiempo por no haber 
examinado el libro con profundidad, fiados en la grande opinión del autor". El 
papa no toleró este engaño y volvió a pedir nuevas cesuras, pero Quiroga 
maniobró a favor del rey y logró que el arzobispo renovase las censuras en 
contra "no diciendo que había dado este dictamen por orden del rey, sino que 
lo emitía cumpliendo lo mandado por su Santidad". 
Aunque la persona de Guerrero queda deshonrada en su memoria, es 
bien conocida la política de persuasión de Felipe II. Su posición evangélica 
aparece en las cartas de Guerrero a Juan de Ávila y de un tratado que este 
mandó al Concilio de Trento en 1561 y que presentó Guerrero, cuyo título era 
"Causas y remedios de las herejías". A ambos les unía la amistad nacida en las 
aulas de la Universidad de Alcalá y que fue creciendo con los años. 

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