viernes, 2 de junio de 2017

MEDIDAS DE LA TORRE DE BABEL-

LIBRO DE LOS JUBILEOS
Muerte de Noé
15 Noé se durmió con sus padres y fue sepultado en el monte Lubar, en tierra de Ararat. 16 Había cumplido en su vida novecientos cincuenta años, es decir, diecinueve jubileos, dos septenarios y cinco años. 17 Excedió en vida sobre la tierra, a causa de la plenitud de su justicia, a todos los hijos de los hombres, salvo Henoc, pues su cometido es dar testimonio a las generaciones del mundo para relatar todas las acciones de cada generación hasta el día del juicio.

La torre de Babel
18 En el primer año del segundo septenario del jubileo trigésimo tercero, Fáleg tomó una mujer, llamada Lebana, hija de Sennaar. Esta le parió un hijo, en el año cuarto de este jubileo, al que puso de nombre Reu, pues se dijo: «Los hijos de los hombres han sido malos: han concebido el perverso pensamiento de construirse una ciudad y una torre en .la tierra de Sennaar». 19 En efecto, habían emigrado de la tierra de Ararat a oriente, a Sennaar, y por aquel tiempo construyeron la ciudad y la torre, mientras decían: «Subamos por ella al cielo». 20 Comenzaron a construir y, en el cuarto septenario, cocían al fuego ladrillos que luego utilizaban como piedras. El cemento con que las unían era asfalto que brotaba del mar y de unos pozos de agua en la tierra de Sennaar. 21 Los constructores tardaron unos cuarenta y tres años: la altura fue de 5.433 codos y dos palmos; la anchura, unos doscientos tres ladrillos, cada uno de una altura de un tercio de sí propio, la extensión de un muro, trece estadios, y la del otro, treinta. 22 y nos dijo el Señor, nuestro Dios:
-He aquí que son un solo pueblo y han comenzado a trabajar a una, y ya no cesarán. Ea, bajemos y confundamos sus lenguas, que no se entiendan unos a otros, y se dispersen por ciudades y naciones, de manera que no tengan plan común hasta el día del juicio.
23 Descendió el Señor, y nosotros con él, a ver la ciudad y la torre que habían construido los hijos de los hombres. 24 Mezcló todas las voces de su lengua, no entendiéndose ya unos con otros y dejando la construcción de la ciudad y la torre. 25 Por eso se llamó Babel toda la tierra de Sennaar, pues allí confundió el Señor todas las lenguas de los hijos de los hombres, y desde allí se dispersaron por todas sus ciudades, según sus lenguas y naciones. 16 El Señor envió un gran viento a la torre, que la tiró por tierra; su emplazamiento estaba entre Asur y Babel, en el país de Sennaar, al que dio el nombre de «ruina

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