miércoles, 4 de abril de 2018

CAP- 1-Efraín Rios Montt SIERVO O DICTADOR?

Efraín Rios Montt
SIERVO O DICTADOR?
 Joseph Anfuso David Sczepanski

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lares con una regularidad que infundía miedo. Los secuestros, especialmente de hombres de negocios y de políticos importantes, se multiplicaban. Guatemala estaba al borde del desastre.
Y llegó entonces la mañana del 23 de Marzo de 1982. Un grupo de Oficiales jóvenes del Ejército amargados por una corrupción en el gobierno que llegaba hasta las más altas esferas, rodearon el Palacio Nacional en la ciudad de Guatemala conminando al Presidente, General Romeo Lucas García, a dimitir del cargo.
Al filo del medio día Lucas se había ido y Efraín Ríos Montt, un General en disponibilidad, que gozaba de reputación de honradez, fue llamado por los Oficiales golpistas para hacerse cargo de la presidencia. En ese momento los Oficiales quizás ignoraban que el General Ríos Montt era un "cristiano renacido" profundamente comprometido con su fe.
No siendo parte del golpe, Ríos Montt asombró al mundo y a los jóvenes Oficiales ese mismo día cuando mencionó a Dios en su primer discurso. "Estoy confiando en Dios mi Señor y Rey, para que El me guíe, porque sólo El dá y sólo El quita la autoridad", declaró en la conferencia de prensa la misma noche del golpe.
Aunque algunos dudaron del "fundamentalismo ferviente" de Ríos Montt, todos estuvieron de acuerdo en que las primeras semanas de su gobierno fueron diferentes por la tranquilidad general que se extendió por toda Guatemala y por la tan necesitada eliminación de los abusos gubernamentales. El Embajador de los Estados Unidos, Frederic Chapín, declaró
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a los pocos días del golpe: "El gobierno de Guatemala ha salido de la obscuridad a la luz. Y estamos a años luz de distancia de lo que era antes".
 EIogiado por la rápida remoción de los funcionarios públicos implicados en la anterior corrupción y en los escuadrones de la muerte, Ríos Montt parecía destinado a guiar a Guatemala por un sendero enteramente nuevo. Se sentía comprometido, declaró, de construir "la nueva Guatemala". La opinión pública respondió con entusiasmo.
La revista Time, en su edición del 19 de Abril, afirmó que "en Guatemala, el grupo de Oficiales jóvenes que depusieron el mes pasado al gobierno represivo del General Fernando Romeo Lucas García han producido un cambio dramático de ambiente. Ríos Montt parece dispuesto a cambiar a su país de la noche a la mañana".
Otro artículo en el diario Washington Post añadía lo siguiente: "Ríos Montt desafía el concepto corrupto y autoritario del General guatemalteco. Se ha lanzado a una limpieza del gobierno que tiene todas las trazas de una cruzada espiritual contra los abusos de poder y la corrupción, que desde hace tantos años tipificaban al oficialismo guatemalteco".
Por su parte, la publicación Christian Science Monitor ratificaba esos conceptos escribiendo que: . . ."Ríos Montt ha logrado, cuando menos temporalmente, el apoyo de la mayor parte de su país; en la ciudad capital, en los departamentos y en todas las áreas rurales se oye muy poca crítica en contra de este General cristiano".
Un    político    guatemalteco, entrevistado 22    
por el Washington Post, declaró "El no es el Mago de Oz y sus maneras de explicar las cosas son algo raras, pero hasta ahora es difícil culparlo por lo que está tratando de hacer. Está tratando de limpiar el gobierno y nuestra deteriorada imagen ante el mundo: No podemos estar en contra de eso".
La revista Time también expresó un sentir similar: "Nadie está diciendo que Ríos Montt ya esté resolviendo los problemas endémicos de Guatemala como la miseria, el hambre y la guerra civil; pero ha hecho una labor excelente al ganarse la confianza del pueblo y haber restablecido el orden en la ciudad. Tiene la oposición de algunos políticos... pero hay muchos guatemaltecos que se preguntan si no sería mejor darle a este General Cristiano una oportunidad para que demuestre lo que puede hacer".
En los siguientes tres meses, de Abril a Junio, la opinión pública de Guatemala le continuaba siendo favorable. En la capital la violencia política prácticamente había desaparecido y la corrupción a niveles de gobierno se había cortado. Para Mayo, la deteriodada imagen de Guatemala parecía que estaba cambiando.
De pronto, a principios de Julio, las noticias sobre Guatemala en la prensa mundial empezaron a cambiar negativamente. De repente, Ríos Montt se convirtió en el blanco de graves y serias acusaciones.
Un artículo del Washington Post, del mes de Julio, decía lo siguiente: "Cuatro meses después de ascender al poder por medio de un golpe de Estado militar que hizo surgir la esperanza de reformas democráticas, el presidente de Guate-
    23nala, Eftaín Ríos Montt se quiere perpetuar en el poder. Sus primeros discursos, salpicados con pintorescas y máximas de sus creencias protestantes fudamentalistas, dieron lugar a que  se creyera que no se le tomaría en serio como lider. .. En lugar dé ello, Ríos Montt ha orquestado su propio golpe de Estado en el Palacoo, declarandose a sí mismo Presidente y forzanndo a los otros dos militares con quienes había llegado al poder a que se retiraran". Más adelante este mismo artículo atacaba a Ríos Montt, por haber impuesto el estado de sitio en Guatemala y "restricciones sobre las libertades personales y políticas, tan duras como bajo cualquier dictadura de América Latina".
Aun más inquietantes eran los informes sobre la brutalidad del Ejército en las áreas rurales. Este mismo diario esroboço  que "en las remotas áreas del norte del país, en el Quiché y huehuetenango, vecinos entrevistados han declarado que el Ejército ataca los pueblos matando a las mujeres, niños y hombres desarmados sospechosos de colaborar con la guerrilla; estos ataques son frecuentes y no han tenido ningún cambio desde que Ríos Montt tomó el poder".
E'n el mes de Agosto un informe especial de /Amnistía Internacional, la poderosa organización que vela por los derechos humanos, acusó al Ejército de Guatemala de matar a más de 2,000 personas en el período comprendido (le] 23 de Marzo a finales de julio, en una forma nada diferente a la de los gobiernos anteriores".
En Octubre de 1982 los informes sobre la brutalidad del Ejército de Guatemala aparecían 24            25
por todas partes. El diarío.New York Times, citando a Amnistía Internacional y basándose en entrevistas hechas a refugiados guatemaltecos en México, decía en un editorial: "Los subversivos más peligrosos en la Guatemala de Ríos Montt son los que usan el uniforme militar".
Aun Visión Mundial, la respetada agencia Cristiana de servicio, publicó un artículo en su revista mensual acusando a Ríos Montt de tener en su historia un pasado "intrincadamente involucrado en el ordenamiento de masacres de campesinos". ¿Cómo podría un Cristiano, empezaron a preguntarse algunos observadores, haber orquestado tan brutal reino de terror?
Muchos otros, sin embargo, salían a la defensa de Ríos Montt. Numerosos líderes cristianos de gran respeto, que visitaron Guatemala en los meses siguientes al golpe, hablaron públicamente en apoyo de él y de su gobierno.
Luis Palau, el renombrado evangelista latinoamericano, dijo en Guatemala, después de una cruzada evangelista a mediados de Octubre: "Encontramos que una bien concertada campaña de desinformación contra el gobierno de Guatemala está siendo financiada en los Estados Unidos por grupos que apoyan la insurgencia comunista en Guatemala. Esta es una campaña en la que se ignoran las masacres y la violación de los derechos humanos por parte de la guerrilla".
El editor de Christianity Today, señor V. Gilbert Beers, escribió así de Ríos Montt: "El no se parece mucho a sus retratos. Había visto muchos retratos de él antes de ir a Guatemala y todos lo mostraban como a un hombre fuerte y duro, carnuflageado con un uniforme del ejército. Me sorprendió mucho encontrarme con una persona cálida, agradable y sonriente, qm, asistía a su iglesia los domingos por la mañana entrando y saliendo casi desapercibido".
Aún el Presidente Reagan, después de una gira relámpago a la América Latina, a principios de Diciembre, dijo a los periodistas que Guatemala estaba teniendo un resurgimiento y que Rios Montt era un hombre "de gran integridad personal.
Luego, el 16 de enero de 1983, diez meses después del golpe de Estado que había llevado :i Ríos Montt al poder, uno de los principales periódicos de los Estados Unidos, The San Francisco Chronicle, corroboró este mismo sentimiento en uno de sus editoriales al decir lo siguiente: "Tenemos que concluir reconociendo que en verdad un cambio real y para bien ha estado sucediendo en Guatemala. Este presidente guatemalteco, un cristiano nacido de nuevo, está ganando estimación en los niveles de toma de decisiones en los Estados Unidos por sus esfuerzos y progresos hacia la restauración de los derechos humanos en su país".
Sin embargo, cuando se cumplió el primer aniversario del golpe, el 23 de Marzo de 1983, otros observadores extranjeros de los sucesos en Guatemala no pudieron llegar a conclusiones definitivas. Algunos denunciaban a Ríos Montt como a un dictador brutal y derechista, responsable de asesinar a miles de personas inocentes. Otros lo elogiaban como a un hombre de gran compasión e integridad, cuyo gobierno había sacado a Guatemala de la obscu    26  27
ridad hacia la luz.
¿Quién estaba diciendo la verdad? ¿Qué clase de hombre era este que simultáneamente atraía admiración y amor y acusación y denuncia?
De repente, el 8 de Agosto de 1983, estas preguntas perdieron importancia. Esa mañana un grupo de Generales y Coroneles —aduciendo que "el Presidente estaba siendo manipulado por un grupo de fanáticos religiosos"— depuso a Ríos Montt con un golpe de estado que abruptamente terminó con su controvertida y enigmática manera de gobernar.
Para muchos, en ese momento, Ríos Montt dejó de ser una figura y pasó a ser sólo una mención transitoria en la turbulenta y trágica historia política de la América Latina. Un sacerdote católico, en su euforia por la caída de Ríos Montt, llegó incluso a decir que él había sido "un accidente en la historia de Guatemala".
Pero si la historia que sigue es cierta, la vida de Efraín Ríos Montt, incluyendo su desconcertante y discutida presidencia, podrán no ser sólo una "mención transitoria" o un "accidente". Al investigar tras los titulares sensacionalistas y las noticias conflictivas generalmente cargadas de ideología, encontramos la historia poco común de un hombre que sinceramente creyó que Dios le había dado la autoridad y el poder para dirigir a su país y que cuando esa autoridad y poder le fueron quitados también lo aceptó como un hecho de Dios.
Al revisar su vida, sus luchas durante su carrera militar, su súbita ascención al poder, la tormenta de controversias en torno a su breve término presidencial y su inesperado derrocamiento, encontramos que hay mucho más respecto a Rios Montt que lo que la prensa o cualquiera  de sus críticos estuvieron anuentes a reconocerle. En verdad  una  imagen dramática y diferente surge en contraste con la que la prensa creó dentro de las mentes de mucha gente.
¿Cual es entonces la verdad respecto a RiosMontt? ¿Quién es este hombre? ¿Quién le dió la seguridad de creer que Dios le dió y le quitó el poder para gobernar a Guatemala? ¿Y cuál es la verdad respecto a su breve pero controvetiido mandato?
Estas son algunas de las preguntas que surgende  la búsqueda de la verdad respecto a Efraín Rios Montt. Para tratar de responderlas debempos buscarlas en él, como persona, y en las fuerzas que lo forjaron.
Nuestra historia principia en el año de 1933, en  la ciudad de Huehuetenango, en la República de Guatemala.
 CAPITULO II
El Pequeño Soldadito

¡Un, dos, mar. Un, dos, mar. Alto!" La mano del pequeño Efraín empujó el portón de hierro que se entreabrió suavemente y con todo cuidado, para no golpear su rifle de madera que cargaba firmemente sobre su hombro, se deslizó por la abertura.
Siguió marchando hacia dentro y el eco de su voz resonaba entre las flores del patio desu casa: " ¡Un, dos, mar. Un, dos, mar. Alto!"
Había llegado frente a la puerta de entrada.
"Efraín", llamó la voz de su mamá "¿dóndhas estado? Entra y prepárate para cenar".
"Sí mamá", dijo obedientemente, cerrandola puerta tras de sí y marchando hacia la pila para lavarse las manos.
Doña Consuelo Mont de Ríos, madre de Efraín Ríos Montt
  En la cocina hervían ollas de arroz y frijoles negros, que dejaban escapar su delicioso aroma. También se sentía el sabroso olor de las tortillas de maíz cocinándose en el comal. Al otro lado de la habitación estaba Zylda, su hermana de un año mayor, poniendo la mesa para comer. Más allá, de otro cuarto, llegaban las voces de sus otros hermanos.
"¿Estabas otra vez jugando a los soldados?", le preguntó la anciana de pelo blanco que estaba junto a la pila cuando llegó a lavarse. Era su abuelita, la de la dulce sonrisa, que secándose las manos en el delantal, cariñosamente le sobó la cabeza.
"¿Está mi papá en casa?", preguntó el pequeño Efraín.
"No, pero vendrá pronto", le contestó su mamá desde el otro cuarto. "Probablemente esté cerrando la tienda".
Afuera se ponía el sol, derramando su suave luz dorada sobre Huehuetenango. Era la hora que la familia se reunía para cenar. Efraín Ríos Montt tenía sólo 7 años.
Había nacido en Huehuetenango en 1926; fue el tercero de doce hijos y soñó con ser militar desde el día en que vió a los soldados desfilar en su ciudad natal. "Un día seré soldado", -se dijo a sí mismo- "tendré un uniforme, un rifle y mi familia se sentirá orgullosa de mí".
El dominio de los militares en Guatemala se remonta hasta el año de 1524, cuando el conquistador español, don Pedro de Alvarado, llegó de México. En nombre de España y de la Iglesia —pero especialmente por el oro y la fama— Alvarado conquistó y gobernó a Centro América hasta su muerte en 1540. Los mayas, que poblaban el Istmo desde México hasta Panama no poseían armas que se pudiesen equiparar con las espadas de los conquistadores. los que se resistían, les daban muerte, sus poblados incendiados y los sobrevivientes eslavos del Imperio. Sentenciados a una seridumbre perpetua y a una categoría civil de tercera clase, aquella raza, que fuera tan digna orgullosa, se convirtió en sirvienta de una colonia del Nuevo Mundo.
Gradualmente, a lo largo de los tres siglos siguientes, el reino de Guatemala, que abarcaba a toda la región de la América Central, fue aflojando sus ataduras de España, hasta que en 1821 declaró su Independencia. Inmediaimente se hicieron esfuerzos por mantener unida a toda la región formando la Federación de las Provincias Unidas de Centro América, que se estableció en 1823, pero que solamente duró 15 años. Poco antes de su disolución, don Juan Barrundia, el Primer Jefe de Estado de la Provinia de Guatemala, fue depuesto por medio de un golpe militar. Esto sentó un triste precedente en el panorama político de la América Central, que ha venido repitiendo desde entonces.


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