miércoles, 25 de abril de 2018

70-RECORDACION FLORIDA .

RECORDACION FLORIDA
   Recordación Florida, Francisco Antonio se Fuentes y Guzmán Biblioteca “Guatemala” de la Sociedad de Geografía e Historia, Tipografía Nacional Guatemala. M. C. M. XXX III .Historia General de Guatemala. Asociación de Amigos del País. Fundación para la Cultura y el Desarrollo. Guatemala 1.933.
Por  Capitán ANTONIO DE FUENTES Y GUZMAN
CORREGIDOR DE HUEHUETENANG
ó la deidad que celebraban, un indio mozo, mudo y en gran modo asqueroso, si simple sobre todo encarecimiento, que sobrevestestido de las vestiduras sacerdotales, le tenían colocado en el altar recibiendo aquel culto y tal obsequio, sin saber más que estar contento viéndose con adorno tan galán, y satisfecho y abundado de frutas y viandas que allí se le ofrecían por unos y otros; mas el Ministro del Señor que á vista de tal maldad quedó aturdido y admirado, hallando como Moisés pervertido su rebaño, fervorizado y encendido en el celo del verdadero pastor, dándole Dios en caso tan inopinado y tan atroz, palabras eficaces y bastantes, reprendió el atrevimiento -é inmoderada maldad de aquel pueblo, amenazándole con la ira del Señor, y trayéndoles á la memoria ejemplos de muchos pueblos idólatras destruidos y acabados con manifiestos y severos castigos de la divina justicia; pero estas, gentes obstinadas en su ínfamia•y su ruindad, fueron saliéndose del templo sin hacer caso del Ministro dejándole solo, y llevándose consigo su dios indio, mudo, y tonto, y procurando el Ro. F. Marcos Ruiz haberle á las manos, para efecto de remitírmelo á Huehuetenango, no solo no hubo alguno, que obedeciere sus órdenes, pero irritado el pueblo contra él, le acometieron con machetes, palos y piedras para quererle matar, saliendo no sin grande ayuda de Dios, á uña de caballo de entre las manos de aquellos bárbaros obstinados. 
Sería la una del día cuando hallándome yo á un balcón de la casa real, le vi atravesar por la plaza para el convento, y preguntándole si era enfermedad la que tan breve le traía, se encaminó para mí, y refirió con lágrimas todo el suceso ya espresado. Despaché luego á Francisco de Santiago que era teniente general, á que trajese ante mí á cuatro sujetos de cuyos nombres infelices aun no puede acordarse mi memoria, solo de dos D. Sebastián de Mendoza y Nicolás del Rosario, los más culpables idólatras y motores del alboroto. Hallé noticia en los- cuadernos que conservo de los tributos que estos cobraron como Alcaldes, y venidos ante mí con su dios mudo, confesaron de plano su delito, que fué castigado á vista de los pueblos más inmediatos á aquella cabecera Huehuetenango, pasándolos con azotes por las calles públicas y dándolos por dos años como esclavos de la Yglesia de Huehuetenango; y remitiendo el mudo al Corregidor del Valle para que le entregase á la justicia del pueblo de Comalapa de donde era y diese orden para que no le dejasen sa'ir de él, dando al Corregidor espresa noticia de todo, cesó al parecer aquel abuso. Creo que no escedí en su castigo, antes bien me recelo haber quedado, corto; mas con esta generación llena de privilegios no podemos obrar más los jueces, ni tampoco podemos hacer menos.
Mas como quiera casi que aquestos miserables hayan perseverado en la propia ceguedad ó con mas vicios y miserias, se hayan constituido más culpables en la presencia de Dios, aun referido el caso que vamos á decir por su Ministro Vicario el presentado Fr. Tomás de Aguilar del orden de Redentores, me parecía ser cierto, pero muy ponderado y muy entraño; hasta que por ahora en que entendíamos en describir de este partido lo, concerniente. Vino á las manos su certeza por la del Padre Maestro Fr. Diego Ramírez, Provincial actual de esta Provincia de la Presentación, con relación jurada que nos remite el R. P. Maestro Fr. Diego de Rivas, Padre de esta Provincia y Comendador del convento de Huehuetenango, que le refiere en esta propia

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