martes, 17 de abril de 2018

TOTONICAPAN-RECORDACION FLORIDA

RECORDACION FLORIDA
   Recordación Florida, Francisco Antonio se Fuentes y Guzmán Biblioteca “Guatemala” de la Sociedad de Geografía e Historia, Tipografía Nacional Guatemala. M. C. M. XXX III .Historia General de Guatemala. Asociación de Amigos del País. Fundación para la Cultura y el Desarrollo. Guatemala 1.933.
Por  Capitán ANTONIO DE FUENTES Y GUZMAN
CORREGIDOR DE HUEHUETENANGO

como Utatlán y otros de su inmediata anexidad; por que al principio de la guerra del Pinar, se mantuvieron con suma bizarría*y gran valor, hasta que rotos en la memorable batalla de Palahunoh, donde fué muerto su rey Tecum, en el sitio de Pakajá, se retiraron á el gran castillo de Xelahuh. Pero esta fortaleza, que pareció al principio inespugnable, puéstole sitio á su cordón, fué entrado por -nuestros españoles con grande batería; en que gastó nuestra constancia más de diez días de desacomodado y áspero asedio, respecto á su alojamiento en la descubierta campaña y mantenida con grandes lluvias de proceloso invierno; pero muertos en el castillo la mitad de sus defensores, según su autor, (1) con menos fuerza á su defensa, abiertas brechas por sus muros, y entrado por ellas y por asalto á sus costados, franqueadas de repente las puertas por los propios defensores, se huyeron muchos Ahaos al Quiché, y otros quedaron prisioneros dentro de la plaza del castillo; pero desesperados y furiosos juraban (aun viéndose en la red) la venganza de la muerte de sus hermanos y parientes, y en especial mas se irritaban y enfurecían con la memoria de su rey Tecum Umán, muerto á lanzadas; mas sin embargo de su furor y su esquivez por verse entre estrangeros y gente enemiga, la gran sagacidad de Don Pedro de Alvarado, por una parte, y por otra Hernando de Chávez, Gómez de Alvarado, y Gaspar Arias, acariciándolos y dándoles á entender los eclesiásticos por los intérpretes el fin de su venida á estas tierras, y los misterios más principales de nuestra Santa fé, domesticaron su furor y pertinacia, quedando desde entonces Totonicapa y su inmediato Quezaltenango muy quietos y verdaderos amigos de nuestros españoles, y no muy arruinados en su planta material, si bien, Totonicapa, á donde sin duda llegó mucho furor de aquella guerra, por más tenaces y rebeldes sus moradores, quedó casi desmantelado y, destruido y con mucha necesidad de su reparo. Pero al paso que fueron de impedimento y embarazo en el principio de la guerra, fueron después de grande alivio estos Totonicapas y los vecinos quezaltecos á la conquista, de Utatlán; porque empezando á servir desde la toma del castillo de Xelahuh, descubriendo sus traiciones y alevosías de los de Utatlán, y ayudando en mucho modo á sujetarlos, fueron en breve de los primeros cristianos de esta nación de los indios, que hubo en este reino, tomando también los principales caciques los apellidos de aquellos capitanes que los apadrinaron en el bautismo: Portocarrero, Chávez, Mendoza, Mexías y otros, y así se conservan hoy muchas estirpes ó linages de los Ahaos de estos lugares Totonicapa y Quezaltenango, de quienes afirma su escritor haber visto y esperimentado la confusión y los trabajos de estos Ahaos y su acción en el, progreso de la conqu'sta; por que ya tenía once años y que pudo tener entera y particular noticia de los sucesos de aquel tiempo, así por su edad, como por que su padre era cacique y era señor del Coxturri ó castillo de Xequique, y era en Olintepeque.
Mas como quiera que este escritor de los indios no olvide su nobleza y la de otros del grande pueblo de Totonicapa, quiere que estén eslabonados no solo con los Quichés, Chiquimula, Quezaltenango, Momostenango, Ostuncalco y Ahpacihá, sino que afirma y asegura que los indios más principales que vinieron de México y Tlascala, en compañía de los españoles, para ayudarlos
(1) Don Francisco García Calel Tezunipan. —folio 4.
 en la guerra y catequisar á los de esta parte, se les dieron por amigos y por parientes y se volvieron á eslabonar con ellos por casamiento, y que en señal de más seguro y amistad les dieron un testimonio de sus armas, que testifica haberlas conferido la gran liberalidad del Emperador á los -indios que vinieron. de Tlascala, por lo que se señalaron en la conquista á favor de las armas españolas, y las figura en este modo :
Y dice que desde entonces unos y otros tienen igual derecho en los asientos y en la obción prominente de los gobiernos y oficios de república en que alternan y se seña'an unos linages y otros, sin contradicción ni embarazo; y que así en esto como en la observancia de la ley católica viven sin decaecer ni pervertirse, debiendo este beneficio y buena obra á la venida de los españoles y á la enseñanza de los ministros eclesiásticos que arrancaron de ellos las brujerías é idolatría, y el mal hábito y estilo de quemar copal. Y hojalá si esto era así ahora 125 años, por el de 1568, que esto se escribió por Don Juan de Torres, hijo del rey Chignahuiveelut, sucediera en este que escr'bímos, en que lamenta la nuestra piedad el ver á la miseria y rusticidad de esta estirpe, tan enredada y ciega en estos vicios y abusos, como lo prueba la grande v'gilancia y santo celo del R, Obispo de Chiapa, Don Fray Francisco Núñez de la Vega, del orden de Predicadores, en el distrito de su Obispado, y 'a incomparable atención de los dos misioneros Apostólicos de la regular observancia, Fray Melchor López y Fray Antonio Margil, que tanta abominación de ídolos han sacado de los indios de Soconuzco, de este partido de Totonícapa de que vamos discurriendo, del de Quezaltenango é Yzquintepeque y muchos más; y con mas admiración por su cercanía é inmediación á esta Corte de Goatlieniala, con más trato y correspondencia con españoles, de los indios del Corregimiento del valle, en que de todos, fuera de la gran multitud de los ídolos, han descubierto otras muchas supersticiones de brujerías, en culebrillas de chuchumite, Calendarios y chalchihuites, y otras muchísimas inmundicias, en que parece ,que hasta ahora, después de tantos años de cultivo, y de trabajar y hacer en ellos se están en sus primeros y principales errores, en cuya lástima y dolor me incito á describir sus ignorancias aun no arrostrando mi natural y compasión á publicar vicios de otros, Mas la verdad que anima á las historias y el justo celo de vasallo y de católico, conduce mi obligación á relatarlas, y por si alguna vez la Majestad del Rey que es mi Señor, y me ha mandado que esto escriba, hiciese que le llegue á sus oídos la narración de estos sucesos, nos, con este propósito advertido, hemos gustado de referirlos, deseando se ejecute su remedio. Registrando los bosques y arcabucos en donde existía tal maldad, y en especial en el potrero de Comalapa y la gran sierra de Parraxquin, antiguo propugnáculo de esta gente de Occidente,
CAPITULO III
De la gran cordillera de Parraxquin, y de los castillos que en ella estuvieron erigidos por los indios sujetos al dominio del Rey del Quiché.

MARGINALES.—Gran palacio de los reyes del Quiché en XETINAMIT. — Centinelas y
Castillo de este sitio. — El Castillo de CHRISTALI en esta Cordillera de Parras-
quín, — Otro Castillo de esta Cordillera con mucha obstentación en gran vestigio.
— Confín conocido de los dos reynos de Utatlán y Sotojil-

Corre cuasi sin término conocido desde la parte de mediodía para el Setentrión, sino emula, superiora á la eminencia de los Alpes, la prodíjíosa cordillera de Parraxquin, que aunque se corta en partes de su camino, por breve espacio de distancia en lo que abren algunos montes entre sí, por el terreno de sus faldas se eslabonan y se frecuentan con cuasi inseparable continuación, en que hay baquianos de sentir, que encaminada á Sinaloa, corre y derrama su corpulencia á setecientas leguas de distancia, desde este reino al Nuevo México. Sus vistas son agradables y apacibles por lo natural del sitio, y saludable su vivienda por la templanza del aire, si bien en pocas partes poblada por su retiro solitario y su breñosa confusión; lo superior de sus alturas son casi inaccesibles y de trabajosísimo camino, que prolongándose y cortando de Norte á Sur como apuntamos, precisa atravesarla al conducirse los progresos desde la parte de la sierra á la de la costa con áspera fatiga y peligro notorio en muchas partes; mas si se considera la observación de su rumbo, continuándose con los volcanes de Goathemala, los de Pacaya, Sonsonate y los de S. Salvador y otros, sería la longitud de su camino inmensurable, pero solo escribimos la cordillera lo que á este partido pertenece. Es su pronombre Parraxquin, impuesto por los indios del Quiché con propiedad y mucho acierto, por que quieren llamarle Monte-verde, á causa bien notable y prodigiosa, de que cuando se agosta y se marchita lo general de los campos en verano, esta larguísima cordillera está frondosa, verde y muy lo-
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zana, como mí observación lo reparó por lo inclemente de los meses de Diciembre, de Enero, de Febrero y Marzo, en que lo recio de los Nortes y la fuerza de las heladas no dejan cosa que no conviertan en polvo y hojarasca, y por esto sin duda aquellos reyes que dominaron el Quiché abajo del pueblo de Ystaguacán, entre unos montes que indican mucha profundidad y grande hondura en el valle, que se dilata á crecido circuito, tenían un elegante palacio en el sitio que llaman Xatínamít, que regado de buenos ríos y de muchos y saludables arroyos, era buen sitio de placer y recreación á la familia de aquellos poderosos caciques o reyes de Utatlán, que huyendo de la molestia de los nortes, en este lugar Xefinamít, no solo se resguardaban de la inclemencia de los vientos, sino que se fortalecían y aseguraban :de la invasión de
sus contrarios, haciendo en esta parte su consejo y junta de guerra, que llaman Zzicunlíquíl. Y en esta dulce amenidad que descubrimos se entretenían en monterías, juegos, bailes, mas esto sin perder de vista los peligros y la memoria de sus contrarios de que no los olvidaba la variedad ó el embeleso de los placeres; pues para asegurarse y mantenerse ponían en las cimas descepadas de aquellos montes de Parraxquin muy vigilantes centinelas para en viendo los humos de aquella parte de Cibíxíclabal, que quiere decir ahumadero, tocar- alarma y prevenirse á la defensa recojiéndose al gran castillo de esta parte de Xetinamit, que según la cuenta de los indios de un Xiquipil, tenía ocho mil defensores; que tanto como esto se recelaban y procuraban guardar y mantenerse estos indios que sujetaron y vencieron en el nombre de Dios y con su ayuda aquellos pocos españoles.
Mas los demás castillos que aseguraban el reino de Utatlán, no menos fuertes y encubiertos de infantería, que el ya advertido de Xetínamít, por esta sierra de Parraxquin, eran otros dos que mantenían sus defensas. El uno que sus vestigios y cimientos se ven ahora, bien que informes y sin diseño que perfeccione en planta, en términos de una estancia que es posesión y buena finca del capitán Francisco Gutiérrez; mas todo el cimentage que se descubre sobre el altísimo pináculo de Christalí, con mucha parte y admirable de una larga y altísima muralla, es de maravillosa fortaleza y robustez, con magníficos aparatos de terraplenes y fosos, que muestran en píe alguna parte de los lienzos de las torres y cubos de su defensa regular. Y este castillo se oponía contra la ambición de las naciones de los Mames y los de Soconusco, que por aquella parte podían acometerle. El otro memorable y gran castillo de esta cordillera estuvo situado en otro eminentísimo picacho que se divisa y deja ver desde el camino de San Andrés, y de su fábrica y celebrada ostentación, aun dura y vive el crédito de muchas ruinas, con clara demostración de más que gran vestigio de su importancia; mas sin embargo demolido muy de intento, como los otros, no deja delinear diseño alguno de lo que fuá su planta regular en aquel tiempo. Haciale oposición á las, entradas del Sotojil, con quien señala la simple tradición que era el confín de que hoy es pueblo conocido de Santa Clara, y aun ahora se parten términos entre los dos Corregimientos y los partidos de Atítlan y Tecpanatitlán, en este pueblo de Santa Clara, que es de una jurisdicción, y el de la Visitación que es de otra; mas de tal arte y tal inmedíacíón que el pueblo de la Visitación que es de

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