domingo, 6 de mayo de 2018

LOS MAS BELLOS CUENTOS DE HADAS LA BELLA Y LA BESTIA

 LOS MAS BELLOS CUENTOS DE HADAS 
LA BELLA Y LA BESTIA
 Susaeta Ediciones 
Madrid, España 
Ilustraciones por Carmen Guerra
Erase una vez un rico mercader. Un día recibió una triste noticia: sus barcos habían naufragado en el mar y
estaba arruinado. Sólo le quedaba una pequeña casa con sus tierras en el campo.
Sus hijos estaban muy mal criados y se quejaban sin cesar,excepto la hija más pequeña, Bella,
Pasado un año, la situación del mercade mejoró, ya que uno  de sus barcos había onseguido llegar a puerto con su mercancía.
–Partiré enseguida –dijo el  mercader.
Y bien, hijos, ¿qué queréis que os traiga?
Todos le pidieron que les trajese bonitos regalos, pero Bella dijo:
–¿Podrías traerme una rosa? Tu caballo estará demasiado cargado con tantas cosas.
El mercader se fue muy contento. Sin embargo, en el puerto se enteró de que sus mercancías habían sido robadas
Cansado y entristecido, tuvo que emprender el camino de regreso a casa.
Era de noche y se perdió en el bosque. De pronto vio un camino que conducía a un gran palacio.
El buen hombre llamó a la puerta, pero nadie contestó, entonces penetró en el palacio...
recorri sus lujosos salones y llegó hasta comedor, donde, !oh sorpresa!, había una mesa llena de ftutas, verduras y carnesnes. El hambriento comerciante comió hassta sentirse satisfecho. Luego se se dirigió  a los
dorrmitorios y, en una gran cama, se echó a dormir.
Al día siguiente, se encontró con un jardín lleno de rosas y cogió una de las flores para Bella. Apenas arrancó la flor, apareció una bestia horripilante que le dijo:
—¡Insensato! Has comido y has dormido en mi casa. ¡Y ahora robas mis flores! Morirás al instante.
—Ten piedad de mí —suplicó el mercader—. Sólo quiero una rosa para llevársela a mi hija.
—Si tu hija quiere una rosa, que venga a buscarla y muera ella en tu lugar.


Bella, la linda hija del atribulado comerciante, advertida por una buena hada, acudió al palacio.
A pesar de las súplicas de su padre, insistió en quedarse ella para salvarle.
 Pero ocurrió algo asombroso: Bestia trató a la joven con gran cariño y puso todo el palacio a su disposición; sólo la presencia del horrible monstruo ponía nerviosa a la muchacha. Bella fue conducida a sus habitaciones, muerta de terror, se acostó y se quedó dormida
llorando. Sin embargo, tuvo un bonito sueño  en el que aparecía un apuesto príncipe que quería casarse con ella.
 A la mañana  siguiente, Bella se encontró con un buen desayuno. Bestia se acerco a ella diciéndole:
—No te voy a hacer ningún daño. Pideme lo que quieras.
Bella lo miraba asustada tratando de acostumbrarse a su presencia y, a medida que pasaban los días, sus temores fueron desapareciendo, porque Bestia era muy amable con ella.


Un día el animal le preguntó:
—¿Quieres casarte conmigo?Bella, sorprendida, negó con la cabeza. Pasado un tiempo, ya no le era tan desagradablesu compañía. Pero tuvo un sueño en el que veía a su padre enfermo en su casa. Entonces suplicó a Bestia que le dejara ir a verle.
—Vuelve dentro de una semana o moriré de pena —accedió Bestia con tristeza.

Al  día siguiente,un caballo blanco esperaba a Bella para llevarla a su casa. Allí, sus hermanos y hermanas le
dieron la bienvenida y el anciano padre se alegró tanto de ver a su hija, que pronto se curó.

Bella pasó unos días maravillosos con su familia, hasta que una noche sonó, con Bestia. Estaba tumbado sobre la hierba y se moría de tristeza.
—¡Oh, no! ¡He roto m ipromesa! —gritó Bella al darse cuenta de que se había retrasado dos días.

Montó en su caballo y corrió hacia el palacio. «¡Pobre Bestia! Aunque es feo, tiene buen corazón y le echo
mucho de menos», pensó Bella. En el jardín del palacio, tumbado bajo un rosal y sin poder casi respirar, estaba Bestia.—Lo siento, Bestia  dijo Bella llorando y acariciándolo con cariño. Los ojos del animal se abrieron. —Por última vez te lo pido: quieres casarte conmigo?—preguntó Bestia.
—Sí me casaré  contigo —respondió Bella.
  Apenas dijo estas palabras,
 una deslumbrante luz rodeó a Bestia y se convirtió en un atractivo príncipe, el mismo que Bella había visto en sueños.

 —Bella, mi hermosa Bella —le, dijo emocionado—,yo era un príncipe  condenado a vivir bajo la apariencia de, un monstruo hasta que una hermosa joven me amara y quisiera casarse conmigo. Gracias, amada Bella.
 Bella y el príncipe se dieron la mano y caminaron hacia el palacio, donde se celebró una fastuosa boda con muchos invitados y, como es de suponer, fueron muy felices.



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