“POR TIERRAS SANTAS Y POR
TIERRAS PROFANAS
POR J. MOISÉS DELEON LETONA
Impresiones de un guatemalteco en su viaje
alrededor del mundo durante los años
de
1922 a 1924.”
Es el libro que a continuación leeremos y es debidamente apreciado a nivel mundial. Se encuentra
en las siguientes bibliotecas
Librería del Congreso de los Estados Unidos de
América
Biblioteca Teológica "Lorenzo Boturini" de
la Basílica de S.M. de Guadalupe. Ciudad de México
Bibliotheca Generalis Custodiae Terrae
Sanctae-Ciudad de Jerúsalen
Libro que forma parte del Patrimonio
Literario de España-Secret. Part. De S.M.
el Rey -Dedicación del autor a S.M. el Rey D. Alfonso XIII-XIV.
El miércoles 3 de abril del año 2019, fue un día feliz para mí. En mis
manos estaba un ejemplar original del libro que durante 7 años anhelaba
tener. Conseguir un libro publicado hace 97 años, y
del cual que nadie ha escuchado hablar
es verdaderamente casi imposible Sin embargo cuando un asunto
se pone en las manos del Gran Dios, y él obra de acuerdo a su Soberana
voluntad, nada es imposible y los milagros suceden. Un coleccionista
privado de Estados Unidos poseía dicho ejemplar-
Hay personas que han logrado
describir sus vivencias en las páginas de un libro de tal forma que
las han inmortalizado para la posteridad. Nuestro personaje es una de
ellas.
José Moisés Letona (nombre que aparecen en la partida
de nacimiento ) nació en 1890 en San Luis Salcajá, Quetaltenango. Sus abuelos maternos fueron Hipolito Letona y Fernanda de
León. Sus padres. El Sr.___ De León y la Sra. Teresa Letona.
Hipolito Letona y Fernanda de León son los
bisabuelos de Emerita Letona Palacios, Reyna Isabel, Arcadio y de Marta López Palacios (mi señora madre. Q.E.P.D)
Moisés De León a través de sus impresiones de viaje
nos participa de la vida moderna, de sus adelantos, de la civilización y la
tecnología, sin olvidarnos de la sencillez de la vida, … sin que por ello
perdamos la sensibilidad de poder admirar el cielo azul, los pajarillos,
y por supuesto de admirar ese gran regalo del creador, la belleza esplendida de
la mujer en general. Se hace evidente la
admiración del autor, por el grado de justicia y progreso adquirido
por el laborioso pueblo inglés, que lo ha llevado a ser una de las
potencias mundiales .Años más tarde en 1942 se nacionalizaría ciudadano
de los Estados Unidos.
Moisés Letona, el filósofo, el aventurero
distinguido, expedicionario soñador y galante… matemático práctico,
gran observador en sus viajes, nos invita a soñar y conocer tierras muy lejanas. Suiza, Francia,
Italia, España, Inglaterra, Egipto, Arabia, Nuestra amada Jerusalén, Estados
Unidos, Cuba, México.
Hago mías las siguientes palabras de este ilustre antepasado mío y me siento profundamente
satisfecho el saber que comparto la misma genética con él.
“Caminad siempre erguidos, viendo el sol.
Aprovechad toda la luz del día. Elevad vuestra frente
a la altura de vuestros ideales.-“(Pag 332 )
Atentamente
Un huehueteco apasionado por la historia
Huehuetenango, 28 Abril de 2019
"Vouloir c`est pouvoir.-
Where there is a will there is a way."
"Querer es poder."
POR TIERRAS SANTAS Y
POR TIERRAS PROFANAS
POR-- TIERRAS SANTAS Y
POR TIERRAS PROFANAS
POR
J. MOISÉS DELEON LETONA
Impresiones de un guatemalteco en su viaje
alrededor del mundo durante los años de
1922 a 1924.
VINCENT PRINTING CO.
Editores
117 No. Broadway, Los Angeles,
California.
Copyright, 1926.
Este libro es propiedad del Autor,
quien se reserva todos los derechos
conforme a la ley.
Impreso en Los
Angeles, California
Estados
Unidos de América.
Primavera de 1926.
CENTRO-AMERICA
mi bien amada Patria
(Aparece en el original la firma de Moisés De
Leon)
SEGUNDA PARTE
obtuvo el anillo de su marido (Pilatos) como prueba de
la promesa de que no firmaría sentencia de muerte contra el acusado; que recuerda la
ingratitud e insolencia con que los judíos trataron ahí al Nazareno. Apenas si se
puede concebir la crueldad con que procedieron contra El, después del falso
proceso que formuló el Sanedrín y que dió por resultado la aplicación de la pena capital
: ahí le vendaron los ojos, le ataron las manos, le dieron empellones, le golpearon
con palos, le azotaron, le escupieron el rostro, le dijeron improperios . . . ;
se burlaron de El poniéndole una corona de espinas a la fuerza, con brusquedad para que
las púas le hirieran; le pusieron una túnica blanca y una caña, a manera de
cetro, para llamarle sarcásticamente "Rey de los Judíos."
Así llevaban a Jesús "de
Herodes a Pilatos" y "de Pilatos a Herodes" porque ni el uno,
que era Tetrarca de Galilea, ni el otro, que era representante del César en Judea,
querían ordenar la
ejecución de la sentencia contra el Justo.
Se encontraba ahí, pues,
Jesucristo, sin nadie que abogara por El: su defensor legal, Nicodemus, nada
pudo hacer; aquellos desalmados que le rodeaban eran como fieras; sus
discípulos a quienes trataba como amigos, le habían abandonado; los otros hombres que
estaban convencidos de su inocencia, no tenían el valor para defenderle ni de
protestar contra aquella iniquidad que se cometía. Y sin embargo, con
sólo su mirada, con sólo su mansedumbre, venció al Tetrarca, a Herodes, a
Pilatos y al populacho enfurecido, a la chusma sedienta de sangre, incitada por los ricos
que le llamaban enemigo del negocio y del templo. Su poder
infinito de Redentor estaba muy por encima de aquella larva maldita para siempre.
Todo esto nos
recordó aquel funesto lugar y, sus vecindades nos rememoraron el Sanedrín,
que era una especie de Asamblea o Corte Judía que juzgaba de los hechos
delictuosos y legislaba en tiempos de Jesucristo y se componía de
Sacerdotes, Escribas y Sabios, quienes representaban a los ricos,
burgueses y mercaderes adinerados que extorsionaban a los pobres, al pueblo, en
beneficio de aquellos pocos que eran como un pulpo. He aquí por qué
los del Sanedrín decidieron asesinar al Nazareno; estaba diametralmente
opuesto a ellos, porque defendía y protegía a los pobres y ponía coto
a la avaricia y a los abusos de los ricos. Ellos—los
sanedritas—conocieron de las acusaciones contra el Divino Maestro y
lo condenaron injustamente a muerte como lo hizo José Caifás (quien accedió por las
maquiavélicas
intrigas de su suegro Anás, el Sumo Sacerdote que
—177—
también presidió el Tribunal para condenarle,) lo
mismo que Herodes y Pilatos. Desgraciadamente este último no tenía carácter y no
hizo valer la fuerza de su convicción con la fuerza de las armas de que disponía.
Ocasiones extraordinarias ha
habido en que la ciudad asiento del Santo Sepulcro, ha reunido hasta 3,000,000
de peregrinos, tres millones de almas piadosas: ¡bello e imponente conjunto
mundial que la fe ha congregado como para compartir la riqueza y para cimentar
más la creencia tan indispensable en la vida humana!
Aquí es propio decir: que, habiendo subido a uno de los más elevados
y sólidos muros de la antigua Sión para ver otra vez sus
edificaciones, sus ruinas y sus campos, y dirigiendo una mirada
retrospectiva para remontarnos hasta unas cuantas centurias de los tiempos
pretéritos, asaltó a nuestra mente la huella de las Cruzadas que, además del
asunto religioso, suscitaron hechos militares, políticos y
comerciales de vital importancia, no sólo en Europa, sino en todo el Continente
Oriental y que, en cierta forma, igualaban a los nobles y plebeyos, a los reyes
y vasallos mediante la Cruz, el más bello de todos los símbolos. Considerábamos cómo las
Cruzadas, cuyos ejércitos numerosos y sucesivos estaban formados de
voluntarios únicamente, contribuyeron con toda eficacia al
desarrollo de los conocimientos humanos al mismo tiempo que aseguraban
más la fe cristiana.
En una especie de revista militar,
en una solemne y gallarda parada, desfilaban las prolongadas columnas tras de
sus caudillos, tras de todos sus héroes, desde Pedro el Ermitaño—el primer cruzado—y Godofredo de Bouillón, quien no quiso ceñirse la corona
que de Rey de Jerusalén se le ofrecía después de sus
resonantes triunfos, sino sólo llevó el título
de Barón y Defensor del Santo Sepulcro, hasta San Luis,
Rey de Francia, que expiró el año 1270 en Túnez, víctima de la peste que se desarrolló
en aquella ciudad africana, cuando iba camino de Jerusalén para libertarla.
Anduvimos también por el Campo "Had ed Adomf que quiere decir "Precio de la Sangre," o
sea el Monte del Mal Consejo, donde
se enterró a Judas avariento, no lejos del punto en que él mismo—que era Tesorero del Colegio Apostólico y que andaba siempre atrás de los demás, solo y lleno de
envidia—se dió muerte.
Se dice que el sicomoro
que le sirvió de horca al traidor que vendió a su Divino Maestro
por 30 siclos de plata, estuvo vivo 1400 años,
durante los cuales nadie pasó cerca de él.
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J. M. DELEON LETONA
Del Campo "Had ed Adom"
nos dirigimos a los cementerios de los
mahometanos y de los judíos, que están separados entre sí y de los
otros. Son sencillos, no tienen cruces y sus numerosas lápidas
contienen nombres, leyendas en hebreo sobre las sepulturas que llenan casi por
completo esas ciudades de los muertos, hasta las cuales han llegado las divisiones
de religiones y de razas que el hombre ha establecido, sin embargo de tener el mismo
origen y de formar un sólo género (el humano). ¡Aun la verdadera casa del
hombre—como se llama al cementerio—está aislada! Desde el perímetro de una de
aquellas necrópolis judías se divisan las tumbas de Zacarías, Absalón (a las que ya hicimos
mención) y de Santiago, que no se alteran con el correr incesante de los siglos
Fué en Jerusalén
donde vimos a los señores Abdo, Matta, David y otro
Abularach, originarios de Palestina, que por largos años han tenido tiendas en Centro-América y que se
muestran reconocidos a
este país, donde la suerte les sonrió.
Visitamos el
"Convento de San Salvador," residencia de los Padres
Franciscanos, entre los que tuvimos el honor de conocer y tratar a los Frailes Don Antonio Aracil y Don Juan Alventosa, apreciables españoles que nos acompañaron también en algunas de nuestras salidas por la ciudad.
El Secretario respectivo nos
refirió que en esos días de nuestra
estancia en Tierra Santa había recibido una carta del Padre
Sánchez, de Guatemala, quien tenía a su cargo la Iglesia de San Francisco. ¡Rara coincidencia!
Los olivos, sicomoros,
corderitos y ovejas se hermanan en Palestina son de sus peculiaridades, mas en las
campiñas jerosolimitanas tienen doble encanto. Así lo constatamos cuando, yendo para Betania, encontramos infinidad
de aquellos verdes árboles y de aquellos animalitos de lana blanca. En el camino que
conduce a la aldea-que recibiera las copiosas lágrimas de la Magdalena, los
clásicos olivos crecen, se desarrollan tanto que los cortadores, en
tiempos de cosecha, se ven obligados a subir en altas escaleras para alcanzar y
cortar las aceitunas.
Bajo la sombra de esos bíblicos
árboles extienden largas sábanas, sobre las que van echando grandes canastas de
olivas, que emplean para hacer magnífico aceite. Vimos que, a lomo de camello, las
conducen a las viviendas donde se valen—hombres y mujeres—de pesadas piedras cilíndricas que
hacen girar
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a mano sobre losas para machacar las frutitas, que son de color verde, morado y
azul-negro.
Esta manera de elaborar da
trabajo y dinero a muchos campesinos y moradores de esas latitudes y de Palestina
en general. Por lo
rutinaria, parece incipiente.
Tales observaciones hacíamos
cuando, al cabo de 10 kilómetros
que desde Jerusalén habíamos andado sobre la vía que va a Jericó y al Mar Muerto, a
Betania llegamos.
Betania, es el lugar donde María
Magdalena hizo la patética demostración de reconocimiento a su Salvador,
después del profundo arrepentimiento y de la conversión operados en ella y cuya obra
milagrosa se realizó por el gran poder espiritual del Nazareno.
En efecto, ella realmente se
arrepintió de sus pecados; no hallaba cómo corresponder a quien la había librado del
terrible castigo, de las afrentas de sus acusadores que querían matarla a
pedradas. Allá, la Magdalena llegó muy emocionada a casa de Simón el leproso y—a
presencia de los 12 apóstoles y de otras muchas personas, temblando, sin poder
hablar, sin proferir una sola palabra, bebiéndose las lágrimas que su agradecimiento
incontenido hacían brotar y desahogando su pecho con sollozos y suspiros—perfumó la
cabellera del Divino Maestro con la mitad de la esencia de nardo que ella
llevaba en el mejor vaso alabastrino que tenía; lavó los pies de su Bienhechor,
secándolos con sus propios cabellos y derramó la otra mitad del nardo sobre ellos.
Aquel acto fué como
embalsamamiento en vida para Jesús y una felicidad para Magdalena,
porque había dejado de ser mala: sus nuevas lágrimas, confundidas con el perfume
sobre los pies del Redentor, eran vertidas por el viejo dolor de haber pecado y en prueba de su
arrepentimiento.
He ahí cómo su fe la salvó y el Justo le concedió su perdón!
Después de haber estado en las ruinas de la casa en donde
sé bañó en su llanto la Magdalena, fuimos al otro bíblico lugar
de Betania en que, como es bien sabido y reza en el Nuevo
Testamento, resucitó Lázaro y, cuando
conocimos la tumba en
que yacía su cadáver, pensamos cómo su resurrección
fué a
presencia de sus dos hermanas Martha y María (virtuosas y
piadosas personas en cuya tranquila casa solía hospedarse Jesús
al ir a Betania), de los 12 apóstoles y de muchos judíos. La
gruta—que está bajo el nivel de las casas vecinas—tiene acceso
directo e inmediato a la calle; es estrecha y obscura. Más de
alguna vela
arde en su interior, sin que el aire mueva su llama
—180—
rojiza, y una que otra piadosa mujer se acerca a
repetir sus oraciones al modesto sepulcro donde uno de los más sorprendentes y reveladores milagros del
Divino Maestro se verificara.
Aquí cabe recordar que Lázaro, posteriormente a su resurrección, predicó
las doctrinas de Jesucristo, viniendo a Europa con
ese fin y llegando a ser el primer Obispo de Marsella, ciudad en que fué sacrificado y murió
por segunda vez.
Un viernes tuvimos oportunidad de
ver, en Jerusalén, a varios franciscanos que, seguidos de una devota
muchedumbre, corrían el
Vía-Crucis.
Todos rezaban fervorosamente y caminaban
con gravedad, como olvidándose del mundo para sólo concretarse a sus
oraciones. Los franciscanos, con su cabeza descubierta y sus pies con sandalias,
eran los más distinguidos de aquella ceremonia que comenzaba en plena calle y terminaba dentro del
Calvario.
La práctica de esta devoción
donde fué la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo, es de las más eficientes
de la cristiandad.
Agregándonos,
estuvimos en las 14 estaciones que están impregnadas de
los crueles, inhumanos martirios que torturaron al Divino Salvador. A medida que
se pasa por ellas se recuerda con profunda pena el conjunto de hechos que el
Viernes Santo precedieron a su muerte. Iba en la Vía Dolorosa con su corona de
espinas que herían su divino rostro y su dolorida cabeza y con la
cruz a cuestas, llevando pendiente del cuello y de orden de Pilatos, un rótulo en
tres idiomas, latín, griego y hebreo, que decía: "Jesús Nazareno, Rey de los
Judíos." Comienza en la Capilla de la Flagelación, cerca de las
ruinas de la Fortaleza Antonia, frente al muro del Cuartel Turco, donde fué atado y
azotado. ¡Cómo se contrista el corazón al imaginarse la fúnebre comitiva
precedida por el Centurión, la cual caminaba al tétrico resonar de los
clarines, llevando la escalera, los clavos, el martillo, etc., hacia el monte de las
Calaveras!
Sigue el Arco del "Ecce
Homo," lugar en que Pilatos, dirigiéndose a los judíos y
mostrándoles a Jesús les dijo: "He aquí al Hombre," donde las
"Hijas de Sión," desde el interior de su convento, cantan salmos
contestando a los de afuera, que rezan; luego donde cayó por
primera vez, debido al enorme peso de la cruz y de sus dolores, yendo sin aliento,
agitado, cuando el Judío Errante (que se llamaba Samuel
Belí-Beth), que no permitiéndole siquiera unos pocos minutos de
deseanso—le dijo:
"Arriba, Arriba y anda de prisa!", negándole tam‑
- 181 —
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
bién un simple poco de agua, a lo que el Mártir
contestó: "Y tú andarás sin cesar hasta que yo vuelva;" a
continuación la casa del mal rico frente a la cual encontró a su Santísima
Madre; desde ese punto ya siguieron la Virgen, las Marías y San Juan tras el Divino
Maestro, acompañándole en la Vía Dolorosa sufriendo con El y sin poder
defenderle ni ayudarle; después donde era la "puerta de los
Jardines," en que Simón el Cirineo, campesino que acertó a pasar por
ahí, ayudó a cargar la cruz, de orden del Centurión, que iba a caballo; luego
donde apareció la Santa Verónica que le enjugó su rostro divino: así iba el Más Grande
de los Mártires, camino del suplicio, del Calvario!...
En seguida, la Puerta Judiciaria o Judicial, donde
cayó por segunda vez, teniendo una llaga mortal en el hombro derecho; adelante,
cuando les dijo a las mujeres piadosas que lloraran por ellas mismas
y nó por él, compadeciéndolas; después, donde cayó por tercera vez; más
adelante, pasando sobre puntiagudas y numerosas piedras pequeñas que
herían y sangraban sus pies y ya en el Calvario, donde le desnudaron para
crucificarle, haciendo derroche de crueldad al quitarle su túnica casi
despellejándole, pues las llagas y la sangre hacían que aquella estuviera pegada a su
doblegado cuerpo; y donde le clavaron y crucificaron, haciendo uso de una
escalera, poniéndole nuevamente la corona de espinas y dándole a
beber vinagre mezclado con hiel, cuando El dijo que tenía sed. Es el mismo lugar
en que Longinos hizo una herida con su lanza en el costado del Mártir Divino, cuya
sangre al caerle sobre sus ojos le curó la vista, pues era casi
ciego, convirtiéndole en cristiano también. El mismo en que, poco antes de
expirar, pero siempre haciendo el bien, dijo, refiriéndose a los verdugos y a todos
sus enemigos: "Padre, perdónales porque no saben lo que hacen!", (frase que había
repetido tantas veces) ; y donde, muriendo en la cruz colocada sobre
la roca solitaria e indeferente del Monte Calvario, entre Dimas y Gestas, redimió a la Humanidad!
Cerca, el lugar en que los soldados judíos y romanos
se dividieron los despojos del Crucificado en cuya ocasión, como la túnica era
de una posa pieza, sin costura, y para no
rasgarla ni cortarla en cuatro pedazos ni inutilizarla y a fin de que siempre le quedara
entera a uno de ellos, un soldadote jugador, viejo y mañoso, dispuso que la
jugaran a los dados entre sí, y así lo hicieron porque el funesto vicio del juego,
como la lepra, roía sus
manos y su conciencia!
Después, cuando ya muerto, lo bajaron dejándole en bra‑
-182-
zos de la Virgen. ¡Cómo estarían sus cabellos, que por
el pol‑vo, el sudor y los coágulos de sangre parecían una masa! ¡ Cómosu cuerpo
ensangrentado, macerado, sudoso, mutilado y llagado!Y, finalmente,
el lugar en que, cerrando los ojos del Sal‑vador, ojos que habían derramado
por doquiera piedad, amory caridad, fué sepultado por José, de Arimatea y
Nicodemus apresencia de las tres Marías, después de haber sido lavado con
agua que el primero llevó de su propio pozo; perfumado con mirra y óleo y
envuelto en una sábana blanca, cubriendo el rostro y la cabeza con un sudario.
¡El dolor incomparable de su Santa
Madre está en todos los corazones bien nacidos! No hay, en los mil idiomas
y dialectos, palabras para expresarlo. Tales fueron las escenas que rememoramos
durante las oraciones del Vía-Crucis en Jerusalén.
Una tarde triste, nublada, casi
obscura en que ya caían las primeras briznas de la lluvia; que no veíamos a nadie
en las calles y hacía un viento que en su rapidez silbaba y desviaba el débil
vuelo de las desparpajadas golondrinas, no pudimos menos que pensar en la
semejanza de ese cuadro macabro con la soledad y el vacío inexplicables que allá
sucedieron al postrer suspiro
del Redentor.
La mezquita de Omar, que es el más bello templo que existe
actualmente en Jerusalén, está construida en el mismo sitio en que
estuvo el templo de Salomón. En su bóveda hay algunas inscripciones tomadas del Korán. Su pintura
exterior es muy vistosa predominando los colores verde, dorado y azul.
Ahí guardan los musulmanes la roca santa.
Al contemplar de lejos la Ciudad de Sión por el lado N., es dicha
mezquita lo que más sobresale y ella sirve de relicario a la roca
sagrada donde fué el sacrificio de Abraham. Está rodeada de muros y tras
éstos se ven piedras sobre piedras, que son de las viejas ruinas, como también se
observan en los otros ángulos exteriores de la propia ciudad, donde se cumplió la
terrible predicción, pues hay sitios desolados sobre los cuales no
se ve absolutamente nada, ni siquiera piedra sobre piedra, no
obstante que ahí la soberbia y la avaricia de los feroces enemigos de Jesucristo, edificaron ricos
palacios.
-183-
Printed in the United States
of America.
CAPITULO XIV.
Belén.
Saliendo por la puerta de Jafa y acompañados de Monseñor Luis
A. Arce y Ruenta, Obispo de Lima—con
quien visitamos otros santos lugares—fuimos a Belén, que está a una hora de Jerusalén.
Monseñor Arce, que del Papado tiene una honrosa distinción
espiritual, había estado recientemente en Roma y se encontraba en la
antigua Judea con los mismos fines de peregrinación que nos llevaron a
Palestina. De él conservamos en nuestro
álbum de viaje una amable página autógrafa llena de unción religiosa.
En el camino, a ambos lados, centenares de alondras salían volando
de entre los campos de trigo, llevando en sus picos granos
del precioso cereal, que relumbraba a la luz del cristal azul del cielo.
Antes de entrar a la pintoresca
ciudad de Belén vimos la residencia del Patriarca Griego, que está en sus alrededores.
¡Oh Belén! ¡Oh el
lugar de la Natividad! ¡Cómo se ve de lejos en medio
de muchas montañas, como mimada por la misma Naturaleza que la arrulla en el firmamento!
Por una calle recta, ancha, que
va desde el principio de la población hasta la Iglesia principal de Belén y el
Convento de la Natividad, pasamos directamente a este templo que guarda bajo sus severas bóvedas el pesebre
en que nació el Niño Dios.
Estábamos en el punto de la
Palestina desde donde el nacimiento de Jesús en tiempos del Emperador Augusto, de
Roma, vino a conmover el mundo entero porque trajo la redención humana.
Todavía se siente el suave aleteo
de las esperanzas, del júbilo, de la dicha por el nacimiento de Jesús y, parece
que allá acaban de pasar las escenas primeras del Cristianismo. Se tiene la idea
de estar presenciándolas. Hay algo especial, algo que seduce, que atrae el
corazón y que purifica los sentimientos en Belén; se siente el
alma saturada de indescriptible felicidad, de la cual no se puede
gozar en ninguna otra parte. La cuna del Catolicismo y de las demás iglesias
cristianas
—184—
tienen allá sus bases inconmovibles; su historia tiene
la especialidad de ser bien sabida y repetida por todo sér humano desde su niñez o
desde los primeros años de su juventud hasta su muerte. Todos la conocen y la
comentan: creyentes y no creyentes.
La luz del Catolicismo desde
allá brilla como un sol sin ocaso. De Belén sopla una suave brisa que baña los
espíritus educados para el bien. Por esta magnificencia se explica la fuerza
misteriosa que ejerce la luz de Belén sobre las complejidades del
destino humano. Allá está el comienzo de los hechos más grandes que registra
la Historia de la Humanidad; el principio de los acontecimientos que han causado
eterna conmoción al hombre consciente, el punto de partida de las sanas enseñanzas del
Cristianismo, que generaciones sucesivas han cantado, cantan y glorificarán
siempre. Belén es una antorcha, una no interrumpida iluminación.
Allá fuimos cortesmente
atendidos por uno de los Padres Franciscanos que se
encuentran en todos los lugares santos desempeñando su piadosa y noble
misión. Nuestro deseo incontenido
de llegar pronto al sitio precioso donde vió la primera luz
el Salvador, nos hizo suplicar al Franciscano que nos llevase ahí
antes de conocer otros puntos de la iglesia; y él así lo hizo.
Nos encontrábamos, pues, en
el lugar en que se alojó la Santa Familia. Los sacros
recuerdos y la presencia de las reliquias casi nos hacían ver el
establo, la pobreza, la sencillez, la humildad que había allá cuando
ocurrió aquel providencial nacimiento, que es conocido y celebrado universalmente.
Hacia el fondo de la iglesia, a
mano derecha del Altar Mayor y bajando a la gruta por unas gradas de piedra,
se encuentra el pesebre donde Jesucristo nació! Es una capilla especial la
que guarda esta reliquia. Muchas lámparas de oro y plata y muchas velas la
iluminan de día y de noche. El olor del incienso y la mirra
embalsaman el aire tibio que parece salir de la cuna sagrada, que se
representa hasta en los más apartados contornos de la tierra. Se dijera que ahí
impresiona aún más la solemnidad de las misas y otros ritos católicos; que las
paredes, la bóveda y el piso copian todas las oraciones, peticiones,
plegarias y hosannas de los millares de personas que postradas de hinojos rinden
respetuoso homenaje al Redentor. Se dijera que todas estas manifestaciones ahí
quedan impresas para siempre y que—en su grandeza—dan cabida a las que diariamente se repiten por los
creyentes.
—185—
En esta misma gruta y cerca del pesebre existe dentro
de un nicho, una gran estrella de plata que representa la que guió a los Reyes
Magos hacia el paraje glorioso donde nació el Mesías. Sus innumerables picos
como que significan los rayos de infinita luz que desde allá ha brotado y brota para
todos los ámbitos del Orbe. Sobre dicho pesebre se encuentra un Niño Dios, rubio, de
ojos negros, muy vivos, expresivos; de angelical sonrisa y de manecitas
rosadas, nimbado de inocencia. Contemplándole, parece que va a
balbucir; se le nota una dulce expresión y, sin duda, la sacratísima representación
que tiene y la majestad del lugar donde se encuentra imprimen a su semblante un resplandor divino.
Todo el contorno y el techo en el
interior están adornados con riquísima tapicería.
Allá evocamos el recuerdo de San
José y la Virgen, cuando llegaron a pasar la pascua a Belén y que no
habiendo encontrado alojamiento en ningún mesón o casa de posadas,
tuvieron que acomodarse, refugiarse dentro de las frágiles paredes y de las frías
rocas del pobre establo que tuvo la dicha de albergarles.
Pensamos en la necesidad, en la
indigencia de la Santa Familia y cómo, por divinos designios, de su seno
surgió el Salvador del Mundo. He ahí cómo de los más modestos, nacía el más Grande, el más Elevado!
Nos imaginamos las alegres escenas que siguieron al
advenimiento de Jesús y que felizmente se desarrollaron en Belén El manso buey y
la cansada mula que con su aliento daban calor para contrarrestar el frío
intenso de aquella noche invernal en que, al fin, los resignados nazarenos
encontraron asilo salvaje en el interior de la caverna perforada en
rústica roca La paja y el pienso secos que
había en la caballeriza del establo. El infinito número de luceros
y estrellas que tachonaban el límpido cielo que servía de techo a la improvisada
vivienda El profundo silencio convertido en música misteriosa que anunciaba con
angelicales modulaciones la vida del Dios-Hombre! Veíamos afluir
por las laderas de las colinas, por los prados y los valles, montañeses
campesinos, pastores y zagalas especialmente, que
llegaban con las manos llenas de regalos para el Niño Dios, a quien llevaban cosas
sencillas, como: flores, frutas leche, queso, lana y corderos, que
la tierra y sus ganados les producían; aun las mismas caravanas enteras, atraídas
por el magno acontecimiento; cuando todas aquellas humildes gentes después de la felicitación a la
Virgen, se ponían a bailar al son
-186-
J. M. DELEON LETONA
de sus tamboriles, salterios, laúdes y pitos. Veíamos
a Baltazar, Gaspar y
Melchor viniendo desde sus ricos palacios de Oriente acercándose ansiosa y agitadamente después de haber ido a preguntar a Herodes (quien les dijo que al
encontrarle le avisaran porque él
también deseaba adorarle), dónde estaba el Mesías, que ya había aparecido; pasaba por nuestra mente el instante en que la estrella que los guiaba se
detuvo y ellos descendieron de sus
camellos—las naves del desierto—para ir a pie a ofrendar al Hijo de Dios cuanto tenían y protestarle su respeto religioso. Se arrodillaron para
adorarle, para significar que la
ciencia de aquel entonces quedaba substituida por la Nueva Sabiduría del Amor, por la Inocencia.
Los Magos —que representaban a los guerreros y a los sabios de tales tiempos—se le ofrecieron como prenda de obediencia
del mundo entero y llevaron piedras
preciosas, oro, incienso y mirra, como regalos
al Niño Dios. A su paso arrastraban sus ricas capas carmesí.
Al influjo de aquellos recuerdos imperecederos,
decíamos para sí : es natural que el "Nacimiento," que por doquiera
se pone en Diciembre para celebrar "Noche Buena," despierte tanta
ilusión, tanto interés, máxime entre los niños que con mucha anticipación andan
tras de sus mamás suplicándoles el arreglo del risco para colocar ahí al Niño Dios. Así nos llegaba el penetrante olor de
las manzanillas, pataxtes, molocotones, cidras, limas,
naranjas y demás frutas tropicales con retazos de oropel, así como la verde
hoja de pacaya y la vistosa flor "pie de gallo" con
que graciosamente se adorna el clásico "Nacimiento." Así veíamos el
"árbol de Navidad" con sus ramas vencidas por el peso de los
juguetes, las cascadas y riachuelos con su murmullo inimitable, las grutas,
los caminos cubiertos de arena blanca formando líneas caprichosas, los pinares, los
vergeles; los cabros, unos entre los troncos y la hojarasca y otros saltando en las veredas
para subir o bajar las empinadas montañas; los trigales, las hacinas inmediatas a las eras donde se trillan las mieses y las gavillas se deshacen; los rebaños a lo lejos,
los lobos cerca de aquellos, las gallinas revoloteando en el corral, cerca de la
choza cuidada por un perro, los rústicos puentes de tallos con la
corteza despegándose, sobre los barrancos, etc. Todo esto y mucho más veíamos
en Belén, con la penetrante mirada
de la imaginación al evocar esos bíblicos recuerdos que pasan de los
siglos a los siglos sin detenerse.
Nos parecía oír por doquiera el "Gloria a Dios
en las alturas y Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad" cantado
-187-
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
por los coros de ángeles que llevaron la Buena Nueva a
todos los ámbitos de
la tierra.
Rememoramos cómo en Belén, animales domésticos fueron los primeros
adoradores de Jesús. Después los niños y por último los hombres. Cómo los
pastores, los cuidadores de las bestias, los hombres sencillos, fueron sus más
fervientes adoradores; aquellos pastores solitarios que sabían que
al Mesías se le esperaba desde hacía mil años y que en esta
ocasión se extremecieron, cuando el Angel les dió la buena nueva, que confirmaron yendo a ver con profundo
amor al Niño Dios.
A aquel paraíso palestiniano todos llegan con una gran ilusión, con
una pasión mística: las palabras de Dios, "todos somos hermanos" tienen allá
su original, y su noble significación parece vigorizar el corazón
humano, donde se sembró y germinó la simiente de la fe cristiana para que sus
flores fueran llevadas y apreciadas—como se hizo—por los cuatro puntos cardinales. El
rico olor de sus jardines sobre las terrazas trasciende y la suavidad de armiño y
de seda que contienen los pétalos de sus lindas flores, acarician las almas
sensitivas causando un placer inacabable.
Cerca de la Iglesia de la Natividad está el pozo
donde, según se dice, cayó la estrella que dirigía a los Reyes Magos en su camino
después de reaparecer a elevada altura sobre la cisterna que conserva el nombre de aquellos monarcas.
La Natividad, que es la mejor de todas las iglesias de Tierra Santa,
fué construida por orden de la Emperatriz Elena, madre de Constantino el Grande; es
también la más espaciosa, y en sus paredes existen cuadros bordados en oro,
ex-votos en marfil y mármol; todos en testimonio de gratitud. Son recuerdos de los milagros.
Estuvimos también en la Iglesia de la Adoración,
nimbada por muchas tradiciones referentes a la Sagrada Familia, así como en la de
Santa Catalina de Alejandría, en el mismo lugar donde el Señor se le apareció a
dicha Santa prediciéndole su martirio. Desde su basílica se desciende a la gruta en
que está la Capilla de los Inocentes, sitio en que Herodes hizo degollar,
decapitar a todos los niños que ahí se habían ocultado.
Junto al Convento de la Natividad existe una fortaleza
que fué construida
por los francos, después de las Cruzadas.
Desde la iglesia principal de Belén se domina gran
parte de la población, estando a mano derecha el camino que conduce a Jerusalén y
uno de los barrancos que circundan la ciudad.
—188—
J. M. DELEON LETONA
Notamos que sobre la pendiente de la colina que
teníamos cerca habían muchos sotos, es decir, muros o diques de
granito, dentro de los cuales se echa tierra vegetal y calcárea para el cultivo de la viña y
otras plantas que allí adquieren gran desarrollo. Por
medio de tales sotos se evita también, como hacen en Suiza e
Italia, que los terrenos se laven y pierdan su fertilidad.
La Naturaleza toda, ha puesto su sello de grandeza en Belén y sus
moradores saben aprovecharla. Su cielo es de azul y blanco; su
clima, delicioso. Las casas en su mayor parte están pintadas de blanco y en sus
techos predomina la teja de barro, naranjada o amarillenta. Son bajas y de un
piso. Entre las construcciones modernas hay varias de cemento armado, sólidas. Dentro
del perímetro de la población existen algunas pequeñas colinas cubiertas de
bonitas habitaciones y de jardines.
Visitamos un convento y una escuela católica que se encuentra en lo más alto del poblado.
El silencioso Monasterio de las Carmelitas ocupa un
distinguido sitio; los belemitas tienen respetuoso afecto por esa institución
religiosa, fundada por la piedad de las monjas, cuya peregrinación
orientó hacia Palestina. Los y las Belemitas son muy laboriosos, dedicándose a
varias industrias, la del comercio inclusive. Entre éstas sobresalen las de tejidos
blancos a mano, como: blondas, encajes y tiras bordadas. Igualmente se dedican a la
fabricación de rosarios y crucifijos, empleando pepitas de
aceitunas y dátiles para los primeros y marfil y maderas finas para los segundos.
Los Padres Salesianos tienen una Escuela Industrial
con talleres de toda clase a la par de su hermosa Casa de Huérfanos.
Sus habitantes, en
general, son cristianos; tienen color claro,
blanco con chapas rosadas. Las belemitas se
distinguen por su hermosura, que es como
un don que la Virgen dejara a su país, como una copia de su propia
belleza. Es proverbial la virtud
y la inocencia de aquellas hacendosas mujeres, cualidades
que nos pareció admirar en sus pupilas, así como cierto secreto orgullo
de que el mundo las tenga en este concepto. Ellas se visten con mucha
sencillez, prefiriendo los colores suaves, más bien albos. Sus
peinados son altos, elegantes, muy parecidos a los que se hacen las madrileñas. Adornan su
cabeza con blanquísima mantilla. Tienen una
ingenua coquetería, uniendo su
inocencia a la hermosura. Son dueñas de una elegancia
natural. Entre los hombres se nota mucha emigración
—189—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
en Belén, pues ellos van en busca de fortuna a todas
partes del mundo, prefiriendo la América, de donde envían dinero para ir fincando
en su ciudad nativa. Al cabo de largos años, aquellos varones, regresan con más
dinero economizado a seguir trabajando bajo la, égida de su patria, después de
haber estado muy distante de ella. Tuvimos la sorpresa de
encontrar en una tienda a donde fuimos a
cambiar una moneda, a un Señor Abularach, que había
estado algunos años en Guatemala y que sintió gusto en
atendernos y en platicarnos de la tierra de Juan
Chapín. Se nos ofreció galantemente para darnos todos los
informes que de su terruño deseásemos y
nos manifestó su intención de volver a Centro-América.
Entre los árboles especiales que vimos en Belén, recordamos los canelos,
cuyas aromáticas hojas embalsaman el ambiente. Vimos gran
variedad de flores, a cuales más bonitas y delicadas.
Los bazares y tiendas de alguna importancia están en
la calle principal
y contribuyen a la vida material belemita.
A la hora del almuerzo nos
pusieron, entre otras frutas, las uvas más grandes
y más dulces que hasta hoy hemos visto. Eran moradas, carnosas y de un jugo
delicioso.
Entre los animales raros
vimos unos carneros muy finos, cuya lana es de gran
valor, comparable a los merinos. En la raza de carneros
belemitas, se observa la particularidad que, en vez de cola, tienen una especie
de bolsa donde la gordura del animal adquiere su mayor desarrollo. Según se nos
dijo, han tratado de propagar tal especie en otros países, mas no lo han conseguido.
En una hortaliza,vimos que cosechaban rábanos de media vara de largo, más grandes los
bananos de oro que producen las
ricas costas del Pacífico. Los
clásicos pozos de agua potable, están
rodeados de árboles y arbustos que alternan con flores; son de verse los grupos encantadores que en su brocal forman las jóvenes que ahí van a proveerse
del precioso líquido, del que llenan sus
hidrias o tinajuelas hasta desbordarlo.
Llegaban comerciantes de diferentes puntos, haciendo
uso de los asnos para transportar sus mercaderías. Otros salían —a caballo y a pie—hacia los vecinos
pueblos.
Las calles están empedradas y se conservan limpias;
son bastante alegres. En los campos, cerca y a lo lejos, las partidas de yeguas, vacas y ovejas, que
cuidaban los pastores ...
De Belén salió la Virgen María cuando supo que
Herodes, Rey de Judea—un
soldado advenedizo, cobarde—mandó deca‑
-190—
J. M. DE1,EON LETONA
pitar cuantos niños existían, temeroso de que entre
ellos estuviera el Mesías. Una de las víctimas fué su propio hijo.
La crueldad de Herodes no alcanzó al Salvador. La Virgen, avisada por
un Angel, huyó con su hijo adorado, que constituía todo su amor, toda su
riqueza. Era una vida que no permitía que extinguieran los verdugos herodianos.
San José la acompañaba, y jalaba la borriquita en que
iba montada y cubriendo con sus brazos y su capa al Niño Dios. Así se inició
la huida de la Santa Familia a Egipto.
Comenzaron a caminar en la obscuridad de la noche.
Iban camino del destierro, hacia el desierto egipciano y, pasando por Caná, llegaron hasta las riberas del
Nilo.
La Santa Familia anduvo por el mismo camino en que Moisés
encabezó sus tribus y permaneció también en ese río, donde dicho patriarca se salvó,
Jesucristo reconstruyó aquel viaje e inmortalizó su
obra de Libertador. Moisés, que se destaca en el Antiguo Testamento con altos relieves,
después de haber recibido y entregado las Tablas de la Ley de Dios, el
Decálogo, a sus protegidos en la cima del Sinaí, recibió también la promesa—de
parte de Dios—de un nuevo Profeta: Jesucristo, el Mesías, el Príncipe de la Paz. Es
aquel sabio legislador y guerrero a quien se atribuyen: la
separación de las aguas del Mar Rojo, el paro del sol y que hizo surgir el agua
de las rocas, bajar el maná del cielo para los Israelitas, etc.
Egipto, la tierra de
las momias perfumadas, de las regias tumbas; suelo enrojecido por la
sangre de sus guerreros color de ébano, quemado por el sol, regado por las aguas del Nilo, era el predestinado refugió del
Divino Maestro!
Las campanas plañideras anunciaban la hora de la
oración y nosotros dispusimos volver a la Ciudad de Sión,
cuando ya iba a anochecer; al rato,
gozábamos de un hermoso cielo de luna que iluminaba todo el
espacio, permitiendo contemplar la ciudad tranquila y el campo
florido. En los terrenos adyacentes a ambos lados de la vía pública por donde pasamos,
observábamos muchos rebaños acorralados y oíamos los corderitos que, de
cuando en cuando, interrumpían con su balido el silencio de la noche.
Al regresar de Belén, meditando sobre la trascendencia
mundial de "La Navidad" y su coincidencia con las más notables
manifestaciones que tuvo el genio latino porque fué entonces cuando
alcanzaron en Italia mayor desarrollo la Arquitectura, la
Poesía, el Arte, la Literatura, las Ciencias Políticas,
—191—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
etc., en el Siglo de Augusto, nuestra imaginación voló
hasta Roma, que ya habíamos visitado detenidamente.
Es de entonces que data la Era Cristiana. Con "La
Navidad" se cambió el procedimiento para contar el tiempo. Desde aquel magno
suceso que trajo el sublime consuelo de la religión se dice y se dirá: "Antes de
Jesucristo" (A. de J. C.), "Después de Jesucristo" (D. de J. C.)
Y, finalmente, recordábamos con infinita
ternura la voz de nuestra madre, quien
para adormecernos durante la infancia, cantaba diciendo:
¡ Pastores, pastores! Vamos a Belén, a ver a María
y al Niño también!.
.."
Printed in the United States
of America.
—192-( digitalizando
Ref. Viernes Santo 19 de Abril de 2019)
CAPITULO XV.
Nazareth.
Allá todo es vida, amor y alegría. La poesía que se
respiraba en tiempos de la Sagrada Familia, aún se respira en Nazareth.
La parte principal y más pintoresca está sobre una
alta colina, que es muy dominante y tiene mucho declive. Las casas, encaladas, al estilo
español. La teja de barro cubre sus techos. Ultimamente se han edificado
algunas de cemento armado y concreto, entre las que sobresalen varias torres y
alminares. En general, hay simetría, ornato en la ciudad, que se distingue por su aseo.
Existen varias fuentes, y un prolongado valle comienza a extenderse desde sus
alrededores para perderse a larga distancia.
Recorriendo sus empedradas calles, dimos con la
tranquila fuente a donde iba a traer agua la Virgen, donde llenaba su cántaro para
luego regresar a su modesta casa, acompañada de San José. El agua de aquel precioso manantial es pura, cristalina
y fría, de agradable sabor; a una plazuela que la circunda convergen
varias calles por las que asoman y pasan las nazarenas al ir a proveerse del líquido elemento. En la actualidad
dicha fuente se ve siempre rodeada de bellísimas y sencillas mujeres del lugar. Como en Belén y Jerusalén, hay cisternas o
aljibes—especialmente en la parte alta—y pozos que contienen agua
potable, todos de gran utilidad, máxime los que se encuentran en las alturas.
Sacan el agua en botes y cubetas
mediante las viejas garruchas conectadas con
el carrizo desteñido por el sol,
que arrolla el lazo lustroso de tanto pasar por la acerada argolla pendiente de
los maderos colocados en el centro del pozo, sobre el brocal.
La cigüeña que da vueltas al cilindro, es movida lentamente
por manos de los nazarenos o nazarenas que cantan con alegría. Al lado opuesto se
ve el volante que con su peso y su velocidad ayuda en la vieja y pesada tarea.
Cerca se ven las ollas y las tinajas que relumbran
por el agua que sobre ellas se desparrama y la luz solar que las besa. Se oye el ruido que en el fondo del pozo se
—193—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS. PROFANAS
produce al golpe de la cubeta que
cayó bruscamente y que en un lado tiene
atadas piedras verdes para hacerle contrapeso, facilitando
su hundimiento. Al mismo tiempo que aquel oficio se hace, los
gallos cantan: las palomas revolotean bajando de sus
nidos a comer granos al patio, para luego cruzar el espacio, produciendo
ruido y aire con sus alas y con sus colas de abanico.
Ellas, dueñas del firmamento, vagan alegres hasta llegar en
su vuelo a las cumbres y collados del campo, regresando, por
último a las inmediaciones del pozo, donde está el palomar con innumerables
puertecitas.
Asistimos a la Iglesia de la Anunciación, sitio en que
el Divino Verbo se hizo carne. Vimos y tocamos
la columna donde, en la cocina de la casa de la Virgen, apareció el
Angel Gabriel Anunciador, el Delegado de la magnificencia de Dios, quien dijo a
María: "Yo te saludo: llena eres de gracia: el Señor es contigo: bendita tú eres
entre todas las mujeres."
Para llegar al altar mayor de este templo, hay
que bajar a un subterráneo; en él existen muchas reliquias, muchos exvotos; muchas cosas llevadas desde España. Y
ahí también pueden admirarse muchos trabajos en mármol,
del inmortal Artista Bramante.
Dicha iglesia es moderna, relativamente, y queda no
lejos del Convento de
los Franciscanos.
La Virgen, que nació en
Séforis, antigua aldea de Galilea, se vino a vivir a Nazareth, en el
sitio sobre el cual construyeron el templo a que acabamos de referirnos.
Tuvimos la dicha de visitar, así mismo, la
iglesia en cuyo recinto estuvo el Taller de Carpintería de San José, a
quien Jesús ayudaba durante su niñez y su juventud, mientras la Virgen se
ocupaba en los quehaceres domésticos y en bordar. Nos imaginábamos
oír el peculiar ruido producido al acepillar las tablas, el compás del martillo
sobre los clavos que rechinaban al entrar en la madera; el fuego hecho con virutas para calentar
la cola, el sabroso olor de las duelas de pino,
húmedas, acabadas de aserrar; las perchas de
vigas de ciprés, acabadas de hender, la herramienta, las pinturas, las brochas,
el aceite y el barniz; en fin, el Maestro con su
gabacha blanca y su lápiz colorado,
cuadrilongo en el oído, trabajando y enseñando a la vez entre
operarios y aprendices, con una sencilla y amorosa familiaridad.
Y fué a dicha carpintería, a ese santuario de trabajo y de paz, a donde Jesús
vino después del destierro a Egipto; es decir, a la modesta casa en que El fué
convirtiéndose también en el más grande Obrero del Espíritu.
—194—
Puede decirse que allá pasó la mayor parte de su vida
privada. A su regreso de Jerusalén, posteriormente a los tres días que no se sabía
de El durante las Pascuas, cuando su Santa Madre creía que se había perdido
y le buscaba llorando, llena de dolor, y le encontró en el templo discutiendo con
los sabios, según escribimos en el capítulo que antecede, a dicha casa llegó otra vez, para
seguir ayudando a San José en sus duras y diarias faenas. La tosca música
de la sierra, la caída de las doradas
virutas y del amarillo aserrín, acompañaban su trabajo cuotidiano.
Ahí la vida campesina, austera y frugal de sus Santos Padres, le dió el placer
del hogar, criándose entre obreros pobres, humildes, pero muy
dignos y virtuosos. Siempre estuvo al lado de ellos, y las sanas y útiles tareas
de San José —que transformaban la madera labrada en cunas, bancas, puertas, cofres,
cómodas, arados, yugos, etc.—dieron natural sencillez a las
suaves maneras del Nazareno, el predestinado a servir de vocero a Dios!
Es bien sabido que, entre los oficios, los de
labrador, carpintero, herrero y albañil, son los que más
importancia han tenido en la antigüedad y la tienen aún, porque constituyen fortísimas
palancas para la vida material, pues son propulsores de la
comodidad: he ahí la supremacía del Taller de San José, donde Jesús
trabajó como obrero, confundido sencillamente entre los honrados artesanos que ahí laboraban.
También en el patio de
aquella casa, cultivó blancas azucenas y salió al
campo, donde estuvo entre pastores, campesinos, ovejas y mansos corderitos, que
encontraba por los valles y las selvas que recibieron la huella de sus
sandalias que marcaban su paso en la humedad, que la sombra de los árboles
conservaba. El Nazareno, que así vivía, posteriormente fué pastor de
almas, de hombres, pues ya las cosas que Dios había dicho a la
Humanidad por medio de los Profetas, de los Angeles y de los Patriarcas, venían a
cumplirse mediante la mansedumbre de Jesús, quien se transformaba
milagrosamente de alumno en Maestro!
El alma goza al consignar que San José tenía del lado
de la calle, precisamente en su carpintería, una
enramada hecha de palmeras, dentro de la cual se
sentaban a descansar los caminantes,
encontrando agua, sombra y pan, que él y Jesús les ofrecían gratuita y cariñosamente, impulsados por sus sentimientos
caritativos, pues hacer el bien era su mayor placer. Rememorábamos la
suma complacencia con que recibían y atendían a los viajeros que por su
tendal pasaban: ahí yantaban
—195—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
y se libraban de los abrasadores rayos del sol, de la
sed devoradora y de las
otras inclemencias del tiempo.
En Nazareth—al lado de sus Padres—creció Jesucristo en edad y sabiduría
y estuvo sujeto a ellos hasta los 30 años, al cabo de los cuales
empezó a predicar. Todo estaba escrito, determinado, y se cumplió fielmente.
Los 3 últimos años de su vida son los de su vida
pública; ellos son los más gloriosos, los inmortales, llenos de visiones y milagros.
Tuvo siempre la misma entonación de voz, la misma dulzura y
suavidad; la misma mansedumbre desde el principio hasta el fin glorioso. El manantial de su alma, de toda su obra, siempre fué puro, cristalino: nunca se alteró. La
limpidez de su
mirada, de su sonrisa y de su corazón, se reflejaba en los ojos
de los niños, en el canto melodioso de los pájaros, en el ensueño de la
juventud. Aún se refleja en la evocación de sus milagros. Todavía en
la madurez de su edad era niño: así se explica la
claridad, la elegancia con que hablaba, el don divino con que atraía
hacia El a cuantos tuvieron la felicidad de escucharle. Su noble apostura
seducía. Puede decirse que fué transparente.
Era tan casto, tan puro,
tan niño y tan superior a los doctores en su Sabiduría, que éstos
así lo reconocieron, demostrando su asombro, sin dejar de sentir envidia muchos de
ellos.
San Juan, el Profeta de Fuego, fué su Precursor, y
vivió a orillas del Jordán; estuvo 40 días en el desierto, lo mismo que Moisés:
Jesucristo necesitó del propio lapso posteriormente para su
preparación en igual soledad, bajo un sol abrasador, rodeado de
toscas piedras y de arena, donde las fieras y los reptiles vivían. En aquella
apartada región meditó mucho y no se acordaba de comer; fué en
medio de sus privaciones, durante esa triste soledad, cuando contestó a
Satanás—quien trataba de ponerle la tentación—negándose a aceptar sus
diabólicas ofertas: "No sólo de pan vive el hombre, sino de toda
palabra de Dios."
Jesucristo trajo a los hombres el alimento del alma:
la Verdad, el Amor, el Consuelo, la Esperanza, la Caridad y la Virtud,
simbolizando la Paz Universal con su sabio "amaos los unos a los
otros" y abriendo las puertas del Paraíso a todos los descendientes de Adán y Eva.
En el mercado, que es muy concurrido y se encuentra en la parte plana
de la ciudad, al pie de una colina, pueden verse
J. M. DELEON LETONA
frutas frescas y secas de toda clase, verduras,
cereales, flores, sandalias, báculos, vestidos, aliños,
cestas, carnes de monte, etc.
En los restaurants y cantinas, en las
aceras, en los patios vecinos a los establecimientos públicos, en los zaguanes
y en algunas puertas de casas particulares se ponen a fumar los hombres sus
raras "pipas de agua," demasiado largas, formando singulares
grupos para charlar al mismo tiempo que echan humo por todos los poros. Unos
sentados en bancos bajitos con asientos de cuero, otros en cuclillas, al pulso,
guardando con dificultad
el equilibrio, ya casi caídos.
En el hermoso valle de Nazareth abundan los terrenos
húmedos, que en todo tiempo dan codiciadas cosechas; los olivos, los pimientos y las
acacias, con su eterno color verde, desvían el horizonte
que en los confines de tan prolongadas planicies ya no se distingue; los muchos
manantiales dan origen a riachuelos que describen líneas irregulares que parecen
estar protegidos por los olmos, mísperos,
almendros, nogales, enebros, y moreras que lucen su
follaje a la par de las adelfas, de las dalias,
ricinos, cipreses y árboles de la vida.
De aquel encanto suben las montañas que se ven
revestidas de bellos ropajes de púrpura, lindo color que aumenta su firmeza al brillar
el sol; en estos mismos delicados parajes las noches son frescas y la atmósfera tersa.
Así constatamos que el suelo de Nazareth, como casi
todo el de la Palestina, es muy rico y que hay razón para elogiar la bondad de la
"Tierra de Promisión:" las frutas son variadas, jugosas, bien
desarrolladas, de carnosa pulpa, llamando la atención las
uvas, que son de las más exquisitas que se conocen. Los cereales, como el
trigo, el centeno, la avena y la cebada, merecen el primer puesto
entre los cultivos que se llevan a cabo por métodos rudimentarios, que siguen
los nativos, y por modernos,que siguen los extranjeros, y así se ven en los campos
en continuo movimiento, bajo la dirección de labradores de la tierra,
montañeses y agricultores: caballos, asnos, bueyes, mulos y yeguas que dan su
fuerza para todas las máquinas agrícolas y de transporte, entre las que no faltan los arados de madera.
Debe consignarse que los europeos han introducido
el uso de tractores y de abonos
químicos. (Al cabo de varios siglos de
consecutiva explotación es natural que algunos de aquellos terrenos se cansen, como decimos.) El abono de
todo el gana‑
-197—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
do mayor y menor es empleado para enriquecer las
fincas: en las partes en que han hecho los corrales del lanar, porcino y cabrío, para
simentar ahí mismo, las majadas
ostentan la exuberancia y bondad de esas parcelas en forma de lozanas
plantas, como un valioso regalo al que han contribuido los tres reinos de la Naturaleza.
A nuestro paso por aquellos lares y por otros más
elevados pertenecientes a Nazareth, observamos extensos potreros dedicados a la
cría y engorde de ganado vacuno; centenares de acres de tierra removida para
sembrar gramíneas; labores, pequeñas heredades: en unas y otras se ve el buen
resultado de la Agricultura, pues la Ciencia consagrada a la tierra pone a flote sus
riquezas inagotables: finqueros y pequeños terratenientes se
muestran satisfechos a juzgar por su continente. Nosotros creemos que ellos son
felices, porque se encuentran en la abundancia de sus elementos donde han crecido,
en el lugar de sus
cariños.
La alegría de las lomas cubiertas de rebaños, de las
fincas bien atendidas y de las gentes que allá moran, es aumentada por los
panoramas que a lo lejos se contemplan, subiendo a las cimas de las
montañas vecinas, que contienen árboles enormes y milenarios, que han visto
indiferentes el rápido transcurso de los siglos: las ricas fajas que
desde ahí se desprenden para continuar sobre las costas mediterráneas y
terminar en sus playas, que sirven de asiento a los puertos de Haifa y San
Juan de Acre, son tan feraces como bellas; el cielo es muy azul, el aire muy puro y el mar se ve muy distante.
Por las calles de Nazareth vimos algunos viajantes
raros, de amable
apariencia y procedentes de Samaria:
las mujeres samaritanas acostumbran actualmente un singular
adorno: al final
de sus dos trenzas usan igual número de canutillos o tubos
de plata, de los cuales penden varias monedas del mismo metal, que producen sonoro ruido al moverse y hermosean el brillo de
su sedoso pelo: los hombres samaritanos cubren su cabeza con rica tela
cuadrada, de lino y seda, de colores subidos, formando anchas listas sobre fondo
blanco. Tanto las orillas de la abigarrada
servilleta—que tal parece—como las borlas negras de la cinta de
seda con que se la amarran, cuelgan sobre sus espaldas, bajando las primeras
hasta la cintura, donde casi tocan el yagatán. Bien: ellas y
sus simpáticos paisanos que las acompañaban llevaron a nuestra mente
el recuerdo del feliz encuentro y del diálogo conmovedor entre Jesús y la Samaritana,
cuando ésta fué a traer agua en su ánfora al pozo de Jacob, pro‑
-198—
tegido por la sombra de las palmeras
cerca de Sichem, donde el Nazareno—que de paso para Jericó—le pidió de beber.
Se asoció a este recuerdo el del buen
samaritano Eliezer, tío y suegro
de Sara¡—la hermosa Samaritana—como
símbolo de la fraternidad humana de que nos habla el Evangelio. Pensamos cómo más tarde los dos, unidos a Saphan y llenos de fe,
fueron hasta las riberas del Lago de Genesareth en busca de su Salvador, a quien hallaron predicando.
La mañana estaba despejada, rica de aromas y el sol
¡Iluminaba hasta el horizonte cuando salimos de Nazareth,
la Flor de Galilea, y seguimos hacia Caná.
Printed in the United States
of America.
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CAPITULO XVI.
Caná y el Lago Tiberíades.
Caná.
No obstante que el
automóvil en que viajábamos corría rápidamente, al ir de Nazareth
a Caná, largos ratos veíamos sólo terrenos planos y extensos valles, unos con
trazas de la pasada cosecha y otros listos para la nueva siembra.
Dejábamos atrás prolongadas calles de árboles que forman valla a ambos
lados de la vía que, transitábamos. Después
atravesábamos riachuelos, ascendíamos sobre las
montañas, descendíamos y luego los terrenos
planos a nuestra vista volvían a aparecer. Los surcos, preparados por
la mano del hombre o por la máquina que él maneja, ya únicamente esperan la
simiente para que en su seno germine y, al cabo de pocos meses "dé
ciento por uno" como acontece en la región palestiniana. Allá todavía
trabajan con arados de madera tirados por camellos; animales que también emplean para
dar vueltas a ruedas (como los bueyes en los trapiches), que
hacen funcionar las bombas que sacan agua en gran cantidad para irrigar las
siembras. Un muchacho se encarga de, guiar o cuidar el rumiante, que lentamente
gira sobre el mismo círculo. Algunas veces lo dejan solo y trabaja con la misma rutina a la par de la
máquina.
Durante unos minutos que hizo alto el carro, vimos
cerca de una casita de tosca piedra, 3 gavillas a medio deshacer, sobre el suelo
endurecido por el trajín de las vacas y de los cabros; de sus espigas rodaban
algunos granos que, entre semillas de chicalote y piedrecitas negras y
redondas, eran objeto de
disputa entre palomas y tortolitas, las cuales piaban y se picoteaban
unas a otras, desprendiéndose algunas plumitas obscuras
de su collar; las menudas pajas
volaban gracias al aleteo de las
avecillas contrincantes que las subían y del aire que más las
elevaba. De la diminuta garganta de una de las compañeras apartada de la
palestra, subida en una frágil rama después de haber comido, salía un dulce canto intermitente como
queriendo poner paz. Otra, estaba echadita contiguo a un viejo tronco que
retoñaba, se limpiaba el pico pasándolo
—200—
J. M. DELEON LETONA
nerviosamente a derecha e
izquierda sobre una piedra que a su alcance tenía.
Del otro lado de la vivienda y escondidos en las hojas
de un olmo que se erguía en una vereda, los
ruiseñores dejaban oír sus melifluos trinos...
Así las cosas sencillas de las
palomas, las tortolitas y los ruiseñores, que
tanto nos distraían, cuando el estrindente sonido de la vocina
nos hizo comprender que la máquina ya había arrancado para proseguir y que
nos llevaba sobre sus muelles resortes. Al rato, yendo el auto a toda velocidad, se
nos figuraba que todos los objetos que nos rodeaban eran los que caminaban y no
nosotros. Parecía que estábamos en un lugar fijo y que una película del natural se desenvolvía en la
pampa.
Las campesinas, cuando van al mercado a vender o a comprar, o cuando
por otro motivo recorren alguna distancia regular, se
descalzan por economía; llevando sus zapatos sobre sus canastos
en la cabeza y se los ponen hasta que ya van a entrar
a Caná. Al salir de la población, hacen
lo mismo y caminan unas tras otras formando hileras que serpentean sobre los caminos.
Por lo que vimos en el comienzo y en el interior de Caná, colegimos que la
fabricación de canastos es una de sus industrias: los hacen finos,
durables, de una palma consistente. Además de los corrientes, trabajan unos casi
planos, como en forma de comal, en los cuales llevan tortas de
harina y tortillas de maíz tan grandes, que con sólo una es más que suficiente para un
matrimonio con prole.
Durante alguna excursión de un par (excursión que
requiera una o más horas), el marido va adelante
montado en su burrita y la
mujer va atrás llevando el almuerzo,
a pie. Así se ven en los alrededores, siempre las Evas siguiendo a los Adanes.
Caná está situada sobre una considerable meseta, sus
calles son planas y rectas; varios caminos en buen estado la ponen en comunicación con los pueblos
vecinos.
En sus chácaras hay higueras,
granados, viñedos, nopales que semejan verdes y
purpúreas murallas, plantas aromáticas y muchas flores, donde, ora en
los troncos de los árboles, ora en sus casitas a propósito, las ricas
colmenas dan animación; los enjambres se multiplican y pasan silenciosos como
colonias que emigran a otros lugares, pero no van muy lejos porque la miel de las
flores las hace descender y posarse en las vecinas comarcas; las mariposas
multicolores,-.igualmente ponen su óbolo de alegría con su vuelo y aleteo parándose a
intervalos
—201—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
en las corolas y en las hojas que aún tienen el rocío
de la mañana.
El aspecto exterior de las casas tiene cierta analogía
con el de Nazareth; en sus patios exhiben
plantas olorosas como el jacinto y el narciso, originarias del Monte
Carmelo.
Desde luego, fuimos al lugar en que tuvieron
verificativo las célebres "bodas de Caná:" al entrar a la Iglesia vimos las hidrias o
vasijas de barro pintadas de verde, que contenían el agua que Jesús
convirtió en vino iniciando así sus milagros, con lo que entró a la vida
pública, después de haber sido bautizado por San Juan.
La majestad del Nazareno tiene en este sitio algo que
no se siente en otros santos lugares: su presencia en las
bodas que presidía y santificaba, casi hacen ver viva allá su venerada imagen con su
aureola que ilumina los espíritus ; los lazos indisolubles del
matrimonio tomaron desde entonces mayor seriedad y respeto; la unión de dos almas,
de dos séres, que desde ese instante iban a seguir juntos el proceloso sendero de
la vida, quedaba bendita por el Divino Maestro, como unigénito de Dios!
Nuestra mente veía el conjunto de personas invitadas a las
"bodas de Caná," la sonrisa de los novios, la alegría en todos los
semblantes, las rústicas mesas sobre las que colocaban las viandas y las jarras
con vino y agua para que se sirviesen los comensales; los ramos y canastas
de blancas flores, símbolo de pureza, el adorno de verdes hojas entre las que no
faltan las ramas del aromático pino al contorno de las meses; así parecía llegarnos
el aroma de las azucenas, azahares, de
los nardos, de las rosas, mientras todos a El dirigían sus
amorosas miradas.
¡Qué fortuna la de los grupos que en tal ocasión
oyeron sus relatos fáciles, sencillos y que contenían la belleza de tantas verdades,
que todos comprendieron y que nos llegan a través de 20 siglos!
Así como Jesús asistió a aquella suntuosa fiesta donde
se rindió culto a los vínculos del matrimonio, siempre vistió su túnica
inconsútil, como el más humilde de los hombres—sin embargo de ser el
Hombre-Dios—y vivió con los pobres, con quienes compartía sus tristezas, sus
privaciones; practicando la caridad entre los pobres acosados por los sufrimientos
que esperaban la llegada del joven Maestro con ansiedad y que celebraban su estancia
a su lado con manifestaciones de público regocijo. Sus doctrinas penetraban a
su alma y despertaban un vivo interés por seguir viéndole y escuchándole.
—202—
J. M. DELEON LETONA
Por Caná pasaba seguido de sus primeros 12 discípulos,
que también fueron los primeros mártires del cristianismo, con quienes formaba
un simpático conjunto, distinguido y respetable. Ellos eran pobres, comían
y vestían sencillamente. Cada uno sólo tenía una túnica y
un par de sandalias: no devengaban ningún sueldo por su
trabajo y el dinero y cosas que recibían, eran para distribuirlo a
los necesitados, de quienes no se separaban y a quienes más querían por sus penurias.
Por tales razones, los de la suerte adversa, estaban en contacto con Jesús y
sus apóstoles, que les animaban y ayudaban con cuanto podían, y todo
el mundo aprovechaba sus ideas y el evangelio que predicaban. Como sus comidas
eran muy simples, su sobriedad era otro ejemplo que daban y jamás abandonaron a
los pobres. Aquel "pequeño grupo" hizo el mayor bien posible en la conciencia
del hombre. Esta idea nos recuerda que en el trayecto de Jerusalén a Caná y al
Lago Tiberíades, pasamos por
el histórico Monte Tabor donde fué la Transfiguración de Nuestro Señor
Jesucristo ante tres de sus discípulos, y desde cuya cima se ven: "El Gran Anciano Blanco," monte cubierto de nieve, San
Juan de Acre, las montañas de Samaria y parte del terreno que recorre el
Jordán. Desde aquella elevación se admira perfectamente el hermoso panorama de
Galilea.
Según las sagradas escrituras, los Profetas Moisés y
Elías, resucitaron para ver tan milagrosa Transfiguración, que fué como un bosquejo de la Ascensión.
Viendo los jardines de Caná y sus aseadas viviendas,
sentíamos delicadas emociones al imaginarnos los tiempos en que allá también los
niños buscaban a Jesús, quien ponía la mano sobre sus cabecitas y les
acariciaba paternalmente sentándolos sobre sus rodillas.
Cada pasaje de su vida resplandece con claridades de
aurora y llena los corazones de honda simpatía; con el transcurso de los siglos,
la nobleza de su alma purifica los hombres. Aquella población disfrutó de sus
visitas, de su eficaz ejemplo, de sus predicaciones; los puntos por
donde pasaba quedaban impregnados de su mansedumbre, de sus virtudes sin igual
y las simpatías que despertaba eran tan sinceras como vitalicias. De tal manera
discurríamos, cuando aparecieron
varias jóvenes cananeas en uno de los
jardines a cuya pila fueron a traer agua fresca en sus hidrias de loza, que
la conserva fría: en su conversación
iban diciendo: "con el agua todo vive," simpática frase
que es muy
cierta.
El lector nos permitirá mencionar algunas peculiaridades
—203—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
de la tierra de Caná. Son costumbres extremadamente
sencillas y viejas, pero que todavía se repiten. Helas aquí: el trabajo de los
carpinteros fabricantes y reparadores de instrumentos de labranza,
arados especialmente, que en cambio de su labor no reciben efectivo sino granos.
Ya puede suponerse que tienen que esperar el tiempo de cosecha para ser
retribuidos en aquella simple forma.
Los fígaros hacen la barba y recortan los cabellos en
las calles, que también les sirven de clínica porque allí ejercen la Cirugía
Menor, la Dental sobre todo, pues sacan muelas a diestra y siniestra, sin dolor
(para ellos). En honor a su filantropía, hay que escribir, que los
clientes de peluquería gozan de asistencia gratuita al aire
libre, al necesitar de los barberos como Dentistas.
Un señor, en la puerta de su casa daba prestado un
poco de trigo a su vecino, y en vez de pesarlo o
medirlo en un almud o celemín, como es lo corriente en todas partes, lo
echaba en un canasto que bien encopetado le servía de medida. El prestador y el cliente
tenían cabellos rubios coi-no el color de las espigas de su
trigo.
Las gentes cambian con mucha frecuencia sus aceitunas —que
constituyen la mantequilla de los pobres en Palestina—por pescado seco,
cordero, pan y otros víveres; a veces, cuando no se da un
puñado de aquellas, es una botellita de aceite de
olivas la que sirve de moneda.
Como estos cuatro casos anteriores, se ven otros
muchos que hablan de la confianza y de la naturalidad de viejos tiempos y de hombres viejos...
El Angelus preludiaba con las sonoridades que desde el
campanario descendían, y algunos prójimos, reunidos con sus familias en el
tibio ambiente del hogar, rezaban Avemarías dentro de sus habitaciones cuyas
puertas estaban abiertas. Hincados en el suelo, y dirigiendo respetuosas miradas a
los santos de lienzo que estaban en el altar y en las paredes, ofrecían sus plegarias
al Altísimo, al mismo tiempo que las candelas daban su lumbre y las
flores su perfume. El silencio hacía más solemne la oración.
El Lago Tiberíades.
Yendo para este lago, después de pasar Nazareth y
Caná, se ve a lo lejos, al ganar las alturas de las montañas, la línea recta del
Mediterráneo y la dirección de Jaifa hacia el O. y
—204—
J. M. DELEON LETONA
la rica Damasco hacia el N., allá en la Siria. Beyruth—refugio
de los cristianos del Líbano—más lejano, se pierde en la inmensidad . . . .
Las ovejitas remontaban las verdes cumbres, dando una
apariencia de perlas y margaritas que lucían su blanco color al recibir las
caricias del sol sobre un fondo, de esmeraldas. La tierna grama
cubriendo las sábanas, nos colmaba de regocijo y
de esperanza durante la prosecución de la ruta hasta el bello Mar
de Galilea, a donde arribamos una mañana fresca, encantadora.
El poético Lago Tiberíades, antiguamente
Mar de Galilea, está en el fondo de un bellísimo valle rodeado de
altas montañas; el Jordán
le da vida con su considerable corriente.
Sus aguas son dulces y ricas en peces, teniendo la
particularidad de
estar a 653 metros bajo el nivel del Mediterráneo.
En la tarde y durante la noche sopla un viento fuerte
que agita sus aguas, y algunas veces es tan intenso, que parece tempestad.
A la salida del sol y a la hora del crepúsculo
vespertino se ven botes pesqueros que lo cruzan en todas direcciones y lo bordean. Los
barquitos de vela, a la distancia semejan garzas y gaviotas que, en su vuelo de
nieve, besan la superficie de las aguas azuladas que a
su paso parecen sosegarse.
El panorama de este lago nos
trajo a la memoria el de Atitlán, con el que tiene
alguna semejanza.
Sobre él están las ruinas de Mágdala y Cafarnaum, así
como Tiberíades, donde Jesucristo predicaba el Evangelio. Con gran inquietud
y satisfacción recorríamos estos otros santos lugares, a la vista del
Lago de Genesareth, como también se le decía en lo antiguo
y que tiene forma de óvalo.
Muchas aves viven ahí y hacen más alegre el conjunto
con su canto, su vuelo y su nado: los guardas, las golondrinas, los cisnes,
gansos, los pelícanos, los patos y cien más, pasan su vida libre y
salvaje gozando del Tiberíades que, lo mismo que sus alrededores, nos recordó el
tiempo que el Nazareno pasó entre los pescadores, gente del campo y del pueblo que
le seguían y aprendían sus sabias enseñanzas, tratándole como a un buen familiar,
como a un amigo, como al camarada predilecto que infunde toda la confianza
concebible y que indistintamente iba con unos u otros.
La superficie líquida nos decía de las veces que el
joven Maestro aparecía en una barquita sobre las claras aguas del lago y otras en que salía
de entre la hierba, los matorrales y
—205—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
guijarros, descalzo o con sus sandalias, para luego
embarcarse; de las ocasiones en que El hablaba a las multitudes a sus orillas, ya fuera en
tierra o estando todavía en la barquita que rodeaban sus amantes
interlocutores, que sentían un infinito placer al verle, al acercársele.
Aquel infinito placer aumentaba asociado al consuelo,
a la fe y a la esperanza cuando le escuchaban en el lago, o en la sinagoga o en
las puertas de las casitas blancas. También en los caminos les daba el rico
tesoro de su palabra: ellos, las casas, la sinagoga y
las aguas fueron testigos de sus milagros.
Sus oyentes le entendían y quedaban convencidos porque sus palabras
eran sencillas. En las plazas públicas se agrupaban a centenares las gentes para
oír cuanto El decía; todos le adoraban. Iba a orar y a predicar a las montañas
también (siempre estuvo en diferentes puntos); puede decirse que los últimos 3 años
de su vida son un viaje continuo. Dormía en el campo o se hospedaba en casa
de sus amigos por pocas horas. Parecía un voluntario
expatriado, siempre de camino en su propio
suelo natal. Tal era su vehemente deseo de enseñar y la actividad de su vida.
Cafarnaum, Mágdala y Tiberíades, así
como el Mar de Galilea, servían de punto de partida a los viajes que
Jesús hacía a
Caná, Galilea, Corozaín, Jericó, Samaria, Betania y otros puntos para proseguir
su obra redentora convirtiendo a los animales en hombres y a éstos en Angeles,
pues hay que recordar que en aquellos tiempos la degeneración y el
embrutecimiento habían llegado a tal extremo, que a algunos séres
humanos se les consideraba como bestias salvajes. El les abría los
ojos y les ponía por el
buen camino.
Recorriendo las ruinas de Cafarnaum, evocamos los días sábados durante
los cuales hablaba ahí el Divino Maestro en la sinagoga, donde le llamaban el
Rabí incomparable, y donde todos tenían libre acceso: labradores,
pastores, hortelanos, albañiles, carpinteros, plateros,
comerciantes; pequeños propietarios, jóvenes, viejos, desvalidos, niños,
mujeres, huérfanos, impedidos, enfermos, etc., etc.
Todos iban a verle y a oírle,
llevandd sus ropas limpias, bien
arreglados y regresaban contentos, agradecidos porque habían palabras
de confianza, de fraternidad, de familiaridad para cada uno.
Eran, en esa sinagoga, tantos los asistentes que
se desbordaban, que las calles vecinas tampoco los podían contener. Las túnicas usadas por aquellos
hombres, los rostros que‑
-206—
J. M. DELEON LETONA
mados por el sol formando un contraste con las canas
de los ancianos, daban una pincelada de la vida sencilla de tales tiempos. Su felicidad consistía en
admirar al Divino Maestro.
Los alemanes han practicado notables excavaciones;
su obra es meritoria, pues ya lograron descubrir y poner
a la vista los vestigios de la sinagoga a que acabamos de
referirnos, donde Jesús predicó con tanta frecuencia en la ciudad que El
tenía como patria adoptiva y a la que llenó de luz y de libertad con sus sabias
doctrinas, con su mansedumbre que se impregnaban en el alma de todos sus habitantes.
Como el Nazareno iba casi todos los días al referido
lago, encontraba pescadores en sus orillas o en su interior. En ciertas ocasiones cuando
El llegaba, ellos venían allá a lo lejos sobre la línea azul del agua que, por
el aire fuerte, hacía zozobrar sus barcas. Las olas, en sus ondulaciones, elevaban o
bajaban sus frágiles lanchitas y los esquifes se corrían. Los entusiastas pescadores
arribaban a los puntos donde se juntaban con El, que les esperaba, viéndoles.
Sacaban su precioso cargamento, las cestas llenas de pescados, de
húmeda plata y escuchaban sus predicaciones.
En uno de estos encuentros ocurrió el milagro de los
peces que llenó de asombro a quienes lo presenciaron y en cuya ocasión dijo a
Pedro (San Pedro) que le iba a hacer pescador de hombres, y lo cumplió, como todo lo que prometía.
Fué allá, en los alrededores de Tiberíades, donde
Jesús, de los pescadores y austeros campesinos, escogió los hombres para sus
apóstoles; de la honradez y del trabajo formó sus discípulos.
Navegando nosotros en este lago, recordamos
cuando la noche de la tempestad sobre él reprendió a sus apóstoles que se afligieron por
la furia de las olas que el viento azotaba y porque creían que iban
a naufragar. Nos parecía oír cuando les dijo, después de que las aguas se
apaciguaron y que la calma volvió a reinar: "¿por qué habéis
tenido miedo, gente de poca fe?—¿Por qué no tenéis fe?—¿Dónde está, pues, vuestra fe?"
Viendo hacia los bosques cercanos al Tiberíades o
Genesareth, evocamos el sermón de la montaña, que es la oración más sublime que
Jesucristo pronunció en la cúspide de las elevadas selvas vecinas del lago.
Al pasar por Mágdala, patria de María Magdalena, rememoramos los
hechos narrados ya al estudiar Jerusalén y sus alrededores y que le atañen;
meditamos en los años de su vida que pasó en su ciudad natal, que en lo antiguo fué muy
impor‑
—207—
tante y en la que ahora apenas quedan unas 30 casas;
sobre la época en que su nombre, gracias a su belleza extraordinaria, se repetía de
boca en boca y era cantada por el "Cisne de
Galilea" y en que el Lago de Genesareth supo de sus encantos. La arrogante judía rubia ahí iba a
bañarse, a disfrutar del fresco de las mañanas y del suave murmullo
de sus riberas durante las tardes primaverales, regresando a Mágdala (de donde
tomó su nombre) con muchas flores entre sus blancas
y sedosas manos y entre el oro de su rubia cabellera.
Seguramente ella vió el vuelo de plata y de rosa de las garzas,
cuando el sol enviaba sus rayos dorados para despedirse, y tocó los
helechos vidriosos que sobre las ondas azulinas del lago flotaban.
Caminando por las calles de
Tiberíades vimos forasteros de tres lugares muy
importantes: del Monte Carmelo, del Líbano y de Damasco. Del primero, que
está cerca de la Bahía de San Juan de Acre, en el Mediterráneo, y es visitado por
muchos peregrinos porque está dedicado a la Virgen, porque ahí está la gruta del
Profeta Elías, y porque ahí existe el célebre monasterio a quien ha dado su nombre.
Del segundo, o sea el
Líbano, cuyo poético nombre suena a Biblia, famoso por sus inmensos cedros y
por las viviendas humanas que se construyen en las cavernas de sus escarpadas y rocosas
montañas para alojar en su obscuridad y soledad a los raros
trogloditas, que huyen del contacto de sus prójimos. Finalmente, del
tercero, Damasco, la ciudad célebre por
sus ricas e inimitables alfombras, por sus tejidos y
bordados de seda y de oro, sus armas blancas y
sus lujosos muebles incrustados de concha nácar
y metales preciosos. Mirando los transeuntes en referencia, la fugaz
imaginación nos condujo con la velocidad del rayo hasta aquellos fantásticos
parajes que ya casi eran nuestros vecinos.
Tanto en Tiberíades como en Nazareth, Jerusalén, Belén
y otros lugares de Palestina existe la "Casa Nova," institución bien atendida
por los Franciscanos, para dar hospedaje a los peregrinos que ahí deseen
alojarse, cerca de los Conventos y de las Iglesias.
La de Tiberíades está sobre el lago, entre sus riberas
y las orillas de la población; desde su terraza del segundo piso se ve el extenso
llano verde-azul que aquel forma y cuyas olas. suaves o agitadas, se mueven sin
cesar. A pocos pasos está el embarcadero donde siempre se oye el chapotear del
agua. En la playa
inmediata hay muchas piedrecitas multiformes y arena
—208—
que parece de río. También árboles de fuertes y
prolongadas ramas de rico follaje a cuya sombra se sientan los peregrinos a admirar los
encantos del panorama y a merendar. Ahí
llegan también las mujeres y los niños con sus tinajas en la cintura o en la cabeza a
traer tan indispensable elemento de vida: regresan despacio, subiendo las
empinadas calles que conducen al hogar, a las casitas blancas que
están allá arriba, a lo lejos... Con el batuqueo, pocos de agua se
escapan y desaparecen al caer sobre el suelo seco y arenoso. No faltan tampoco
los pastores que por los alrededores de la población y en los vados cuidan del
ganado que están abrevando, ni los campesinos, con sus pantalones remendados y con las
mangas de sus camisas arremangadas cargando a
los camellos y a los asnos aparejados que, en barriles y en tinajas
cerradas con tapones de doblador, conducen
el agua hasta la casa de la hacienda o al rancho que está a legua y media del pintoresco lago, límpido
espejo donde se retrataba el cielo de azul y blanco.
Más adelante, varias gentes estaban bañándose y otras lavando sus
ropas en las riberas del propio lago, cerca del cual tienen una fila de tiendas de campaña los ingleses, que todo lo exploran.
En los suburbios de la población y en la parte alta,
se ven algunas rocas y
grandes piedras de forma irregular.
La grata presencia de los niños, la algazara que
formaban jugando a orillas del lago y del río y en las calles de las
poblaciones cercanas, nos daban idea de cuando Jesús, cual padre amoroso,
departía con los niños de lejanos tiempos, de cuando ellos corrían
hacia donde El estaba; sentándose cerca para hablarle con la confianza, con la
familiaridad que les inspiraba. ¡Son tan ingenuas todas las manifestaciones de las
criaturas!
Por lo justo, por lo considerado, por lo sobrio, por
lo moralizador y generoso que era Jesucristo;
por la libertad que dió
al género humano, por sus santas doctrinas y enseñanzas ; por
la magnitud y trascendencia de su santa obra, que tiene vida perdurable, es
el primero de todos los Libertadores!
Printed in the United States
of America.
—209
CAPITULO XVII.
El Valle de Jericó, El Mar Muerto y El Río Jordán.
El Valle de Jericó.
Al ir de Jerusalén para Jericó se pasa por muchas colinas arenosas y
varios caminos irregulares y quebrados, al final de los cuales, se desciende al
valle, enriquecido por la Naturaleza y grabado en la memoria por sus legendarios
sucesos.
Con claridades de primavera y espléndido
sol, hicimos esta visita. En aquella región el
astro rey brilla con más intensidad y sus efectos
son tan visibles, que el suelo lo demuestra a cada paso.
La fertilidad del valle contrasta con lo estéril de
las costas del Mar Muerto—su vecino—y las tierras del Desierto de Siria, que no queda lejos.
Largas planicies hay pobladas de frondosos árboles;
pastos naturales y gramíneas cuyos verdes y delicados tallos semejan, al contacto del aire y de la luz
solar, ondas marinas.
Al principio de este valle existe
la preciosa fuente del Elíseo, donde nace el
arroyo que riega sus vergeles, jardines y prados en eterna
Primavera, en constante florecimiento.
Este arroyo sigue varias curvas; se aleja, se explaya
sobre la hierba y al fin de larga distancia parece que se pierde; reaparece y, de último, sigue en
dirección del río Jordán.
Sus aguas, tibias y cristalinas, son el complemento de aquellas campiñas
paradisiacas que aparentan estar concentradas dentro
de una taza de plata, a cuyo borde bajan los pájaros a disfrutar de
su abundancia.
Sobre el Valle de Jericó el
esplendor del sol y la nitidez del firmamento
rinden culto a la belleza; fué en esa maravillosa faja de tierra bendita donde las
sandalias del Gran Taumaturgo piadoso dejaron sus huellas, donde su mano generosa
curó tantas enfermedades, y donde centenares de almas obtuvieron el dulce consuelo que habían menester.
Las flores ocupan el primer puesto
entre las bellezas naturales de Jericó, y son sus rosas las
que se "llevan la palma," las
—210—
J. M. DELEON LETONA
que merecen los primeros elogios.
Toda ponderación es pálida ante la hermosura
de las proverbiales "rosas de Jericó," comparables al
delicado cutis de la Virgen. Sus pétalos son dignos de alfombrar el
pie de los altares consagrados a Ella y en aras del Nazareno, que aspiraron su
aroma hace 20 siglos y que pasaron por los jardines y campos donde se dan a millares.
En verdad, aquellas rosas son singulares: cuando
alcanzan todo su desarrollo y se marchitan estando en los rosales, caen enteras
protegidas por las hojas que crecen cerca de la flor; encontrándose ya
en el suelo, al contacto del rocío, de la lluvia o del sereno, vuelven a abrirse.
Unas, ya secas como las otras, son removidas de los poéticos rosalitos o de la
superficie terrestre por el viento que las abandona en lugares húmedos,
donde reviven también. Y así se ven los arbustos y
los sitios que los rodean, cubiertos de rosas de
Jericó, con su doble germinación, mostrando
cuanto puede la sabia Naturaleza, que debemos imitar.
Naturalmente, si aquellas flores secas se
colocan dentro del agua, recuperan su vitalidad,
y su hermosura en sus corolas vuelve a aparecer. Ellas nos dicen de la resurrección y se comparan a las novias,
cuando éstas son un modelo..
Existen varias leyendas que
alaban su rara peculiaridad; una de ellas dice,
que "las rosas de Jericó" reviven la Noche-Buena,
con sólo tocarlas, aunque su vida sutil, en ese caso, sea muy efímera.
En los cercos de los sitios, de las hortalizas y
diseminados en las salidas de la población y en los campos, hay
infinidad de árboles frutales,
particularmente limoneros, cidrales, naranjos, tamarindos, bananeros, etc.;
todos llenos de follaje, ostentando su exuberancia.
En varias casas de Jericó—cercanas a la fuente del
Elíseo—los
álamos blancos y negros, las datileras y plantas trepadoras de lozanos frutos adornan sus
patios, dando asilo a los alegres pajarillos que con su canto
distraen a los niños, quienes corren y juegan sin cesar, como corre y
murmura el agua del arroyo que es su inseparable compañero, y tras el cual
persiguen las mariposas que tomaron su color del arco-iris.
Trabajando, bajo la sombra de aquellos copados
árboles, las gentes
pasan la mayor parte de su vida, que es muy simple.
Existen unas pocas ruinas de la anciana Jericó,
hermoso y célebre centro de población que estaba muy bien situado en el valle de
su nombre, y que alcanzó tanto esplendor y tuvo en Judea casi tanta importancia
como Jerusalén, pues ésta es la única ciudad que le superaba.
—211—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
Las casas de Jericó moderna son extrañas: las paredes
son de cañas y los techos cubiertos de lodo. Siendo bajitas y pequeñas, se
confunden con las arboledas como si se tratara de un nacimiento.
Los habitantes cruzan los desiertos conduciendo sus
cosechas a lomo de dromedario, y regresan trayendo mercaderías para comerciar;
se ven descansar bajo los damascos, datileras y sicomoros que los defienden del sol.
Al Valle de Jericó, por lo fértil, por su belleza, se
le llama "La Perla de Palestina" o "Flor de Oriente:" participa de las 3,000 plantas fanerógamas que
hay en Palestina; y el papiro—que usaban los antiguos para escribir—las
acacias—de cuya madera los apóstoles hacían sus varas o bastones—los algodoneros, azaleas,
olmos, cardos, etc., crecen ahí y perfuman su ambiente.
Sus vecinos, en
su mayoría, son judíos que acaparan
los negocios,
que todo lo monopolizan.
El desierto a que nos hemos referido en el capítulo
dedicado a Nazareth, queda cerca de Jericó. Cuando Jesús ahí tardó 40 días y 40
noches, y que ayunaba, divisaba desde las rocas "La Tierra de
Promisión," que más tarde El había de inmortalizar.
Repetimos que la Ciudad y Valle de Jericó, tuvieron
también la felicidad de que el Nazareno los visitara, dejando oír su palabra, que
llevaba amor y caridad a sus hijos, y consuelo y fe a todos los hogares.
Nos imaginábamos verle pasar yendo para Jerusalén o viniendo de
Nazareth, durante sus viajes, que únicamente obedecían al bien
que por doquiera prodibaga; nos imaginábamos verle sin equipaje y sin
provisiones de ninguna clase, sin más vestuario que su túnica, pero satisfecho
de la grandísima misión que desempeñaba en favor de la Humanidad. Y, de esta
manera, los rigores del hambre, de la sed, del cansancio y del tiempo, El los sufría
con resignación de gran filósofo y de gran filántropo; el tronco de un árbol o un
surco le servían de almohada, y las ramas de una palmera o de un olivo, tendidas
sobre el suelo, de lecho. Los árboles o la bóveda celeste constituían su techo,
donde el aire puro corría suavemente. En cambio, cada frase, cada oración de quien
así vivía, del Salvador que así viajaba, era una revelación.
En Jericó muchas mujeres se ocupan en hilar algodón a mano, con
malacates y por medio de ruedinas. Los
trastos de que con tanto
donaire se sirven para acarrear agua potable, son
—212—
J. M. DELEON LETONA
parecidos a las "botijas" o
"castellanas" verdes o con el color natural del barro cocido (de las cuales nuestros compatriotas han
encontrado algunas llenas de onzas de oro, particularmente en
Antigua, según el popular decir). También emplean las hidrias y jarrones.
Aquellas damas, así mismo, se ocupan en hacer aceite
de olivas, industria tan generalizada como rudimentaria en toda la vieja
Judea, como ya expusimos; algunas tienen sus
pies descubiertos igual que sus hijos,
porque son refractarias al calzado. Otras, que
habitan en los caseríos cercanos, y que se trajean como
las beduinas, usando collares, pulseras y
ajorcas de oro y plata, y que fuman
largas pipas, son consultadas por los vecinos cuando
se enferman: ellas recetan o van personalmente con sus ricos
atavíos a curar a sus clientes; se les trata con
mucha consideración y respeto: son como médicas
cimarronas que visitan frecuentemente la apartada población y el valle encantador.
Allá los pastores (que tampoco habían de faltar) se
valen de hondas de pita para arrojar piedras que regresan o hacen cambiar de
dirección a sus ganados; tocan pitos y gaitas, usan
arcos que ellos mismos hacen de cañas cortadas en el río y se sirven de odres
preparados en el rancho. Los caracoles, bien limpios y lustrosos—obsequio del
patrón—penden bajo el brazo, atados con pita o con un pañuelo nuevo, y los hacen
sonar para que los bueyes y los novillos lleguen al corral, donde les dan sal; a ratos
se reunen y se sientan en lo alto de los peñascos, verdes por el
césped—que prospera en gracia de la humedad—para gozar de su primitiva
orquesta, al mismo tiempo que vigilan sus animales que parecen
comprender las armonías que sus buenos pastores dan al viento, pues levantan la cerviz y paran las
orejas para escuchar; dejan de comer o de rumiar, y comienzan
a retozar y a dar vueltas, formando espirales al pie del peñasco
que sirve de plataforma o de rústico kiosco. i Ah, los pastores!, así
dulcifican su vida solitaria, con su música sencilla, tan sencilla
como la hierba que pisan, como el agua fresca que salpica en sus
montañas, como los blancos corderitos que defienden de los hambrientos lobos.
Otros van apoyados en sus rústicas varas, bajando y
subiendo veredas, cruzando angostas sendas; algunos aparecen quitándose las espinas
que los matorrales, zarzas y cardos han prendido sobre su rota indumentaria
que rasgaron las ramas secas; aquellos jugando
con los carneros de cuernos arrollados, con los cabros de astas
verticales, y con los perros que corren y dan
—213—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
saltos ladrando de contento entre
los grandes y pequeños ganados, que se confunden en los campos de la pastoría.
Tales escenas nos hacen olvidar que estamos en el
lindo Valle de Jericó y creer que disfrutamos de nueva estancia en Belén, la
víspera de "Noche-Buena" o en el amanecer del día de Pascua: su
naturalidad y la grandeza de su sencillez nos transportaron frente al risco en
cuya afortunada gruta apareció el Mesías!
El Mar Muerto.
A 30 minutos de Jericó—yendo en auto—y después
de atravesar los planes que contienen cactus y espinos
raquíticos, se encuentran las playas del Mar Muerto, situado
en el extremo meridional de Siria y a 38 kilómetros al S. E. de Jerusalén.
Como el de Galilea (o Lago Tiberíades), su superficie está más
baja que la del Mediterráneo y recibe las aguas del Jordán, siendo su
nivel, naturalmente, inferior al primero, que desagua por medio de dicho río.
En la parte N. hay una
llanura cubierta de sal, siendo sus dunas parecidas a las del desierto;
al desembocar el Jordán forma un delta pantanoso,
y los peces y moluscos que arrastra, perecen
inmediatamente al contacto de las resaladas aguas muertas;
por esta parte existen otros pantanos y algunos terrenos
demasiado deleznables, que interrumpen (y a
veces evitan) el paso de los automóviles, camellos y dromedarios. En los esteros
y en ciertos trechos adyacentes a ellos y a varias playas, se ve mucha arena
blanquizca que parece sal. Este mar es verdaderamente asombroso: en su fondo
hay cristales de sal y de limo; debajo de esta
mezcla, asfalto o betún de Judea; durante la
estación lluviosa su nivel sube de 5 a 6 metros. Su volumen aproximado es de 130,000,000,000 de metros
cúbicos y la depresión que ocupa,
es la más profunda del globo. La aridez, la
sequedad, la tristeza, la soledad que rodean al Mar Muerto o del Desierto, como
dicen los palestinos, justifican y confirman su desgraciado nombre: no hay vida
humana posible en sus alrededores; menos en él.
Sobrada razón existe para darle otra
denominación todavía peor, "Mar Salado": sus
aguas son tan saladas como amargas,
insoportables ; demasiado densas; al
tocarlas se sienten aceitosas, pesadas y, si se dejan un rato en la piel, producen pústulas. Aun lavándose
inmediatamente después, cuesta que se quiten
y se experimenta alguna molestia en la
piel; se siente cierto mal olor; su color es verdusco, no transparente. Su
densidad es tal que
—214—
J. M. DELEON LETONA
ni las personas ni los animales se hunden al
estar sobre ellas; por consiguiente, no corren el peligro de ahogarse.
Apenas si se ven unas lanchas que hacen cortas
travesías, y bien se aperciben los esfuerzos que los remeros hacen para avanzar
lentamente. No hay o casi no hay oleaje; el aire es raro, escaso; la
temperatura, elevada, sofocante, pesadísima.
Al O., pero muy lejos, se encuentran las montañas de Judea. Por
consiguiente, la sombra y el fresco, distantes.
Además de recibir las aguas del Jordán, como ya sahemos, y las
de otros ríos, sirve de depósito a los uadis,
que son torrentes de agua dulce que aparecen y desaparecen sucesivamente
en sus cercanías y en otros puntos
palestinenses. Es curioso y sencillo tal fenómeno: corrientes
impetuosas, fuentes de consideración, que ha tiempo existían, se borraron, se perdieron;
otras que se ven hoy, serán invisibles mañana, pero
en cambio, el precioso líquido dulce brota espontáneamente,
a manera dé pozos artesianos, por otros sitios cercanos o lejanos al
viejo manantial, porque la vena subterránea que los alimentaba, obedeciendo los
mandatos de la madre Naturaleza, ha cambiado de dirección sencillamente.
Está dividido en dos partes
por la península de Lisán, que contiene carbonato
de cal, arena, piedra pómez, yeso y azufre; algunas
empinadas montañas, compuestas de arena y piedras verdes y grises, se
destacan unas sobre otras desde la superficie del agua; algunas tienen hasta 1,200 metros de altura,
otras tienen cortes verticales, a tajo—como se dice—pero todas carecen de vegetación.
A la hora en que más fuertemente
alumbra el sol, molesta la vista el Mar Salado : sobre
su superficie se produce una reverberación de
fuego al rojo blanco; se siente que la sangre hierve,
una sed devorante y la ingente necesidad de abandonar pronto
sus orillas : se diría que ahí los séres humanos—sobre todo
los que por vez primera llegan—se siente como en una estufa
e intoxicados; que tal vez aquello parezca la entrada del infierno ...
Es triste consignar, que en esta vasta porción de
agua, no se ve un indicio de vida animal ni vegetal: no hay ni un pececillo, ni una
ramita de alguna planta marina ni terrestre. Los billones
de toneladas de sales que el "Lago Asfaltitis" (este es
su cuarto nombre) contiene, no dan lugar a que otros cuerpos se asocien
a ellas. ¡Raros caprichos de la Naturaleza!
Tampoco se ven aves marinas ni de ninguna otra clase,
ni se oye un solo sonido: todo está en un silencio sepulcral, sin
—215—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
movimiento, como esperando una transformación que
convierta aquella inercia en fuentes de producción, de vida. Hasta el cuerpo se siente pesado;
da sueño, parece que el aire no corre y que todo dejara de funcionar.
Los árabes, que parecen de acero, explotan los manantiales
Cerca.del Mar Muerto.
de asfalto que hay en el S., manantiales que tienen la rareza de aumentar
con los temblores.
Para concluir, delinearemos otra peculiaridad del
fantástico Mar Muerto, que llena el hueco más hondo de la tierra: la creencia de que su
nivel ha descendido 100 metros desde los tiempos geológicos, opinion que se basa en
las capas horizon‑
-216—
J. M. DELEON LETONA
tales, amarguísimas, yesosas, llenas de guijarros
que se ven en sus contornos, y en la evaporación diaria de sus
aguas, que es enorme, debido a la altísima temperatura regional.
El Río Jordán.
De las elevadas pendientes del Monte Hermón,
que se cubre de blanca nieve, nacen los
torrentes y pequeños riachuelos que forman el "Jordán," en la parte de
la Galilea que se extiende al N. del Tiberíades y que se le dice
"Alto Jordán." Uno de sus remansos recibió en sus cristalinas y tenues
aguas a Jesús para ser bautizado en ellas: alimenta el Lago de Genesareth y,
después de atravesarlo mezclándose a sus ondas, surge por el extremo
S. para seguir rociando el fascinante jardín de su valle, hasta desembocar en el
Mar Muerto, como intentando, con su dulzura,
contrarrestar el acíbar de aquel mar estupendo. Su lecho se
extiende sobre terrenos planos y quebrados con desnivel hacia el Mar ya dicho y,
de esta manera, la corriente en unas partes es tranquila y en otras, agitada; el
color cristalino de sus aguas, permite ver las piedras y arenas que aquellas mueven y
los peces que remontan su caudal. Forma muchas vegas donde pacen los ganados y
donde los labradores dan asiento a sus sementeras; da Humedad a grandes fajas
situadas a sus inmediaciones y muchas tomas para la irrigación: así contribuye a la feracidad
excepcional del terreno de la antigua Galilea. Ambos lados del cauce
ostentan su natural riqueza; la vegetación, que llega hasta la cumbre de las
montañas inmediatas, convida a servirse de ella.
En el confín, de la primera parte de su curso, que es
muy pintoresca, rica en atractivos naturales, se arroja en el Lago Tiberíades,
saliendo posteriormente por el lado S., repetimos, en cuyo punto estuvimos
contemplándolo durante algunas horas.
Después lo atravesamos sobre un
puente de hierro y madera que han tendido los
ingleses para facilitar el paso de sus tropas,
acampadas en las riberas del lago y del río, donde
tienen sus improvisados cuarteles y sus caballerías.
Una mañana inolvidable, de esas que en sus fulgores
nos brindan toda la poesía del cielo, bajamos al más bello de los recodos del
Jordán, corno a una hora de Jericó; poco antes de tocar dicho sitio, que era el que buscábamos,
distinguíamos en caprichosas ringleras: hayas,
álamos, avellanos, acacias gomíferas, que estaban
al lado opuesto de los sauces, enebros y helechos con hojas en sus ápices en
desordenadas filas; al acercar‑
-217—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
nos más, los verdes cañaverales y el vuelo gris de las
bandadas de golondrinas y de las alondras, que iban río arriba, nos pararon: estábamos frente a la hermosa Pila Sacristía, por
así decir, cuyo líquido cristalino es
renovado a cada segundo, por sí solo, en su constante y
eterno correr, donde el Nazareno recibió solemnemente las
aguas bautizmales de las callosas manos del Profeta, en cuyo rito actuaron como padrinos el Universo y la Naturaleza,
que ofrecieron a su sacro ahijado (Jesucristo) el regio presente de cuanto
existe. Entonces, el Sol, el Rey de los Astros, de cirio sirvió.
Naturalmente, el punto que más agrada, que más simpatiza del Jordán, que parece un
edén, es éste, porque San Juan lo llenó de gracia y de inmortalidad con el bautismo
de Nuestro Señor Jesucristo; ceremonia religiosa tan delicada, que a los
espíritus sutiles permite ver en aquel remanso la venerada figura de Jesús y
del Bautista, su noble Precursor; ahí las aguas del río bendito van
lenta, suavemente formando un recodo, como un estuario para recordar a la Humanidad el primer sacramento.
El bautizo en el Jordán, era el comienzo de la
purificación; y significa—al sumergirse en el agua para luego
salir—la voluntad de morir, pero al mismo tiempo la seguridad de resucitar : aquí cabe
recordar: que, San Juan, cuando Jesucristo había alcanzado la edad
de 30 años, principió a llamar a los hebreos o israelitas desde el desierto,
y llegó a aquel río para bautizarles. Los más notables de Judea, atendían su llamado
y se dejaban bautizar por él, no obstante que, a su castidad y puritanismo,
agregaba su severidad, condición por la que le decían el
"Profeta de Fuego." Entonces muchos de los
judíos (que no son otros que los hebreos o
israelitas) preguntaban al propio San Juan si él era Elías el
Profeta, o Cristo, pues ya les preocupaba la vida del Nazareno. Esta
insistente pregunta se la repetían a orillas del Jordán, del Mar Salado y donde
quiera que le encontraban. Entre tanto, Jesucristo estaba en el Desierto de Siria, en su preparación.
La entereza y martirio del Bautista, vivos aún en la
pureza de las aguas del Jordán y en la vida del Divino Maestro, no cabe duda
que se admiran y que merecen sentimientos de veneración y de santidad en el corazón humano.
Bien: volvamos al punto santificado ya por el bautismo
de Jesucristo: las aguas aparentan detenerse ahí como dando tregua a que uno
las vea, y como queriendo hacer oír su murmullo bajo la sombra y
bajo las peñas. A pesar de que el Jordán no es muy explayado en aquella parte,
siempre es en el Valle de
—218—
Jericó donde alcanza su
mayor anchura, que llega hasta 22 metros. Los árboles y
arbustos completan lo poético del lugar. Se
notan algunos parecidos al bambú de la India; sus canutillos vidriosos y
amarillos con líneas verdes a lo largo, bañados por el rocío,
relumbran con los rayos del sol, y se reflejan juntamente con todo el
paisaje en las límpidas aguas de este río que se dijera que, en el sitio donde
Jesucristo fué bautizado, dió la idea para inventar los espejos. Cerca hay dos chozas donde habitan
las familias que cuidan ese privilegiado recinto. Tres
pequeñas canoas, mecidas por la imperceptible corriente del río, estaban
atadas a las raíces de los árboles; las redes con que los
muchachos del lugar habían ido a traer zacate, y los anzuelos
y los trasmallos que les sirvieron para pescar, estaban a su borde
todavía, goteando, mientras ellos seguían caminando río abajo,
en animada charla. En el patio de dichas cabañas, cercanas entre sí,
y bajo la sombra de un verde pimiento de hojas lineales, estaba un grupo de árabes formando rueda: todos, hombres
y mujeres, sentados en el suelo con los pies cruzados, se nutrían con ruedos de pan de cebada, miel y leche de camella, como se
alimentaban sus aborígenes hace 2,000 años. Las cintas de las palmeras les
servían de mantel y de servilletas; sus rostros morenos, su barba negra, sus dientes blancos y
sus acerados alfanjes, sus modales, sus cargas que tenían cerca, y otros
pormenores, nos recordaban sus paisanos que habíamos visto cruzar los desiertos
en alegres grupos que se llaman caravanas, como pasaron con gallardía por nuestros
ojos, hace un lustro, los inspirados versos de "Caravana Lírica."
El Valle del Jordán está conectado con el puerto de Haifa por medio de un ferrocarril, y contiene fuentes termales y muchas rocas y
piedras que dan idea de actividades volcánicas, que se confirman con la presencia
de una meseta de lavas que se observa; sus numerosas montañas están cortadas por
grandes barrancos en su mayoría, y en ellas hay audis que, conforme escribimos
antes, son manantiales intermitentes y que nos recordaron
los ríos y arroyos de la Verapaz y del
Petén que, en parte, tienen oculto su lecho dentro de las
inaccesibles rocas y de las montañas vírgenes.
Nos tocó estar frente a
ciertos montañeses que descendieron de lejanas regiones para
venir a traer agua a los transparentes manantiales del Jordán; un sólo viaje hacían al día, tal
la distancia entre sus viviendas y el río. Después de que prendieron y atizaron
sus fogatas, alrededor de las cuales comieron, tomaron su café
caliente y fumaron bajo el sol (no obstan~
—219—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
te que había clásicas palmeras
que podían defenderles de aquel), cargaron
sus asnos, camellos y dromedarios con cuatro grandes
tinajas cada uno, colocando dos de cada lado, sobre arquillos; los
arrieros—con su faja blanca arrollada alrededor de la cabeza—también tenían
llenas sus tinajas sobre las espaldas y las jarras rebalsando en sus manos:
emprendieron la marcha de regreso yéndose por extravíos. Iban callados,
viendo para abajo; un dromedario, jalado por su amo, cerraba aquel cordón compuesto
de séres humanos y no humanos, y a través de la distancia, el animal, por su color, se confundía con la tierra,
con el polvo amarillento que él mismo levantaba al alejarse, y con la arena ..
El Jordán también nos
hizo recordar las encarnizadas batallas
que se libraron en sus riberas durante las Cruzadas, en cuyas luchas
igualmente se tiñeron de sangre las aguas del Nilo que fertiliza el Egipto con su légamo.
Ambos caudales, el uno en tierras asiáticas y el otro
en tierras africanas están, por otra parte, ligados a la vida de Jesucristo con caracteres
imborrables y simpáticos.
Fray Antonio Aracil, religioso del
Convento jerosolimitano de San Salvador, fué
en nuestra compañía y nos regaló con
la fuente de sus explicaciones. La presencia de sacerdotes como él hacen
más grata la visita de los Santos Lugares. Como que la suavidad de sus maneras y la
naturalidad con que ellos hablan reviven los actos del Divino Maestro y los
acercan a lo humano.
Curioseando por las vegas del Jordán y antes de
despedirnos de su hermosa corriente, al cabo de pasar a pie entre el
heno, la grama y los matorrales, dimos
con una rara planta silvestre denominada
"Trébol de Judea," en
cuya blanca flor se ven rojas coloraciones, como
tres gotas de sangre que encierran una corona de
espinas, que con tristeza nos hablan del Redentor.
Habiéndose cumplido nuestro anhelo de visitar
"Tierras Santas"—desde donde el
Redentor cambió la faz del mundo—de lo que nos sentíamos muy
satisfechos, dispusimos regresar a
"Tierras Profanas," viniendo a Europa, y así lo
hicimos pasando de nuevo por Jericó y Jerusalén, en cuyos lugares dan deseos de
permanecer largo tiempo, reconstruyendo la Vida y Pasión de Nuestro Señor
Jesucristo. Muchas y variadas impresiones tuvimos
en ese otro viaje conociendo nuevos lugares y
desembarcando en Marsella, a donde arribamos en el
"Lotus," espléndida embarcación de la Compañía
Transatlántica Francesa.
—221—
J. M. DELEON LETONA
Una familia americana nos convidaba a seguir
con ella desde Jerusalén hasta la
India, la Indochina, la China y el Japón, donde nace el sol y donde los
días son más cortos; hasta el progresista y silencioso Imperio Nipón, soñado por el
poeta Carlos H. Martínez, pasando por las Filipinas en
Oceanía; después tocar Honolulú (capital de las Islas
Sandwich o del Hawai) y luego desembarcar en San Francisco,
California, al final de la travesía del Pacífico para, así, dar la vuelta completa
a la tierra (puesto que ya
habíamos recorrido los Estados Unidos por el lado del Atlántico, que
también surcamos).
Incitados por el mérito de
seguir siempre adelante y por la natural ambición de conocer lo más que se pueda; discurriendo en los
raros encantos de Bombay, Calcuta, Singapur,
Manila, Hong Kong, Shanghai, Nagasaki, Yokohama, Tokio, etc., estuvimos a punto de decir que sí: agradecimos
sinceramente pero no aceptamos porque pudo más la
simpatía de nuestras ideas latinas que ya se habían
arraigado en París; una fuerza espiritual, moral; algo
artístico, bello, difícil de explicar y que no existe en ninguna otra capital, nos atraía a "La Ciudad Luz,"
donde estuvimos una vez más, de regreso de la región
palestinense, pensando ya en volver al Continente Americano.
Printed in the United States
of America.
—221—
Habiéndose cumplido nuestro anhelo de visitar
"Tierras Santas"—desde donde el
Redentor cambió la faz del mundo—de lo que nos sentíamos muy
satisfechos, dispusimos regresar a
"Tierras Profanas," viniendo a Europa, y así lo
hicimos pasando de nuevo por Jericó y Jerusalén, en cuyos lugares dan deseos de
permanecer largo tiempo, reconstruyendo la Vida y Pasión de Nuestro Señor
Jesucristo. Muchas y variadas impresiones tuvimos
en ese otro viaje conociendo nuevos lugares y
desembarcando en Marsella, a donde arribamos en el
"Lotus," espléndida embarcación de la Compañía Transatlántica
Francesa.
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J. M. DELEON LETONA
Una familia americana nos convidaba a seguir
con ella desde Jerusalén hasta la
India, la Indochina, la China y el Japón, donde nace el sol y donde los
días son más cortos; hasta el progresista y silencioso Imperio Nipón, soñado por el
poeta Carlos H. Martínez, pasando por las Filipinas en
Oceanía; después tocar Honolulú (capital de las Islas
Sandwich o del Hawai) y luego desembarcar en San Francisco,
California, al final de la travesía del Pacífico para, así, dar la vuelta completa
a la tierra (puesto que ya
habíamos recorrido los Estados Unidos por el lado del Atlántico, que
también surcamos).
Incitados por el mérito de
seguir siempre adelante y por la natural ambición de conocer lo más que se pueda; discurriendo en los
raros encantos de Bombay, Calcuta, Singapur,
Manila, Hong Kong, Shanghai, Nagasaki, Yokohama, Tokio, etc., estuvimos a punto de decir que sí:
agradecimos sinceramente pero no aceptamos
porque pudo más la simpatía de nuestras ideas latinas que ya se habían arraigado en París; una
fuerza espiritual, moral; algo artístico, bello, difícil de explicar y que
no existe en ninguna otra capital, nos atraía a "La
Ciudad Luz," donde estuvimos una vez más, de regreso de la región
palestinense, pensando ya en volver al Continente Americano.
Printed in the United States
of America.
CAPITULO XVII.
Inglaterra: Londres, Ipswich.
Londres.
Después de haber permanecido por "Tierras
Santas" y por "Tierras Profanas," pues ya
habíamos recorrido el Egipto y Palestina, Norte-América, Francia, Suiza e Italia, fuimos de París a
Londres. Posteriormente, de esta capital a Ipswich.
El tren que tomamos por la mañana en la "Gare
Saint Lazare" llegó a Dieppe a la 1 p.m. y una hora más tarde nos embarcamos para
cruzar el Canal de la Mancha, habiendo arribado como a las 6 de la tarde a Newhaven, en Inglaterra. A bordo iban
centenares de personas de todas nacionalidades, abundando
las europeas y entre éstas, franceses e ingleses, yendo la
mayoría para la poderosa Albión. Otras iban para
Irlanda y Escocia. El barco,
que pertenecía a una compañía inglesa, era
espacioso, fuerte, cómodo y propio para estas travesías.
Al alejarnos de las costas francesas y al acercarnos a
las inglesas veíamos las montañas arenosas cubiertas 'de verde hierba y con
cortes perpendiculares—a tajo—sobre las orillas del mar. Este estaba picado; las olas, que alcanzaban hasta 2 y 3
metros de altura, balanceaban a su capricho el barco. Las aguas revueltas
no dejaban de moverse con precipitación y ésta era mayor a medida que nos
internábamos en el canal. En las orillas estaban sucias, luego
tomaban un color lechoso y de último, verde claro, ya en alta mar. Había momentos en que la lluvia, el aire y las encrespadas
olas sostenían una verdadera lucha como para impedir la
navegación, mas el poder del hombre vencía mediante el vapor aplicado a las hélices
del barco que, contra "viento y marea," siguió vencedor y a su destino llegó, sano y salvo.
El frío obligaba a todo el mundo a abrigarse bien y
concentraba a los viajantes en los salones, comedores y camarotes para recibir la calefacción, sobre
las aguas.
A propósito del continuo movimiento de pasajeros entre
—222—
J. M. DELEON LETONA
Londres y París, hay que
decir que el servicio entre ambas metrópolis es diurno y nocturno:
los vapores y los trenes no cesan, siendo, en consecuencia, perenne su correr. Las vías principales para atravesar el Canal de la Mancha son las siguientes : Calais-Dover (la más corta), Boulogne-Folkestone y Dieppe-Newhaven
(la más ancha). Las líneas aéreas entre las dos capitales
también contribuyen al rápido servicio llevando pasajeros que, por precisión o por
placer, en dos horas se trasladan
de "Nótre Dame" sobre el Sena a Westminster sobre el
Támesis, o viceversa, gracias a los aviones impulsados por las otras
hélices de madera, de sólo una pieza. A manera de gigantescos pájaros blancos y grises, como
águilas y cóndores, se ven elevarse o aterrizar en los campos que
contienen sus hangares o bien hendiendo el espacio, emocionante tarea que los pilotos del
aire ejecutan casi sin parpadear, como intentando sobrepasar la
velocidad con que el sonido o la luz van camino del infinito ...El valor
monetario de tales viajes (por el aire) no es caro, relativamente: cuesta el
cuádruplo de los terrestres, pero, en cambio, se gana tiempo, se
acerca uno al cielo; se goza de la Naturaleza en sus ricas capas atmosféricas, de las
más elevadas para nosotros y se tiene la probabilidad (no hay que apenarse), si malos
vientos corren, de pasar desde las alturas a la gloria o por lo menos a la
eternidad, como ya ha sucedido, siempre con toda rapidez ... Bien: descendamos ya;
dejemos los aires favorables o en contra y prosigamos con
la rica Albión, que bien lo merece.
Desde que desembarcamos en sus simpáticas tierras, notamos la
diferencia de pronunciación de su idioma—el más esparcido en el
mundo—comparándola con la estadounidense, pues, por otra parte,
no obstante ser el mismo inglés, está muy modificado en la Unión
Americana; en el puerto y Ciudad de Newhaven, en el tren que ahí
tomamos para ir al interior del país, y en Londres, notamos
más tal discrepancia, porque el inglés que allá se oye es suave, a veces dulce.
Ya veíamos magazines, folletos conteniendo historias cortas, revistas ilustradas,
caricaturas jocosas y periódicos con muchas figuras divertidas para
los niños y en fin todo el material de lectura a que son tan
adictos los ingleses por doquiera en su país.
Las pipas, de las cuales salían espirales blancas y olor de tabaco
Sumatra y Java—la misma clase que emplea Don Agustín
Leiva en sus puros—eran comunes en todos los
POR recintos
—223—
TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
fumables; bien se observa el placer que sienten los
ingleses al paladear sus inseparables compañeras, sus máquinas para fumar bien. Con
alegría que a sus ojos azules y a sus carrillos
rosados sale convertida
en chispeante mirada y en animada sonrisa, van sacando la obscura bolsa de
hule dentro la cual meten los tres dedos grandes para aprisionar el tabaco
desmenuzado que acondicionan en la pipa, para luego encenderla y
chuparla como si fuera un pirulí de París o un sabroso caramelo
chapín. No hay en la tierra quien quite el primer puesto al inglés como buen fumador.
Tal vez sea para él, el fumar, además de un gusto exquisito, una necesidad,
por el clima, que es tan frío y húmedo al mismo tiempo. La circunstancia de vivir en una isla situada al
N., puede ser que contribuya también. Las frías aguas de los mares que circundan la isla que tiene más influencia que todo un continente,
sobre todas las naciones, pondrán su óbolo; es posible. En fin, lo
cierto es, que el inglés siempre fuma en todas partes. En este sentido, es
aplicable a los habitantes de la Gran Bretaña e Irlanda en general, la opinión de que algunos campesinos de los Países Bajos (donde igualmente son
numerosos los fumadores) cuentan
las distancias por pipas (tal es el exceso y sistema con que fuman) en vez de contarlas
por kilómetros o por millas, cuando en los caminos van a pie. Se
comprende que aquellos ciudadanos empedernidos en su culto al tabaco, se fuman una tras otra sin ningún intermedio
siquiera y que hasta regulan el número de succiones que
dan a cada una. En algunas revistas, para dar idea aproximada del tabaco
que consumen durante su vida, aparece un hombre con
un puro en la boca, puro que tiene 25 veces el volumen de aquel.
Llegamos a Londres de noche y bajo la lluvia. Los rigores del
Invierno aumentaban el frío y disminuían el vaivén de los y de las
londinenses por sus calles sin fin, mas éstas brillaban por la limpieza, por
el aguacero que les caía y por la luz eléctrica que las iluminaba simultáneamente.
Al salir de "Victoria Station," que fué
donde bajamos del tren, nos encontramos con infinidad de personas que
iban y venían, que se movían como un hormiguero, todas con sus gruesos
sobretodos, sus capas de hule, paraguas y zapatones. Las que venían de
la calle dejaban la huella del agua que destilaban; otras se sacudían, otras se
quitaban el abrigo empapado y, al hablar, abundante
vapor de agua les salía de la boca: tal el efecto del frío excesivo,
de la luz y del cambio notorio al aproximarse a la calefacción.
—224—
J. M. DELEON IETONA
Damas y caballeros cenaban dentro del restaurant;
otros, sentados en el salón de espera, abrían los ojos para ver en las portezuelas
del frente su hora de partida; otros inquerían en la oficina de información; otros
compraban sus tickets y otros descendían a los subterráneos.
Se oían las voces de los porteros que anunciaban la
entrada o la salida de los trenes, viéndose los grupos de pasajeros que aparecían o
desaparecían al ascender o descender del piso principal, y se oía, así mismo,
el rumor de las voces que se acercaban o se alejaban.
Ya veíamos los chelines, coronas,
medias coronas y peniques, monedas
de plata y cobre de pequeño valor que sonaban y resonaban sobre los mostradores y ventanillas al hacer los pagos o
al dar los vueltos. Las
libras esterlinas las vimos más tarde, en billetes de banco, de papel
consistente, de fondo blanco con grabados verdes y filigranas, como los greenbacks.
Bien. Después de haber reposado en nuestro alojamiento y ya con la
opaca luz del nuevo día, comenzamos a conocer la ciudad
sorprendente: los palacios, las grandes avenidas y calles hermosas, los
templos, los jardines, las otras estaciones del ferrocarril, los puentes sobre el
Támesis, en fin, todo; lleno de suntuosidad,
de riqueza, de fastuosidad que hacen que los días
parezcan horas, máxime para el extranjero que por vez primera
es huésped de la capital
inglesa y si se toma en consideración el trabajo físico y mental que significa la
admiración de aquella Babilonia de los tiempos modernos, pues en su seno están
de relieve, en todas sus manifestaciones, la asombrosa
prosperidad e inagotables recursos del país y de sus numerosas
colonias cuya extensión es mucho mayor que la metrópoli. Ahí estábamos, pues, frente a la primera potencia del mundo:
primera por su marina, su colonización, por su industria
y por su comercio; estábamos en la tierra de los grandes
políticos, de los lores, de los hombres serios., de los intrépidos exploradores, de las
grandes apuestas cuyo importe (de sólo una de las más chicas) haría
acaudalado capitalista a cualquier modesto industrial;
estábamos en la tierra del hierro y del carbón de piedra; en el territorio donde son famosos los caballos
y perros finos; (donde los primeros dan gran placer y producen enormes
ganancias en las carreras a sus propietarios y simpatizadores) ; donde el
agricultor cubre de cultivos de todos los cereales el suelo bien
removido; donde la riqueza amasa los
mayores tesoros concebibles y, finalmente, donde todas las industrias prosperan sin
interrupción
-225-
Los ocho millones que constituyen la población de
Londres —millón y medio más del total de habitantes de
toda CentroAmérica—con su notable servicio urbano y
el progreso que representan del Imperio Británico en conjunto, nos
hacían pensar en dos de sus factores más importantes: la
Policía Metropolitana y las
vías de comunicación, siendo en la gran ciudad donde los
efectos de la primera se notan de bulto, si se permite la expresión.
En efecto; es ella quien, mediante estudios serios y
larga experiencia, escogiendo, seleccionando sus
miembros entre gente honrada,
trabajadora, que ha estudiado la carrera de Agente de Policía en
la escuela respectiva, dirige el tráfico entre los ocho millones
de almas y vela por el orden y seguridad de las mismas.
La organización que tiene es
perfecta; su disciplina, admirable; su educación
e instrucción, completas y con sólo
decir que su Jefe o Director es un caballero del
más refinado trato que, a su larga y limpia hoja de servicios une
capacidades no comunes y que tiene el don de gentes, basta para
entrever las condiciones morales, físicas e intelectuales de sus subordinados, que pasan
de 30,000, pues ya se sabe que, cuando la cabeza
está bien, todo el cuerpo camina
perfectamente. En aquella culta persona—que es como un
Ministro—hay sujeto en todo sentido; se encuentra esencia si se exprime el
individuo. Para ser policía en Londres se necesita, además de otros requisitos naturalmente, tener, cuando menos, seis pies de altura y ser muy fuerte y sano.
Con sólo la presencia de
aquellos hombrazos que, por lo corpulento y
lo alto parecen gigantes o atletas, es
suficiente para que todo género humano se conduzca como se debe; a ésto hay que sumar la cortesía y las finas maneras con que proceden, la
decencia y elegancia de su uniforme. De esta manera, goza
de fama y de simpatía la policía londinense como la mejor de
todas. Se le respeta, se le obedece y es
tal su preponderancia que se creyera que es la única o la primera
autoridad en Londres.
Ocasiones hay en que su Majestad el Rey concede medallas y otras
distinciones de honor a los "Bobbies," como cariñosamente se
les llama a los Agentes, para premiar sus servicios en bien del público.
Como una quinta parte de su personal se ocupa en el
tráfico del punto que puede llamarse el centro de Londres, en la manzana donde
está el Banco de Inglaterra, que es la más
—226—
J. M. DELEON LETONA
transitada del mundo entero, porque ahí pasan diariamente alrededor
de 1.500,000 personas, 125,000 vehículos visibles, 700 trenes subterráneos que
conducen 100,000 pasajeros y 10,000 almas que cada hora cruzan el
"subway."
Para calcular el enorme trabajo que tiene sólo en ese
centro la Policía Metropolitana, debemos recordar que ahí desembocan siete de
las más importantes calles de la ciudad y que en la vecindad se encuentran: la Bolsa, La Maison House y las
iglesias de Santa María Woolnoth y San Esteban, que aumentan la afluencia de séres
humanos.
Desde luego, por otros puntos su trabajo en el tráfico
es de mucha consideración, porque la regulación de éste requiere mucha actividad y
sangre fría en todo caso, pero mayor en las grandes
aglomeraciones de gentes que quieren pasar todas a la vez; es de notarse cómo se detienen tales muchedumbres,
cómo sigue ese oleaje humano con sólo la mano
enguantada que levanta el agente de policía o bien con el
timbre o la señal que él hace sonar o ver; es de observar los enormes
cordones, los enormes grupos que, matemáticamente, esperan parados los mismos minutos
que los otros emplean en pasar las bocacalles: luego, con la misma exactitud
puesto que los timbres suenan por electricidad intermitentemente,
las cosas cambian: los que esperaban, ahora pasan muy ufanos y así siguen
todos, siendo espectadores y actores, cada uno a su tiempo, como las
cuestiones políticas, cuyos cambios a veces son tan rápidos y pasajeros
que algunos comparan a los lugares en que duermen las gallinas en
diferentes alturas, pero todas obedeciendo a la imprescindible ley de gravedad para todos
los efectos consiguientes.
Sólo viendo aquel hormiguero puede creerse; parece un sueño, casi es
increíble la afluencia de transeuntes, cuyo número es incontable en
Londres: con todos ellos y con los vehículos, incontables
también, la metropolitana tiene que ver de día y de noche para dirigir bien el
tráfico, que requiere práctica y mucha sangre fría, repetimos. Se
entiende que todos los autos, tranvías, bases, bicicletas, carruajes, camiones,
caballos, etc., están bajo su control y se mueven a sus indicaciones. Durante las noches se valen
de luces de colores, de, pitos y de otros signos para seguir
las maniobras de los cruces de las calles y del tráfico en general, siendo
siempre sucesivamente un turno para los que transitan en las avenidas y otro para los
que van en las calles, yendo todos los pedestres y no
pedestres sanos y salvos en las vías citadinas, gracias a la
oportuna intervención de la policía metropolitana que regula el tráfico.
-227-
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
El nombre de "Bobby" se le da en -memoria de
su fundador, Mr. Robert, y se dice como para tratar al agente en el seno de la
familia, de la intimidad. Ellos escuchan con agrado tal denominación
y son objeto de simpatía, de cordial acogida de parte del público; ayudados
por planos y guías, dan cuantos
detalles se les solicitan relativos a la ciudad. Los forasteros hallan fuentes de
información en los celadores del
orden.
Si en las vías públicas del centro son tan útiles las
actividades policiacas, en los teatros, estaciones, parques, boulevards, jardines y
bosques, también son indispensables, y allá se les ve en el constante desempeño de sus
funciones.
Puede decirse que en Londres ella tiene la dirección,
la seguridad de
los millones de vidas que diariamente
trafican por sus prolongadas y anchas calles.
A continuación consignamos algunos datos respecto de la organización de la
policía de que nos venimos ocupando, pues
justamente se le considera como la mejor del mundo.
Informe del Comisario de Policía de la Metrópoli, por
el Año de 1921, Presentado al Parlamento por Orden de Su Majestad.
Londres, 27 de Abril de 1922.
Al Honorable Secretario de Estado por el Ministerio de Gobernación.
Ciudad.
Señor:
Tengo el honor de someter a Ud. mi informe sobre
la Policía de la Metrópoli, por
el año terminado el 31 de Diciembre de 1921.
Varios.
Fuerza de Policía.
La fuerza autorizada y la fuerza en servició, fué como
sigue:
Fuerza autorizada …………………………21.230
Fuerza en servicio …………………………20.931.
Removidos del Servicio.
973.dejaron el servicio. De éstos, 107 por impedimento físico sufrido
en ejercicio de funciones, gozando de pensión según lo ordenan las Actas de
Policía. 20 resignaron por falta de salud y éstos no gozan de
pensión. 130 resignaron voluntariamente. 72
fueron obligados a resignar. 15 fueron expulsados, y 49 murieron.
Al terminar el año estaba en servicio un agente
que ingresó al cuerpo en el año de 1875.
—228—
J. M. DELEON LETONA
Reclutamiento.
Los hombres reclutados para el servicio durante el año
han sido de un tipo más satisfactorio de aquellos reclutados en el año inmediato
después de la guerra. La razón es simple: durante la guerra el número de la
fuerza se disminuyó mucho y cuando terminó se procedió a ponerla a su antiguo
nivel, habiendo habido necesidad de recurrir más al número que a la calidad
de los reclutados.
Pensiones.
Algunos cambios se hicieron al Acta de Pensiones
Policiacas. Los principales cambios hechos son: Primero: La fijación de edad según el
rango del agente, a la cual el retiro con pensión es compulsorio. Segundo: Las
pensiones a las viudas de los agentes fueron aumentadas. Tercero: Una pensión anual a los
niños menores de 16 años, hijos de todo agente que
muera en
servicio o en el primer año de retiro con pensión.
Disciplina.
El número de faltas cometidas contra los Reglamentos
de Policía ha disminuido bastante y nunca puede compararse al enorme número
cometido por agentes jóvenes durante el primer año después de la guerra. Muy
buen resultado ha dado el método de poner a todo agente durante el primer año
de servicio en "probación." Los sargentos han reconocido mejor su responsabilidad como superiores.
Acuartelamiento.
Es imperativa la necesidad de aumentar y mejorar el
alojamiento de los agentes. Las secciones para alojamiento de los agentes
solteros son suficientes; pero hay una necesidad
imperiosa de suministrar alojamiento a los agentes casados. No obstante
que el dinero está escaso y que la economía se impone, es de esperarse que se
haga todo lo posible para mejorar las insatisfactorias condiciones actuales.
Consejos Federados.
La opinión general de la fuerza policiaca es que se le
ha prestado una cuidadosa atención y que cualquier defecto ha sido remediado y estudiado con
esmero.
Sports.
Conciertos, bailes, etc., han sido organizados para
esparcimiento de los agentes, sus mujeres, hijos y amigos. Esto ha contribuido a la
alegría y buen comportamiento de toda la fuerza policiaca.
—229—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
Intemperancia.
La siguiente lista dará una idea:
Acusados de embriaguez, total 30.091
Condenados por embriaguez, total
27.410
De este número 5494 fueron mujeres. El mayor número de
arrestos por embriaguez, fueron hechos durante la Semana Santa y la
Navidad.
Detención de Menores.
Durante el año fueron detenidos
865 niños y 130 niñas. De este número 4 varones fueron sentenciados y
enviados a la Escuela Industrial, institución encargada de reformar y rehabilitar a los
niños con inclinaciones perversas. Del número de niñas arrestados no hubo ni una sola sentencia.
Aprehensiones.
Las aprehensiones por otras causas llegaron a 37.492,
contra 49.991 efectuadas el año anterior. De consiguiente las aprehensiones disminuyeron en
12.499.
Mendicidad.
En vista del gran número de impostores que mendigan bajo el disfraz
de soldados impedidos, se dieron instrucciones para aumentar la vigilancia de
éstos a fin de disminuir impostores. Para mejor efecto se emplearon agentes vestidos
de civiles.
Medalla Real.
Durante el año su Majestad el Rey tuvo a bien
premiar con esta Medalla a los siguientes agentes:
Al Capitán William Burton de la División E, por sus esfuerzos para
salvar a una mujer que se ahogaba. Al sargento John Thomas de la División D, por
haber salvado a un luntico que iba a tirarse de un piso alto. Al Capitán
George Smith de la División L, por haber salvado a una mujer del techo de una casa en
peligro. Al Inspector Thomas Buchanan de la División
M, por haber arrestado a un criminal armado. A los Capitanes Samuel Taylor y Harry
Powel, ambos de la División N, por sus esfuerzos por
salvar personas de un edificio incendiado. A los
Capitanes Charles Hall y Jack Lewis de la División P, por haber arrestado
a un hombre que los agredió con arma de fuego.
Funciones Públicas.
Durante el año, los siguientes acontecimientos
hicieron necesario arreglos especiales en la fuerza policiaca.´
-230-
J. M. DELEON LETONA
Primero: Visita de Su Majestad al Príncipe Heredero
del Japón. Segundo: Visita de su Majestad al Rey y Reina de los Belgas.
Tercero: Inauguración de la estatua del Rey Eduardo VII por S. M. el Rey.
Cuarto: Inauguración de un nuevo muelle por S. M. el Rey. Quinto: Inauguración de
un puente por su
Majestad el Rey. Sexto: Celebración del día del
Armisticio.
Admisión a Hospitales.
492 agentes fueron tratados en los diferentes
hospitales y el número de muertos llegó a 21. Nueve agentes
fueron puestos en observación de sus capacidades mentales. De
éstos, 5 fueron declarados locos, tres de los cuales murieron.
Departamento Dentario.
El número de casos vistos y tratados por los Cirujanos Dentistas de la Policía
es el siguiente:
Casos vistos ……………………………….2355
Visitas pagadas
6634
Extracciones
7778
Rellenos
512
Tratamientos varios
1027
Anestesia local
2054
Anestesia general
1
Heridos en Servicio.
El número de heridos en el ejercicio de sus funciones asciende a 2,275 incluyendo 59
agentes mordidos por perros.
Primera Ayuda.
El número de agentes que han obtenido certificado de
competencia para practicar primeras curaciones a heridos asciende a 14,661.
Exámenes Bactereológicos y de Rayos X.
Los siguientes fueron hechos durante el año: Por
bacilo de la tuberculosis, 38; por bacilo de la difteria, 19; Rayos X, 113; Wassermann, 11; varios, 6. Total,
187.
Entrenamiento de Novicios.
El sistema de someter a los novicios a ciertas
"pruebas" para que prueben su eficiencia y adaptación al
servicio ha dado buen resultado. Merece especial mención el Comité de
Selección, por sus
buenos trabajos.
Uniforme y Equipo.
Se ha introducido toda economía posible en este ramo, pro‑
-231—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
curando al mismo tiempo no mermar el
"confort" y nitidez de los agentes. Algunas de las
nuevas recomendaciones incluyen el usar ciertas prendas de vestir
por un período más largo del hasta hoy acostumbrado.
Dificultades Sociales.
El presente año ha sido de bastante trabajo debido a
varias causas. Primero: El gran número de hombres sin empleo. Segundo:
Las actividades de los Sinn Fein (revolucionarios Irlandeses).
Estos y otros muchos problemas extraordinarios ha habido que
enfrentar con tino. Sin embargo, está visto que el
verdadero hombre trabajador, aunque esté sin trabajo, es poco
predispuesto al desorden y al robo. Afortunadamente
en las postrimerías del año, la situación mejoró en lo que se refiere a hombres sin trabajo.
Transportes.
El número de ómnibus para conducir arrestados ha sido reducido a 40.
Motocicletas han sido dadas a agentes que operan en los alrededores de la ciudad.
Policía Montada.
Ha probado su utilidad, principalmente cuando ha
habido que tratar con tumultos. El ginete de policía es actualmente más que un corriente
buen policía: él es también un ginete de primera clase.
Policía de Agua.
La policía que opera en el río Támesis está provista
de botes rápidos de gasolina, y su servicio para prevenir robo de los buques ha sido efectivo.
Policía Femenina.
La policía femenina ha cumplido
con los deberes que le corresponden, con inteligencia y cuidado. Han sido
especialmente útiles para contrarrestar las faltas de moralidad y también en lo que se refiere a delitos
cometidos por niños.
Crimen en 1921.
Con una sóla excepción, los crímenes cometidos durante
el año no han tenido nada extraordinario. A principios del año ocurrieron
varios disturbios causados por pequeñas bandas de irlandeses
extremistas. Las medidas enérgicas tomadas por la policía uniformada y por los
detéctives, dieron buen resultado.
—232—
T. M. DELEON
LETONA
Las personas asesinadas durante
el año llegan a 20, dos de las cuales se debieron a operaciones
médicas ilegales. De los 18 restantes, 2 fueron por causas políticas. De los 16
restantes, once de los autores cometieron suicidio. De los cinco restantes, 3 fueron condenados a muerte y dos fueron
declarados locos.
Por allanamiento de casas privadas fueron hechos 1,500
arrestos. Los casos de robo de automóviles han sido muy numerosos. Muchos
de estos robos se debieron a negligencia de los dueños. Los carros robados
ascendieron a 624. En parte esto se debe también a que los dueños han tenido
asegurados sus carros
contra robo.
Departamento de Identificación.
El número de impresiones de los dedos tomadas durante el año es de
372,635. Durante el año, 36,965 impresiones digitales fueron usadas para buscar
delincuentes. De ese número 14,229 identificaciones fueron hechas.
El Indice Criminal.
En este Indice se inscriben los criminales
clasificados según los métodos que han usado para cometer el delito,
descripción de los semblantes, etc. Este Indice ha sido de gran utilidad para el trabajo de los detéctives.
Tráfico en las Carreras.
Aereoplanos han sido empleados como observadores para ayudar a la
policía en el manejo de congestiones de tráfico, especialmente a la salida del
público de las carreras de caballos o autos.
Guantes Blancos.
Durante el año se proveyó a la Policía de tráfico
de guantes blancos para que las señales sean mejor vistas especialmente
en días
obscuros.
Conclusión.
Para concluir, quiero hacer ver el hecho de que de
todos los rangos de la Fuerza Policiaca he recibido toda la ayuda posible para
cumplir con los deberes de que soy responsable. Mucho del excelente trabajo
llevado a cabo por la Policía es del conocimiento público, y agradecemos las
pruebas por las cuales vemos que nuestro trabajo se aprecia. Con mejor
conocimiento debo añadir, hablando en general, que no hay alabanza suficiente para la devoción que han
demostrado en el cumpli‑
-233—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
miento del deber, tanto los policías como los civiles
empleados en las
Demarcaciones.
Tengo la honra de suscribirme de Ud., Señor Ministro,
su muy respetuoso servidor.—W. Horwood.
Decíamos de la poderosa palanca
que para Inglaterra representan
sus espléndidas vías de comunicación; a medida que permanecíamos en
la ciudad capital y que fuimos más adelante en la propia isla, lo
constatamos; ellas son realmente un eficiente factor de su progreso
material: además de las 9,000 calles de
la metrópoli, asfaltadas, encementadas y pavimentadas con los mejores
sistemas, existen las vías del interior, pues los ríos navegables,
canales, ferrocarriles, carreteras, líneas telegráficas y telefónicas
cruzan el reino en distintas direcciones, habiendo numerosas
estaciones radiográficas y campos de aviación y el notable
servicio de la marina mercante que, con sus diversas líneas de
vapores, la tiene en contacto con todas las naciones, a través de los
mares. En este concepto, gran papel desempeña el cable submarino.
Londres es la ciudad más grande del mundo. La
actividad que se nota en su vida material es indescriptible; el lujo y la riqueza
de su sociedad, así como la exquisita
cultura de ésta, sobresalen.
Sus fábricas, bancos y establecimientos mercantiles
son inmensamente grandes y en ellos están las personas como enjambres.
Algunos consideran a New
York, como la ciudad más grande del mundo
(después de la Guerra Mundial) siendo, pues, la única que se le
acerca en cuanto a población, mas, por lo que se refiere al perímetro de la
ciudad, nó porque Londres es muy extendida.
Millas y millas se recorren en distintas direcciones
sobre sus calles cruzando el pobládo y no se encuentran las orillas. La calle más
importante es la de Oxford, que se mantiene renovada con interminable concurrencia.
Bien marcada está la parte comercial y la parte
residencial, así como el
barrio aristocrático; las factorías están separadas.
Del corazón y de las afueras de la ciudad salen muchas
líneas férreas que van a las otras ciudades y a los otros puertos de la gran
isla, que constituye la regia metrópoli del Imperio Británico. Por aquellos
rieles de acero, pasan más de setenta millones de pasajeros por año, y
el número de toneladas de carga que sobre ellos se transporta, es incalculable, y por estos
—234—
J. M. DELEON LETONA
datos puede imaginarse algo de la enormidad del
comercio inglés.
Los trenes capitalinos, aéreos y subterraneos,
facilitan el tráfico; el túnel construido bajo el "Támesis" también descongestiona en
parte la ciudad; sobre este gran río, que la atraviesa, hay muchos puentes de
hierro y acero, siendo los principales:
Blackfriars, South Eastern and Catham, Waterloo and City, el de la Torre y
el de Londres.
Aquí es oportuno decir, que en este
puerto hay tal cantidad de barcos, que sus mástiles constituyen un bosque;
que las aguas son quietas, aunque sucias, aprovechándose los 370 kilómetros
navegables del "Támesis," que desde su desembocadura en el
Mar del Norte hasta 80 kilómetros río
arriba permite embarcaciones de gran calado para contribuir a la supremacía que
Londres tiene, no sólo como primera ciudad, sino como el primero de todos los
puertos (sin embargo de ser fluvial), debido a su
extraordinario movimiento: he ahí, pues, la gran importancia de esa arteria denominada
"Támesis."
En sus márgenes hay constante ir y venir de personas y de vehículos, y
las casas de varios pisos se alzan a la par, calle de por medio.
Londres tiene más de 100
teatros; entre ellos recordamos: el
de La Opera, Alhambra, Trocadero, Victoria, Dury Lane, Haymaket, London
Hippodrome y Garrick.
El Banco de Inglaterra, situado en el punto más caro
del mundo entero, en que una simple, una minúscula
pulgada vale más que una
caballería de ciertos terrenos, es el más rico de cuantos bancos existen. Leed estos datos: custodia en sus sótanos más de 100.000,000 de Libras Esterlinas, posee una Tesorería
de Piedras Preciosas, una máquina para pesar monedas de
oro y un Museo de Billetes: se diría que en aquel famoso establecimiento,
cuyas cajas de caudales están conectadas con timbres eléctricos de alarma y
herméticamente cerradas por la misma fuerza eléctrica,
corre el oro del mundo a chorros, como licuado para alimentar las
cascadas de la ambición...
Entre los monumentos, sobresale
el Arco del Almirantazgo, que es bellísimo, de
cinco pisos.
Grato recuerdo tenemos del
Palacio del Parlamento, al que asistimos. En este
soberbio edificio se reunen periódicamente los legítimos representantes del
pueblo inglés y ahí se discuten las cuestiones más importantes y de interés
general, resolviéndose después de madura meditación, de mucha calma,
que es una de las
características de los británicos; de su seno salen
—235— POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
los Ministros que, en compañía del Rey, ejercen el Poder
Ejecutivo.
También llegamos a la hermosa
Catedral de "San Pablo" en la cual, además de todas las
bellezas y joyas que contiene, llama la atención el espléndido órgano que posee.
Aparte de la suntuosidad exterior de éste, las voces que se alzan al contacto de su
teclado, dulces, emocionantes, maravillosas, repercuten su eco
conmovedor en las bóvedas, que parecen aprisionarlas para que jamás salgan de
aquel templo lleno de música religiosa. Las notas, parece que se asocian a las
almas de los visitantes como tomándolas instantáneamente del cuerpo para hacerlas vagar
en el espacio glorioso que, impregnado- de sonidos musicales, da consuelo, da
esperanzas a los fieles, bajo la celeste cúpula de aquella casa
de Dios en Londres. Parece que las angelicales modulaciones, que los divinos
arpegios vienen a devolver esas mismas almas ya purificadas, como después de haber estado en el Paraíso.
Se oye como que esta música viene de lejanos lugares encantados y
que lentamente llega hacia nosotros, que nos impresionamos como pensando que
aquellas melodías que escuchamos, significan algo sobrehumano que asocia la fe a
la Ciencia.
Sus campanarios son de los más elevados que existen
porque alcanzan 67 metros; ellos
contienen la campana de mayor peso de toda Inglaterra: se llama "San
Pablo"—como la propia catedral a que pertenece—y su gravedad es de 18,000
kilos.
Después de pasar por 110
gradas de piedra, anchas y en forma de caracol, yendo a pie, ascendimos hasta la cúpula. Hay una gran sala
que contiene la biblioteca y recuerdos arqueológicos de la vieja catedral. Más
arriba está la "Galería de los Murmullos" ("Whispering
Gallery"), célebre porque debido a las condiciones acústicas, la voz
de una persona que habla suavemente en un extremo, se oye con toda claridad en el
otro —que está muy distante, a 33 metros—por
la reflexión de los sonidos. Tal fenómeno lo
habíamos observado con antelación en Roma, a través de
los mosaicos de San Pedro; ahora lo reproducimos en San Pablo.
Después está la Galería de Piedra y, de último, ya
tocando la cúpula, la
"Galería de Oro."
Desde el exterior de dicha cúpula se puede ver toda la
Ciudad de Londres, cuando hay tiempo despejado, imponente panorama que
uno no puede imaginarse. En los subterráneos o bóvedas inferiores, se encuentran tumbas de hombres
ilustres
-236-
M. DELEON LETONA
como Lord Wellington, Gordon, Roberts, etc., que
ahí tienen monumentos suntuosos erigidos a su memoria.
Al salir de aquella magnífica Catedral tuvimos el honor de ver a
Sus Majestades los Reyes de Inglaterra que, en lujoso automóvil,
pasaban por la calle seguidos de lucido acompañamiento.
El público, al enterarse que ahí iban los regios personajes,
concentraba sus miradas sobre el carro real y así miraba al Rey y a la Reina, que llevaban semblante sonriente y
amable actitud. Venían de uno de sus palacios y
se dirigían al campo, tal vez prefiriendo la sencillez y naturalidad a la
etiqueta y fastuosidad!
En otra ocasión, vimos al
Príncipe de Gales, a quien ya habíamos tenido la honra de conocer en París.
Esta vez iba montado en una hermosa yegua retinta inglesa, alta y delgada. Le acompañaban otras personas de aire distinguido y que montaban soberbios corceles
también.
Notable es el "Hyde
Park," hermoso paseo que se considera como "los
pulmones de Londres," por lo extenso y por la enorme cantidad de
árboles que lo embellecen. A la entrada existe un vistoso arco de mármol
blanco, con tres divisiones y severas puertas de bronce, y en su
interior pueden verse: bosques, prados, jardines, lagunas, planes
destinados a ejercicios físicos, hipódromos; vías separadas para
los peatones, los caballeros, los ciclistas y, la más ancha, para los
automovilistas. Ahí se reunen incontables personas cuando hace buen tiempo,
sobretodo los Domingos y días festivos: hasta los leaders políticos de ambos sexos van a disfrutar de la frescura y del
oxígeno de"Hyde Park" y aprovechan
el lugar para algunas de sus discusiones al mismo tiempo, pues hay la gran ventaja
que ahí no se acaloran ... El Lago
Serpentina es una preciosidad y aumenta,
naturalmente, el encanto del mencionado paseo; según las estaciones, ahí se
puede nadar, patinar sobre el hielo y gozar de la vista de su puente. En sus inmediaciones hay salones para
tomar té, otra de las aristocráticas costumbres inglesas.
Simpático detalle final: Hay en "Hyde Park"
una estatua de Aquiles, fundida con los cañones tomados a
los franceses en Waterloo y dedicada por las damas inglesas a
Wellington.
Algunas horas pasamos en el "Museo
Británico" que encierra cosas de todas partes del
globo terrestre, ya que los ingleses, con sus grandes facilidades en la navegación
y siendo ellos los primeros marinos, no dejan ni un rincón sin explorar con provecho.
—237—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROrANAS
Un modelo de las ruinas del Partenón de Grecia,
después del bombardeo que llevaron a cabo los venecianos en 1687 (y que fué
construido en Atenas 2,400 años antes de Jesucristo) destaca como
evocando la Mitología Griega; el colmillo más grande
(jamás antes visto) de elefante, que mide 10 piés, 2 pulgadas
de largo por 24 pulgadas de circunferencia (en la parte
más gruesa), con un peso de 226 libras y media, ostenta la fuerza y la
riqueza animal africanas ... Volúmenes enteros no serían suficientes para relatar
cuántas riquezas y maravillas arqueológicas contiene dicho museo, si intentásemos
mencionar siquiera una centésima parte, pero es imposible que
dejemos de describir algo relativo a Centro-América, y que
observamos al traspasar los dinteles del establecimiento al salir en dirección a la
calle. Entre las columnas de granito que sostienen las arcadas de
los corredores exteriores y a mano derecha, tuvimos
la sorpresa de encontrar un enorme monolito, tan enorme que
no cupo en ninguno de los salones del museo. Por su fenomenal
volumen, está fuera, pues de otro modo, estaría en el lugar de
honor, a buen seguro presidiendo el complejo tesoro interior.
Este raro obelisco, con inscripciones jeroglíficas relativas al
Calendario de la raza Maya y que es un bello monumento de
una sola pieza, esculpido por las hábiles manos de nuestros aborígenes, fué llevado de Quirigá,
Guatemala; sacándolo
de entre las palmeras, los bosques y las sierras, que junto con el
cielo le servían de bóveda: de aquella majestad natural que el oro extranjero va
convirtiendo en fuente de producción para centuplicarse con el oro de los bananos,
que desde ahí brotan en paradisiaca abundancia y lleva hasta muy lejos, la riqueza
alimenticia a millones de séres humanos que con ellos se nutren.
Su forma es cuadrangular y sus dimensiones, aproximadamente, son: 15 metros de alto, 1 metro de ancho y 80 centímetros de
espesor. Sobrepasa las columnas del museo, naturalmente, y
tanto la base como el ápice tienen las mismas medidas. Esta obra
pétrea, herencia de una raza que contribuyó eficazmente a la anciana
civilización de México y Centro-América, conforme las
inscripciones que las oficinas de aquel museo colocaron al pie del
codiciado monolito, probablemente data del año 242 de nuestra era,
es decir, fué erigido en aquel año. Siendo de una sola pieza, como ya consignamos, y
tan grande, su peso debe alcanzar algunas decenas de toneladas sin duda. Es una lástima que monumentos como éste no se guarden
en los países de su origen para facilitar el estudio de la
-238-
J. M. DELEON LETONA
Historia Antigua, y para dar a conocer prácticamente
el adelanto que en aquellos remotos tiempos habían alcanzado estas regiones,
mediante la actividad de sus habitantes, que ya sabían del Arte. Son recuerdos nacionales que, por patriotismo, deben conservarse
cuidadosamente en casa, en los museos de México o de
Centro-América. Este. obelisco y los otros monumentos que aún nos
quedan aquí, deben pertenecer especialmente a la
juventud y al profesorado para
que, frente a ellos, sus lecciones sean objetivas, más prácticas.
Santo y bueno que
los arqueólogos extranjeros admiren estas
cosas, pero que no se las lleven. (Con el permiso correspondiente, pueden
copiarlas, si desean.)
Fijándonos en las espesas y negras columnas de humo
que salían de las innumerables fábricas y la neblina que por lo regular hay en
Londres, donde al mezclarse forman densas nubes, nos explicamos el aspecto triste
que exteriormente caracteriza a la ciudad : su cielo es opaco, y raras veces se
disfruta de los esplendores del astro rey: pongamos de un lado toda la fantástica grandeza
delineada ya a grandes rasgos y de otro, este lunar que afea, para
convencernos que no es posible tener todas las magnificencias a la vez, en un
mismo sitio; menos en un microscópico mortal. Si el sol alumbrara y calentara en Londres
como brilla y calienta en Alejandría, de seguro que las
sencillas inglesitas de ojos azules y de rubios cabellos, no
tendrían su sedoso cutis tan delicado como pétalo de rosa. Una noche que
Neptuno dispuso ausentarse de Londres, fuimos por las calles céntricas y
comerciales de la urbe a pie, para mejor curiosear, y vimos dentro las vitrinas de
varios almacenes muchas mercaderías que exhibían y que indudablemente llamaban
la atención general por lo bueno. Ahí mismo estaban, en artística exposición:
la materia prima, las transformaciones que iba sufriendo y los diferentes usos de
las telas o artículos ya elaborados. A la vez, se veían fotografías, espléndidas y
claras ilustraciones de los campos, de las plantas, de los
animales de donde procedían, así como de la maquinaria empleada en
la manufactura. Muy bien; magnífico; todos los pormenores y en medio de
ellos, como para cerrar con broche de oro, se leían rótulos de
regulares dimensiones con letras negras sobre cartón blanco, que
decían: "Este es producto inglés; usted es
inglés; proteja la industria inglesa."
¿No pensáis vosotros, caros lectores, que ese egoísmo
está bien
justificado y que todos deben tenerlo para ayudar y servir
—239—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
al paisano, al connacional en primera línea, puesto
que la Caridad debe
comenzar por casa?
Ya que es una utopía borrar las fronteras, tal vez ese
sea el único
egoísmo tolerable!
Ipswich.
En un tren de la mañana, nos
fuimos a Ipswich, población que queda a 60 millas al N. E. de
Londres y a donde llegamos con buen tiempo, admirando los verdes llanos de la
región que recorríamos.
En el trayecto encontramos muchas fincas destinadas a.
la crianza y engorde de ganado de cerda, vacuno y lanar; crianzas de gallinas
y de palomas, varias lecherías perfectamente instaladas, donde hacen quesos,
crema y mantequilla; extensos campos, verdes por la grama, por el heno y otros
pastos naturales. Las cercas de alambre espigado con postes de hierro, negros por el
alquitrán, nos advertían los límites que entre sí tienen las propiedades
campestres, tan bien atendidas y conservadas
que parecen jardines. Las divisiones o medianías de los potreros
igualmente están aperadas de esos sólidos postes que, aunque no son brotones, no necesitan de
renovación.
El clima frío, la posición geográfica, la brisa
marina, lo bajo y plano del terreno, así como el agua de los ríos y riachuelos, más
las pluviales que son casi constantes, hacen que los terrenos ingleses sean
húmedos, y así tuvimos oportunidad de
constatarlo durante este viaje. Por consiguiente, hay infinidad de cultivos que
rinden considerables productos, sobre todo cereales,
legumbres y pastos. Por la abundancia de estos últimos, los
ingleses dan preferente atención a la ganadería.
En gran escala cultivan la cebada y el lúpulo, que
emplean para la fabricación de cerveza, que es de buena calidad, especialmente la
"Stout" y la "Bass," siendo superior la negra.
A este respecto diremos que en Inglaterra únicamente es permitida la venta de
licores al público durante pocas horas del día y
de la noche, a fin de no restar tiempo al trabajo y de que el vicio se
restrinja. De ahí resulta que no son muchos los whiskies,
"beers" o "Highballs" ("Whiskey and Soda") que los ciudadanos engullen en la tierra de John Bull, felizmente.
La remolacha rinde mucho también y de ella elaboran
azúcar, que no es
superior ni igual a la de caña de la Virgen América.
La ciudad de Ipswich está no lejos del Mar del Norte y
a orillas de un
pequeño río; la industria es su fuente principal de
-240—
vida: fábricas que ocupan manzanas enteras se
encuentran a cada paso. El ladrillo colorado de que están hechas las paredes, las
elevadas chimeneas, negras por el humo y las partículas de carbón de piedra, y la
tosca música de las máquinas, son el fuerte distintivo de aquellos talleres montados
a la moderna que, del hierro, del cobre, del
estaño, del aluminio y de otros metales y sus
aleaciones, fabrican con admirable precisión: laminadores,
trapiches, despulpadores, ingenios, refinadoras,
alambiques, tractores, arados, molinos, rastrillos, cultivadoras, azadones,
segadoras, palas, hachas, machetes y otros tantos implementos de agricultura
que son enviados muy lejos, allende los mares, para
mantener y ensanchar la industria de otras islas
y de los continentes. De esos centros de producción
salen tales manufacturas, que surten los mercados de
Rusia, Egipto, la India, Australia,
Madagascar, las Antillas, Centro, Sud-América, en pocas palabras, de las
cinco partes del mundo.
Cuando, acompañados
de un amigo obrero residente en Ipswich,
conocimos uno de tales establecimientos, admirados estábamos de ver las
enormes calderas bajo las cuales ardían vorazmente el duro carbón de piedra
y el petróleo crudo (pan de las industrias de nuestros días), produciendo rojas
llamas como en un infierno. El vapor producido por el agua
en ebullición, movía fuerte e incesantemente los émbolos que daban
vida a todas aquellas complicadas máquinas, mediante los ejes de transmisión,
las fajas y las poleas, que relumbraban por la grasa y las
revoluciones; estábamos admirados de la fundición
de los metales, del hierro, que en grandes lingotes
caldeaban para llevarlo automáticamente al yunque,
del mismo hierro que en otra parte forjaban, y de la práctica maleabilidad de
aquellos. Pasamos por las distintas secciones en que se veía la acertada
división del trabajo, en que cada obrero, cada mecánico, dibujante o
ingeniero, tiene su labor determinada, cooperando al buen resultado final.
En las oficinas veíamos: planos,
proyectos, copias de los mismos
(mimiógrafos), sobre fondo azul y con líneas blancas; muchos
de esos nítidos trabajos, llevados a cabo por
señoritas que, con sus gabachas aseadas, pasan sus
8 horas reglamentarias de trabajo sobre el escritorio, donde
las ideas reciben alma para que el varón—fuerte y musculoso—les dé cuerpo en
la vecina fragua. He ahí cómo los dos sexos se
entienden y cada uno en su elemento, es hermanable colaborador del
otro; cómo la, belleza y la fuerza se abrazan y entran y
salen juntas por las mismas puertas del taller que, a Dios
gracias, con el ruido
—241—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
ensordecedor de las máquinas que producen, calla el
necio rumor de las diarias
vicisitudes de la vida.
Más allá, en otra división al lado derecho, estaban
algunas medidas, piezas de todos tamaños acabadas de hacer, empleando bronce y acero y que
tenían la brillantez del oro y de la plata, el olor del aceite delgado de
máquina, unido al de las cosas nuevas.
Al retirarnos, considerábamos también el serio asunto
del número de obreros sin trabajo y de las frecuentes huelgas que hay en
Inglaterra, donde el desacuerdo entre capitalistas y gestores, ha tomado proporciones
ostensibles.
La noche del día en que visitamos el taller, asistimos al teatro con el propio
amigo obrero, quien vestía elegante smoking,
luciendo aterciopeladas franjas en su luneta, sentado a la par
de los otros caballeros no mecánicos, pero
nivelados igualmente por la democracia y por la
educación, por el trato social ; aún se veían en
sus dedos y en sus uñas, restos de gris negro y de aceite que la gasolina y el
aguarrás no pudieron quitar, sin embargo del frote nervioso, pero el guante nuevo y suave se encargaba de
cubrir discretamente las huellas del trabajo que le llenaba de honor ; su frente y su barba relumbraban por lo limpio
y por lo bien rasurada; el compás y el metro estaban reemplazados por los gemelos y por el lapicero de oro y,
por último, al regresar a casa, en vez del manchado "Cover-all"
(traje (le lona o de otra tela fuerte, de una pieza) que sirve de día durante los
quehaceres de la factoría, se abrigaba con su
confortable sobretodo, de casimir inglés naturalmente, y un combo negro ocupaba el
puesto de la grasienta gorrita diurna, ya sin color definido.
Al estrechar la mano férrea de aquel
hombre-acción, para decirle "adiós," nos
sentíamos felices, en realidád, al ver en él un modelo de la clase
trabajadora.
Por medio de la familia
McLaugh1in, algunos de cuyos miembros conocimos
en Brooklyn, N. Y., nos relacionamos con otras
familias que viven en Ipswich, oriundas de dicha laboriosa ciudad. En contacto con ellas, apreciamos la bondad del inglés en
su hogar, notando que es amigo del confort, de la tranquilidad y
de la música. En efecto, cada casa, aún cuando sea de personas no pudientes, tiene suficiente número de habitaciones,
en relación con sus habitantes, para que haya holgura; su
hortaliza y su jardín, mucha ventilación,
mucha higiene en general. Durante la
estación fría no les falta la calefacción. En todo tiempo se
preocupa de tener sana y abundante alimen‑
-242—
J. M. DELEON LETONA
tación, prefiriendo las legumbres y el pescado. Tienen
sus reuniones de confianza, que son muy sencillas. Gustan de tomar té, por la
tarde generalmente. Más de algún miembro de la
familia toca piano, violín, banjo o
algún otro instrumento musical, y canta también: así,
fácilmente se forman orquestas y se dan conciertos en el seno del hogar.
Conversando con estas amables
personas supimos que, durante la Guerra Mundial, Ipswich dió
hospitalidad a los heridos que regresaban del campo de batalla, para ser curados.
En su mayor parte pertenecían al ejército de las numerosas colonias británicas.
Además de los hospitales construidos con tal objeto, cada casa se hacía cargo
de uno o más heridos, cuando en aquellos ya no cabían. Los aguerridos soldados—nos decían—al mismo tiempo que sanaban de sus
enfermedades, que cicatrizaban sus heridas o que alejaban el dolor físico,
sentían el consuelo de la naciente amistad que mitigaba la nostalgia del hogar que, por
ellos, suspiraba allá en ultramar. Era una pura amistad engendrada por la
gratitud, cultivada por el sufrimiento que, sin duda, es el más
fuerte enlace entre los séres humanos y, santificada por la caridad, que con sus
blancas alas llevaba esperanzas a los heróicos pacientes. ¡ Cuántas veces los jóvenes
guerreros que la fuerza de las armas hizo venir de allende los mares para
batirse únicamente por obedecer al que manda y no por patriotismo, se
encontraron en la cabecera de su lecho de enfermo, con
la seria señorita inglesa que, mientras vendaba el
pecho herido, daba en sus facciones y bondad el
raro parecido a la novia (teniendo hasta su propio nombre, a veces), que muy
lejos se quedó "hecha una Magdalena" por el bizarro
prometido que partía y tal vez no regresaría jamás, ni vivo ni
muerto! ¡Cuántas veces el convaleciente, dando libertad a la expresión de tal
coincidencia, que dulcificaba el nuevo calvario de las trincheras y
sus consecuencias, confesaba sus recónditos sentimientos y pedía respetuoso la autorización conjunta
de la madre y de la hija, para depositar un
beso sobre la frente del ángel que representaba la viva imagen
del ideal que esperaba el regresar glorioso del soldado vencedor! Y
aquel beso del combatiente lesionado, cuyos labios daban con toda lealtad en recuerdo
del sér amado ausente, aquilataba la pureza de ese mismo amor y era
correspondido con la mismísima inocencia
de hermanos entre sí, a presencia de la
madre que callada aprobaba la escena, porque comprendía que el
corazón tiene razones que la razón no reconoce o no comprende.
En la cama y viendo con alegría las flores sobre la
mesita
—243—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
de noche, referían sus aventuras de las zanjas
macabras o mortíferas trincheras : el poético deshojar de las
corolas acompañaba sus relatos, asaltando el puesto de la línea de
fuego, donde por meses consecutivos caían a sus pies añicos de granadas, obuses y shrapnells con el ruido del trueno, con el
estruendo de la impetuosa tempestad, que el enemigo implacable reproducía con el
estampido de sus fantásticos cañones: platicaban del camarada que
expiró a su lado, de los otros que quedaron sepultados por tal
explosión, del que se enloqueció, del que cayó prisionero y que nunca volvieron a ver, etc., etc.
Algunos de los asilados en casas particulares, de que
venimos tratando, a su regreso escribían finas cartas de agradecimiento, en el
camino o en su hogar, pues hay que recordar que si la sóla enunciación GRATITUD
es tan hermosa, sus maravillosos efectos la consagran.
Ampliando sus recuerdos de la guerra, nos decían que
también aquella ciudad sufrió irrupciones de los terribles zeppelines alemanes,
que tanto daño hicieron. La desastrosa experiencia o lección sangrienta recibida
desde los aires, obligaba a los habitantes a apagar todas las
luces del poblado, a fin de que los feroces tripulantes no
pudiesen localizarlo durante la noche. Entonces la obscuridad era una
"boca de lobo," que del mismo modo protegía a Londres, París y
otras ciudades aliadas; de esa manera burlaban aquel deseo de destruir las
poblaciones y de acabar con sus afligidos vecinos, que estaban
siempre amenazados de muerte y con la vida en un hilo. Y eran los
ancianos, las mujeres y los niños los que más sufrían—expuso gravemente un mancebo que
estaba a nuestro lado.
Así las cosas, cambiamos
de conversación porque el tema ya se estaba poniendo muy
triste....
Carreteras asfaltadas, casi todas planas, además de
las vías férreas, ponen en comunicación a Ipswich
con las otras ciudades cercanas al mar y con las del interior. Cuenta con
todos los elementos modernos de civilización, distinguiéndose sus escuelas—que también
visitamos—y sus campos de aviación. En el mejor
de sus museos, nuestro simbólico y bellísimo Quetzal, perfectamente
disecado, ostenta el lindo matiz de sus colores, en
el lugar de honor, ocupando la presidencia entre todos los pájaros ahí
exhibidos, que a millares lucen vistosos plumajes, pero que no consiguen superar ni
igualar la belleza de aquel, sino contribuyen a realzar la sublimidad del primero.
Al cabo de algunos días de estar en Ipswich, regresamos a la capital francesa,
habiendo pasado por Londres. La segunda
—244—
J. M. DELEON LETONA
travesía del Canal de la Mancha la hicimos más al
Norte, es decir,
por la vía Folkestone-Boulogne, yendo gratamente impresionados del famoso Reino de la Gran
Bretaña e Irlanda.
Printed in the United States
of America.
—245—
CAPITULO XIX.
De Francia a Guatemala pasando por las costas de
España,
Cuba y México.
Ya listos para regresar a la joven y rica América y
después de despedirnos de los amigos, salimos de
París por la "liare du. Nord," en
la cual subimos al tren que, buscando el mar, nos condujo a Boulogne.
En este puerto francés nos
embarcarnos en el "Spaardam," que había
llegado de Amsterdam y que pertenece a la "Holland American Line."
Navegando hacia el Sur, íbamos entre las costas de
Francia e Inglaterra a lo largo del Canal de la Mancha—que
ya habíamos atravesado con antelación—quedando a la
izquierda Dieppe, El Havre y Cherburgo. Luego, a la par de las francesas sólamente, ya en el
Atlántico y del mismo lado, San Malo, Brest, San Nazario y La Rochela, entrando de último a las aguas españolas sobre el propio
Océano.
Miles de recuerdos hacíamos de "La Ciudad
Luz" y de Francia en general; los comentarios a bordo eran todos favorables
para el país hospitalario donde la vida intelectual condensa las aspiraciones de la Humanidad.
Allá a lo lejos quedaron las bellísimas playas de San
Sebastián, siempre llenas de alegría, y
posteriormente hacíamos escala en Bilbao,
Santander, La Coruña y Vigo, importantes puertos de España.
Debemos consignar que tanto de ella como de Cuba y México, intentamos
describir someramente algo, porque no es posible tratar en un capítulo tan
interesantes temas; únicamente damos una idea general, que reflejará parte de nuestro cariño a tales naciones.
Inmenso fué nuestro júbilo desde que tocamos las
primeras tierras ibéricas porque ahí
escuchábamos el idioma materno, que
es el mismo que hablan los españoles. Su suave acento endulzaba
nuestros oídos después de más de dos años de sólo oír lenguas extranjeras, francesa e inglesa
sobre todo. Sentíamos gran desahogo, más libertad en el pensamiento y más sol‑
- 246 —
J. M. DELEON LETONA
tura en las frases. Los
modismos del idioma español, la sonoridad
de sus palabras y la riqueza de sus expresiones, así como las costumbres
de las personas que veíamos en aquellos puertos, nos hablaban ya de la América y hacían que nos sintiéramos cerca
del patrio suelo, aunque todavía había que cruzar el Atlántico,
que de él nos separaba. Infinidad de nombres y apellidos-personales
bien conocidos en ultramar, sonaban entre los habitantes de las costas por donde
pasábamos; algunas diferencias, máxime en los diminutivos, llamaron
nuestra atención graciosamente.
Es natural que se sienta simpatía por la Madre
Patria, España, que
se cubrió de gloria por muchos siglos, que mostró al Viejo Mundo el
camino para venir al Continente Occidental, tan pronto como lo descubrió; que
encontró el Pacífico del otro lado del Istmo de Panamá, el más grande de los Océanos
y que es como un estuche de esmeraldas y de perlas, que sirve de reclinatorio al
Nuevo Mundo, la mayor de las cinco partes de la tierra; España, que
alegóricamente representa una bella matrona coronada de laureles con una
lanza en la mano y un león a sus pies; que dió su
raza, su sangre y su idioma a los 21 pueblos hispano-americanos.
Durante los días que permanecimos en sus puertos, nos dimos cuenta de cómo
es España laboriosa y comercial, que manda sus productos
hasta muy lejos: sus muelles, las grúas en constante
funcionamiento y los carros cargados de mercaderías, que repletan
las bodegas de los vapores que transportan millares de toneladas,
muestran las actividades de su animado comercio con el mundo civilizado;
voluminosos y pesados bultos se alzaban de las balsas y de las
grandes lanchas para luego descenderlos verticalmente a los
almacenes flotantes de las embarcaciones, bien acondicionados y que
constituyen el comercio de exportación: por los flancos donde concurrimos, la
mayoría de tales productos de la industria van camino de la América Continental y de la
América Insular, donde son debidamente apreciados y se apetecen. Mas no
sólo con el comercio y la industria contribuye España a la vida
de ultramar; los brazos fuertes y
llenos de nervios de sus hijos hacendosos, vienen a trabajar tesoneramente a la
América, y así veíamos que también se embarcan
centenares de españoles, que se dirigen a Cuba y México especialmente, países hermanos en que la feracidad de las tierras y la
riqueza en evolución atraen a los emigrantes,
que se sienten como en su propio suelo
natal, pues con el correr de los años y el cultivo de las simpatías, fundan su hogar que se colma
—247--:
POR TIERRAS SANTAS Y' POR TIERRAS PROFANAS
de cariños en familiar convivencia. Es un acto impresionante el
de hacerse a la mar en grupos considerables, que al unísono acarician las
esperanzas de lo desconocido, que regularmente se presume mejor que lo conocido;
la mezcla de opiniones sobre lo que se deja, la alegría de partir y la tristeza de
separarse de la tierruca, cambian súbitamente los semblantes, que reflejan las complejas
manifestaciones del alma; ora sonrisas, ora lágrimas pasan fugaces
por los rostros delicados de las damas que asisten a decir
"hasta luego" o "adiós" a los viajeros, entre los cuales hay algunos que se despiden para siempre
en los muelles.
Bilbao.
Al decir Bilbao damos a entender el puerto marítimo y
la ciudad, capital de la Provincia de Vizcaya,
que está a 12 kilómetros del primero y que abarcamos conjuntamente.
Bilbao se encuentra sobre el ancho y profundo río
Nervión o ría de Bilbao, rodeada de montañas y de otras bellezas
naturales que seducen; era la base para
los viajes que, desde los años 1400 y 1500, se
llevaban a cabo hacia la India y hacia la Europa Septentrional, con asombro de
los habitantes de tales épocas porque los intrépidos
marinos españoles comerciaban y exploraban
a la vez, yendo hasta ignotas regiones. Sus calles son rectas, amplias,
planas y limpias, formando armonioso conjunto; las casas, en su mayoría, de 2
y 3 pisos, pintorescas y cómodas. Entre sus edificios se distingue el de la Diputación y entre
sus templos la Iglesia de Santiago, que es de las más hermosas. El Paseo del Arenal,
cerca del teatro principal y de la ría, y que contiene entre otros vistosos árboles
y plantas de ornamentación, acacias, tilos y alisos,
llama la atención entre sus jardines y paseos, a los cuales los muellen—tan
concurridos —dan otro golpe
de vista simpático.
Tiene bibliotecas de importancia, como las del Ayuntamiento,
la del Instituto Vizcaíno y la correspondiente a la Diputación,
donde los bilbaínos dan expansión a su espíritu y encuentran gimnasio intelectual
disfrutando de sus fuentes científicas.
Sobre las riberas del Nervión se hallan, además de
otros sólidos y artísticos puentes, el
transbordador Vizcaya, de utilidad comercial; el de
La Merced y el de Isabel II, así como el de San Francisco, para el
servicio público y que contribuyen al ornato de la ciudad; los cuerpos
de bomberos también tienen sus oficinas y estaciones de servicio a ambos lados,
siendo su labor oportuna y encomiable.
—248—
J. M. DELEON LETONA
Destinado a la higiene de la
población, existe un magnífico Laboratorio
Municipal: el servicio de aguas comprende dos divisiones:
la potable que viene de las fuentes y la empleada para el aseo y algunas
industrias, que se eleva del propio río por medio de bombas.
Son notables por los frutos culturales que dan, la Escuela de Ingenieros, la
Normal Superior de Maestras y la de Artes y Oficios, que tanto
influyen para dotar de profesionales, preceptoras y Maestros a la Provincia y otras secciones de
España.
Entre las estaciones ferrocarrileras mencionamos las de San Agustín, La
Concordia y la del Norte, bien provistas y de continuo movimiento.
Los espaciosos astilleros de Bilbao son de suma
utilidad, particularmente a la Marina Mercante, que tiene ahí sus
depósitos, sus provisiones en grande escala y toda clase de materiales y maquinaria para
reparaciones.
Dicho lugar es también asiento de varias compañías
navieras serias y que extienden sus negocios en toda la Península Ibérica y más
adelante; por lo que respecta al control del Estado, dependen directamente de
la Dirección General de Navegación y Pesca Marítima, que reside en Madrid, la capital del Reino.
Cuenta con faros, vigías, una estación de luz blanca
luminosa, señales de puerto y salvamento de náufragos, todo inspeccionado por el
Gobierno; la Escuela Oficial de Náutica instruye cuidadosamente a los alumnos que
se dedican a este ramo, como las instituciones análogas que funcionan en Santander, La Coruña y Vigo.
En la construcción de los diques que constituyen el rompeolas de 1,400
metros de longitud, se gastaron alrededor de 60 millones
de pesetas; es una obra de ingeniería monumental, que da
seguridad a cuantos vapores atracan en el puerto. Ahí descuella la
elevada torre de señales, de gran valor para el servicio marítimo. Las dragas
constantemente limpian la ría; el humo gris de sus máquinas a lo lejos se confunde
con el de las embarcaciones que la surcan; ponen a flote las arenas, trozos y pedriscos que
la corriente interior arrastra y va dejando sucesivamente en el fondo.
Hasta 1921 estaban registrados en el puerto 7
buques movidos a vapor y 18 veleros con un total de 18,790
toneladas. Desde luego, el arribo y zarpe de las naves no
registradas ahí es de consideración.
El tráfico marítimo en España es
superior al terrestre y
—249—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
Bilbao participa de ambos en buena proporción; aquí
cabe consignar que durante la Guerra Mundial y después de ésta, aquella nación ha
construido muchas embarcaciones mercantes, pero toda la flota reunida aún no es
suficiente para todas las necesidades del comercio nacional. Ya en el año citado, su tonelaje alcanzaba la cifra de
1.094,000.
Existen varias vías férreas que comunican la ciudad y
el puerto entre sí, con las minas de hierro, grandes talleres, la capital y otros centros de
población.
Enumerando sus industrias, diremos que la del hierro
ocupa el primer puesto. Es notable la fundición
de este metal en los talleres "Altos
Hornos," que están en los alrededores y que dan
trabajo simultáneo a 2,000 obreros. Es el propio metal el que
sobresale en el comercio, por su calidad espléndida. Los bilbaínos
fabrican: aguardientes, licores, cervezas, galletas, chocolates,
harinas, conservas, pastas alimenticias, tejidos de lana y algodón,
cordelería, dinamita, pipas, barriles, toneles, barricas, etc., etc.
Además del comercio de importación y de exportación,
se verifican diariamente toda clase de operaciones al menudeo en la plaza; los Bancos de España, Bilbao y Vizcaya tienen
oficinas que facilitan el movimiento de toda la zona.
Santander.
La interesante ciudad de Santander es capital de la
Provincia de su mismo nombre; su puerto, con igual denominación y unido a
ella, está sobre las aguas del Golfo de Vizcaya formado por el Mar
Cantábrico; cuenta con 35 mil habitantes,
constituye uno de los departamentos marítimos y tiene la elevada categoría
de Arzobispado. Es componente de la 7a. región agronómica, división de fines
agrícolas y estadísticos, comprende una de las regiones de la organización del
Ejército y posee Cámara de Comercio y de Navegación. Las plantas eléctricas dan
fuerza y luz a las industrias y a los usos domésticos; sus vías interiores de
comunicación llenan su objeto y todos los adelantos de la época se
hacen sentir, pues hay confort, comodidad y holgura en aquel
centro, en que la vida es tan agradable.
Hablando de los recursos naturales, de la Agricultura
y de la ganadería de Santander, que naturalmente se reflejan en su puerto y
capital a la vez, diremos que la tercera predomina,
debido a que los pastos
son muy abundantes, de primera cali‑
-250—
J. M. DELEON LETONA
dad; que se cultivan en grande escala: lino, trigo, cebada, centeno,
avena y maíz; también: garbanzos, guisantes, habas y judías. Sin duda, el
magnífico clima contribuye, entre otros elementos, a la bondad de las
cosechas. En sus bosques, se pueden ver millares de hectáreas cubiertas de robles y hayas, que son una verdadera
fortuna.
Vimos arrogantes caballos andaluces, de paso y
de trote, todos de lujo. Son de perfil convexo y
corpulencia mediana; de orejas pequeñas y movibles, de
ojos muy vivos, de crines negras y finas; en
fin, animales nobles, sensibles y elegantes, que relinchan al ver a su
amo y le comprenden, casi como un sér razonable.
Nos cupo en suerte admirar algunos toros
"Miuras," de la célebre ganadería que lleva el nombre de su
propietario (que fué
el multimillonario finquero sevillano Don Eduardo Miura) y que son
"la última palabra" o "los ases" de actores y
espectadores de la legendaria Fiesta Brava española.
Aquellas bravas reses de perfil
recto y piel negra, con rizos en la frente, de cuello corto y fornido, que infunden
tanto respeto a los propios toreros y pánico a los aficionados y profanos del arte
taurino, respiraban salud, fuerza, poder y dureza
por todos los poros; parecían
exhibir en sus cortas y agudas astas como agujas de acero, las
escenas de "Sangre y Arena," que causan tanta nerviosidad, máxime
frente a la pantalla cinematográfica. Las robustas extremidades sostenían
aquella gravedad de varios centenares de libras que se lanzan
unánimemente con la velocidad y la fuerza del rayo contra su amo, el hombre! Ya casi nos
sentíamos andando a caballo en la renombrada hacienda de Sevilla y ver "Miuras" sardos, barcinos, prietos más negros
que el azabache, y contemplarlos en su vida libre, antes de llevarlos al
bramadero y cuando corren más que un venado por los potreros.
Discurríamos cómo los
terribles "Miuras" son preferidos por el público en los redondeles
europeos e hispano-americanos y por los mismos
lidiadores, no obstante que tales bichos han causado durante
las corridas, más numerosas desgracias que otros menos feroces y más salvajes;
quizá los valientes matadores de todos, sientan mayor placer en exponer su
vida en los cuernos de aquellas impetuosas fieras porque los aplausos y los vivas•
satisfagan más su corazón y su férreo puño, pues unos y otros son
hijos del peligro eminente en que su existencia juegan. Tal vez acto continuo de
cada acometida en que salen ilesos y victoriosos, se consideran como si
volvieran a nacer,
—251—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
pensamiento que por sí sólo significa felicidad,
acercamiento real a la más hermosa de las utopías. Lo cierto es que los cornúpedos
"Miuras" baten el record, pues tienen la supremacía en todas
las plazas de toros, donde son admirados con entusiasmo.
También vimos algunos ejemplares
de carneros merinos que gozan de tanta fama por la calidad superior de su
lana, que es suave, resistente y elástica y cuyos vellones se emplean para la fabricación
de paños y casimires, que ocupan el primer lugar entre las telas de su clase.
En el interior de un café, el júbilo convidaba a
disfrutar del baile de la Jota Aragonesa,
gentilmente ejecutado por una chispeante doncella de 17 años, que lucía
precioso mantón de manila y sonaba las castañuelas al compás de la
clásica música; bailaba con entusiasmo, con gracia y natural soltura,
al mismo tiempo que dirigía miradas de fuego a sus
amigos que presenciaban embebidos, sombrero en mano.
En una mesa, un grupo
de señoritas o mancebos saboreaba y bebía sustancioso vino de
consagrar y en otra, formando rueda y teniendo
en el centro rojos claveles de Sevilla, varias muchachas paladeaban
y comían el proverbial y suculento arroz a la valenciana.
Muchas bellezas nos impregnaron sus recuerdos en las
bulliciosas calles de Santander y las de sus jardines, galerías y museos de arte,
sirven de pedestal al culto que se rinde a sus encantadoras mujeres, que
condensan mucho del ardiente afecto y de la fogosa alma que caracteriza a los
españoles.
Se nos presentó la ocasión de ver el embarque de variadas mercaderías,
pues Santander es también punto de salida del grueso comercio: vinos y licores,
papelería, ciruelas, pasas, frutas secas en general, paños, garrafones vacíos,
corchos, sardinas, aceitunas, aceite de comer, turrones, etc., eran trasladados al fondo de
las naves, lo mismo que espadas, cuchillos y otros artículos de las afamadas
fábricas de Toledo, cuyo finísimo acero es el mejor del mundo.
La Coruña.
Tan sujestiva como moderna ciudad se contempla sobre una hermosa
bahía formada por el Atlántico; la ensenada del Orzán la baña
también y de esta manera, el puerto de idéntico nombre ("La Coruña")
se puede ver al mismo tiempo sobre la propia pequeña península que
sirve de asiento a la pobla‑
-252—
J. M. DELEON LETONA
ción, en la cual hay alrededor de 50,000 habitantes que toman la denominación gentilicia
de coruñeses. Muchas de sus casas se extienden inmediatas a sus
playas formando una herradura —que significa buena suerte—descollando en los extremos
del semicírculo respectivo, los fuerte de San
Antón y de San Diego cual dos centinelas
siempre alertas; el primero está sobre una isla y el
segundo, en tierra firme; ambos garantizan la defensa del puerto y de la ciudad
cuyo bello panorama, con la claridad del día o con la iluminación nocturna, hace gozar con
su vista.
Su puerto está bien abrigado de los vientos; la
entrada es cómoda y da libre acceso a toda clase de embarcaciones, gracias a su
amplitud y a la profundidad de la bahía: el muelle de hierro es ancho, sólido y
extenso.
La "Torre de Hércules," o sea el Faro,
emplazada en una colina, se distingue desde lejos, constituyendo una
obra arquitectónica elevada, de gran utilidad y muy antigua.
La Coruña, además, tiene el carácter de capital porque
es una de las 49
correspondientes a igual número de provincias en
que políticamente se divide el Reino Español; por otra parte, es de
las ciudades del viejo Reino de Galicia,
que tan importante papel histórico ha desempeñado: su
progreso es ostensible y por tal
razón la calificamos de moderna desde el principio. Posee
suficiente energía eléctrica y, entre sus vías de comunicación dignas de elogio,
figuran sus carreteras, líneas férreas, telégrafos y teléfonos. Sus calles son
embaldosadas, muy concurridas, alegres y con suficiente luz; en
ellas se ven vehículos de toda clase, como automóviles, coches de lujo, motocicletas, tranvías eléctricos, etc.,
etc.
La estación balnearia atrae el turismo porque, además
de los encantos de la Naturaleza, todos los establecimientos alrededor de las
playas coruñeses están dotados de cuantos adelantos modernos exigen el confort
y el buen gusto.
Cerca del mar hay jardines y bellas arboledas, que
aumentan la belleza de las casas y de los paseos que circundan las azules y
tranquilas aguas.
La Coruña igualmente constituye otro de los departamentos marítimos
en que España se divide, para facilidad de sus operaciones de este género. Hace
muchos años tuvo fuertes murallas, sólidas fortificaciones que, a medida que la
población se ha
ensanchado, las han destruido.
Entre los edificios destinados al Ejército, descuellan
el Hospital Militar y el Cuartel Alfonso XII, que son espaciosos y reunen buenas condiciones higiénicas.
—253—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
Frente a la Capitanía General y a la Parroquia de
Santiago se encuentra la Plaza de la Constitución, que ostenta bonitos jardines y una
hermosa fuente; merecen mencionarse la Aduana, en la Calle Real, y el "Instituto
de Guarda," así como el Palacio Provincial y la Escuela Superior de Comercio.
Los centros sociales y recreativos abundan y contribuyen eficazmente a la
cultura y solaz de los coruñeses, que son dueños, en su pintoresca ciudad,
de lo más moderno, de todo el progreso de nuestra época. El Teatro Pardo Bazán es de dos pisos;
su buena conservación y su esmerado aseo hacen que se crea que
acaba de construirse. Los monumentos consagrados
a Carvallo y a Da Guarda embellecen más la ciudad.
En los alrededores se encuentra el Santuario de la
Virgen de Pastoriza, que tiene muchísimos devotos, especialmente entre los marinos, que la visitan cada vez
que bajan a tierra.
La Coruña, así mismo, tiene Arzobispo. Entre sus otras iglesias se
distinguen la de San Jorge—que es la más grande de todas—y Santa María del Campo;
ambas llaman la atención por su espléndida arquitectura, siendo la primera de orden
dórico y la segunda de orden romano.
La vía férrea que va a Madrid está tendida en las
riberas, besando las olas marinas que se aproximan a las paralelas de acero,
paralelas que se prolongan hasta la capital española y más allá. Desde
la estación respectiva, donde hacen conexión otras líneas, sale un ramal para el muelle de Linares Rivas. El muelle
llamado del Este es también importante porque su movimiento es activo.
Respecto de las festividades coruñesas diremos que son especiales las
celebradas anualmente en honor de la heroína María
Pita que tardan todo Agosto y que son motivo para que afluyan más
extranjeros al lugar: en dicho mes, españoles en general y los
visitantes de fuera animan más el comercio y contribuyen al júbilo popular.
Como puede suponerse, la plaza de toros, que da cabida a más de diez mil personas,
se ve entonces de bote en bote porque la fiesta brava ahí sienta sus reales causando emocionante placer a los
espectadores.
En sus campos el riego es sumamente
fácil y naturalmente es un poderoso elemento para que las cosechas sean
riquísimas; los rendimientos agrícolas, en general, son dignos de alabanza y sirven de
base a la vida material de toda la Provincia: en las afueras de la ciudad abundan las huertas cubiertas en todo
tiempo de verduras; en las cercanías las plantas pertenecientes a los cereales
casi no dejan ver la tierra sobre la cual
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J. M. DELEON LETONA
ricamente se ve el color verde del follaje, el reverdecer de los
árboles frutales, el desarrollo de los arbustos y el florecer de
los jardines en vigorosa prodigalidad merced a la humedad mantenida por
el clima y el riego de que hacíamos mención.
La Industria coruñesa es muy variada y bien conocida
por doquiera: he aquí algunos de sus productos: sombreros, sombrillas, paraguas,
abanicos, juguetes, papel para cigarrillos, carruajes, bebidas gaseosas,
albayalde, azúcar y petróleo refinados, etc., etc. La pesca tiene gran
importancia, pues la Sociedad Oceanográfica y la Liga Marítima protegen y
desarrollan tal riqueza: animado espectáculo es el de los muelles a la
hora del zarpe o del arribo de las embarcaciones pesqueras; en cantidades
considerables se 'envían los artículos que de la pesca se derivan,
perfectamente preparados y empacados para abastecer las plazas extranjeras y
del país; los buques de gran calado se encargan de transportarlos y quizá pasan por las mismas aguas donde los peces
nadaban, que ahora van a flote, velozmente, pero sin vida. Los
vagones de acero, llevando 30 y más toneladas cada uno y tirados por las
potentes locomotoras, del mismo modo conducen dichos valiosos
cargamentos al interior del
Reino, que consume pescado en latas.
A la vida comercial dan mucho impulso las sucursales
de los Bancos del Río de la Plata, del Crédit Lyonnais de París, del Colonial, del de Londres y
otros.
El sexo femenino merece todos los honores: intencionalmente se los
rendimos al final para que figuren como broche de
oro que apoye el ramo de flores portador de
nuestro homenaje; andaluzas, sevillanas, madrileñas, geronesas, barcelonesas y
castellanas, a la par de las guapas coruñesas—todas con su franca
expansión y carácter alegre—lucían por las calles, paseos,
iglesias, teatros y almacenes sus elegantes trajes,
hermosos peinados y
lindos palmitos con tanto donaire y salero, que
no podíamos menos que gozar verdaderamente al contemplarlas y 'encontrar en ellas mucha de la gracia que adorna la natural
belleza de las mujeres Centroamericanas. Los
tiempos de colegio venían a la mente; las mañanas frescas y llenas
de luz en que estudiábamos por "La Aurora" o por "La
Reforma," donde iban de paseo las paisanas
que se instruían en las aulas capitalinas y que asistían
acompañadas de sus profesoras e inspectoras, regañonas y libro en
mano (algunas con anteojos) y, como un sueño, las festividades escolares posteriores
a los exámenes; el bello ideal que para la juventud estudiosa tales actos simbolizan como preámbulo a las
ansiadas vacaciones; la infan‑
-255—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
til alegría de los uniformes ... Y fué en estas sutiles
comparaciones ricas de ensueños, hasta el punto de creer que "todo tiempo pasado
fué mejor," cuando el "Spaardam" nos sorprendió zarpando de
La Coruña, que no perdimos de vista desde el
mar sino hasta que la distancia nos privó de ello, pues ganamos
hasta el puente más elevado con tal de observar mejor sobre cubierta ...
Vigo.
Seguimos costeando la Península Ibérica y bien
hubiéramos deseado que, después de tocar Vigo, el barco en que navegábamos siguiera
a la par del Portugal y llegara siquiera al Estrecho de Gilbraltar para
sesgar en dirección del Mediterráneo y decir otro
"adiós" a las ardientes costas africanas frente al
infranqueable peñón que por aquellas latitudes poseen los señores
ingleses a la altura de Ceuta: el riguroso y matemático
itinerario al que veníamos sujetos no lo permitía porque la
"Holland American bine," como todas las compañías serias de navegación,
es muy cumplida y no altera la ruta, de sus buques
sino dando aviso con mucha anticipación al público y a los
gobiernos; en tal virtud, ni nos prolongamos ni menos doblamos el paso que separa
Europa de Africa y debimos conformarnos con anclar en
Vigo, como en efecto lo hicimos.
Con cuanta justicia se dice que Pontevedra—provincia a la que pertenece
el puerto en cuestión—es "La Suiza
Española," pues su aspecto físico es comparable a la soñada Patria de Guillermo Tell;
buena parte de sus encantos están en Vigo y sus
contornos; la bahía de su nombre, sobre la cual está situada,
completa la hermosura y delicadeza de sus paisajes, dando la
ilusión de dos panoramas exactamente iguales a la vez cuando se reflejan en las aguas; el
golpe de vista desde a bordo es más sugestivo y desde ahí se observa durante
el día lo que las luces eléctricas delinearon la noche anterior a manera de reflectores
que envían su luminaria movediza. Por ferrocarril y por carreteras está
comunicada con la ciudad de Pontevedra, que es centro a donde convergen otras vías
provinientes de diferentes puntos; el servicio telegráfico y telefónico es de los
mejores; líneas de vapores tienen relaciones directas ahí :
contando con los citados elementos, el movimiento marítimo y terrestre de Vigo es
fuerte y la villa se agranda constantemente y las transacciones comerciales toman
incremento, pues el adelanto se constata en todas las actividades de sus habitantes.
Participaba antiguamente de las respetables
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J. M. DELEON LETONA
corporaciones marítimo-mercantiles que trabajaron
tenazmente en la zona Sur
y que era una fracción de los gallegos.
Existen oficinas de la Cámara de Comercio y de Navegación, varias Lonjas; la
Escuela Perical de Comercio da expertos técnicos que salen a divulgar
sus conocimientos de las ciencias mercantiles después de concienzudos estudios.
La pesca y los negocios de navegación tan comunes por aquellos
puertos, en Vigo tienen mucha importancia, participando así mismo
de las operaciones que de esta naturaleza verifica Pontevedra; puede decirse
que la contratación marítima constituye la base de la vida material del puerto;
constantemente llegan ahí naves mercantes de todas partes, particularmente de la propia España, del
Portugal, Inglaterra y América.
El comercio de exportación es bastante activo y los
artículos al por mayor consisten en sardinas, vinos, encajes, confites y tejidos.
La crianza y engorde de ganado porcino, lanar y vacuno es ótro de los positivos recursos de los
campos de Vigo.
Las sementeras son alegres y
extensas : se cultivan con buen
éxito : mijo, cáñamo, patatas, castañas, etc., etc. Es partícipe de las
extensiones campestres destinadas a los viñedos en la provincia de
que depende en la cual 7,800 hectáreas produjeron 1.33,600
quintales métricos de uva para la vinificación, que rindieron
80,160 hectólitros de mosto, o sea el zumo de dicha fruta (la uva)
durante la cosecha de hace 3 años. En sus granjas se ven campos de experimentación
y demostración tan útiles a la Agricultura; sus bosques contienen maderas de ebanistería y construcción.
La Apicultura está bien desarrollada y sus productos
son inmejorables.
Sus habitantes se dedican también a los goces de la
cacería yendo a los bosques que son ricos en variadas piezas de caza; allá van a solazarse y disfrutan del
sport al mismo tiempo.
El comercio de cabotaje y del interior de España
tienen en Vigo vino de sus más eficaces factores; en la Aduana está el depósito
franco para mercaderías, una de las sub-divisiones correspondientes al Ministerio de
Hacienda.
Los celajes tachonaban de un color rosado muy suave
las blancas nubes que parecían de seda y de algodón a través de los rayos del
sol que caía y que aparentaba esconderse bajo el mar; las olas en su vaivén
algo de la dorada luz del astro que descendía retrataban; la
sirena sonó y el "Spaardam" se desprendió para
venir al Occidente que la brújula señalaba y,
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POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
como tras de nosotros zarparon dos
unidades más, una en pos de
otra, nuestra memoria vagaba reconstruyendo en
aquel cuadro "La Santa
María," "La Niña" y "La Pinta" que comandaba Colón, el
Descubridor que encontró la América donde creía hallar las Indias Orientales;
invocaba el magno visionario que, disfrutando posteriormente de las
maravillas naturales de Cuba que deslumbraba sus ojos, creía que la isla de
"La Estrella Solitaria" era el Japón (sin imaginarse que para
llegar hasta allá por donde él venía y siguiendo en línea casi recta,
debía atravesar el corazón de la América y surcar el Pacífico, Océano que tampoco
conocía ni conoció) : así nos despedimos de Europa antes de cruzar
de nuevo el Atlántico, siendo nuestras últimas miradas
llenas de admiración para la más fogosa de
sus naciones: España, la madre Patria!
Sobre atlánticas olas, entre España y Cuba.
Veníamos, pues, bajo la idea de
las 3 carabelas de Colón que el 3 de Agosto de 1492 se hicieron a
la vela en el Puerto de Palos en busca de la tantas veces discutida y deseada
vía desconocida para ir a las Indias Orientales; pensábamos en algo de las
heterogéneas conjeturas que sus 120 tripulantes se
formarían; en lo mucho que tuvo que luchar y
sufrir aquel genio antes de emprender el atrevido viaje; en las
reparaciones que fueron indispensables verificar en Las
Canarias; en la continuación de la flotilla al dejar dichas islas el 6 de
Septiembre subsiguiente para realizar el fin propuesto; en las
impresiones de los pilotos y demás hombres de mar que con tanto denuedo desafiaban el
terrible "NON PLUS ULTRA" y proseguían a merced de las olas tras ignotas y lejanas
regiones . ...
El frío era intenso, parecía aumentar al mismo tiempo
que nos alejábamos del Viejo Mundo; días hubo en
que pensamos que ya nos estábamos congelando; los oídos y la nariz
se ponían rojos y el tacto se dificultaba: esa baja temperatura y la asociación de
pensamientos hacían desfilar incontables témpanos de hielo de
aquellos gigantescos que la roda del infortunado
"Titánic" no destrozó
porque fué superior la inercia de la Naturaleza que descansaba en semejantes
bloques transparentes a la fuerza del hombre, que en ese palacio flotante iba de uno
a otro continente, rodeado de placer cuando fué sorprendido por la muerte a medio Océano;
las rocas marinas formadas en fuerza del frío glacial estrellaron repentinamente
el coloso blindado; las planchas de acero de su descomunal casco fueron como papel
de
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J. M. DELEON LETONA
seda al rudo choque de las masas frías y afiladas, tan
resistentes como el pesado granito; ese frío—casi polar—parecía llevar el eco de las notas de "Cuando el Amor Muere" que sonaban a
bordo del "Titanic" al ocurrir el
desastre cuyas víctimas, en su mayor parte, fueron millonarias,
de esas personas que ya no encuentran qué hacer con
el dinero; y ese mismo frío indescriptible nos
representaba la fiesta que hubo en el puerto de New York a bordo del
"Majestic" y a la que asistimos en su
primer travesía de Inglaterra a Estados Unidos, donde este otro
palacio de los mares se comparaba al "Emperator," hermano del "Titanic," con
tanto lujo, comodidad y espacio para solaz de los pasajeros como el
primero: he ahí 3 de los más renombrados transatlánticos
que han dado cabida a tal cifra de viajeros ultramarinos que, si se
sumara el total de un año, por ejemplo, sería mayor que el número de habitantes
de algunas ciudades de consideración; todos han disfrutado de los ensueños de la
vida sobre el mar; todos han vivido horas de placer incomparable sobre las aguas sin
fin y que no cesan de moverse un segundo; únicamente
trocaron ese placer por el viaje eterno los del "Titanic" al ser
detenidos ex abrupto por el líquido congelado que aun las vibraciones
del inalámbrico o radiograma querían evitar; aquellas, en su consabido
laconismo, en las alas negras de sus ondas circulares, llevaron otro frío todavía peor : el
de la muerte.
Separémonos de esas tristes reminiscencias y digamos
que fuera de los témpanos de hielo, de los ventisqueros y de la blanca nieve del
"Mar de Hielo" del Monte Blanco (que admiramos del lado de Francia
y de Suiza, como ya describimos en su oportunidad), no vimos capas más
gruesas que llamaran nuestra atención y que por la parte donde veníamos el
"Spaardam" tampoco tropezó contra moles congeladas ni contra
nada, pues hendía el valle del Atlántico casi con la misma facilidad con que nada un pez,
que está en su natural elemento.
Cierta tarde vimos a regular
distancia una ballena que seguía el movimiento de las olas y que parecía gozar
con la absoluta libertad que el agua le daba. De cuando en vez arrojaba pequeñas
columnas del propio líquido que ascendía con presión, como en efervescencia,
formando nívea espuma; el monstruo nadaba avanzando, aparecía, desaparecía y
reaparecía con tanta facilidad y naturalidad que, no obstante sus dimensiones y respetable
gravedad, se dijera una pluma en el aire .... Bruscamente
desapareció al alejarse en rumbo opuesto al barco que también corría
a toda velocidad y no la volvimos a ver; se fué como mensajera submarina que iba
de un polo al otro polo.
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POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
Días después de haber zarpado'de Vigo, el tiempo era
brumoso y en uno de ellos, un lejano cuerpo nebuloso, algo gris y medio escondido
entre las nubes, vino a interceptar el horizonte. Nuestro buque
seguía rápidamente su marcha y se aproximaba hacia aquel punto. Por la gran
distancia no podía distinguirse pronto sino al cabo de largo rato
qué era aquello y todos—como es natural en tales casos—saberlo deseábamos. Son
nubes, decían unos; es neblina, interponían otros, ¡Tierra!
¡Tierra! gritaban otros con alegría. Después de
estas y otras conjeturas y de seguir navegando buen rato y
cuando el cielo se aclaró un tanto, pudimos distinguir que se trataba de una
colina y que tras ésta y a sus lados habían otras más: cuando ya las teníamos a la vista y
que continuábamos a la par de ellas y que distinguíamos bien dejándolas a mano
derecha, nos enteramos que eran parte de las Islas
Azores pertenecientes al Portugal. Había momentos en que el
barco pasaba como a 500 metros de una de las islas y era entonces
cuando nuestras miradas alcanzaban las montañas, los caminos, las casas. Con el auxilio de anteojos de larga vista se
distinguían las personas y sus movimientos en tierra. En tales comarcas fructifican
abundamentemente los naranjos, limoneros y viñedos. La uva es empleada para la
fabricación de buenos vinos. Parece que el clima, en términos
generales, es agradable. No hizo escala ahí el "Spaardam":
siguió de largo como se dice.
Largo tiempo estuvimos pendientes de aquellas
islas, que parecen diminutas parcelas rodeadas por la vastedad del Océano. A veces se nos
figuraba que ellas eran las que se alejaban y no nosotros; las vimos
desaparecer como algo que se borraba, que se escondía a merced de las
olas. Buscábamos el punto que estaba a muchos kilómetros atrás, mas en vano: se
perdió entre el vaivén de las aguas. Ya no volvimos a encontrar más islas sino hasta cuando a las
Pequeñas Antillas llegamos.
Las de Madera y Las Canarias a gran distancia quedaban
bañadas por las aguas del mismo Atlántico. Varios
días veíamos únicamente cielo y agua. Otros, aquella
soledad era perturbada por algunos barcos que alcanzábamos o que nos
alcanzaban.
Durante algunas noches, una que otra luz de color nos
indicaba la existencia de séres humanos que en los barcos iban y venían sobre el
Atlántico; eran unos pocos en relación con los millares que van de América a
Europa y viceversa en su perenne afán de general intercambio.
Cuando ya habíamos entrado a la zona tropical, que
avan‑
J. M. DELEON LETONA
zábamos hacia Cuba y
después de los días de aislamiento completo; cuando ya
veíamos que las corrientes marinas llevaban hojas, ramas y troncos de
árboles, que el color de las aguas se cambiaba de azul en verde y que una que otra garza o gaviota extendía sus alas al viento, pensábamos en las peripecias del primer viaje de
Colón, que no se apartaba de
nuestra memoria y quien traía, mas o menos, esta
misma ruta cuando el Nuevo Mundo descubrió: el
pensamiento nos hacia ver ancladas las tres
embarcaciones de vela en Guanahaní o San Salvador mientras el gran
visionario sembraba la cruz al pisar la isla ... La imaginación
camina tanto y va tan lejos que nadie contenerla puede.
El Archipiélago de las Bahamas o Lucayas desenvolvía
la prolongada película de sus islas que parecían flotar en las vecindades del Mar
Caribe y así, al divisar una que sostenía esbeltas palmeras que
nos recordaba el Egipto, alguien nos dijo, viendo y señalando
con el brazo hacia la izquierda al mismo tiempo: allá está la Isla de San
Salvador.
¡Ah! cómo hubiéramos gozado si
nos hubiera sido dable desembarcar y permanecer siquiera
algo en la histórica porción de tierra antillana que recibió la primera visita del
inmortal descubridor, después, mucho después de haber sufrido toda suerte de
penalidades y de haber tenido luchas casi cruentas; nos
parecía ver entre sus acompañantes a los hermanos Pinzón capitaneando
"La Pinta" y "La Niña" y Las Casas tomando nota de todos los detalles de la célebre
expedición.
La pintoresca Guanahaní nos pareció un microbio en comparación con
el Continente Americano y los mares que aquel
superhombre dió a la Madre España al realizar sus ideas que maduró durante
los viajes y los estudios que absorbieron su juventud y su adolescencia.
Una tarde que nos distraíamos
siguiendo con la vista el vuelo de preciosos peces voladores cuya húmeda plata
brillaba más a la luz crepuscular, vuelo de peces cuyas escamas dejaban caer gotas de
agua que formaban diamantes al través de los rayos solares que morían, varios
tiburones retozaban; salían del fondo a la superficie del agua;
descendían y pronto volvían a aparecer formando incontables borbotones y burbujas;
jugaban zambulléndose como niños chapaleando, como muchachos apañuscándose y
siguiendo por algunos instantes, unos en pos de otros, la estela que el barco a su paso silencioso
dejaba.
Viendo infinidad de animales en el mar recordamos que alguien dijo que hay más ojos en el
agua que pelos en la tierra.
—261—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
pero creemos que hay todavía más estrellas, más
astros en el Universo. Así pensábamos una noche cuando sobre la cubierta del
"Spaardam" veíamos hacia arriba la interminable
multitud de cuerpos luminosos que adornan el cielo. Nuestra vista procuraba contar
los luceros pero a medida que más contaba, más le quedaban por contar y eso
tratándose de las visibles únicamente, pues hay que considerar
que aquellos se multiplican hasta el infinito, formando miríadas de cuerpos
brillantes en la bóveda celeste. Gozábamos contemplando a Marte
cuyos rayos rojizos nos deslumbraban, admirando las constelaciones cuya clara luz
parece plata: cuando la luna se dejaba ver en su cuarto creciente compitiendo
con la bella luz de Venus que por algunos momentos parecía estar colocado
matemáticamente en el centro de una línea imaginaria que unía el arco
del satélite de la tierra, venían a nuestra mente el Egipto y la Sublime Puerta (El Imperio
Otomano) porque tal es la simbólica alegoría de sus banderas. Allá la
vimos en las insignias egipcianas durante el día sobre los edificios
nacionales; la vimos brillar en el cielo cuando
permanecimos durante la noche en los desiertos; ahora
sobre el mar, a medio Océano, en el firmamento, el mismísimo cuadro cuyo
fondo es el infinito, contemplábamos rodeados de lejanas reminiscencias.
Una estrella fugaz, que casi al mismo tiempo que la
vimos asomar desapareció, cruzó el espacio y nosotros nos dirigimos a nuestro camarote.
Cuba.
Ya con límpido cielo y clima tropical a Cuba nos
acercábamos.
Ansiosamente deseábamos conocer
la patria del Libertador José Martí y fué un
gran gusto el que se apoderó de nosotros al descubrir sobre el despejado
horizonte "La Perla de las Antillas," y aquel regocijo
creció al entrar a la apacible bahía donde el puerto de la Habana
retrata sus bellezas juntamente con las de la ciudad capital de
Cuba, que es lo mismo: sorpresa agradabilísima recibimos al darnos cuenta del fondo
de la ensenada que parece delineada por la fantasía del hombre y hecha
magistralmente por encanto: es una pincelada de la Naturaleza a manera
de broche de oro; es el complemento de la sorprendente hermosura de Cuba, a
quien Colón—que la descubrió el 27 de Octubre de 1492—dió el nombre de
Juana. Calcúlese cómo será
su extensión que en el Libro Diario del propio
—262—
Almirante y Virrey se hizo constar que en tal
bahía podía caber toda la flota española.
Después de dejar a ambos lados los Castillos del Morro
y de la Cabaña, que defienden la ciudad y dominan el Océano y ya frente a
los muelles, cuando el sol estaba justamente en el cenit, el "Spaardam" sonando su ronca sirena, botaba sus anclas
en las orillas de la Habana: el calor parecía recalcar el empuje y
fuerza de los cubanos; la bandera tricolor con su estrella
solitaria flameaba en lo más alto de la Capitanía General, sostenida por el
asta y acariciada por la suave brisa marina que, al besarla, movía sus pliegues.
Parecen las tranquilas aguas de una laguna, sin
comunicación con el mar, las de la bahía; esta bondad más se aprecia estando en ellas,
donde se ve un constante ir y venir de vapores del mayor calado y de los más
apartados puntos del Globo porque la importación y exportación de la metrópoli
antillana son de primer orden.
Desde el comienzo de nuestras impresiones y remontándonos al año
1512, Diego de Velázquez era rememorado como primer Gobernador de Cuba,
nombrado por Diego Colón que tuvo tal facultad en virtud de los títulos de su padre
el Descubridor, que le fueron concedidos posteriormente al fallecimiento del
inmortal genovés en tiempos del Rey Don Fernando V. El carácter bonachón y
conciliador del rico burgués español que conquistara y gobernara una de
las mayores islas que existen (él organizó también expediciones que más tarde
realizaron la conquista de México y Centro-América al mando de Cortés, Alvarado, Olid,
González Dávila, Fernández de Córdoba, Acuña
y Solano), tuvo mucha influencia en beneficio de los nativos cubanos, o al
menos disminuyó en parte los tormentos de la esclavitud a que fueron sometidos
en su propia tierra, como pasó en todas las islas y en todo el Continente
Americano. Las garitas, torres y troneras del Morro y de la Cabaña,
restos de las fortalezas legendarias que antaño fueran inexpugnables, nos decían que tal
vez Almagro y Pizarro, antes de ir a conquistar el Perú, hicieron escala en Cuba, que era como una escuela práctica
española de preparación para hazañas epopéyicas. No obstante que el
viejo soldado y ceremonioso Velázquez procuró que el
indio—hombre-máquina agrícola del siglo XV como todavía
lo es en 1925—no fuera asesinado o destruido como había pasado en
la Española y en otras islas antillanas, los autóctonos cubanos fueron
cruelmente tratados y sólo por la falta de brazos en las sementeras, minas y demás trabajos
de los amos, se
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POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
les perdonaba la vida después de sometidos .... Y en la Flor del Nuevo Mundo—que
así llamaremos a Cuba—discurríamos, no únicamente sobre las
incontables torturas del indio americano en general que recibía la
hispánica civilización de las sanguinarias
lanzas de los duros conquistadores y de los cascos de sus caballos, sino en los
martirios del propio Colón y de los primeros españoles que se
aventuraron a venir a lo ignorado, a través de mares igualmente
desconocidos; el encadenamiento del Descubridor por Bobadilla,
hecho afrentoso que parece una ironía del destino o un precursor de la gloria; la
muerte de Almagro en Cuzco, que fué estrangulado en su prisión por orden de su compañero
de armas ; la decapitación de Pizarro en Lima, una en pos de otra, siendo la
segunda venganza de la primera, horrorosos dramas de protagonistas
y víctimas europeas empurpurando con su sangre de guerreros la virgen
América; la incineración de los Reyes Quichés—en vida—cuya capital estratégica
iba a devorar en llamas al invasor extranjero, como lo
hiciera siglos más tarde el astuto ruso con los bravos soldados de Napoleón en
Moscú, reduciendo a cenizas sus hogares en aras de su
patria.
Mas estas y otras generales disquisiciones del dominio
español en la América Insular y Continental, se aclipsaron ante el recuerdo de
la figura augusta de José Martí y con la luz de libertad que
desde su niñez radiara por la Habana (donde nació), por toda Cuba,
su patria, y por Europa y por el resto de América. Prócer de la Independencia
cubana, José Martí encarna el talento y el carácter unidos al más acrisolado
patriotismo, sublime trinidad que fué el alma mater de la cruenta lucha por la Autonomía de
su país.
Impresionados por su gloriosa biografía y por el
atractivo golpe de vista que se recibe al acercarse a la población, admiramos lo más que
pudimos de la Habana, pareciéndonos cada belleza, cada monumento, cada
establecimiento de Instrucción Pública, cada factor de cultura y
progreso, cada institución democrática cuyos reflejos van desde
luego a toda la República, una página escrita por este noble patriota heróico
que, desde cuando tenía 16 años de edad en que fué juzgado por un
consejo de guerra que estuvo a punto de sentenciarle a muerte (siendo un niño que
adoraba la Libertad) hasta que las balas enemigas dividieron su pecho—siempre
al frente— en la Batalla de Dos Ríos el 18 de Mayo de 1895, al
comienzo de la Guerra de la Independencia, trabajó tenazmente en bien de Cuba.
Estando en el lugar donde se meció su cuna, más grato nos era pensar
—264—
J. M. DELEON
LETONA
en el hijo del pueblo que murió para que su patria
viviera, pues su
pluma, su palabra y su sangre derribaron la opresión, y su ejemplo
sin igual estimuló a sus colaboradores a llevar adelante
la campaña hasta vencer y levantar muy altos los laureles y poner más alto
todavía el nombre de sus conciudadanos para merecer
el epíteto de dignos hijos de La Perla de Las Antillas.
Teniendo la Habana el triple carácter de puerto,
ciudad y capital, como ya sabemos, y que en sus 3 diferentes fases asume magnitudes
de consideración, además del movimiento que refluye a ella por ser la
metrópoli de todas las islas que baña el Mar Caribe, su importancia es a
todas luces asombrosa, pues ahí se concentran todas las líneas de vapores que la
relacionan con el mundo entero y con los otros puertos habilitados de Cuba, cuya respetable cifra monta a 19, guarismo que nos sirve de
exponente para concebir la exportación e importación de la tierra del tabaco y de la caña de azúcar, cultivos que se llevan
la palma entre su rica flora.
También la Habana (calificada como la Niza de
América por sus deliciosas playas, jardines, paseos, panoramas y demás encantos que
atraen el turismo y el capital) es punto de partida de las
carreteras y de los caminos de hierro y de acero e hilos telegráficos y
telefónicos que cruzan el país en todas direcciones llevando el adelanto por
doquiera: a los grandes y pequeños centros de población, a las
fábricas, a las haciendas y hasta a los numerosos arrecifes,
penínsulas, cabos y bahías de sus ardientes costas, unas con
montañas y otras con rocas limpias y erizadas, cuyos picos calizos
vibran al contacto del radio; las blancas naves aéreas surcan el espacio como
queriendo alcanzar las ondas del inalámbrico por el que se envía la
palabra del hombre a pequeñas y largas distancias y cuyas estaciones principales tienen
asiento en el puerto, que nada tiene que envidiar a los más
modernos, teniendo la apreciabilísima ventaja de estar pletórico de
vida y que puede ensancharse cuanto se quiera, lo mismo que la
ciudad. El cable submarino que circunvala el mundo, toca la Habana.
Consignada la vivificante y poderosa palanca de
las Vías de Comunicación, que son la base segura del progreso de los
pueblos, ya es fácil imaginarse el perenne movimiento de Cuba hacia el perfeccionamiento—el que obtiene yendo a pasos
agigantados—pues su bienestar es notorio en todas
las escalas sociales porque los brazos fraternales de sus espléndidas
comunicaciones unen todos los habitantes que cooperan
decididamente en todo orden de ideas que redundan en
—265—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
positivo engrandecimiento de la Isla. Por
la misma razón, todos los recursos naturales son explotados con
inteligencia, desde el oro blanco producido por
la fuerza hidroeléctrica de sus ríos que surgen del corazón de sus selvas
empinadas hasta el oro verde de los cañales y
plantíos de tabaco que cubren sus valles de
esmeraldas, donde los ingenios para azúcar convierten en
níveo y almibarado polvo a los primeros. Sigue el oro amarillo
y rojizo de sus frutas tropicales que se multiplican casi obedeciendo
a las hadas que llevaran bendiciones de la Providencia
a las tierras cubanas, donde las fincas, huertos y vergeles substituyendo
a las montañas que dejaron el inagotable humus, acarician
maternalmente al hombre trabajador ofreciéndole el substancioso
jugo absorbido del subsuelo y transformado en arbustos, flores y frutos que con el
perfume de su vida libre alientan y sostienen la vida humana. Y es en aquellos
lindos campos, planos y con ligeras ondulaciones en que no falta el murmullo del
arroyo, el dulce canto del sinsonte ni la joya alada del colibrí, donde se
contempla aquella soñada vida de la mayor parte de los 2.500,000 habitantes de la dichosa Cuba y, en la Habana
donde se ven sus lozanas muestras como botones de rosa que, en parte, imitan la
singular belleza de sus damas. Parece que la frescura del mayor de sus ríos—el Cauto
que, tendiendo su húmedo lecho a la par de la Sierra Maestra adornada con las
minas de oro que tanto produjeron durante la dominación española, se diría que
la galantea coquetamente—se mezclara con la brisa del mar y de la bahía que
bañan la ciudad como una angelical doncella, para suavizar su cálido clima que corresponde a la zona
tórrida.
Como un detalle curioso de los ferrocarriles cubanos
hay que notar que comenzaron a instalarse antes que comenzaran a construirse los de la antigua
metrópoli (España).
Es lógico que en la capital sobresalga la grandeza del
país y, a la vez, que de ella emane mucha para todo su territorio: de los 386
años del dominio español no queda sino una vaga sombra que el músculo de América
y el cerebro de Europa, que en íntimo concierto se juntan
vigorosamente en Cuba, van borrando a toda prisa: la apertura del Canal de Panamá—otra notable vía que le queda a 780
millas de su capital—aumenta su importancia geográfica y la
pone en contacto directo con los lejanos países orientales; su situación a la
entrada del Golfo de México, cercana a Norte América, próxima a la
América Central y no muy lejos de la del Sur; su posición entre los dos continentes del lado del
Atlántico; las excepcionales condi‑
-266—
J. M. DELEON LETONA
ciones que caracterizan a los pujantes
cubanos, que piensan hondo, ejecutan
tesoneramente y no dejan a medias sus empresas, son argumentos más que convincentes para explicarse la magnitud del progreso de "la Perla de las
Antillas," que en verdad asombra, especialmente en la Habana.
Leyendo los nombres de los
periódicos: "El Imparcial," "El Diario de
la Marina," "Cuba," etc., y viendo algunas de las
imprentas, no podíamos menos que recordar los felices tres años
de estudios de la Escuela Nacional de Comercio de Guatemala, dirigida por el pedagogo Don Raael Aqueche, en
que la Aritmética Comercial y la Teneduría de Libros por Horta y Pardo, de La
Habana, eran los textos preferidos por los profesores y estudiantes (como
son todavía) ; casi sentíamos el
olor de los libros nuevos acabaditos de salir de las prensas y bien empastados para el
público lector, que ha de juzgar de su contenido; el uso del sistema
Métrico Decimal en el mercado habanero igualmente nos decía de las mismas obras
y de la Francia ...
"La Patria Libre" y "El Diablo
Cojuelo" redactados por el mismo apóstol de la Libertad, José Martí (ya
mencionado), autor del drama "Amor con Amor se Paga," ocupaban nuestra memoria y se
nos figuraba que los leíamos antes de la Independencia cuando su pluma de
muchos quilates «despertaba los ánimos y formaba patriotas,
siguiendo el ejemplo de su ilustre Maestro Rafael María Medico,
deportado a Santander porque aspiraba a esa misma Libertad!
Las calles y avenidas de La Habana son, en su
mayoría, anchas, rectas, largas y pavimentadas ; y, sobre
ellas y sus parques, jardines y otros paseos—entre los que se
distingue "El Prado" y "El Malecón"—transitan las 450.000 personas que constituyen la
población capitalina. Sus casas, por lo regular, son de dos pisos, habiendo
muchas de más, cuya sólida construcción es de granito y de cemento armado,
tanto de las pertenecientes al estado como de las que son de propiedad
particular. Comúnmente tienen amplios patios en el centro y mucha ventilación en
las habitaciones; en los primeros abundan los árboles y arbustos, máxime las
palmeras que alternan con las flores. Los surtidores, rodeados de variedad de
plantas y con el susurro que la presión y salida del agua producen,
completan la gracia de los patios y jardines, ocupando su centro. Rejas con
artísticas labraduras protegen las ventanas de las casas, que
siempre están limpias, como las calles. Se observa que las
puertas y ventanas son anchas y muy elevadas para
—267—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
dar entrada y salida al aire, a fin de contrarrestar
la acción del calor.
En las calles céntricas, en las fábricas, bancos,
teatros, almacenes, muelles, cafés, etc., etc., se nota mucha de la animación y
alegría de que disfrutan habaneros y forasteros; unos y otros tienen a
su disposición automóviles, tranvías, carruajes, ómnibus y toda clase de vehículos
para trasladarse a los diferentes puntos de la
ciudad, que es elegante, lujosa, de mucho gusto; ahí el chic parisiense hace
derroche de placer y realza la belleza de las
cubanas, que saben hacerse unos tocados maravillosos. En esta
oportunidad, recordando sus edificios más artísticos, mencionaremos el
Teatro Nacional, que está en el Edificio del Centro Gallego,
frente al Parque Central, con capacidad para 3,000
personas y en el cual han trabajado celebridades mundiales tanto de la
ópera como del drama y de la comedia, pues su escenario ha atraído los mejores
artistas. Luego diremos que la Estación Central de Ferrocarriles Unidos de Habana,
la Lonja del Comercio, el Banco Nacional, el Banco del Canadá, el Centro
Gallego y otros, son notables también.
Como teatros, siguen el Tacón o Nacional (ya
mencionado) el Martí,
Campoamor, Alhambra, Payret, Capitolio, etc.
En esos centros de cultura, lo mismo que en las calles
y en las casas 'en general, el servicio eléctrico y de gas, que dan fuerza y
luz, es satisfactorio; con la iluminación producida por el primero
se forman bonitos rótulos y anuncios mercantiles al estilo francés y estadounidense.
A la orilla de las playas se han levantado cómodas y
modernas casas con todo el confort; su vista al mar les da más mérito y mayor
valor real : el aristocrático paseo del Malecón ahí descuella con
sus altas y esbeltas palmeras que ostentan la exuberancia tropical, protegidas por el rompeolas.
La Avenida de la República causa grata impresión; en ella, lo que
fascina es la presencia de las bellas que ahí van a gozar de las delicias del paseo.
Sigamos con las iglesias y el clero, que han
desempeñado y desempeñan un papel importante en Cuba, pero mayor y más activo en la
Habana: aparece en primera línea, la hermosa Catedral que conserva el
recuerdo de los restos humanos que ahí estuvieron en la creencia de que eran los de
Colón; fué edificada sobre el emplazamiento de otra antigua iglesia; sus altas torres
cuadradas que se, elevan a los lados de las dos puertas laterales se aperciben desde
lejos; a su espacioso atrio
—268—
J. M. DEIEON LETONA
se llega al ganar 5
escalones; su proximidad a la bahía es otra magnífica
condición. Esta iglesia metropolitana que pertenece a los Jesuitas fué
consagrada en 1690 y contiene, así mismo, las Capillas de San José y
del Santísimo Sacramento. Después, San Agustín (la más antigua de la Habana), el
Convento de Santo Domingo, el de Belén, La Merced y la de la Calzada de la
Reina, que son otros templos religiosos distinguidos.. Naturalmente
hay Arzobispado; el primer cubano que ocupó la sede metropolitana En el
penúltimo se conserva un célebre cuadro al que sirvió de asunto el primer
milagro ocurrido en el Nuevo Mundo, muy interesante por cierto, Dr. Francisco Barnaba
Aguilar, recibió la consagración correspondiente el año 1899, es decir, uno después
de la Independencia de su Patria. Tanto en la instrucción pública como en la
educación y en la Beneficencia Pública, la Iglesia tiene reconocida importancia
porque ha fundado y varios colegios, hospitales sostiene y asilos que
están a cargo de los Jesuitas. Entre dichas instituciones de admirable
disciplina y de caridad, ellos dirigen: 17
colegios para niñas, 13 para varones, 5 asilos para huérfanos
y 2 asilos para ancianos. No hay en Cuba intransigencia religiosa.
Por largo tiempo el Estado se apropió de valiosos
bienes raíces pertenecientes a la Iglesia destinándolos a usos administrativos;
mas, después de la Emancipación Política de Cuba, el Gobierno
reconoció los derechos de la Iglesia y los
bienes se valuaron en 10.000,000 de
pesetas, sobre cuya suma reconoció igualmente un rédito
del 5% anual. Por los datos anteriores queda demostrada la influencia de la
Iglesia en dicho país.
"Las Gotas de Leche," benéficas
instituciones creadas y sostenidas por el Gobierno, protegen la infancia y la
niñez de los desheredados de la fortuna. Después de pasar por el Instituto y al
encontrarnos frente al suntuoso monumento erigido a Martí, decíamos que cuánta
razón hay para que haya sido el ídolo de los cubanos, el cabecilla político y
literato educador que regeneró a sus compatriotas; que sobrada razón tienen para
sentir veneración por su recuerdo y, finalmente, que su prodigioso caso confirma
que lo mejor, lo más grande, nace y se forma de la pobreza, de lo más sencillo,
pues su padre, que era un modesto celador de policía, no tuvo dinero para costear
sus estudios en aquel establecimiento al que ingresó gracias a la
liberalidad de un amigo. ¡Y cómo Martí, sufriendo su exilio en España,
después de sentenciado a seis años de prisión y del destierro en la
Isla de los Pinos, se doctoró
—2POR TIERRAS SARTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
en la de Zaragoza para proseguir su
odisea nimbada de gloria!
El grueso comercio se deriva de sus dos industrias
principales, que son la azucarera y la tabacalera, metódicamente organizadas;
la primera es superior y da ocupación a millares de brazos, comprendiendo
capitales serios estadounidenses. La zafra es alegrísima; el jugo
de la caña cosechada el año anterior dió alrededor de cinco millones de toneladas de azúcar. El tabaco en rama y elaborado va a todos los mercados de primera
porque es un artículo de reputación bien cimentada; existen más de 80 factorías en que se fabrican cigarros y
cigarrillos, habiendo cómo 60 en la
capital; lo mejor de aquella materia prima llega de Vuelta Abajo, zona situada en
la provincia de Pinar del Río. Como el tabaco es la riqueza mayor de la
Agricultura y de la Industria en Cuba, se le da preferente atención
y, a fin de mejorar el cultivo y las cosechas, el Presidente de la República
nombró una comisión que estudiara detenidamente tal cuestión; aquella propuso
el riego de los campos respectivos. La Unión Tabacalera protege con inteligencia sus
intereses, lo mismo que el Gobierno. En tercios, bultos cuadrados y forrados de
brin se exporta el tabaco en rama y, en cajas preciosas con llamativas viñetas
y perfectamente empacadas dentro de otras cajas mayores y resistentes, la rica y
olorosa hoja elaborada, cernida, como suelen decir los del oficio.
Como el 60% de su comercio de importación se hace con los Estados
Unidos; sus relaciones comerciales con España naturalmente son considerables
también: de ambas plazas recibe: maquinaria, metales, tejidos, vidrios, papel, tasajo, etc., etc.
No es exagerado decir que el comercio cubano, en
general, es extraordinario, siendo en la capital donde más se observa, y los Estados
Unidos, de los países extranjeros quien compra la mayor parte de sus productos,
como ya quedó escrito con otras palabras. Embarcaciones especiales, con rieles
de acero de vía ancha sobre sus plataformas, llevan constantemente millares de
quintales de azúcar en los mismos carros de ferrocarril, desde
la Habana hasta los mercados estadounidenses. Dichos carros, después de haber
recorrido muchas millas en tierra, desde los centros productores de la Gran Isla,
llegan bien llenos a los enormes muelles habaneros; y así, enteritos, bien cerrados y
asegurados con llaves y marchamos, se embarcan en la nave que los
espera o que acaba de llegar, pues ferrocarrileros y navieros son
puntuales en el tráfico: cruzan el
—270—
J. M. DEIEON LETONA
Golfo de México; pasan por La Florida, desembarcan en
territorio norteamericano y siguen corriendo por regiones más extensas al no
más trasbordar, repletos y pesados, tal como salieron de la
Habana llevando el dulce y blanco elemento, que es vida y
representa el sudor del trabajo cubano, para abastecer muchas plazas. Monstruosas
locomotoras que arrastran 60 y 70 carros de 50 toneladas cada uno y que en
línea recta a todo escape apenas si se ve el último, distribuyen el rico polvo
blanco que en tales sumas se nos figura nieve sobre La Cordillera
de Los Andes o algodoneros en plena producción sobre los valles de la Luisiana,
que a su vez semejan nubes blancas sin fin. Y esos carros regresan vacíos o
trayendo algo en cambio a la Habana y siguen el mismo derrotero sin
cesar... Van y vienen y en el mar y en la tierra se detienen, (algo parecido a lo que dicen los chicos en
ciertas adivinanzas).
Los barcos que en su corazón de titán conducen dicha carga, no pueden
desafiar la velocidad cual lo hacen las locomotoras, y la causa es muy
sencilla: no es lo mismo romper las delicadas capas del aire que
las pesadas moles del agua. i Claro !
Ahora volvamos al "Spaardam" con la
seguridad que el espíritu de José Martí, cuyos dos agudos de su nombre
y apellido, fuertes, hermosos los dos, casi comprenden nuestras cinco vocales,
que son las que valen por sí solas—la única que le falta es la última y
débil—parecen condensar la entereza y personificar el talento mismo,
ha privado y priva aún en la cultura científica, en la prensa, en las Bellas Artes,
en El Ateneo de la Habana y demás centros intelectuales representativos de Cuba
consciente, pues el que fué Cónsul de tres repúblicas sudamericanas
en los Estados Unidos, siendo cubano, dió más luz que el propio Faro de la
Habana que lleva sus claridades muchos kilómetros dentro del Océano y cuya
luminaria es la llama que parece elevarse de la tumba del patriota pensador.
Del repetido barco
bajaron bastantes emigrantes europeos que
ya tenían en tierra la categoría de inmigrantes cubanos; desembarcaron
muchas de las mercaderías traídas del Viejo Mundo, especialmente hierro y
acero procedentes de Holanda e Inglaterra, cognac francés y productos españoles. El
resto de las bodegas "spaardianas" estaba consignado a México y Estados Unidos.
Ya es de suponerse que el exquisito olor de los
sabrosos puros habanos—colorado, breva, obscuro, colorado-obscuro, trenza,
etc.,—hacía gozar a bordo a los conocedores, pero
-271-
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
más todavía a los buenos fumadores que hicieron su Agosto desde que el barco atracó aperándose de material
escogido. Los sugestivos nombres de las diferentes marcas
ideadas y patentadas por sus
propietarios iban de boca en boca al ofrecer galantemente los cigarros y pitillos, como también
dicen a los cigarrillos. ¡Ah, los satisfechos fumadores!
Sentados en sus sillas de extensión y viendo para la Habana que
los surtía, producían tanto humo blanco al fumar que parecían
estar haciendo apuestas con las chimeneas de los barcos
surtos en el puerto, lo cual ya
es mucho decir.
Como en la penumbra y allá a lo lejos, divisamos la
silueta de las palmas reales y de los cocoteros que crecen silvestres como las malvas y
que batían sus arqueadas hojas como diciendo i hasta luego! y al buen rato las
negras alas de la noche se habían extendido para cubrir el espacio; entonces el
"Spaardam," al compás del sordo ruido de su maquinaria y
de sus gruesas y pesadas cadenas (que tal vez se parecen a las de la conquista), levaba sus anclas para
zarpar y seguir adelante.
La fuerza del vapor de agua envolvía en los férreos
cilindros los
eslabones de acero que arrancaban en su ascensión las áncoras incrustadas en las
entrañas del mar, como garras de águila altiva en los filos de las graníticas
rocas, y que
habían servido de punto de apoyo al coloso que ya bien pronto se alejaría.
Los eslabones que salían de último y las escuadras de las
anclas subían granos de arena y añicos de
conchas que
brillaban y que venían
desde el fondo de la bahía; las
gotas de agua, que a veces formaban chorritos intermitentes, se desprendían
de las cadenas a medida que salían de la superficie para
luego caer cumpliendo la ley de gravedad ; se escurrían sobre las inclinadas planchas del barco o
salpicaban sus paredes a su caída y, éste
flotaba indiferente o más bien aparentando un gesto interrogativo de ¿qué
importa una gota más sobre el Océano? La sencillez de tal cuadro, visto con el
auxilio del alumbrado de proa,
se aproximaba un poco a las estalactitas y estalacmitas de ciertas cavernas rocosas y heladas,
diametralmente opuestas a La
Habana.
La electricidad, fuente prodigiosa de luz y fuerza,
iluminaba la ciudad, que
se reflejaba en la bahía como ante un tremol veneciano ilimitado: los más encendidos colores y sus caprichosas combinaciones
llegaban a nuestra retina con su doble mágica visión: la real, la verdadera proyectada
en tierra y la
copia que la misma luz y el
agua al unirse estampaban.
Las hélices comenzaban sus revoluciones dando impulso al
—272—
J. M. DELEON LETONA
barco que trepidaba y pitaba haciendo sus maniobras
para emprender la marcha nuevamente. Al tener la popa en dirección contraria a la
salida de la rada ideal y al Océano, zarpó el "Spaardam" navegando
lentamente como si procurara no interrumpir los ensueños y el sueño
de los pasajeros que en ese instante escuchaban, quizá, la popular canción "¡
Cuando salí de la Habana,
válgame Dios!" ...
Así teníamos la feliz ocasión de venir viendo a la
izquierda el bellísimo panorama de la Habana de noche; luces y más luces brillaban
con todo su esplendor simultáneamente al bordear la bahía; estas aumentaban a
medida que salíamos del canal como las constelaciones: aparecían y se
multiplicaban como queriendo apagar las estrellas que desde el cielo
radiaban: el potente faro, que ya señalamos como antorcha del fuego patrio de Martí
y que nos recordaba una de las siete maravillas del mundo que conocimos (el Faro
de Alejandría), hacía llegar sus plateados rayos
intermitentes más adelante de alta mar, donde éstos, imitando a los
enamorados locos de pasión, daban besos a la espuma de las olas,
besos que más de alguna vez habrá sorprendido la muda indiscreción de la luna
curiosa ... La majestad de la luz producida por el hombre a la par de la obsequiada por
la Naturaleza, en íntimo consorcio, reflejadas ambas en el agua y contempladas
desde la cubierta de un barco que de noche sale de la Habana, toca el alma y la
eleva a las regiones siderales. Se siente como que cada persona tuviera dos almas: una que
se queda con ella y otra que se desprende y va muy alto, al centro del
maravilloso espectáculo para estar únicamente entre claridades, para
ver: luces en el cielo, luces en la tierra y luces en el agua. Da un infinito
deleite que no tiene comparación: hay que sentirlo, vivirlo para darse cuenta de la delicada sensación que
enciende en nuestro espíritu.
Ya estando en alta mar, el hábil piloto da toda la
velocidad a las hélices de nuestra embarcación que con sus mil revoluciones por
minuto, hacen que la roda decuplique su tarea de hender las aguas del
Atlántico: nos alejamos más y más ... ; las luces del puerto, por la
distancia y por el movimiento del buque y de las ondas, se ven
disminuir y dibujar irregulares formas: la llama del faro que se
eleva sobre todas las luces que ya se ven titilar como en el fondo de un valle,
lleva nuestro pensamiento a la redondez de la tierra y, al cabo de
largo rato ya sólo se distingue una hilera de luces de oro y plata que semejan un rico
collar de corales y perlas orientales sobre el pecho alabastrino de la más bella mujer habanera.
—273—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
Los cubanos y guatemaltecos tenemos
tres puntos de unión internacional, moral e
intelectual de mucha significación: Guatemala
fué la primera nación que reconoció oficialmente la soberanía
de Cuba, como República Independiente; José Martí, después de
haber estado en Madrid, París, Londres, New York y México, honró con su presencia bienhechora en todos conceptos
nuestra Universidad, donde sirvió brillantemente la importante
cátedra de Derecho Político en tiempos del General Barrios y; el inspirado poeta cubano José Joaquín Palma escribió
el Himno Nacional de Guatemala, cuyas estrofas
llenas de patriotismo y de belleza, transcribimos aquí, como un
delicado homenaje a los dos países hermanos y a sus preclaros hijos. Lo vais a leer sintiendo la grandeza de un noble corazón y más se
impresionará en vuestra alma cuando lo escuchéis
entonado por la juventud guatemalteca que, desbordando el entusiasmo
patriótico que brota de su pecho y dulcificando más la cadenciosa
música de los instrumentos, eleva su voz hasta el cielo como una plegaria de
vírgenes ante el sacrosanto altar de la Patria:
Escudo de Armas de Guatemala.-imagnen-
Guatemala feliz! ... ya tus aras No ensangrienta feroz el verdugo; Ni hay cobardes que laman el
yugo, Ni tiranos que
escupan tu faz.
Si mañana tu suelo sagrado Lo profana
invasión extranjera, tinta en sangre tu hermosa bandera De mortaja al audaz servirá.
Coro.
Tinta en sangre tu hermosa bandera De mortaja al audaz servirá;
Que tu pueblo con ánima fiera
Antes muerto que esclavo será.
—274—J. M. DELEON LETONA
De tus viejas y duras cadenas Tú fundiste con
mano iracunda El arado que el suelo fecunda, Y la espada que salva el honor.
Nuestros padres lucharon un día Encendidos
en patrio ardimiento: Te arrancaron del potro sangriento Y te alzaron un
trono de amor.
Coro.
Te arrancaron del potro sangriento Y te alzaron un
trono de amor, Que de Patria al enérgico acento Muere el crimen y se hunde el error.
Es tu enseña pedazo de cielo
Entre nubes de nítida albura,
Y ¡ay de aquél que con mano perjura Sus colores se atreva a manchar!
Que tus hijos valientes y altivos Ven con gozo en
la ruda pelea El torrente de sangre que humea Del acero al vibrante
chocar.
Coro.
El torrente de sangre que humea Del acero al vibrante chocar,
Que es tan sólo el honor su presea Y el altar de la Patria, su altar.
Recostada en el Ande soberbio, De dos mares al ruido sonoro, Bajo el ala de grana y de oro Te adormeces,
del bello quetzal:
Ave indiana que vive en tu escudo, Paladión que protege tu suelo, ¡Ojalá que remonte su vuelo Más que el
cóndor y el águila real!
Coro.
¡Ojalá que remonte su vuelo Más que el
cóndor y el águila real, Y en sus alas levante hasta el cielo, Guatemala, tu nombre inmortal !
—275—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
Este canto magistral se desprendió de la lira del
poeta —que también elogió el Quetzal, lindo pájaro que simboliza nuestra
libertad—durante los largos años que vivió en la capital de Guatemala, donde
expiró doblegado por avanzada edad y donde reposan sus restos queridos.
Recordamos también a dos educacionistas cubanos:
Don Anselmo Valdés y Don José María Izaguirre, que habiendo
sido perseguidos y expatriados por sus ideas en favor de la Independencia, buscaron y
encontraron asilo en nuestra Patria.
Todos hicieron mucho bien a este país que amaron de corazón y en
cuyo seno dejaron descendientes directos que
honran su nombre, enrolado también entre los mentores de la enseñanza, pues fueron profesores de
varias generaciones.
Recordamos que cuando la apoteosis de Palma y Alvarez (el Maestro Don
Rafael Alvarez, inspirado autor de la música de dicho Himno), José Santos
Chocano, el poeta de América, dijo al primero, al pie de su lecho de enfermo (en la
capital de Guatemala) :
"La eternidad le sirve de marco a su figura"
Escuchando las melodiosas notas
de La Marsellesa—que en París todo el mundo canta el 14 de
Julio, hasta los encantadores canaritos, según pudimos observar—y del Himno de Guatemala se establece
cierta analogía entrambos; parece que el
guatemalteco fué inspirado en el francés que, a su vez, se dijera que
condensa no sólo el espíritu de la Francia democrática, sino el de toda la Raza
Latina. Con este pensamiento, dentro del cual depositamos nuestra admiración por los
cubanos que dieron su vida con tal de obtener su Emancipación Política, que
es la vida de Cuba, consignamos la medalla de los
Veteranos de la Independencia con la que se premió a los Héroes que pelearon en
sus guerras de 1895 a 1898: su codiciado
y brillante metal mágicamente impreso por el troquel, tal vez todavía
contenga partículas no sólo de las arenas sino de los granos de
oro que de sus lavaderos arrastraban los ríos para que, através de sus
cristalinas aguas, las viera y las tomara el ibero conquistador, allá en
tiempos muy lejanos: en la primera cara tiene un ramo de laurel y el escudo con
su respectiva leyenda en la circunferencia; en la segunda, una matrona coronada con
el gorro frigio de la Libertad viendo los rayos luminosos que salen de los cinco
picos de una estrella bajo cuyo símbolo se lee: "La Patria a sus Libertadores."
-276-J. M. DELEON LETONA
¿ Podrán tener honor más elevado que este los que aún sobreviven
cobijados por la bandera que defendieron e hicieron tremolar sin mácula?
La íntima satisfacción de ver día a día el
florecimiento y la gloria de La Patria que los premió, cristaliza el
valor cívico que ella
engendró.
Veracruz y algo más de México.
Aunque pocos días navegamos en el Golfo de México para venir de Cuba a las
costas mexicanas, a nosotros nos pareció una larga vía
la que seguíamos porque en nuestro natural anhelo
de ver pronto a Guatemala a quien cada día nos
acercábamos más, las horas se nos figuraban días y las noches años: sabíamos que del
puerto azteca adonde esperábamos desembarcar para la frontera
mexicana-guatemalteca ya únicamente nos quedaban tres jornadas.
La última noche que pasamos sobre el mar disfrutamos
de encantadores claros de luna: al caer su luz sobre la hermosa superficie
líquida del inmenso Golfo, las olas brillaban y despertaban la alegría entre
todos los pasajeros que se solazaban con tan lindo espectáculo a
bordo del "Spaardam," que en breve dejaríamos, al no más tocar
tierra firme. La bella reina de la noche, como coqueteando en ciertos momentos, se
servía de las nubes para aparecer y desaparecer cual guapa artista entre
bastidores, rasgando con su fulgor aquellos velos que vagaban por el espacio.
Durante las primeras horas de una
mañana primaveral arribamos a Veracruz: posteriormente
a los requisitos respectivos ante las autoridades porteñas, descendimos a la
Antigua Nueva España en cuyo privilegiado territorio naciera el Benemérito de las
Américas, Benito Juárez, el arrogante indio que de humilde pastor de ovejas y de
doméstico, llegó a ser Presidente de la República: tal la excelsa democracia de
esta virgen América.
Comenzamos a ver los primeros edificios de la ciudad
al mismo tiempo que notábamos que varios barcos estaban anclados contiguo a
los muelles. Momentos antes y sobre una isla, habíamos divisado el castillo de
San Juan de Ulúa, célebre prisión y fortaleza cuyo exterior blanco forma
contraste con los tristes sucesos que en él se han desarrollado.
Los elevados mástiles de las naves servían de asta a
la bandera tricolor en cuyo escudo se ven el águila, el nopal y
—277—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS'
la serpiente ; sus dobleces, lo mismo que los de las
insignias extranjeras que visitaban Veracruz, se extendían hacia la inmensidad del
Océano dándole su égida; esos mismos mástiles y la presencia de buques
aceiteros llevaban nuestra vista a las espaciosas refinerías de
petróleo que son como gigantescos laboratorios en que el oro negro
se transforma en cristalino; esa rama de la industria ahí instalada concentra parte
de la riqueza del
Estado de Veracruz, riqueza que brota de las entra‑
-278—
J. M. DELEON
LETONA
ñas de la tierra y que explotan la Compañía
Mexicana de Petróleo "El Aguila" y la "West India Oil Co."
Anduvimos por sus calles y
avenidas; conocimos sus plazas, sus paseos,
incluyendo sus playas y terrazas; sus edificios nos gustaron; los hoteles y la estación del
ferrocarril son gran‑
Pozo de petróleo de gran presión.
des, distinguiéndose "El Terminal" que ocupa
una amplia casa nueva de dos pisos. Las Iglesias son numerosas y bellísimas.
Frente a una plaza grande, de forma cuadrangular, se
levanta el edificio que contiene las oficinas telefónicas, telegráficas y
cablegráficas de las que nos servimos para enviar despachos a
Centro-América y Europa; varias líneas de tranvías cruzan la población, que dispone de
todos los medios modernos
—279—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
de transporte, no faltando los caballos, mulos y asnos
que van siendo substituidos por los autos y camiones.
Algunos de los compañeros de travesía andaban por Veracruz; otros
seguían adelante, y el punto de partida hacia los diferentes
sitios del interior era la estación a la que concurrían listos a tomar
los trenes que van a México (la capital), Puebla, Tierra Blanca
y Alvarado, que corresponden a los ferrocarriles Mexicano, Interoceánico, del
Istmo y otro ramal respectivamente, cuyos caminos de hierro salen de aquel centro
a manera de líneas divergentes que conducen el adelanto y la vida a los pueblos.
Las tres primeras arterias de acero se enlazan entre sí en diferentes lugares y
con otras que posee la nación mexicana. El ruido de las maniguetas, de las
carretillas de mano trasbordando los baúles, el rodar de los carros
congestionados de carga en las bodegas, la entrada y salida de los trenes, la
afluencia de viajantes, el movimiento de los numerosos
maquinistas, conductores, garroteros y fogoneros en los patios, el castañeteo
de las máquinas de escribir y los tastazos del telégrafo en las oficinas,
claramente nos demostraban que pisábamos una estación ferroviaria de mucha
importancia, por la que pasan millares de toneladas de las mercaderías
que importa y exporta México así como incontables bultos de su comercio interior y
de cabotaje, pues la aduanas de aquel puerto, en directa relación con los
ferrocarriles, son de formidables proporciones. Naturalmente, esa
actividad que felizmente se mantiene en los ferrocarriles
mencionados significa positivo bienestar para el puerto y ciudad de Veracruz, del
mismo modo que para el Estado de su nombre, cuya capital es Jalapa. Tal bienestar,
desde luego, se hace extensivo a toda la República. Los templos
católicos, de soberbia arquitectura, poseen espléndidos altares, donde diariamente tiene
lugar el Sacrificio Divino.
Sabido es que en la región de que nos ocupamos las
haciendas de ganado son notables; hermosos animales nacidos, criados y engordados por
allá vimos con particular agrado, llamando nuestra atención, sobre todo, las
mulas y los caballos de silla, que son una especialidad por lo fino y por su estampa:
de éstos hay importados y del país, cruzados con árabes y otros con andaluces;
casi relumbran por lo gordo y por lo limpio, especialmente los
prietos. Otros que acababan de bañar, enteros o garañones como se dice,
relinchaban y bailaban al caminar, casi no queriendo respetar la
cerreta con que los dominaba el cuidador que los trasladaba en pelo, de la
caballeriza a un llano. Este es un diminuto índice de la fauna
mexicana, que
—280—
J. M. DELEON UTONA
requiere volúmenes enteros para ser clasificada y de
la cual se han ocupado profundos autores naturalistas. Nosotros
tuvimos el gusto de ver en
Veracruz algunos caballeros nativos del lugar vestidos con el típico traje de charro,
usando abundante y recortado bigote negro, montados en tales
soberbias bestias con sus sillas plateadas (las famosas sillas
mexicanas), fumando un exquisito veracruzano y luciéndose a su paso
por las
—281—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
calles de la ciudad. Van "bien
montados"—expresión que abarca la bondad del semoviente y de
todos los aperos—teniendo preferencia por los caballos, máxime para los
paseos. Es un ruido acompasado
el que origina el golpe de las herraduras de los cascos
sobre las piedras que a veces producen chispas al fuerte choque
del metal, ruido que secundan las estrelladas charras o espuelas (plateadas también) que giran sobre su eje con el mismo compás que
el corcel regula. Y los expertos jinetes mexicanos dirigen
el rítmico trotar de sus "tordillos," "moros" y
"alazanes" que echan espuma a medida que mastican el freno y se alejan ...
dejando oír de último un vago relincho que el aire abandonó en el bosque que
llega hasta la ciudad. Hay arte, hay vida, algo nacional en este sport; un
supremo gusto del sér racional que por instinto lo comunica al noble animal que le
interpreta: se ven algunos caballos tan entendidos, conocedores,
educados a la alta escuela, que se dijera que obedecen no
sólo la voz y ademanes sino hasta el pensamiento de su amo.
Tal su inteligencia y el dominio que sobre ellos tienen sus dueños o sus amos.
Hay ciertos jinetes, poseedores de tal maestría, que apenas si mueven las
riendas cuando desean parar o cruzar y la bestia comprende y gira incolitinenti; al menor impulso de los talones,
del roce de las espuelas o ligero movimiento del látigo, avanzan,
saltan, corren ... Son renombrados los jinetes mexicanos en
general; habilísimos para "sentar" y "rayar" los caballos; se dan "su paquete" montando los de
"boca suave" y ágiles, con los que ejecutan proezas de una rapidez y
limpieza admirables. Las cosas raras que hacen en los campos, que han servido
de asunto para muchas novelas, ya son palabra mayor, pues en las
manzanas de sus monturas aseguran la tira o peal con que, yendo a todo
escape, lazan el novillo salvaje o el potro cerrero y bravío que
doman pronto con la fuerza del atleta.
El arte mudo—el cine—ha enriquecido sus pantallas alrededor del mundo
con las singulares y sensacionales maniobras de estos jinetes campesinos que
bosquejan el potente empuje de la caballería mexicana, arma que ha causado a sus
enemigos, mayores desastres que la propia artillería, por lo que éstos la califican de temible.
En París, donde conocimos al artista Eddie Polo, tenía o tiene éste un
gran partido entre el bello sexo debido a sus hazañas como jinete de primera,
hazañas que de antemano le valieron muchas simpatías conquistadas mediante sus películas.
—282—
J. M. DELEON LETONA
"Las mecatadas," los círculos, las dobles
circunferencias formadas mágicamente por la reata con argolla corrediza
en un extremo, que va como flecha certera al corazón de la presa y que no falla
nunca, surgen de la diestra mano del jinete azteca que, en los
chispazos del oficio, parece una estrella fugaz de las pampas.
Bien. Hagamos mención de la fabricación de puros y
cigarrillos en Veracruz. Es ostensible el hecho que de ahí salgan sus artículos
en cantidades tales que abastecen todos los mercados de la
República Mexicana, muchos de los estadounidenses y gran parte de los
sudamericanos. Su calidad no le va en zaga a la cantidad. Veracruz,
por lo que concierne al tabaco, semeja un lujoso abanico que, en manos de una
bella desde su palco, distribuye en sus radios las espirales de humo que van a aumentar
la alegría o a calmar las penas de los fumadores relacionados. Decimos penas
porque algunos fumadores empedernidos o incorregibles, para excusar o
justificar su constante fumar, arguyen que aquellas, o se alejan del
todo como el humo, o se calman algo a medida que consumen el tabaco en esa forma.
Los más, haciendo uso de toda franqueza, exponen que fuman por placer y éstos
son los mejores, los francos. Y todavía existe una tercera clase que se conforma con
manifestar que fuman "por echar humo' nada más y éstos son los neutrales pero,
en resumidas cuentas, unos y otros favorecen la industria nacional aunque en humo
la conviertan.
A propósito de industria nacional, la del pulque, que
se deriva del maguey que da la materia prima para el yute, la cordelería y
otras no menos importantes en los Estados Unidos Mexicanos, bebida que es
apetecida en todo el país y cuyo impuesto representa enormes sumas
de dinero a las arcas fiscales, tiene regular expendio en Veracruz también. Se
dice que el pulque, entre sus ventajas, tiene la de engordar; personas hay que lo
prefieren al café y toman varias veces al día. A la capital
ingresan diariamente varios "trenes pulqueros," conductores de
millones de litros del turbio líquido que proviene de los Estados de
México e Hidalgo; otros van con distinta consignación.
Veracruz, bajo el punto de vista histórico, tiene gran
importancia también; fué una de las plazas que estaban en poder de la
intervención tripartita que hicieron venir las
flotas inglesa, francesa y española el año 1862: en su puerto anclaron desgraciadamente
esas unidades navales de guerra; el Reformador Juárez
estuvo dictando leyes en su seno cuando, en su
—283—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
peregrinación obligada por todo el país, trasladó ahí
el Gobierno Constitucional. Veracruz, pues, ha tenido la elevadísima honra de Capital
de los Estados Unidos Mexicanos durante una de las épocas más gloriosas en
que sus hijos peleaban por defender su libertad y "los
derechos del hombre" en América; ahí tuvo asiento el Gobierno Federal;
ahí estaba el punto de apoyo del timón de acero y bronce que empuñara en sus
manos—que eran como haces
de nervios—el presidente errante!
Y fué en Veracruz donde el
ex-Presidente Díaz dijo su postrer "adiós" a México al hacerse a la
mar para siempre, rumbo del ingrato destierro, del
horroroso ostracismo. ¡Raros sesgos del destino! Por ese
puerto donde desembarcaron los virreyes y los soldados impostores; por ese puerto
donde pasaron al entrar o salir los enemigos de la Independencia, muchos rechazados por la
brillante espada de aquel anciano con cuerpo de
atleta y cuyos cabellos ya peinaban plata, salía el guerrero azteca octogenario
(ya tenía 86 años en 1911) con el alma despedazada,
para expirar cuatro años después de faltarle el regazo de
su Patria. Y murió allende el Océano acariciando la bendita visión
de esa misma Patria a quien consagró más de 66 años de los 90 que vivió.
Militarmente, Veracruz ocupa una posición estratégica
que da seguridad en caso de emergencia; reñidos combates se han librado en ella
y ha sido teatro de tremendos bombardeos en que los mexicanos han
hecho morder el polvo al enemigo.
Dentro de la Casa de Dios y en muchos
hogares admiramos respetuosamente lindas imágenes de la Virgen de Guadalupe.
Ibamos ya a internarnos al Estado de Veracruz:
familiarizados, como estábamos, con el "Spaardam" y su tripulación, era justo que de ellos
nos despidiéramos y así lo verificamos ;breves instantes permanecimos a bordo,
bajamos del buque transatlántico regresando paralelamente a la
ribera y ya de lejos, cerca del Hotel Termina], le dimos el último
vistazo, Era el postrer recuerdo material que ahí dejábamos de
la vieja Europa y el cual tenía que seguir
a Tampico y New Orleans para regresar a Inglaterra, Holanda
... y seguir su vida errante o nómada sobre los mares!
Llegó la hora de proseguir el viaje por tierras
veracruzanas : mostrando nuestro boleto al portero respectivo, ganamos la
portezuela y plataformas interiores de la estación para
meternos en uno de los vagones
que irían a Puerto México sobre la línea ferroviaria del Istmo, pero que a
nosotros nos dejarían en Tierra Blanca, y así fué. Muy cerca de la ciudad
—284—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
vimos el río Alvarado, tan grande que parece brazo de
mar; el tren lo corta pasando por encima de sus aguas. Ya este otro Alvarado
necesariamente rememoraba al Comendador Don Pedro a quien los indianos,
comparando su hermosura masculina con la del sol, le decían Tonatiúh, epíteto que
sin duda aprendió la princesa que dicen le tocó en el reparto de una familia real
del Imperio de Moctezuma. En una de las paradas del tren, preguntando a qué
hacienda pertenecían los toriles y corrales que teníamos a la vista, se nos informó
que eran de "Piedras Negras," cuyos bravos toros han sido lidiados en los redondeles guatemaltecos.
Al despedirnos de Veracruz dejamos a mano derecha la vía ancha que,
pasando por el centro ferrocarrilero de Córdoba, va hasta "la Ciudad de
los Palacios," México, donde llama tanto la atención su Catedral, a la
derecha, la vía angosta del Interoceánico que se extiende a Jalapa, Puebla, etc., etc.
El tramo del camino de hierro entre la ciudad de
Córdoba y La Esperanza, ostenta
la obra más atrevida que se conoce en materia de ferrocarriles: existen 19 túneles perforados en la
viva roca y entre dos de ellos, un gigantesco puente de acero que tiene la
sugestiva forma de una herradura, como las bellas Cataratas del
Niágara, aumentando la tensión nerviosa hasta de las propias locomotoras al
pasarlo, pues se sale de un túnel para entrar
presto a otro en aquellas alturas de seis y siete mil pies
; donde las águilas son las reinas del espacio, que en su
inmensidad allá lo representa el nítido cielo azul; los trenes en esas
majestuosas cumbres de Maltrata necesitan de locomotoras
"cuaches" y de engranajes especiales en
sus ruedas para ir ascendiendo y hacer sus carreras de una
manera regular; en cada curva que se pasa, en cada altura que se
recorre, en cada túnel que se deja, las emociones vivifican
el alma y fortifican el corazón porque los
panoramas que sucesivamente se ofrecen al viajero que piensa y que siente, son de una
belleza suprema. "Sin duda, las cumbres de Maltrata con el extenso valle que se
ve en el fondo, constituye una obra maestra de la misma Naturaleza y que ofreció
al Creador para que en ella se viera su magnificencia. Desde las crestas de las
montañas, desde los agrestes picos rocosos, se divisan allá al pie y a lo lejos de
las cumbres: la población de Maltrata, los ríos v riachuelos, los
cimborrios de las iglesias de las otras poblaciones que se
confunden con los bosques y los llanos, que dan un confuso color
gris obscuro por la distancia. Y aquel soberbio conjunto del natural, utilizado y embellecido por la
mano labo‑
- 286 —
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROVANAS
riosa del azteca, semeja un risco, un nacimiento sin
límites en que el sol es el sublime artista que da la última pincelada. Las mañanas pasadas ahí saben a luna
de miel.
Ya en los planes, está "La Esperanza," sitio
muy simpático por la fragancia y blancura de
sus magnolias (especiales), preciosas flores que
las "chamacas" del lugar venden de varios modos:
en ramos, coronitas, cruces, estrellas, etc., a precios tan reducidos
que todo sér humano compra su bouquet de magnolias, que le sirve de mascota y que demuestra que pasó por "La Esperanza."
Después se llega al pueblo de Apizaco, donde fabrican
y venden vistosos bastones pintados de vivos colores, de matices caprichosos;
llaman la atención los pequeñitos, que son muy finos.
Finalmente se entra a la floreciente capital de
México, la más bella ciudad de toda la América Española, en cuyos alrededores se
encuentra la "Villa, de Guadalupe," donde el año 1531 apareció
ante Juan Diego la Virgen de Guadalupe, Reina y Patrona de México y de toda la América.
Volvamos de nuestros ensueños y regresemos a Tierra Blanca donde
pasamos la noche y el calor apenas si nos dejó dormir: al siguiente día nos
fuimos para Santa Lucrecia, aprovechando el tren que venía de
Córdoba por la otra línea.
Dos nombres curiosos anotamos en esta segunda jornada:
"El Burro" y "El Paso del Cura," siendo en este
último donde está "el casco" de una vasta finca de bananos, cuyas
plantaciones se pierden con el horizonte; un río explayado, sucio y con poco declive,
pasa cerca, en las inmediaciones "Del Paso del Cura" y
sobre sus riberas está tendido un puente de arco, recto, que también pasamos, viendo un cayuco en el que remaba "un
güero " regresando de la pesca.
Al llegar a Santa Lucrecia llovía torrencialmente y
era de noche; los cántaros de agua que emanaban de las nubes dificultaban los
efectos del alumbrado. De madrugada tomamos al otro día un tren del Ferrocarril
de Tehuantepec que une Salina Cruz en el Pacífico con Puerto México o Coatzacoalcos
en el Atlántico—atravesando el Istmo de Tehuantepec,
Istmo que en esta ocasión cruzamos nosotros por primera vez—y después de pasar
por Rincón Antonio y otros parajes, nos detuvimos en San
Jerónimo donde hicimos cambio de tren: ahí trasbordamos al
Panamericano, que es parte del Gran Ferrocarril
Intercontinental que en no lejano día pondrá en comunicación directa, con las
aceradas paralelas, la ciudad de Dawson en el Canadá
—288—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
y la de Valparaíso en Chile, con sus respectivos
ramales que comunicarán New York y Buenos Aires también.
Las mujeres de esta ciudad mexicana (San
jerónimo, que está en un
extenso y pintoresco
valle) tienen fama por su belleza;
probablemente el buen clima contribuye a que ellas tengan un
color blanco rosado, que compite con el de las rosas de sus jardines.
De dicha ciudad seguimos hasta la frontera pasando por Tonalá, Escuintle, Tapachula y
Mariscal.
La temperatura cálida de la parte baja de los Estados
de Veracruz y Chiapas nos hacía echar de menos los vientos alisios y los
nortes que soplan en la Bahía del primero y que son tan sabrosos cuando no llevan
mucha fuerza; en alas de esta idea nos transportábamos al Lago Catemaco y a la
Laguna Tamiahua, veracruzanos, y al puerto más importante de México, donde sus
moradores son corteses, alegres y comunicativos, y gozan de la frescura mantenida
por la proximidad de las aguas. Las tierras calientes que no disfrutan de tal
cualidad, son calientes de veras. Sus lluvias invernales, de Abril a Septiembre como en
todo el territorio mexicano y centroamericano, son de patente. El Verano, o sea
la estación contraria y que comprende los otros 6 meses del año, es tan marcado
como pasa
generalmente en todos los lugares citados.
Muchos guatemaltecos vimos desde el indicado
puerto (Veracruz) hasta la,
parte limítrofe con Guatemala: entre las colonias extranjeras
residentes en los Estados Unidos Mexicanos, es la guatemalteca la más numerosa—después de la española—por razón de vecindad y probablemente por la mejor retribución del
trabajo en la Agricultura, pues son jornaleros en su mayor parte, los conterráneos
que emigran allende el Suchiate. Honrosa mención debe hacerse de los
estudiantes, profesionales y obreros guatemaltecos que, en su laudable deseo de
profundizar sus conocimientos o por los reveses de la política cuyo
turbulento oleaje a veces obliga a salir del terruño, se han
distinguido por sus eficientes ejecutorias al calor de la hospitalidad cívica e
intelectual mexicanas.
En las poblaciones del trayecto vimos que las gentes
usan trajes de colores encendidos, sobre todo las mujeres; los varones
acostumbran sombreros muy grandes, de alas extendidas y copa cónica,
y alta, algunos lujosos. Desde luego, este detalle reza con los
campesinos, vaqueros y amansadores de potros y muletos, sin que dejen de usarlos
algunas paisanas.
"Los chamacos" al ofrecer sus servicios para
transportar
—290—
J. M. DELEON
LETONA
el equipaje aplican al
cliente, de primas a primeras (sin conocerle
naturalmente) el pomposo calificativo de "jefecito," aunque aquél vaya con traje talar con
el cual ya se ve claramenteque es
eclesiástico, o bien que no sepa qué es una cartuchera o un fusil
; total, amigo: que allá se asciende lueguito, sin más trámite
que "la coba" de los chamacos, que son unos astutos tomadores de pelo.
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
En los establecimientos respectivos se saborean
clásicos guisos como el rico mole de guajolote, las
picantes enchiladas, etc., previos aperitivos de licores también
nacionales, como tequila, comiteco, jobo, arrayán y otros; a media comida o
al final, el pulque (ya está dicho) es de ordenanza y sólo es capaz de ocupar su
puesto la cerveza Moctezuma o Cuauhtémoc, otro agradable producto de la variada
industria mexicana también : por último, los parroquianos ayudan la digestión
(palabras textuales) fumando veracruzanos de los cuales.surge el humo
que ven al propio tiempo que se retuercen el bigote
y se lo echan para arriba como dándole la dirección de los círculos
blanquecinos, tal vez ya sin nicotina, en que leen algo que su mente tiene en
perspectiva ....
Los pastores, muñecos y juguetes y muchos utensilios
domésticos fabricados con la fina loza de Oaxaca, son primorosos; los arrieros,
Reyes Magos, los limosneros y jugadores representados por aquellas estatuas en
miniatura, reciben vida de la mano prodigiosa de los mexicanos que tienen verdadero
gusto y arte en esta clase de trabajos.
Gruesos y largos cordeles, muy consistentes y en enormes cantidades, se
elaboran en las factorías aztecas que tienen la materia prima a toneladas porque
sus magueyales son los mejores y más extensos del mundo; por las estaciones pasan con‑
-292—
J. M. DELEON LETONA
signados a los diferentes puertos
de ambos océanos; de ahí se distribuyen para
varios usos en los vapores, muelles y construcciones
enormes, pues la fibra de que están hechos es fortísima y
soporta pesos increíbles. Los cables mexicanos, arrollados en carrizos
de acero, trabajan como complemento de las más potentes
maquinarias marinas y terrestres en todo el orbe. El yute y el
ágave o maguey son la base de cien clases de cordeles y
sólidos tejidos que
enriquecen más la industria nacional y que da ocupación bien
retribuida a millares de operarios.
Nos fijamos que la cuestión política interna estaba en
efervescencia debido a las elecciones de Presidente de la República, que ya se
aproximaban; los clubs dependientes del partido que para tal cargo
postulaban al General Calles (Plutarco Elías) desplegaban sus
actividades en los Estados de Veracruz y de Chiapas, donde sus trabajos fueron
eficaces, especialmente los de propaganda mediante la prensa; la efigie del sucesor del general
Obregón se veía por doquiera en las manifestaciones impresas de aquellos
centros políticos que la hacían colocar en los lugares más visibles para el público
y distribuir profusamente entre el mismo. Estos centros funcionaban con toda libertad.
Nos fijamos también en que algunos de los trenes
iban custodiados por la fuerza
armada y que en ciertos puntos peligrosos la
autoridad militar vigilaba los caminos de hierro; rifles y
ametralladoras garantizaban la vida y equipaje de los pasajeros,
pues era necesario que el Gobierno repeliera—como lo hizo— el
bandolerismo que desgraciadamente mantenía
el resto de la intranquilidad de los
habitantes y transeuntes; esa escoria que quedó como fatal consecuencia de las guerras
intestinas comenzadas desde 1910, quitando vidas y riquezas a México porque después
de las revoluciones inútiles y destructoras, muchos en vez de empuñar el arado y
el azadón—que fecundan el suelo y que es lo que necesitan todos los países de
América—ya sólo
querían esgrimir el sable y el rémington—que, mal manejados
y si se abusa de ellos, no sólo destruyen y desolan, sino que corrompen los pueblos.
Si los hombres que han muerto en tales humanas
carnicerías —fratricidas por añadidura—y los millones de
pesos que se han gastado en esas
desgraciadas luchas consecutivas se hubiesen dedicado
al bienestar y progreso del país, lleno de riquezas naturales
fabulosas, a buen seguro que México llevaría la batuta entre todos los
países hispano-americanos.
Como exponentes de tales tesoros citaremos sus
minas de oro y plata, mas le
superan sus manantiales de petróleo, que
—293—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
1son inagotables, sobre todo en Tampico,
Estado de Tamaulipas, en que, además de brotar por sí solos hasta flor de
tierra, saltan como mágicos surtidores, como pozos
artesianos y los barriles se van llenando para repletar
los enormes depósitos : de éstos pasan a las refinerías o directamente a
los vapores-tanques, como aceite crudo, haciendo uso de bombas
y de tubos de 12 y más pulgadas de diámetro. Después, ya se
sabe: el codiciado líquido convertido en lo que llamamos gas,
gasolina, etc. que se reparte por todos los rumbos de la tierra
para que vaya a transformarse, como la electricidad, en fuerza y
luz que, a su vez, dan oro para
los mexicanos.
¿No es maravillosa, acaso, esa fantástica producción diaria?
Varios trenes petroleros vimos
nosotros; los prolongados
tanques cilíndricos transportaban
millares de galones de acei‑
te a los centros fabriles e
industriales así como a los talleres
y estaciones de los propios
ferrocarriles. La línea que for‑
man las plataformas que sostienen
esos depósitos ambulantes
parece un cortejo fúnebre de la
pereza: todo es negro como
el contenido de esos tambores de
hierro colado, hasta las loco‑
motoras y la indumentaria de
maquinistas y fogoneros ; en cada
viaje van a sepultar la inercia y
siembran la actividad con las
llamas y las chispas del
elemento inflamable que conducen: ante
—294—
J. Ni. DE1,EON 1,ETONA
la acción voraz del fuego, la pereza no vive, no: ahí
muere y es sepultada acto
continuo.
Las leyes mexicanas, con plausible acierto, prohiben
la exportación de monedas de oro y plata y, en esa virtud, los registros en
las aduanas y puertos son muy minuciosos; se advierte a los pasajeros que van a
salir del país para que por medio de giros o billetes saquen las
cantidades que necesiten y no se expongan a que les decomisen las
monedas en cuestión, pues tal es la pena que se impone a los infractores. Sucedió que en Mariscal,
a pesar de tal advertencia, una dama dispuso proteger
su busto con valores metálicos troquelados con el escudo del
Estado Mexicano : una empleada muy ducha en tales achaques
y que se encargaba de revisar el equipaje del bello sexo en la
aduana, después de las preguntas y negativas de estilo, invitó suavemente
a la protagonista a pasar un momento al interior; al
instante salieron juntas las dos : la perspicaz aduanera había dado
con los pesos bambas, contantes y sonantes que su paisanita había colocado bajo el
corset.
En vista de tal percance, un
ciudadano que se venía ese mismo
día, antes del severo registro, "puso los pies en polvorosa,"
camino de Tapachula para trocar allá su plata, aplicando aquel
adagio de "cuando veas cortar la barba de tu vecino, pon la
tuya en remojo." Corrió como un gamo. Venía de Puebla.
Las indicaciones que el buen amigo y galán joven
Don Fernando Van der Henst
nos dió en París, respecto de la ruta terrestre por México, nos
sirvieron de mucho, pues en sus correrías juveniles obedeciendo a Cupido y a Mercurio
al mismo tiempo, él ha conocido como la palma de sus manos aquellos caminos. Cartas de presentación y de recomendación que el activo
importador Monsieur Van der Henst nos ofreciera, fueron
el pasaporte para conocer y
tratar varias bondadosas personas
que también nos hablaron de su consocio, Don Rafael Ramírez Jr., por sus negocios
de exportación de azúcar.
Los rieles del Panamericano besan las orillas del
Suchiate, que marca parte de la línea divisoria entre los Estados Unidos Mexicanos y la
República de Guatemala, por el lado del Pacífico, conforme el convenio
internacional firmado el 17 de Octubre de 1883; surcamos las
tranquilas aguas de ese río caudaloso que en su lento paso por Ayutla
refresca la temperatura y obsequia su suave brisa a los moradores y romeristas; al
bajar de la lancha que el "pasador" gobernaba con una macana—substituta de los remos y
del timón—ya de este lado al no más pisar de nuevo suelo
centroamericano, era tal nuestro íntimo placer que
—295—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
únicamente se puede comparar al que se siente
viendo, abrazando y besando a la vez a la madre adorada al cabo de
muchos años de estar muy lejos de
ella, rodando extrañas tierras en busca de mejor porvenir, anhelando sus caricias y
bendiciones!
Y desde la frontera, con el reposo, con la calma del
que ya está en casa, oyendo el dulce trino de los pájaros libres en sus bosques y el
tenue rumor del Suchiate, dirigimos una mirada retrospectiva hacia el Occidente
para ordenar otros recuerdos e impresiones de México, del cual fuimos huéspedes de
paso, y que veníamos meditando en sus trenes, a través de sus campiñas. Infinidad
de nombres de campos, aldeas y pueblos son muy parecidos a los que tienen
tales sitios en Centro-América; otros hay que son justamente iguales (como
Jalapa, Zacapa,Escuintla, Cuyotenango, Mazatenango, Zapotitlán,
Atitlán, etc., etc.) lo que prueba
que las razas primitivas pobladoras de México y el Centro de América se
relacionaban entre sí prácticamente y que, sin egoísmos, compartían su
civilización que, a juzgar por sus vestigios e historia, era avanzada.
Parece que su comercio abarcaba extensas regiones y, en este caso, es posible que por las
latitudes que nosotros recorrimos hayan pasado súbditos de los mayas, aztecas,
chortales, quichés, mixes, lacandones, chinamecas y de otros
reinos y razas autóctonas que disfrutaron de libertad en la época precolombina
durante siglos consecutivos; que fueron sometidos y se cruzaron
durante la conquista y que han ido dejando pocos descendientes, relativamente, a través
del tiempo, pero que reunen todos los caracteres de la verdadera raza cobriza o americana.
Los indígenas que vimos guardan un notable
parecido con los del Istmo
Centroamericano; los mulatos y mestizos, lo mismo:
sus costumbres tienen mucha semejanza con las de nuestros aborígenes.
Sus cabañas son justamente iguales. Por desgracia, es en los
habitantes derivados de tal raza genuinamente americana donde la rémora del
analfabetismo tiene proporciones tremendas, pues en México alcanza la
desconsoladora cifra de 8 millones, sin embargo de los nobles esfuerzos del
apóstol de la instrucción pública, Benito Juárez, quien estableció la escuela laica y
consagró largos años de su vida a la noble tarea de sacar de la ignorancia al
pueblo enseñándole a leer y escribir, como lo prueba su labor
desde el principio de su vida pública hasta su muerte acaecida el 18 de Julio de 1872.
Esta consideración nos remonta a las épocas de
Moctezuma y Guatimozín que extendieron sus dominios sobre el Atlántico y el Pacífico y pelearon contra
Cortés respectivamente; nos per‑
-296-
-297- ilustración de Don Miguel Hidalgo y Costilla-
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
mite pensar que aquel portentoso indígena, Juárez, de
sangre pura, descendía de uno u otro de tales emperadores; que tal vez ese indio
legítimo llevaba en sus venas rojo líquido del que animara al heróico
Cuauhtémoc, el indomable que hizo pasar "la noche triste" a los
duros conquistadores y que tenía encarnado el valor de la raza azteca.
Es posible que sus tatarabuelos hayan tenido entronques familiares con tales
personajes o con otros más notables; tal vez, pero lo que no se duda es que el huérfano
desde su niñez, fué libertando sucesivamente no sólo a todos los indios sino a
todos los mexicanos en general, con una fuerza intelectual y una
serenidad de espíritu irresistibles, que causaron y causan la admiración de todas
las naciones cultas.
La noble figura del Padre Hidalgo, enérgico y valeroso
anciano que, el 16 de Septiembre de 1810 inició la obra de la Independencia
con el célebre "Grito de Dolores," dado en el pueblo de este
nombre, en el Estado de Guanajuato, realza entre los próceres; él comenzó la
lucha prácticamente a partir de la misa en que anunció sus patrióticos propósitos;
de ahí salió para la guerra de emancipación nacional llevando consigo el estandarte de
la Virgen de Guadalupe y peleando como soldado con gran arrojo; así
enardecía el ánimo de los hombres libres para batirse denodadamente
hasta obtener la autonomía; lleno de fe y de ardoroso amor a su patria, daba el
ejemplo en los combates; no desmayó a pesar de las traiciones y, su noble y cruenta
tarea no terminó sino con su vida al ser fusilado en Chihuahua el 30 de Julio del año siguiente
(1811).
Después su digno émulo, el Padre Morelos que, como su Lugarteniente y
siendo otro fogoso libertador, levantó tropas y reclutó soldados en las costas
del Pacífico para cooperar simultáneamente con él a fin de lograr su ideal; se
batió también con toda bizarría y corrió la, misma suerte porque cuatro años más tarde,
el 22 de Diciembre de 1815, lo pasaron por las armas los realistas en San Cristóbal Ecatepec.
Se dice de un suceso raro acaecido a raíz de la
defunción de este ilustre patricio, después de la acción de Tesmalaca: su sangre fué lavada,
sin la intervención de ningún sér humano, por las aguas del Lago San
Cristóbal en cuyas orillas se ejecutó la sentencia de muerte;
esas aguas siempre tranquilas, pues nunca un huracán las había agitado, formaron olas
encrispadas y traspasando las playas llegaron hasta el sitio donde estaba la
sangre del mártir y regresaron con ella sin dejar la más leve mancha, lo que se atribuye
a La Providencia.
-298-
-299-Ilustración-
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
Rememorados ya los dos prohombres de la Independencia Nacional, los
dos valientes Sacerdotes que fueron los ejes sobre que giraron
todas las acciones para establecerla y mantenerla, Sigamos con
quien, con el correr del tiempo y con sus propios esfuerzos hizo más que coronar esa
titánica empresa; la hizo perdurable y digna, respetada y temida por el invasor
extranjero. Ese predestinado fué Juárez, como es sabido. Vamos a referir algo
de su vida porque es muy eficaz para la democracia y un culminante ejemplo
para la juventud en general. Recordemos que la excepcional aptitud del que estuvo acomodado como mesero
con sus patrones Maza es una viva enseñanza para los mexicanos y para todo el
Continente Americano; que algunos de sus hechos trascendieron hasta Europa,
donde una monarquía se
conmovió con sus triunfos.
Nació de padres humildes en el pequeño pueblo de San Pablo
Guelatao, Estado de Oaxaca; los primeros años de su infancia se
deslizaron en el campo, en los prados, en las colinas, donde
pastoreaba animales domésticos, donde la bondad de la Naturaleza
iba fortificando su cuerpo y alentando su alma. Desde el principio demostró
serenidad ante el peligro, pues en cierta ocasión el islote sobre el cual cortaba
cañas para sus rústicas flautas que él mismo hacía, comenzó a moverse
en la "Laguna Encantada" y a caminar: el vivo pastor nada temió: pasó ahí toda
la noche como si navegara en segura lanchita y al día siguiente el islote,
flotante estaba en la orilla de la tierra a donde el improvisado
marino de agua dulce saltó para regresar a su rancho o cabaña
tocando alegres sones campestres.
El diminuto campesino cantaba entonces sus sencillas
canciones en el dialecto de su pueblo, en lengua, como los ladinos suelen decir;
su anhelo por aprender a hablar español se fué desarrollando al ver y oír las
personas familiarizadas con tal idioma y que pasaban por donde él moraba; desde luego,
era analfabeto: así las cosas y cumpliéndose el adagio de que "no hay mal que por
bien no venga," se fué huyendo a la capital de Oaxaca porque en la pastoría
se le perdieron unas cuantas ovejas que cuidaba y que pertenecían a su tío, de
quien esperaba un severo castigo; los verdes nopales y los empurpurados matices de la
grana se quedaban para siempre en San Pablo; su pretérita determinación de
mejorar de situación se unió a este incidente de las ovejas descarriadas; en dicha
ciudad encontró trabajo en la misma casa donde estaba como sirvienta una hermana
suya; ahí le recibieron como criado o mocito. Ya había subido el primer peldaño: su campo de acción
para apren‑
-300—
J. M. DILEON
LETONA
der, para estudiar, para hacerse hombre por sí solo,
sufriendo las negras amarguras de la orfandad y de la pobreza, le esperaba sonriente, cariñoso, paternal en
la bondad del Sacerdote Don Antonio Salanueva,quien le dió el pan de todos los
días y el pan de la instrucción. Fué al lado de aquel prelado virtuoso
que el futuro Abogado rasgó y botó el velo de la ignorancia y
que vió las primeras luces del humano saber; fué la base
para sus estudios superiores en un idioma que no era su idioma
materno pero que dominó muy pronto; fué la palanca para su
brillante carrera en que su notable inteligencia asimiló cuanto en esos tiempos se sabía de leyes,
obteniendo el título profesional ya indicado y doctorándose en Derecho
posteriormente.
Con el transcurso de los años y ya teniendo una modesta posición
social en que el ejercicio de su profesión era el timón porque
amaba la justicia, se casó con la hija del que había sido su patrón en Oaxaca. Este acto de su vida civil recuerda las expresiones
que algunas amigas y familiares de su esposa le decían cuando era su novia a fin de evitar la unión matrimonial sin fijarse que los méritos de las personas
no están ni en el color .
Parece que la más pesada era
la de "no te cases con ese indio tan feo," sin comprender, sin imaginarse siquiera, el
talento, la bondad, la entereza
y otras cualidades excepcionales que distinguían al hombre superior; sin fijarse que los
méritos de las personas no están en el color de de la piel ni en las facciones de la cara, sino en el cerebro y en el corazón.
Siempre recto, siempre inmutable, el Lic. Juárez siguió su vida
laboriosa a despecho de la envidia que suscitaba su don de
gentes y su vida ejemplar; bajo estos auspicios mereció sucesivamente
los honores de ser nombrado Gobernador del Estado de Oaxaca, Presidente
de la Corte Suprema de Justicia, Jefe del Ejecutivo y
Benemérito de las Américas, todo para honra y gloria inmarcesible de los Estados Unidos Mexicanos.
Uno de los actos patrióticos, públicos, resonantes que
aparecen en la vida de Juárez como de los más culminantes, es la tremenda y severa lección
dada al extranjero usurpador en el histórico Cerro de las Campanas el 19 de Junio de
1867, muy cerca de Querétaro, con el fusilamiento de Maximiliano de Austria, suprema decisión que,
agregada a las otras virtudes cívicas del Libertador y Reformador, dió origen a
que en el mundo civilizado se le distinguiera más todavía y
se le reconociera justamente como el único Benemérito de las
Américas, gloria que lo coloca sobre el pedestal formado por
los más célebres hombres
públicos del Continente Americano.
—301—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
No olvidemos que en el seno de la Iglesia, por medio
del filántropo Sacerdote Salanueva, se fueron animando sus sentimientos de
patria y del celoso cumplimiento de todos sus deberes; ahí
comenzó a fulgurar el cerebro del gran legislador ; nunca olvidó su
religión y, a la par de la razón que lo guió y el cultivo de la ciencia que lo
engrandeció, mantuvo en su noble corazón un profundo respeto por DIOS: he ahí por
qué siempre la gran fuerza de su alma, aun estando en los mayores peligros,
venció cuantos obstáculos se le opusieron en su obra colosal: he
ahí por qué no desmayó jamás ni dejó de izar y defender un sólo día el pabellón
mexicano que mantuvo siempre incólume, aun en el desierto y
en las apartadas sierras y pampas de su propio suelo patrio durante los largos
cinco años que las huestes imperiales le perseguían con la consigna de fusilarle. Por
esa misma razón, contestaba las detonaciones de la fusilería y de las granadas
del enemigo con las tempestades de la santa Libertad que agitaba su pecho de
cíclope, con la rúbrica que su mano maestra estampaba en los sabios decretos y
acuerdos salvadores, que son la vida libre de México y que emanaban
como purísimos manantiales de su numen prodigioso.
Algo de la sublimidad del cerebro de Juárez, de la
sangre india que corría por sus venas y de las proporciones colosales del alma que
tenía, puede traslucirse por las siguientes estrofas que le consagró uno de sus poetas
connacionales:
"Mientras que tú seguías, alzada la
cabeza,
Erguido en la desgracia, aislado, sin auxilio,
Soberbio en tu abandono,
sublime en tu pobreza
Y en éxodo gigante, nimbado de tristeza, Te vió pasar la senda amarga del
exilio.
"Y en el destierro en donde la soledad impera
Y vence la fatiga, y mata el desconsuelo,
Con ademán heróico clavaste la bandera
En cuyos nobles pliegues el águila altanera
Abre las fuertes alas _para volar al cielo.
"Y en tanto que soplaba la racha embrabecida,
Te alzaste, silencioso, del porvenir delante;
Hiciste un holocausto supremo de tu vida,
Y halló un altar la libertad herida
Bajo la tienda nómada del presidente, errante."
—302—
J. NI. DELEON LETONA
Víctor Hugo, el primero de los poetas franceses de su
época, delineó magistralmente también, algo de la noble personalidad de Juárez en la
carta que le dirigió de Hauteville House el 20 de Junio de 1867.
Entre las cosas íntimas que del rectilíneo gobernante
refirió su hija Doña Margarita (quien tenía el mismo nombre de su mamá), hay una
curiosa, relativa al Emperador Maximiliano, cuando ya era prisionero de guerra
al concluir el sitio de Querétaro con la toma del Convento de la Cruz el 14 de
Mayo del 67: en el Palacio Nacional de México había
un continuo entrar de
personas de alta alcurnia, damas de abolengo peninsular sobre
todo, qua solicitaban el perdón del cautivo; entre
ellas se distinguía una
princesa de singular hermosura y, como Don Guillermo
Prieto, amigo del Benemérito, con quien se tuteaba, dudara de la
resolución cuyos efectos conmovieron a todos los reyes y las cortes, en un diálogo
durante el cual tomaban el chocolate, se cruzaron las siguientes frases:
—"Oye, Benito, esa Princesa
de Salm Salm, ya parece que te
va conquistando; ya ves, el triunfo de la belleza ... Temo que vayas a caer como
un pajarito" ...
—"La mejor belleza para mí es
la Patria. Y acuérdate que los
mexicanos tenemos algo de águilas... No somos tan pájaros"
Su sabio aforismo "E] respeto al derecho ajeno
es la paz" que encarna el más grande espíritu de justicia, es
como un evangelio que la humanidad siente, que debe repetir y practicar todos los días.
Aquel genio, que es un estímulo para la juventud y un modelo para los
pueblos y los gobiernos, rindió la jornada de su vida a la edad de 66 años,
estando en el más alto rango de su país, pues desempeñaba la Presidencia de la República.
Fué muerte natural la que cortó el hilo de su
laboriosa existencia en la antigua Tenochtitlán, que desde en
tiempos de los bravos aztecas está recostada en la hermosa meseta
que circunda la alta Sierra de Anáhuac, de donde los cóndores, en su asombroso vuelo,
elevaron su espíritu hasta la eternidad: Cerró los ojos para siempre rodeado de sus
familiares, amigos y ministros.
El rugido del cañón anunciaba más tarde que el
Libertador, Reformador y Benemérito había pasado a la
inmortalidad.
De los hombres públicos que colaboraron con Juárez mencionaremos
tres: el aguerrido General Ciudadano Ignacio Zaragoza que en la recordada acción
de armas del 5 de Mayo de 1862 derrotó por completo a los franceses en Puebla, cubrién‑
-303—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
dose de gloria y conquistando los laureles de la victoria para México y su
disciplinado ejército; Lerdo de Tejada, oriundo del puerto de Veracruz, que fué
su activo ministro y sucesor en la Presidencia, habiendo desempeñado otros cargos, y
el General Ciudadano Porfirio Díaz, originario de Oaxaca también, quien el 2 de
Abril de 1867 ganó la batalla del sitio de Puebla, gracias al golpe
de audacia que con el valor de las tropas que mandaba dió en la madrugada de
ese día, asaltando aquella importante plaza para luego derrotar otras fuerzas
realistas en San Lorenzo, donde el enemigo al mando del General
Márquez, perdió toda la
artillería y municiones que tenía.
Como se sabe, el General Díaz en su carácter de Jefe
del Estado, procuró secundar los principios implantados por Juárez, y, con mano
férrea como desgraciadamente se necesitaba, gobernó durante 30 años
y obtuvo el progreso y desarrollo material del país; la riqueza nacional, en su tiempo, tomó mucho
auge.
No era posible que en nuestros recuerdos dejáramos de
invocar a los bardos Salvador Díaz Mirón, Juan de
Dios Peza y Amado Nervo, representativos
de la poesía mexicana y así, con la dulce armonía de sus estrofas, venían a nuestra
memoria los monumentos que en la ciudad de Guatemala se levantaron como homenaje
al Padre Hidalgo y a Juárez, entre las estatuas de García Granados y Barrios, que
se destacan en "La Reforma," donde se les hacen solemnes
manifestaciones cada aniversario de la Independencia Nacional:
fueron, pues, los artífices del pensamiento, los soñadores y cantores de las glorias
patrias, quienes ocuparon nuestra imaginación al despedirnos de su suelo natal. Las
simpáticas siluetas de aquellos hombres de la idea y de la acción reunidos
hermanablemente, imprimían más nuestra gratitud hacia el vecino país fraterno porque
fué en Tapachula (ciudad que también recorrimos con juvenil entusiasmo) donde se
organizó "La Revolución del 71" que trajo los ideales de
civilización que nuestros padres bien habían menester : la
cascada que tronaba desde la cima del soberbio Tacaná fronterizo, el
2 de Abril y que nos legaron como la mejor herencia.
De Ayutla a Guatemala por ferrocarril, a
través de sus
"Costas de Oro."
Tan pronto como pasamos la línea divisoria, al
telégrafo nos dirigirnos para anunciar a los familiares que al día siguiente estaríamos
nuevamente a su lado, ya en el común
terruño de nuestros abuelos
-304-
J. M. DELEON LETONA
Mientras se revisaba el equipaje en la Aduana,
contemplábamos nuestra
bandera de azul y blanco como nuestro cielo.
Dormimos en Ayutla, despertamos de madrugada y la aurora nos decía
que el día iba a despuntar; nos encaminamos a la estación y ahí estábamos ya
listos para ir a la Capital de Guatemala, a través de las "Costas
de Oro." Antes de las 6 a. m. dos agudos pitazos de la locomotora,
cuyo eco se perdía entre las selvas majestuosas, nos hicieron saber que ya
emprendíamos la postrer jornada y que ya veníamos hacia el centro del
país donde anidan nuestros cariños. A ambos lados de las paralelas de acero sobre las
que caminaba el tren contemplábamos satisfechos la incomparable vegetación del
suelo guatemalteco: zacatonales, cafetales,
cañales, piñales, cacaotales, platanares, bananales, cauchales,
naranjales, limonares, arrozales, maizales, mangales y
mil árboles más cargados de fruta, así como infinidad de otras plantas
cultivadas y silvestres veníamos viendo mientras pasábamos por
nuestras costas donde los hilos de plata de los ríos se deslizan bajo
los puentes de hierro y acero, antes y después de regar los
terrenos y de impulsar las máquinas agrícolas e industriales para luego llevar sus aguas
al Pacífico.
Las estaciones se sucedían unas a otras y los
asombrosos panoramas de las ubérrimas zonas por donde veníamos nos deleitaban con la
vista de las montañas, de los bosques y de los volcanes que, allá a lo lejos,
elevan sus gigantescos conos como queriendo alcanzar el cielo.
Partes pasábamos donde únicamente verdes y frondosos árboles y cielo veíamos; no
había horizonte: tal
es la feracidad y virginidad de esta tierra.
Las cascadas, el rumor de los riachuelos, las hamacas
formadas por fuertes, colgantes y verdosos bejucos, las cien parásitas; los
vistosos helechos con penachos en sus ápices, el necio chirrido de las
cigarras, la sombra de las ceibas, la presencia de "los árboles de pan,"
los simétricos almendros, el calor y las lluvias torrenciales nos
advertían que veníamos por nuestras costas del Pacífico, que
realmente debían llamarse "Costas de Oro": en ellas las
esmeraldinas "colas de Quetzal," imitando las prolongadas
plumas del ave sagrada de Tecum Umán, forman perennes arcos triunfales para saludar día día al
Creador!
Sucesivamente pasábamos por las estaciones y
oíamos resonar: Coatepeque, Retalhuleu, Muluá,
Mazatenango, Cocales, Santa María, Escuintla .... donde
algún conocido, amigo, compañero de colegio o
algún familiar subía al mismo tren en que veníamos
y con quienes, después del apretón de manos de estilo, entablábamos conversación en
la que comentábamos el
—305—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
tiempo que estuvimos ausentes, abundando las
consiguientes preguntas y respuestas entre ellos y nosotros. La sonora campana de la
locomotora, con sus claros y vibrantes sonidos, anunciaba la
entrada y salida del tren en las estaciones.
A la altura de "San Fernando" y rodeando las
faldas del Volcán de Agua por el Sur, el calor era menos y al llegar a Palín un aire agradable
enfrió la temperatura. En aquella estación, lo mismo que en Amatitlán y Morán—ya
asociados de personas que fueron a nuestro encuentro—escuchábamos entre las
voces de algunos pasajeros bulliciosos y vendedoras entusiastas las ofertas de
"platanitos fritos," "tamalitos de cambray," "chiles rellenos,"
"pepita," "pepescas" y otras muchas vendimias comunes en aquellos simpáticos lugares en que las ricas y variadas frutas
"hacen agua la boca" al sólo verlas.
La Laguna de Amatitlán, donde hemos tenido dichosos
días de solaz, nos impresionó gratamente; la magnificencia de sus alrededores nos
daba un exquisito placer al pasar por sus orillas marcadas por
los rieles del Central, que siguen las rectas y las curvas de sus
vueltas hasta dividir en dos la depresión de su lecho. Bandadas de patos y de
gallaretas volaban y nadaban sobre ella y más de alguna lancha surcaba sus tranquilas aguas.
Este enorme depósito de agua dulce, comparable a los
más hermosos lagos de Suiza e Italia y que ahora encuadrábamos—por medio de la
mente que todo lo puede—en un impecable tremor veneciano a cuya ancha
moldura formada por sus propias montañas engalana la acerada
cinta del Michatoya, ostentaba en su luna toda la belleza del cielo y la poesía de
los paisajes que la
Naturaleza artísticamente dibujara en sus vecindades.
¡Adelante! Subíamos
"Campo Seco" dejando en el extenso plan
bañado por el río Villalobos, "Santa Teresa," "El Ingenio" y "El
Frutal" que en sus ensenadas exhiben gallardas muestras de
la rica flora y fauna guatemaltecas, en el comienzo de sus bocacostas del Pacífico.
Desde "Eureka," "El
Portillo" y Pamplona, el hermoso "Valle de la
Ermita" se deja contemplar y la cadena de montañas que lo rodean como
acariciándolo, puede verse desde el pie hasta la cima. Los celajes allá
en el Occidente, en dirección de Antigua—ciudad tranquila que duerme como
princesa encantada en medio de un jardín sonriente—y Quezaltenango altiva
metrópoli altense que mantiene sobre la Gran Cordillera de Los Andes
el espíritu libre y elevado de sus hijos—presagiaban buen tiempo cambiando el
azul de la bóveda celeste en tintes rosados entre las blancas nubes.
—306—
J. M. DELEON LETONA
Otros dos pausados pitazos de la locomotora que dejaba escapar el
vapor que le' sobraba y que juguetona serpenteaba su penacho de humo
gris en el espacio que ganaba, precedieron al paso del puente de la 7a. A. S.,
después del cual tocamos el punto donde se une la
línea férrea que conduce al lado opuesto, es decir, al Atlántico, el mismo
punto por donde habíamos salido hacía más de dos años y por donde ahora regresábamos
trayendo las brisas del Pacífico.
Eran las 6 de la tarde cuando a la estación de
Guatemala entrábamos. En cuanto el tren se detuvó nos apeamos y nuevos apretones
de manos y fuertes abrazos cambiábamos al calor de los
íntimos afectos de familia y de la amistad, cuyas emociones pueden y significan más que las
palabras.
Las impresiones guatemaltecas que desde la víspera
estábamos recibiendo, reanudadas a partir de la madrugada de este día y las cuales
hacían desbordar la felicidad en nuestro pecho, dominaban por completo nuestro
sér: entre todas las que habíamos tenido durante el viaje estaban en primera línea y
ahora se declaraban
vitalicias en su primer puesto.
Yendo por la 6a. A.—el Broadway Chapín—contemplábamos con avidez la
bella capital y sus moradores al dirigirnos a nuestro
hogar, pasando por la Concordia, la Plaza de Armas y Catedral.
Printed in
the United States of America.
—307—
XX.
Observaciones.—Comparaciones.
Durante todo el viaje revivió en
nosotros el inolvidable recuerdo que desde 1908 teníamos
del Maestro, Br. Don Vicente Rivas—autor de la
Geografía Universal, repetidas veces editada—cuando
en el último año de nuestros estudios en la Escuela
Nacional de Comercio de Guatemala nos enseñaba Geografía Comercial.
Además del cariño y gratitud que todo discípulo debe
sentir por su preceptor, teníamos en esta circunstancia especial el placer de ir constatando prácticamente la veracidad de las metódicas
explicaciones de aquel apóstol de las Ciencias Geográficas, que tan
útiles nos fueron. Y así, al cruzar las fronteras, al tener a la
vista una península; a través de los mares, de los lagos, de los canales;
al surcar un golfo, una bahía, un río; al recorrer una línea férrea, una
carretera; al atravesar los Alpes, al admirar los desiertos; al
conocer una capital, un puerto; al ver las producciones naturales e
industriales de cada país extranjero, de todo lo cual el Señor Rivas nos había
hablado, nos parecía
que el día anterior habíamos recibido su última lección, no obstante que hacía
17 años que la habíamos escuchado.
Dos lustros, más o menos, han transcurrido después de
su muerte: al cabo de ellos escribimos esta primera observación en su honor para
que represente una palma de inmortales cortadas sucesivamente én los cien países
que él desde su cátedra nos enseñó y asidas con el crespón violeta del
reconocimiento, ofrenda floral que, emocionados y respetuosos, colocamos
sobre su tumba.
En Norte América, como en Francia e Inglaterra, las conferencias públicas, gratis o pagadas,
desarrollan todos los temas contribuyendo
eficazmente a la instrucción, al adelanto del pueblo
y del obrero. Todo el mundo lee. Los tranvías,
los trenes, los barcos; los ómnibus, los carruajes, hasta las naves aéreas, son salas de lectura
ambulantes.
—308—
J. M. DELEON
LETONA
El periódico es muy barato; se consigue en todas
partes, como el aire,
como la luz.
Las bibliotecas, ya se sabe que abundan por doquiera
al alcance de todos. Hay en ellas millones de libros a disposición de los
lectores. He aquí el busilis, la gran cuestión para progresar, para
estar al día, al tanto de lo que pasa en su país y en el extranjero.
Como estas conferencias que mencionamos ya, son
diarias y en diferentes sitios, uno puede asistir
cuando desee, cuando puede, cuando le
interesa el tema. En esta atmósfera purificadora, el obrero
es un sér consciente. Aquí nos persuadimos de que
el progreso de una nación se mide, no por sus edificios o monumentos, sino por el número de sus hombres cultos. Los
salones para conferencias y salas de lectura, no obstante que están unos lejos de
otros, tienen fácil acceso porque los vehículos caminan muy ligero, en distintas
direcciones y no son caros. Así, con toda rapidez y comodidad, se trasladan los
lectores: los medios de
locomoción acortan las distancias.
Pensamos que una de las causas del progreso material
de los Estados Unidos consiste en el profundo,
en el concienzudo estudio de las
Matemáticas y de su atinada aplicación. Todo lo reducen al
número. Después de hechos todos los cálculos matemáticamente,
ejecutan sus obras colosales, yendo
al éxito seguro porque ya todo está visto y
resuelto de antemano en el escritorio.
Creemos que otra de las causas es el espíritu de asociación.
En los negocios, por ejemplo, las compañías, mediante el esfuerzo
colectivo y el capital social, obtienen utilidades fabulosas y sus operaciones
toman más auge cada día. Tal es la vida de los "trusts"
cuyo poder es incontrastable y cuyos millones de dólares hacen que los
estadounidenses tengan intereses por todo el mundo y que sus
negocios marchen siempre bien, a la segura.
Indudablemente una de las causas (tal vez la
principal) de que en Norte-América y Europa gocen de
tanta salud los habitantes, pues casi todos son
muy sanos, es el cuidado que la Municipalidad y el Gobierno por una parte, y
los particulares por otra, tienen con todos
los articulas de primera necesidad, no sólo en
cuanto a su pureza y procedencia, sino a su perfecta conservación.
—309—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS'
Da gusto ver en los
mercados el aseo, la limpieza en que están
todos los víveres, guardados en vitrinas, a la vista del público. Para
mayor comodidad, en cada dos o tres manzanas hay un mercado, sin perjuicio de
las ventas ambulantes en automóvil y de los repartos de abastos que se hacen por el
mismo medio.
Los precios de las cosas están marcados sobre los
respectivos artículos, de manera que no se pierde el
tiempo en estar preguntando ni en regatear, pues aquellos son fijos.
Observamos que en muchos países extranjeros los padres de familia, aun
los millonarios, para obtener la mejor educación y preparación de sus hijos,
procuran que éstos, siempre—desde niños y tomando en cuenta su
edad, constitución, tendencias, etc.,—tengan alguna
obligación, algún pequeño cargo, una
ocupación en el hogar. Esta
buena costumbre hace que el niño se
habitúe al orden, al trabajo, a la gradual disciplina, al cumplimiento
del deber. Muchos
millonarios hay que, el Domingo, el día festivo, antes de dar para los dulces
a sus hijos, ven que éstos
hagan algo útil en casa, de manera que el dinero lo reciban, no como un
regalo, como un presente, sino como una retribución
de su pequeña labor. Así aprenden prácticamente que un peso tiene
cien centavos y que hay que saber cómo se gastan. Esto nos
recuerda la opinión de un Profesor de Agricultura que proponía que,
en vez de proferir el consabido "¿Cómo está usted?" al
saludarse, se dijera "¿Qué sembró usted ayer?"
En Estados Unidos, en cada manzana. en cada esquina; a cada cien
metros en las poblaciones, y a muy cortas distancias en los campos, existen aseadas,
bonitas ventas de gasolina, pan de la industria actual, líquido
codiciado que, al inflamarse, pone en rapidísimo movimiento millares
de automóviles y otras muchas máquinas. No podemos menos que apreciar tal
adelanto, que admirarlo, pero ¡ay!
nos dolió el alma al pensar que tales ventas, en Centro-América están
substituidas por las de licor.
Tal es este terrible parangón. Si en vez de
cantinas, si en lugar
de cada venta de licor, tuviéramos escuelas, una escuela, qué
felices serían estos cinco jirones del Istmo Centro-Americano!!
En aquel vigoroso país es tal la cantidad de automóviles que hay, que se
calcula uno para cada dos habitantes. Hay millares de personas
que tienen varios autos para viso particular de cada
una de ellas. A estas cifras fantásticas debemos agregar el
—310—
J. M. DELEON LETONA
número de carros que se fabrican diariamente para las
necesidades de la Gran Nación y las del exterior, pues la exportación es considerable.
Nosotros vimos fábricas y talleres americanos (para
automóviles) en
Europa, Asia y Africa, abundando los "Ford."
Puede decirse que, prácticamente, cada casa particular
tiene su "garage" además de los del servicio público, del nacional, del de bomberos, etc., que también
son numerosos.
En vista de la gran cantidad de autos y de la velocidad
con que éstos corren en los Estados Unidos, alguien los ha comparado a millones de escarabajos
atacados del delirio de persecución. * * *
A medida que nos alejábamos más del País, más
concentrados sentíamos nuestros afectos hacia él y, entre más admirábamos
el adelanto, la civilización de otras
naciones, más deseábamos el progreso de la nuestra y pensábamos que cuánto
bien haría a nuestros hombres la sana
mentalidad de aquellas gentes que no conciben la
envidia, la crítica, la malicia. Ojalá—decíamos como
monologando—se pudiera con una especie de inyección, infiltrar en nuestros
factores aquella sana mentalidad y por el mismo procedimiento se nos extrajera el turbio
líquido de nuestros defectos. * * *
Los Estados Unidos es el país en donde está más
desarrollado el automovilismo. Las espléndidas, extensas y numerosas carreteras
contribuyen a tal desarrollo; las vías de comunicación se hallan
siempre bien atendidas por las autoridades y por la iniciativa individual.
Constantemente se abren nuevas carreteras y se emplean en su pavimento materiales de
primera clase, siendo personas expertas las encargadas de las obras, de manera que los
trabajos son acabados, de larga duración y cuyo gasto es pequeño en relación con
la gran utilidad que los caracteriza. Son notables
las carreteras de California, que son las mejores
de los Estados Unidos y de todo el mundo, y constituyen una
palanca poderosa en el adelanto increíble que ha alcanzado aquella
región que comenzó a explotarse hace poco relativamente.
En este país, los automóviles son muy baratos y se
fabrican en muchos Estados; así, están al alcance de todas las fortunas. El obrero estadounidense no concibe su vida sin su
"máquina," pues le
sirve para trasladarse de donde habita a su trabajo o viceversa,
porque es el medio más rápido de que dispone.
—311—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
El tiene su automóvil por este motivo, por imperiosa necesidad.
Naturalmente hay, a la vez, autos de lujo a precios
elevados que lucen las personas acomodadas en sus paseos por las ciudades y los
bosques aumentando el tráfico y el bello aspecto de estos centros de población y de
solaz.
Hemos querido recalcar la importancia que en los
Estados Unidos se da a los
caminos, una de las bases del progreso del país más rico del Mundo, donde se
hacen fabulosas fortunas y donde se vive tan confortablemente, gracias al
trabajo y a las libertades
de que en él se disfruta.
Cuando se discutía en el
"Board of Trustees" de una ciudad del Sur de California la apertura
de un nuevo "higway," que uniría por un camino más corto
cuatro Condados, a fin de darles salida hacia el mar, un rico
finquero del interior, dijo: "La utilidad de las vías de comunicación
no se discute. Yo compré la finca tal cuando no había caminos, por un precio
ridículo. Al abrirse la primera carretera que la puso en comunicación con varios centros
de consumo, su valor se decuplicó, y algún tiempo después cuando se construyó un
ramal del South Pacific (vía férrea que recorre todo el Sur y Occidente de los
Estados Unidos) que la atraviesa, el precio de mi
propiedad se aumentó cincuenta
veces. Opino, pues, por la construcción de la nueva carretera que ha
de centuplicar el valor.de las fincas que va a comunicar con el mar y con el
resto del país, con el mundo. Cada Condado costeará,
íntegramente, la parte que le corresponde."
Entre tanta grandeza, entre tanta maravilla que por
doquiera contemplamos y que saturó nuestra alma de infinito placer, figuraba
siempre un bello punto blanco, muy marcado, que jamás se apartó de nosotros: el grato
recuerdo de nuestra Patria!
Al contemplar los mares, los desiertos, las siete
maravillas del Mundo; al °visitar los museos, al admirar los templos y monumentos, al
conocer los hombres más ilustres de los países directores de la vida moderna,
necesariamente nos damos cuenta de lo que ha sido, de lo que es y de lo que será el
Hombre y, ante los indescriptibles portentos que se presentan ante nuestros
ojos y ante nuestra imaginación viene a nuestro cerebro la interrogación bien justificada de que si "todo aquello" es obra de
LA PROVIDENCIA o del
hombre, mediante inspiración
Divina. Tales son las
divagaciones que en nuestra mente deja la con‑
-312-
J. M. DELEON LETONA
templación de la Naturaleza y las Obras Maestras del
Hombre, a través de los siglos y sobre la superficie del Orbe. Probablemente la distancia
a que el viajero se encuentra respecto de su suelo natal, la diversidad de
razas y de idiomas y su deseo constante de investigar, contribuyen
a saborear mejor el proceso de la civilización humana, gracias a los viajes y a
las gráficas demostraciones que encontramos a nuestro paso.
Francia va a la vanguardia de las
naciones civilizadas, entre otras cosas, en la aviación;
cuenta con más de 5,000 aeroplanos en su ejército, teniendo numerosos
y extensos talleres para la fabricación respectiva. Abundan los
"Hángars" y campos de aviación en los alrededores de
París y en otras ciudades francesas que se comunican entre sí y con el extranjero
mediante los aviones que
llevan pasajeros, correspondencia, etc.
Alemania se distingue por sus insuperables Químicos:
en Medicina, Agricultura y en muchas industrias hacen
aplicaciones sorprendentes. Los Estados Unidos tienen gran
desarrollo en la Mecánica: sus industrias, sus empresas fabriles,
son colosales. Siendo éste el País del Dólar, de la
electricidad y del acero, ha construido en su
territorio una inmensa red ferroviaria que parece telaraña, en la cual
hay rieles de acero en vez de hilos de seda. Es tal el continuo
movimiento de sus ferrocarriles, que en los centros de población
como New York, Chicago, etc., cada 3 minutos entra o
sale un tren de pasajeros.
En Suiza se distingue la fabricación de
instrumentos de precisión, pero su mayor distintivo es la
educación.
A propósito de la religión, recordamos que el año próximo
pasado "Los Juegos Olímpicos" comenzaron en París por
un solemnísimo "Te Deum,," celebrado en la Catedral, es
decir, en Nuestra Señora de París, a cuyo acto asistieron los miembros más conspicuos
del Gobierno, el Cuerpo Diplomático, el Consular, etc. De esta manera se dió
principio a la serie de pruebas y concursos con todos los
elementos internacionales que asistieron a París con motivo de
"Los Juegos Olímpicos," como es bien sabido, con beneplácito
general. La clausura de las escuelas y universidades sostenidas
por el Estado, principia siempre en Estados Unidos, con una
oración-discurso, pronunciada por un Ministro católico o protestante.
—313—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
Los europeos, al oír "América" se imaginan
sólo riquezas fabulosas, porvenir brillante, formación de grandes capitales en muy corto tiempo.
El respeto, el cuidado, la atención que de parte de
todas las personas, sobre todo de la policía, se nota
para los niños y los ancianos en los
grandes centros de población, particularmente donde el
tráfico es difícil, es digno de aplauso, de encomio y de imitación: causa gusto ver los agentes de policía—atentos, corteses—ayudar, proteger a los niños, a las mamás
que van con las criaturas en sus
brazos y que se les
dificulta atravesar las bocacalles o bien la entrada a los tranvías,
ómnibus, trenes, etc. Son los niños, son las mamás quienes
suben de primero a estos vehículos; los ancianos son muy
considerados también, muy bien atendidos. Los heridos de guerra, los
inválidos, igualmente merecen la preferencia en estos lugares.
En las capitales europeas vimos muchos hombres a quienes les faltaban
uno o varios miembros de su cuerpo: son guerreros heridos en la colosal
lucha de 1914 a 1918: aquí un soldado joven con sólo un brazo, allá
un oficial que perdió un ojo; adelante, un Jefe distinguido que tiene guante negro
cubriendo su mano derecha de madera; después, un aviador con nariz mutilada, un
telegrafista tuberculoso, desgraciada consecuencia de los gases
asfixiantes.... Para estos héroes sobrevivientes
de la gran
hecatombe, todo el mundo tiene una prolongada sonrisa, una
simpatía espontánea; tiene mudas palabras que parecen decirles :
"¡ habéis hecho honradamente, merecéis bien de la Patria!"
En el austero rostro de estos esclavos del deber, de
estos valientes inválidos, hay algo que infunde un gran respeto y que nos habla
patéticamente del destino que, muchas veces, empuja a los hombres a
precipicios y martirios preparados por los propios hombres.
La idea que se tiene de la
Bandera Nacional—fuera de aquí—es muy amplia. Esta insignia se ve en las Iglesias, en los
grandes edificios particulares, en el seno de las sociedades, en
cada salón de clase en las escuelas, en los talleres, por doquiera
(hasta sobre las viandas en los estrenos de hoteles, restaurants y
en las fiestas íntimas o públicas) y siempre es con regocijo, con
gran respeto y simpatía que se ostenta el sagrado emblema, ya sea en el interior
o en el exterior de dichos lugares. No son,
—314—
J. M. DELEON LETONA
pues, sólo el Gobierno y la Municipalidad quienes
poseen la enseña de la Patria, mas todo el mundo, individual o colectivamente, la
respeta y le rinde culto en los actos religiosos, oficiales y sociales en todo tiempo.
La bandera es de todos y para todos los ciudadanos.
Los habitantes de países extranjeros saben que Centro-América
produce: café, azúcar, cacao, hule, maderas, ganado, cte. ; que
posee ricas minas de oro, plata, cte. ; saben de sus bellezas naturales,
de sus lagos, de sus montañas (y también saben de sus frecuentes revoluciones,
desgraciadamente.)
Nos platicaron de su porvenir, de las industrias, de
las vías de
comunicación, del comercio ...
Da gusto ver en aquellos mercados
nuestros productos que se distinguen entre los de su género por su magnífica
calidad, especialmente el café y el cacao que ocupan
lugar preferente en las
grandes exposiciones y que han obtenido los primeros premios.
Ambos artículos saboreamos en diferentes establecimientos
estadounidenses y europeos escuchando, reconocidos, los justos elogios
que se hacen a los frutos centro-americanos. Las casas tostadoras y vendedoras- orgullosamente
exhiben en sus vitrinas, olorosas muestras con llamativos rótulos que
dicen: "¡ Café de Guatemala !", "¡
Café de Costa-Rica!", "¡ Chocolate
de Nicaragua) 1
Miembros de sociedades científicas, literarias y de
otros centros sociales, así como algunos periodistas, nos
hablaron con entusiasmo de los
poetas, literatos, artistas, sabios, filósofos;
oradores, polígrafos, directores de la prensa, hombres de estado
y demás intelectuales prominentes de la América Istmeña: es un alto concepto el que se tiene de ellos en el extranjero.
Son conocidos los nombres de los grandes políticos y de los miembros
prominentes del Catolicismo. Algunos
comerciantes nos
preguntaban de nuestros millonarios, de los ricos hombres de negocios.
Nuestras Legaciones y Consulados están servidos por
personas cultas, inteligentes, bien relacionadas. Fué con gran placer que vimos obras literarias
y de texto de algunos de nuestros
paisanos en las grandes bibliotecas, libros que son muy solicitados
y que se encuentran a la par de obras de celebridad mundial.
Desde luego, estas emociones que inmediatamente
~ 315 —
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
nos transportaban al terruño, en alas de la
imaginación, nos hacían pensar en que el trabajo de los connacionales
muchas veces es más
apreciado fuera que dentro del país.
En los más grandes museos, tuvimos la grata
sorpresa de ver bellos ejemplares del simbólico "QuetzaP—con su larga cola verde
esmeralda—cuidadosamente conservado en lugar preferente y entre limpísimos vidrios.
Entre las curiosidades que se ven en los Estados
Unidos, hay unos "barcos de vidrio" (glass-bottom boats) que se
usan para paseos cortos : tienen en el casco unas piezas planas de cristal de
roca, a cuyo través puede verse el agua, los peces, las plantas y las flores
marinas, estando a bordo. También se observan colinas, conchas,
caracoles, arena y, en las partes no profundas, el fondo del mar, así como la
natación y maniobras de buzos que, en ciertos lugares descienden y hacen
sus movimientos bajo el barco, llegando hasta 53 pies de profundidad (a una considerable
presión para la vida humana) y permaneciendo hasta 3 minutos, 43 segundos bajo de agua, sin
ningún aparato.
Con la claridad de la luz solar y la limpidez del agua
salada, viendo hacia el fondo del mar en estos raros "barcos de vidrio," el
espectáculo es maravilloso: los animales—grandes, como el tiburón
y la foca, y pequeños, como la sardina y la anchoa—unos como suspensos, otros
en continuo movimiento, sobresaliendo los peces de colores entre los cuales
hay algunos que producen luz que sin duda durante la noche se torna en fulgurante
fosforescencia: estos y otros muchos animales acuáticos que pasan
dando solazos, muy felices al parecer, entre los jardines submarinos, donde
su vida nómada tiene algún reposo, nos traen la idea de interminables acuarios
que pasan fugaces por nuestra vista y pensamos que en el inmenso dominio de
las aguas somos nosotros (en esta dichosa ocasión) los observados por
los séres marinos y que esta vez somos los encerrados por ellos también,
mediante los "glass bottom boats." Acaso ellos piensen algo de
nosotros que estamos conociendo sus escondidas moradas y hagan comentarios...!
Una de las cosas de mucha importancia en la vida
humana es observar
prácticamente sus diferentes escalas o edades en
—316—
J. M. DELEON LETONA
el transcurso del tiempo, notando las variantes que va
teniendo, máxime cuando pueden verse juntas, cuatro generaciones de un solo origen. En
Europa y en la América del Norte conocimos varias personas de edad bastante
avanzada llegando hasta 100 años y algunas que tenían más de un siglo! Al
completar los cien años, los familiares, vecinos y algunas veces la Municipalidad, hacen
fiestas a estas afortunadas personas que disfrutan de esta
longevidad excepcional como la de los patriarcas bíblicos. Es un
singular gusto ver reunidos a muchos de los hijos, nietos,
bisnietos y tataranietos, rodeando a estos respetables ancianos, cuyos
cabellos peinan plata y cuya existencia está ya para terminar por acción del
tiempo. Generalmente sus familiares viven lejos los unos de los otros, pero el día
del centenario convergen al mismo punto a solemnizar la fiesta de los tatarabuelos,
que andan encorvados y apoyados en sus bastones, debido al peso de los años. En un lugar que se llama "el granero
de Francia" (porque ahí se cultivan enormes cantidades
de trigo) y que está a 75 kilómetros de París, nos tocó presenciar
una de estas impresionantes fiestas en que la protagonista era una
simpática viejecita centenaria a la que llevaron en un paseo cívico desde su casa
de habitación hasta el edificio de la Municipalidad, haciendo estación en un anciano
castillo feudal de su amigo, el Alcalde, y acompañada de más de 60 de sus
descendientes—campesinos en su mayoría—y del bullicioso vecindario.
Las sonoras notas de una banda alegraban más la concurrencia que hacía pública su
satisfacción por este feliz acontecimiento.
Nosotros guardamos la tarjeta postal que
contiene la fotografía y la autógrafa
con que nos obsequió dicha ancianita al llegar a felicitarla.
* *
*
En Salcajá,
floreciente población del departamento
de Quezaltenango y dividida en dos partes por el río Samalá—como Londres por el
Támesis, París por el Sena y Roma por el Tibor—existen
lindas mujeres que guardan mucha semejanza con las
bellezas egipcianas de su género, por la esbeltez de su cuerpo y
por la suavidad de su mirada.
Los negros ojos de unas y de otras tienen un secreto
encanto y un misterioso poder que atraen amorosamente hacia sí las almas para
hacerlas gozar. Los vates admiradores de las guapas
salcajeñas han dicho que ellas, con la luz
maravillosa que brilla desde las ventanas de su alma—que así llaman a
los ojos—impiden el fulgor del alumbrado eléctrico: esos mismos trova‑
-317-POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
dores del amor dicen que tal es la causa de que Salcajá no disfrute de este servicio moderno,
generalizado en sus vecindades. ¡Ah, los poetas, cómo sueñan!
Una de las impresiones que más grato recuerdo dejaron
en nuestra imaginación fué la que tuvimos
visitando el interior y
exterior de un submarino de la flota francesa y
el cual estaba surto en aguas del río
Sena, en París, cerca del "Petit Palais." Ibamos
acompañados de Monsieur
Camí y de otras personas parisienses.
Además de todos los aparatos especiales y de las
numerosas baterías eléctricas de que estaba provista esta terrible máquina de guerra, llamó nuestra atención el periscopio con el cual estuvimos
observando, bajo de agua naturalmente, todo lo que había sobre
la superficie de las calles de "La Ciudad Luz" y que estaba al
alcance de dicho submarino, cuya simpática tripulación era de 8
bizarros "hijos de Marte," quienes nos explicaron su mecanismo y nos mostraron algunos acerados torpedos listos para
su lanzamiento, con tanta naturalidad como un fumador señala los
puros colocados en su bolsillo y que ya va a comenzar a convertir en
aromático humo, saboreándolos, solos o por medio de artística boquilla.
En New York existe una admirable
obra de arte, esculpida
por manos guatemaltecas: es un "Divino Rostro," que en un ojo
de buey (semilla negra que abunda en nuestras costas) talló un individuo
sentenciado a muerte en la Penitenciaría Central hace muchos años y quien sin
duda dió toda la expresión del dolor del Nazareno y de su propio dolor a la miniatura
donde depositó su inspiración. Este delicado trabajo fué llevado de Guatemala a
los Estados Unidos; de allá a España, habiendo regresado
de Madrid a New York, donde la millonaria que lo posee
dió una fortuna por él. Es tal el sufrimiento, la
agonía de aquel rostro tan natural, que el Arzobispo de New York dijo que es la imagen más perfecta que de
Jesucristo había visto.
Posible es que, a algunos de los que la severidad de
nuestras leyes recluye por largo tiempo en los centros penales, estimulados por
este caso, hagan algo mejor y salgan de ahí, no para el cementerio ni para seguir
haciendo mal, sino para vivir honestamente y ganar dinero.
Agradabilísima sensación se experimenta durante
un vuelo en hidroavión: mucho
impresiona el ascenso volando previa‑
318—POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
J. M. DELEON LETONA
mente sobre la superficie del agua, luego la vista del
mar hacia el fondo y por último (y esto es lo que más gusta) el descenso sobre las
aguas para seguir sobre su propia superficie y en el aire
simultáneamente hasta tener estabilidad. Al bajar, estando dentro del
aparato que primero describe una línea oblicua y después una recta, se sienten como
finísimos resortes, como si uno cayera sobre mallas o colchones de algodón, al
chocar ligeramente con las
suaves olas que interrumpen la diagonal.
En Norte-América y Europa los comerciantes obtienen grandes
ganancias en sus negocios porque dan preferente atención al anuncio.
Cada casa de importancia tiene una Oficina destinada exclusivamente para todo
lo relativo a sus anuncios. De antemano y basándose en los cuadros estadísticos de
su contabilidad, destinan un considerable tanto por ciento (%) para sufragar
mensualmente los gastos causados por los anuncios. Tales comerciantes viven
practicando el principio de que, "anunciar es vender."
La profusión y variedad de anuncios ya casi constituyen una nueva industria.
En los caminos públicos franceses,
especialmente en los encuentros, se ven crucifijos de tamaño natural como
protegiendo a los viajantes en sus expediciones y recordando que Jesucristo fué de ellos,
el más humilde pero que, con su mansedumbre, atraía hacia sí todas las buenas
voluntades por donde pasaba. Se encuentran a la intemperie, son de metal y casi
siempre están adornados con profusión de flores, distinguiéndose las
grandes y pesadas cruces desde lejos o a la vuelta de las vías. Es en las carreteras donde más crucifijos
hay.
Cuando dormimos en el Desierto de Sahara, a la hora del alba en que
"el lucero de los pastores" ilumina con los más brillantes
fulgores el Oriente, los árabes de nuestra
caravana se
incorporaron e hicieron sus fogatas que luego chisporroteaban alrededor
de las tiendas de campaña. Eran las 4 de la mañana; la hermosa estrella polar
les servía de reloj (como a otros campesinos los primeros cantos
del gallo) y bajo su luminaria y el sonido de su péndulo imaginario, el desayuno
preparaban.
Las holgadas capas blancas de los beduinos sobre
aquellos altos y férreos cuerpos como formando carpas, nos daban de lejos la idea
de un cantón de "La Ciudad de Trapo" rápidamente levantada en
las llanuras de Tívoli como tina de las consecuencias de los aciagos terremotos de 1917-1918.
—319—
El alba seguía ostensiblemente clareando: el radiante
"lucero de los pastores" (al que las
molenderas del campo dicen "el nixtamalero"), precursor de
otras claridades más bellas que se admiran en el desierto, parecía
llenar de potente luz cuanto nuestra vista y la hora nos permitían contemplar sobre
aquella ilimitada superficie, en apariencia siempre plana, cual mesa de billar.
A las cinco y media de la mañana todo sér viviente
había tomado y la caravana levantó el campo para seguir sobre la deleznable arena como vagando ....
A propósito de que el militar debe producir (y no
consumir únicamente), siendo joven y alentado sobre todo, observamos que entre los otros servidores del
gobierno y de las personas particulares—empleados en general—hay muchos que
creen que sin el Jefe, Director o patrón, nada pueden hacer;
sólo ejecutan y no disponen como algunos mecánicos : parecen
bebés, niños que si les falta la nodriza o el Profesor, están
perdidos. Por su falta de iniciativa, porque no estudian,
porque no tienen voluntad propia, pudiera decirse, años y más años
están en la misma plaza como dando vueltas en un círculo
vicioso. No señores: justo es salir de la rutina y aspirar a un
ascenso, al empleo inmediato superior y obtenerlo a costa del
trabajo mismo, del largo tiempo que debe ser aplicado en el
perfeccionamiento de vuestras labores; haced
cada día algo mejor para subir el otro
escalón; considerad que no es solamente por vosotros, es por vuestra familia, es para estimular a vuestros amigos y
a la sociedad en que vivís. Siendo capaces y teniendo carácter, es
lógico, muy justo que al faltar vuestros principales, por cualquier
motivo, podáis hacer sus veces con dignidad y bizarría. Vuestra
propia independencia radica en vuestro saber y en el tiempo,
que no debéis perder jamás. De esta manera no se dirá, como es
muy común, que Juan, Pedro o Martín son insubstituibles,
pues todo aquel que en verdad merece, tiene perfecto derecho a quedar
en su lugar. Convenceos que ningún hombre es necesario en tal o cual puesto; útil sí puede ser ; pero hay centenares que pueden substituirle.
Esto no quiere decir que se falte a la disciplina o a la moral, que son la base de
toda buena organización, ni que todos sean Jefes como en algunas
partes donde es mayor el número de generales que el de soldados
u otras en que los Galenos sobrepasan
en su número a los clientes; (y ya todos
quieren mandar o recetar) ; no se trata de eso, sino de que todos estén preparados por la experiencia y
de que todos dis‑
-320—
J. M. DELEON LETONA
tingan a los más capacitados entre ellos para que ni
los unos ni los otros sean hombres-máquinas, como dijimos al principio.
Como un acto de justicia y sintiendo una profunda satisfacción
por los paisanos que ponen muy alto el nombre de la Patria en
Europa, escribimos este párrafo especial en
honor del talentoso Bachiller Don Luis
Cardoza y Aragón quien, en París, ha ganado ya más de la mitad de todos
los cursos comprendidos en la difícil carrera de Médico y Cirujano a la cual
se dedica con todo empeño, sin dejar de cultivar la
literatura española y francesa, en cuyos
hermosos campos hace florecer las bellas producciones de su cerebro
privilegiado. Sus Maestros y sus camaradas cercanos a su vida
activa, consagrada al estudio concienzudo, le pronostican éxito seguro, dadas sus dotes excepcionales. Como prueba de ello
se han impreso algunas de sus primeras
obras en Bélgica y en Francia, donde su reputación literaria
es elogiada. Durante las vacaciones sale de "La Ciudad Luz" para
visitar los más renombrados centros culturales de los otros países europeos.
Los empleados, cualquiera que
sea su categoría, su edad (ya sean públicos o particulares), desde el más alto
hasta el más modesto, están puestos
para servir y no para ser servidos.
Cuando por enfermedad, vejez o incapacidad no puedan desempeñar sus
respectivos destinos deben ser francos, diciéndolo, para que otros vayan en su lugar.
Comparando la ardiente
temperatura de los alrededores del Mar Salado—que en su oportunidad describimos—con el calorcito del
"Llano de la Fragua," donde el mismo General Carrera,
al cruzarlo durante su expedición en que se ciñó los laureles de "La
Arada," tuvo que lamentar la insolación de algunos soldados, éste resulta fresco. Así se puede tener una idea del horno que
se siente cerca de ese mar, sorprendente por excelencia. *
* *
En un Verano muy caluroso y
durante su estancia en París, el
popular General Toledo, tan campechano como amigo de la comodidad, en
mangas de camisa y con su saco al hombro se sentaba en los Campos Eliseos,
cerca del Arco del Triunfo, a esperar a su apreciable amigo el Doctor Arroyo, quien nos lo refirió
estando de broma una noche entre chapines allá en el bello país de
la "Libertad, Igualdad y Fraternidad."
—321—
J. M. DELEON LETONA
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
Las góndolas venecianas son especiales : son manejadas
por un solo remero que va parado en la popa, donde se sirve de un remo nada
más. Rema y va siempre muy contento, cantando a veces. Usa banda roja en la
cintura, este simpático gondolero veneciano, que también acostumbra usar un pañuelo
tinto en la cabeza, cuando no lleva gorra del mismo color o sombrero cordobés. Su
casaca es negra y completa el típico, el sencillo traje con que diariamente
cruza los canales y las lagunas legendarias de Venecia, donde las numerosas góndolas,
vistas de lejos y en conjunto, semejan negros cisnes flotantes en acelerado movimiento.
En Estados Unidos van formando entre los niños, en las escuelas, el
hábito del ahorro. Ellos tienen sus alcancías donde
van guardando monedas de pequeño valor, desde 1, 5 y 10
centavos para reunir determinadas cantidades; las llaves están en los bancos,
donde las abren al estar llenas y donde quedan depositadas las pequeñas sumas que son
la base de capitales que más tarde son enormes. Los maestros les hablan de
hombres bien conocidos, que viven actualmente y que, habiendo sido pobres en
su niñez y juventud, han amasado grandes fortunas mediante el ahorro, el
trabajo inteligente y la honradez; todo emanado de la buena
voluntad. Woolworth Building, por ejemplo, por su enormidad y por ser el edificio
más alto del mundo, le llaman La catedral del comercio en New York, fue
construido con sumas diminutas reunidas sucesivamente
de cinco en cinco centavos de dólares. Mr. Woolworún, y que ahora
valen millares de millones de dólares., presidente de edicha compañía,fue su
fundador.
Tal el origen de las famosas
tiendas "de 5, 10 y 15 centavos"
que hacen el gran negocio en el mercado de la Unión Americana.
Visitando el "Cuartel de los Inválidos" en
París, vimos tres salones en donde se conservan trofeos de guerra del Emperador
Napoleón, recuerdos de sus triunfos obtenidos en los campos de
batalla, sobresaliendo las banderas y estandartes de todos colores y tamaños. En
algunas la acción del tiempo ya ha marcado su huella dividiendo sus tejidos
o rasgando sus telas; otras que están colgadas, van desprendiéndose poco a poco de
sus astas. A la mayoría va venciendo la ley de gravedad y parece que ya, de
un momento a otro, van a
—322—
J. M. DELEON LETONA
caer. No soportan el pequeño peso del polvo; menos el
de los años. Otras hay que al sólo tocarlas, con sólo el contacto del aire, se deshacen, y hay razón: tienen más de un siglo!
Yendo de Dijón para la Alta
Saboga, en Francia, tuvimos ocasión de ver cerca de la línea férrea en un pequeño valle encerrado por
montañas y rocas enormes, empinadas, una gran fábrica de pólvora para la que aprovechan la caída o salto de un
río que desciende precipitadamente desde la más alta cima del lugar. La
mencionada factoría consagrada a Marte, es respetable: ocupa un área como de
ocho manzanas cuadradas; tiene espaciosos edificios de varios pisos y
conexiones con los ferrocarriles para dar salida a sus mortíferos
productos, especialmente a la dinamita, que es la que más elaboran
ahí. Incontables cuñetes bien repletos se almacenan en sus depósitos que guardan la
muerte y que la reparten durante las guerras. Parece mentira que de
aquel escondite defendido por la propia Naturaleza y aprovechado por el hombre
en su sed de civilización, salgan toneladas del
invento de Rogelio Bacon, para segar las vidas en vez de emplearlas en abrir túneles y dinamitar los terrenos duros y secos o cansados, por ejemplo. Ya se sabe que en la
industria tiene variada aplicación. ¡ Cómo el
hombre labora,
construye allá para ir por los cuatro rumbos de la tierra.a destruir su
propia vida y su propia morada!
El buen Agricultor debe gozar no sólo con el dinero
que su trabajo le produce cultivando la tierra, sino con todo lo que de ella se,
deriva: con sus siembras cuyas primeras briznas asoman, con sus trigales que
semejan el movimiento de las ondas marinas, con el delicioso perfume
de sus cafetos en flor, con la blancura de sus algodoneros, con el aroma agradable
que despide su café almacenado, con la llanura cubierta de dulce caña, con sus
maizales floreciendo, con una mata de chilacayotes bien
desarrollada; en fin, contemplando con alegría y admiración cuanto los
surcos le dan en cambio de unas pocas semillas, disfrutando en los campos
del sabio proceso, de la evolución que ahí nos enseña prácticamente la Naturaleza,
si examinamos con detención las plantas. Es necesario,
es indispensable sentir, apreciar
la belleza de los vegetales a la par de nosotros y no únicamente estar en atalaya del fruto que van a
dar. Imitemos a nuestros literatos que comparten sus facultades con la Agricultura, a nuestros
poetas que van a tempora‑
- 323 —
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
da a las fincas, que se apartan del bullicio social
para ir al bosque, a la colina, al caserío, donde encuentran inspiración. Aprendamos a
sentir y a pensar como ellos al mismo tiempo que seguimos nuestras
faenas campestres, seguros de que en nuestro espíritu mucho bien nos
hacen ellos puesto que "no sólo de pan vive el hombre"
Dediquemos siquiera 15 minutos de la mañana y 30
de la tarde o de la noche para que, como un recreo, como un
descanso del trabajo físico tan agradable, cultivemos
las letras junto a los arbustos
con quienes debemos hermanarlas, porque ellos igualmente atesoran poesía;
leamos a los hombres del día porque ellos, los Maestros, en sus periódicos y en sus libros —más
fecundos que la tierra porque desarrollan el
cerebro—condensan inteligentemente el pensar y el sentir de
los hombres de ayer y nos ponen al frente el espejo del mañana; con la sana
lectura algo aprendemos de los clarividentes y nos persuadimos que
la vida es hermosa, que el presente nos brinda sus delicias para vivirla con la
alegría indescriptible del corazón y que cada cual lleva como un
relicario dentro de su pecho, mientras la sangre agite su existencia.
jamás olvidaremos el feliz encuentro que tuvimos con el Señor Don Benedicto
Argueta, en la estación ferrocarrilera de Mazatenango,
cuando veníamos de México, a nuestro regreso del
Viejo Mundo: nos impresionó mucho porque, dicho caballero,
además de ser un agricultor práctico que tiene la
finca dé café mejor cultivada de toda la zona de
Suchitepéquez, y de
ser hombre de mucha entereza (como que ha hecho comprender
sus deberes a algunos jefes Políticos siendo él Alcalde
de San Antonio), nos trajo gratas reminiscencias de nuestra niñez, pasada en uno de
los Departamentos de Los Altos
Quezaltenango—de donde el Señor
Argueta es nativo también. Bajaba a pie, viniendo de la plaza de aquella cabecera
departamental (Mazatenango), después de haberse aperado de clavos, creolina y
alquitrán que necesitaba y que traía consigo dentro de un par de
alforjas para "Las Leonas" (su propiedad). Andaba de prisa para
que el tren no lo dejase; sudaba a consecuencia del calor y el
ejercicio; su ropa blanca formaba contraste con su color moreno, y
su cabeza grande y echada para atrás, la cubría un texano nuevo que se encargaba
de librarlo de los rayos del sol, que parecían ennegrecer más sus cabellos, como
confirmando más, de esta
manera, la firmeza de sus convicciones de varón
-324-
J. M. DELEON LETONA
libre e independiente y defensor de la Justicia. Este
ciudadano modelo, que con la Ley en la mano—sin ser letrado sino campesino
trabajador y amigo del progreso—ha dado buenas lecciones a sus superiores, hizo su finca poco a poco, comprando
lote por lote, sembrando personalmente sus cafetos y dando eficientes
ejemplos a sus propios hijos, quienes, como benéfico resultado de
ese trabajo constante y de ese proceder honroso, ocupan distinguido puesto en el
comercio capitalino y están ya para recibirse de Médicos en Guatemala.
Finqueros vecinos y lejanos, del
país y extranjeros—todos llegan
a consultar asuntos agrícolas al Señor Argueta; los propios
técnicos se inclinan ante su experiencia, pues sus plantíos y sus
abundantes cosechas hablan muy alto, sosteniendo el bien conquistado
prestigio del inteligente cultivador de la tierra, que da todo lo bueno.
Al platicarnos de Salcajá,
de Quezaltenango, de nuestras
encantadoras y hacendosas paisanas, del Santa María, del Samalá; de los
pinares, cipresales, trigales, vegas, colinas ; de todo lo bello
que tiene Occidente, aquel hombre sincero, transparente—a pesar de su color
moreno—nos ponía en sus manos férreas la primera etapa de nuestra vida, pues éstas
completaban con su acción el significado de sus palabras sonoras y bien
timbradas. Desde Mazatenango hasta "Palo Gordo" vinimos admirando
las raras cualidades de este conterráneo. En esta última estación bajó
diciéndonos "adiós" y montó en su mula andadora, briosa, para irse
hacia arriba, hacia San Antonio Suchitepéquez.
Cabalgaba alegremente con rumbo al Norte ... Nosotros seguimos al
Oriente meditando sobre todo lo descrito en esta observación nacional y
preguntándonos: ¿Quién tiene más visitantes en aquella población, el célebre Doctor Sardá como Médico, o el Señor Argueta como
Agricultor?
Teniendo a la vista la gran parada militar que
hubo en Longchamp, París, en
Julio de 1922 en que las tres armas unidas a la marina y la aviación
estaban gallardamente representadas después de haber desfilado por Los Campos
Eliseos, el Arco del Triunfo y la Avenida de la Gran Armada, llegó a nuestra
memoria el recuerdo imperecedero de nuestras festividades patrias celebradas
hacía 10 meses con motivo del primer centenario de la Independencia, cuando el 15 de
Septiembre de 1921, en la Plaza de Armas de Guatemala se izó
—325— POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
la bicolor bandera federal Centro-americana bajo
la égida de su
viejo escudo de los 5 volcanes, el sol y el gorro frigio, coronados
por "DIOS, UNION Y
LIBERTAD;" cuando ésta ascendía majestuosa
como señalando el cenit con toda la clara luz del mediodía para ser saludada
por las voces argentinas que entonaban el Himno Nacional, los atronadores aplausos
de las muchedumbres delirantes de júbilo y las sirenas de las máquinas que se
mezclaban con el estrépito de los 21 cañonazos, entusiasmando
más a los patriotas que celebraban tan magno suceso. Y fué entonces que vimos entre el
"Parque Inglés" y Catedral (nuestra bella iglesia metropolitana),
frente al Palacio del Centenario, algunas
piezas de las Baterías de Campaña, de
Montaña y de "Saint Chamond" que la Artillería y demás fuerzas del
servicio de plaza que tomaron parte en aquella manifestación memorable, lucían a
su vanguardia. La Escuela Politécnica, ostentando el Pabellón, engrosaba dichos
cuerpos de ejército en movimiento disciplinario. Individuos de tropa, clases o
galonistas, oficiales y jefes—todos—al escuchar las clarinadas que
comunicaban órdenes, marchaban gravemente con su uniforme de gala y con la
uniformidad de las bélicas notas de las bandas de guerra que
resonaban en el espacio. El más
joven de nuestros Generales, Ciudadano Mauro de León R., era su jefe,
montado en brioso corcel y rodeado de su Estado Mayor. A la cabeza de aquella
falange sostenedora de la paz y que regresaba a los fuertes de San
José y Matamoros, marchaba el gallardo militar, quien al dar la voz preventiva
de “¡presenten! . . . " y la ejecutiva de "¡ armas !" ante la
enseña sagrada, lo hizo con tan vibrante y vigorosa
entonación que ambos imperiosos y solemnes mandatos
emanados del Alto Comando que él mismo tenía, parecían condensar toda la gratitud
de los seis
millones y medio de centro-americanos hacia los perínclitos varones que
nos dieron patria; parecían también una promesa de honor garantizando que
todo lo escrito con la fragilidad de la pluma que el amor al suelo natal y a la
Libertad dictaron en el Acta de Independencia, se
sostiene dignamente con el filo de las
espadas y el acero de las bayonetas.
Printed in the United States
of America.
—326—
CAPITULO XXI.
Conclusiones.
En los Estados Unidos, el obrero tiene la
palabra. Es él quien mejor vive entre todos los obreros del Mundo entero. Tiene sus
asociaciones que constituyen verdaderos gobiernos bien organizados: fuertes,
respetados. Todos los obreros en los
Estados Unidos leen y escriben; todos se dan
cuenta exacta de
sus derechos y obligaciones. Su fraternidad es un evangelio y su vida
tranquila, con todas las comodidades, es muy digna. Son respetuosos, cumplidos y su
trabajo, es bien retribuido.
Tomad como ejemplo a Henry Ford que, de modesto mecánico—mediante
la perseverancia en el estudio y en el trabajo—pasó rápidamente a ser el
industrial más rico de los tiempos actuales y quizá el más rico de los
millonarios estadounidenses. He aquí el éxito del obrero—todo cerebro y
músculo—que, no siendo egoísta, divide sus pingües utilidades entre todos sus
colaboradores, desde el más inteligente Ingeniero hasta el más humilde aprendiz.
Así se explican las constantes innovaciones de sus automóviles en favor del
cliente, quien en último término sale favorecido: todos trabajan con
alegría, con esfuerzo, seguros de obtener recompensa: así se explica la revolución que en
la industria ha hecho este hombre que ya está laborando en los aeroplanos de
aluminio a fin de ponerlos al alcance de todas las fortunas (como sabiamente lo hizo
con los automóviles), acelerando los medios de comunicación. Tales causas dan
origen a la familiaridad, confianza y cariño con que todos sus
obreros trabajan al lado de Henry Ford que, no obstante ser
dueño de una fabulosa fortuna, vive como cuando inventó su primera máquina,
modestamente, con la confianza de que su mayor placer está en el trabajo.
El cambio que experimenta la persona al salir de su
tierra natal, siempre es favorable: si es mala, se vuelve buena; si es buena, se vuelve
mejor. La Naturaleza, los centros de cultura, el aprendizaje, la visión del
Arte, las maravillas del mar, todo contribuye al perfeccionamiento del hombre observador, amigo
——327
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
del adelanto, que quiere ser un abanderado, un
número uno entre los hombres. En otro ambiente, ya purificado por
los siglos y por los hombres, se perdona de verdad
a los enemigos y envidiosos que, por
desgracia, abundan. Así, el hombre superior se coloca a muchos kilómetros sobre
ellos, como resultado de la ilustración y del valor intrínseco que
se adquieren con el trabajo
ordenado y el estudio metódico.
Cada nueva palabra que de otro
idioma se aprende, es una conquista
intelectual, es una nota musical que enriquece el cerebro. El que
viaja por el extranjero tiene perennemente el ejercicio y la
gimnasia para su espíritu y para su cuerpo, pues todas sus facultades entran en
acción con gran actividad, siendo el resultado muy provechoso para la persona.
El Príncipe de Gales viaja muy a menudo y ya conoce
más de la mitad de los vastos dominios que más tarde gobernará; su contacto con
los Jefes y hombres de Estado en el extranjero ayudan poderosamente a su
preparación para el elevado cargo a que está destinado; el General Plutarco Elías Calles, antes de tomar posesión de la Presidencia de
la República, siendo conocedor de México y bien conocido de sus habitantes,
hizo una gira por el exterior llegando hasta Europa, viendo y oyendo a los
mandatarios de varias naciones, donde se codeó con los más notables
hombres públicos y entrevistándose con diferentes
agrupaciones políticas y sociales; tales prácticas lecciones y
confirmación de ideas entre los hombres libres tienen que rendir
beneficios positivos a nuestra pujante vecina del Norte, toda vez que
los patriotas deben poner en práctica en su país cuanto de bueno vieron y
observaron con sus propios ojos, máxime si son sus directores,
pues, si al extenso o completo conocimiento del país que gobiernan se suma el de
otros, ya pueden hacer reales comparaciones y seleccionar. El General Barrios
viajó antes de sus gloriosos triunfos del 71; hizo venir personas
notables del extranjero y, siendo jefe del Ejecutivo y del Ejército, también
estuvo lejos de las fronteras guatemaltecas con fines progresistas que realizó. En
pequeño, podemos formarnos un concepto del bien que al Estado y a los gobernados
reportan tales expediciones pensando en la visita de pueblos, que a veces
llevan a cabo los presidentes, empezando porque las vías de comunicación
se atienden con esmero a fin de que la comitiva no tropiece con nada malo: todas
las autoridades de las cabeceras departamentales y empleados públicos en general, en las ciudades y en los
pueblos, se preocupan ven‑
—328—
tajosamente del cumplimiento de sus deberes y los
pacíficos moradores que reciben tal honor, reparan y engalanan sus casas y sus calles,
vistiendo de gala, con lo que el comercio, el ornato y la sociedad ganan naturalmente.
(Aquí tal vez siente bien un paréntesis: el dinero que
antaño se gastaba en los arcos efímeros para celebrar tales visitas no debe seguir
el mismo camino, sino llegar a las escuelas en forma de útiles y de profesorado, que exornan día a día los radiantes
arcos del cerebro de los alumnos, que indudablemente son más bellos y más útiles que el
Arco Iris.)
Admirad las golondrinas que periódicamente cruzan los
mares y atraviesan los desiertos; el águila que despliega sus alas
para ir cerca del cielo, el cóndor que desafía las alturas, la abeja infatigable y
laboriosa que nos brinda su miel y nos muestra sus simétricas habitaciones : en
vuestra esfera de acción, haced otro tanto, viajando. No estéis toda la vida en casa: salid; respirad aire
libre, puro; no estéis siempre pegados a la choza, como el musgo a la piedra.
Teniendo buenos modelos, buenas muestras, nuestros
dibujos, nuestras planas, serán buenas o mejores. Copiemos
lo que nos parezca adaptable al suelo patrio, a nuestra manera de ser y apliquémoslo
en nuestra propia casa. Que las gentes de poco espíritu no
tengan miedo de ir a toda velocidad en un automóvil, en un tren ni en un
barco o en un aeroplano, que dan seguridad y son obras de los
tiempos modernos para dar facilidad y medios de acercarse más entre sí a los
hombres. Muchos hay que sienten una gran pena con sólo la idea de embarcarse;
otros que se afligen demasiado al oír que se atraviesa el
Atlántico para ir a Europa. Pues bien: desvestíos de ese traje
anacrónico que no os va y vestid cívicamente a la moderna, tened
ánimo para viajar haciendo uso de cuantos factores de comunicación estén a
vuestro alcance y conoced lo más que podáis. No
tengáis miedo. Gastad parte de vuestro dinero
viajando; no os volváis avaros. Poned en circulación la
riqueza educando esmeradamente a vuestros hijos o a otros familiares, si no tenéis hijos.
De todas las escuelas, la más práctica, es la de los
viajes; del dinero, el mejor empleado; de nuestra vida, la parte más agradable y de mejor acopio
intelectual y preparación para el
-329-
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
futuro. No olvidéis que durante la niñez y la
juventud es cuando con más provecho pueden y deben realizarse los grandes viajes.
Los sentimientos del que viaja
necesariamente se refinan: su fantasía, sus visiones, sus ideales, tienen origen
en los portentos del
mundo espiritual, en las maravillas del mundo físico.
La más valiosa herencia que
podéis dejar a vuestros hijos es el
concienzudo y completo cultivo de su "CEREBRO;" esmeraos en su
educación e instrucción. (No procedáis como algunos
inditos que en su crasa ignorancia y en su escasez de necesidades,
su dinero lo guardan bien atado bajo siete nudos ciegos que hacen a la
banda que meten dentro del cofre de pino—el que es cerrado con llave, después
de asegurarse que la chapa funciona bien, naturalmente—o bajo el petate sobre el que duermen,
al desatársela de la cintura, donde la han tenido todo el santo
día y, aún así, todavía desconfían de ellos mismos y de todos! Si por
desgracia os encontráis imitando a esos infelices,
desatad el nudo y gastad su contenido en preparar a vuestros hijos para que sepan vivir decentemente.)
¿En quién mejor que en ellos podéis emplear el dinero que os
corresponda? No olvidéis que cuando los hijos no saben manejar
independientemente sus herencias—porque sus padres no les enseñaron
a trabajar—no sólo no pueden conservarlas ni menos aumentarlas, sino que las
pierden y, lo que es peor, aquellas dan origen a su desgracia.
Desafortunadamente no todas las personas que por uno u otro motivo
intervienen en la administración y distribución de dichas
herencias son honradas, y vosotros—ya muertos—nada podéis
inspeccionar, nada podéis hacer. Reflexionad,
pensad con detención sobre estos párrafos, padres
de familia.
Sin duda las huellas de progreso que han dejado algunos de nuestros
hombres de estado obedecen en gran parte—después del patriotismo naturalmente—a su estancia en el extranjero o a su contacto
con personas que han visitado otros países. Recordad, entre otros, al
innovador General José María Reina Barrios a quien se debe nuestro
bellísimo paseo A su iniciativa y labor enérgica, en su
afán de engalanar, de embellece"La Reforma" o "Boulevard 30 de
Junio" comparable a los Campos Elíseos ("Les Chames Elysées")
de París. Guatemala, se construyeron también: La Aduana, la Propiedad Inmueble
-330—
J. M. DELEON LETONA
y el Palacio Presidencial; estos tres edificios,
amplios, sólidos, de dos pisos, siendo de mármol el mencionado palacio.
El vigoroso adelanto que Barrios y
García Granados nos legaron, del extranjero lo hicieron venir.
Cuando hayáis estudiado nuestras opiniones y estéis
convencidos que tenemos razón de invitaron a viajar, procurad
insistentemente
que viajen otros de nuestros compatriotas también: si de cada estado
del Centro de América salieran cincuenta
personas al mes para adquirir variados conocimientos en países más civilizados, al
año serían tres mil vigorosos y ejemplares elementos con que, a su regreso,
contaríamos para despertar, para instruir e ilustrar nuestras masas
populares que tanto lo necesitan. Así tendríamos
verdaderos Maestros Prácticos, constantemente renovados puesto que a
medida que unos irían a aprender, otros regresarían
ya peritos a enseñar a sus propios paisanos en su propia casa.
No es aventurado asegurar que, sobre esta base y si se toman en cuenta
todos los recursos naturales que felizmente poseemos y la ventajosísima
posición geográfica de nuestra nación,
Centro-América, al cabo de una
centuria, ocuparía un puesto semejante al que Grecia
tenía como foco de la civilización; como fuente de la civilización romana, que en
otros tiempos iba a la vanguardia del mundo conocido. Estamos en el corazón de
la virgen y pujante América, en el centro del mundo moderno. Tenemos acceso a ambos océanos. Que cada una
de nuestras cinco capitales sea una Atenas moderna, gloriosa. Preparemos
nuestro suelo y nuestra niñez y juventud para recibir y hospedar dignamente la civilización que
ya toca a nuestras puertas. Hagámosle los honores con toda la pompa que se merece.
Es nuestra huésped predilecta; mimémosla.
Formemos hombres de provecho, de acción: que tengan mucho nervio y
mucho músculo, además del cerebro bien equilibrado. Que piensen hondamente y
que procedan con fe y seguridad en sí mismos. Que sean hombres
cuadrados, como Napoleón decía. Todo esto se conseguirá yendo al extranjero e implantando en
nuestro país cuanto veamos de bueno en otras naciones. Si carecéis de recursos
materiales para vuestras excursiones, trabajad más y economizad: no importa tener
dificultades. En la lucha está el mérito. El que quiere, el que desea, puede.
Tened perseverancia. Recordad que el éxito no es de la noche a la mañana, ni de días, semanas, ni
meses;
— 331 —
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
no: es de años! La Escuela de la
indigencia es la que forja los más firmes caracteres, es el yunque donde se caldean las grandes
fuerzas de la voluntad. Repetidlo todos los días.
Podéis enriquecer vuestro cerebro aprendiendo algo
nuevo y, si para ello no es suficiente lo que ganáis, vended
algo de lo que os sirve para
la vida material y empleadlo en vuestra vida
intelectual, en vuestro mejoramiento general en el extranjero, sobre todo para
refinar vuestra cultura.
Que nuestros gobiernos pensionen a los más
sobresalientes de los alumnos de las Escuelas Públicas para que
salgan a llenarse de luz, a aprender fuera del Istmo: que vayan periódicamente a
estudiar las industrias, las artes, el comercio: que sea por sus
propios méritos, por su inteligencia, por sus capacidades que se
seleccione a los muchachos y nunca por favoritismo
o complacencia, que dan tan pésimo resultado. Que hayan disputas, concursos entre
los educandos pobres para saber bien quiénes van. Que se nombren
tribunales de absoluta imparcialidad para los correspondientes exámenes. Que sepa el pueblo quiénes son
los vencedores que de su seno van a la conquista del saber humano para ser más
tarde sus propios Maestros criollos formados en
países más civilizados. Ellos son los obreros del porvenir, los
cruzados de la mejor de las creencias : la Ciencia.
Estudiantes pobres, empleados que vivís de vuestro
trabajo personal, de vuestro sueldo, jovencitos que os
iniciáis en la vida civil, hombres deseosos de adelantar: ahorrad
lo más que os sea posible; separad
mensualmente siquiera 5 o 10 dólares, de lo que ganáis,
y depositadlos sucesivamente en un Banco que os pagará intereses:
pasados 2 o 3 años tendréis para el viaje deseado!
Sed optimistas y positivistas al mismo tiempo. Haced ejercicios
todos los días al aire libre. Luchad siempre. El trabajo ennoblecedor—que
es la mejor distracción, la libertad—es vuestra bandera. Amad el
trabajo. Cuando éste se principia bien, ya está hecha la mitad. Caminad siempre erguidos, viendo el sol. Aprovechad toda
la luz del día. Elevad vuestra frente a la altura de vuestros ideales.
Antes de aceptar un elevado
puesto, recorred todas las escalas
anteriores a dicho puesto. Id de lo simple a la compuesto; de lo pequeño a
lo grande. Cuando seáis jefes, acordaos de vuestra vida de
subalternos; así sabréis tratar a los que de voso‑
- 332 —
J. M. DELEON LETONA
tros dependan y ellos, no sólo
cumplirán con sus deberes sino que
se esforzarán por serviros mejor:
así llegarán ellos hasta adivinaros,
a interpretaros con sólo uno de vuestros bondadosos gestos.
"Nobleza obliga."
Id a disfrutar de las brisas del mar, de otros climas
que no sean los tropicales: hay muchos climas fríos donde la vida se prolonga.
Conoced bien vuestro país, que contiene incontables riquezas; visitad sus ciudades, recorred sus montañas, ascended a
"Los Andes," que os mostrarán bellezas nunca soñadas.
Leed las tarifas de algunas compañías de seguros de
vida, que establecen un 20, un 25% menos en las primas sobre las pólizas cuando
el asegurado permanece fuera de Centro-América, en climas no tropicales. Tales
instituciones han estudiado detenidamente las condiciones climatéricas y otras
muchas de cada país. Ahí tenéis las pruebas.
Hablamos con documentos en mano. * *
*
Si muchos salen de su país en busca de salud, con
mayor razón deben salir quienes sienten enferma el alma, quienes deben
cicatrizar sus heridas morales. Hondos dolores,
profundas
tristezas se curan viajando. Las duras penas de la vida, los sinsabores
que a cada paso tenemos, se olvidan en
las excursiones. Con sólo contemplar la inmensidad del Océano, la belleza
infinita del mar y del cielo durante diez minutos consecutivos
a bordo, basta para olvidar cuanto nos molesta y para considerarnos
los más felices de la tierra y más poderosos que todos los Reyes juntos. La dulce
soledad del mar es magnífica compañera que distrae con ternura... ! Caminando
por otros trigales, nuestras ideas se tornan amplias, nuestro criterio queda a base
de experiencia; se tiene más fe en sí mismo: se escala el puesto del convencido.
El prestigio, el renombre que antiguamente tuvo
España, así como sus vastos dominios fuera de la Península Ibérica, y sus conquistas se debieron a las expediciones de los españoles. "El
Quijote" fué inspirado en los viajes de los
"Caballeros" y en las frecuentes expediciones de su preclaro autor,
Miguel de Cervantes
Saavedra.
El predominio alemán, su apogeo en el comercio
antes de la Guerra Europea, su colonización extraordinaria, obedecieron a
los constantes viajes de los hijos de
Alemania.
—333—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
El Imperio Británico, que actualmente va a la
vanguardia de las Grandes Potencias y que tiene posesiones hasta en
los más lejanos puntos de la superficie de la tierra, que domina los mares y cuyo idioma está esparcido en el mundo entero, debe tal
supremacía y tan colosal control a los perennes y atrevidos viajes de los
súbditos ingleses. La extensión de las colonias inglesas es millares
de veces mayor que la metrópoli: sus posesiones
se deben a los viajes de sus intrépidos marinos.
Conceptos análogos podemos expresar respecto de otras
naciones cuyos soldados se han glorificado en extrañas tierras conquistando la
grandeza de sus países.
Bien, caros lectores: tomad en cuenta que no todas las
conquistas se hacen con elementos de guerra: en cada país es diverso el uso que
se da a las espadas y a los cañones. Las conquistas modernas son muy
diferentes: puede más la fuerza del Derecho que el derecho de la
fuerza. La Diplomacia obtiene sus más completos triunfos a causa de los
obligados viajes de sus componentes, de sus célebres internacionalistas, de sus
perspicaces miembros, de sus ilustres Cancilleres. Así
lo comprueban La Haya y Ginebra; así lo demuestran París, Londres, Washington,
Roma, Madrid y otras capitales.
Nuestro prócer José Cecilio del Valle, yendo a México,
fué Ministro de Relaciones Exteriores de la Patria del Benemérito de las
Américas. La construcción del Canal de Suez, lo mismo que el de Panamá, es
resultado de los viajes: pensad siquiera unos cuantos minutos en su
trascendencia.
De los estudios y de los viajes del marino genovés
Cristóbal Colón nacieron sus luminosas ideas de encontrar una vía más corta
para ir a las Indias Orientales; mediante los viajes y estudios encontró eco—de
los mirajes de su privilegiado cerebro—en Isabel la Católica, Reina de España.
Y fué así como, aquel genio, descubrió el Nuevo Mundo; portentoso descubrimiento
que, desde el 12 de Octubre de 1492 hasta nuestros días, es el más grande
que registra la Historia Universal!
Cortesmente os convidamos a
recordar este postulado. Las Matemáticas no fallan jamás.
Como corolario de lo anterior, tenemos el
descubrimiento del Pacífico por Balboa en 1513, resultado de otro viaje. Recread
vuestra descansada imaginación en lo extenso y rico del mayor de los Océanos. En vuestro pensamiento,
recorred su superficie conducidos por rapidísimo bidro-avión, y sus pro‑
- 334 —
J. M. DELEON LETONA
fundidades, en submarino transparente, a toda
velocidad. Reducid a números tales tesoros y a poesía tales visiones. A buen seguro que
estas fantasías os dan más vida. Dejaos mecer por el vaivén de las olas. Sí,
viajar es vivir, es renovarse, es rejuvenecerse. La vida
pública del NAZARENO es un continuo, un eterno viaje; siempre estuvo en diferentes partes.
Padres y Madres de Familia: el cerebro humano
es comparable a una masa de levadura, de yeso
(mezclado con agua) o de cera de Castilla, muy suave, que puede tomar la forma que le deis :
tomad a vuestros hijos y dad a sus cerebros la mejor
de las formas; está en vuestras manos, a vuestro alcance. Es una
obligación sagrada la que tenéis, de modelar ese
cerebro
que es parte del vuestro y que viene a sustituiros; debéis ver
en él a vuestra propia persona mejorada y no olvidar jamás que el hijo es
sencillamente una continuación de vosotros, que sois sus padres. Si no os
consideráis capaces de modelarlos con éxito vosotros solos, confiad
vuestros hijos a los Maestros experimentados del país o del exterior para que hagan
vuestras veces o completen o perfeccionen la más delicada y preciosa de las modelaciones : el cerebro de
vuestros hijos.
Es lógico que los Maestros de otros
países, teniendo más elementos, más estímulo, mejor retribución y en
general otro ambiente, sepan educar e instruir mejor al niño y a los jóvenes,
prepararlos para su carrera y para la lucha por la vida. Estos Maestros son guías de los
adultos también.
Haciendo uso de términos sencillos, diremos que, como ellos conocen
tan bien como la "palma de sus manos" la más complicada y
más fina de todas las máquinas (permítasenos esta gráfica cómparación), que se
llama Hombre, saben qué tornillo hay que apretar, cuál hay que
aflojar o cuál falta o está de más. Saben que no debe faltar el
aceite para su regular y armonioso funcionamiento. He ahí la gran cuestión.
¿Podéis tener, acaso, satisfacción más grande, más
vivificante que la de haber modelado o haber hecho
modelar el cerebro de vuestros hijos? Y no olvidéis
que todo sacrificio, por infinitamente doloroso, por infinitamente grande que
hagáis en favor de vuestros hijos—que son de vuestra alma, de vuestra carne y de
vuestros huesos—es pequeño ante lo que ellos merecen. Recordad
que los hijos son una continuación, una prolongación
de los padres, prolongación o continuación que debéis cultivar con
todo esmero para su felicidad y para vuestro placer, como ya escribimos y repetimos aquí.
—335—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
Jamás es tarde para aprender: nosotros vimos en la Universidad
de París alumnos y alumnas de todas edades, aun de 50 y 60 años (había de más
todavía) ; viejecitos y viejecitas que ya podían ser bisabuelos, y estaban tomando notas en sus cuadernos
a la hora de las Conferencias de "la Civilización Francesa," con tanto
entusiasmo como lo hace un alumno del notable educacionista Don Leonidas
Mencos o una belemita de 15 años en sus clases. Ya lo veis claro, nunca es
tarde para aprender.
Comentando el
aprendizaje de los idiomas (estudio tan necesario,
máxime en estos tiempos) diremos que, para gozar más de las representaciones
teatrales, de las conversaciones, de los chistes, de todo, es indispensable dominar bien el idioma del
país. Así, ricos y pobres, hombres y mujeres, viejos
y jóvenes, feos y simpáticos; todos hacen buen uso de su dinero y de su tiempo
al viajar por el extranjero. El estudio es para todos: las puertas del gran
palacio de la Ciencia están abiertas, de par en par, a todas las inteligencias.
En países tan adelantados como Francia,
Inglaterra, Estados Unidos e Italia,
no solamente hay absoluta libertad de cultos sino
que las prácticas religiosas se llevan a cabo por doquiera sin
censuras, sin críticas de ninguna especie. Así, por ejemplo, es muy
común ver en las capitales, en las grandes ciudades y en otras poblaciones los militares uniformados que asisten a
misa los domingos y días festivos, lo mismo que a las otras
solemnidades que tienen lugar en los templos católicos. Igual cosa pasa
con los empleados públicos en general, pues
su fe, su religión en
nada les impide el cumplimiento de sus deberes civiles ni éstos están reñidos con
aquéllas.
Tanto los militares como los otros empleados públicos practican los
preceptos de su religión cumpliendo, a la vez, ante el gobierno y ante la
sociedad todas sus obligaciones como ciudadanos.
Hay, pues, absoluta libertad en
la religión y en todo. A los
funcionarios públicos no les da pena que alguien los vea en
las iglesias o que alguien lo vaya a tener a mal, no; su conciencia les
dice siempre la verdad. No pasan por esas almas cautas, tibias, miedosas
que temen al qué dirán y que por la pitanza hacen lo contrario de
lo que sienten y piensan. Son definidos. No son medias tintas. Se les conoce perfectamente.
—336—
J. M. DELEON LETONA
No tienen empacho en dar libertad a sus
creencias y, al mismo tiempo, sienten placer
en respetar las ajenas; en fin, tienen
carácter.
Todos se respetan mutuamente.
Bellas Mujeres Centro-Americanas: Si ya habéis
leido las páginas anteriores, seguramente comprendisteis que vuestro porvenir está,
en gran parte, en los conocimientos que acopiéis en el
exterior, ora durante vuestra niñez en los colegios, ora durante
vuestras visitas durante la Juventud o más tarde para adaptarlos y difundirlos
todos en nuestros pueblos. Vimos numerosas
hispano-americanas sutilmente familiarizadas con el ambiente
extranjero, sobresaliendo muchas de ellas entre las nativas de otros
países, por su talento, virtud, dulzura de carácter, amor al trabajo, su color moreno, su pelo negro, etc. Es admirable
la facilidad con que aprenden los idiomas y la maestría con que
dominan el Arte, la literatura, las labores de mano, los quehaceres
de oficina. Recordamos de no pocas Centro-Americanas, Argentinas,
Brasileras, Chilenas, Colombianas, Venezolanas, etc., que, con su
trabajo personal y como resultado de sus viajes, tienen magnífica posición, dentro
y fuera de su país. Todas
vuestras virtudes son indiscutibles.
No cabe duda que, después de la Naturaleza, la mujer es la mejor Maestra.
Juventud pletórica de ilusiones: Para formar el
bouquet que perfumará toda vuestra vida, que deleitará vuestros ojos y acariciará
vuestra alma, podéis seleccionar las flores que gustéis, después
de haber paseado por los jardines del Mundo, que os ofrecen gentilmente todas
sus bellezas. Viajad y lo conseguiréis.
Novios y Novias: Antes
de formalizar el matrimonio, viajad! Aportaréis
después, al regreso, infinidad de ideas y cosas prácticas que servirán de mucho en
el hogar, para vuestro futuro cónyuge, para la dicha de ambos. Abrid bien los
ojos, meditad en el mañana. Es más fácil, menos costoso, ir uno solo, que dos, tres, etc.
Varón fuerte, musculoso, pensador: Salid a conocer
lejos del suelo de vuestros progenitores y poned el útil, provechoso resultado del viaje a los pies de
ellos y de vuestra prometida,
—337—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
como un merecido homenaje, en vez de tres o más años
de prolongado y vano noviazgo en que habéis perdido vuestro tiempo y
habéis hecho perder el de vuestra novia y sus familiares. Sed
idealista, pero práctico al mismo tiempo. Mejorad las condiciones de vuestra vida.
Meditad en que el intercambio de ideas, de idiomas y la mezcla de las razas,
mejoran la Humanidad. Poned en práctica vuestros mirajes. El cruce de las razas,
sabiendo seleccionarlas, mejora todas las especies.
Vosotros sois parte principal de ese Gran Todo (La Humanidad) : ¡Sois Hombres! Imitad a los
Grandes Hombres confiando siempre en Dios y poniendo en acción todas
vuestras capacidades,
esforzándoos fervorosamente.
Tenedores de Libros, Cajeros, Agentes, Jefes de Oficina; Dependientes,
Administradores de Fincas, Obreros, Mayordomos, Caporales, jornaleros y
Campesinos en general:
Pensad en que, si hoy
estáis bajo las órdenes de extranjeros que os explotan
sin conciencia, por el sólo hecho de no ser
de su propia nacionalidad y raza, sin embargo de estar centuplicando sus
fortunas en vuestro suelo que, es muy vuestro, y a costa del
sudor de vuestra frente, mañana, a la vuelta de vuestros viajes, ya al tanto de
lo que estos señores hacen en sus respectivos países, cuando les conozcáis bien, vosotros ascenderéis y, mediante el
trabajo metódico, la moral, el carácter, la
adquisición del idioma materno de vuestros patrones extranjeros y la fuerza del
derecho, estaréis a su mismo nivel, sin dejar de respetarles. Ningún hombre
es menos que otro. Ellos notarán vuestro valor intrínseco, al que
batirán palmas y pagarán
con green-backs; que os
retribuyan justamente vuestra labor; la ley os protege, os garantiza; no estáis mendigando nada
absolutamente; tenéis derecho a ganar sueldos iguales a los
de ellos porque hacéis el mismo trabajo que ellos (los extranjeros)
hacen. Generalmente lo hacéis mejor y trabajáis más que ellos, ¿no es verdad?
Conquistad vuestros propios laureles. Tras ellos -
vienen los olivos, las ramas de la secular encina y todos sus derivados, que ya entonces
llegan solos, de rodado. Tened aspiraciones, acariciad un ideal; trabajad
tesoneramente a golpe de martillo, de almágana para edificarlo, para darle alma: después
le daréis cuerpo, y contemplaréis vuestra obra bien pulida, lozana, joven, llena de vida. Ascended, no seáis rutinarios.
No vegetéis. Salid del nivel común por medios dignos y honrados. Es
muy justo que, al cabo de 5, 10, 15, 20 años de
—338—
J. M. DELEON
LETONA
asiduo trabajo como empleados, haciendo uso de vuestra
experiencia y de vuestras economías—según las circunstancias—os declaréis
libres e independientes, sin dejar de cultivar las mejores
relaciones comerciales y amistosas con vuestros principales, es
decir, que ya trabajéis por vuestra propia cuenta, solos o asociados. El trabajo
es la Libertad. Pensamos que no hay nada más hermoso que la Libertad.
Justamente se dice que "más
vale ser un pequeño patrón que
un gran servidor" y que "es
preferible ser cabeza de ratón que cola de león." Ya sabéis que los adagios son
muy sabios, que encierran enseñanzas, que son hijos de la experiencia y de la
Sabiduría. Y sabéis también que el conjunto del bienestar, de la
tranquilidad, de la riqueza, de la Libertad de vosotros y de
todos los demás habitantes, constituyen la felicidad nacional. Vosotros sois
los sumandos: La Patria es el total. Tened presente que de los leñadores, labradores, carpinteros, albañiles
y herreros han brotado—por así decir—los bienhechores,
los libertadores, las lumbreras, los genios del Género Humano.
Tenéis la gorda obligación de que vuestros hijos os superen. Si
sois un émulo de Castaño, de Galdámez, vuestros retoños
pueden ser Doctores, Ingenieros, Farmacéuticos, Aviadores,
Dentistas, Hombres de Estado; ¿por qué no? Todo está en vuestras
manos y lo lograréis con sólo aplicar vuestras facultades. Otro tanto debemos
decir respecto de los otros empleados y sus hijos, respecto de toda la clase
trabajadora.
Rechazad, alejad de vosotros aquel estúpido
atavismo de que el hijo del
zapatero tiene que ser zapatero forzosamente: no,
amigos nuestros, eso ya es muy viejo, es una teoría que debemos sepultar lo más
profundamente que podamos.
Mejoremos siempre en todo sentido y mejoremos a todos los nuestros.
Recuerden los pesimistas que, "de un tronco nace
Una rosa," que "la gota constante
orada la roca," que "Venus nace de la amarga espuma," etc.
No desmayemos jamás. ¡Adelante! La Civilización
no debe esperarse en casa: hay que ir a buscarla, hay que ir a provocarla, hay que ir por ella a
donde quiera que esté, a donde se
encuentre. Tengamos en uno solo, todos los valores. Que vuestros hijos
continúen lo que vosotros no podáis terminar. Llevadlos hasta
la cima de las montañas; que conozcan las cumbres.
Si acaso no recordáis los siguientes hechos históricos
leedlos o bien vedlos en la pantalla cinematográfica: Napoleón, al principio de
su carrera militar, era muy pobre, tan pobre que no tenía para cubrir el valor
del lavado de su ropa; quedó de‑
- 339 —
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
hiendo por largo tiempo una cuenta de esta clase; sus
escarpines estaban tan rotos y viejos, que su
lavandera (Madame Sans Géne), viendo que
era imposible remendarlos, substrajo un par bueno a otro de sus clientes para
colocarlo en el fardito de ropa limpia de Napoleón.
Esta simpática lavandera se conoce con el nombre de "Madame
Sans Géne." Ahora bien: ambos, en la pobreza pero llenos de fe en
las ideas que sustentaban, en sus esfuerzos personales y, asociados de sus
camaradas, jugando su vida bajo la lluvia de balas, entre cañones y
bayonetas, triunfaron: la victoria les cubrió con sus laureles: aquel oficial
que estuvo en la penuria llegó a ser el "Capitán del
Siglo," Jefe del Glorioso Ejército Francés, Cónsul, Rey, Emperador de los Franceses; y
aquella lavandera inteligente, trabajadora, llegó a
ser La Duquesa de Danzik, esposa del Mariscal
Lefevre.
Señores de la Banca, de las Finanzas y de las Industrias:
Muy bien podéis enviar al extranjero unos cuantos de vuestros
mejores empleados para que estudien y practiquen detenidamente los importantes
ramos de la vida nacional confiada a vuestra dirección. Así haréis doble bien:
ganaréis todos vosotros, vuestros asociados y los empleados mismos
que mandéis. Haced un ensayo. Vuestros delegados regresarán al país a fundar una
Escuela que beneficiará a vuestros propios hijos. Sois muchos y unidos: "la unión hace la
fuerza."
Jóvenes amigos del Sport, que asistís al Campo de Marte:
Aplaudimos vuestro afán por el desarrollo físico y os recomendamos,
al mismo tiempo, no olvidar vuestras visitas a
las bibliotecas y otros centros de cultura intelectual. Sin dejar de
admirar a Carpentier, Firpo, Loua, Peláez, Mohr. Montenegro, etc., rindámosle
culto a Pasteur, Edison, Marconi, Ramón I. Cajal, a los
conquistadores del Premio Nobel. Por sport también, viajad;
preparad desde hoy vuestra valija y recorred ignotas regiones.
Caminad más allá del Campo de Marte! Seguid adelante, siempre adelante, como dijera Marden.
Caballeros Frecuentadores Asiduos de los Clubs:
Es tan simpática vuestra honesta distracción; son tan
amenos vuestros ratos de solaz, de charla, de descanso, de baile. de juego de
billar después de las cotidianas labores que, Ics refrescos o
licores tomados al tibio calor de la amistad, de
—340—
J. M. DELEON LETONA
la fraternidad que os unen, saben a gloria y dan
animación al espíritu y un natural placer al cuerpo.
Horas de infinita alegría
se pasan en vuestra compañía: la bondad, la broma comedida, el chiste
picante, ingenioso, presiden vuestras mesas que reunen a los consocios y los
convidados. ¡Magnífico! La satisfacción puede verse en los rostros de todos los
asistentes a estos centros sociales donde verdaderamente se goza. Todo esto es amable y
culto, muy bonito, necesario, mas acordaos de ir a
otras latitudes para disfrutar de momentos más
amenos que los que ahora tenéis. Id a conocer otros clubs mejores. En la biblioteca de
vuestro propio Club concertad el paseo al extranjero: ahí tenéis revistas y guías
para determinar vuestro país preferido. Entre camaradas combinad el viaje, ahí
mismo. Con el valor de vuestras cuotas y de las tandas que a vuestro cargo firmáis a menudo, podéis viajar.
¡ Reflexionad, caballeros frecuentadores
asiduos de los Clubs!
Galenos, Togados, Farmacéuticos y demás personas
que ejercen Profesiones Liberales:
A vosotros también os conviene viajar fuera del país
con el objeto de perfeccionaron. Vuestras profesiones tienen extensos radios de
acción en el exterior, mayores ramificaciones. Las últimas obras literarias,
científicas, así como los más recientes descubrimientos e
inventos, aumentarán allá el caudal de vuestros conocimientos y
regresaréis con más fama y pericia, pues veréis centenares de casos y de aplicaciones.
Asistiendo a las Universidades y sus dependencias,
indudablemente renováis y aseguráis vuestro saber. En un mes de contacto con los
Maestros que han obtenido sus cátedras por oposición y, asistiendo a las
prácticas respectivas, recordáis o aprendéis lo que aquí en años
enteros. Vuestra gira científica es de gran benefficio para vosotros y para vuestra
clientela.
Recordemos con orgullo
que en París el Doctor Flores (guatemalteco) fué el primero
en emplear la cera de Castilla para representar la estructura del cuerpo humano
facilitando así el estudio práctico de la Anatomía. Como es natural, aquel sabio Médico,
FUE objeto de merecidos parabienes de parte de sus colegas y
del mundo científico.
Vuestras nuevas aplicaciones, vuestros modernos
procedimientos serán
estimulados fuera de aquí .. .
—341—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
Militares:
Por la gallardía y noble fin de la honrosa carrera de
las armas—que habéis adoptado—el tiempo que permanezcáis en el extranjero
será de inestimable valor para vosotros. Es el militar caballeroso, segura
garantía para la sociedad en general, pues cuando a su ilustración,
valor y lealtad une refinada educación y exquisita cultura, sus
cualidades son más apreciadas. Es necesario recordar que su misión no se concreta
sólo al servicio en los cuarteles y campos de batalla, para el sostenimiento de las
instituciones legales y garantía de la Nación. Sus energías deben
aplicarse también, lo más posible, a la instrucción de nuestras
masas, máxime en el importantísimo ramo de las Matemáticas.
Veréis cómo en el extranjero los militares desempeñan
un gran papel en la vida activa de los pueblos, no sólo en el ramo de Guerra sino
en las otras divisiones del Gobierno, así como en las organizaciones privadas
porque su disciplina y severidad significan: orden, sistema,
organización, seguro buen resultado en todo lo que se les confía.
Ciertamente, su carácter bien formado, las duras pruebas que ha
experimentado, su arrogante figura, su flamante uniforme; su voz clara, fuerte, su
aire marcial, su honradez acrizolada; todas estas cualidades hacen del militar
instruido un Maestro excepcional, capaz de elevar a envidiable altura
a los jóvenes que enseñe. Con su ejemplo da prácticas lecciones, más eficaces
que lis de otros preceptores civiles. Ellos (los
Maestros Militares) saben el verdadero uso de la fuerza y
con su continuo movimiento—que es vida—deben demostrar que el Ejército, no
sólo consume fuerzas de la Nación, sino que
debe producir también.
Hermosa muestra nos dejó el Coronel Ingeniero Don
Francisco Vela, autor del mapa
en relieve de la República de Guatemala, su obra maestra (entre las
conocidas), por la exactitud de sus escalas, niveles y alturas y por sus descripciones
hidrográficas,
orográficas, etc., y por «sus muchas aplicaciones científicas trascendentales.
A propósito de este inteligentísimo trabajo, es con
particular placer que nos enteramos que el
aprovechado joven Rafael Cardoza Aragón,
guatemalteco que estudia en Ventura, California, obtuvo el
primer premio en el concurso que se llevó a cabo el año próximo pasado entre
los cursantes de todos los "High Schools" del Estado de California,
sobre la utilidad y belleza de los mapas de relieve, concurso iniciado por
las autoridades de
aquel próspero estado. El triunfo del Señor Cardoza,
-342-
J. M. DELEON LETONA
debido a las claras ideas con que describió estas
obras modernas, que son científicas y artísticas, viene a causar alegría en el corazón de
sus compatriotas y a aumentar las distinciones que los centro-americanos reciben
en el exterior, mediante sus propios méritos, y de los cuales ya hemos mencionado
algunos en este libro.
En muchos países la Presidencia de la República ha
estado y está ocupada por militares; los Reyes, los Emperadores, han tenido y tienen
grados militares también. Como la Historia se repite y dada la democracia que
en casi todas las naciones se arraiga actualmente, es probable que nuestros pueblos
elijan militares para el desempeño del Ejecutivo. En este caso, el viaje de
"los hijos de Marte" al exterior, redundará en positivo beneficio de los estados que
gobiernen.
Cualquier cartera o Secretaría servida por un enérgico
militar que haya viajado con provecho en territorios extranjeros, tiene que ser
forzosamente un eficiente factor, un vivo exponente del organismo administrativo.
Cuando los militares merecen bien de la Patria, cuando conquistan su
progreso, cuando sus acciones heróicas, dignas, contribuyen a la grandeza del
País, los bronces y los mármoles perpetúan su memoria y sus hechos.
Adalides del Cuarto Poder, Representantes de la
Prensa, Señores Periodistas:
Pedimos la palabra: es a vosotros a quienes, en
vuestro carácter de intérpretes de la opinión pública, nos dirigimos intencionalmente
de último a fin de recalcar más nuestra insinuación, nuestra insistencia para que vayáis vosotros también lejos
de las fronteras del suelo patrio, a aprovechar el tiempo, que es oro;• a
adquirir una preparación más amplia y más eficaz, que os permita ejercer
mejor vuestro noble apostolado; a ilustraron
más en las límpidas fuentes del saber humano para venir a
divulgar después, por medio de las letras
de molde, toda la
luz, toda la ciencia que adquiráis, ciencia y luz que iluminarán a nuestra Patria.
A consecuencia de la absoluta
libertad de cultos que hay en los Estados Unidos, más de
38.000.000 de emigrantes, especialmente europeos, han llegado a aumentar la elevada
cifra de su población.
—343—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
La Universidad Popular de Guatemala, bella y
regeneradora creación de la juventud estudiosa residente en la capital, ya está dando sus
ricos frutos, no obstante ser de época reciente. El número de personas adultas a
quienes ha enseñado a leer y a escribir—como base para inculcarles otros
conocimientos más útiles y variados—es grande. Ya tiene ramificaciones departamentales bajo
el mismo plan capitalino, y sus escuelas y bibliotecas se van multiplicando en
todo el país. ¿No es, acaso, digna de elogio esta noble labor de positivo progreso para
el pueblo'
Merece atronadores aplausos y ayuda real de todos los
conscientes.
Los jóvenes estudiantes no necesitan de voces de
aliento; son ellos los que animan a los viejos para que salgan de la obscuridad y se familiaricen con la
luz.
No cabe duda que todas las viriles manifestaciones
estudiantiles, con su fuego y nimbo de Libertad, trascienden a todo Centro-América
porque despiertan al pueblo divulgando los derechos del hombre, que son
sagrados. El ímpetu de sus discursos y publicaciones, cual torrentes incontenidos
semejantes a las Cataratas del Niágara en América y del Victoria en Afríca; esas sanas y
alentadoras ideas que corren como cristalinas aguas de las cascadas
que embellecen las elevadas Montañas del Himalaya en Asia (las más altas del
Globo), vivifican y depuran la sociedad : esas juveniles palpitaciones del talento
estrellan cuantos diques pudieran oponérseles porque llevan las simpatías generales,
porque su obra bienhechora se siente, se palpa, aun a través de sus decretos y
gráficas demostraciones en las ansiadas huelgas que aparecen con un 75% de
amarga crítica y el resto de sátira, pero, sobre ese total, con un grueso
300% de ingenio y delicada belleza emanado de los cerebros y de los
corazones que representan real y positivamente el porvenir de la Patria, puesto que son
los hombres del mañana : naturalmente tales hechos públicos, siempre
simpáticos, vibran como círculos concéntricos en el pecho de los otros
camaradas de Secundaria, Primaria y—¡ Oh! niñez bendita—hasta en el de los
párvulos de ambos sexos que hacen otro tanto en su radio de acción y todos, las tímidas
colegialas inclusive, comunican con la justa alegría que se lee en la
frente y que resuena en los sabrosos comentarios, el poder incontrastable de la
Libertad, al resto de los habitantes —analfabetos y letrados—por virtud del potente empuje
juvenil!
Siendo nuestro país joven y
contando con sólo 104 años de vida independiente, no es posible que esté ya a la par
de otros
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J. M. DELEON LETONA
más civilizados y, necesitando de inmigración para su
progreso, conviene que sus propios hijos vayan a los viejos países, cultos, que ya
alcanzaron todo su desarrollo, para seleccionar y traer cuantos
elementos hemos menester. Seguramente, por patriotismo, son los nativos quienes deben
procurarlos y obtenerlos.
Corroborando esta tesis nos permitimos recalcar un
hecho bastante simple que está en la conciencia de
todos los centroamericanos y que se ve todos los
días : las personas que han hecho sus estudios
en las respectivas cinco capitales y en las ciudades
cabeceras más importantes, tienen cierta superioridad muy
marcada sobre las que únicamente han
estudiado o vivido en los pueblos, villas, caseríos,
fincas, etc., porque, desde luego, y siempre que las
autoridades—todas—cumplan sus deberes, a mayor población mayores y mejores
elementos de vida, de educación, de instrucción, de cultura, etc. Es así
que los directores, profesores y otros empleados del gobierno, generalmente van de la
capital a los departamentos, no sólo porque deben tener mejor preparación,
sino porque se supone que en la metrópoli están al tanto de todo lo relativo al
país y que van a trabajar, a dirigir, a enseñar con eficacia y con su ejemplo a donde se les
nombra. Sigamos con sólo el ramo de Instrucción Pública porque es la base
de los otros 6: la supremacía y preponderancia de las Facultades de Guatemala (la
capital), San Salvador y Quezaltenango, han tenido y tienen en sus catedráticos y
profesionales factores que estimulan a todos los demás centros de su índole y que
trascienden hasta los confines del Istmo, extendiéndose a la enseñanza secundaria
también, lo que es fácil
comprobar quitando el velo negro del localismo.
Ahora bien: pensad que, como estas 3 facultades
existen otras muchas y otras mejores en países más adelantados y más grandes, puesto
que todo es relativo y que es allá a donde deben ir siquiera unas decenas de
nuestros jóvenes estudiantes; no olvidéis que hay otras metrópolis más grandes que
las nuestras y que a esa misma superioridad obedecen las leyendas que algunos
facultativos hacen escribir en sus placas o anuncios: " .... de
la Facultad de París," " .... de la Facultad de Filadelfia," etc.,
amuletos que atraen a los clientes y con razón: la lógica así lo manda,
pues si asimilaron cuanto leyeron y oyeron y tienen experiencia y su talento les
permite aplicar cuanto aprendieron, ya son de aquellas personas caracterizadas
que, con el asentimiento general, ven de arriba para abajo y se imponen por su profundo y útil saber.
—345—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
Así como el Estado debe ser independiente de la
Iglesia, ésta debe reconciliarse con la Ciencia y vivir eternamente unida a ella en fraternal
abrazo: una y otra, son indispensables para la vida privada del hombre, para
su hogar. Como una pequeña demostración de que la religión no está en pugna con la
Ciencia y el bien público, puede citarse el servicio gratuito que el Padre J. S. Ricard,
jesuita, da diariamente en su Observatorio Astronómico de Los Angeles,
donde, desde hace años predice el tiempo para todo el Estado de
California, datos que se publican en toda la prensa con la debida
anticipación y los cuales jamás han tenido un solo error durante los millares de días
que comprenden y que
son de suma utilidad para todos.
Si se quiere, téngase la religión como un recurso,
pero téngase fervorosamente. Ella moraliza o da origen a la moral y a veces completa la obra de ésta.
Al final del viaje de ida y vuelta, ligando sus
recuerdos y coordinando sus impresiones—que procuraremos no olvidar durante toda la
vida—damos con un hecho trascendental que nos obliga a interrogar, ¿por qué
siendo en el mundo la totalidad o la mayoría de los hombres la que
aspira a la felicidad, no obtiene sino la desgracia tarde o temprano?; ¿por qué hay
tantos infelices cuando todos quieren ser dichosos? En la misma proporción, ¿por
qué hay más pobres que ricos, si todos procuran en constante lucha sin igual, en la
eterna batalla de todos los días, adquirir la riqueza y separarse de la pobreza,
que no los deja?; ¿por
qué?
¿Será que ellos (los hombres) en sus 1,750.000,000 que constituyen su especie
única dividida apenas en 4 razas, se estorban los unos a los
otros, no obstante que disponen de 137 millones de
kilómetros cuadrados de la superficie terrestre y 373 millones de
kilómetros cuadrados también, de la superficie de las aguas, pudiendo
servirse así mismo de las profundidades del mar y aún de la gran masa sólida
(toda la masa terrestre), además de surcar las ilimitadas capas de aire? ¿No se
satisfacen con tan fantásticos elementos de que consta nuestro planeta? ¿No les son
suficientes esos 510 millones de kilómetros
cuadrados que la madre
Naturaleza, pródiga, les dió cubiertos de tierra y agua con cuanto pueden necesitar?
¿Es, acaso, porque precisamente lo mismo que unos
poseen, desean, envidian para sí los otros, en vez de conformarse con lo que tienen?
¿Es porque aquellos jamás dan a éstos lo que a gritos les dice su conciencia que
deben dar! ¿Será esa la ra‑
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J. M. DELEON LETONA
zón, caro lector? O es que sus 1,000 idiomas y sus cinco mil dialectos,
cuyo número de palabras es inconmensurable, no les bastan para
expresarse'
¿Será porque los hombres tienden a separarse y no a
unirse y que no imitan a los quintillones
de células que forman uno solo de ellos (por ejemplo)
y las cuales trabajan siempre unidas, siempre de acuerdo?
¡Ah! quién sabe si haya tantas causas y respuestas como hombres!
¡Tal vez sea llanamente el egoísmo con que nace y
muere el hombre!
¿Estribará, finalmente,esta tremenda
cuestión en que cada sér humano en el Universo
interpreta la felicidad de muy diferente manera que su vecino y, por
consiguiente, su complejidad sigue siendo un enigma superior al de la Esfinge? i No en vano se dice que cada cabeza es un mundo 1
Es un hecho bien conocido de
todos que la moneda estadounidense
tiene sobre relieve esta significativa inscripción: "In
GOD we, trust," que quiere decir: —Nosotros
confiamos en DIOS,"
palabras cuyas letras de oro y plata
ruedan por el mundo
entero, pues esta moneda se toma como
base para todas las transacciones,
y francamente es la que más confianza y seguridad infunde
por la floreciente situación económica del país a que pertenece. Bien: como es
notorio, entre los 120 millones de habitantes de
la Gran Unión Americana hay el cosmopolitismo mayor que se conoce y, en consecuencia,
ahí realza la creencia, la
fe en DIOS, en EL SER SUPREMO, sublime ejemplo que influye poderosamente en las
complejidades del destino humano.
Visitando en New York al connotado hombre de
Ciencia Dr. Juan J. Ortega, Maestro de
varias generaciones, que tan dignamente ha representado a Guatemala en sus
elevados cargos diplomáticos en el exterior y actual Director de las
Casas de Beneficencia, recordábamos, sin decirlo, que un amigo japonés nos refería que
los Médicos en la China son retribuidos por conservar la salud de sus clientes
en perfecto estado y no por curar la enfermedad; es decir, que tan pronto como se
enferma uno de éstos, el pago al galeno cesa, lo que prueba que, "más vale evitar el
daño que después poner el remedio." Tal costumbre nos sugería la idea de
tomarla como base para ser aplicada, en cuanto sea posible, a todas las profesiones,
artes y oficios a fin de
que, todo aquel que tiene un cargo—cualquiera
—347—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
que sea—se esmere siempre para hacer lo mejor, porque,
si desgraciadamente por su descuido comete un error, la, suspensión del pago lleva consigo el anatema de
su equivocación.
Ningún soberano, emperador, rey, príncipe, dictador,
presidente, conquistador, revolucionario, cónsul, jefe, regente, triunviro,
congresista, etc., etc., con el mayor poder material imaginable, creado
por la más hábil política, ha podido por más que haya procurado, aún sacrificando
vidas y tesoros del estado, transformar el mapa del mundo como lo hizo
JESUCRISTO con sólo su alma; para El no
hubo ni hay fronteras ni diferencias políticas; la Nación Cristiana que
fundó como el mejor de los filósofos y de los políticos filántropos, es
sin límites, y por consiguiente, superior a todas las existentes,
teniendo en la conciencia de cada una de ellas un dominio
preponderante. Así lo demuestran los hechos. Comentándolos y a presencia de los
mandatarios que conocimos, monarcas, republicanos y plebeyos;
a presencia de las reinas, princesas, archiduquesas, condesas,
baronesas; marqueses, herederos de las coronas y demás dignidades
de la nobleza; leaders de los diferentes partidos políticos,
en el poder o en la oposición, en grandes y pequeños países,
portando flamantes uniformes (con y sin brillante espada), lujosas y doradas capas o elegantísimos trajes, juzgábamos
que su rango, por elevado que sea, resulta minúsculo ante
el espiritual poder del DIVINO MAESTRO: la
razón, muy sencilla:
es el Hijo de DIOS!
Desenvolved el Mapamundi: vuestros ojos y vuestra mano os señalarán
sus infinitos dominios; paraos frente a una esfera, tornadla y
veréis lo mismo ahí también: el poder espiritual
del Cristianismo por
doquiera.
Centro-Americanos:
Uno de los objetivos de este libro es despertar en
vosotros la idea de viajar. Vosotros, los padres de familia que disponéis de
recursos, enviad a vuestros hijos e hijas a estudiar, a trabajar al
extranjero. Vosotros, los jóvenes aptos para la lucha por la existencia, id a
otros países más civilizados que el nuestro para adquirir nuevos
conocimientos y perfeccionar los ya adquiridos.
Para todos es provechoso salir de aquí y regresar a enseñar todo lo aprendido.
El conocimiento de otros idiomas, de otras razas y costumbres, aumenta
el caudal de vuestro saber. La experiencia adquirida en los viajes no tiene precio
y sólo
1—348—
J. M. DELEON LETONA
se adquiere en las expediciones observando los medios
de vida donde vamos. Hasta para apreciar mejor y
querer más a nuestra
Patria, es indispensable alejarse materialmente de ella un poco. Para amar más
a nuestros padres, hermanos, amigos, etc.; para apreciar toda la dulzura de
nuestro hogar, debemos viajar, ir lejos.
En tierras extrañas, visitando los museos, las
bibliotecas, las grandes fábricas, conociendo los individuos del día, veréis que sois
capaces de hacer cosas que se ajustan a vuestro espíritu innovador
y que os adaptáis al progreso de las naciones que cuentan con más elementos que
nosotros. Así tendréis una idea cierta de la realidad de la vida y saldréis de muchas dudas. Mejoraréis
mucho en todo sentido. Vuestra alma se impregnará de
bellezas y tendréis la natural ambición de ser lo mejor posible. No olvidéis que "nadie es profeta en su
tierra." Id a conocer
el Mundo y sus maravillas. Aprovechad vuestra niñez, vuestra juventud, que son un tesoro.
Relatando nuestras impresiones de viaje mediante el
portentoso invento de Gutenberg, que fué un hombre como vosotros y como
nosotros, os hemos llevado desde la Chapina Tierra
hasta la Tierra
del Divino Maestro, del Salvador; os hemos traído de
nuevo a Centro-América; habéis surcado las aguas del Océano
Atlántico y de varios mares; habéis visto desfilar cosas,
personajes y panoramas que en otra parte no encontraréis y que, ampliando
vuestra fantasía, habéis palpado junto con este vuestro connacional que os escribe
solamente el prólogo de la gran obra que vosotros mismos llevaréis a feliz
término yendo a donde nosotros fuimos o bien, a otros lugares que más os plazcan. Escoged, sois libres y sin duda tenéis muy buen gusto.
Comenzad por algo.—Todo es cuestión de hábito en el
individuo y de costumbre en las sociedades.—Id
primero a sitios cercanos: poco a poco,
alejaos más y más para regresar con nuevas simientes que depositaréis
en vuestros fecundos campos, donde las plantas bien cultivadas por vosotros mismos,
darán los "opimos frutos" que habemos menester.
Después de nuestras invitaciones para que viajéis,
para que mejoréis todas vuestras cualidades y condiciones en el extranjero; después de
reflexionar sobre lo mucho que hay que ver y aprender fuera de
Centro-América para luego ponerlo en práctica aquí, es natural, es
lógico que digáis, que preguntéis ¿qué hizo Deleón
Letona?, ¿qué trajo?, ¿qué
produjo lejos del terruño y qué hizo a su regreso; qué
ventajas sacamos sus paisanos de su expedición?
—349—
POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS
Ahora bien, caros lectores:
la respuesta categórica, llana, la
tenéis vosotros mismos en vuestras manos y ya habéis pasado los ojos sobre cada una de sus páginas: es este libro que ha dejado en
vuesro espíritu la estela que quizá señale claramente la nueva
orientación de vuestra vida, en estas hojas que
muestran sin pretensiones y sin egoísmo (aunque sea tosca y someramente) mucho de lo que vimos, oímos, asimilamos y apreciamos
alrededor del mundo civilizado para ofrecéroslo con la idea
de haceros bien; con la idea de que vosotros, más capaces y más jóvenes
que nosotros, hagáis cosas más útiles 'en favor de todos desde hoy, desarrollando
serena y concienzudamente los propósitos aquí delineados; con la idea de que,
andando el tiempo pero siempre empleándolo bien y como resultado de la unánime
cooperación de todos sus hijos y armados de un gran patriotismo, veamos a Centro-América, floreciente, más civilizada,
dueña de sus libertades, en plena explotación de
sus inmensas riquezas; con
su marina mercante y de guerra, con sus Universidades,
con su analfabetismo reducido a cero y multiplicado el porcentaje de sus hombres
cultos.
Si de vuestra parte merecemos agradecimiento por este ensayo que tiene por
cuna nuestra alma y por propulsor nuestro cerebro, lo aceptaremos al
saber (aun cuando estemos muy lejos
del patrio suelo, aunque el destino nos empuje hasta la China
o el Japón) que cada uno de vosotros se ha esforzado diariamente porque Centro-América unida sea una nación culta, libre y próspera.
Procuremos una profunda conmoción en todos
sus habitantes. i Despertemos!
i El Heraldo ya hizo sonar los clarines!
i La Aurora comienza .... !
Guatemala, Centro-América,
la bella región en perpetua Primavera, 1925.
J. M. Deleón L.
Printed in the United States of America.
—350—