jueves, 23 de junio de 2016
JUAN PATTON MISIONERO A A LOS ANTROPOFAGOS
viernes, 17 de junio de 2016
FELIZ DIA PADRE ETERNO--GRACIAS PADRE ETERNO , !ERES MARAVILLOSO!
Dios hace habitar en familia a los desamparados; Salmo 68.12
When my father and my mother forsake me, then the LORD will take me up. King James Bible Salmo 27.10
Porque aunque mi padre y mi madre me hayan abandonado, el SEÑOR me recogerá. Salmos 27.10
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| Imagen de Internet |
6:10 Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
6:11 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.
6:12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.
6:13 Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.
6:14 Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial;
6:15 mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.
Toda buena dádiva y todo don perfecto viene de lo alto, desciende del Padre de las luces, con el cual no hay cambio ni sombra de variación.
A MI PADRE
Nunca, señor, pensé que el verso mío
cuando te hablara en él por vez primera
la música filial de los veinte años,
del huérfano infelice la voz fuera.
Nada valió la familiar plegaria;
moriste en plena vida, y ¡qué contraste
tocóles a los tuyos, muerto amado,
en la noche fatal que agonizaste!
Noche con paz de luna; también fuiste
noche más que ninguna tormentosa;
tus horas de martirio florecieron
en mi jardín, como sangrienta rosa.
Todo lo evoco, Padre: tus quejidos;
tus palabras postreras; la voz triste
con que te habló tu hermano sacerdote;
la mañana de otoño en que moriste;
los cirios ?compañeros de velada?;
la madre y los hermanos, todos juntos;
el ataúd que sale de la casa;
el sollozante oficio de difuntos;
y ¡oh infinita bondad la de los padres!
los ojos muertos de tu faz piadosa
que me vieron por último con lástima
en las orillas de la negra fosa.
Supe después lo enormemente triste
que es la trsiteza del hogar vacío
y lloré con la marcha de la madre
para tierras del norte. Mas confío
que te he de ver, oh Padre, para siempre
con mis pupilas de resucitado.
Aquel buen ángel que guardó el sepulcro
de Jesucristo, y que miró extasiado
la tierra redimida, y a las santas
mujeres que buscaban al Amado,
las consoló, verá concluir su oficio
cuando el último Adán encuentre abiertos
los eternos lugares de victoria
y no haya quien pregunte por sus muertos.
SI MI PADRE ESTUJVIERA CONMIGO
Amado Nervo
Ojala siguieras estando conmigo! te echo de menos cada día cada minuto, cada segundo, aunque sé que siempre lo estás . :
Si acaso estuviera mi padre a mi lado,
podría agradecerle su preocupación por mí,
sus tiernas caricias que , no escasas, sinceras sentí.
Si acaso tuviera a mi padre conmigo
le daría las gracias por estar aquí,
le agradecería mis grandes tristezas,
sus sabios regaños, sus muchos consejos
y los grandes valores que sembró en mi.
Si acaso estuviera mi padre a mi lado
podríamos charlar como antaño fue
de cuando me hablaba de aquello del árbol
que debe ser fuerte y saber resistir
prodigar sus frutos, ofrecer su sombra,
cubrir sus heridas, forzar sus firmezas,
y siempre seguir.
Si acaso tuviera a mi padre a mi lado
le daría las gracias por haberme engendrado.
viernes, 10 de junio de 2016
QUEMA Y SAQUEO DE HUEHUETENANGO 1869
Hay personas que
vieron los haces de acote preparados para el incendio de la Villa, y a quienes los mostró el mismo Cruz anunciandoles su
bárbara resolución,'.
"El mismo amenazó con deshacer
a los habitantes de Huehuetenango en comunicaciones dirigidas al cura
Vicario y al Alcalde".
("La semana"
de domingo 1.9 de diciembre de 1869),
LAS GUAYABAS"
Diciembre en los Cuchumatanes. Brillan las hojas de los
árboles humedecidas por el rocío de la noche. El viento que baja de la altura
hace resbalar las gotas de agua hasta la suave tierra donde dejan perceptible y
fresca huella. Brilla el riachuelo que serpea en hondo cauce de negruzca roca.
Brilla también la laguna de Ocubilá, silenciosa, prolongándose sucesiva,
adentrándose mansa, profundamente, lamiendo rejoyas y bordecillos, llenando
quebradas con sus largas lenguas de plata acariciadas por los rayos de la luna
aquella noche azul, diáfana y tranquila ...
El firmamento aterciopelado adórnase con multitud de estrellas y luceros; con
sedosas gasas claras que impulsadas por invisibles ráfagas, caminan, caminan
... y caminan.
Enclavada en la inmensa
cordillera, perdida en una arruga gigantesca y en estratégica meseta de
los bajos Cuchumatanes está la aldea "Las Guayabas" donde destacan
lucecillas y las pocas casas cubiertas de teja o paja de trigo. La primitiva
iglesia apunta al cielo con su pequeño campanario piramidal de una sola pieza,
rodéala en parte un macizo de chatas que extiéndese hasta el bosquecillo vecino
formado por cerones, chalahuites, chulubes y arrayanes bajo cuyo follaje reposan durmiendo centenares de indígenas procedentes de Santa María Nebah,
Chajul, Cotzal, Chalchitán y Aguacatán, mezclados entre cacaxtle,, jarros de arcilla, tecomates,
suyacales y machetes.
Recién acaba de llegar el último rezago de naturales enganchados para seguir a
la partida de rebeldes cuyos ideales cual pólvora encendida en aquella lejana
zona de los Altos, inflama ya, como fruto de las intentonas nacidas allende de
la frontera, el espíritu de algunos ciudadanos que arriesgan vida, familia y
hacienda al contravenir las disposiciones contenidas en la proclama del
Sargento Mayor don Julio
César de Garrido y Estrada, de fecha 1o. de mayo de 1869 y basadas en el
decreto de 4 de febrero de 1867., 'En estas circunstancias, sirven y guían a
los que empéñanse en avasallar la institución gubernamental de tendencia
conservadora establecida en la república desde hace más de veinte años (1848),
LLAMADO A LAS ARMAS
Dirigida la pueblo de huehuetenango por
don JULIO CESAR DE GARRIDO
CORREGIDOR Y COMANDANTE
GENERAL DEL DEPARTAMENTO DE HUEHUETENANGO
.
"Proclama dirigida al
pueblo de Huehuetenango por don Julio César de Garrido, Sargento Mayor de las Milicias del
Ejército de la República, Corregidor
y Comandante Gral. del Departamento de Huehuetenango.
"Julio César de
Garrido Sargento Mayor de Caballería de las milicias del Ejercito de la
República, Corregidor y
Comandante Gral. del Departamento de Huehuetenango.
POR CUANTO
'Habiendo levantado D.
Serapio Cruz los indígenas de Nebaj, Cotzal y Chajul que
ha armado, promoviendo
así una guerra de carácter atroz como lo prueba el asesinato
cometido en los prisioneros que capturó de la fuerza que mandaba el Teniente Avelar; y siendo
indispensable reunir todos los medios de defensa tanto para impedir la entrada de los
salvajes en el Departamento como para impedir la conivencia de algunas personas mal
intencionadas que auxilian y tienen correspondencia con los reveldes:
hallandose tambien ausente la autoridad judicial; en uso de las facultades que
me confieren las ordenanzas del Ejercito, tengo a bien ordenar:
1°. Mientran duren las actuales circunstancias, se suspenden en el Departamento las garantías
consignadas en los Artículos 18, 19, 20, 21, 22, 23 y 24 de la ley de los derechos de los
Ciudadanos de 5 de Diciembre de 1839.
2°. Vuelve a toda su fuerza y vigor el Decreto de 4 de Febrero de 1867.
En consecuencia serán
jusgados en
consejo de guerra
todos los individuos en quienes se declara conivencia ó complicidad con los reveldes.3
3 Los Comandantes de las fuerzas
que se hallen en operaciones activas en el Departamento podrán utilizar para el
servicio militar, todos los elementos que jusguen necesarios de los
cuales daránrecibo á las Corporaciones ó personas que los faciliten.
4°. Todo individuo
que hallándose en la edad de circunstancias de la ley, no acudiese a tomar las armas
siendo requerido por la autoridad militar competente, será jusgado y castigado como desertor de campaña.
Dado en el Corregimiento
de Huehuetenango á primero de Mayo de mil ochocientos sesenta y
nueve".
"J. CESAR DE GARRIDO". "De su. orden:
MANUEL FUNES Secretario".
II. CAMPAMENTO
Desaparece la luna en la comba sin límite del cielo. Alborozo de gallos giros y mugir de vacas prietas, overas y barrosas en los patios de la aldea. Vida y movimiento principian aquella madrugada mientras los luceros se fugan con el alba. Azul, el humo del hogar, asciende en forma de volutas caprichosas confundidas en la niebla ...
De una casa con guardias a la puerta, sale el Capitán Motta seguido por tres intérpretes de raza indígena. Dirígense al bosquecillo vecino a la iglesia instando con fuertes voces a los .indios a ponerse en pie y formar en línea. Estos, que duermen vestidos y cubiertos con "capishayes", incorpóranse perezosos recogiendo algunos petates y calándose los sombreros humedecidos y grasientos. Las órdenes del militar acompáñanse con la actitud de los sargentos que principian a ayudarles en la tarea .de extinguir los rescoldos de las fogatas mantenidas para moderar el frío de la altura.
Aquellos que apenas comprenden el español e ignoran lo que son las maniobras militares y menos la obediencia a las voces de mando, actúan sin mayor coordinación. Sin embargo, cuando los traductores advierten que la hora de comer ha llegado, acuden presurosos a tomar la ración de totoposte y de birringue , formando extraña multitud de seres descalzos, de ojos semioblicuos, pronunciados labios, magra presencia, pelo hirsuto y abundante, moreno-amarillenta la color que, con gritos entrecortados, guturales y medio salvajes manifiestan su alegría adelantándose unos a otros para tratar de, llegar primero al reparto.
. "Birringue": mezcla de maíz quebrado y cocido en forma de pan del que usan aún los indígenas de la región en los grandes recorridos. Para comerlo, lo introducen en una jarra de agua hirviendo y hacen con él una especie de atol o bebida muy nutritiva y barata.
III EL CORRAL
Al lado del cabildo. suaves rayos de sol alargan las sombras proyectadas por los postes de "mezquite" que forman un gran corral donde guárdanse ochenta equinos, mulares y otros mancarrones de toda laya y color.,
Relinchan
los sementales percibiendo a la cansada yegua que desciende las veredas
arenosas de empinadas serranías, mientras eluden reatas, maneas y lechuguillas
que silban amenazantes en su intento de detenerles por el cuello. Tiembla la tierra cuando el
tropel de bestias muévese incesantemente en un solo grupo: al arrancar en
conjunta estampida y entre nubes de polvo; al doblar repentinamente para esquivar con
gallardía y precisión las sogas ahogadoras; o al mancarse con inadvertidas
coces lanzadas al azar ...
El vapor que exhalan los ollares es doble niebla que
levántase del suelo opacando el brillo de los ojos, el sudor de los ijares y el
tornasolar de las crines de los cuellos y las colas. Los que lidian con
aquellos animales son hábiles
arrieros contrabandistas que hacen mensualmente el recorrido entre El Pino y
la frontera, por la vieja, peligrosa y casi desconocida senda que
pasa por El Rancho, Tojeloj, Tuispec, Las Cajas y Los Jazmines perdiéndose en
las crestas de Tablón Viejo para ascender las serranías de Puchilaj y llegar al
paso de Los Limones conduciendo largas recuas de mulares atados de cola y
gamarrón y cargados del
famoso comiteco. Secos y enjutos, curtida la piel y luenga la barba,
avezadísimos en las tareas del "sabaneo y arrejunta" demuestran
pronto su larga experiencia: a la luz de aquel amanecer van "cayendo"
una a una las mulas grullas, mapanas y mosqueadas; los garañones alazanes,
retintos, bayos y tordillos; por último, los caballos caretos, estrellas,
calzados, entrepelados, y unos más unalbos, dosalbos o tresalbos .. .
Domeñados sus ímpetus, son sacados por la puerta principal
hacia los apeaderos de la pequeña plaza. Allí, en presencia de los Capitanes Apolonio Cabrera y José María
González proceden los mozos a ensillarlos. Los militares revisan cada
una de las cabezadas, frontales, ahogadoras y frenos; las barbadas, cerretas y
bridas; cinchas, barrigueras y tenedoras; mantillones, sudaderos, acciones,
pistoleras y fundas de todos aquellos jaeces, especialmente los de un hermoso
tordillo de buena alzada que, alejado de los otros, tasca nerviosamente el
freno atado a una basa de los pilares del edificio municipal. Es el caballo para el jefe
rebelde, Mariscal de Campo don Serapio Cruz, cabecilla de la facción
que ha pasado la frontera
amalhayando la victoria y como la suerte le ha sido adversa en
varias ocasiones, ha tornado a descabalgar cumbres, veredas, senderos, cerros,
crestas y puentes que conducen a Chiapas para soñar de nuevo con un triunfal regreso.
martes, 7 de junio de 2016
AUGUSTO, ALBERTO PALACIOS SAMAYOA Y SABINO LETONA-
FERNANDA DE LEON-/Descendiente de Juan De Leon Cardona/ SAN LUIS SALCAJA, QUETZALTENANGO
Por Br. DOMINGO JUARROS- 1808
CAPITULO IV
"Descripción Corografica de las cinco Provincias del medio S. Luis Sahcaja, á 2 leguas de Quezaltenango, y una de S. Christoval Totonícapan,
de cuyo curato es visita: población de Ladinos, de mui poca con-
sideración, asi por lo corto de su vecindario, como por lo pobre de su comercio : pero digna de eterna memoria, por haber sido el 1 establecimiento, que fundó
D. Pedro de Alvarado, y su Hermíta la V Iglesia, que se consagró al verdadero
Dios en estos paises : y se conservaba aun en ella, por los años de 1690 una
imagen de Ntra. Señora, que llamaban la Conquistadora, por que según la tra-
dición de aquel vecindario, la traxo el mismo D. Pedro de Alvarado. En este
parage tubo sus principios el pueblo de Quezaltenango, y habiéndose trasladado
al sitio, que hoi ocupa, quedaron en Sahcaja los descendientes del Capitán
Juan de León Cardona, á quien dexó por su Teniente el Adelantado ; pero vi-
vían dispersos en sus hatos hasta el año de 1780, en que se reunieron, y for-
maron esta aldea, que se compone de 622 habitantes."
CANDIDA LETONA DE LEON
Nacimiento SAVINO LOPEZ LETONA 25 AGOSTO 1901 HUEHUETENANGO
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Sabino López Letona (Mi abuelo materno) fue además en su vida carpintero, tejedor, agricultor.
Todos eran tejedores, agricultores, criaban vacas...Además mi abuelo era instructor del ejército en los días domingos en la Plaza de Armas de Huehuetenango, habíendo recibido su Despacho de Subteniente de manos del General e Ingeniero Jose María Orellana, presidente de Guatemala en 1922.
1887 -CORONEL VICENTE CASTAÑEDA ATACA CABECERA DE HUEHUETENANG0
El 27 de octubre de 1887 celebraba el coronel don Vicente Castañeda en "Los Regadillos", su día de días, en unión de su familia y de alegres camaradas. El coronel era persona de ciertos prestigios y en la capital, siendo Vicepresidente de la República, se había captado numerosas simpatías. El Presidente General Barillas acababa de dar el golpe de estado y Castañeda rodó de la Vicepresidencia y se retiró a su tierra. Frescos estos sucesos y trastornado por los vapores del vino, combinó Castañeda en "Los Regadillos" con sus partidarios un ataque a la plaza de Huehuetenango. Con tal fin regresa a Chiantla, donde tenía su residencia, acompañado del comandante Manuel Castellanos y el teniente Francisco Alanzo; nulifica al comandante local Manuel Herrera y asume el mando de la plaza; incorpora a sus fuerzas a los individuos de la banda militar y a los milicianos que apresuradamente puede reunir y después de haberlos armado y equipado convenientemente con Remigton calibre 43, se dirige con tales elementos sobre Huehuetenango, cuya escasa guarnición sólo contaba con veinticinco hombres. La fuerza del coronel Castañeda podía llegar a ochenta plazas.
Huehuetenango se entregaba tranquilamente al reposo nocturno cuando se oyeron las primeras descargas, y sin saber a qué atribuirlas los habitantes se posesionaron de verdadero pánico. Nadie estaba prevenido ni acertaba a discernir quienes eran los asaltantes. Tan sólo el entonces teniente coronel don J. Joaquín Mont, Mayor de Plaza, pudo ser avisado momentos antes del ataque, de que una fuerza de Chiantla, al mando del coronel Castañeda, recibía rápidamente en el Calvario órdenes para atacar a la guarnición. El aviso lo dio una mujer Augustina Sosa. El Mayor de Plaza dio parte inmediatamente al Comandante de Armas don Francisco Fuentes, pero no pudo volver a su puesto sino confundido con sus mismos enemigos. Entre tanto la guarnición se parapetaba en el cuartel al mando de los tenientes Mariano Morales y Guadalupe Reyes.
El ataque comenzó próximamente a las 7 1/2 de la noche, con mucho vigor por parte de las fuerzas de Chiantla. A las primeras descargas cayó muerto en su puesto el malogrado teniente Morales, algunos pasos frente a la puerta del cuartel, en donde se batían los individuos de la guarnición. Durante la refriega hubo entre las fuerzas de Chiantla doce bajas y cinco en la guarnición de la cabecera, entre muertos y heridos. Varios oficiales y personas sin grado militar, del vecindario de Huehuetenango, ingresaron al cuartel apenas comenzado el fuego; cuando éste estaba a punto de cesar acudió la fuerza del Resguardo de Hacienda que fue inmediatamente confiada al capitán Aurelio E Recinos, (que más tarde alcanzó el grado de General de División). Este jefe persiguió al enemigo que hizo todavía, reforzado por auxilios de Chiantla, una breve resistencia en el Calvario.
La desgraciada empresa que en un rapto de locura acometió el infortunado coronel Castañeda tuvo un fin trágico. El proceso instruido terminó por sentencia de muerte que se ejecutó en las personas de don Vicente y de los tenientes José Muñoz y Francisco Alonzo, quienes fueron pasados por las armas, previa degradación, en la plaza de Chiantla.
Sin plan, sin justos móviles, sin bandera, la asonada de Castañeda hubiera sido para Huehuetenango, en caso de triunfar, de funestos resultados, la ciudad habría pasado de nuevo por los horrores del pillaje, el asesinato, la violencia y el incendio, y el rencor entre la cabecera y Chiantla, que dichosamente ya ha desaparecido, habría sido ahondado para mal de sus habitantes.
