Una
Revelacion Divina
del Infierno
Queda Muy Poco Tiempo!
por
Mary Katherine Baxter Capítulo 6: La actividad
del infierno
Delante de nosotros podía ver una luz
amarilla y opaca. Jesús y yo habíamos salido del tunel del temor y ahora
estábamos parados en un borde y mirábamos hacia el vientre del infierno.
Hasta donde yo podía ver, no había mucha actividad en el centro (o vientre)
del infierno. Nos detuvimos y Jesús habló.
“Yo
te voy a llevar por el vientre del infierno y te voy a revelar muchas
cosas. Ven y sigueme.” Los dos caminamos hacia adelante.
Jesús dijo, “delante de nosotros hay
muchos terrores. No es La ficción de la imaginación de alguien—son reales.
Asegúrate de contarle a tus lectores que los poderes demoníacos son
reales. Diles también que satanás es real y los poderes de las tinieblas
son reales, pero diles que no se desesperen, porque si mi pueblo, que
está llamado por mi nombre, se humilla, ora y se aparta de sus malos
caminos, entonces los escucharé desde los cielos y sanaré su tierra
y sus cuerpos. Así como el cielo es real, también el infierno lo es.
Dios quiere que tu sepas del infierno
y El te quiere librar de ese lugar. Dios quiere que tu sepas que tienes
una salida. Ese camino es Jesucristo, el Salvador de tu alma. Acuérdate,
solamente los que tienen sus nombres escritos en el libro de la vida
del cordero serán salvos.
Llegamos a la primera actividad en el
vientre del infierno. Esta se encontraba a la derecha de donde habíamos
entrado y sobre una pequeña colina en una esquina oscura del infierno.
Me acuerdo de las Palabras que me dijo
el Señor, “en ocasiones sentirás como que te he abandonado, pero no
lo haré.
Acuérdate que yo tengo todo poder en
el cielo y en la tierra. En ocasiones los malos espíritus y las almas
perdidas no nos verán o sabrán que estamos aquí. No temas, lo que estás
por ver es real. Estas cosas están aconteciendo ahora mismo y continuarán
sucediendo hasta que la muerte y el infierno sean lanzados dentro del
lago de fuego.
Queridos lectores, asegúrense que sus
nombres estén escritos en el Libro de la vida del Cordero.
Delante mio se escuchaban voces y el
grito de un alma en tormento. Caminamos hasta la pequeña colina y miramos
sobre ella. Una luz llenaba el área, y podía ver claramente. El lugar
estaba lleno de gritos que jamás uno cree poder escuchar alguna vez.
Eran los gritos de un hombre. “Escúchame,” me dijo Jesús, “Lo que estás
por ver y escuchar es verdadero. Tomen esta advertencia predicadores
del evangelio, porque esto son dichos fieles y verdaderos. Despertad,
evangelistas, predicadores, y maestros de mi Palabra, todos los llamados
a predicar el evangelio del Señor Jesucristo. Si estás pecando, arrepiéntete
o perecerás igualmente.”
Caminamos hasta unos 15 pies de esta
actividad. Yo vi unas criaturas vestidas de negro, marchando alrededor
de un objeto parecido a una caja. Al examinarla de cerca pude ver que
la caja era un ataúd y las criaturas marchando alrededor del ataúd eran
demonios. Era un ataúd real, y doce demonios marchaban a su alrededor.
Según marchaban estaban cantando y riéndose. Cada uno tenía una lanza
aguda en su mano, la cual metían con violencia por unos agujeros de
la parte externa del ataúd.
Había una sensación de gran temor en
el aire, y yo temblaba delante de lo que veía. Jesús leyó mis pensamientos,
pues me dijo, “Hija, hay muchas almas en tormento aquí y hay muchos
tormentos diferentes para estas almas. Hay un castigo mas grande para
aquellos que predicaron el evangelio y después regresaron al pecado,
o para aquellos que no obedecieron el llamamiento de Dios para sus vidas.
De pronto escuché un grito tan desesperado
que mi corazón se llenó de espanto. “No hay esperanza, no hay esperanza!”él
decia. Este grito sin esperanza procedía del ataúd. Era un llanto interminable
de pesar. “Oh, que terrible,” yo exclamé.“Ven,” dijo Jesús, “acerquémonos.”
Al decir eso caminó hacia el ataúd y miró hacia adentro. Yo le seguí
y también miré. Aparentemente los malos espíritus no nos podían ver.
Un vapor gris y sucio llenaba el interior
del ataúd. Este era el alma de un hombre. Mientras miraba, los demonios
metían sus lanzas dentro del alma del hombre que se hallaba en el ataúd.
Yo jamás me olvidaré del sufrimiento de esta alma.
Yo le dije a Jesús, “Déjalo salir, Señor;
déjalo salir.” El tormento de esta alma era un espectáculo terrible,
si solamente se pudiera liberar. Le jalé la mano a Jesús y le rogué
que dejará salir al hombre del ataúd.
Jesús me dijo, “Mi hija, sea la paz.”
Cuando Jesús habló, el hombre nos vío. El dijo, “Señor, Señor, déjame
salir, ten misericordia.” Yo miré y vi mucha sangre. Delante de mis
ojos había un alma, adentro del alma había un corazón humano del que
salpicaba sangre. Las punzadas de las lanzas estaban literalmente traspasando
su corazón.
“Yo
te serviré ahora, Señor.” El rogó, “Por favor, déjame salir.” Yo sabía
que este hombre estaba sintiendo cada lanza que traspasaba su corazón.
El Señor dijo, “Es atormentado día y noche. Satanás lo trajo aqui y
es satanás quien lo atormenta.”
El hombre exclamó, “Señor, estoy listo
para predicar el verdadero evangelio. Yo contaré del pecado y del infierno.
Pero por favor, sácarne de aqui.”
Jesús dijo, “Este hombre fue un predicador
de la Palabra de Dios. Hubo un tiempo cuando me sirvió con todo su corazón
y llevo a muchas personas a la salvación. Muchos de sus convertidos,
aún después de haber pasado muchos años, todavía me sirven.
La concupiscencia de la carne y el engañó
de las riquezas lo llevaron por el mal camino. El permitió que satanás
reinará sobre él. El tenía una iglesia grande, un buen automóvil, y
una buena entrada financiera. El comenzó a robar de las ofrendas de
la iglesia y a enseñar mentiras. El habló mayormente mitad mentiras
y mitad verdades. El no permitió que yo lo corrigiera.
Yo envié a mis mensajeros para que le
dijeran que se arrepintiera y predicara la verdad, pero él amaba los
placeres de esta vida, más que la vida con Dios. El sabía que no debía
de predicar o enseñar otra doctrina que no fuera la verdad que está
revelada en la Biblia. Pero antes de morirse dijo que el bautismo con
el Espíritu Santo era una mentira y que los que reclamaban tener el
Espíritu Santo eran hipócritas. El dijo que se podía ser un borracho
y todavía ir al cielo, aún sin arrepentirse.
El dijo que Dios no envia a nadie al
infierno—que Dios era muy bueno para hacer eso. Hizo que mucha gente
buena cayera de la gracia de Dios. Aún dijo que no me necesitaba, pues
él era como un Dios. El ofreció hasta seminarios para enseñar esta doctrina
falsa. El pisoteó mi Santa Palabra. Pero aún asi, yo lo continue amando.”
“Mi
hija, es mejor no haberme conocido que haberse apartado de servirme,”
dijo el Señor.
“Solamente
te hubiera escuchado, Señor!” yo lloré. “Si solamente le hubiera importado
su alma y las almas de otros”.
“El
no me quiso escuchar. Cuando lo llamé, él no me escuchó. El amaba la
vida fácil. Lo llamé, y lo llamé al arrepentimiento, pero él no quiso
regresar a mí. Un día murió y llegó inmediatamente a este lugar. Ahora
satanás lo atormenta por haber predicado mi Palabra y haber salvado
almas para mi reino. Este es su tormento.”
Yo miraba los demonios mientras estos
continuaban marchando alrededor del ataúd. El corazón del hombre latía
y de éste salía verdadera sangre. Jamás me olvidaré de sus gritos de
dolor y tristeza.
Jesús miró al hombre en el ataúd con
grande compasión y dijo, “La sangre de muchas almas perdidas están sobre
las manos de este hombre. Muchas de ellas están en tormento ahora.”.
Jesús y yo continuamos el camino con
corazónes adoloridos. Según nos alejabamos, ví a otro grupo de demonios
acercarse al ataúd. Eran cerca de tres pies de alto, vestidos con ropas
negras, con capuchas negras sobre sus rostros. Se turnaban para atormentar
esta alma.
Yo pensé como el orgullo en todos nosotros
a veces no nos deja admitir errores y pedir perdón. Rehusamos arrepentirnos
y humillarnos, y seguimos como si fuéramos los únicos que tenemos la
razón. Pero escuchenme, almas, el infierno es real. Por favor no vayan
a ese lugar.
Jesús y yo caminamos a un solar limpio
con piedras regadas por todo lugar. Habían paredes bajas en algunos
lugares, todas hechas de tierra y de piedra. Una luz muy brillante alumbraba
en un area del tamaño de un gran salon de baile.
Jesús me dijo, “Hija, mira las obras
de satanás.” Esto es lo que vi y escuché. El aíre estaba lleno de una
música hermosa y en el medio del salón de baile, en un piso de baile
bien alumbrado habían cinco hermosas bailarinas. Estaban paradas en
línea y moviéndose juntas al sonido de la música. Al bailar sonreían.
Parecía un concurso de belleza,las mujeres eran esplendorosamente bellas.
Es más, eran tan atractivas que no parecían reales.
Yo pensé dentro de mi," "¿Cómo puede algo
tan hermoso estar en el infierno?"" Las ropas que las mujeres vestían
eran hermosas y muy costosas. Parecían princesas sin una sola falta.
Todo en ellas parecía ser perfecto.
Yo quería saber que hacian ellas en el
infierno. No se les veía malignas o pecadoras. Entonces me di cuenta
que estaban bailando al movimiento de un fuego y llamas subían y bajaban
por sus cuerpos perfectos. Ellas se reían cuando las llamas rodeaban
sus cuerpos. Ellas no se quemaban, ni tampoco sentían dolor.
Yo las miraba cuando como de pronto la
música paró y el salon de baile quedo en silencio.
Las bellas mujeres en línea se quedaron
quietas y miraban a alguien que se acercaba. Una presencia maligna llenó
el lugar un mal como el que jamás había experimentado. Y entonces ví
la espalda de una persona oscura todo envuelto en sombras, se hayaba
de espaldas hacia mi, y estaba vestido con una sotana larga y una capa
oscura. A su lado habían dos hombres parados, sus espaldas estaban también
hacia mi y Jesús. Yo sabía que ellos no nos podían ver. Jesús dijo,
“Velad.”
Yo sabía que la presencia maligna era
satanás, pues ahora las hermosas mujeres comenzaron a inclinarse delante
de él y a cantar, “ satanás, salve, satanás!”
Satanás comenzó a hablar, diciendo, “Mis
hijas, ustedes han obedecido mis mandamientos y están listas para salir
a la tierra para hacer mi voluntad. Se les han sido dado los poderes
de las tinieblas y tienen todos los recursos del infierno para respaldarlas
en vuestro trabajo.”
Satanás se rió malignamente y dijo, “y
ahora, para recordarles a ustedes de mi poder, les voy a demostrar lo
que sucederá si no me obedecen explícitamente. Satanás batió sus manos
sobre ellas y comenzaron a gritar. “Oh, satanás, por favor no lo hagas.
Nosotros te obedeceremos y haremos lo que nos ordenes. Por favor, satanás,
no nos atormentes.” Pero satanás no escuchó.
Yo miraba atónita como los hermosos cuerpos
de estas mujeres comenzaron a volverse en la carne gris decaída del
infierno. Lo que en una ocasión había sido perfecto en belleza ahora
era despreciable por su fealdad.
Los hermosos cuerpos se deshicieron,
hasta que solamente quedaba una forma horrible de un cuerpo de muerte.
Sus formas de muerte estaban llenas de demonios y malos espíritus, y
de sus estómagos salían culebras grandes y largas que se deslizaban
a su alrededor.
“Jesús,
qué significa esto?” Yo le pregunté. Jesús no me respondió.
“Satanás,
por favor, devuélvenos nuestros hermosos cuerpos,” las mujeres rogaban.
“Nosotras te obedeceremos.” El aire volvía a estar lleno de carcajadas
otra vez mientras satanás batía sus manos en el aire mientras que las
feas formas se conviertieron en bellas y hermosas mujeres de nuevo.
Satanás les dijo a ellas, “Escúchenme
y obedézcanme. Hagan todo lo que les pido y podrán quedarse con esos
hermosos cuerpos. Ahora miren, y yo les enseñaré donde quiero que obren
mis obras malignas.”
Al fin de esto, el hombre que se hallaba
a la izquierda de satanás levantó su mano y una luz apareció en la pared
del este. En la pared había una pantalla de teatro, y en la pantalla
habían retratos de lugares comunes de la vida diaria.
Satanás dijo, “vayan a estos lugares
y vivan y actúen como personas normales. Engañen a mucha gente y desvíen
de Dios a todos los que puedan. Yo las estaré observando y cada uno
de sus movimientos me será conocido. Tengan cuidado que no las descubran
y yo cuidaré de ustedes.”
Satanás señaló hacia la pantalla de dar
películas y comenzaron a aparecer diferentes escenas. Allí apareció
la calle de una ciudad, un club de baile, una tienda, una panadería,
una tienda de departamento, un banco, unas bodas, una de venta de cosas
usadas, una iglesia y una alcaldía. Todos los lugares presentados eran
lugares regulares y muchos otros lugares similares les fué presentado
en la pantalla por satanás.
“Ustedes
van a engañar a muchos y a causar que muchos se aparten de la verdad.
Ustedes irán por toda la tierra y harán mi obra y regresarán a mi con
sus reportes. Si necesitan ayuda, yo se las enviaré. Ustedes han sido
bien entrenadas en el uso de sus poderes diabólicos.
Vuestra misión es conseguirme almas.
Ustedes las pueden atraer usando la brujería, religiones falsas y el
ocultismo. Vosotras podéis llevar a los cristianos débiles a los pecados
de la carne. Vosotras podéis plantar semillas de dudas acerca de la
verdad sobre La Palabra de Dios. Sacar a hombres y mujeres del evangelio
de Jesucristo y destruirlos si pueden.”
A satanás le trajeron un púlpito alto
donde habían unos papeles. El los levantó y comenzó a leerles muchas
cosas a esas mujeres.
Yo solo entendí algunas cosas pero otras
no. “Escojan un alma a la semana,” les decia satanás, “y trabajen con
esa alma toda la semana. Les dare tres semanas para corromper esa alma,
y después se me reportan. Nada les faltará pues tienen muchas riquezas
a su disposición. No se olviden que el alma que ganen, ira y también
ganará muchas otras para mi. Trabajen duro y yo las recompensaré. Pero
si me desobedecen, revelaré su verdadera identidad al mundo.
Acuérdense, ustedes tienen el poder para
cambiarse en cualquier forma que deseen. Les enviaré todo lo necesario
para que tengan éxito. Ahora váyanse y hagan mi trabajo y regresen en
un mes.”
“yo
le ganaré a Dios!”, grito satanás mientras batía sus manos otra vez,
y las hermosas mujeres comenzaron a ascender a la tierra.
Miré y en el lugar donde las mujeres
habían estado paradas solamente quedaba el fuego. Escuché cuando satanás
le dijo a los dos hombres que estaban con él, “Miren” y señaló a la
pared donde colgaba la pantalla. “Yo odio a Dios,” dijo él, “y éstas
harán un buen trabajo para mi.”
En la pantalla yo vi que las mujeres
hermosas estaban en las ciudades, tiendas, iglesias y cantinas, haciendo
su obra maligna. Estas eran espíritu de seducción, demonios del infierno
sueltos sobre la tierra y la gente no sabían que eran demonios.
Yo pensé, los poderes de demonios son
reales. Verdaderamente que están en la tierra enganañdo a todos los
que pueden. Ellos estafan, mienten y roban para alcanzar un discípulo
para satanás.
La pantalla de cine desapareció de pronto
y ví a satanás y a los dos hombres con él desaparecer en una nube de
humo.
Después Jesús me enseñó un reloj gigante,
que cubría todo el mundo. Y lo escuché tocando. La manecilla que marca
la hora estaba cerca de la posición del 12 y la manecilla que marca
los minutos corrió alrededor hasta que se paró en los tres minutos antes
de las 12. Firmemente la manecilla de los minutos se movía hacia la
hora. Mientras se movía, el sonido del reloj sonaba más alto y más alto
hasta que parecía que llenaba toda la tierra.
Dios habló con el sonido de trompeta
y su voz sonaba como el estruendo de muchas aguas. El dijo, “Escuchen
y oigan lo que el Espíritu le dice a las iglesias. Estad listos, porque
en una hora cuando ustedes no lo piensan, yo vendré otra vez. Yo escucho
el reloj dando la hora. Ya son las doce. El esposo ha venido por su
novia.”
Mi amigo, estás listo para la venida
de Cristo? o serás como aquellos que dicen, “Hoy no, Señor.” ,Clamarás
a El para ser salvo? Le darás a El tu corazón hoy?
Acuérdate, Jesús puede y te salvará de
todo mal, si tu clamas a El hoy y te arrepientes. Ora por tu familia
y tus seres queridos para que vengan a Cristo antes que sea muy tarde.
Escuchen lo que dice Jesús, “Te protegeré
de todo mal. Te guardare en todos tus caminos. Yo te salvaré. Yo salvaré
a tus seres queridos. Clama a mi hoy.”
Con lágrimas estoy orando para que todo
aquel que lea este libro entienda la verdad antes que sea muy tarde.
El infierno perdura por toda la eternidad. Yo estoy tratando de revelar
lo mejor posible todo lo que vi y escuché. Yo se que estas cosas son
verdaderas. Oro, que mientras leas el resto de este libro te arrepientas
y recibas a Jesucristo como tu Salvador personal.
Yo escuché al Señor decir, “Es tiempo
de irnos; regresaremos mañana.”
No hay comentarios:
Publicar un comentario