sábado, 30 de septiembre de 2023

MARÍA 134-140

  María

Historia real por  Jorge Isaacs

 Jorge Ricardo Isaacs nació en Cali el 1° de abril de 1837, hijo del ciudadano inglés de ascendencia judía George Henry Isaacs Adolfus y de la colombiana Manuela Ferrer Scarpetta, hija de un militar catalán. El padre de Jorge Isaacs había llegado a Colombia en 1822 proveniente de Jamaica, con el propósito de explotar yacimientos de oro en el Chocó. En 1827 se establece como comerciante en Quibdó y el año siguiente se convierte al catolicismo para desposarse. Obtiene del Libertador la carta de naturaleza colombiana en 1829. Como un hombre bastante rico lo encontramos radicado en Cali hacia 1833, donde se vincula a la vida política de la región. De 1840 es la adquisición de dos enormes haciendas azucareras en las cercanías de Palmira, La Manuelita, llamada así en honor de su esposa, y La Santa Rita. En 1854 compra la hacienda El Paraíso, en las vecindades de Buga, ámbito en el que se desenvuelve la novela que le diera fama a Jorge Isaacs y donde pasa su adolescencia. ( biografía de internet)

…en uno de sus viajes se enamoró mi padre de la hija de un español, intrépido capitán de navio---

La madre de la joven que mi padre amaba exigió por condición para dársela por esposa que renunciase él á la religión judaica. Mi padre se hizo cristiano á los veinte años de edad.

---Sara, su esposa, le había dejado una niña que tenía á la sazón tres años.

---Instó á Salomón para que le diera su hija á fin de educarla á nuestro lado; y se atrevió á proponerle que la haría cristiana. Salomón aceptó diciéndole

:---, sea hija tuya.---Las cristianas son dulces y buenas, y tu esposa debe ser una santa madre.--- tal vez yo haría desdichada á mi hija dejándola judía. No lo digas á nuestros parientes, ---que le cambien el nombre de Ester en el de María. " Esto decía el infeliz derramando muchas lágrimas.

--llevando á Ester sentada en uno de sus brazos, y pendiente del otro un cofre que contenía el equipaje de la niña : ésta tendió los bracitos á su tío, ---Aquella criatura, cuya cabeza preciosa acababa de bañar con una lluvia de lágrimas el bautismo del dolor antes que el de la religión de Jesús, era un tesoro sagrado; mi padre lo sabía bien, y no lo olvidó jamás.

---Contaba yo siete años cuando regresó mi padre, y desdeñé los juguetes preciosos que me trajo de su viaje, por admirar aquella niña tan bella, tan dulce y sonriente. Mi madre la cubrió de caricias, y mis hermanas la agasajaron con ternura, desde el momento que mi padre, poniéndola en el regazo de su esposa, le dijo : " ésta es la hija de Salomón, que él te envía."

Durante nuestros juegos infantiles sus labios empezaron á modular acentos castellanos, tan armoniosos y seductores en una linda boca de mujer y en la risueña de un niño.

---Pocos eran entonces los que conociendo nuestra familia, pudiesen sospechar que María no era hija de mis padres. Hablaba bien nuestro idioma, era amable, viva é inteligente. Cuando mi madre le acariciaba la cabeza, al mismo tiempo que á mis hermanas y á mí, ninguno hubiera podido adivinar cuál era allí la huérfana.

Tenía nueve años. La cabellera abundante, todavía de color castaño claro, ---el acento con algo de melancólico que no tenían nuestras voces; tal era la imagen que de ella llevé cuando partí de la casa paterna : así estaba en la mañana de aquel triste día, bajo las enredaderas de las ventanas de mi madre

Mi madre guardó silencio unos instantes, y luego sonriendo de la manera más cariñosa, dijo : — Bueno ; pero con tal que no olvides que no debes prometerle sino aquello que puedas cumplir. ¿Y cómo le hablaré de la propuesta de Carlos ? — Como hablaría á Emma en idéntico caso ; y diciéndole después lo que me ha prometido manifestarle. Si no estoy engañado, las primeras palabras de usted le harán experimentar una impresión dolorosa, pues que ellas le darán motivo para temer que usted y mi padre se opongan decididamente á nuestro enlace. Ella oyó lo que hablaron en cierta ocasión sobre su enfermedad, y sólo el trato afable que usted ha seguido dándole y la conversación habida ayer entre ella y yo, la han tranquilizado. Olvídese de mí  al hacerle las reflexiones indispensables sobre la propuesta de Garlos. Yo estaré escuchando lo que hablen, tras de los bastidores de esa puerta.

Era ésta la del oratorio de mi madre.

— ¿Tú? me preguntó admirada.

— Sí, señora, yo.

— ¿Y para qué valerte de ese  engaño?

— María se complacerá en que así lo hayamos hecho, en vista de los resultados.

— ¿ Cuál resultado te prometes, pues ?

— Saber todo lo que ella es capaz de hacer por mí.

— ¿ Pero no será mejor, si es que quieres oir lo que va á decirme, que ignore siempre ella que tú lo oiste y yo lo consentí?

— Sí será, si usted lo desea.

— Mala cara tienes tú de cumplir eso,

— Yo le ruego á usted que no se oponga.

— Pero ¿no estás viendo que hacer lo que pretendes, si ella llega á saberlo, es nada menos que prometerle yo una cosa que por desgracia no sé si pueda cumplirle, puesta que en caso de aparecer .

135

nuevamente la enfermedad, tu padre se opondría á tu matrimonio con ella , y tendría yo que hacerlo también?

— Ella lo sabe ; ella no consentirá nunca en ser mi esposa, si ese mal reaparece. Mas ¿ha olvidado usted lo que dijo el médico? •

— Haz, pues, lo que quieras.

— Oiga usted su voz ; ya están aquí. Cuide de que á Emma no vaya á ocurrírsele entrar al oratorio.

María entró sonrosada y riéndose aún de lo que había venido conversando con Emma. Atravesó con paso leve y casi infantil el aposento de mi madre, á quién no descubrió sino cuando iba á entrar al suyo.

— i Ah ! exclamó ; ¿ aquí estaba usted ? Y acercándose á ella : i pero qué pálida está ! Se siente mal de la cabeza : ¿ no ? Si usted hubiera tomado un baño... la mejora eso tanto...

— No, no ; estoy buena ; pero es que te esperaba para hablarte á solas ; y como se trata de una cosa muy grave, temo que todo ello pueda producirte una mala impresión.

María fijó en mi madre una mirada brillante, y

palideciendo le respondió :

— ¿ Qué será? ¿qué es?...

— Siéntate aquí, le dijo mi madre señalándole un taburetico que tenía á los pies.

Sentóse, y esforzándose inútilmente por sonreír, su rostro tomó una expresión de gravedad encantadora    136 ISAACS.

— Diga usted ya, dijo como tratando de dominar la emoción , pasándose entrambas manos por la frente, y asegurando en seguida con ellas el peine de carey dorado que sostenía sus cabellos en forma de un grueso y luciente cordón que le ceñía las sienes.

— Voy á hablarle de la manera misma que hablaría á Emma en igual circunstancia.

— Sí, señora : ya oigo.

— Tu papá me ha encargado te diga que el señor de M*** ha pedido tu mano para su hijo Carlos...

— ¡Yo! exclamó asombrada y haciendo un movimiento involuntario para ponerse en pie ; pero volviendo á caer en su asiento, se cubrió el rostro con las manos, y oí que sollozaba.

— ¿Qué debo decirle, María?

— ¿ Él le ha mandado á usted que me lo diga? Le preguntó con voz ahogada.

— Sí, hija; y ha cumplido con su deber haciéndotelo saber.

— ¿ Pero usted por qué me lo dice ?

— ¿Y qué querías que yo hiciera?

— ¡ Ah !. decirle que yo no... que yo no puedo... que no

Después de un instante, alzando á mirar á mi madre, que sin poderlo evitar lloraba con ella, le dijo :

— Todos lo saben, ¿no es verdad? todos han querido que usted me lo diga.

— Sí ; todos lo saben menos Emma.

— Solamente ella... ¡ Dios mío ! ¡ Dios mío ! añadió

MARÍA. 137

ocultando la cabeza en los brazos que apoyaba sobre las rodillas de mi madre ; y permaneció así unos momentos.

Levantando luego pálido el rostro y rociado por una lluvia de lágrimas :

— Bueno, dijo: ya usted cumplió : todo lo sé ya.

— Pero, María, le interrumpió dulcemente mi madre, ¿es, pues, tanta desgracia que Carlos quiera ser tu esposo? ¿no es...?

— Yo le ruego... yo no quiero; yo no necesito saber más. ¿Conque han dejado que usted me lo

proponga? todos, todos lo han consentido ! Pues yo digo, agregó con voz enérgica á pesar de sus sollozos, digo que antes que consentir en eso me moriré. ¡ Ah ! ¿ese señor no sabe que yo tengo la misma enfermedad que mató á mi madre, siendo todavía ella muy joven ?. . , ¡ Ay ! ¿ qué haré yo ahora sin ella!

— ¿Y no estoy yo aquí? ¿no te quiero con toda mi alma?...

Mi madre era menos fuerte que ella pensaba.

Por mis mejillas rodaban lágrimas que sentía gotear ardientes sobre mis manos, que apoyaba en uno de los botones de la puerta tras la cual me ocultaba.

María respondió á mi madre : — Pero entonces, ¿por qué me propone usted esto?

— Porque era necesario que ese no saliera de tus labios, aunque me supusiera yo que lo darías.

— Y solamente usted se supuso que lo daría yo, ¿ no es así ?

8. 138 ISAACS.

— Tal vez algún otro lo supuso también. Si supieras cuánto dolor, cuántos desvelos le ha causado este asunto al que tú juzgas más culpable...

— ¿A papá? dijo menos pálida ya.

— No ; á Efraín.

María exhaló un débil grito, y dejando caer de mi la cabeza sobre el regazo  de mi madre, se quedó inmóvil.

Esta abría los labios para llamarme, cuando María volvió á enderezarse lentamente : púsose en

pie y dijo casi sonriente, volviendo á segurarse los cabellos con las manos temblorosas : — He hecho mal en llorar así, ¿no es cierto? Yo creí...

— Cálmate y enjúgate esas lágrimas : yo quiero volver á verte tan contenta como entraste. Debes estimar la caballerosidad de su conducta...

— Sí, señora. Que no note él que he llorado ¿ no? decía enjugándose con el pañuelo de mi madre.

— ¿ No ha hecho bien Efraín en consentir que te lo dijera todo ?

— Tal vez... cómo nó.

  Pero lo dices de un modo... Tu papá le puso por condición, aunque no era necesario, que te dejara decidir libremente en este caso.

— ¿Condición? ¿ condición para qué?

— Le exigió que no te dijese nunca que sabíamos y consentíamos lo que entre vosotros pasa.

Las mejillas de María se tiñeron, al oir esto, del más suave encarnado : así salpicadas de lágrimas, eran idénticas á aquellas rosas frescas humedecidas

MARÍA. 139

de rocío, que ella recogía para mí por las mañanas.

Sus ojos estaban clavados en el suelo.

— ¿Porqué le exigía eso? dijo al fin con voz que apenas alcanzaba á oir yo. ¿ Acaso tengo yo la culpa?. .. ¿ hago mal, pues?...

— No, hija ; pero tu papá creyó que tu enfermedad necesitaba precauciones...

— ¿ Precauciones ?. . . ¿ No estoy yo buena ya ? ¿ no creen que no volveré á sufrir nada? ¿Cómo puede Efraín ser causa de mi mal?

— Sería imposible... queriéndote tanto, y quizá más que tú á él.

María movió la cabeza de un lado á otro, como respondiéndose algo á sí misma, y sacudiéndola en seguida con la ligereza con que solía hacerlo de niña para alejar un recuerdo miedoso, preguntó : — ¿ Qué debo hacer ? Yo hago ya todo cuanto quieran.

— Garlos tendrá hoy ocasión de hablarte de sus pretensiones.

— ¿ Á mí ?

— Sí ; oye : le dirás, conservando por supuesto toda la serenidad que te sea posible, que no puedes aceptar sus proposiciones, aunque mucho te honran, porque eres muy niña, dejándole conocer que te causaverdadera pena dar esa negativa...

— Pero eso será cuando estemos reunidos todos.

— Sí, le respondió mi madre, complacida del candor que revelaban su voz y sus miradas : creo que sí merezco seas muy condescendiente para conmigo. 140 ISAACS.

A lo cual nada repuso. Acercando con el brazo derecho la cabeza de mi madre á la suya, permaneció así unos instantes mostrando en la expresión de su rostro la más acendrada ternura. Cruzó apresuradamente el aposento y desapareció tras las cortinas de la puerta que conducía á su habitación.

CAPITULO XXVI

JACQUES D’AUCHY 238-240

 EL SACRIFICIO DEL SEÑOR

EDICIÓN ORIGINAL EN HOLANDÉS: HET OFFER DES HEEREN

1562 ANÓNIMO

JACQUES D’AUCHY, ENCARCELADO EN EL AÑO 1558, PERO MATADO EN LEEUWARDEN, POR EL TESTIMONIO DE JESUCRISTO, EN EL AÑO 1559 d. de J.C.*

238 El sacrificio del Señor

no sabe usted que no hay buen grano sin paja? Sí, hay buen grano, y sí, hay buenos pastores; lo que pasa es que usted no los conoce.”

Jacques: “Muéstreme un solo pastor justo, así como le pedí, que viva según las escrituras, y yo lo seguiré.”

Inquisidor: “Aunque yo se los nombre, usted no los conoce y no me creerá. Pero aunque fuera cierto que son malos, ellos tienen la fe verdadera.”

Jacques: “Yo me atengo al testimonio de Pablo, que la luz no tiene ninguna comunión con las tinieblas” (2 Corintios 6.14).

Inquisidor: “¿Quiere decir usted que el hombre que comete pecado no puede tener la fe verdadera?”

Jacques: “Si cualquier hombre que ha recibido el conocimiento cede ante las tinieblas, su fe no durará mucho, o pronto será oscurecida.”

Inquisidor: “¿Quién le ha dicho esto?”

Jacques: “Pablo les escribe a los romanos que algunos detienen con injusticia la verdad. Pues lo que de Dios se podría conocer, Dios ya se lo había enseñado. Aunque conocían a Dios, no le glorificaron como a Dios ni fueron agradecidos. Por esto Dios los entregó a la inmundicia, en la oscuridad de sus corazones” (Romanos 1.18).

Inquisidor: “Pablo está hablando acerca de los filósofos que acudían a los cielos, a las estrellas y a los planetas para recibir dirección.”

Jacques: “Me es igual si son filósofos u otros, pero Pablo muestra que por sus obras y por la ingratitud, su corazón se hallaba lleno de oscuridad. También dice: ‘Por cuanto no recibieron el

amor de la verdad para ser salvos. Por esto Dios les envía un poder engañoso’, lo cual también sucedió” (2 Tesalonicenses 2.10–11).

Inquisidor: “¿No hizo mal Judas al entregar a Jesucristo?”

Jacques: “La escritura dice que habría sido mejor que nunca hubiera nacido” (Mateo 26.24).

Inquisidor: “No obstante, él tuvo una fe verdadera. ¿Qué me dice de esto?”

Jacques: “Cuándo tenía una fe verdadera, ¿antes o después?”

Inquisidor: “Antes y también después, aunque fue ladrón.”

Jacques: “Aunque su corazón fue malo, sus hechos parecían buenos, de tal manera que nadie creyó que fuera él el que haría tal cosa, sino que todos preguntaban: ‘¿Seré yo?’” (Marcos 14.19).

El sacrificio del Señor 239

Inquisidor: “Piense en Demas. ¿Acaso él no tenía una fe verdadera? Sin embargo, su corazón estaba enredado en las cosas del mundo. Aun así, Pablo lo tenía como hermano” (Colosenses 4.14).

Jacques: “Es cierto que en un tiempo Pablo lo tenía como hermano y compañero en la obra del Señor, pero después dijo que Demas lo había desamparado, amando el mundo, y ya no lo llamó hermano y compañero” (2 Timoteo 4.10).

Inquisidor: “Esto no lo puede saber.”

Jacques: “Las escrituras no dicen nada acerca de esto.”

Inquisidor: “Eso no prueba ni un lado ni el otro. Usted debe creer que el pecador puede tener la fe y el evangelio. ¿Creé usted que no debemos escucharle ni creer su palabra?”

Jacques: “Mi señor, ¿puede probar que había pecado en la vida de Pablo después que recibió la verdad?”

Inquisidor: “¿No está escrito: ‘Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso’?” (1 Juan 1.10).

Jacques: “Es cierto, pero también en la misma epístola está escrito: ‘Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios’ (1 Juan 3.9). Y Pablo dijo: ‘Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?’” (Romanos 6.2).

Inquisidor: “Pablo solamente está haciendo una pregunta. ¿Creé usted que él no pecó?”

Jacques: “Usted sabe que Pablo dijo que Cristo vivía dentro de él. ¿Acaso Cristo cometía pecado? (Gálatas 2.20). Él también exhorta a los corintios a que lo imiten de la misma forma que  había imitado a Cristo. Llamó a Dios y a los hombres como testigos de que él se había conducido en una forma santa, justa e irreprensible entre ellos (1 Corintios 11.1; 1 Tesalonicenses 2.10). ¿De cuál pecado, pues, mi señor, acusa usted a Pablo?”

Inquisidor: “Sin embargo, él era pecador. Esto no lo puede negar.”

Jacques: “No lo quiero negar; pues él mismo dice que era el primero entre los pecadores. Era blasfemador y perseguidor antes de creer, pero no lo fue después de haber recibido el conocimiento de la verdad (1 Timoteo 1.15). Bueno pues; lo que yo le pido son pastores que son irreprensibles en su vida, doctrina y forma de hablar.

240 El sacrificio del Señor

 

¿CASUALIDAD, O ALGO MÁS? NO SÉ...

 ¿CASUALIDAD, O ALGO MÁS? NO SÉ...

Hoy día Miércoles 19 de Septiembre  muy temprano, “recordé”, una  lectura muy bonita que  tengo publicada en este blog.  No recordaba la fecha especifica,  ( en estos momentos  veo que son más de 2 años)  Solamente  recordaba que trataba sobre un jardín muy bonito.  Y Como suele suceder con algunas ( que ya son muchas) lecturas especiales, que “ al volver a leerlas o pensar, en ellas, siento un gozo maravilloso, una energía, una emoción especial” Dije dentro de mí:” No recuerdo en que fecha publiqué la entrada  de blog, que  vino a mi pensamiento, pero la voy a buscar un día de estos, porqué de verdad es tan especial la historia., que quiero tenerla a la mano para leerla mas seguida …”  

 Igualmente recordaba una historia que  escribí hace  tiempo.  Y encuentro que hoy también la leyeron.  Dicha historia la  escribí con el titulo de” El Guerrero, la espada y la oración”. Debo aclarar  ( para tranquilidad de los que  visiten el blog ) que en los datos  del contador del blog, unicamente  dan la estadística   del nombre de  las entradas leídas y el número d eveces que las hayan leído, pero no revela datos personales como nombre, ubicación , páis especifico, etc.  Estas estadísticas son borradas cada 12 horas y son sustituidas  por las nuevas  y así sucesivamente.  a mí me gusta revisar estas estadísticas, porque aunque mi fin primordial  es publicar historias para que en un futuro la gente pueda disfrutarlas, de aquí a unos cuantos años no se, por eso no me importa si tan solo una persona, o  aún cuando nadie me leyera actualmente, es algo que no me desmotiva , pues  primeramente, las publico para mi, y para resguardarlas para el futuro, tampoco estoy, diciendo que me desagrada que me lean actualmente. no , en ninguna manera, al contrario agradezco a todos y cada uno de lectores, me lean denenidamente o nó.  Hace cuatro días una persona me volvía a decir “ Cambie de plataforma digital, el blog ya pasó de moda”, Yo le dí mi  respuesta d ela siguiente manera: En el blog tengo todo el espacio que yo quiera y pueda publicar, en el facebook no  se puede publicar grandes espacios, y muchas personas en facebook  solo ,publican trivialidades, vanidades,---se comen un churrasco con los amigos, y luego suben la foto, para que su ego y su vanidad quede por un momento satisfecha al leer,” que guapa estás”, etc.  Son cosas del momento,  pero yo procuro publicar  historias que quizás hoy no las lean, pero alguien las leerá algún día y le alimentarán, no el ego, sino su espíritu, además  yo no publico mi nombre en el blog, por que no lo hago para destacar egoístamente---etc.” .

 lo regular me  visitan en el blog unas 15 persona o bien unas 20 al día, y en ocasiones me visto que  alguién  leyó 300, 500. 800. y hasta  1,200 entradas al día.

 La información solamente aparece  así:

“Estadisticas ¨

Entradas

El perro que supo esperar      5

Guatemala  2  México 2 otros países 1”                                                                                                             

Hoy mismo, al abrí  mi blog para publicar nuevas entradas, veo que en la la lista de leídas el día de hoy, está la la historia que vino a mi mente  en la mañana,.  No se que persona,, ni de que país, leyó esta entrada, solo indica que  alguién la leyó.  Ahora bien, porqué vino a mi mente la lectura  cuyo nombre voy a indicar. Y por qué no tuve que buscar y buscar entre muchas entradas, sino que  alguien la vió en internet  y se hizo más fácil para mí .¿Casualidad o algo más?... No sé.  “Bajo la fronda” Lunes, 19 de Julio de 2021.