sábado, 25 de septiembre de 2021

LOS SUEÑOS DE ESTANISLAO, SUS ANHELOS Y EL PARAÍSO DE DIOS


 LOS SUEÑOS DE ESTANISLAO, SUS ANHELOS Y EL PARAÍSO DE DIOS

MI HISTORIA DE LOS DÍAS SABADOS 

Ciudad de Huehuetenango-Guatemala-América del Centro

  Por.  Un apasionado por la historia huehueteca/Autor del Blog

QUIÉN DEDICA ESTA HISTORIA  AL PADRE ETERNO, A MI SALVADOR JESUCRISTO Y AL ESPIRITU SANTO

Sábado, 25 de Septiembre del año del Señor  2021

 Se encontraban platicando el tío Daniel, Felipe el escritor, y Estanislao “El soñador”. Escuchaban atentamente, Susana del Mar, Jorge y Alberto. Esta tarde se encuentran platicando de temas variados. Estanislao"El soñador" dice:

El día domingo 19 de Septiembre del año 2021, ya para despertar, digamos a las 5 de la mañana,   he tenido un  sueño, que para mí, es muy especial. El tiempo que todo lo desgasta, se ha encargado de ir borrando de mi memoria los diálogos, y los detalles que viví en el mismo. De manera muy escueta, trataré de referirlo.

Me encontraba en una sala, y  platicaba con una bellísima joven, ella estaba siendo presionada por sus amigas para participar en un concurso de belleza muy importante. La joven de impresionante hermosura, no quería concursar. Recuerdo nada más que estaba vestida de un vestido blanco. Era tan linda, que no me atrevía a mirarle el rostro. En mi sueño, yo miraba hacia abajo, ella en un momento, extendió su mano, tomo mi barbilla y levantó mi rostro, para que yo la viese. Esta mujer era de una belleza exquisita, ojos y cabello esplendidos. No recuerdo si antes, o después de esta acción, le dije varías palabras. Le expresé:

 “Señorita, si usted no quiere participar en ese concurso, no lo haga. Solamente quiero decirle, que es usted, tan bella, pero tan bella; que no necesita demostrárselo a nadie, siga firme en su determinación…”

Al momento de despertar,  recordaba casí todo el sueño, a medida que pasaban las horas se fue difuminando, y ahora ya poco recuerdo .Pero fue tan bonito, tan especial lo que vi en mi sueño, que ese mismo día medité en algunas cosas que quiero poner en consideración de ustedes, mis amigos, Felipe el escritor, y el Tío Daniel, que tratan de analizar estas inquietudes en una perspectiva de la eternidad, que para otras personas sería una locura de primer orden.

Si yo pidiera en la eternidad, algunos deseos a Dios, o al Señor Jesucristo, ¿Me los concedería Dios?

Felipe inquirió:

—Estanislao, puedes decirnos, ¿cuáles son esos deseos?—

    En primer lugar; sí algún día en el cielo, podré ver como en una película,  aquellos   sueños, han sido tan bonitos para mí; y si podré volver a jugar con mi  amado perro “canelo”, quien muriera cuando yo era un niño de 8 años; si podré abrazarlo otra vez, cuando  habitemos como hijos de Dios en el cielo.  He leído de muchas personas que tienen esta misma inquietud. —

Felipe el filósofo y escritor, dijo:

—Acerca de este tema, hemos hablado con Daniel, y por lo tanto, escuchemos su opinión: —

El tío Daniel, habló a continuación:

—Amigos y queridos sobrinos, bien ha dicho Felipe, es tan solo  mi opinión la que diré. Dejo bien claro que no pretendo que  mi idea sea una verdad absoluta.

Algunas personas opinan que esta clase de inquietudes no se cumplirán de ninguna forma en la eternidad. Por mi parte yo prefiero soñar al igual que mi amigo Estanislao, que en el cielo nos llevaremos tremendas sorpresas.

Los que sean dignos de escapar de la condenación eterna (“Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre “ ) recibirán  además de la vida eterna, todo lo bueno, la felicidad, y un sinfín de cosas agradables;

Cumplirá el deseo de los que le temen;

“Señor, delante de ti están todos mis deseos; y mi suspiro no te es oculto”

“Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.”

  Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.  

“Cuando llegue ese día, el lobo y el cordero se llevarán bien, el tigre y el cabrito descansarán juntos, el ternero y el león crecerán uno junto al otro y se dejarán guiar por un niño pequeño. La vaca y la osa serán amigas, sus crías descansarán juntas, y el león y el buey comerán pasto juntos. El niño jugará con la serpiente y meterá la mano en su nido.”

“vestidos de lino fino, blanco y limpio, le seguían sobre caballos blancos.”

“y los blancos salieron tras ellos, y los overos salieron hacia la tierra del sur. Y los alazanes salieron y se afanaron por ir a recorrer la tierra. Y dijo: Id, recorred la tierra. Y recorrieron la tierra. Luego me llamó, y me habló diciendo: Mira, los que salieron hacia la tierra del norte hicieron reposar mi Espíritu en la tierra del norte.”

“Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman.”

“El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?”

 Leyendo los versículos anteriores, es mi deseo y esperanza ver todas esas maravillas en el cielo. Dios Eterno, ha dispuesto perdón de pecados por la sangre del Cordero a todo humano que acepte tal designio celestial. Personalmente creo que Dios concederá a sus amados  hijos, toda petición que no riña con la santidad de su Palabra.  En un salmo dice: Pídeme y te daré por herencia las naciones.  En el cielo, creemos hay caballos, palomas, gacelas y más. Hay flores y frutos tan variados y exquisitos; árboles frondosos, El ARBOL DE LA VIDA, y el RIO DE VIDA.  

 ¿Podría Dios añadir un planeta más en su vasta colección, donde un hijo amado suyo, pueda llevarse la tremenda sorpresa de encontrar a su precioso perro, al que tanto amo en la tierra?

Todavía no tengo las palabras en la lengua, ¡y tú, Señor, ya sabes lo que estoy por decir!”

“¡aunque esté lejos de ti, me lees los pensamientos!”

“Soy una creación maravillosa, y por eso te doy gracias.  Todo lo que haces es maravilloso, ¡de eso estoy bien seguro!

Si  los hombres malos, saben dar buenas cosas a sus hijos…

Esperará Dios a que un hijo suyo amado, le pida  una cosa que no contradiga su Palabra, para crearla;  o ya estará escrito en las tablas celestiales “Todavía no tengo las palabras en la lengua, ¡y tú, Señor, ya sabes lo que estoy por decir!”  “¡aunque esté lejos de ti, me lees los pensamientos!”

 ¿Será imposible para Dios, el tener una sala celestial, donde estén archivados los sueños hermosos y sanos, por ejemplo los sueños de José el soñador, los sueños de José, el esposo de María, y otros que aparecen en la Biblia?

¿Será imposible para Dios, que yo pueda “ver”, la apertura del Mar rojo, del río Jordán, la caída de las murallas de Jericó…es decir los eventos que narra la Biblia?

“Ahora vemos todo de manera imperfecta, como reflejos desconcertantes, pero luego veremos todo con perfecta claridad. Todo lo que ahora conozco es parcial e incompleto, pero luego conoceré todo por completo, tal como Dios ya me conoce a mí completamente.”

 Por ello, amigo Estanislao, no tiene nada de extraño, que un día los hijos del Señor, puedan conocer muchas cosas, incluyendo el ver como una película aquellos sueños tan agradables, tan limpios y puros, que una vez soñaramos, igualmente, creo personalmente que Dios cumplirá nuestros más grandes anhelos, como los de un niño, y podremos en la eternidad jugar con flores, gacelas, palomas… y en el  lugar que ÉL haya designado convenientemente, allí jugaremos y saltaremos por los verdes prados y corrientes de agua limpia, juntamente con nuestros amados perros.   Por supuesto , tambien en una forma transformada,donde no tendrán pulgas, no morirán  ,serán muy mansos, no ensuciarán nada ,  pero serán tan reales y cariñosos, como los conocimos en la tierra.!Increible!

—Así terminó su exposición el tío Daniel.

Después de esto, todos degustaron deliciosa cena y tomaron buen chocolate caliente. Hasta la próxima

domingo, 19 de septiembre de 2021

ASCENSO AL VOLCÁN-INCIDENTES DE VIAJE EN CENTROAMÉRICA, CHIAPAS Y YUCATÁN

 INCIDENTES DE VIAJE EN CENTROAMÉRICA, CHIAPAS Y YUCATÁN

Tomo I

Traducción de Benjamín Mazariego Santizo

 No salimos sino hasta las siete de la mañana siguiente. El día tenía mala apariencia y toda la montaña estaba cubierta de nubes. Hasta aquí la falda del volcán estaba cautivante. Al cabo de media hora el camino se tornó tan empinado y resbaladizo que desmontamos y comenzamos el ascenso a pie. Los indios se habían adelantado llevando agua y provisiones, y cada uno de nosotros se proveyó de un fuerte cayado. A las ocho menos cuarto llegamos a la región media que se encuentra cubierta por una ancha faja de espeso bosque; el camino era escarpado y lodoso y cada tres o cuatro minutos nos veíamos obligados a parar y descansar. A las nueve menos cuarto salimos a un claro donde se encontraba una gran cruz de madera. Este era el primer lugar de descanso y nos sentamos al pie de la cruz a merendar. Había empezado una llovizna, pero con la esperanza de un cambio, a las nueve y media reanudamos nuestro ascenso. El paso se hizo más empinado y fangoso, los árboles se aglomeraban tan densamente que ni el más leve rayo de sol penetraba por allí y tenían sus troncos y ramas cubiertos de verdes excrecencias. El camino había sido abierto y mantenido por los indios que suben en invierno a conseguir nieve y hielo para Guatemala. El trabajo para trepar por esta lodosa ladera era excesivo y muy pronto mi joven compañero sintióse fatigado y fue impotente para continuar sin ayuda. Los indios iban preparados con lazos, uno de éstos se le ató alrededor de la cintura y dos indios pasaron adelante con el lazo sobre los hombros. A las diez y media nos encontrábamos arriba de la región de los bosques y salimos a un lado abierto del volcán. Allí aún había árboles dispersos, abundante hierba y una gran variedad de curiosas plantas y flores aportando rico material para los botánicos. Entre ellos había un árbol con una flor roja denominado el árbol de las manitas, pero más parecido a la mano de un mono, creciendo a una altura de treinta o cuarenta pies, con el interior de un ligero tinte bermellón y por fuera bermellón con listas amarillas. Mi compañero cansado con el trabajo de la ascensión, no obstante la ayuda del lazo, se montó por fin sobre los hombros de un indio. Yo me veía obligado a parar a cada dos o tres minutos, siendo mis descansos casi iguales al tiempo que caminaba. La gran dificultad consistía en la humedad y el lodo, que al ascender nos hacía perder una parte en cada paso. Éste era tan resbaladizo que aun con el cayado y la ayuda de las ramas de los árboles y arbustos, se hacía difícil evitar una caída. Como media hora antes de llegar a la cima y quizás a unos mil o mil quinientos pies de ella, los árboles se volvieron escasos y parecían secados por los rayos o marchitados por el frío. Las nubes se aglomeraban más espesas que antes y yo perdí toda la esperanza de un claro día. A las once y media llegamos a la cúspide y descendimos al cráter. Un torbellino de nubes y vapores batía violentamente en sus contornos. Estábamos sudando; nuestros vestidos se encontraban empapados por la lluvia y el fango y en pocos momentos el frío nos caló hasta los huesos. Intentamos encender una fogata, pero las ramas y hojas estaban mojadas y no podían arder. Por unos pocos instantes logramos una débil llama y todo se abatió a su alrededor; pero cayó una llovizna lo suficiente para apagarla. No podíamos ver nada y los temblorosos indios me suplicaban que regresáramos. Sobre las rocas inmediatas había inscripciones, una de las cuales llevaba la fecha 1548; y sobre una piedra cortada estaban las siguientes palabras:

 Alexandro Ldvert, De San Petersburgo;

Edvardo Legh Page, De Inglaterra;

José Croskey, De Fyladelfye,

Bibymos aquí unas Boteas De Champana, el día 26 de agosto de 1834.

 Parecía extraño que tres hombres de tan lejanas y diferentes partes del mundo, San Petersburgo, Inglaterra y Filadelfia, se hubiesen juntado para beber champaña en la cima de este volcán. Mientras que yo me soplaba los dedos y copiaba la inscripción, el vapor se aclaró un poco, permitiéndome ver el interior del cráter. Era una hoya de forma ovalada, de fondo plano cubierto de hierba. Los lados eran en declive como de cien a ciento cincuenta pies de altura, y en todo el derredor había montones de rocas apiñadas en espléndida confusión y elevándose en picos inaccesibles. No hay ninguna tradición respecto a que esta montaña alguna vez haya arrojado fuego, y no existe por ningún lado en sus contornos materia calcinada o alguna otra señal de erupción volcánica. La historia dice: que en 1541, un formidable torrente, no de fuego, sino de agua y piedras, fue vomitado del cráter, destruyendo la antigua ciudad. El Padre Remesal refiere que en esta ocasión la cima de la montaña se vino abajo. La altura de esta parte separada era de una legua, y de la cima restante hasta el valle había una distancia de tres leguas, la que él afirma que midió en 1615. El área, según mis medidas, es de ochenta y tres pasos de largo por sesenta de anchura. De acuerdo con Torquemada (y tal es la tradición, según el Padre Alcántara, de Ciudad Vieja), esta inmensa hoya, probablemente el cráter de un volcán extinguido, con bordes mucho más altos que los actuales, se llenó de agua por las acumulaciones de nieve y de las lluvias. Allí nunca hubo una erupción de agua, sino que uno de los lados se rompió y la inmensa cantidad de líquido salió precipitadamente, inundando y destruyendo todo cuanto se opuso en su camino. La inmensa barranca por donde descendió, todavía era espantosamente visible a un lado de la montaña. La altura de esta montaña ha sido determinada por observaciones barométricas y es de catorce mil cuatrocientos cincuenta pies sobre el nivel del mar. La orilla del cráter domina una hermosa vista de la antigua ciudad de Guatemala, de treinta y dos pueblos alrededor y el Océano Pacífico; a lo menos así se me dijo, aunque yo no los vi. Sin embargo no lamenté mi fatiga; y aunque empapado por la lluvia y todo cubierto de lodo, me prometí a mí mismo que en el mes de febrero, cuando el tiempo es bueno, ascendería otra vez, preparado para el caso y para pasar dos o tres días en el cráter.

A la una principió nuestro descenso. Éste fue rápido y algunas veces peligroso, por el excesivo declive, por lo resbaladizo y por el riesgo de golpearse la cabeza contra el tronco de un árbol. A las dos de la tarde llegamos a la cruz; y yo recuerdo aquí, como un aviso para otros, que por la presión de las fuertes botas impermeables sobre los dedos de los pies, me veía obligado a parar con frecuencia; y después de cambiar la presión descendiendo de lado y de espaldas, agarrándome de las ramas de los árboles, me vi en la necesidad de quitarme las botas y seguir descalzo, metido en el fango hasta los tobillos. Mis pies fueron severamente dañados por las piedras, y me era muy difícil andar, cuando encontré a uno de los indios que subía la montaña con mi caballo a encontrarme. A las cuatro de la tarde llegamos a Santa María, a las cinco a la Antigua, y un cuarto de hora después me acosté. 

  DESCRIPCIÓN DE TOTONICAPÁN Y QUETZALTENANGO

POR JUAN DE PINEDA  - AÑO DE 1,549

(Copiado con la ortografía colonial)

 El pueblo de Totonycapa.

 El pueblo de Totonicapán está en el propio camino rreal que de la ciudad de Guatemala viene a esta ciudad, siete leguas más hazia aca del pueblo de atras; está asentada en un llano, al pie de una sierra, y bien poblado por sus calles a modo de españoles; es tierra fria y sana; los vezinos desde dicho pueblo tienen las mesmas cosechas de mayz, axy y frisóles, aves de la tierra y de Castilla, y cazas, y las mesmias granjerias que el pueblo de atras, con las quales van a la dicha costa de Zapotitlan a las vender, y las llevan en sus caballos que para ello tienen, y las venden a trueco de cacao y algodón, y hazen dello lo que dicho pueblo de atras haze; y el mayz y aves y otras cosas lo venden a los españoles que por el pasan, que de lo uno y de lo otro sacan mucho dinero, y asi están rricos y tienen abastadamente lo que an menester; andan bien tratados, como los del pueblo de atras, y están emparentados con los yndios de la dicha costa, igualmente que todos, como el pueblo de atras, porque están todos en una cordillera; antiguamente tributavan lo que el dicho pueblo de atras; el dia de hoy tributan poco, como el dicho pueblo de atras, porque como es una cordillera, todos tributan de una manera, y podrían tributar lo mesmo que esta dicho en el pueblo de atras, sin vejación ninguna; visitan este pueblo los rreligiosos de Sans Francisco.

 El pueblo de Quezaltenango.

 El pueblo de Quezaltenango está asentado en un llano junto a una ciénaga y está en el camyno Real que viene de Guatemala a esta ciudad, quatro leguas del pueblo de arriba, vínyendo para esta ciudad ; los vecinos del y sus mugeres e hijos andan bien vestidos, limpios y aderezados como los de los pueblos de atrás, están ricos ; todos tienen cavallos como los de los pueblos de atras, porque también están en la cordillera de la «yerra que los de atras, y tienen las cosas de cosechas, tratos y granjerias quellos; y deste pueblo a la costa de Zapotitlan ay una jornada una cuesta abaxo, como los demas; tiene dos estancias, que la una se llama Sant Luis, y la otra la Madalena, y en estas estancias tienen los vezinos deste dicho pueblo mlyllpas de cacao. Los tributos que antiguamente y de presente dan es como los pueblos de atras dichos y declarados; podra dar el tributo que los demas e dicho, sin veja- ción ninguna, syno muy cómodamente, y los demas y este pueblo podrían dar el tributo al doble, como dicho tengo, puos les pueblos de Zacatepeque y Ostuncalco y sus estancias, que están seys leguas dete dicho pueblo, questan encomendados en don Pedro de Alvarado. hijo de don Francisco de la Cueua y de doña Leonor de Alvarado, dan de tributo a su encomendero cada vezino mas de diez tostones en mandas y cacao y maiz, no tenyendo mas del mayz y axy frísoles y aves, por estar muy adentro de la syerra, y para aver de dar el cacao se van alquilar a la provincia de Soconusco, de donde lo traen, y algodón para las mantas, ques tres jornadas de sus pueblos y otras tantas de buellta; de lo qual este pueblo de Quezaltenango y los demas de atras, no tienen necesidad de se alquilar por estar como están rricos y tener las granjerias cerca de su casa, por do se ve claramente el agravio que en este caso ay, pues estos dichos pueblos no tributan a Vuestra Majestad a cuatro tostones cada yndío ; visitan este pueblo los rreligiosos de Sant Francisco.

sábado, 11 de septiembre de 2021

LOS CUERVOS Y SU DESPENSA CELESTIAL- MI HISTORIA DE LOS DÍAS SABADOS

 

 Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan; que ni tienen despensa, ni granero, y Dios los alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que las aves? Lucas 12.24 RV 1960

Cristo, dijo que los cuervos no tenían una despensa material, pero implícito está, que cuentan con una despensa, granero, o provisión celestial.


LOS CUERVOS Y SU DESPENSA CELESTIAL

MI HISTORIA DE LOS DÍAS SABADOS 

Ciudad de Huehuetenango-Guatemala-América del Centro

  Por.  Un apasionado por la historia huehueteca/Autor del Blog

QUIÉN DEDICA ESTA HISTORIA  AL PADRE ETERNO, A MI SALVADOR JESUCRISTO Y AL ESPIRITU SANTO

Sábado, 11 de Septiembre del año del Señor  2021

Estanislao,” el soñador”, ha sido invitado por Felipe el escritor, para presentarse en casa del tío Daniel. Esta acción sucede en la ciudad de Huehuetenango. Pronto estará llegando la fecha de la celebración del Bicentenario de la independencia de Guatemala, y moderadamente, (por la pandemia) se reunirán ese día en casa para recordar, teniendo en mente que Huehuetenango, cuenta históricamente con su acta correspondiente de declaración de independencia huehueteca de fecha del 20 de Septiembre de 1821. Esta historia la estará contando alguno de nuestros amigos en su correspondiente fecha, pero ahora sigamos la historia de este sábado.  Como siempre, están acompañando Susana del Mar, Sara Elizabeth, Ricardo, Antonio, y Jorge.

Estanislao” El soñador”, inicia su historia de esta manera:

 

Unas blancas y lindísimas palomas, estaban bebiendo de la escasa agua que quedaba en el país. Esto sucedía en una lejana montaña de Israel, aproximadamente novecientos años antes de Cristo. Estas tiernas y fragantes palomas,  bebieron apresuradamente un poco de agua, al mismo tiempo que decían entre sí.

— ¡Vámonos de aquí!; se acercan a beber de esta agua, esas inmundas y negras aves, llamadas cuervos. —Nosotras que somos tan puras y bellas, no debemos rozarnos, con ellas, y mucho menos, estar a su lado, bebiendo de la misma agua—Acto seguido, emprendieron velozmente el vuelo hacia el cielo azul.

“Pajarito tostado”, uno de los cuervos que iba llegando al preciado arroyuelo, para saciar su sed; dijole a su compañero “Pajarito oscurecido”:

—“Pajarito oscurecido”, estas hermosas palomas, desde hace siglos, son amadas y apreciadas por los hombres; se dice entre nuestro pueblo, que son las preferidas de Dios. Él les encomienda muchas nobles tareas, y los poetas y cantores viven enamorados del suave arrullo y plumaje blanco de esas palomas. ¿Será que Dios, nos desechado? ¿Qué no seremos dignos, nunca  de servirle a nuestro buen Creador?—

— ¡Calma! “Pajarito tostado”, te aseguro que el Diseñador y Creador nuestro, a escuchado tus palabras, y un día de estos, nos sorprenderá con una misión importantísima, creo que cumpliremos el propósito de nuestra vida en esta tierra,  a pesar de sentirnos muchas veces olvidados de los planes de Dios.—

“Pajarito oscurecido”; incrédulo, preguntó:

—¿Lo crees así? ¿Sucederá esto tan bonito que me has dicho?—

—Para Dios, comunicarse con nosotros es muy fácil—finalizó el cuervo.

Pasó un tiempo, la sequía se agravo, y el hambre asolaba por todas partes. El  día menos pensado en la vida de estos dos amigos cuervos, un ángel resplandeciente, un mensajero del verdadero Dios, llegó donde estas despreciables aves, y les dijo:

—Vengo de parte del Creador, él ha escuchado vuestros anhelos; en uno de los libros celestiales, está escrita acerca de una misión que vosotros, los cuervos tendréis que cumplir, buscad otros dos cuervos, porque serviréis eficazmente a un siervo del Señor, tanto que vuestra acción se contará de ahora en adelante será inmortalizada y conocida por millones de hombres.  Y dejando gratamente sorprendido a los cuervos con el pico abierto; el brillante ángel ascendió a las  alturas.

Los cuervos buscaron a otros dos compañeros, y con las debidas instrucciones elevaron sus alas al viento, y volaron con dirección precisa a un punto lejano.

En un alto desfiladero, entre las hirientes y calcinadas rocas,  Elías el siervo del Dios Viviente, estaba meditando en la provisión del Señor,    pensaba y creía que  aún en medio del hambre y la sequía que azotaban a su patria, Dios podía proveerle de su sustento. No tenía nada que comer, según la orden de Dios, el profeta tenía que ir a esconderse en ese desfiladero, en su corazón había sentido encender un fuego para cocinar  sus alimentos.

¿Cuales alimentos? , no contaba con absolutamente ninguno; el hambre ya empezaba a atormentarle, hacía un día que no probaba nada sólido, excepto un poco de agua del arroyuelo cercano.  Encendió el fuego y dijó con fuerte voz:

— ¡Dios proveerá!—

 Unos lejanos graznidos, le volvieron a la dura realidad. Alzó la vista y vió que cuatro cuervos venían  justamente hacía donde él se encontraba, traían prensados en sus patas, los elementos que le permitirían seguir con vida en ese caluroso lugar. Al pasar encima de su cabeza, los cuatro pajarracos soltaron en total, dos  pequeñas tiras de carne y dos pedazos de pan.

Elías recogió  las pequeñas tiras de carne, las asó al fuego, y envolviéndolas en el pan, satisfizo su hambre.

Mientras tanto, los cuatro  cuervos regresaban a casa volando, con el corazón contento y  diríamos con “una gran sonrisa” en el pico.

“Un niño pequeño, habiendo leído del incidente con su viuda madre en esa noche invernal, mientras estaban sentados en un cuarto sin fuego, le preguntó si podía entre abrir la puerta para que entraran los cuervos de Dios; él estaba seguro de que éstos estaban en camino. El burgomaestre de ese pueblo alemán, al pasar, fue atraído por la vista de la puerta abierta, y entró, preguntando la causa. Cuando supo la razón, él dijo, ‘Yo seré ese cuervo de Dios’; y alivió su necesidad ese día y después.” (Meyer

 Al finalizar, Estanislao, dejó un tiempo para preguntas, ó comentarios.  Sarah Elizabeth comentó: —Mis padres, están escasos de trabajo, y como familia estamos pasando necesidades económicas, pero, al igual que el profeta Elías, creemos en la fiel provisión de Dios, hasta aquí hemos tenido alimento en nuestra mesa , y Dios no ha protegido del covid y sus derivados.—

Susana del Mar, también quiso opinar, y aportó:

—El profeta Elías, tuvo que aprender a dejar por un lado sus prejuicios; para los israelitas, los cuervos eran unos pájaros inmundos, Y fueron precisamente esas aves quienes le llevaron la carne y el pan, para no morirse de hambre.—

El tío Daniel, Finalizó diciendo: —Dios es Soberano absoluto, y Él puede decidir a quien utiliza para sus planes y propósitos, y ahora les invito a unos deliciosos panes con carne y beberemos unos jugos de mango.

7:2 Y vino a él palabra de Jehová, diciendo: 
17:3 Apártate de aquí, y vuélvete al oriente, y escóndete en el arroyo de Querit, que está frente al Jordán. 
17:4 Beberás del arroyo; y yo he mandado a los cuervos que te den allí de comer. 
17:5 Y él fue e hizo conforme a la palabra de Jehová; pues se fue y vivió junto al arroyo de Querit, que está frente al Jordán. 
17:6 Y los cuervos le traían pan y carne por la mañana, y pan y carne por la tarde; y bebía del arroyo. Libro de los Reyes


domingo, 5 de septiembre de 2021

EL POLÍGRAFO Y LAS PLANTAS

 ¿TIENEN ALMA LAS PLANTAS?
  POR JAMES LINCOLN COLLIER
Condensado del "Sunday Sun", de Baltimore
¿ Que es absurdo pensarlo? Sí ; tal vez. Sin embargo ...

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 TENGO en mi estudio un cacto de escasa altura que mi esposa me regaló, quizá para recordarme que la vida es un desierto y que más me vale trabajar con empeño si no quiero que a mí y a los míos nos falte el pan. Nunca me he preocupado por el cacto, pues pensé que, si lo dejaba en paz, él tampoco se metería conmigo. Pero a juzgar por lo que me ocurrió recientemente con un filodendro, deberé cuidarme mucho de lo que piense en presencia de esta planta.
Si el lector se cuenta entre las personas que siempre han tenido la sensación de que las plantas son más "humanas" de lo que la mayoría de la gente imagina, aceptará sin mayor reparo lo que aquí voy a relatar. Sin embargo, si forma parte de los escépticos, como yo, sin duda se llevará una sorpresa mayúscula.
El lance que corrí con el filodendro comenzó al visitar a un amigo mío, hombre de muy buena mano para la horticultura. Las jardineras de Carlitos están siempre más verdes que las de los demás; sus tulipanes son siempre más brillantes; sus tomates, más suculentos. No hace mucho le pregunté cuál era su secreto, y me dijo con toda naturalidad: "Pues sabrás que yo les hablo a mis plantas. No podría decirte por qué, pero al parecer se nota en ellas cierta diferencia cuando uno les hace sentir que les tiene cariño".
Las burlas de que le hice blanco lo enfurecieron durante varias semanas y poco faltó para que dejara de hablarme. Así pues, me asombró que cierta mañana llamara a mi puerta. Llevaba un periódico en las manos temblorosas, y al verme exclamó: "¡Mira! ¡Aquí está un tipo que ha demostrado la verdad de lo que yo te decía!"
El tipo resultó ser Cleve Backster, hombre que anda ya por los 50 años de edad, aficionado a la vida al aire libre y muy sensato. Es un perito en el manejo del detector de mentiras, y, según se decía en el periódico, tiene algunas ideas verdaderamente inquietantes.
Escéptico como ha de serlo todo periodista, no tardé en ir a la oficina de Backster, en Nueva York, y allí me vi ante un detector de mentiras (o "polígrafo", como Backster prefiere llamarlo) y un filodendro que crecía modestamente en su tiesto. Backster conectó el aparato al filodendro (a la planta, observe el lector: no a mi persona) y me dirigió varias preguntas.
—¿En qué año nació usted?
—En 1931 —contesté.
La aguja del polígrafo empezó a bailar.
—El filodendro dice que está usted mintiendo —comentó al momento Backster.
Confesé que así era. Y antes de que esa tarde abandonara yo el despacho de Backster, mi escepticismo había recibido un golpe tremendo. En efecto, de comprobarse la veracidad de algunos experimentos practicados por él, parece ser que cualquier persona que asegure entenderse con las plantas (y entre esas personas debo contar a mi amigo Carlitos), muy bien puede estar en lo cierto. Backster está convencido de que las plantas "sienten"; de que saben distinguir entre sus amigos y sus enemigos; de que reaccionan a las amenazas . . . , y esto a tal punto, que "se desmayan" en presencia de alguna persona peligrosa para ellas.
Pero dejemos que el mismo Cleve Backster nos lo cuente. Un día de febrero de 1966 decidí(') regar una de sus plantas. "Al hacerlo", dice, "me pregunté si sería posible medir la velocidad con que el agua subía de las raíces a las hojas. El polígrafo mide, entre otras cosas, la resistencia eléctrica,* y deduje que, al subir, el agua alteraría la resistencia de las hojas. Por tanto, conecté el aparato a una de las hojas de la planta. Con gran sorpresa mía, los trazos de la pluma de la máquina comenzaron a seguir la línea característica de la respuesta que se obtiene cuando se somete a un ser humano a algún estímulo emotivo de corta duración". En otras palabras, el detector de mentiras reaccionaba exactamente de la misma manera que lo habría hecho si estuviera conectado a una persona, en vez de estarlo a una planta.
Afirma Backster:
"Aquellos trazos despertaron mi curiosidad, naturalmente, y a fin de provocar nuevas reacciones en la planta resolví prender fuego a la hoja que estaba yo sometiendo a prueba. En el preciso instante en que tomé tal decisión, observé que los trazos seguían de pronto una prolongada línea ascendente. No moví la planta; ni siquiera la toqué.
*La resistencia eléctrica que opone cualquier parte del organismo humano —la palma de la mano, por ejemplo—, cambia cuando el individuo sufre una tensión emocional.
¿ Cómo explicar lo que acababa de ocurrir ? "
Backster está hoy seguro de que, en efecto, asustó a la planta al decidir quemarla. Si tiene razón (y no le faltan pruebas de ello, muy interesantes), las plantas no sólo son capaces de sentir, sino que también pueden captar verdaderamente el pensamiento de los humanos. Es decir, según la teoría de Backster, si nos preocupamos realmente por nuestro jardín, ello puede contribuir en forma vital a conservarlo verde y próspero.
Posteriormente descubrió Backster que sus plantas reaccionaban a él en especial, sin duda porque era él quien las cuidaba. Por ejemplo, comprobó que si en su ausencia dejaba las plantas conectadas a un polígrafo, reaccionaban a él, incluso a distancia. "Si estoy lejos de mi despacho y de pronto decido regresar, noto que la aguja del aparato saltó en el momento en que resolví hacerlo, como he podido comprobar con ayuda de mi cronógrafo. O bien, si me he visto en peligro de ser arrollado por un automóvil, la gráfica del polígrafo acusa considerables oscilaciones".
Tal vez el escéptico incurable deseche con desdén estas versiones. Pero invito al lector a ponderar el pequeño experimento que describo a continuación: Backster colocó dos plantas en una habitación. En seguida, seis personas que se ofrecieron como voluntarios y a quienes se les vendaron los ojos, sacaron de un sombrero otros tantos trozos de papel, y pasaron una por una a otro aposento, donde desdoblaron los papeles. En uno de éstos se ordenaba a su tenedor que diera muerte a una de las plantas; es decir, que la arrancara de cuajo, la hiciera trizas y la aplastara con el pie. El que recibió esta orden le dio cumplimiento, pero nadie sabía quién era el "asesino". . . salvo la otra planta. Luego Backster conectó un polígrafo a la segunda planta, que había sido "testigo del crimen", y fue presentado a la planta cada uno de los seis voluntarios. Sin vacilar, la aguja del polígrafo saltó cuando el "asesino" fue llevado ante la planta.
Sería fácil hacer burla de las ideas de Backster acerca de la facultad que tienen las plantas para comunicarse con otras formas de vida, pero sucede que otros hombres de ciencia dicen que quizá Backster haya descubierto algo importante. Entre ellos hay que citar al Dr. Aristide Esser, siquiatra del Hospital del Estado en Rockland, de Orangeburg (Nueva York). El Dr. Esser y sus colaboradores, Thomas Etter, físico, y Douglas Dean, químico del Colegio de Ingeniería de Newark (Nueva Jersey), llamaron a una señora con quíen venían haciendo experimentos. La señora llegó con un filodendro que ella misma había plantado y al que había regado y cultivado con solícita atención. Los científicos conectaron un polígrafo a la planta e hicieron a la mujer una serie de preguntas, a algunas de las cuales ella respondió con mentiras. Como en los experimentos practicados antes por Backster, el polígrafo reaccionó como si estuviese conectado a la persona objeto del estudio. "Desde luego,- no queremos precipitarnos a formular conclusión científica alguna", dice Dean, "pero la planta parece responder a la persona que la cultivó con esmero". Esser, por su parte, añade: "Cuando oí hablar por primera vez de los experimentos de Backster, me hicieron reír; pero he tenido que cambiar de opinión".
Muchos científicos no están de acuerdo en que Backster haya hecho un descubrimiento importante. Insisten en que los resultados que ha obtenido con su polígrafo se pueden explicar de otras maneras menos fantásticas. Yo, en lo personal, no sé qué pensar. Por las dudas, sin embargo, me propongo abrir bien los ojos al ver esos letreros que dicen: "No pise el césped". ;Cómo saber si no estaría yo hiriendo los sentimientos de alguna criatura?