sábado, 8 de julio de 2023

FANTASÍA ¿O REALIDAD?

   FANTASÍA  ¿O REALIDAD?

FANTASÍA  ¿O REALIDAD?

MAYO 30 2022

Cuando el reloj marca cada noche las diez,

Y las estrellas danzan allá en lo alto,

E  intento conciliar el sueño,

Aunque  he querido muchas veces

Olvidarme de tí,

Y  Exilarte de mis sentimientos,

Aunque como estrella fugaz, te vi solamente,

Anidaste del  Amor en mi corazón,

No queda más Remedio, que susurrar  tu nombre

Y llamarte por la vía del corazón:

“—Hermosa Princesa, Amada Mía, Flor mía,

Te invito a que descanses en mí,

Que  poses tu rostro  sobre mi pecho,

Y tu hermosa cabellera, extiendas sobre el mismo.

¿Deseas hacerlo, Princesa, ¿Estás de Acuerdo?—

Al instante escucho dentro de mí ,

una voz que contesta:

—Sí, deseo Hacerlo—

Y me fascina el que  des tu aprobación

Porque siento el amor de tu Corazón,

A la velocidad de la luz,

tu bello rostro siento descansar,

Y  te digo;

—Princesa Mía, extiende tu cabello sobre mí,

 cual  tesoro precioso,

 y escucha cada latido de

mi corazón por ti—

No digo, ni te pido más ,

No pretendo ni te robo un beso,

Con sentirte en mi pecho,

Y  mimar  tu lindo cabello

Siento la Paz en mi vida, y espero también en la tuya.

“CRISTO TE DICE…VEN A MÍ NIÑA AMADA”

 “CRISTO TE DICE…VEN A MÍ NIÑA AMADA”

Mierc. 5 de Oct. 2022

Para azahar de Naranjos 

Cristo te dice:

“Ven a mí,

Ya no busques aguas falsas, aguas ilusorias,

Aguas  en apariencia y sabor engañoso, pero que son en realidad aguas amargas.

Ya no anheles la aprobación de las gentes del mundo;

Busca mejor ser aprobada delante de mí.

¿Qué hay en tu corazón?

¿Qué ansías? ¿Qué anhelas?

¿Acaso soy yo?      El qué te envió a este mundo.

¿Sabes que también el maligno regala flores?

Son flores de falsedad brillante, que encantan y embaucan a los incautos.

Flores que en realidad son espinas y rastrojo,

Que después se te hincarán en las manos.

Ya no busques más, soles brillantes,

Peligrosamente cegarán tus ojos.

¿Por qué esa ansía de dar al mundo?

Los talentos que yo mismo te  obsequié.

Son míos, me duele que no me los des.

Tú eres mi niña, la niña de mis ojos,

Si supieras, cuantas veces te he visitado a la medianoche,

Si supieras, cuando he puesto mis pies, calzados en sandalias de oro,

Para ir a verte en tu habitación,

Para ir a visitar a mi niña amada.

cuantas veces he estorbado al enemigo para que no dañe tu ser.

Te he observado dormida en tu cama,

Te he visto como lo que eres;

Mi niña del alma, mi niña muy amada.

Sabes, he llorado profundamente por ti,

Se qué no eres feliz, Yo puedo llenar ese vacío en tu corazón,

Ese dolor del alma que atormenta,

Aunque tú prefieras alejarte de mí,

Recuerda, siempre, siempre, te estaré esperando,

Y por siempre seré tu Padre Celestial.

viernes, 7 de julio de 2023

1948 - CIUDADANOS QUE AYUDAN A GOBERNAR

He aquí los resultados envidiables que sin escándalo ni conmoción logró una ciudad y que las demás pueden lograr igualmente.

CIUDADANOS QUE AYUDAN A GOBERNAR

(Condensado de «The Christian Science Monitor»)Por Sianley High

DIGEST­ Ma.jo    1948       CIUDADANOS QUE AYUDAN A GOBERNAR

PLICACION PRACTICA del cristianismo al arte de gobernar: éste es el programa de 200 vecinos de Louis­ville. Tan excelentes resultados da en esa ciudad de Kentucky, que bien podrá ser que otras poblaciones se animen a adop­tar análogo plan de reformas cívicas.

Notando que las campañas reformistas suelen ser más ostentosas y perturbadoras que duraderas y eficaces, los dirigentes del Plan de Louisville—en el cual tienen re­presentación la mayoría de las iglesias de la ciudad—rehuyen las «cruzadas » y cuan­to tienda a agitar la opinión pública. Después de haber estudiado determinada reforma, tratan de persuadir a los llama­dos a efectuarla. No se proponen «seña­lar» las faltas o errores de los encargados de la cosa pública; aspiran, más bien, a ayudarlos y alentarlos en el cumplimien­to de sus deberes.

«El común de los ciudadanos —dicen en su declaración de propósitos—dejara bastante que desear como patronos de servidor público. El buen patrono procura estimular y ayudar al empleado. No seremos, pues, entremetidos censores, sino ciudadanos dispuestos a alentar al funcionario. »

En el trascurso de seis años, eso. ciuda­danos han visto convertidas en realidad mejoras que Louisville necesitaba hacía tiempo: la reforma de la cárcel y de lostribunales; la manera más humana de re­solver cuestiones como la delincuencia de menores, el auxilio a la vejez desvalida, y otros problemas de índole social. No obstante haber sido ellos, los hombres del Plan de Louisville, quienes contri­buyeron con su iniciativa y sus consejos a la realización de cambios tan favorables, esquivan sistemáticamente toda publi­cidad y toda participación en las alaban­zas. El mérito de lo hecho corresponde—según aseguran—a los funcionarios que prohijaron tales adelantos y supieron lle­varlos a la práctica.

La cárcel de Louisville adolecía de dos defectos: lo anticuado del local y lo defi­ciente del régimen. No había talleres, ni biblioteca, ni esparcimiento de ninguna clase para los penados. En opinión de uno de los funcionarios del establecimiento: «Casi todo preso salía siendo peor de lo que era al entrar.»

Una comisión del Plan de Louisville consultó las mejores obras acerca de siste­mas penitenciarios y se asesoró con per­sonas doctas en la materia. A vuelta de varios meses, previo estudio de las refor­mas que convendría proponer, la comi­sión invitó al alcaide a una de sus sesiones. El hombre se presentó a la defensiva, sos­pechando que se trataba de acusarlo. Pe­ro cambió prontamente de actitud al ver que no se trataba de lo que temía, sino de ayudarle a desempeñar mejor sus funcio­nes de alcaide.

Semanas después—a insistente solici­tud del propio alcaide—la comisión se trasladaba a la cárcel con el objeto de en­terarse por observación directa de las difi­cultades con que allí se luchaba. Distribuidos en turnos de seis horas, los comi­sionados fueron imponiéndose, durante dos noches y un día, de la marcha y con­diciones del establecimiento.

Concluida la visita no llamaron a los reporteros para contarles cuanto acaba­ban de ver; tampoco trataron en ninguna otra forma de hacer de ello piedra de es­cándalo. Aplicáronse a preparar, a fin de someterlo a las autoridades competentes, sereno informe en que proponían las re­formas del caso y ofrecían el apoyo de la comisión para llevarlas a cabo.

Ocurrió esto hace dos años. En la ac­tualidad la cárcel de Louisville, sin ser lo que pudiera llamarse un establecimiento modelo, es ciertamente algo muy diverso de lo que era. Reina la limpieza; hay luz en las celdas; cuenta con una buena bi­blioteca; un,espacioso local, antes deso­cupado, se ha convertido en gimnasio; a la anticuada cocina de otros días la reem­plaza una cocina moderna.

«Es la primera vez en 20 años— apun­ta un ex comandante de la policía de Louisville—que me toca ver un grupo de ciudadanos constituido sin segunda in­tención, y cuyo interés por nuestro oficio llega hasta el punto de ayudarnos a hacer­lo mejor. »

No dándose por satisfecha con lo ya logrado, y por estimar que la solución completa consistiría en el establecimien­to de una granja-penal, la comisión invi­tó al director de la institución de esa ín­dole que existe en Atlanta a trasladarse a Louisville y exponer ante empleados públicos y sociedades cívicas la organiza­ción y funcionamiento de tales granjas. Acto seguido buscó un terreno apropia­do para la que proyectaba. Se espera que la ordenanza respectiva quede aprobada en la próxima legislatura.

El órgano ejecutivo de los 200 vecinos que integran el Plan de Louisville es la Junta de Instituciones del Consejo de Iglesias de Louisville. Preside esa junta un seglar, George Stoll, director de una refinería de petróleo.

Ahora siete años, cuando Stoll entró a presidirla, la junta no pasaba de ser una de tantas. Que sea hoy una de las fuerzas vivas de la población, débese en gran par­te a la energía y las iniciativas que su ac­tual presidente puso al servicio de la idea de que «las congregaciones han de hacer algo más que congregarse.»

«En la mayoría de los sermones que he oído durante toda una vida de ir a la iglesia—observa Stoll—se hablaba mu­cho de lo que era preciso hacer, y se decía poquísimo acerca de cómo, cuándo y dón­de debía empezarse a hacerlo. »

Aquel domingo del año de 1941, al sa­lir de la iglesia en que acababa de oír uno de esos sermones, ocurriósele a Stoll que la Junta de Instituciones podría muy bien proseguir la obra allí donde el predicador la dejaba en suspenso. Para llevar ade­lante su idea, fuese de parroquia en pa­rroquia, a persuadir eclesiásticos y alistar seglares.

En los 200vecinos que laboran hoy en el Plan de Louisville se hallan representados casi todos los credos religio­sos e iglesias de la población.

Para el desarrollo de sus labores, la Junta se divide en tres secciones principa­les: Patronato de Menores, Penales, e Hi­giene Pública. Cada sección se subdivi­de en comisiones que tienen a su cargo alguno de los asuntos o entidades corres­pondientes a esa sección. Así, en la del Patronato de Menores, hay las comisio­nes de Prevención de Delincuencia, Tri­bunales, Centros Infantiles y Clubs Juveniles.

Las comisiones actúan asesoradas por expertos. Por ejemplo, cuando se trató de mejorar la alimentación de cierto esta­blecimiento, la comisión encargada con­sultó el punto con el propietario de uno de los grandes restaurantes de Louisville. Hecho esto, un miembro de la comisión, versado en agronomía, indicó a los que cultivaban la huerta del establecimiento la manera cómo debían proceder a fin de que diese la mayor parte de los frutos ne­cesarios para el nuevo régimen de alimentación. De análogo modo, mientras se conseguía implantar de lleno el servicio de delegados de libertad vigilada, otra comisión se puso al habla con la Escuela de Previsión Social de la Universidad de Louisville, mediante cuya ayuda fue po­sible establecer en parte dicho servicio.

De informes suministrados por la sec­ción de Prevención del Delito adscrita a la policía de Louisville, la Comisión de Tribunales de Menores dedujo que el foco de delincuencia era un barrio den­samente poblado en el. cual no había par-ques infantiles, clubs de jóvenes ni cen­tros o sociedades de ninguna especie para menores. La comisión halló en ese barrio una casa desalquilada, de propiedad de una de las iglesias de la ciudad, que con­vino en arrendarla por un dólar al año. Contando ya con local, consiguió que el Ejército de Salvación destinase a prestar servicio allí a uno de sus miembros, al que correspondió establecer y organizar, con la cooperación de la comisión, un cen­tro juvenil: el Red Shield Boy's  Club.

Esto fue en 1944.  El centro, al cual concurren hoy cerca de 1000  muchachos, coadyuva eficazmente a la recaudación de contribuciones voluntarias para fines be­néficos, y ejerce saludable y moralizado­ra influencia. En el primer semestre del año pasado, no hubo en todo el barrio un solo caso de delincuencia de menores. En sentir del departamento de Prevención del Delito, el haber disminuido durante los dos últimos años en un 47 por ciento la delincuencia de menores ha de atribuir­se a la Junta de Instituciones y a quienes la ayudaron a fundar el Red Shield Boy's Club, bien así como a laborar en forma análoga en otros barrios de la ciudad, y a despertar la opinión pública para que se­cundase los esfuerzos del departamento de Prevención del Delito y del Tribunal de Menores.

Tal vez quepa decir que el resultado principal del Plan de Louisville—no por intangible menos importante—haya sido, según lo expresa un funcionario munici­pal: «El ambiente más grato, el antes des­conocido sentimiento de seguridad, que reinan desde que sabemos que son ciuda­danos respetables, y no inquietos políti­cos de barrio, los que tienen fijos los ojos en nosotros y en lo que hacemos.»

Muy posible es que los vecinos de más de una ciudad llegaran a convencerse de que, por regla general, el servidor publico aspira a cumplir bien con su co­metido, y que una entidad como la Junta de Instituciones ayuda al servidor públi­co a realizar más cabalmente esa aspiración. SELECCIONES DEL READER'S DIGEST­ MAYO 1948