He aquí los resultados envidiables que sin escándalo ni conmoción logró una ciudad
y que las demás pueden lograr igualmente.
CIUDADANOS QUE AYUDAN A GOBERNAR
(Condensado de «The
Christian Science Monitor»)Por Sianley High
DIGEST Ma.jo 1948 CIUDADANOS QUE AYUDAN A GOBERNAR
PLICACION PRACTICA del cristianismo al arte de gobernar: éste es el programa de 200 vecinos de Louisville.
Tan
excelentes resultados da en esa ciudad de
Kentucky, que bien podrá ser que otras poblaciones se animen a adoptar
análogo plan de reformas cívicas.
Notando que las campañas reformistas suelen ser más ostentosas y perturbadoras que
duraderas y eficaces, los dirigentes del Plan de Louisville—en el cual tienen
representación la mayoría de las iglesias
de la ciudad—rehuyen las «cruzadas » y cuanto tienda a agitar la opinión pública. Después
de haber estudiado determinada reforma,
tratan de persuadir a los llamados a
efectuarla.
No se proponen «señalar»
las faltas o errores de los encargados de la cosa pública; aspiran, más bien, a ayudarlos y alentarlos en el cumplimiento de sus deberes.
«El común de los ciudadanos
—dicen en su declaración de propósitos—dejara bastante que desear como patronos de servidor
público. El buen patrono procura estimular y ayudar al empleado. No seremos, pues, entremetidos censores, sino
ciudadanos dispuestos a alentar al funcionario. »
En el trascurso de seis años, eso. ciudadanos han visto convertidas en realidad mejoras
que Louisville necesitaba hacía tiempo: la reforma de la cárcel y de lostribunales; la manera más humana de resolver
cuestiones como la delincuencia de menores, el auxilio a la vejez desvalida, y otros problemas de índole social. No obstante
haber sido ellos, los hombres del Plan de Louisville, quienes
contribuyeron con su iniciativa y sus consejos a la realización de
cambios tan favorables, esquivan
sistemáticamente toda publicidad y toda participación en
las alabanzas. El mérito de lo hecho corresponde—según
aseguran—a los funcionarios que prohijaron
tales adelantos y supieron llevarlos a la práctica.
La cárcel de Louisville adolecía de dos defectos: lo anticuado del local y lo deficiente
del régimen. No había talleres, ni biblioteca, ni esparcimiento de ninguna clase para los penados. En opinión de uno de los funcionarios del establecimiento: «Casi todo preso salía siendo
peor de lo
que era al entrar.»
Una comisión del Plan
de Louisville consultó las mejores obras acerca de sistemas penitenciarios y se asesoró con personas doctas en la materia. A vuelta de varios meses, previo estudio de
las reformas que convendría
proponer, la comisión invitó al alcaide a una de sus
sesiones. El
hombre se presentó a la defensiva, sospechando
que se trataba de acusarlo. Pero cambió
prontamente de actitud al ver que no se trataba de lo que temía, sino de ayudarle a desempeñar mejor sus funciones de alcaide.
Semanas después—a
insistente solicitud del propio alcaide—la comisión se trasladaba a la cárcel con el objeto de enterarse por observación directa de las dificultades
con que allí se luchaba.
Distribuidos en turnos de seis horas, los comisionados
fueron imponiéndose, durante dos
noches y un día, de la marcha y condiciones
del establecimiento.
Concluida la visita no llamaron a los reporteros
para contarles cuanto acababan de ver; tampoco trataron en ninguna otra forma de hacer de ello piedra de escándalo. Aplicáronse a preparar, a fin de someterlo
a las autoridades competentes, sereno
informe en que proponían las reformas
del caso y ofrecían el apoyo de la comisión
para llevarlas a cabo.
Ocurrió esto hace dos
años. En la actualidad la cárcel de Louisville, sin ser lo que pudiera llamarse
un establecimiento modelo, es
ciertamente algo muy diverso de lo que era. Reina la limpieza; hay luz en las celdas; cuenta con una buena biblioteca;
un,espacioso local, antes
desocupado,
se ha convertido en gimnasio; a la anticuada cocina de otros días la reemplaza una cocina moderna.
«Es la primera vez en 20 años—
apunta un ex comandante de la policía de Louisville—que me toca ver un grupo de ciudadanos
constituido sin segunda intención, y cuyo interés
por nuestro oficio llega hasta el punto de ayudarnos a hacerlo mejor. »
No dándose por satisfecha con lo ya logrado, y por estimar que la solución completa
consistiría en el establecimiento de una granja-penal, la comisión invitó al director de la institución de esa índole que existe en Atlanta a trasladarse a Louisville y exponer ante empleados públicos y sociedades cívicas la organización y funcionamiento de tales granjas. Acto seguido buscó un terreno apropiado para la que proyectaba. Se espera que la ordenanza respectiva quede aprobada en la próxima legislatura.
El órgano ejecutivo de los 200 vecinos que integran el Plan de Louisville es la Junta de
Instituciones del Consejo de Iglesias de Louisville. Preside esa junta
un seglar, George Stoll,
director de una refinería de petróleo.
Ahora siete años, cuando Stoll entró a presidirla,
la junta no pasaba de ser una de
tantas. Que sea hoy una de las fuerzas vivas de la población, débese en gran parte a la energía y las iniciativas que su actual presidente puso
al servicio de la idea de que «las
congregaciones han de hacer algo más que congregarse.»
«En la mayoría de los sermones que he oído durante toda una vida de ir a la iglesia—observa Stoll—se
hablaba mucho de lo que era
preciso hacer, y se decía poquísimo acerca de cómo,
cuándo y dónde debía empezarse a hacerlo. »
Aquel
domingo del año de 1941, al salir de la iglesia
en que acababa de oír uno de esos sermones, ocurriósele a
Stoll que la Junta de Instituciones podría muy bien proseguir la obra allí donde el predicador la dejaba en
suspenso. Para llevar adelante
su idea, fuese de parroquia en parroquia, a persuadir
eclesiásticos y alistar seglares.
En los 200vecinos que laboran hoy en el Plan de Louisville se hallan representados casi todos los credos religiosos e iglesias de la población.
Para el desarrollo de sus
labores, la Junta se divide en tres
secciones principales: Patronato de Menores, Penales, e Higiene
Pública. Cada sección se
subdivide en comisiones que tienen a su
cargo alguno de los asuntos o entidades correspondientes a esa sección. Así, en la del Patronato de Menores, hay las comisiones de Prevención de Delincuencia, Tribunales,
Centros Infantiles y Clubs Juveniles.
Las comisiones actúan
asesoradas por expertos. Por ejemplo, cuando se trató de mejorar la alimentación de cierto establecimiento,
la comisión encargada consultó el punto con el propietario de uno de los grandes restaurantes de Louisville. Hecho esto, un miembro de la comisión, versado en agronomía, indicó a los que cultivaban
la huerta del establecimiento la
manera cómo debían proceder a fin de que diese la mayor parte de los
frutos necesarios para el nuevo
régimen de alimentación. De análogo modo,
mientras se conseguía implantar de lleno el servicio de delegados de libertad vigilada, otra comisión se puso al habla con
la Escuela de Previsión Social de la Universidad
de Louisville,
mediante cuya ayuda fue posible
establecer en parte dicho servicio.
De informes suministrados por
la sección de Prevención del Delito
adscrita a la policía de Louisville, la Comisión de Tribunales
de Menores dedujo que el
foco de delincuencia era un barrio densamente
poblado en el. cual no
había par-ques infantiles, clubs de jóvenes
ni centros o sociedades de
ninguna especie para menores. La comisión halló en ese barrio una casa
desalquilada, de propiedad de una de las iglesias de la ciudad, que convino en arrendarla por un dólar al año. Contando ya con local, consiguió que el Ejército de Salvación destinase a prestar servicio allí a uno de sus miembros, al que correspondió
establecer y organizar, con la
cooperación de la comisión, un centro juvenil: el Red Shield Boy's Club.
Esto fue en 1944.
El centro, al cual concurren
hoy cerca de 1000 muchachos, coadyuva eficazmente a la recaudación
de contribuciones voluntarias para
fines benéficos, y ejerce saludable y moralizadora influencia. En el primer semestre
del año pasado, no hubo en todo el
barrio un solo caso de delincuencia de menores. En sentir del departamento de Prevención del
Delito, el haber disminuido durante los dos últimos años en un 47
por ciento la delincuencia de menores ha
de atribuirse a la Junta de Instituciones
y a quienes la ayudaron a fundar el Red Shield
Boy's Club, bien así como a laborar en forma análoga en otros barrios de la ciudad, y a despertar la opinión pública para que secundase
los esfuerzos del departamento de Prevención del Delito y del Tribunal de Menores.
Tal vez quepa decir que el resultado principal del Plan de Louisville—no por intangible menos importante—haya sido, según lo
expresa un funcionario municipal:
«El ambiente más grato, el antes desconocido sentimiento de seguridad, que reinan desde que sabemos que son ciudadanos
respetables, y
no inquietos políticos de barrio, los que tienen fijos los ojos en nosotros y en lo
que hacemos.»
Muy posible es que los vecinos de más de una ciudad llegaran a
convencerse de que, por regla general, el
servidor publico aspira a cumplir bien con su cometido, y
que una entidad como la Junta de Instituciones ayuda al servidor público a
realizar más cabalmente esa aspiración. SELECCIONES DEL READER'S DIGEST MAYO 1948