LA BÚSQUEDA FINAL
Rick Joyner
1997
Su morada
No tengo ni idea de por cuánto tiempo continuó esta adoración.
Pudieron haber sido minutos, o tal vez meses. No había ninguna forma de medir el tiempo en aquel tipo de gloria.
Cerré mis ojos porque la gloria que estaba viendo con mi corazón era igual de maravillosa como la que estaba viendo con mis ojos físicos. Cuando abrí mis ojos estaba sorprendido de ver que el Señor no estaba allí, sino un grupo de ángeles se hallaba parado donde Él había estado.
Uno de ellos se acercó a mí y dijo: «Cierra tus ojos nuevamente.»
Cuando lo hice, contemplé la gloria del Señor.
Esto no fue un pequeño descanso. Sabía que no podría vivir sin aquella gloria que ya había experimentado.
Luego el ángel entonces explicó: «Lo que ves con los ojos de tu corazón es más real que lo que ves con tus ojos físicos.» Me había hecho esta afirmación muchas veces, ¡pero cuan poco había caminado en ella! El ángel continuó: «Fue por este motivo que el Señor
le dijo a sus primeros discípulos que era mejor que Él se fuera, de manera que el Espíritu Santo viniera. El Señor mora dentro de ti.
Tú has enseñado esto muchas veces, pero ahora lo debes vivir, pues has comido del Árbol de la "Vida.»
El ángel comenzó nuevamente a conducirme a la puerta de entrada.
Protesté diciendo que no quería irme.
Mirándome sorprendido, el ángel me tomó por los hombros y me miró a los ojos. Aquí fue cuando lo reconocí; era Sabiduría. «Nunca tienes que irte de este jardín. Este jardín está en tu corazón porque el Creador mismo está dentro de ti. Tú has deseado la mejor parte, la de adorarlo y sentarte en su presencia para siempre, y esta nunca se te quitará.
Pero debes llevarla de aquí a donde más se necesita.»
Sabía que él tenía razón. Miré más allá de donde él estaba, hacia el Árbol de la Vida. Tenía una compulsión de tomar todo el fruto que pudiera antes de irme. Conociendo mis pensamientos, Sabiduría suavemente me sacudió.
«No. Aún este fruto, recogido en temor, se dañaría. Este fruto y este árbol están dentro de ti porque Él esta en ti. Debes creer.»
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