martes, 31 de octubre de 2023

"ESTE JARDÍN ESTÁ EN TU CORAZÓN"

LA BÚSQUEDA FINAL

Rick Joyner

1997

  Su morada

No tengo ni idea de por cuánto tiempo continuó esta adoración.

Pudieron haber sido minutos, o tal vez meses. No había ninguna forma de medir el tiempo en aquel tipo de gloria.

Cerré mis ojos porque la gloria que estaba viendo con mi corazón era igual de maravillosa como la que estaba viendo con mis ojos físicos. Cuando abrí mis ojos estaba sorprendido de ver que el Señor no estaba allí, sino un grupo de ángeles se hallaba parado donde Él había estado.

Uno de ellos se acercó a mí y dijo: «Cierra tus ojos nuevamente.»

Cuando lo hice, contemplé la gloria del Señor.

 Esto no fue un pequeño descanso. Sabía que no podría vivir sin aquella gloria que ya había experimentado.

Luego el ángel entonces explicó: «Lo que ves con los ojos de tu corazón es más real que lo que ves con tus ojos físicos.» Me había hecho esta afirmación muchas veces, ¡pero cuan poco había caminado en ella! El ángel continuó: «Fue por este motivo que el Señor

le dijo a sus primeros discípulos que era mejor que Él se fuera, de manera que el Espíritu Santo viniera. El Señor mora dentro de ti.

Tú has enseñado esto muchas veces, pero ahora lo debes vivir, pues has comido del Árbol de la "Vida.»

El ángel comenzó nuevamente a conducirme a la puerta de entrada.

Protesté diciendo que no quería irme.

 Mirándome sorprendido, el ángel me tomó por los hombros y me miró a los ojos. Aquí fue cuando lo reconocí; era Sabiduría. «Nunca tienes que irte de este jardín. Este jardín está en tu corazón porque el Creador mismo está dentro de ti. Tú has deseado la mejor parte, la de adorarlo y sentarte en su presencia para siempre, y esta nunca se te quitará.

Pero debes llevarla de aquí a donde más se necesita.»

Sabía que él tenía razón. Miré más allá de donde él estaba, hacia el Árbol de la Vida. Tenía una compulsión de tomar todo el fruto que pudiera antes de irme. Conociendo mis pensamientos, Sabiduría suavemente me sacudió.

 «No. Aún este fruto, recogido en temor, se dañaría. Este fruto y este árbol están dentro de ti porque Él esta en ti. Debes creer.»

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LA BÚSQUEDA FINAL 31-32

LA BÚSQUEDA FINAL

Rick Joyner

1997

  31-32

Una gran guerra civil espiritual ahora se asoma ante la Iglesia. Muchos harán todo lo que esté a su alcance para evitarlo. Esto es comprensible e incluso noble.

Sin embargo, las concesiones mutuas nunca harán mantener una paz duradera. Esto solo hará que el conflicto final sea mucho más difícil cuando llegue, y este llegará.

El señor esta ahora preparando un liderazgo que estará dispuesto a luchar una guerra civil espiritual para liberar a los hombres.

El punto principal será la esclavitud versas la libertad. El secundario, el cual será el primario para algunos, será el dinero. De igual manera como en la guerra civil norteamericana en ciertos momentos parecía como si se fuera a destruir la nación entera, lo que se avecina a la Iglesia en algunos momentos parecerá como el fin de ella. Sin embargo, de igual forma como la nación americana no solo sobrevivió sino que continuó adelante hasta llegar a ser la nación más poderosa sobre la tierra, lo mismo sucederá con la Iglesia.

No será destruida, sino que lo serán las instituciones y doctrinas que han mantenido a los hombres bajo la esclavitud espiritual.

Aun después de esto, la justicia perfecta en la Iglesia no se logrará de la noche a la mañana. Existirán las luchas por los derechos de las mujeres y otros temas para liberar a la Iglesia de otras formas de racismo y explotación. Estas todas son causas que deben ser confrontadas. Sin embargo, en medio de la próxima guerra civil espiritual, la Fe, la Esperanza, el Amor y el Reino de Dios sobre el cual están fundamentados, comenzarán a ser vistos como nunca

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LA BÚSQUEDA FINAL

jamás lo han sido. Esto comenzará a atraer a todos los hombres hacia el Reino. El reinado de Dios está próximo a ser demostrado como uno mayor que cualquier gobierno humano.

Y recordemos siempre que, con el Señor, «mil años es como un día». Él puede hacer en nosotros en un día lo que pensamos que tomaría mil años. La obra de liberación y la exaltación de la Iglesia será una obra realizada más rápidamente de lo que pensamos es humanamente posible. Sin embargo, no estamos hablando de posibilidades

humanas.

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EL MONTE SANTO

EL MONTE SANTO

 LA BÚSQUEDA FINAL

Rick Joyner

1997

Estábamos de pie en el Jardín de Dios, bajo el Árbol de Vida.

Parecía que el ejército entero estaba allí, muchos de ellos arrodillados delante del Señor Jesús.

Acababa de darnos la orden de regresar a la batalla a favor de nuestros hermanos quienes permanecían atados, y a favor del mundo que Él amaba. Era una orden tan maravillosa como terrible. Era maravillosa porque venía de Él. Era terrible porque implicaba que teníamos que alejarnos de su presencia manifiesta y del jardín, que era más bello que cualquier otro lugar que jamás hubiéramos visto. Alejarnos de todo esto para entrar en

el campo de la batalla nuevamente parecía incomprensible.

El señor continuo su exhortación: «Les he dado dones espirituales y poder, y una comprensión creciente en torno a mi Palabra y mi reino, pero la herramienta más poderosa que han recibido es el amor del Padre. Mientras que caminen en el amor de mi Padre nunca fracasarán. El fruto de este árbol es el amor del Padre que ha sido manifestado a través mío. Este amor que está en mí debe  ser su pan diario.»

En esta escena de tanta belleza y gloria no parecía que el Señor se estuviese apareciendo en su gloria. De hecho, su apariencia era bastante común. Aun así, la gracia con la cual se desplazaba y hablaba hacía de Él la persona más atractiva que hubiese visto jamás. Se encontraba más allá de la definición humana de dignidad y nobleza. Era fácil comprender por qué El era todo lo que el Padre ama y estima. Él realmente está lleno de gracia y de verdad, hasta el punto que parecía que nada más que gracia y verdad debían importar jamás.

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EL MONTE SANTO

Mientras comía el fruto del Árbol de la Vida, el pensamiento de toda cosa buena que había conocido llenaba mi alma. Cuando Jesús hablaba era lo mismo, solo que magnificado. Lo único que quería hacer era quedarme solamente en este lugar y escucharlo.

Recordaba que antes había pensado que debía ser aburrido para los ángeles el no hacer otra cosa que adorarlo continuamente delante del trono. Ahora sabía que no había nada más maravilloso o que llenara tanto de gozo en cuanto a lo que pudiésemos hacer que simplemente adorarlo. Para esto fuimos creados, y ciertamente sería lo mejor de estar en el cielo. No podía imaginarme cuan maravilloso sería si todos los coros celestiales se añadieran.

Era difícil creer que hubiera luchado tanto con la idea del aburrimiento durante los servicios de adoración. Sabía que esto solo se debía a que había estado casi completamente fuera de contacto con la realidad durante aquellos tiempos.

Estaba prácticamente sobrecogido con el deseo de regresar y reponer aquellos tiempos durante los servicios de adoración, cuando le permití a mi mente deambular o me ocupé a mí mismo con otras cosas. El deseo de expresar mi adoración a Él llegó a hacerse casi insaciable. ¡Tenía que alabarlo! A medida que habría mi boca estaba asombrado por la alabanza espontánea que irrumpía del ejército entero al mismo tiempo. Casi se me había olvidado que habíamás gente allí, no obstante todos estábamos en perfecta unidad.

La gloriosa alabanza que siguió no podía ser expresada en idioma humano.

A medida que alabábamos, un resplandor dorado comenzó a emanar del Señor. Luego había un brillo plateado alrededor del dorado. Después hubo colores de una riqueza que jamás había visto con mis ojos naturales, lo cual nos envolvió a todos. Con esta gloria entré en una esfera de emoción que nunca antes había experimentado.

De alguna forma comprendí que esta gloria había estado allí todo el tiempo, pero cuando nos enfocamos en Él de esa manera en adoración, comenzamos a ver más de su gloria. Mientras más intensamente adorábamos, más gloria podíamos contemplar. Si este era el Cielo, puedo decir que era mucho, mucho mejor de lo que había soñado.

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