viernes, 2 de diciembre de 2016

EL LIBRO- Por Gulshan Esther- EL VELO RASGADO

domingo, 27 de noviembre de 2016

JESUCRISTO VISITA A MUSULMANA- GULSHAN ESTHER

 EL VELO RASGADO
POR GULSHAN ESTHER
 Y THELMA SANGTER

¿Por qué Dios estaba tan lejos y tan silencioso? Tal vez mis antepasados habían cometido un pecado muy grave. Quizá Dios quería desarrollar una mayor medida de paciencia en mí,… pero ¿acaso no había sido paciente, y aun así estaba enferma? Si El no me .iba a ayudar, tendría que encontrar otra forma de librarme de este cuerpo desgastado. ¿Pero cómo? ¿Ahorcándome? Hacerlo con una sola mano sería imposible. ¿Envenenándome? ¿Dónde conseguiría elveneno? Si yo pudiera encontrar un cuchillo o unas tijeras...Pero estaban encerrados bajo llave. Aun cuando ese pensamiento me venía una y otra vez, había otro que enseguida ocupaba su lugar: Nunca estarás en el paraíso con tu padre y tu madre si te quitas la vida. En mi condición de Sayed tenía el derecho automático de entrar en el paraíso, aun si fallaba en cumplir con los cinco pilares del Islam; pero el suicidio bastaría para que ese derecho quedara cancelado .. Entonces, tal vez nunca sería sanada. Sentí como si mehubieran estrujado el corazón y no pude controlar las lágrimas. Fue entonces, al sentir tan absoluto desamparo, que comencé a hablar con Dios, de veras a hablar con El, no como lo hace un musulmán. Usando oraciones preparadas, aproximándose a El a través de un gran abismo. Impulsada por un enorme vacío interior, oré como si hablara con alguien que conocía mis circunstancias y mí necesidad.
~- Quiero; morir - dije -. No quiero vivir más. Esto es lo último. No lo puedo explicar, pero supe que había sido escuchada. Fue como si se hubiera corrido un velo entre mí y alguna fuente de paz. Acomodándome el chal alrededor para combatir el frío, pude expresarme más libremente en la oración.. ¿Qué pecado terrible he cometido, que me has hecho vivir así? _ dije entre sollozos -. Apenas nací te llevaste a mi madre, luego me hiciste paralítica y ahora te llevas a mi padre. Dime ¿por qué me has castigado tan duramente?
El silencio era tan profundo y quieto que podía escuchar los latidos de mi corazón.
"No te dejaré morir. Haré que vivas." Era una voz suave, amorosa, como la brisa del viento que
pasaba sobre mí Yo sé que había una voz, que me habló en mi idioma y que con ella recibí una nueva libertad para acercarme a Dios, el Ser supremo,
quien hasta entonces no me había dado ninguna indicación de que conocía algo sobre mi existencia.
"¿De qué servirá que yo viva? - pregunté Soy Inválida. Cuando mi padre estaba vivo podía compartir .todo con él. Ahora cada minuto de mi vida es como cien años. Tú te llevaste a mi padre y me dejaste sin esperanza, sin nada porlo cual vivir."
La voz vino de nuevo, vibrante y suave. "¿Quién le dio ojos al ciego, y quién hizo sano al enfermo, y quién curó-a los leprosos y quién resucitó al muerto? Yo soy Jesús, el hijo de María. Lee acerca de mí en el Corán. En el Sura Maryam
No sé cuanto duró ese intercambio. ¿Cinco minutos? ¿Media hora? De pronto sonó desde la mezquita el llamado para la oración matinal y abrí los ojos. Todo se veía normal en la habitación. ¿Por qué no había venido nadie con el agua para lavarme? Parecía que me habían garantizado un tiempo de paz y privacidad para este extraño encuentro.
A medida que transcurrió el día me fui convenciendo de que había estado soñando y entonces, junto con mis hermanas y otros miembros femeninos de la familia fui a visitar la tumba. Todo estaba tranquilo y en paz, y sobre el montón de tierra marrón habían depositado unas flores frescas. Miré la escena con horror. Mi padre, que estando vivo, jamás permitió que lo tocara una pizca de polvo, yacía ahora enterrado bajo aquel barro. Era demasiado horrible para contemplarlo.
No sé cuanto duró ese intercambio. ¿Cinco minutos? ¿Media
hora? De pronto sonó desde la mezquita el llamado para la oración matinal y abrí los ojos. Todo se veía normal en la habitación. ¿Por qué no había venido nadie con el agua para lavarme? Parecía que me habían garantizado un tiempo de
paz y privacidad para este extraño encuentro.
A medida que transcurrió el día me fui convenciendo de que había estado soñando y entonces, junto con mis hermanas y otros miembros femeninos de la familia fui a visitar la tumba. Todo estaba tranquilo y en paz, y sobre el montón de tierra marrón habían depositado unas flores frescas. Miré la escena con horror. Mi padre, que estando vivo, jamás permitió que lo tocara una pizca de polvo, yacía ahora enterrado bajo aquel barro. Era demasiado horrible para contemplarlo.

domingo, 27 de noviembre de 2016

MUSULMANA ENCUENTRA A JESUCRISTO- GULSHAN ESTHER

EL VELO RASGADO
POR GULSHAN ESTHER
Y THELMA SANGTER
----desenvolví la funda de seda verde y saqué el Corán en urdu. Sostuve el libro en mi mano por un momento. Ansiaba mucho oír de nuevo aquella voz, con su afirmación de que mis oraciones eran oídas y que había un camino de sanidad y esperanza. La forma oírlo de nuevo, supe instintivamente, era obedecer su instrucción de leer. Y entonces, llena de curiosidad y tristeza y sin la menor idea de cuán importante era este acto. Dije Bismillah. Abrí el libro y comencé a leer. Entonces los ángeles dijeron: "¡Oh María! En realidad,
Dios te anuncia la buena noticia de su Verbo. Su nombre es el Mesías Jesús, hijo de María, considerado en este mundo y en el otro, y hasta por aquellos que están inmediatos a Dios. El hablará a los hombres, tanto a los que están en la cuna como en la edad madura. Y será del número de los justos ... "
_________________________________
 Se fue de nuevo y cuando el silencio me envolvió, abrí mi Corán en urdu y leí nuevamente el pasaje del Sura "Los Imrans", que ahora era el foco de mi atención: "Con el permiso de Alá daré visto a los ciegos, sanaré
a1 leproso, y resucitaré los muertos a la vida .••
 Había bastante más que yo no entendía. Muchos eruditos inteligentes habían tratado de dar sus interpretaciones sobre el profeta Jesús quien, dice este Sura, fue un ser creado, hecho del polvo, como Adán y sin embargo uno que podía, por el poder de Alá, hacer todos esos milagros. Que él era importante, yo no lo podía dudar, pero ¿quién era ese profeta que conocía mi necesidad y que podía hablar conmigo desde
el cielo como si estuviera vivo? Yo había perdido mi compañera más querida, y delante de mí se extendía una vida vacía. Sin embargo, había brotado en mi corazón una semilla de búsqueda y de esperanza. Un día, algún día, lo sentí como algo seguro, descubriría el secreto de Jesús, el profeta misterioso, escondido tras un velo en las páginas del Santo Corán

domingo, 27 de noviembre de 2016

MARAVILLOSO JESUCRISTO SANA A MUSULMANA-

 EL VELO RASGADO
POR GULSHAN (FATIMA)ESTHER
Y THELMA SANGTER

“Mira que estás vivo en el cielo y el Santo Corán dice que sanaste, a las personas. Tú puedes sanarme y sin embargo sigo estando paralítica.” ¿Por qué no había respuesta, excepto ese silencio sepulcral en la habitación, como una burla a mis oraciones? Pronuncié de nuevo su nombre y abogué por mi causa, con desesperación. Con todo, no había respuesta. Luego clamé con una angustia febril: "Si puedes hacerlo, sáname; de lo contrario, dímelo." No podía dar un paso más en este camino. Lo que sucedió luego es algo que me resulta difícil describir en palabras. Lo que sé es que toda la habitación se llenó de Luz. Primero pensé que era la lámpara que tenía al lado de la cama. Pero vi que, en comparación su luz parecía oscura. ¿Sería tal vez el amanecer? Era demasiado temprano para eso. La luz iba creciendo, aumentando en brillo hasta que sobrepasó la luz del día. Me cubrí con mi chal. Sentía mucho miedo. Luego se me ocurrió que podía ser el jardinero, que había encendido la luz de afuera para alumbrar sobre los árboles. A veces hada eso para ahuyentar a los ladrones, cuando los mangos estaban maduros, o para ver el sistema de riego en el frío de la noche. Me corrí el chal para ver las puertas y las ventanas estaban firmemente cerradas, con las cortinas y las persianas corridas. Luego reconocí unas figuras con ropas largas, de pie en medio de la luz, algunos metros más allá de mi cama. Había doce figuras en fila y la figura central, la número trece, era más grande y brillante que las otras. ¡Oh Dios! clamé y el sudor brotó de mi frente. Incliné la cabeza y oré.
Oh Dios, ¿quiénes son esas personas y cómo han entrado aquí estando las ventanas y las puertas cerradas?- Levántate -me dijo de pronto una voz .
-Este es el camino que has estado buscando. Yo soy Jesús, el hijo de María, a quien has estado orando y ahora estoy de pie delante de ti.- -Levántate y ven a mí.- Comencé a llorar. - Oh Jesús, estoy paralítica. No puedo levantarme.- - Levántate y ven me dijo -. Yo soy Jesucristo.- Debido a que dudé, lo dijo por segunda vez. Luego, mientras continuaba aún con mis dudas, me lo dijo por tercera vez: - ¡Levántate!-Y yo, Gulshan Fátima, que había estado paralítica en mi cama por diecinueve años, sentí una nueva fuerza que fluía de mis piernas inútiles. Puse el pie en el piso y me levanté. Luego caminé algunos pasos y caí a los pies de la visión: Me estaba bañando en una luz tan pura que irradiaba un fulgor tan brillante como el del sol y de la luna juntos. La luz alumbró mi corazón y mi mente, y en ese momento se me aclararon muchas cosas. Jesús puso su mano sobre mi cabeza y vi que tenía un agujero a través del cual descendía un rayo de luz que se proyectaba sobre mi vestidura, de modo que el vestido verde parecía blanco. -Yo soy Jesucristo dijo El . Soy Emmanuel. Yo soy el camino, la verdad y la vida. Estoy vivo, y vengo pronto. Mira, desde hoy eres mi testigo. Lo que ahora viste con tus ojos debes llevarlo a mi pueblo. Mi pueblo es tu pueblo y debes permanecer fiel en llevárselo a mi pueblo. Ahora debes mantener inmaculada esta túnica y tu cuerpo. Dondequiera que vayas estaré contigo y a partir de hoy orarás así: "Padre nuestro que estás en los cielos, santificado tu nombre.. Venga tu reino Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén."
Me hizo repetir la oración y ésta penetró profundamente en mi corazón y en mi mente. En su hermosa sencillez, y a la en su gran profundidad, era muy diferente de las oraciones que había aprendido a recitar desde mi niñez.
Llamó a Dios "Padre"; ese era un nombre que cautivó mi  corazón Y que venía a llenar el vacío que había en él. Quería permanecer allí a los pies de Jesús, utilizando para orar ese nuevo nombre de Dios: "Padre nuestro," Pero la visión de Jesucristo tenía mucho más contenido para mí: - Lee en el Corán, yo estoy vivo y vengo otra vez.- Eso era algo que ya me habían enseñado, de modo que meinfundió fe en lo que estaba oyendo. Jesús dijo todavía mucho más. Sentía un gozo que llenabatodo mi ser. Es algo que resultó indescriptible. Me miré el brazo y la pierna. Estaban cubiertos de carne. Mi mano no estaba perfecta, sin embargo tenía fuerza y ya no colgaba seca e inútil.¿Por qué no la sanaste del todo? - pregunté. La respuesta fue expresada en tonos cariñosos: Quiero que seas mi testigo. Las imágenes subían alejándose de mi vista y esfumándose. Quería que Jesucristo se quedara un poco más y clamé con tristeza. Luego la luz se desvaneció y me encontré sola, de pie en medio de la habitación, llevando un vestido blanco y con mis ojos embargados por la luz deslumbrante Ahora hasta la débil lámpara que estaba al lado de mi cama me molestaba a los ojos y mis párpados caían pesadamente. Busqué a tientas un mueble que estaba contra la pared. Allí encontré un par de anteojos para el sol, que usaba en el jardín. Me los puse y me sentí cómoda, y pude abrir mis ojos y ver otra vez. Cerré la gaveta con cuidado, luego me volví y miré mi habitación. Estaba igual que cuando me levanté. El reloj que estaba sobre la mesa de noche repetía su tic tac, marcando que eran casi las cuatro de la madrugada. La puerta estaba cerrada con firmeza y las ventanas, con sus cortinas corridas; también estaban cerradas para proteger del frío. Sin duda, no se trataba de una escena imaginada por mí, pues tenía las pruebas en mi cuerpo, Di algunos pasos y luego algunos más. Caminé de pared a pared, a uno y otro lado, de una parte a la otra. Era evidente que mis piernas estaban sanadas de aquel lado que había sufrido la parálisis.¡Oh, qué alegría sentí!
"Padre nuestro clamé , que estás en los cielos." Era una nueva y maravillosa oración. De pronto tocaron a la puerta. Era mi tía. __Gulshan dijo en tono apremiante , ¿quién está caminando en tu habitación? - Soy yo tía..- Hubo un ligero jadeo y luego la voz de mi tía.- Oh, eso es imposible. No hay tratamiento eficaz para tu enfermedad. ¿Cómo puedes caminar? Estás diciendo mentiras.- Bueno, entra y mira .- La puerta se abrió con lentitud y la tía entró en la habitación llena de temor. Se detuvo apoyada contra la pared, con terror e incredulidad con los ojos abiertos de par en par y contemplando fijamente mi rostro radiante. Te vas a caer dijo. No me voy a caer -me reí, sintiendo el poder y la fuerza de una nueva vida que corría por mis venas. Mi tía se acercó paso a paso, con las manos extendidas, como una persona ciega que tantea su camino. Levantó la manga de mi túnica y miró mi brazo, regordete y saludable, tal como se veía ahora. Luego me pidió que me sentara en la cama y observó mi pierna enferma, que estaba tan sana como la otra.Parece extraño verte de pie. Me tendré que acostumbrar a esto dijo ella. Me pidió que le contara cómo había ocurrido. Entonces le relaté a la tía, desde el principio, primero acerca-de-la predicción de padre, luego; sobre la voz en mi habitación, la noche después que él murió. Después le conté de los tres años que estuve leyendo acerca de Jesús en el Corán, finalizando con su aparición delante de mí y mi sanidad. Cuando llegué a la parte en que Jesucristo me dijo que yo iba a ser su testigo, la tía me interrumpió. No hay cristianos en Paquistán para que les testifiques y no hay necesidad de que vayas a los Estados Unidos o a Inglaterra. Tu testimonio tendrá que consistir en dar limosnas a los pobres. Cuando esas personas vengan pedirte comida y dinero, ese será tu testimonio, Hasta entonces no había relacionado la comisión que me había dado Jesucristo con ir a Inglaterra o los Estados Unidos. Sin embargo, sus palabras eran verdaderas y mantenían su vigencia:
“Lo que viste con tus ojos debes llevarlo a mi pueblo. Mi pueblo es tu pueblo.” Comenzó a formarse en mi mente una oración: “Jesucristo, ¿dónde está tu pueblo?”

El Libro          ( La Biblia)
Tres semanas después de ser sanada, decidí poner en práctica un plan para conseguir una Biblia. Le dije a mi tía que iba a visitar a Razia. ¿Vas a llevar a Salima? preguntó mi tía, que no estaba acostumbrada, aún a la nueva manera en que tomaba las decisiones según mis deseos. No tía le respondí sonriendo . Creo que ya soy bastante grande como para arréglamelas sin alguien que me esté previniendo en cada cosa. Por favor, pídele a Munshi que me tenga listo el auto. La tía abrió la boca como para argumentar algo, pero en seguida la volvió a cerrar. Esta nueva Gulshan no tenía la tendencia, que caracterizaba a la anterior, de preocuparse demasiado por los pensamientos ociosos de la gente. Majeed trajo el Mercedes azul brillante y abrió la puerta de atrás con un gesto ceremonioso. Adentro, las cortinas cerradas me protegían de las miradas curiosas. Cada detalle de los modales de Majeed, mientras atravesábamos por la puerta principal haciendo rugir el motor, demostraba su satisfacción por el curso que estaban tomando los acontecimientos. Un sonriente chowkedar cerró la puerta detrás de nosotros y salimos. Razia estaba preparada para mi visita. Lo que ella no sabía era que le iba a hacer un pedido. Le dije a Majeed que se retirara y que volviera a buscarme después del almuerzo. Luego me volví hacia mi maestra, que estaba llena de alegría por verme tan bien de salud y quería hacerme un montón de preguntas. Se sintió desilusionada y con algo de curiosidad cuando le dije que tenía que ir con urgencia a ver a alguien que estaba en el otro lado de la ciudad. No, no necesito compañía le dije . Sólo se trata de un negocio que tengo que hacer. La dejé perpleja, de pie sobre su terraza, siguiéndome con la mirada mientras yo descendía de prisa por el pasillo y salía a la calle. Me sentí incómoda. Nunca antes en mi vida había tratado de engañar a nadie; pero esta era la única manera en que alguna vez llegaría a conseguir una Biblia. Cuando estuve afuera me di cuenta de que me había olvidado de mi burka. Eso me pareció algo simbólico de la libertad que estaba creciendo por dentro. Una tonga tirada por un caballo se dirigía hacia mí y saludé al anciano encargado de la tonga. - Estoy buscando a un cristiano que vive en la calle Kachary. ¿Por casualidad la conoce?- Miró fijamente hacia delante, entre las orejas de su viejo caballo, como si no hubiera escuchado. Tengo que hacer un trabajito allí agregué rápidamente. Hizo un ademán hacia el norte. Hay un lugar, un lugar muy antiguo que ya estaba antes que existiera el Paquistán. - No sé si vive allí algún cristiano; pero, si usted quiere, la puedo llevar. - Lléveme, por favor. Subí a la tonga. El encargado de la tonga fustigó su flaco caballo y partimos a paso sosegado. Durante la media hora de viaje tuve tiempo para reflexionar sobre lo que estaba haciendo. ¿Qué dirían mis hermanas si pudieran ver a su amada y querida Gulshan viajando sola, en la ruta abierta, en una tonga? En la historia de nuestra familia no había por cierto un precedente así. Pero no tenía otra opción. Era Jesucristo el que me había mandado hacer ese viaje, y confiaba en El en cuanto a su resultado. Llegamos a un edificio amplio. Más tarde supe que era una capilla cristiana. Junto a ella, detrás de un alto muro, había una gran casa campestre. La tonga se detuvo junto a una puerta abierta en el muro. Es aquí , dijo el encargado de la tonga. Le pagué y pasé por la puerta a un sector abierto lleno de árboles. Me dirigí hacia la casa y vi a un hombre sentado al sol con un montón de libros sobre una pequeña mesa que tenía a su lado. A medida que me aproximaba, el hombre levantaba la vista. Mi corazón latía asombrado. Era precisamente el rostro que había visto en mi visión. Jesucristo me había dicho: "Este hombre te dará una Biblia." El hombre me dirigió la palabra cortésmente, inclinándose un poco. Si usted viene para ver a mi esposa, siento decirle que no está. Se ha ido a Lahore. No vine a ver a su esposa le respondí sino a usted, para que me dé una Biblia. Lo he visto antes, en una visión.

viernes, 2 de diciembre de 2016

LA BIBLIA ANSIADA- Gulsham esther- EL VELO RASGADO

 EL VELO RASGADO

POR GULSHAM ESTEHR Y TELMA  SANGTER
 
El hombre miró sorprendido y me examinó tratando de traspasar con su mirada el dupatta que yo me había colocado sobre el rostro, instintivamente, mientas caminaba por el jardín. Entonces dejé que el pañuelo cayera de mi rostro y lo miré de nuevo. - ¿Quién es usted? ¿A qué religión pertenece? ¿De quién es hija)- - Vivo a quince kilómetros de aquí y provengo de una familia musulmana.- Noté que el hombre se alarmó. ¿Qué dificultad había en que esta extraña mujer musulmana llegara a donde él estaba y le pidiera una Biblia?-
- Si yo estuviera en su lugar - me dijo - iría casa y seguiría leyendo el Corán. Todo lo que dice allí es bueno para usted y todo lo que dice en mi Biblia es bueno para mí. No es algo por lo que debiera interesarse.- Se levantó para acompañarme afuera. Permanecí de pie, mientras mi corazón se apacigüaba a medida que disminuía la excitación. Me había imaginado que me daría la bienvenida y que tal vez estaba preparado para mi visita.
- Jesús Emmanuel me ordenó que viniera a verlo. Por favor, créame.-
Me estudió por un momento y luego me pidió que me sentara. Me sumergí en mi propia historia, al principio con timidez, luego en forma más vívida, describiéndole algo de lo que había sido mi vida durante esos diecinueve años en que estuve paralítica. Le conté sobre el viaje a la Meca y sobre las oraciones llenas de esperanza que quedaron frustradas allí. Me referí a la trágica muerte de mi padre con su resultado tan sorprendente: la visión de Jesucristo que me habló y me indicó que leyera el Corán, Se inclinó hacia adelante absorto, con sus ojos fijos en mi rostro. Nunca antes me había sentido examinada así por un hombre extraño, salvo que a mí no me parecía que era un extraño. Continué relatando la asombrosa revelación quetuve de Jesucristo en mi habitación y 1uego la forma en que fui sanada.Y después le dije  - lo vi a usted. Jesucristo me apareció de nuevo y me mostró su pueblo, y usted estaba entre ellos. El mismo me dijo que viniera a verlo para conseguir una Biblia. Y si todavía no me cree, escuche la oración que Jesucristo me enseñó a orar. Le repetí las palabras de la oración que comenzaba: "Padrenuestro... "--
Cuando terminé hubo un silencio. Mi amigo se sentó, con los brazos apoyados en los brazos de la silla y la cabeza inclinada sobre el pecho en seria meditación. ¿Será posible? dijo hablando más bien consigo mismo. Dio un suspiro profundo y se levantó. - Quédese aquí sentada por un momento. Tengo que ir y orar sobre este asunto. Darle una Biblia es una decisión importante para los dos. Entró en la casa y yo me senté al sol, mientras los pájaros canturreaban revoloteando entre los árboles, agitando tan rápido sus diminutas alas que parecían estar quietas en medio del aire. Después de un momento, que me pareció un tiempo largo, pero que tal vez no llegó a ser media hora, mi amigo salió de la casa y dijo: -He orado y pedido al Señor que me muestre lo que debo hacer y parece que El dice que debo darle lo que desea. Pero usted sabe que el camino que está pensando adoptar es difícil y podría significar que la echen de su familia. Tendrá que soportar mucho y que perder mucho, pero si permanece fiel recibirá la vida eterna.- Sé todo eso le dije . -Pero este es el Camino que debo tomar.-Quiero seguir a Jesús Emmanuel, que me sanó y me mostró-la senda del amor .. - Ahora, piénselo de nuevo dijo mientras sonreía.- Cuando abandone lo que tiene que abandonar para seguir a  obstáculos por delante. Habrá gran oposición. Es posible que hasta los mismos cristianos le pongan esos obstáculos en el camino. Mis ojos se llenaron de lágrimas. - No estoy pensando en esos impedimentos. Sólo lo que Jesús Emmanuel me mostró. El me levantó y me dio luz. Quiero saber más acerca de El, y El me envió a usted para recibir ayuda. Por favor, ayúdeme.-
Como respuesta me dio un Nuevo Testamento en urdu y un libro llamado Los Mártires de Cartago. Luego hizo unahermosa oración, cuyas palabras expresaron sentimientos tan simples como la hermandad y la bondad. Me sentí fortalecida.Al salir de su casa volví a tomar una tonga, para regresar a
casa de Razia y estar a tiempo para el almuerzo. No hablé sobre mi viaje y sólo dije:Conseguí lo que buscaba, pero el problema no está resuelto aún.Entonces cambié de tema y nos reímos y conversamos como si nada extraño hubiera sucedido. En eso llegó Majeed para llevarme a casa.

jueves, 8 de diciembre de 2016

EL VELO RASGADO- POR GULSHAM ESTHER

 EL VELO RASGADO
POR GULSHAN ESTHER Y THELMA SANGTER

Mis ojos se llenaron de lágrimas. No estoy pensando en esos impedimentos. Sólo lo que Jesús Emmanuel me mostró. El me levantó y me dio luz. Quiero saber más acerca de El, y El me envió a usted para recibir ayuda. Por favor, ayúdeme. Como respuesta me dio un Nuevo Testamento en urdu y un libro llamado Los Mártires de
Cartago. Luego hizo una hermosa oración, cuyas palabras expresaron sentimientos tan simples como la hermandad y la bondad. Me sentí fortalecida. Al salir de su casa volví a tomar una tonga, para regresar a casa de Razia y estar a tiempo para el almuerzo. No hablé sobre mi viaje y sólo dije: Conseguí lo que buscaba, pero el problema no está resuelto aún. Entonces cambié de tema y nos reímos y conversamos como si nada extraño hubiera sucedido. En eso llegó Majeed para llevarme a casa. La tía me había estado buscando. Me miró absorta, pero me volví, sintiendo como si lo que había experimentado estuviera escrito en mi rostro. ¿Cómo estaba Razia? preguntó. Bien, tiene algunos alumnos buenos y está contenta porque su hermana se ha casado. Es una lástima que no la hayan casado a ella, pero supongo que la familia no tiene dinero para la dote. Es cierto. Aún necesita tomar alumnos para ayudar a sus padres, pues el negocio que tienen es pequeño. En otros tiempos ese tipo de chismes nos hubiera entretenido por varias horas, -pero la nueva Gulshan tenía ahora temas mucho más interesantes. Me disculpé, fui a mi dormitorio y cerré la puerta. Después me tiré sobre la cama Y descansé. Me sentía físicamente agotada. Esa noche comencé a leer mi Nuevo Testamento en forma secreta. ¿A qué se parecía? Pregúntele a una persona sedienta a qué se parece el agua. Pregúntele a un bebé a qué se parece la leche de la madre. Yo, que había sido alimentada con cáscaras, ahora tenía pan para saciar el hambre, y así leí la verdad sobre la vida humana Y sobre el destino, según estaba escrita en aquellas páginas Jesucristo me dijo: "Yo soy el camino, la verdad y la vida." Sus palabras registradas en los evangelios iluminaron mi entendimiento. Nunca había podido entender el Corán sin ser guiada. Este libro era distinto a todos abrió mis ojos espirituales. Sus historias cobraban vida a medida que las leía. En mi asombrosa visión encontré a los doce discípulos que habían acompañado a Jesucristo ..
Hallé, palabra por palabra, la oración que había aprendido a los pies de Jesús Emmanuel.
Descubrí el significado de ese nombre precioso que se me había dado en la visión:
Yo soy Jesucristo. Yo soy Emmanuel... Dios con nosotros."
Me habían enseñado a pensar acerca de Dios como un ser remoto e inalcanzable. Aquí estaba, por fin, la explicación del poder divino de Jesucristo y de su misión: El podía resucitar a los muertos porque era el Señor de la vida. Prometió venir otra vez, porque vive para siempre. Tiene poder por la eternidad, porque es Dios y no simplemente un profeta. "Yo soy el camino, la verdad y la vida." Ahora comprendía eso como la verdadera síntesis de la singular Persona que es Jesucristo. Al continuar mi lectura encontré pasajes referentes al bautismo. Leí en Marcos 1:9-11 que Jesús fue bautizado. En Romanos-6:4 leí: A fin de como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva." Vida nueva. Eso era lo que estaba experimentando, como si me hubiera sumergido en una fresca corriente de agua que brotaba, trayendo una vida estimulante a cada parte de mi ser. Ese bautismo era una señal y un sello de esa experiencia. Mientras meditaba en eso, se presentó delante de mí una figura, de una joven triste, sentada sobre un taburete, mientras sus criadas derramaban sobre ella el agua del pozo de Zamzam. Zamzam, el agua de vida, no había limpiado mis pecados ni había traído vida a mi carne muerta. Jesucristo me había dado el agua espiritual de la vida para mi cuerpo paralizado y para mi alma. Ahora quería ser sepultada con El en el bautismo. Pensé en eso, aunque no comprendía plenamente todo el poder de lo que estaba contemplando, ni tampoco qué cambios produciría en mi vida... He testificado me dije a mí misma . Entonces he hecho lo que Jesucristo me pidió. Puedo ser bautizada y luego volver aquí y vivir la vida nueva, ¿no es así? La pregunta flotaba en el aire, sin ninguna voz que la confirmara o la negara. Pero el rostro de mi padre se presentó delante de mí y sentí un dolor como si me hubieran clavado un cuchillo en el corazón. "Oh, padre, perdóname, pero tengo que seguir a Jesucristo, quien me ha sanado." En mi aflicción hablé en voz alta. De inmediato, una profunda paz vino sobre mí y di por cierto que ese era el Camino recto que debía seguir. Nada ni nadie podría detenerme ahora. El 12 de marzo había terminado de leer el Nuevo Testamento. También había leído de corrido Los Mártires de Cartago. Estaba lleno de historias sobre los primeros cristianos que fueron arrojados a los leones quemados en el fuego y tratados en formas indescriptibles y habían permanecido fieles. Comprendí el mensaje que me trasmitía. No cambié mi decisión
en lo más mínimo,

jueves, 8 de diciembre de 2016

EL VELO RASGADO- EL BAUTIZMO

 EL VELO RASGADO
 POR GULSHAM ESTER Y THELMA SANGTER

El día siguiente visité de nuevo a Razia y fui desde su casa a la casa de los Major como lo había hecho antes Esa vez la señora Major estaba en su casa. Les mostré las Escrituras que había encontrado.- Aquí le señalé me dice que debo bautizarme.Por favor, ¿podría usted bautizarme?-Se agarró la cabeza. - Hija mía, en nuestra denominación no practicamos el bautismo.-Me miró con una expresión extraña. - ¿Se da cuenta lo que podría suceder si se bautizara?Acaso, que no pueda volver otra vez a su casa. Su familia incluso trataría de matarla. Sí,una familia tan amorosa como la suya podría cambiar hasta tal punto si vieran que uno de sus miembros abandona la fe musulmana. Hubo un breve silencio. Traté de imaginar una situación como esa. Ser echada de mifamilia, tal vez asesinada.... Recordé el concilio de la familia ... El rostro de cada uno de ellos era como de halcones que se volvían contra mí Luego pensé en las últimas palabras de mi padre a mis hermanos: "Cuiden a su hermana." Con seguridad, en última instancia, ellos obedecerían ese mandamiento sagrado y final. Pero aun si no lo hicieran y realmente trataran de dañarme, aun así debía seguir este camino. Las palabras de Jesucristo habían echado raíces en mi vida y ahora había frescura, vitalidad y crecimiento donde antes estaba la esterilidad de una religión que miraba sólo al pasado. Entonces dije con firmeza, de modo que no pudiera quedar ninguna duda en cuanto a mi decisión:
-Jesús Emmanuel me ha dicho que debo ser su testigo y el bautismo es el próximo paso a dar. Debo obedecer, o perderé ese derecho a esta paz que ahora tengo. Será mejor morir con Cristo que vivir sin El.- 
El señor Major entrecruzó miradas con su esposa que asintió en forma suave con la cabeza. El se dirigió de nuevo hacia mí:
- Bueno, que así sea. Si Jesucristo le ha hablado en forma tan clara, no debe ir en contra de su voluntad. Sin embargo, no sería aconsejable que la vean ir a Lahore conmigo. Mi esposa la acompañará en el ómnibus. De todos modos, ella tiene que llevar a nuestra hija de regreso a la escuela. Yo iré en seguida. En realidad, la acompañaré con mucho gusto, Gulshan - dijo la señora Major inclinándose para tomar mis manos en las suyas.Fue un toque muy humano, dándome la bienvenida a la familia de mi nueva fe Así decidí mis planes, con muy poca emoci6n, como si estuviera disponiendo de la vida de alguna otra persona Con frecuencia se dice que el Islam nació en el desierto y sus seguidores aprendieron, en esa dura y cruel escuela, a obedecer fines más elevados que los propios. Los sentimientos personales no se consideraban nunca como una razón suficiente para desviarse de algo. Del mismo modo, para seguir a Jesucristo, yo podría aplicar hábitos de obediencia de largo alcance, en situaciones en que los sentimientos humanos podrían traicionarme No obstante, al hacer mis planes, no podía cerrar del todo la puerta a mi familia. Para ser sincera, esperaba que podría seguir adelante con el bautismo y luego volver a casa, a vivir mi propia vida. Como creyente no instruida, imaginaba que los pasos que estaba tomando eran todo lo que Jesucristo requería de mí: encontrar a creyentes cristianos y decirles de mi sanidad y luego ser bautizada. El señor Majar, en cambio, veía un poco más allá que yo: - No lleve ningún dinero ni tampoco joyas. Si lo hace, es posible que después del bautismo algunos quisieran pleitear con los cristianos.- Lo dijo con mucha seriedad y yo lo miré interpretando bien lo que quería decir. Hablaba de una ruptura clara, como si yo tuviera que dejarlo todo detrás de mi. ¿Todo? ¿Dinero, joyas, casa, tierras, familia, amor y sustento? ¿Quería Jesucristo de veras eso de mí? ¿Me habría dado ese don de sanidad sólo para Quitarme todo lo otro que hacía deseable esta vida? Aquel día, cuando volví a ver a Razia le dije: ¿Puedo venir a verte dentro de dos días? Por supuesto dijo Razia . Estaré aquí. En casa, le dije a la tía y al tío que iba a estar con Razia en dos días y que debíamos ir a Lahore. Firmaré un cheque por setenta y cinco mil rupias para que puedas pagar las cuentas mientras estoy ausente le dije a mi tío.
¿Dónde vas a alojarte en Lahore? dijo la tía frunciendo el ceño, mostrando que este plan no le agradaba. Pero no podía negarme el permiso. Yo era una persona libre ahora y, además, la que firmaba los cheques. Oh, debo estar con mi hermana y hermano dije sin pensarlo mucho , Escribiré una carta.  El día siguiente le pedía la tía que me acompañara a la tumba de mi padre. Esa señal de devoción le pareció bien. Tomamos flores del jardín y las deposité allí con sentimientos difíciles de describir. El respeto por su memoria, se mezclaba con la comprensión de que la eternidad no era un paraíso de comodidades materiales, como él me había enseñado, sino la presencia misma de Jesucristo. En mi última noche fui al jardín donde me había sentado tantas veces en mis años de desesperanza. De pie en el lugar donde había descansado el ataúd de mi padre, pensé de nuevo en él, con tristeza y por un largo rato. El sol se hundió en una hoguera roja, tiñendo las paredes de la casa campestre. Caminé entre las flores, frutas y hojas, oliendo las fragancias mezcladas de las rosas y de los naranjos florecidos. Una suave brisa nocturna hacía murmurar las hojas de los naranjos y de los mangos, mientras el cielo, encima de mí, era surcado por tintes púrpura y azul nocturno. Apareció la luna, grande como un melón, y las estrella; se veían salpicadas como pequeños diamantes en estuches de aterciopelada noche. Se habían encendido las luces en la casa campestre detrás de mí, de modo que todo brillaba cálido y seguro. Todavía vacilaba. Ahora que debía dejarlo, era como si lo estuviera viendo por primera vez y no permití que me atemorizaran ni siquiera las sombras horripilantes que se arrastraban debajo de los árboles.
¿Por qué bautizarme? Puedo ser una seguidora de Jesucristo sin hacerla. En cambio, si lo hago, puedo llegar a perderlo todo ..
Ese pensamiento volvía como a la deriva surgiendo de entre las sombras. Como si fuera en respuesta a eso, vino a mi mente como una voz suave un versículo que había leído:
"El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí ... el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí" (Mateo 10:37,38).

 

domingo, 13 de noviembre de 2016

RECUERDOS DE COLEGIO- FEDERICO HERRERA- 1901-HUEHUETENANGO

RECUERDOS DE COLEGIO- 
FEDERICO HERRERA- 1901-HUEHUETENANGO

 A  su querido maestro de Filosfia y Literatura Preceptiva,
DON RAFAEL SPÍNOLA
y á la juventud centroaméricana
dedica estos ensayos
                       EL AUTOR

 MIS VERSOS
                      A. J.J. Palma

Joven cantó el alma día,
 Porque entonces se interpreta
 El misterio del poeta,
El fín de'la poesía.
                       Y mi canto
Ya era el remedo del llanto,
 Ya era risa, ya temores
O ya reclamo de amores;
 Porque entre.,tanta ilusión
 Al contrariarse , la calma.
 Sigue á las penas del alma
El goce del corazón.

 Desgraciada el alma herida
a  qúien lo bello no inquieta,
Y no haya sido poeta
Alguna vez en la vida.

               La poesía
Es variada melodía
Qué la lira nós ofrece
Cuando un: corazón padece,
O solloza de pasión,

Y en que al vibrar una cuerda
 Cada cada nota recuerda
Lo que siente el corazón.

La poesía es pincel
Que con divinos colores
 Pinta los cuadros mejores
 De la vida en.el verjel.
                     Sus pinturas
Son copias fieles y. puras ,
 De los cuadros que en la vida
 Tienen el alma absorbida,
 Y en que es la imaginación
La que sirve de paleta,
En que es pintor el poeta
 Y es el lienzo el corazón.

Yo quise pulsar la lira
 Que remeda corazones
Y entoné varias canciones
En que un corazón suspira.
                  Y son ellas
Las aves tiernas y bellas
 Que en la aurora de mi vida
Con el alma conmovida
Entonaron su canción,
Y dieron con cada acento
 Mil timbres al sentimiento,
 Mil toques al corazón.

Yo también tomé el pincel
 Y con divinos olores
Fuí pintando varias flores
. De mi vida en el verjel.
                  Hoy las miro
Y al verlas mustias suspiro
 Porque en el cultivo de ellas
 Puse cual sol las centellas
 De mi ardorosa pasión,
 Y les puse como olores
 Mi juventud, mis amores
 Y el riego del corazón.

¡Pobre lira mal tañida,
 Pobres versos, pobres flores,
Pobres pájaros.,cantores
De la aurora de mi vida!
                           Si en el cielo
 Mirais ¡ay! que tiende el vuelo
Esa ave negra, agorera,
Esa crítica severa
Con apariencias de halcón,
 No calleis amedrentadas
Porque estais bien abrigadas
 Dentro de mi corazón.

sábado, 12 de noviembre de 2016

DICIEMBRE 1867- QUEMA DE VILLA DE HUEHUETENANGO

DICIEMBRE 1867- 
QUEMA DE VILLA DE HUEHUETENANGO

Diciembre , día cinco, año de mil ochocientos sesenta y nueve
Amanece el bello pueblo de Huehuetenango con un frio viento 
que eleva alto el polvo  y las hojas de los árboles mueve                                                          

  a sus ocupaciones cotidianas sumáse un grave pensamiento
¿Será el día de hoy¿ cuándo ataque el fiero Mariscal Serapio Cruz
 !Dios!, no  olvides que somos pacíficos y gentes buenas 
  !Ayudanos por tu amado hijo, Jesús
y a tu iglesia llevaremos fragantes azucenas.
"Tata Lapo", hombre Bárbaro,   de la iglesia duro azote
 Feroz caudillo,comandante de rebeldes analfabetas
a la espalda de los indios,    para el incendio, cargó buen ocote
y espera buen botín llevar en sus carretas.
Aquilino Gómez Calonge,   de Huehuetenango era el Corregidor interino 
 Serapio Cruz, pretendia la Plaza. le rindiese
Gómez Calonge, español,    sabía Dios por qué a esta población vino
firmemente determinado a defenderla ,así Cruz la incendiase
   ¡Ya vienen los malvados! !Ya vienen  los diablos! gritaban las ancianas
escúchase el toque del clarín que anuncia a los atacantes fieros
mientras las viejecitas dicen que no respetarán sus canas
!ALERTA! !ALERTA! gritan los centinelas a sus compañeros 



MARIA ANTONIETA RECINOS- MADRE FRANCESA- HUEHUETENANGO 1916

Según aviso del Regisyro Civil de la capital, Ma. Antonieta Recinos a que se refiere el acta d efondo , contrajo matrimonio con Leopoldo Pimentel Garza.según consta en partida 27 folio 67 libro matrimonio de aquella capital . Conste. Huehuetenango, Febrero 8 de 1934

En Huehuetenango a diez de Noviembre de mil novecientos diez y seis ---compareció Don Humberto Recinos dando parte que el veintinueve del mes pasado a las siete  a.m. nació María Antonienta hija del General  Don Aurelio Recinos y su esposa Doña Berta BERTRAND de Recinos , ladinos, originario el primero de esta ciudad y la segunda de Francia y vecinos de esta ciudad---Habiendo pagado Don Aurelio Recinos la multa que este despacho le impuso por no haber dado aviso en su debida oportunidad del nacimiento d esu chiquita, de conformidad con el articulo N. 99 del código civil...

miércoles, 7 de septiembre de 2016

MARIANO MONT DE OCAÑA- ESPAÑOL-CHIANTLA,huehuetenango 1808

 JOSE MARIANO  JUAQUIN MONT DE OCAÑA-Español
8 diciembre 1808
Hjio de DON JOAQUIN MONT Y PRATS- De CATALUÑA. ESPAÑA
y de DOÑA BASILIA DE OCAÑA
Madrina: DOÑA FRANCISCA DE OCAÑA
CHIANTLA
Huehuetenango

"Año del Sor.  de mil ochoc.s  ocho dia ocho del mes  de Dic. ---niño nacido en esta fha. de Dn.  Juaq.n  Mont  y de Da. Basilia de Ocaña  españoles casados y vecinos  de esta Parroq.a  a  q.n puse  por nombre José Mariano Juaq.n   fue su mad.a  Da. Francisca  de Ocaña soltera---

martes, 1 de noviembre de 2016

ARBENZ Y YO Por CARLOS MANUEL PELLECER- DON JACOBO ARBENZ- SUIZO- 17-20

ARBENZ Y YO
Por CARLOS MANUEL PELLECER 17-20

Vestido se tendió en la cama y con un cigarrillo entre los labios trajo en la plenitud la imagen de don Jacobo Arbenz, el suizo, farmacéutico, venido a Quetzaltenango a principios del siglo. Instaló su negocio en las calles céntricas de la ciudad y además del magnífico surtido de medicamentos que atrajo a la población, fue asimismo un enjambre que reunía a los extranjeros de la comarca. Finqueros, industriales, banqueros, profesionales, artistas, inventores y forasteros, se sometían inexorablemente al círculo de amistades del señor Arbenz. Pocos anos después de su arribo se casó con doña Octavia, heredera, con varios de sus hermanos, de una pequeña y mal cuidada finca en Itirisdicción de Sololá.
Desgraciadamente, don Jacobo comenzó a padecer de una ulcera duodenal que lo hacía sufrir hasta la locura y para cuyo remedio, el viejo Arbenz no encontró nada mejor que aplicarse inyecciones de morfina y, sin escape, habría de hacerse adicto a tal droga, cuyo efecto le ahorraba sufrimiento además de provocarle encantadoras lucidez y actividad mentales. Nada le era tan fácil teniendo la morfina a la mano en la farmacia, de manera que se la aplicó cuantas veces quiso en su vida, sin molestar a nadie más que a él mismo.
1 Versión de don Willi Debrot, casado con una prima de mi madre, holandés de nacionalidad, agente viajero de la productora farmacéutica estadounidense. Park Davis,  por oficio y por europeo, gran amigo de don Jacobo Arbenz.
La adicción del señor Arbenz a ninguno importaba en la ciudad, hasta el día en que su hijo Jacobo, adolescente, propuso al grupo de sus amigos, más o menos con su misma edad:
—¿Droguémonos muchá? Yo saco la morfina de la farmacia y veremos los efectos que nos produce una borrachera con esa droga. ¿Qué les parece?
Sus amigos —niños y adolescentes— que ese día acompañaban a Jacobo con sus 18 años, se disponían a asistir a un encuentro de fútbol, en el estadio. Entre ellos se hallaban los Aguilar, los Pacheco, los Marroquín, los Porras, todos estudiantes del colegio de doña María Bennet de Rolz y no prestaron importancia a la tonta propuesta, dicha con la más vana ligereza, mera fanfarronada de adolescencia. Dejaron que las palabras las llevara el viento ondulando los trigales, más allá de los verdes pinos que cubren las lejanas lomas. El encuentro de fútbol les interesaba sobremanera. Cuando el juego empezó, desde ese momento muy reñido, armaron gran alboroto apoyando a los locales. Mas después de un rato, varios de los fanáticos del equipo visitante, atacaron furiosos a los gritones que aclamaban a los chivos porque habían metido dos goles. Tras el primer encuentro, riña y desconcierto, Jacobo estaba solo, poniendo a los intrusos en orden a puro puñetazo y mereció aplausos de buena parte del público.
Pero no faltó quien fuera con el chisme sobre la propuesta del muchacho, a su respectiva casa a la hora el almuerzo. Y después del mismo domingo, doña María de Rolz, directora de los hijos de "excelentes familias", incluyendo los suyos, Friedel y Pepe, encabezó la cruzada -como nos contaba Jacobo riendo-contra el peligro que significaba "el guapo Canche, hijo del suizo" como dijeron los señorones burgueses. "Libre en las calles, es verdadero peligro -insistió la señora maestra- porque a ese muchacho lo siguen los patojos y hasta las muchachitas se agitan, gritando como gallinas, cuando él se deja ver por ellas". De manera que poniendo la cara más adusta y compungida que alguno pueda imaginar, los padres de familia visitaron a don Jacobo, para que despachara a su hijo a la capital, "a algún cuartel donde lo corrijan » y pensando que debían pagar por ello, pues la farmacia estaba en decadencia, como en efecto, expresaron la mejor disposición en suministrar los costos que el viaje y la estadía pudieran ocasionar.
El viejo rechazó indignado el vil ofrecimiento, pero, como acababa de inyectarse una dosis de morfina, reaccionó con gran serenidad, asegurando que el caso se arreglaría. Vio con placer que las visitas se largaran. Sólo entonces, hizo llamar a su hijo Jacobo. Cuando éste estuvo cerca de él, se percató de que su padre estaba llorando.
—¿Qué te pasa papá? ¿Quién te hizo daño? Nunca te he visto así... ¿Qué te hicieron?
—Es el olor a materias fecales que me hace llorar los ojos — repuso, quien jamás dijo una palabra inadecuada. Se calló un buen momento apretando los hombros del muchacho, antes de preguntar —¿Cómo te sientes para irte a la Escuela Politécnica donde siempre has querido estar? —Y como el hijo dijera que estaba bien, añadió:
—Entonces termina tu cuarto de secundaria. Te vas a la capital expresamente a preparar tu examen de admisión. Tú no nw puedes fallar. Vas a ser el mejor y a vencer todos los obstáculos que se te presenten.
—Eso te lo prometo papá... —afirmó el otro a punto de sollozar.
—Entre tanto, te ruego alejarte de todos esos muchachitos: que desean ser tus amigos. La soledad es la mejor compañera.
Continuaron conversando un par de horas. Jacobo, el pequeño, sabía cuan profunda y noble era el alma de su padre. Este, sufriente y frustrado sin dejarse vencer. Voluntario en el ejército francés, se negó a masacrar poblaciones árabes para conquistarlas y hubo de dejar las filas. Vuelto a Suiza, el padre, abuelo de Jacobo, suicidose, dejando una pequeña fortuna a los hijos. Uno de ellos se dedicó al comercio, don Jacobo no pudo hacerse médico y optó por aprender farmacia empíricamente. Mas intolerante a la gazmoñería de la sociedad suiza, buscó la manera de viajar a un país pobre donde pudiese ser útil, y, sin saber por qué, eligió Guatemala. Abrió la farmacia que le daba oportunidad para servir a los indios enfermos, sobre todo en las épocas de epidemia o de tifus, endémico en el altiplano. Bastante numerosa fue su clientela. Pudo multiplicar su capital. Se hizo rico y por lo mismo respetable, pero la maldita úlcera dio por hacerle imposible la vida. No podía comer ni dormir. Debía inyectarse él mismo el remedio salvador. Jacobo hijo, lo sabía, pues a veces acompañaba a su padre consolándolo, como nos contara Debrot. En aquella ocasión, el hijo no pudo menos de reconocer cuan profundo era el dolor del padre, y para colmo, cuando buscaba la alegría de servir a sus semejantes. "No pretendo fundar un hospital. Me basta prestar ayuda a los pobres indios, para que vivan mejor. Hijo, no hay más bello atributo en el alma del hombre que hacer un poco de justicia y caridad. Lo demás es vano

miércoles, 29 de marzo de 2017

CARTA A JACOBO ARBENZ GUZMAN- Por EFRAIN DE LOS RIOS

 4 PUERTAS
CHIRIVISCOS POETICOS
EFRAIN DE LOS RIOS
GUATEMALA 1969
Escritor y Periodista, nacido en la ciudad de Huehuetenango

EPISTOLARIO POLITICO

"Ni este 25 de junio, ni el otro ... ni el otro". Carta, sin sobre, para el expresidente Arbenz ...
 Ciudad de Guatemala, julio de 1954.
  A coronel Jacobo Arbenz Guzmán, exresidente de la República. 
Su refugio.
Nunca olvidado coronel Arbenz:


Siento la urgente necesidad de escribir a usted una carta similar a la que dirigí al general Ubico, de la ciudad
de México en el año 1945. En aquella carta dije al general  que creí necesario decirle; lo que ya le había dicho personalmente y él ha de haberme oído. En esta carta que estoy escribiendo a usted, voy a decirle, en circunstancias bastante difíciles, lo que usted no hubiera querido oir, si me propongo decírselo cuando era el orgulloso presidente de Guatemala.
"Cuando los dioses quieren perder a un hombre, lo enloquecen con el poder", decían los griegos. Y yo creo, coronel Arbenz, que usted enloqueció en la altura. Usted no pudo resistir la embriaguez que producen las alturas. Y con esa euforia que el poder produce, cometió una larga seriede insensateces que por hoy no me propongo puntualizarle, sino que irán pasando poco a poco ante sus ojos, en la cinta    del recuerdo. Porque  usted,ya sea en el silencio del encierro o del destierro, recordará estoy seguro. Y recordar, en ciertas ocasiones, es como volver a vivir lo que se ha vivido...
Mi carta no tiene ningún rencor para usted, ese rencor que sería muy natural y muy humano en el hombre que ve la ruina de su patria. Mi carta no tiene más queverdad y sinceridad; y no tiene más objeto que recoger un  breve reflejo de la opinión pública, aquella misma que coincide con mi manera de sentir y de pensar, y que usted tan olímpicamente despreció cuando era presidente de Guatemala.
No voy a recordar a usted nada de lo que debe recordar muy bien, ni voy a reprochar a usted ninguno de los desaciertos que cometió y que ojalá hubieran producido idetrimento únicamente en su persona. Sólo le señalaré muy a la ligera, los errores más de bulto que cometió y que fueron fueron la ruina del país.
Recordará bien que usted llegó a la presidencia de la República, como producto de un legítimo fraude electoral. El primer día de elecciones, creo que el viernes 10 de noviembre de 1950, hubo en la ciudadanía efervescencia por concurrir a las mesas electorales, pero el segundo y  tercer días, todo entusiasmo decayó. ¿Por qué? Porque los partidos políticos que lo apoyaban inflaron de tal manera las cifras, se echaron tanto capote, como se dice o la jerga billarística, que los que venían atrás ya no se, preocuparon por alcanzarlos, ni ellos corrieron más por que  sabían que no había quién los alcanzara. Yo mismo tuve oportunidad de hablar con muchos de sus partidarios, quienes se jactaban en un alarde de suma inconsciencia, comosi hubiesen realizado una hazaña heroica, de haber votado  once y doce veces por el mismo candidato —usted— en distintas mesas electorales. La verdad de esta gran mentíra -¿no produce desaliento indefectiblemente en cualquier ciudadano honrado?
  Hago a usted este breve recuerdo para demostrarle que su gobierno, asentado sobre bases falsas, no fue producto de la opinión unánime de su pueblo ; de ahí que, por temor a la repulsa, jamás se haya atrevido a mostrarse en público ni menos atender a los que le pedían audiencia. Su sistema de gobierno, llamado democrático a puerta cerrada, fue peor que el despotismo atribuido al general Ubico ... Y a propósito, antes de seguir escribiendo, quiero declararle, con absoluta lealtad —lealtad con la que el hombre se debe conducir ante la virtud o el pecado—, que si bien es cierto que fui enemigo del general Ubico durante los últimos siete años de su gobierno, frente al panorama de la historia, tengo que absolver, como lo he absuelto ya, a aquel gobernante, en vista de los daños causados a los guatemaltecos durante los últimos dos meses, los cuales han superado a los que aquel gobernante pudo ocasionar en catorce años de ejercicio gubernamental.
La persuasión acerca de estos hechos me ha dejado anonadado. Ningún director de Policía, desde la independencia hasta nuestros días, cometió tantos crímenes como el suyo. ¿En dónde encontró usted este raro espécimen de criminalidad? Y lo peor del caso es que la responsabilidad de su amigo Rogelio Cruz Wer, debe compartirla usted, pues, que toleraba la comisión de aquellos atropellos.
Ningún gobernante dividió tanto a la familia guatemalteca como usted... i Qué hermoso hubiera sido que usted, sin plegarse a doctrinas exóticas, se hubiera propuesto hacer un gobierno nacionalista buscando una armoniosa relación entre todos los ciudadanos ! Nuestra patria es tan chiquita, que tan sólo con un poco de buena voluntad y sana intención de los gobernantes, se puede trabajar y vivir con tranquilidad en ella convirtiéndola en un risueño jardín. Nuestro territorio tiene de todo, para producir lo que consumimos. Con cierta habilidad, nuestras relaciones de importación y exportación hubieran aumentado de volumen y no hubiéramos sufrido ningún deplorable entorpecimiento. Los Estados Unidos de América del Norte han sido los que han suministrado a estos pequeños pueblo de Latinoamérica todo lo que necesitan para sus industria y paras  su consumo. Son también los que les compran las materias primas que ellos necesitan. Entonces, ¿para qué ofendederlos como fueron ofendidos a sabiendas de que, tarde temprano, tomarían una represalia? La valentía (?) con que se produjo en las conferencias de Caracas el embajador Toriello, defendiendo a capa y espada, como un buen torero, la postura de Guatemala, fue una puntilla asestada directamente a usted en aquella famosa plaza de toros ¿No hubo quién le señalara esto? Ahora, muchos se preuntan si Toriello fue leal a su gobierno, o ya estaba de  acuerdo con lo que ustedes llamaban imperialismo. La sonrisa de Foster Dulles, en aquella conferencia en la que se insultó y se desafió de lo lindo a su país, pasará a la historia. . .
De aquel tiempo para acá, todo está muy fresco, como  para que pretenda hacer evocaciones. La huelga bantti(~i!, de Honduras, problema recién terminado, a mi juicio, contrtribuyó en mucho a la invasión del ejército libertador.  ¿Cuántos hombres atravesaron la frontera? Un puñado de valientes nada más, como los descamisados de Pizarro. Y estos pocos hombres, decididos y valientes, apoyados por dos viejos avioncillos de guerra, fueron suficientes para desconcertar a las filas del ejército guatemalteco ... ! Ah, pero me olvidaba que una de las consignas fundamentales  del mismo comunismo, es la sistemática destrucción de los ejércitos! Y usted, coronel Arbenz, agente de Moscú, comisionado en América como presidente de una república. cumplió fielmente aquella consigna. Pero no tuvo eltino de calcular las consecuencias. Tomó muy a pecho su cometido y se encegueció. Ahora la historia, al hacerle justicia será inflexible y le condenará irremisiblemente por traidor a la patria. Y, ¿qué dirán del desastre sus correligionarios?
Ningún gobernante, a menos que yo sepa, se  retiró del mando de una manera tan cobarde como usted. Recuerde de que le apellidaban "El Soldado del Pueblo", sin por su cooperación en el movimiento armado de 1944; pero ahora se cree que aquella cooperación suya fue como la de aquel espectador que en la piscina de un baño público, fue arrojado al agua y de casualidad sirvió de tabla salvadora a una niña que se estaba ahogando. Y cuando preguntaban por el héroe para premiarlo, él buscaba al que lo había empujado...
Y aquí, frente a mi mesa, todavía estoy viendo los costales de arena que se hicieron subir a las terrazas del palacio y de la casa presidencial para protección contra las balas enemigas. Todavía estoy oyendo las frases de usted trasmitidas por la radio nacional: "¡Ni un paso atrás... !" "¡ Ni hoy, ni mañana, ni nunca!" (se refería al almuerzo del coronel Castillo Armas prometido para el 25 de junio); "Palmo a palmo defenderemos como un solo hombre, el territorio nacional, hollado por el architraidor Castillo Armas"; "Si la guerra quieren, la guerra tendrán" ... Y esas promesas hechas al pueblo, contribuyeron a hacer más aparatoso su derrumbe. Porque usted se derrumbó, lo derrumbaron, "lo rempujaron", coronel Arbenz, como a un maniqui inservible. Sus obreros y sus campesinos, únicos a quienes  usted reconocía como el pueblo de Guatemala, lo dejaron solo a la hora de las tempestades. ¿Ya ve lo que es buscar apoyo en las masas populares? En la hora de ¡hora, ni para remedio —como dicen las viejas— se encuentra un solo arbencista en Guatemala...
Yo no niego que la intención de usted ha de haber sido buscar el bienestar de las clases trabajadoras; pero debió de buscarlo por otros caminos que no fueran los del menosprecio a las otras clases y el de la intransigencia loctrinaria. Su dogmatismo en materia política fue su perdición y, lo peor, que los pocos valores que forman la conciencia de un pueblo, fueron pisoteados por usted y sus partidarios.
Los últimos gobernantes que hemos tenido no tenían hijos. Usted los tiene y ni siquiera pensó en ellos cuando cometía o toleraba crímenes. ¿No recuerda la sentencia de Moisés?: "La iniquidad de los padres se castigará en  los hijos, hasta la cuarta o quinta generación." Horrible ¿verdad? Sin embargo, creo que usted ha prestado un servicio a la patria. Su caso ha de servir de ejemplo.Como es natural, usted y sus partidarios alimentarán la risueña esperanza de que el régimen que ahora empieza a estrtucturarse, se derrumbe de repente. Esto es posible, pero paarán muchos años, quizás un centenar o más ... Los blos que pretenden dominar al mundo y logran ha —como nos lo señala la historia—, tardan más o ni quinientos años, y nosotros, en América, todavía somos masiado jóvenes como para entregarnos a una dominación  ultramarina.
Usted debe reconocer que los principios en que se inspiro  la Revolución de Octubre del 44 —sanos principios para la época en que nacieron—, fueron pisoteados groseramente y que el desvío operado en aquella trayec luminosa, fue provocado y aprovechado por elementos izquierdistas que lograron infiltrarse en sus filas, por tolerancia punible del primer mandatario de la revolución. usted hubiera sido patriota, no hubiera pretendido entregar su patria a la dominación extraña. Su apellido, como el de los otros dos más sanguinarios de sus colaboradores  suena a teutón. Y quizá por un cruel atavismo, por una sangrienta burla racial, se reflejó en ambos a la hora de  poder.
En un libro que ya no anda por ahí —y que por cierto  fue sensacional en los primeros años de la revolució describí someramente los crímenes cometidos por el ubiquismo. Y usted me ha dado; no la ocasión de rectificar  sino la oportunidad de establecer un paralelo. Usted y  sus colaboradores, en catorce días de arbencismo —llamaré a su sistema de gobierno—, cometieron crímenes mucho  más horrendos que el ubiquismo en catorce años de duración. Esta confesión es dura, pero es efectiva. No podemos sustraernos a una evidencia palpitante. El silencio o  la tolerancia, serían complicidad. El general Ubico mandaba matar, no lo niego, pero por hechos legítimamente comprobados y con la sana intención de ejemplarizar. Perseguía a sus enemigos políticos, los encarcelaba y a los pocos años los soltaba.
Además, Ubico y sus colaboradores eran responsables de sus actos. Jamás ordenaron secuestros.
Y las familias no fueron inútilmente castigadas con el horrible tormento de la incertidumbre. El prisionero, cuando así convenía a las intenciones del dictador, era encontrado en los cuarteles o en la penitenciaría ; pero nunca desaparecido definitivamente, ni menos desnudo y flagelado más allá de las fronteras. . .
Pero matar, como lo hizo su amigo el coronel Rogelio  Cruz Wer,y sus secuaces por el solo hecho de pensar opuestamente al comunismo, eso jamás... Se lo dice en esta hora suprema, de una amargura singular, un enemigo del general Ubico, que no tiene interés en defender la memoria de aquel hombre, ni menos ofenderla estableciendo una repugnante comparación.
Yo no fui enemigo suyo ni opositor de relieve a su política de gobierno. Durante la campaña electoral de 1950, fui redactor y marginalista del diario "E¡ Pueblo", vocero del partido del mismo nombre que propiciaba la candidatura del licenciado Jorge García Granados para presidente de la República. Como literato y hombre libre, debía escoger al candidato que me pareciera mejor. Y nadie, si es honrado, me negará que García Granados, entre los seis o siete candidatos que se lanzaron al palenque electoral, era el más capaz. Y este excandidato y el general Ydígoras Fuentes, deben de tener en su conciencia la convicción de que los votos que obtuvieron en las urnas electorales, fueron hermosamente legítimos, espontáneos, sinceros, cabales, redondos ... En cambio usted, coronel Arbenz, debe haber tenido siempre la molesta convicción de que los diez o doce votos que  individualmente emitió cada uno de  sus inconsecuentes y perversos turiferarios, tras de conculcar los más bellos principios de la democracia, sirvieron para elevarlo y colocarlo sobre una base falsa. Pero de eso no tuvo usted la culpa, sino su juventud y su inexperiencia. Si usted hubiera conocido, aunque superficialmente, la psicología del pueblo guatemalteco, no hubiera cometido tanto error; ni se hubiera visto obligado a huir del poder, como lo hizo. Hubo patriotas desinteresados que a tiempo le señalaron esos errores, para que los enmendara—porque podía hacerlo— y nunca quiso oírles ni atenderleles. Si usted tuvo la intención de evitar el mal y no pudo, era impotente; si no quiso, era perverso. Y es dolorono pasar a la historia con estos calificativos.
Pero no hablemos ya del pasado. Vamos al presente  ¿Qué será de usted y de los suyos en el porvenir? A dorad, quiera que vayan, llevarán un estigma. Los ojos de Ante rica —como el bíblico ojo de Caín—, están fijos y observadores en ustedes. En el ajedrez internacional de la político. Rusia perdió su mejor posición en América. Si usted los suyos no eran comunistas, resultan, en el análisis,traidores a su propia patria, entreguistas voluntarios, falaz rara e inconsecuentes. Si efectivamente lo eran, han sido traidores a la causa, y conforme con el dogmatismo del programa  soviético, merecedores de la muerte. Porque los comunistas, a los que se muestran tibios o vacilantes, les atan una bala de cañón al pie y los arrojan de cabeza al Volga, Volitilcuando son atrapados en la órbita de las estepas ... Pero cuando son derrotados en otras partes, entonces suelen matarlos... ¿Dónde? ¿Cómo? Sólo ellos lo saben y lo hacen . Sobran los ejemplos para que me proponga señalarllos.
De ahí que, dada la negativa de los gobiernos de muchos países amigos de Guatemala en Latinoamérica paraadmitirlos, cuando el respectivo salvoconducto les sea tendido, caso de serlo a saber de aquí a cuándo, tendrán que refugiarse en la propia Rusia o ende los países sometidos a su dominación; mas, en todos estos  pueblos prevalece con toda su intensidad el  precepto dogmático del programa comunista, tendrán ustedes que ser condenados a muerte o confinados a la Siberia, para morir en los trabajos forzados, porque los comunistas, los del Kremlin, sólo toleran a los vencedores, jamás a los vencidos. Y ustedes, ¿qué dirían a los dirigentes rusos el día que arribaran a sus estepas? Estoy viendo los semblantes de los unos y de los otros. . . Nuestro pueblo, de suyo chispeante y burlón, se solaza divulgando chistes ingeniosos alusivos al desmoronamiento de su gobierno.
Eso del milloncito de quetzales extraído arbitrariamente de la Tesorería Nacional, dinero de este pueblo pobre, con la complicidad del mayor Alfonso Martínez Estévez, del coronel Carlos Enrique Díaz y de otros exfuncionarios conocidos, ha enojado profundamente a la ciudadanía y pide que "a como dé lugar", centavo por centavo, sea reintegrado al lugar de donde lo sacaron. Lo que ya no será posible reintegrar, serán las vidas de muchos cristianos guatemaltecos.
Recuerde usted que el 22 de marzo de 1952, dos años atrás, las distintas agrupaciones anticomunistas de Guatemala, en documento que pasará a I historia, pidieron a tisted: I, la disolución del partido comunista, con base en el artículo 32 de la Constitución; II, la separación de los elementos nacionales o extranjeros que, infiltrados en su gobierno —como las molestas niguas—, apoyaban y defendían la doctrina comunista; III, la expulsión de los agitadores extranjeros; IV, rectificación de la política internacional, retirando a los diplomáticos imprudentes que con su actuación estaban comprometiendo la soberanía nacional.
No era mucho lo que estos patriotas pedían. Pero usted, con un olímpico desprecio, ni siquiera les acusó recibo de su queja. Concluían pidiendo a Dios que no permitiera que su gobierno desoyera el clamor del pueblo guateinalteco, que se compendiaba en los cuatro puntos de aquella petición, a fin de evitar una guerra civil que, tarde o temprano, ensangrentaría el suelo patrio; y usted y los suyos tio quisieron oír aquel aviso oportuno. Lejos de ello, usted y su ministro de Relaciones Exteriores, el garrido canciller Toriello, dijeron: "La, batalla de Guatemala ha comenzado', y todos creímos que en' el horizonte se perfilaban las llamas de un incendio como el de Corea. Pero lo cierto del caso es que sí se derramó sangre guatemalteca, y Dios hizo-su voluntad atendiendo los ruegos del pueblo de Guatemala.
Si usted hubiera podido darse cuenta que el comunismo estaba dislocando la moral cristiana y que la Iglesia, por medio de sus prelados, condenaría aquellos pasos —condenación que sería recibida en el alma popular con distintas reacciones, una de ellas, la lucha material—, quizá hubiera dado o, por lo menos, intentado dar un leve sesgo en la política de su gobierno, viraje que le hubiera sostenido por algunos años más, evitándole 'amarguras, incomodidades y humillaciones como las que debe estar padeciendo hoy.
Dicen las gentes que la soberbia de su esposa, especialmente con las damas cultas de Guatemala, esas que usted desdeñosamente calificaba de "reaccionarias", le conquistó numerosas antipatías. Que en un baile del Club Guatemala —y esto lo publicó la prensa de aquel entonces—, ella dijo a un corresponsal de prensa extranjera, que cuando conoció a usted "era un muchacho tímido" y que ella le había enseñado de todo, hasta bailar...
Es muy peligrosa la influencia de las mujeres sobro-la vida de un hombre, especialmente si éste gobierna un pueblo. Ya lo dijo Pericles, hace muchos siglos. Generalmente, los hombres dotados de, mayor inteligencia concluyen haciendo lo que sus mujeres tontas quisieron que hicieran. Y ahora, si la mujer es más decidida y abachillera que el hombre...
Recordemos a aquella bellísima; austriaca que se llamó María Antonieta y al infortunado Luis XVI. Me refiero a la influencia de ella sobre él, no al fin que tuvieron. ¿qué se hicieron los amigos de Guatemala, especialmente los de México, qu ele enviaban melifluos mensajes de simaptía? ¿Qué s ehicieron aquéllos que decían y le consideraban  a usted "el más heroico de los paladines de América, capaz de emprender hazañas extraordinarias, como jamás las habían visto los siglos, ¡caballero de la dignidad!"?
Todas las personas que formaron esos grupos, amigos del diente al labio, lejos de ofrecer sus buenos servicios a la República —cosa que seguirían haciendo hoy, si hubieran sido sinceras—, sólo ofreciap, apoyarlo a usted y a su gobierno, como si usted y los suyos hubieran sido Guatemala. Por eso hay que desconfiar de esos grupos de personas amigas en el exterior. ¿Dónde están los treinta mil simpatizantes del Uruguay? ¿Los de'México? ¿Los de Cuba? ¿Los de Chile?...
Y los partidos políticos que lo apoyaban, los "mayoritarios", ¿qué se hicieron, coronel Arbenz? ¿Ve usted lo inútiles que son los partidos políticos a la hora en que deben defender al gobernante a quien en todo el tiempo dicen apoyar? El fomento de esos grupos ha sido y seguirá siendo lesivo a los intereses nacionales, especialmente en un medio tan singular como el nuestro...
Números abstractos, lirismos, alucinamiento, ilusión, espejismo, sueño...
Recuerde usted que cuando los militares del Estado Mayor le invitaron para cambiar impresiones sobre la política interna, usted les dio respuestas ambiguas y el cuestionario, conteniendo veintidós puntos, usted lo dejó sin respuesta categórica. Si en esos momentos usted hubiera podido ver más allá de la cortina de hierro que frente a sus  ojos tendían sus falsos amigos para desorientarlo, era tiempo todavía de salvarse. Sorprende que siendo usted militar haya desconocido el hecho de que, cuando el ejército toma cartas en un asunto, especialmente de suma gravedad como ese, es muy difícil ya salir del atolladero. Y todo  esto sucedía quince días antes de su derrumbe. Si hubiera atendido a sus compañeros de armas, a estas horas todavía estaría usted cómoda y tranquilamente sentado en la silla ambicionada y el pueblo entregado a sus labores como siempre. Y ¡ quién sabe si no hubiera aplaudido sinceramente su conducta! Pero, coronel Arbenz, por pura fatalidad, se mostró ciego y sordo ante las reiteradas indi cationes de sus conciudadanos.
El destierro es, a mi juicio, el más benigno de los castigos. Porque el encierro en la penitenciaría o en un camp de concentración, es amargo ; se lo dice alguien que lo ha sufrido, y no por pocos años.
El entierro, ese sí no tiene ya remedio. Y usted y lo suyos se hallan amenazados por el más benigno de los castigos. Y ese castigo, ¿por qué? Por el capricho, por la terquedad, por la insensatez, por la voluntaria sordera de; no querer oir el rumor del río humano que amenaza salir-; se de madre si no se le abre el dique con que torpemente' se le quiere detener.
No podría creer nunca que los terribles asesinatos cometidos en los últimos tiempos hubieran tenido por mira el mejoramiento de Guatemala. Si usted, como el genera Ubico, hubiera visitado los pueblos y, mejor, si hubier visitado alguna vez los barrios de la capital, habría comprobado la miseria de. sus habitantes, y si hubiera tenid corazón, algo habría hecho por mejorar sus deplorable condiciones. Porque no es posible suponer que su crueldad  haya llegado hasta el extremo de mostrar indiferencia an el dolor de los necesitados. Ese gesto le hubiera evita muchísimas antipatías. Para gobernar a Guatemalalo dije otra vez—, sólo falta un poco de buena voluntad sana intención ; y allá, de vez en cuando, como ahora, por las circunstancias, un poquitín de mano dura. El pueblo es dúctil y le gusta el trabajo y la paz. Pero no hay q llevarlo por senderos equivocados, porque entonces resol lo mismo que acabamos de ver...
Creo, por lo que veo, que usted, coronel Arbenz, leyó mi libro "Ombres contra Hombres" ; ahora, el conido de ese libro es pura literatura infantil
Usted nunca me dispensó el más simple favor como gobernante, ni yo le serví jamás; fuimos completamente indiferentes. Luego, ningún sentimiento, a no ser el patriótico, ha sido el impulsor de estos renglones.
Yo no conozco a usted, ni usted me conoce a mí. Nunca estreché su mano, ni su voz oí. No hubo entre nosotros ni siquiera la simple relación de gobernante a gobernado. Ni la sencillez del saludo callejero...
Quizá algún día nos encontremos en el camino de la vida. Y mientras tanto, sólo me queda repetir la misma frase que en otra carta dije otro dictador: Sic transit gloria mundi.
(Tomado del periódico La Idea, No.  13, de 2 de julio de 1954.) Imprenta "La República". Tiraje: 85,000