****Creo personalmente que el conocimiento y la educación gratuita, debe ser un privilegio, y “enseñar es mi obligación social y moral”. **Todas las Publicaciones en este espacio son para enseñar y educar * a la humanidad, y en especial al pueblo hispanamericano.
*y no generan ningún centavo de ganancia al autor del blog*
hago esta labor por agradecimiento al que sacrificó su vida en la cruz, por salvarme, y al servir a mi prójimo siento satisfacción espiritual grande.
“Cada persona es responsable delante de Dios como lee
, como interpreta, como cree,
y como incorporará este conocimiento
a su vida espiritual”
EL PAPISMO, EL ENEMIGO Y EL FALSIFICADOR DE LAS ESCRITURAS
. O, HECHOS Y EVIDENCIAS QUE ILUSTRAN LA CONDUCTA DE LA IGLESIA MODERNA DE ROMA
PROHIBIENDO LA LECTURA Y CIRCULACIÓN DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS EN LENGUA VULGAR; Y TAMBIÉN LA FALSIFICACIÓN DEL TEXTO SAGRADO EN LAS TRADUCCIONES DE LA BIBLIA REALIZADAS POR LOS ROMANISTAS.
"habéis quitado la llave del conocimiento."—Lucas 2:52.
LONDRES
1844
EL PAPISMO, ENEMIGO DE LAS ESCRITURAS*EDICIÓN 1844* 1-5
PROHIBICIÓN DE LA LECTURA
DE LAS ESCRITURAS POR LA IGLESIA ROMANA
. «Si alguien se atreve a leer o poseerla» [es decir, «la Santa Biblia traducida al lenguaje vulgar»] sin dicha permiso escrito» [es decir, del sacerdote, confesor, etc.], «no recibirá la absolución hasta que primero entregue dicha Biblia al Ordinario».
Regla IV del Índice de Libros Prohibidos.
TESTIMONIOS PARA LA LECTURA DE LAS ESCRITURAS.
«Escudriñad las Escrituras». —«Bienaventurados los que oyen la palabra de Dios y la guardan». —JESUCRISTO.
«Tomad la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios». —«El Espíritu Santo lo comprueba todo». —SAN PABLO.
«¿Qué es la Sagrada Escritura, sino una carta del Dios Todopoderoso a sus criaturas? Estudiad, pues, os ruego, y meditad en las palabras de vuestro Creador. Aprended el entendimiento de Dios en la palabra de Dios». — GREGORIO I, OBISPO DE LA ANTIGUA IGLESIA DE ROMA, Y SANTO CANONIZADO de la Iglesia moderna de Roma.
PAPADO, EL ENEMIGO DE LAS ESCRITURAS. ETC.
[Reimpreso, a petición, de la «Church of England Quarterly Review» de octubre de 1844.]
Si hay un hecho más notorio que otro en la práctica de la Iglesia de Roma moderna, es el cuidado diligente e incesante con el que —en todos los países donde el papismo es dominante— sus obispos y sacerdotes ocultan las Sagradas Escrituras al pueblo.
Sin embargo, donde los católicos conviven con protestantes, con gusto ocultarían este hecho, si fuera posible; y no escatiman esfuerzos para hacer creer que su sección de la Iglesia universal jamás ha ocultado la Biblia al pueblo.
De ahí que los obispos y vicarios apostólicos romanos, y sus consejeros en Gran Bretaña, en su «Declaración», publicada por primera vez en 1826 y recientemente reimpresa, se quejen de que «todavía se les presenta al público como enemigos de la circulación y la lectura de las Sagradas Escrituras» (Preámbulo, pág. 4); y que la Iglesia católica [romana] se presenta como enemiga de la lectura y la circulación de las Sagradas Escrituras (Sección 3, pág. 7).
La justa con que se presente a esta Iglesia de esta manera (incluso sin contar con abundante evidencia histórica para demostrarlo) se evidenciará en las vehementes denuncias del actual Papa, Gregorio XVI, en su encíclica contra una asociación fundada (según él mismo afirma) en Nueva York, llamada la «Liga Cristiana». que se formó con el propósito expreso de hacer circular "entre los italianos, y especialmente entre los romanos", lo que el Papa se complace en llamar "Biblias corruptas y vulgares", junto con la "Historia de la Reforma" de Merle D'Aubigné y la "Historia de la Reforma en Italia" del Dr. M'Crie.
**Las afirmaciones erróneas de la «Declaración» de los obispos católicos, etc., fueron expuestas y refutadas por el reverendo Philip Alwood en sus «Breves Observaciones», publicadas en 1826; y por el reverendo George Townsend en su muy competente «Reseña» de dicho folleto, publicada en 1827. La reciente reimpresión de la «Declaración» motivó una «Breve Respuesta» y refutación, publicada por la Sociedad de Tratados Protestantes de Loughborough y Ashby-de-la-Zouch (Iglesia de Inglaterra) en 1843. Esta sociedad, con recursos relativamente modestos, se complace en afirmar que ha sido sumamente útil en la región que se encuentra dentro de su ámbito de actuación. Esta «Breve Respuesta» está admirablemente adaptada para su difusión, como antídoto a la «Declaración» de los obispos católicos. + "Lettre Encyclique du Pape Gregoire XVI."—Archives du Christianisme, 8 de junio de 1844. París. "Circular de Su Santidad el Papa", traducida al "El eclesiástico inglés" del 20 de junio de 1844.***
Si bien podemos juzgar el éxito que, con la bendición divina, han tenido los esfuerzos por difundir las Sagradas Escrituras en el continente, por la oposición que dichos esfuerzos han suscitado, tenemos motivos de sobra para alegrarnos de la amarga hostilidad contra la Biblia que impregna casi cada párrafo de la encíclica del Papa.
La publicación de esta en las revistas inglesas es una prueba tan irrefutable de la enemistad de Roma hacia la difusión y lectura de las Sagradas Escrituras, que no nos sorprende en absoluto que los católicos ingleses hayan expresado cierto disgusto por su reimpresión en este país. En Estados Unidos, el tono intolerante y arrogante de esta epístola papal solo ha provocado disgusto y desprecio.
**En el New York Weekly International del 30 de julio de 1844, se afirma que Gregorio XVI emitió su carta a petición de John Hughes, obispo de la Iglesia Católica en Nueva York. Toda la vida de este hombre fue un esfuerzo incesante y sin escrúpulos por lograr el dominio universal del mundo, que reclamaba como un apéndice de la sede de Roma. Contra su canonización, en el siglo XVIII, por Benedicto XIII, todos los gobiernos que en aquel entonces estaban en comunión con Roma, protestaron y rechazaron su santidad; de modo que solo es reconocido y venerado en Roma e Irlanda. —Carta de Obispo Felipe a Charles Butler, Esq., págs. 145-150.***
Como esta Carta Encíclica se refiere con aprobación a los esfuerzos de sus pontífices predecesores, quienes, en la plenitud de su supremacía usurpada, denunciaron todas las versiones protestantes de la Biblia; pensamos (o al menos esperamos) que prestaremos un servicio al lector de estas páginas al dejar constancia de algunas pruebas documentales sobre este tema.
Y puesto que Gregorio XVI consideró oportuno acusar a las versiones protestantes de ser "corruptas", procederemos a presentar algunos testimonios convincentes que demostrarán que, cuando la Iglesia de Roma no puede impedir por completo que las Sagradas Escrituras se traduzcan y circulen, no ha tenido reparo alguno en falsificar el texto.
Una de las primeras pruebas registradas data del año 1080. Wratislao, duque de Bohemia, había solicitado a San Gregorio VII (más conocido como hildebrandt) que permitiera la celebración del culto divino en lengua esclava, que era comprendida por sus súbditos
Esta petición razonable fue rechazada perentoriamente por este altivo pontífice, con el pretexto de que el Todopoderoso consideró conveniente que la Sagrada Escritura permaneciera oculta en algunos lugares, para que, si fuera accesible a todos, no cayera en el desprecio y, al ser malinterpretada, indujera al pueblo al error.*
En el año 1229, durante el pontificado de Gregorio IX, se celebró un concilio en Toulouse, en el que, además de diversas disposiciones contra los que eran denunciados como herejes, y también contra los príncipes que no exterminaban a todos los herejes de sus dominios, el canon trece prohíbe a los laicos poseer los libros del Antiguo o del Nuevo Testamento, a menos que, por devoción, deseen tener un salterio, un breviario de los oficios divinos o las Horas de la Santísima Virgen María. Pero está estrictamente prohibido que tengan estos libros en lengua vulgar.** * " Quia vero nobilitas tua postulavit, quod secundum Sclavonicam linguam apud vos divinum celebrari annueremus officium ; scias nos hiiic petitioni tiise nequaquam posse favere. Ex hoc nempe ssepe volvendbus liquet, non immerito sacrain Scripturam omnipotenti Deo placuisse quibusdam locis ese occultam : ne si ad liquidum cunctis pateret, forte vilesceret, et subjaceret despectui, aut prave intellecta a mediocribus in errorem induceret." Greg. VII., Epist. lib. vii. Ep. 11, in Cardinal Baronius's Annates Ecclesiastici, torn. 17, p.49G. Lucae, 1745, fol. + " Prohibemus, ne libros Veteris Testament! aut Novi laici permittentur habere ; nisi forte psalterium, vel breviarium pro divinis officiis, aut Horas beatae Marise, aliquis ex devotione habere velit. Sed ne prtstermissos libros haheant invulgari lingua translatos ARCTissiME inhibemus."—Lahbli et Cossart, Concilia, tom. xi., part 1, col. 430.***
***Porque vuestra nobleza ha solicitado que aceptemos celebrar el oficio divino entre vosotros según la lengua eslava; sabed que no podemos conceder esta petición. De esto se desprende que, tras examinarlo una y otra vez, no es inmerecidamente que las Sagradas Escrituras de Dios Todopoderoso se hayan dignado en algunos lugares permanecer ocultas: no sea que, si estuvieran abiertas a todos, se volvieran viles y objeto de desprecio, o, al ser malinterpretadas, condujeran a los mediocres al error." Greg. VII., Epist. lib. vii. Ep. 11, en Annates Ecclesiastici del Cardenal Baronius, tom. 17, p.49G. Lucae, 1745, fol.
+ "Prohibimos que se permita a los laicos tener los libros del Antiguo o del Nuevo Testamento; a menos que, tal vez, un salterio, un breviario para los oficios divinos o las Horas de la Santísima Virgen María, alguien por devoción desee tener. Pero para que los libros que se han escrito no se popularicen en la lengua del-----, los prohibimos.—Lahbli y Cossart, Concilia, tomo xi, parte 1, col. 430.***
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