ABRAHAM LINCOLN
CARGA EL BAUL
DE UNA NIÑA
Lincoln servía al pueblo, no se servía de ellos.
"Springfield
El señor Lincoln, de Springfíeld"
EL 15 DE ABRIL de 1837 Lincoln se fue a vivir a Springfield, en el estado de Illinois. El año anterior había hecho los exámenes requeridos para ser admitido en el cuerpo de abogados y estaba listo para comenzar a ejercer la profesión.- Tenía 28 años y le quedaban exactamente otros 28 de vida.
Como su primera y más apremiante necesidad era por entonces tener una cama en que dormir, entró en la tienda de Joshua Speed a comprar una. El tendero —que muy pronto llegó a ser su íntimo amigo— díjole que le costaría unos 17 dólares. Lincoln se contristó y repuso:
—Me parece bastante barata, pero ... si he de decirle la verdad, por barata que sea, no tengo con qué pagársela. Si usted me la da al fiado hasta la Navidad, y si mi experimento aquí como abogado tiene éxito, se la pagaré entonces. Si fracaso ... tal vez no se la pagaré nunca.
Speed sintió lástima del joven abogado y le ofreció compartir con él su propia habitación.
Lincoln subió a toda prisa las escaleras de la trastienda, inspeccionó el cuarto y al bajar, satisfecho y sonriente, le dijo:
—Muy bien, Speed, ya me he mudado.
— STEFAN LORANT
LINCOLN asistió por primera vez a un baile en Springfield porque deseaba ver allí a cierta damisela llamada María Todd.
—Señorita Todd —le dijo—: desearía bailar con usted, aunque lo hago muy mal.
Más tarde recordaba María: «En verdad, bailó pésimamente».
Se casaron el 4 de noviembre de 1842 después de un largo y tormentoso noviazgo. Ofició el reverendo Charles Dresser conforme al rito de la iglesia episcopal. El novio tenía 33 años, la novia 23. Fue padrino de Lincoln, Tomás Brown, magistrado de la Corte Suprema, gordo, francote, brusco y muy hábil jurisconsulto, pero poco avezado a esta clase de ceremonias. Cuando Lincoln colocó el anillo en el dedo de la desposada y repitió las palabras rituales: «Con este anillo yo os confiero todos mis bienes, enseres, tierras y heredades», el magistrado estalló, en voz baja pero que todos oyeron:
—¡Por Dios, Lincoln, todo eso lo tiene ya previsto la ley!
El clérigo, dominando la risa, prosiguió muy serio hasta terminar la ceremonia mediante la cual Abrahán Lincoln y María Todd quedaban unidos con el sagrado vínculo ante los ojos de Dios.
— CARL SANDBURG
PUDO HABER ocasiones en que los niños y los soñadores contemplaron a Lincoln y, entornando los ojos, dejaron vagar perezosamente la imaginación en rededor de su estrafalaria, persona: quizá imaginaron estar ante un castaño de Indias, o un caballo grande y huesudo, o un carromato, o un establo lleno de heno recién cortado; todo menos un hombre, un abogado, un político de sanos principios o un ciudadano eminente. Era un ser difuso, fugaz, misterioso: el extraño amigo y el amigo de los extraños.
Cierta vez un chico al verlo pasar dijo en voz alta: «Allá va el viejo señor Linconl;. Éste, que lo oyó, le observó al amigo que iba con él:
—Así empezaron a llamarme desde antes de cumplir los 30 años. - CARL SANDBURG
EL CORONEL Alejandro McCiure oyó contar la siguiente anécdota a una señora de Springfield que había conocido a Lincoln cuando ella era una chiquitina.
«Iba a hacer mi primer viaje sola con una amiguita en los coches del ferrocarril. Varias semanas había venido preparando ese viaje y soñando con él. Se llegó el deseado día; se acercaba ya la hora de la partida del tren y no se presentaba el carretero que debía llevarme el baúl a la estación. Me quedé aguardándolo a la puerta de mi casa con el sombrero y los guantes puestos, llorando inconsolablemente, cuando pasó el señor Lincoln.
__ te pasa? — me preguntó. Yo le conté toda mi triste historia.
- Y de qué tamaño es el baúl ? —volvió a preguntar.
Mi madre y yo lo hicimos subir hasta mi cuarto para enseñarle mi viejo baúl que estaba cerrado y atado,
—Enjugate esas lágrimas y vamos, pronto.-
Y antes que me diera cuenta de lo que hacía, ya se había echado a cuestas el baúl, bajaba las escaleras, cruzaba el patio y seguía calle abajo andando a grandes zancadas. Yo lo seguí : trotaba tras él secándome las lágrimas con los puños. Llegamos a tiempo a la estación. El señor Lincoln me subió al tren, me dio un beso de despedida y me deseó buen viaje. Así era él».
CIERTO DIA que paseaba a pie por el camino de Springfield, Lincoln detuvo a un hombre que conducía una carreta y le pidió por favor que le llevara su gabán al pueblo.
—Con mucho gusto —dijo el carretero— pero ¿cómo va a hacer para reclamarlo?
—De la manera más fácil —respondió Lincoln— porque no pienso quitármelo. — ORVILLE BROWNIN------
UN SUEÑO ENIGMATICO
En la madrugada tuve un sueño, ...pero no me refiero a la canción de los Mitos de España, ni al célebre escrito de Luther King...
Veía en mi sueño enfrente de mí, colocado en una mesa, un libro que tendría unas 200 páginas o más....Según el el título, la portada y el contenido trataba sobre la vida del Doctor Juan Jóse Arevalo Bermejo, quién siendo presidente de la Républica de Guatemala, diera instrucciones precisas al Lic. Jorge Garcías Granados para el apoyo total en la formación de una patría libre para el pueblo judío.
El libro estaba elegantemente editado, no resistí el tomarlo y hojearlo rapidamente...tenía muchos cápitulos...uno de ellos tenía por título " UN HIJO DE SU PUEBLO". En este cápitulo el autor del libro, que aprecie su nombre, pero lamentablemente ya he olvidado su nombre, hacía referencia a los ancestros del Dr. Juan Jose Arévalo , quienes procedían del linaje del pueblo sefardí...En el principio de este cápitulo que describo ví claramente una imagen o foto de la pared occidental del Templo de Salomón (Muro de los lamentos- un nombre que no les gusta a los israelies). En la foto ilustrativa aparecían la clásica escena de judíos ortodoxos cubiertos con su manto de oración azul y blanco, con la cabeza inclinada y apoyados sobre el muro haciendo sus oraciones. todo estaba bellamente y claramenbte iluminado por una luz bien hermosa...fue tan clara las imagen del libro y lo que allí se leía.. ...como siempre al despertar y ver que era un sueño...en ese momento afloraron a mis ojos lágrimas por lo que v´´i....y para no olvidarme de esto lo escribo....en muchas ocasiones en sueños he escuchado melodías y voces tan maravillosas y hermosas que al escuchar claramente lo que dicen me han bendecido...al despertar he cometido el descuido de no apuntarlas y ya para cuando sale el sol he olvidado la letra de esas melodías, de la música he lamentado el no saber ler y escribir en solfa esas notas musicales en un papel...(09-02-2014)
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