lunes, 12 de junio de 2023

CARTA ABIERTA AL PROTESTANTE RITUALISTA

Jueves, 16 de junio de 2016

CARTA ABIERTA AL PROTESTANTE RITUALISTA Por Pablo Burgess 1950

 PLATICAS INTIMAS CON LOS DE OTRAS CREENCIAS

PABLO BURGESS QUETZALTENANGO

1950

Capítulo XII

CARTA ABIERTA AL

PROTESTANTE RITUALISTA

 

No te vayas a asustar si te saludo con el título de "Hermano" en lugar de llamarte "Reverendísimo Doctor" o "venerable Padre." Recuerdo que nuestro Señor nos dijo: "Mas vosotros no seáis lla- mados Rabbi: porque uno solo es vuestro Maestro y todos vosotros sois hermanos." (Mateo 23:8.) Si somos hermanos creo que no debemos tener vergüenza de llamarnos asi. Tú y yo somos hermanos porque reconocemos el mismo Maestro y el mismo Salvador. En cuestión de doctrinas estamos enteramente de acuerdo. Lo que pasa es que tú pones un énfasis muy especial en la forma en que llevamos a cabo ciertos ritos y ceremonias mientras yo creo que el fondo de las cosas y el espíritu en que se llevan a cabo es el todo. Te oigo decir que la misma palabra nos enseña: "Hágase todo decorosamente y con orden". (1 Cor. 14:40). Creo que tu énfasis en la forma nace de un deseo de cumplir este consejo. Pero debes considerar lo peligroso, hermano, que es dejarte dominar por cuestiones de formas o ritos. Pueda ser que tu tendencia ritualista se ocupe de la forma del bautismo. Ninguno puede negar que el bautismo está ordenado en la Biblia como el medio de confesar el nombre del Señor y agregarse a su iglesia visible. Pero tú (si con o sin razón es cuestión secundaria) te pones a defender cierta forma de bautismo, inmersión o derramamiento o asperación. o alegar en pro o en contra del bautismo de párvulos hasta el extremo de volver el bautismo

una superstición y negar el trato de hermano y la comunión en la Cena del Señor a todos aquellos que no practican el rito exactamente como tú lo haces. O puede ser que te ocupes de la sucesión ápos-tólica y la imposición de manos, negando Ia validez de la ordenación de aquellos ministros que no han sido consagrados canónicamente. La imposición de manos es un rito del Nuevo Testamento que en todos los siglos puede practicarse con provecho, pero no es más que un reconocimiento por parte del pueblo de Dios que ciertas personas tienen dones especiales para la obra de Cristo. Lo esencial es que estas personas sean reconocidas por sus hermanos por lo que son. Poner énfasis en el rito, procurando sobre todo que esta imposición venga en línea recta de los mismos apóstoles, es atribuir al rito un poder mágico que echa a perder toda su verdadera significación. De la misma manera puedes tomar la cuestión de guardar ciertos días como Navidad, Semana Santa o aún el Domingo mismo y mirar estas obervaciones como de tanta importancia que todo lo demás viene siendo secundario. Igual cosa puede suceder con el don de hablar con lenguas extrañas.

Clasifico como ritualistas a todos aquellos que atribuyen algún poder salvador a cualquier rito o práctica exterior, haciéndolo un asunto (como se dice en latín) ex opere operato y afirmo que cualquier cristiano que se deja enredar en estas cuestiones pone en peligro muy grave su propia vida espiritual como también la causa del Señor.

¡Quién no puede cumplir un rito! Un hombre puede bautizarse en diez diferentes maneras y sin embargo permanecer un pecador perdido. Un ministro puede ser ordenado por aquellos que son de la llamada sucesión apostólica y sin embargo no llevar una sola alma a los pies del Señor. Un cristiano puede guardar el domingo y todos los demás días acostumbrados y sin embargo deshonrar el nombre que lleva. Uno puede hablar con lenguas de hombres y de ángeles y no pasar de ser metal que resuena o címbalo que retiñe. Uno puede cumplir todos los ritos conocidos entre los cristianos desde la circuncisión hasta el lavamiento de los pies y nunca llegar a! fondo de la fe que profesa.

Cristo no dijo: el que se bautizare en cierta manera, el que guardare ciertos días, el que cumpliere ciertos ritos verá el Reino de Dios. Lo que sí dijo fué "de cierto, de cierto te digo que el QUE NO NACIERE DE ARRIBA, NO PUEDE VER EL REINO DE Dios". (Juan 3:3.)

Pablo dijo en el mismo sentido: "Porque ni LA CIRCUNCISIÓN NI LA ÍNCIRCUNCISIÓN VALE ALGO SINO LA NUEVA CRIATURA". (Gálatas 6.15).

Y con esto no desecho los ritos. Un hombre decente no anda desnudo; pone todo cuidado en que su vestido sea correcto y limpio. Pero está más solícito por el bienestar de su cuerpo que por la ropa que lo cubre. Tú estas más semejante a aquel que deja desarrollar toda clase de enfermedades en su cuerpo sin que le dé cuidado, con tal de estar vestido a la moda que rige.

Los ritos por su naturaleza tienen que ver con la Letra, mas la Letra siempre mata mientras que

es el Espíritu que vivifíca. Tras de la Letra vienen las luchas de interpretación y la división del cuerpo de Cristo en sectas antagonistas, gastando los cristianos en guerras fratricidas lo que debía aprovecharse en evangelizar al mundo inconverso.

Entiendo que es una tentación refugiarse en formas y fórmulas cuando la llama de la fe se va

apagando, pero éstas no hacen más que dar cierta apariencia de vida a lo que ésta en verdad moribundo. El poder del Evangelio, no estriba en ningún rito sino en su capacidad de transformar las vidas mediante la fe en la obra de reconciliación sellada con la sangre de Cordero de Dios que quita el pecado al mundo. Este es el motor que hace que el Cristianismo camine. Todo lo demás es accidental. Esto es lo que tú has olvidado y lo que te quiero recordar.

Tu hermano en la fe de Cristo.

 

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