domingo, 25 de junio de 2023

ALTA TRAICION EN RUMANIA

 ALTA TRAICION EN RUMANIA

Tomado de”Look)    Por Robert St. John

La venalidad imperante en Rumania en 1939 había llegado a tal extremo, que pocos eran los funcionarios o empleados que no fuesen sobornables. De hecho, algunos de los corresponsales de la prensa extranjera teníamos a sueldo hasta gente de Palacio, hombres que, después de cada audiencia concedida por el rey Carol al Ministro de Alemania, nos facilitaban la transcripción taquigráfica de cuanto en ella se había hablado. Preciso es tener presente esto que digo,  para que no parezca inverosímil lo que voy a referir que es rigurosamente cierto.

  El protagonista de mi historia es un sujeto, escurridizo como una anguila, conocido en todos los Balcanes por Domingo el Levantino. Su negocio era la venta de secretos, ya militares ya políticos. Vendía los de Rumania a Bulgaria; los de Bulgaria, a Turquía, los de Turquía, a Grecia.

Domingo el Levantino estaba muy seguro del terreno que pisaba. Era, además, atrevidísimo. Tanto así, que llegó a ofrecerle a un agente de la policía secreta 200,000 leis (unos 400 dólares) para que le dejara hojear su propio expediente. El otro convino. Y una noche, a las once, acudieron ambos al comedor privado de la taberna donde se habían dado cita.

Entregó el levantino el dinero, y recibió el expediente, que abrió con ávida curiosidad.

A medida que iba pasado fojas, (hojas) se le dibujaba en el rostro una sonrisa de vanidad. No le sorprendía ver allí, palabra por palabra, las conversaciones que había sostenido por teléfono; y hasta la relación minuciosa de sus idas y venidas. La sonrisa se desvaneció, sin embargo, cuando el lector llegó a aquella parte del expediente de la cual se desprendía muy claro que personas en quienes confiaba lo habían traicionado.

Halló en una foja, cuidadosamente pegados, los fragmentos de cierta carta que estaba seguro de haber hecho desaparecer

Al llegar a la última foja, las manos de Domingo el Levantino temblaban visiblemente.

El hombre se puso de repente más blanco que la pared. Saltó del asiento, con ánimo de huir. El agente abrió de par en par la puerta del comedor, en el cual entraron, como una tromba, varios policías.

   Sobre la mesa, abierto aún por la última foja, estaba el expediente, que concluía así  “5 de noviembre de 1939.__En esta fecha quedó convenido que Domingo el Levantino le pagaría a Basilio Milanescu 200,000 leis, a cambio de que este último le dejara leer su expediente. Se hará conforme a lo convenido, Inmediatamente después, Domingo el Levantino sufrirá el castigo que merece por sus muchos actos de alta traición contra Rumania.”

Domingo el Levantino fue condenado a la última pena.

Selecciones Mayo 1944

No hay comentarios:

Publicar un comentario