domingo, 25 de junio de 2023

CRÓNICAS DE UN GUERRERO ESPAÑOL

 CRÓNICAS DE UN GUERRERO ESPAÑOL

BERNAL DÍAZ  DEL CASTILLO

HISTORIA VERDADERA DE LA CONQUISTA DE LA NUEVA ESPAÑA

PARTE I

“Digo que ningún capitán ni soldado pasó a esta Nueva España tres veces arreo, una tras otra como yo; por manera que soy el más antiguo descubridor y conquistador que ha habido ni hay en la Nueva España. Puesto que muchos soldados pasaron dos veces a descubrir, la una con Juan de Grijalva, ya por mi memorado, y otra con el valeroso Hernando Cortés; más no todas tres veces  arreo, porque si vino al principio con Francisco Hernández de Córdova, no vino la segunda con Grijalva , ni la tercera con esforzado Cortés.

“Y Dios ha sido servido de guardarme de muchos peligros de muerte, así en este trabajoso descubrimiento como en las muy sangrientas guerras mexicanas; y doy a Dios muchas gracias y loores por ello

No se me puso por delante la muerte de los compañeros que en aquellos tiempos nos mataron, ni las heridas que me dieron , ni fatigas ni trabajos que pasé y pasan los que van a descubrir  tierras nuevas, como nosotros nos aventuramos, siendo tan pocos compañeros, entrar en tan grandes poblaciones llenas de multitud de belicosos guerreros. Siempre fui adelante y no me quede rezagado en los muchos vicios que había en la isla de Cuba, según más claro verán en esta relación, desde el año de (mil) quinientos catorce que vine de Castilla y comencé a militar en lo de tierra firme y a descubrir

Por ello, para que diga y declare lo acaecido en las mismas guerras; y demás de esto, ponderen  y piénsenlo bien los curiosos lectores , que siendo yo en aquel tiempo de veinte y cuatro años, y en la isla de Cuba el gobernador de ella, que se decía Diego Velásquez, deudo mío, me prometió que me daría indios de los primeros que vacasen, y no quise aguardar a que me los diesen; siempre tuve celo de buen soldado, que era obligado a tener, así para servir  a Dios y a nuestro rey y señor, y procurar de ganar honra, como los nobles varones deben buscar la vida, e ir de bien en mejor.

Lo de Yucatán y Nueva España. Y como mis  antepasados y mi padre y un mi hermano siempre fueron servidores de la corona real y de los reyes católicos, don Fernando y doña Isabel, de muy gloriosa memoria, quise parecer en algo a ellos; y en aquel tiempo, que fue año de mil quinientos catorce, como declarado tengo, vino por gobernador de tierra firme un caballero que se decía Pedrarias Dávila, acordé de venirme con él a su gobernación y conquista.

Y por acortar palabras no diré lo acaecido en el viaje, sino que unas

veces con buen tiempo otras con contrario, llegamos a el Nombre de Dios, porque así se llama.                Desde a tres o cuatro meses que estábamos poblados, dio pestilencia, de la cual se murieron muchos soldados, y demás de esto todos los más adolecíamos y se nos hacían unas malas llagas en las piernas Y también había diferencias entre el mismo gobernador con un hidalgo que en aquella sazón estaba por capitán y había conquistado aquella provincia, el cual se decía Vasco Núñez de Balboa, hombre rico, con quién Pedrarias Dávila caso una su hija, que se decía doña fulana Arias de Peñalosa, y después que la hubo desposado, según pareció y sobre sospechas que tuvo del yerno se le quería alzar con copia de soldados, para irse por la Mar del Sur, y por sentencia le mando degollar, y hacer justicia de ciertos soldados.

Y como se habían pasado ya tres años así, en lo que estuvimos en tierra firme e isla de Cuba, y no habíamos hecho cosa ninguna que de contar sea, acordamos de juntarnos ciento y diez compañeros de los que habíamos venido a tierra firme y de los que en la isla de Cuba  no tenían indios, y concertamos con un  hidalgo que se decía Francisco Hernández de Córdova, que ya le he nombrado otra vez y era hombre rico y tenía pueblo de indios en aquella isla, para que fuese nuestro capitán, porque era suficiente para ello, para ir a nuestra ventura a buscar y a descubrir tierras nuevas para en ellas emplear nuestras personas…

…Y volviendo a nuestra materia, y desde que nos vimos con tres navíos y matalotaje de pan cazabe, que se hace de unas raíces, y compramos puercos, que costaban a tres pesos, porque en

En el año de mil quinientos diez y ocho, viendo el gobernador de Cuba la buena relación de las tierras que descubrimos, que se dice Yucatán, acordó de enviar una armada……y en esta sazón llegó  el capitán Pedro de Alvarado a cuba con el oro y ropa y dolientes y con entera relación  de lo que habíamos descubierto. Y desde que el gobernador vio el oro que llevaba el capitán Pedro de Alvarado, que (como) estaba en joyas parecía mucho más de lo que era…estaban todos espantados de cuán ricas tierras  habíamos  descubierto…

En jueves Santo de la Cena de mil quinientos diez y nueve llegamos con toda la armada al puerto de San Juan de Ulúa…. Y otro día, que fue Viernes Santo de la Cruz, desembarcamos así caballos como artillería…, e hicimos un altar adonde se dijo luego misa.

Parte II“Cómo Cortés supo de dos españoles que estaban en poder de indios en la punta de Cotoche y lo que sobre ello se hizo”

“Y Cortés en todo ponía gran diligencia, me mando llamar a mí y a un  vizcaíno que se decía,  Martín Ramos, y nos preguntó que sentíamos de aquellas palabras que nos hubieron dicho los indios de Campeche cuando vinimos con Francisco Hernández de Córdova, que decían: Castilan, castilán, según lo he dicho en el capítulo que de ello trata; y nosotros se lo tornamos a contar según y de la manera que lo habíamos visto y oído. Y dijo, que  ha pensado muchas veces en ello, y  que por ventura, estarían algunos españoles en aquella tierra, y dijo:  “Paréceme que será bien preguntar a estos  caciques de Cozumel si saben alguna  nueva de ellos”,  y con Melchorejo, el de la punta de Cotoche, que entendía ya poca cosa de la lengua de Castilla y sabía muy bien la de Cozumel, se le preguntó a todos los principales, y todos a una  dijeron que  habían conocido ciertos españoles, y daban  señas de ellos, y que en la tierra adentro, andadura de dos soles, estaban y los tenían por esclavos unos caciques.”

“Y allí en Cozumel había indios mercaderes que les hablaron pocos días había. De lo cual todos nos alegramos con aquellas nuevas. Y díjoles Cortés que luego los fuesen a llamar con cartas, que en su lengua llaman amales, y dio a los caciques y a los indios que fueron con las cartas, camisas, y los halagó, y les dijo que cuando volviesen les daría más cuentas. Y el cacique dijo a Cortés que enviase  rescate para los amos con quien estaban, que los tenían por esclavos, porque los dejasen  venir, y así se hizo, que se les dio a  los mensajeros que de todo género de cuentas. Y  luego mandó apercibir dos navíos, los de menos porte, que el uno era poco mayor que bergantín, y con veinte ballesteros y escopeteros, y por capitán de ellos a Diego de Ordaz, y mandó que estuviese en la costa de la punta de Cotoche aguardando ocho días con el navío mayor,  y entretanto que iban y venían con la respuesta de las cartas, con el navío pequeño volviesen a dar la respuesta a  Cortés de lo que hacían…

Y  escrita la carta, decía en ella:”Señores y hermanos; aquí, en Cozumel he sabido que estáis en poder de un cacique detenidos, y os pido por merced que luego os vengáis aquí, a Cozumel, que para ello envío un navío con oaldados, si los hubiésedes menester, y rescate para dar a esos indios con quien estáis; y lleva el navío de plazo ocho días  para os aguardar, veníos con toda brevedad; de mí seréis bien mirados y aprovechados. Yo quedo en esta isla con quinientos soldados y once navíos; en ellos voy, mediante Dios, la vía de un pueblo que se dice Tabasco o Potonchan.”

…Y echaron en tierra los mensajeros con las cartas y rescates, y en dos días les dieron  a un español que se decía Jerónimo de Aguilar, que entonces supimos que así se llamaba…. Y después que las hubo leído, …él se holgó con ello y lo llevó  a su amo el cacique para que le diese licencia,… Y caminó Aguilar adonde estaba su compañero, que se decía Gonzalo Guerrero, en otro pueblo, cinco leguas de allí, y como le leyó las cartas, Gonzalo Guerrero le respondió: ”Hermano Aguilar: Yo soy casado, y tengo tres hijos, y tiénenme por cacique y  capitán cuando hay  guerras; idos con Dios, que yo tengo labrada la cara y horadadas las orejas. ¡Qué dirán de mí desde que me vean  esos españoles ir de esta manera¡ Y ya veis estos mis hijitos. Por vida vuestra que me deis de esas cuentas verdes que traeis, para ellos, y diré que mis hermanos me las envían de mi tierra.”

:“Y así mismo la india mujer del Gonzalo habló a Aguilar en su lengua, muy enojada, y le dijo: Mira con que viene este esclavo a llamar a mi marido; idos vos y no cureis de más pláticas” “Y Aguilar tornó a hablar a Guerrero que mirase que era cristiano, que por una india no se perdiese el ánima y si por mujer e hijos lo hacía, que la llevase consigo si no los quería dejar. Y  por más que le dijo  y amonestó, no quiso venir; y parece ser aquel Gonzalo Guerrero era hombre de la mar, natural de Palos, Y de que Jeronimo de Aguilar vio que no quería venir se vino luego con los indios mensajeros adonde había estado el navío aguardándole, y desde que llegó no le halló, que ya era ido, porque ya se habían pasado los ocho días y aun uno más, que llevó de plazo el Ordaz para que aguardase; porque desde que Aguilar no venía se volvió a Cozumel sin llevar recaudo a lo que había venido, Y desde que Aguilar vio que no estaba allí el navío, quedó muy triste y se volvió a su amo, al pueblo donde antes solía vivir. Y dejaré esto y diré que cuando Cortés vio volver a Ordaz sin recaudo ni nueva de los españoles ni de los indios mensajeros, estaba tan enojado y dijo con palabras soberbias a Ordaz que había creído que otro mejor trajera que no venirse así, sin los españoles ni nuevas de ellos, porque ciertamente estaban  en aquella tierra.

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